Neil Gaiman: ¿por dónde empiezo?

Oooh, Neil Gaiman disfrazado de Charles Dickens.

Este año ha tenido mucho éxito la emisión de la primera temporada de la serie “American Gods”, basada en una sección (más o menos el primer tercio) de la novela homónima de Neil Gaiman. Tal vez lo has conocido así, tal vez te suena el cómic Sandman o has visto sus muchos libros infantiles en una librería. Si te apetece investigarlo, aquí tienes una guía de lectura. No busco que sea exhaustiva, sino práctica para curiosos, así que me voy a saltar bastantes cosas.

Infantiles y juveniles, organizados por edad recomendada.

Wolves in the Wall (2003). Lobos en la pared.Uno de estos libros con solo un par de frases por página, una historia de terror para niños de cinco años, con heroína rescatadora de juguetes de peluche. Recomendado desde la edad en la que puedan seguir el argumento de los cuentos.

The Day I swapped my Dad for two Goldfish (1997). El día que cambié a mi padre por dos peces de colores. Un cuento cómico, absurdo y travieso. De las poquísimas obras de Gaiman sin ningún elemento fantástico. Para niños un poquito mayores que los que lean Lobos en la pared. Puntos extra si lo lee con papá.

Fortunately, the milk (2013). El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (sí, así lo han llamado). No me lo he leído; solo sé que es una historia de un humor muy absurdo sobre un padre que corre grandes aventuras cuando sale a hacer los recados, y que le gustó a mi sobrina de siete años.

Coraline (2002). Creo haber leído en alguna parte que el autor dice que a los adultos les asusta más que a los niños. La primera vez que me lo leí me dio tanto miedo que tuve que leerlo de un tirón. Un cuento fácil de resumir: una niña en el mundo encantado de una bruja. Como Chihiro, como Hansel y Gretel. Gusta muchísimo a mis alumnos de 1º ESO.

The Graveyard Book (2008). El Libro del Cementerio. Una historia algo melancólica sobre un niño criado por los monstruos y fantasmas del cementerio. Si a tu niño le gusta Roald Dahl o las cosas un poco siniestras, es su libro.

Stardust (1999). Una estrella cae a la tierra, y un muchacho tiene que ayudarla a volver. Una fantasía con un puntito romántico, y mucho humor.

 

Cómics, solo lo más popular y accesible.

Sandman (1989-1993). No es el primer cómic de Gaiman ni de lejos, pero sí el que lo hizo famoso. Su publicación original fue por entregas, luego se publicó en diez volúmenes y luego en una edición de lujo de cuatro tomos. No es una historia lineal, sino una serie de aventuras más o menos independientes entre sí de Sueño. ¿Y quién es Sueño? Pues bien, la idea inicial es que hay siete seres, más antiguos y poderosos que dioses. Destino, Muerte, Deseo, Desesperación, Delirio y Destrucción, además de Sueño. Son hermanos, y cada uno tiene un reino y unas funciones. Se mezcla fantasía, un poco de terror sobre todo al principio, mitología, reflexiones de todo tipo. Recomendado para cualquiera con interés en los cómics; un clásico de la literatura en cualquier formato.

Death: the high cost of living (1993); Death: the time of your life (1996). Sandman ha tenido muchas secuelas, muchas de ellas escritas por otros autores. Estas son dos historias que tienen como protagonista a la hermana mayor de Sueño, un personaje muy popular.

Sandman: Overture (2013). Una precuela que ocurre inmediatamente antes de la acción principal de Sandman.

Sandman: the Dream Hunters (1999). No es un cómic, sino un cuento ilustrado, pero por claridad lo pongo aquí. Una historia independiente, triste y maravillosa. Si no has leído nada de Gaiman o no te convence la idea de empezar un cómic tan larguísimo como Sandman, empieza por aquí.

1602 (2003). Gaiman se asoma un poquito al universo Marvel y decide juntar a un montón de superhéroes en el momento en el que Inglaterra empieza a colonizar América. Creo que lo mejor que puedo decir de este libro es que cuando lo leí, solo conocía los superhéroes Marvel de nombre y poco más, y a pesar de ello me pareció muy entretenido. Evidentemente, si te gustan los originales entenderás esta historia mejor que lo hice yo la primera vez.

Hay versiones en cómic de las novelas Coraline, Neverwhere, Stardust y The Graveyard Book.

Novelas.

Good Omens (1990). Buenos Presagios en español. Una colaboración con Terry Pratchett éste empezaba a ser famoso y a Gaiman le faltaba mucho para serlo. Se ha vendido como novela juvenil. Bueeeeno, el grado de sexo-y-violencia está en niveles de Pratchett y entre los protagonistas hay niños. Argumento: ha nacido el Anticristo. Los Jinetes del Apocalipsis viven camuflados (Hambre vende dietas para adelgazar; Guerra es reportera). Y un ángel y un demonio que viven en la Tierra porque es mucho más entretenida que sus lugares de origen van a hacer lo que puedan para evitar el Apocalipsis. Recomendado para todo el mundo e imprescindible para fans de Pratchett.

Neverwhere (1996). Mismo título en español. Podría considerarse “juvenil”. Como en otros casos (American Gods es el ejemplo más destacado), una persona normal descubre que hay un mundo fantástico paralelo al nuestro; aquí, en la ciudad de Londres. Una historia de aventuras muy divertida.

American Gods (2001). Mismo título en español. Una historia de aventuras que va de aquí para allá, suelta la trama central, la coge, se va un rato a tomar café, vuelve tarde, sigue… se nota mucho que el autor estaba acostumbrado a escribir en forma de serial. La premisa: los dioses se alimentan de fe y de adoración. Cada emigrante a Estados Unidos se ha llevado allí a los suyos, pero aquél no es país para dioses. Las divinidades de las viejas religiones politeístas languidecen en manifestaciones de apariencia humana, hasta que surgen otras (Tech Boy, Medios de Comunicación, y así). Humor, fantasía, y mucha menos violencia que en la serie de televisión. Recomendado si te gustan las sagas largas y la mitología.

Anansi Boys (2005). Los hijos de Anansi. Se promocionó como juvenil. Se entiende mejor si has leído antes American Gods, que es una libro más complejo y más pensado para adultos. Son las aventuras de los dos hijos de un personaje secundario de la novela anterior, Mr Nancy. Me parece que tiene mucha influencia de Terry Pratchett. Recomendado si te gusta la premisa inicial de American Gods, te gustó Good Omens y prefieres seguir con un libro más corto.

The Ocean at the End of the Lane (2013). El océano al final del camino. Este libro tiene detalles que lo hacen parecer juvenil, como un protagonista que cuenta una aventura de fantasía en su infancia, que lo hace parecer casi “Coraline con protagonista masculino”. Tiene detalles que no lo hacen adecuado para niños; hay muertes, y un suicidio, y a mí por lo menos me da muy mal rollo cualquier comportamiento autolesivo en una obra para menores.  Creo que es un buen libro para adolescentes creciditos por alguno de sus temas, como la sensación de desconexión de tus padres,  y los desengaños del final de la infancia. Muy nostálgico.

Norse Mythology (2016). Mitos Nórdicos. Tras una carrera entera dejándose influir por historias preexistentes, empezando por mitologías, Gaiman va a las raíces y nos cuenta la mitología nórdica a su manera.

Ficción breve, cuentos.

Gaiman publica periódicamente recopilaciones de cuentos. Suelen haber sido publicados previamente, unas veces de forma independiente en bonitas ediciones ilustradas, mientras que otras veces formaban parte de antologías u otros encargos. A veces también hay cuentos o poemas inéditos. Algunos cuentos salen repetidos en más de una recopilación. Empiezo por los principales.

Smoke and Mirrors (1998). Humo y espejos. Quizá la que tiene más terror y más poemas.

Fragile Things (2006). Objetos frágiles. Mi favorito. Sobre todo, mucha fantasía y un punto de humor. Menos crudo, en todos los sentidos, que Smoke and Mirrors.

Trigger Warning (2015). Material sensible. No me preguntes por qué, pero es el que menos me gusta.

M is for Magic (2007). Una selección de historias aptas para público infantil. Dos no están en los libros ya descritos  (“The Case Of The Four And Twenty Blackbirds”, que está disponible en su web oficial,  y “How to sell the Ponti bridge”), cuatro están en Smoke and Mirrors, otras cuatro en Fragile things y una es un extracto de The Graveyard Book, comentada en los libros infantiles. Solo lo recomendaría a niños fanáticos de sus libros infantiles que no puedan esperar a tener la madurez necesaria para disfrutar primero Fragile Things y luego Smoke and Mirrors enteros.

Estos son los cuentos incluidos en alguno de los libros anteriores de los que hay una edición independiente, ilustrada o en forma de cómic. Seguro que olvido alguno. ¿Recomendados? Si el cuento original te gusta tanto que quieres una edición especial.

  • Murder Mysteries. Ilustrado por P. Craig Russell.
  • Troll Bridge. Ilustrado por Colleen Doran.
  • The Facts In The Case Of The Departure Of Miss Finch. Ilustrado por Michael Zulli.
  • Harlequin Valentine. Ilustrado por John Bolton.
  • Instructions. Ilustrada por Charles Vess.
  • The Sleeper and the Spindle. Ilustrado por Chris Riddell.
  • The Truth is a Cave in the Dark Mountains. Ilustrado por Eddie Campbell.
  • How to talk to girls at parties. Ilustrado por Fábio Moon y Gabriel Bá.
  • Troll Bridge. Ilustrado por Colleen Doran.
  • Black Dog. Ilustrado por Daniel Egnéus.
  • The Monarch of the Glen. Ilustrado por Daniel Egnéus.

“No ficción”.

The view from the cheap seats (2016). No lo he leído, pero a juzgar por el índice, es una recopilación de ensayos sobre temas diversos y de opiniones sobre otros artistas (introducciones a sus libros, reseñas). Intuyo que es irregular y que no será tan interesante como la ficción para alguien poco familiarizado con el autor.

Make Good Art (2015). Errores infalibles. Un ensayo incluido en The view from the cheap seats, una reflexión sobre el proceso creativo.

A esta guía le falta una mención a la producción audiovisual. Os la dejo para otro post.

 

 

Cómo empezar de cero una biblioteca escolar.

La biblioteca que coordino, lista para empezar el curso.

Casi todos los bibliotecarios escolares que he conocido fueron el primero de su centro, o el primero en muchos años, y comenzaron con una biblioteca que era un almacén de trastos hasta que la pusieron en marcha. No sé si eso será la norma, pero sí es muy frecuente. Además, la legislación educativa nacional no dice casi nada de las bibliotecas escolares, cuyo día a día queda a criterio de las comunidades autónomas. Que alguien me corrija si me equivoco, pero en ninguna parte de España existe la figura del bibliotecario escolar, es decir, una persona con esas funciones exclusivas o casi. Lo que tenemos son “coordinadores de biblioteca”, profesorado que dedica parte de su horario a esa función. En este post sobre las guardias explico cómo nuestro horario se divide en clases, guardias, reuniones, y diversas tareas. Pues cuando llevas la biblioteca, normalmente se hace en el horario en el que no das clase; en algunos centros estar en la biblioteca es un tipo de guardia y le toca por turnos a todo el mundo.

¿Formación? La que hagamos voluntariamente. Cuando estudias y opositas, las bibliotecas escolares no existen. ¿Medios? Los que ponga el equipo directivo de cada centro. La biblioteca existe solamente por la buena voluntad de quienes participan en ella. ¿Y por qué lo hacemos? Por gusto, para no hacer otro tipo de tareas no lectivas, porque da puntos para el concurso de traslado, o porque nos lo han pedido. Aclarado esto, me voy a dirigir a un profesor que llega nuevo al centro, pregunta por la biblioteca y le dicen que no se usa.

Lo primero, dile al equipo directivo que quieres hacerte cargo. Los primeros días del curso hace falta adjudicar jefaturas de departamento, coordinaciones, y otros asuntos de ese estilo. Si nadie mantiene la biblioteca abierta, estás resolviendo un problema. Entérate de cuál es tu reducción horaria. Puede que sean 2 o 3 horas de la parte no lectiva del horario, o quizá tengan que asignarte menos guardias; dependerá de la comunidad autónoma. Decide si quieres que esas horas sean en el recreo, para abrir al público, o si el primer año no vas a abrir. Yo que tú abría 4 recreos, que son dos horas. Y claro, que no te pongan en el cuadrante de las guardias de recreo. Según cómo sean las cosas en tu comunidad autónoma, busca un equipo de apoyo, es decir, más profesorado que se comprometa a ayudarte aunque sea un poquito. En qué te van a ayudar va a depender de lo que necesites y lo que ellos sepan y puedan hacer, así que ahí no entro aún. En fin, este es el momento de mirar la legislación que se te aplique en tu comunidad, que seguramente te diga que tienes que hacer un plan de trabajo. A veces se te exige un formato concreto; al menos como documento para ti, como una especie de programación de aula, te propongo un esquema. Intento que mis posts sean muy ordenados, pero por una cuestión de fluidez desde aquí va a haber un poco de desajuste entre el orden del esquema, que me parece claro cuando ya tienes las ideas hechas, y el orden en el que os expongo cómo puedes actuar.

  1. Evaluación de la situación previa.
  2. Nombre y funciones del profesorado de apoyo.
  3. Funciones del alumnado de apoyo.
  4. Objetivos.
    1. Medios básicos y acondicionamiento de la sala.
    2. Organización del fondo.
    3. Formación bibliotecaria del alumnado.
    4. Comunicación con el profesorado y los departamentos.
    5. Relación con el resto de la comunidad educativa (familias, antiguo alumnado).
    6. Relación con la comunidad (bibliotecas públicas y otras instituciones).
  5. Criterios para la adquisición de nuevos fondos.
  6. Criterios para el expurgo.
  7. Calendario de actividades.
  8. Actividades extraescolares.
  9. Autoevaluación.

En esta web de la Junta de Andalucía hay algunos manuales de referencia, muy elementales, en los que destacan los dos primeros para estas tareas iniciales.

Además de un plan de trabajo más o menos teórico, te recomiendo usar un cuaderno, un simple cuaderno de papel o quizá tu medio electrónico favorito, y cada vez que hagas una tarea, lo apuntes, con su fecha. Lo que completas se vuelve invisible y la sensación de que no has progresado desmotiva mucho.

A continuación mira a ver la sala y saca sin compasión la basura. Todo lo que esté roto, o se arregla o fuera. Todo lo que no te haga falta en la biblioteca, se lo dices al secretario y que vaya a otro sitio. No puedo insistir suficiente: una biblioteca no puede funcionar bien con trastos estorbando. Tiene que ser un sitio acogedor. Si las estanterías tienen cristales, FUERA. No quieres que se den un cabezazo con ellas. Con los recursos materiales que tengas ahora mismo, según empiezas, plantéate dividir zonas de trabajo para los alumnos, y tu esquina. Necesitas un escritorio, y un ordenador a ser posible con conexión a internet. Vas a necesitar sitio y materiales para escribir a mano, y una impresora, aunque no tienes por qué tenerla aquí si la hay común en otra parte del centro.

Volvamos a la zona que usan los alumnos. Debería haber mesas grandes, o pupitres agrupados. No debe parecer un aula, aunque sea necesario usarla a veces para dar clase (los profesores que la utilicen se adaptarán a ella, y no al revés). Y por supuesto, no debe usarse NUNCA como el cuarto al que se manda a los alumnos expulsados de clase. Si a la biblioteca se va castigado, no se irá a otra cosa. Al principio de todo tu objetivo es que se pueda entrar sin ningún obstáculo, que no haya nada que no deba estar allí, y que haya sitios en los que sentarse a charlar tranquilos, leer o hacer un trabajo en equipo. La decoración mejor la pospones o la delegas, a menos que te guste mucho.

Ahora vamos a fijarnos en los libros. En dos aspectos: qué tenemos y si está catalogado en un programa informático útil. El que se nos recomienda es ABIES. Reconozco que hay detalles técnicos que olvido de una vez para otra, como por ejemplo la instalación de una lista de alumnos. Pero Abies es fácil de usar una vez que te pones a ello. Si no lo tienes, solicítalo. No te doy un enlace porque depende, de nuevo, de tu comunidad autónoma. Si lo tienes, enhorabuena. Te toca comprobar si los libros están catalogados. ¿Que sí? Bueno… a menos que la biblioteca estuviera en uso, te recomiendo comprobar que las fichas están bien hechas. En mi biblioteca había duplicados porque se había intentado poner en marcha en 2005 y 2010, y muchas incoherencias con libros introducidos como “Historia Interminable, La” o “La Historia Interminable”. En serio, repásalos. Y ni que decir tiene que un catálogo en fichas de papel solo te sirve a la desesperada. Usa el programa que quieras, pero hazlo a ordenador.

Si el catálogo no está hecho o está incompleto, es la tarea prioritaria. Habrá quien piense que hay que involucrar al alumnado, a las familias, hacer actividades de fomento de la lectura, y cosas así. Todo eso es muy importante, pero tu primera responsabilidad es la biblioteca y sin catálogo, lo que tienes un almacén desordenado. Es una tarea invisible y lenta, así que te puedes organizar para hacer, si tienes 3 horas por ejemplo, dos de catalogar y una de otras actividades. Date tiempo y no te agobies.

Cuando empieces a catalogar, empieza por tener claro cómo quieres clasificar. Te explico cómo lo hago yo. Uso la CDU, la Clasificación Decimal Universal, con algunas modificaciones. Tenemos una sección de narrativa juvenil que incluye libros infantiles; narrativa general, con los libros “adultos”. Siempre hay solapamiento, así que ante la duda el libro es juvenil, porque narrativa adulta puede intimidar un poco. Se me ocurren algunas circunstancias en las que necesites distinguir infantil de juvenil:

  1. En un colegio de Infantil y Primaria.
  2. En un centro rural que imparta hasta 2º de ESO.
  3. En un centro privado o concertado de los que tienen a los niños desde los 3 a los 18 años.
  4. En un Instituto de Secundaria con muchos alumnos con trastornos de aprendizaje. Es una pena que haya pocas lecturas muy fáciles que no tengan temática infantil, pero bueno.
  5. En un Instituto de Secundaria donde se impartan algunos ciclos formativos de la familia profesional de servicios socioculturales y a la comunidad, como por ejemplo el de educación infantil.

Si estás en un instituto de Secundaria, tanto si hay Bachillerato como si no, no te molestes. De verdad.

Aparte de esas narrativas, tenemos cómic, poesía y teatro. Y luego, todo lo demás está organizado según la CDU. Eso significa que si tienes una colección, por ejemplo Las Maravillas de la Naturaleza, no se guarda como colección. Separas Física de Biología de Matemáticas de Astronomía.  Algunos solapamientos: como si se tratara de un juego de piedra, tijera, papel, cómic gana a todo. Si parece un cómic da igual si es Historia o Matemáticas: va a Cómic. ¿Por qué? Porque es la categoría más popular. Así mientras buscan un Astérix, o un bikini furtivo, o -dios mío- un desnudo, se encuentran con la biografía de Marie Curie. Y si cuela, cuela.  Y ya puedes ponerte a clasificar y a poner tejuelos.

Ah, los tejuelos. Se pueden imprimir pegatinas y códigos de barras. Yo, como no tengo lector de códigos de barras y tengo alumnos dispuestos a hacer de voluntarios con cinta adhesiva, imprimo en folios y recortamos. Abies te genera los pdf de tejuelos automáticamente. Yo los imprimo cada vez que catalogo 20 o 30 libros, los recorto, los meto en la primera página del libro correspondiente, y le doy el montón a un grupo de voluntarios para que los peguen. Si usas pegatinas, yo que tú usaba cinta adhesiva o forro encima del lomo, porque del manoseo se ponen feas.

Recapitulemos un poquito. Tienes otros profesores que pueden ayudarte, una sala sin basura (no hemos mirado los libros todavía) y sabes cómo catalogar o corregir el catálogo que ya tienes. Siguiente paso: el expurgo, que debes hacer antes de catalogar, o al mismo tiempo. Expurgar es quitar de la biblioteca los materiales que no sirven. En mi primer expurgo hacía las dos cosas a la vez: pila de libros, cogía uno, y lo catalogaba o al montón. Antes de empezar debes tener una lista de criterios, por ejemplo:

  1. Material obsoleto.
  2. Material deteriorado.
  3. Ejemplares repetidos dependiendo de su interés (a lo mejor es un libro muy demandado o una lectura obligatoria; yo no tendría repetido Anna Karenina, pero Colmillo Blanco sí).

Puedes tener más criterios. Es conveniente ponerlos por escrito. En serio, si te parece que en la vida lo va a querer coger nadie, FUERA. Lo que esté en buen estado pero no coincida con vuestros intereses se puede vender en un mercadillo y así tienes dinero para comprar.

Ah, comprar libros. Al principio tómatelo con calma. Tienes que familiarizarte con lo que hay, con las necesidades de los profesores y los intereses de los alumnos.  Cuando te parezca que ya controlas la situación, le preguntas al secretario con cuánto puedes contar. Si la biblioteca no la ha llevado nadie en mucho tiempo, será insuficiente. Si tienes tiempo y ganas, pide libros directamente a quien te los pueda dar: alumnado y familias que den libros que ya no quieren, un mercadillo con los expurgos o con donaciones… yo he pedido con cierto éxito en redes sociales y a algunas editoriales. También puedes hablar con los departamentos que tienen lecturas obligatorias, para que dediquen parte de su presupuesto a comprar unos cuantos ejemplares pero que estén en la biblioteca. No puedo darte de sopetón unos criterios sobre qué adquirir, porque cada centro es diferente. Un buen objetivo son 10-15 libros por alumno, de manera que si en tu centro hay 200 alumnos empezarás a notar que tienes una colección adecuada a partir de los dos mil ejemplares. También deberías buscar un equilibrio entre los libros populares entre los alumnos, libros de estilo similar que ellos no conocen y podrían gustarles, las partes de la colección que no son narrativa juvenil, las lecturas obligatorias y los libros de consulta. Pero todo esto es a largo plazo.

Han pasado diez días sin sentir, y empiezan las clases. Las decisiones que tienes que tomar son:

  1. ¿Vas a abrir la sala? ¿los recreos o en algún otro horario? ¿con qué reglas? Mi sugerencia es la más laxa: prohibido comer y molestar. Se puede trabajar, leer, charlar, y si crees que funciona, jugar a juegos muy tranquilos que requieran una mesa.
  2. ¿Vas a prestar libros desde el principio?¿Con qué reglas?
  3. ¿Decoras? ¿Tú, el alumnado, o mitad y mitad?
  4. ¿Vas a buscar un equipo de apoyo de alumnos que hagan tareas auxiliares?
  5. ¿Por qué medio vas a informar al alumnado de las funciones de la biblioteca? Una posibilidad es una pequeña circular, o cartelesYo hago un miniconcurso para los de 1º de ESO, un pequeño cuestionario que dejan en una urna, y entre las respuestas correctas rifo un desayuno en la cafetería, o material escolar.

Y ya tienes todo lo básico para empezar tu “año cero”. Tómatelo con calma. Luego ya podrás colaborar con la biblioteca municipal, hacer extraescolares y crear todo tipo de actividades. La biblioteca puede ser el corazón del instituto o simplemente un rincón tranquilo para refugiarse del alboroto del patio.  Te deseo muchos buenos momentos en ella.

Guía de visionado: David Lynch

Hoy tenemos postinvitado de Marina Pibernat, cuyo blog Lady Aguafiestington se centra en temas políticos y feministas. Le pedí que contribuyera a las guías de lectura y visionado de este blog y nos ha dado un post con las películas ordenadas en orden de dificultad. Ella deja las series aparte, pero en mi opinión, Twin Peaks original está a la altura aproximada a la que pone Dune.

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David Lynch es raro, sí. Y no sólo por lo extrañas que son algunas de sus diez películas, también porque a veces nos planta en los morros una historia de lo más simple, pero profundamente humana y de gran belleza. Además de desenvolverse excelentemente en diversos registros cinematográficos, ha reinventado contenidos televisivos, elevándolos a la categoría de arte.

Esta guía de visionado de la obra de Lynch no seguirá un orden cronológico, igual que sus películas, en las que en muchos casos el tiempo lineal es alterado. Nos adentraremos en su obra de lo más accesible a lo más complejo. A quien se le ocurra empezar por Inland Empire, su último largo, lo más probable es que a la media hora concluya que este tipo está como una regadera, y que vaya mierda incomprensible. Que mejor un remake o un taquillazo blandito. Así que vamos.

El Hombre Elefante, Corazón Salvaje y Una Historia Verdadera

Algunas de las obras menos complejas de Lynch están basadas en hechos reales. Ejemplo de ello es El Hombre Elefante (1980). Ésta cuenta la historia de Joseph Merrick, un inglés nacido en 1862 con una horrible malformación, exhibido en el circo por un feriante le trata como a un animal. Un médico se conmueve al verlo y consigue sacarlo de ahí y hacer que confíe en él, con el fin de mejorar su vida. La relación que establecen hará aflorar la verdadera personalidad de Merrick, un hombre sensible, bueno, y con gustos refinados. Pero la sociedad que le convirtió en animal de feria sigue ahí, en todas partes… Si no lloras con esta película, no tienes alma.

Corazón Salvaje (1990) está basada en una novela adaptada libremente por Lynch. Es una road movie protagonizada por una pareja de jóvenes que básicamente aspiran a follar, bailar y conducir por todo el país. En su periplo, huyendo de personajes espantosos, se irán encontrando con otros peores, y vivirán episodios violentos que determinarán su destino. Es una historia de amor salvaje, como su título indica, tan salvaje como los bailes desquiciados que se marca la pareja. En una de las escenas a la vez más divertidas, tiernas e intensas, la radio del coche empieza a desgranar las desgracias del día, y la protagonista, hecha una fiera por lo que está oyendo, para el coche gritando y él busca una emisora con las canciones que les gusta bailar. Y ahí, en el arcén, bailan para olvidar la realidad. Quédense con esto de huir de la realidad y las carreteras.

Una Historia Verdadera (1999), en cambio, va de enfrentarse a los hechos cuando la muerte viene a buscarnos. Como El Hombre Elefante, está basada en una historia real. Es una película simple pero efectiva y con bellos paisajes, y trata de un anciano que decide montarse en su corta-césped y cruzar varios estados para ir a visitar a su hermano enfermo, con quien dejó de hablarse años atrás. No podría decir si es un viaje hacia un destino o hacia un origen. Y da igual, porque como suele ocurrir en las road movies, incluyendo ésta tan atípica, lo que importa es el viaje en sí. Una tierna película sin pretensiones sobre la reconciliación con el pasado.

Dune

Con Dune (1984), también basada en una novela, empiezan las extravagancias. Si bien resultó un fracaso comercial, y es cierto que su inicio es bastante tedioso, ahora es una película de culto de la ciencia ficción. La película nos muestra las luchas de poder de varias familias imperiales para controlar la extracción de un preciado material que sólo se encuentra en un planeta desértico. El héroe será el que deberá hacer justicia. Pero no esperen nada parecido a Star Wars, ni siquiera es una película estéticamente bella. El polvo del desierto que cubre el planeta está muy presente, ensuciando la imagen. Y de la arena salen unos gusanos gigantes y aterradores que se lo tragan todo. Es una pesadilla, muy lejos de las aventuras fascinantes típicas del género. En esta película, la tercera de Lynch, los sueños de los personajes tienen un papel importante en la trama, cosa que evolucionó hasta ser su sello personal.

Terciopelo Azul

Hay algo en Terciopelo Azul (1986) que también devendría una especialidad de Lynch. Una buena conocedora del cine y mejor amiga me explicó cómo su obra se relaciona con Freud y con un texto que este psicoanalista de los sueños – precisamente – escribió en 1919, titulado Lo Siniestro. En él, Freud habla de cuando lo familiar y conocido se presenta como algo extraño e incluso terrorífico, a pesar de su cotidianidad. Terciopelo Azul empieza mostrando un barrio residencial estadounidense. Las flores del jardín, un grupo de escolares cruzando un paso de peatones, un señor regando el césped… Pero la manguera se le enreda en unas ramas, y cae al suelo fulminado. La cámara desciende y se hunde en la hierba mostrándonos unos escarabajos asquerosos peleando en el subsuelo. Las cosas feas que permanecen ocultas tras la apariencia de normalidad sin que reparemos en ellas. Y desde luego la trama, así como el repertorio de personajes, son bastante siniestros.

Eraserhead

Eraserhead (1977), o Cabeza Borradora, es la primera película de Lynch. Le costó mucho rodarla porque no encontraba quien se la produjese, y no les culpo porque es una locura, pero como locura onírica es visualmente fascinante. Lynch ya advertía al mundo de que su cine se situaría entre lo real y lo imaginado, haciendo que lo que vemos se refiera más a lo que siente el personaje protagonista frente a la realidad que a la realidad misma. En este caso el protagonista vive en un desolador paisaje industrial en blanco y negro, y fruto de su relación con una chica, ésta da a luz a… a algo. A nadie le gusta la situación, y el protagonista se evade de ella con el espectáculo de detrás del radiador de su cuarto. No pregunten, véanla.

Carretera Perdida, Mulholland Drive, Inland Empire.

Llegamos a la trilogía de la locura, el siniestro, la paranoia, las evasiones de una realidad terrible, las pesadillas, los sueños… y la “fábrica de los sueños”, es decir, Hollywood. Al menos dos de estas tres películas se sitúan en Los Angeles, y no es casualidad. Tratan de la fantasía cinematográfica de personajes relacionados con el cine dentro del propio cine. Ríanse de Matrix.

Carretera Perdida (1997) trata de una glamurosa pareja compuesta por un saxofonista y su esposa, que reciben unos sobres con cintas de vídeo. En ellos, primero aparece la casa en la que viven; por cierto, diseñada por el director, y que transmite opacidad, represión y locura. Después, aparece su puerta principal. Después, el interior de la casa… Nos adentramos poco a poco en la mente del protagonista, el saxofonista, y descubrimos qué es lo que ha hecho. Encontramos en ella las ideas de carretera y de evasión de la realidad, como en Corazón Salvaje, pero en una historia mucho más oscura y siniestra. De pronto, ocurre algo que resulta incomprensible si esperamos una historia convencional: el protagonista es otra persona literalmente, es decir, otro actor, en una situación distinta. Pero nada ha cambiado, porque no estamos frente a la realidad, sino frente al remake que una mente perturbada ha hecho de ella. Puede que no hayamos estado en ningún momento frente a la realidad desnuda. Por eso los personajes cambian, en todo o en parte, en una historia inventada a partir de retazos de la verdadera. ¿No les ha pasado que han soñado con una persona conocida pero con la cara y la identidad de otra persona distinta y aun así seguían haciendo como que era la primera?
En cuanto a la cuestión del tiempo, algo importante en las tres películas, es Carretera Perdida funciona como una cinta de Moebius en la que las caras son realidad y fantasía, o la vigilia y el sueño, y vamos circulando sin poder distinguirlas. Y digo circulando con toda la intención, porque efectivamente el tiempo es circular en la película. Es por esto que es una carretera perdida, porque ¿cómo escapas de ella? Sólo hay una forma.

En Mulholland Drive (2001) no es hasta el final que podemos reconstruir los hechos. La película, que no la historia, empieza con una joven actriz que acude a Los Angeles para triunfar en la gran pantalla. En casa de su tía, que le ha dejado el apartamento, se encuentra con una desconocida que sufre amnesia a causa de un accidente. Pero ocurren muchas cosas extrañas. Por ejemplo, ¿quién tiene un canguro boxeador en el jardín? Un hombre le explica al policía que ha tenido un sueño horrible que ocurría en la misma cafetería en la que se encuentran. Pero era de noche, aunque igual que el día, salvo por la luz. Lo sé, no tiene sentido. Alguien con un rostro aterrador ronda el local. Quién es el hombre que cuenta su sueño, por qué aparece contándolo, qué es esto tan aterrador y qué relación tiene con la protagonista es algo que sólo podremos entender al final, uniendo las piezas y descifrando las metáforas. Una vez más, estamos frente a una invención de una mente que quiere huir de algo espantoso. En los últimos quince minutos deberemos atar todos los cabos y resolver toda la simbología que durante la primera hora y 45 minutos hemos tomado por la realidad. Y no es que Lynch no nos avise desde el principio. Lo hace. Sólo hay que prestar atención desde el primer minuto.

También nos avisa al principio de Inland Empire (2006). Un vinilo que gira, otra vez el tiempo circular. Y los vinilos tienen una cara A y una cara B, y van de la periferia al centro. In-land. Estamos ante un mecanismo mucho más complejo que la cinta de moebius de Carretera Perdida. ¿De qué trata? Pues no sabría decirles exactamente. Supuestamente, de una afamada actriz de Hollywood y su compañero de reparto, que tienen un lío en la realidad y en la ficción. Ya empezamos con la disolución de las fronteras, sí. ¿Es ésta la historia real? ¿Es la protagonista la protagonista? ¿Existe la protagonista? Y si no existe, ¿quién la ha creado? ¿Cómo podemos llegar a saber a través de ella quién está detrás de toda esta fantasía? ¿Quién podría ser esta mariposa que sueña que es actriz de Hollywood y qué tiene que ver todo el asunto con Europa del Este? Igual que en el caso del saxofonista de Carretera Perdida – en cuya mente nos adentramos a través de las cintas de vídeo -, es en el interior donde subyace el hecho desencadenante de la fantasía/pesadilla.

Televisión: Rabbits, Twin Peaks (y Fuego Camina Conmigo)

En Inland Empire sabemos que alguien ve en la tele una extraña sitcom de una familia de conejos humanizados. Se trata de Rabbits (2002), una serie que Lynch hizo para internet. Los miembros de la familia de conejos tienen conversaciones que parecen carentes de sentido, con frases inconexas, pero unas absurdas risas enlatadas suenan a menudo. Cada vez que uno de los personajes entre en escena se oyen aplausos. No concuerda nada, y el siniestro se apodera de ti. La familia de conejos, que aparentemente habla sin sentido, se está refiriendo en realidad a un hecho terrible. La interpretaciones de esta serie pueden ser varias, aunque es cierto que se aprecia una cierta crítica a la sociedad del espectáculo, a la sociedad que ríe y aplaude sin sentido. De ahí que nos preguntemos ¿pero qué gracia se supone que tiene esto? Ninguna. Como muchas de las cosas de las que nos dicen que tenemos que reírnos.

Hemos dejado lo más importante para el final. Lynch creó la serie que reformularía las bases de la televisión con Twin Peaks (1990, 2017). Esta obra es la precursora de la oleada de series actuales de calidad cinematográfica, las cuales no podrían existir si David Lynch no hubiera otorgado a este medio la posibilidad de llegar a altas cotas de calidad estética y argumental. Es por esto que Twin Peaks es tan relevante para la historia audiovisual, y por lo que su regreso veintiséis años después ha causado tanto revuelo. La serie trata del asesinato de la joven Laura Palmer en el pueblo de Twin Peaks, y del agente especial del FBI Dale Cooper, enviado allí para resolverlo. En el opening aparecen, tanto en las dos temporadas de los 90 como en la recién estrenada, imágenes de una cascada, ubicada en el pueblo que da nombre a la serie. En la antigüedad se creía que el mundo plano acababa en una cascada de agua marina. Y desde luego Twin Peaks, en el Estado de Washington y muy cerca de la frontera con Canadá, se halla en el límite de lo conocido y lo desconocido, en la frontera entre el bien y el mal. Lo normal se mezcla con lo paranormal y todo se impregna de magia siniestra: los búhos, el leño de Lady Log, el bosque… El agente Cooper conseguirá responder a la pregunta “¿quién mató a Laura Palmer?” gracias en parte a un extraño sueño, una escena ya clásica de la historia de la televisión. Pero Lynch no quería que su serie fuera un simple whodunit, la simple resolución del misterio. Twin Peaks esconde mucho más. Si bien el crimen se resuelve a la mitad de la segunda temporada, la serie continúa hasta que el agente Cooper queda atrapado en el famoso cuarto de cortinas rojas y suelo decorado con zigzags, donde Laura Palmer le dice “nos veremos otra vez en 25 años. Mientras tanto…”. Así nos deja la segunda temporada, en un larguísimo cliffhanger. Cuando acabó la serie, Lynch hizo la película Fuego Camina Conmigo (1992), la precuela que cuenta los últimos días de Laura Palmer.

Más de 25 años después, Twin Peaks ha vuelto con todo lo que Lynch ha aprendido y evolucionado, especialmente con la gran trilogía de Hollywood. Pero es más Lynch que nunca. Cuando llevábamos unos pocos episodios, ya no dábamos abasto con preguntas, sorpresas, caras de estupor y risas extrañadas que nos provocó; porque el sentido del humor, aunque negro, está muy presente en la serie. Una de las diferencias respecto de las anteriores temporadas es que esta vez el mismo Lynch dirige los 18 episodios, con la ayuda del otro creador de la serie, Mark Frost. Es sin duda una serie nueva que ya no trata de Laura Palmer, sino del agente Cooper, aunque la tercera temporada sea indisoluble de las dos primeras. Y vamos mucho más allá del pequeño pueblo de montaña donde se originó todo. ¿O se originó en otra parte? La mitología de la serie se ha revelado mucho más compleja, y enraizada en los temores actuales de la sociedad, en un pugna moral entre el bien y el mal. Sirviéndose magistralmente de una poética visual y estética con una gran influencia pictórica – lo primero que quiso ser Lynch de niño era pintor – nos hace transitar por un experiencia audiovisual que no deja a nadie indiferente. Y que tiene de bella lo mismo que de terrorífica.

A pocos episodios del final, las piezas van encajando, o esto parece, pero no deja de sorprendernos. Y algo intuimos por la pregunta que le hace Monica Bellucci al agente Cole, interpretado por el mismo Lynch, en un sueño de éste. Se acerca el final, y todavía hay muchos interrogantes, pero sabemos que este director no tiene la costumbre de ofrecer respuestas facilonas. Lo que les puedo asegurar es que está siendo un placer intentar desentrañar los misterios y significados del universo Twin Peaks.

En conjunto, la obra de Lynch presenta muchas características bien definidas que le han dado al cineasta un adjetivo propio; algo es muy lynchiano, por surrealista, onírico, extraño… Estas características provienen de la mezcla de lo sucedido con lo que un personaje se imagina o sueña, dándole a todo un marcado acento surrealista. Lo siniestro es lo que nos avisa de que algo va muy mal. Además de evitar la narración lineal, el cine de Lynch tiene también la característica de dejar que todos los sonidos e imágenes aporten a la historia. Por esto Lynch es Cine en mayúsculas, porque aprovecha el medio cinematográfico plenamente en lugar de convertirlo en una mera forma de explicar mediante imágenes en movimiento. Lynch hace que la cabeza trabaje para construir una narración a partir de las sensaciones estéticas que provoca. No se lo pierdan.

Romanticismo y sorpresas.

Tengo una amiga, A (de anónima), y ella tiene otra amiga, M (de más anónima) y un compañero, P (de Pesado). Han quedado juntos en un grupo grande dos o tres veces, y P tiene interés en ver más a M, que no es del todo consciente de lo que hay. Sí, ya sé que suena un poco adolescente, pero creedme, es verdad. la semana pasada, P le comentó a A que pensaba ir por sorpresa a un partido de M, que practica un deporte de competición. A le dijo que a M no le gustaría una visita sorpresa, por muchos motivos entre los que están que la competición es tensa, que es una ocasión de estar con las amigas, y que si están apenas empezando a tantear sus sentimientos, sorprenderla sería agobiarla. A esto, P reaccionó muy mal. Se enfadó, dijo que los sentimientos deben expresarse con espontaneidad, y al mismo tiempo negó toda intención romántica respecto a M.

En este blog ya se ha hablado de que los piropos son una invasión del espacio de las mujeres. Ahora hablo de otra cosa considerada romántica y que es en realidad una falta de educación: las sorpresas románticas, las visitas sin avisar, especialmente de alguien a quien conocemos poco. El novio reciente que viene a verte inesperadamente a tu lugar de trabajo o estudios.

Habrá mujeres a las que les guste esto, pero es en principio una mala idea. Veamos algunos motivos. El primero, nuestra seguridad. Tú tienes unas intenciones de lo más caballerosas, pero una chica que te conoce poco no puede distinguir tu actitud de una conducta muy frecuente en acosadores, ex-novios cabrones y otra gente peligrosa. ¿Te parece que exageramos? Luego no digas que no sabemos calar a los malotes, porque una señal fácil de detectar de los hombres con los que no se puede tener una relación pacífica es que son demasiado impulsivos.

El segundo, que es de mala educación pensar que nuestro tiempo está a tu servicio, que hasta que no llegues no vamos a tener nada que hacer. En nuestro caso, M a lo mejor ha quedado con otras personas a celebrar la victoria, si gana. La chica a la que vas a ver a la salida del trabajo a lo mejor quiere ir al gimnasio, a la peluquería, a casa a poner los pies en alto, o a cualquier otro plan que no incluya sonreírte. Piénsalo en masculino. ¿Harías lo mismo con un hombre con el que tuvieras el mismo grado de confianza, es decir, te presentarías te visita proponiendo un plan divertido sin avisar? ¿A que no? Claro, porque es una intromisión en su vida privada, por apasionante que sea el plan que has hecho.

Otro más es que a lo mejor queremos estar mentalizadas cuando aparezcas. Queremos arreglarnos, o tener en cuenta que si vas a venir con la moto mejor nos ponemos pantalones, avisar a alguien de dónde vamos a estar y cuándo volvemos, en fin, prepararnos. Igual hoy le duele la cabeza y no tiene ganas de ver a nadie.

Volvamos a mis A, M y P. P defiende la espontaneidad, pero él no es espontáneo: está preparando con antelación sorprender a M. Exige que M sea espontánea cuando él llegue. La visita romántica sorpresa requiere preparación para encontrar a una mujer de hábitos predecibles (¿qué pasa si cuando llegas no está? Conozco a alguien a quien le montaron una bronca por eso), que no tiene mada mejor que hacer que dejarse llevar sumisamente, en lo que a ti te parece espontaneidad, por tus planes cuidadosamente trazados. La espontaneidad es lo que pasa cuando ya estáis juntos y ella se lo pasa tan bien que uno de los dos propone algo nuevo, no lo que tú organizas antes de verla. Esto también sirve online, claro, como un chateo que se convierte en “oye, ¿y por qué no quedamos ahora mismo?”, siempre y cuando estés dispuesto a aceptar un no.

Así que en este mundo moderno en el que contamos con mil canales de comunicación, no des sorpresas. Avisa de que te apetece quedar. Y por supuesto, acepta un “hoy no me viene bien”. Es lo mínimo.

POSTDATA: Ha pasado un mes desde esta entrada. No conozco de nada a M, pero A me ha contado que P está mandándole mensajes de whatsapp muy largos en los que le dice cosas como “no me tienes que dar explicaciones pero necesito saber si te has acostado con X”, exigiéndole que no estropee el “clima de confianza” entre ambos, y acusándola de “no haber querido nada con él”, donde nada significa sexo, después de haberse creado una convivencia más o menos amistosa. Es decir, era mentira que solo quisiera amistad, y menos de dos meses después de conocerla (no después de sentar la primera piedra de una relación romántica o amistosa, no: de verla por primera vez) el deseo de  dar sorpresas (que asume disponibilidad) pasa a ser deseo de control con estrategias múltiples. Por qué no me sorprende.

Trucos y consejos para aspirantes a madre: en Planeta Bebé.

La expresión Planeta Bebé se la he copiado a Violeta Tomás.

Del parto no puedo hablar, pero unas cuantas cosas sobre el ingreso y la cesárea sí puedo decirte.  El consejo de tener preparada la maletita del hospital desde la semana 35 o así es muy habitual y una necesidad, porque te puedes poner de parto en cualquier momento y no es cosa de ponerte a buscar el camisón.

La recuperación de la cesárea:

No conozco a casi nadie que piense que su cesárea de emergencia se hizo oportunamente; está quien piensa que le metieron prisa y si le hubieran dado unas horas más no habría hecho falta, y quien piensa que ya que había que hacérsela, ¿¡cómo no se la hicieron antes!? Un parto con complicaciones puede acabar muy mal, el posoperatorio de la cesárea es doloroso e incapacitante, y nunca podemos saber qué habría pasado si las cosas se hubieran hecho de otra manera. Intuyo que buena parte del problema es cómo se comunica el personal sanitario con las embarazadas: un trato brusco o que te den menos explicaciones de las que tú quieres pueden darte la sensación de que se están dando demasiada prisa. En cualquier caso, se dice que  que en España se hacen más cesáreas de lo que la OMS propone como estrictamente necesario, y también que buena parte de las cesáreas no imprescindibles se hacen en la sanidad privada. Un parto no tiene una duración estándar de manera que cuando llevas, qué se yo, 23 horas y 59 minutos de parto aparece el anestesista por la puerta y te llevan al quirófano, así que si el tema te preocupa, pregúntale a tu ginecólogo o matrona qué es lo que se suele hacer en tu hospital. Y llegado el caso, tú y tu acompañante podéis hacer todas las preguntas que queráis cuando os digan que es necesario operarte.

¿Por qué preferimos el parto natural a la cesárea? Primero están cuestiones emocionales, de vínculo con el bebé y de sentirte en control de la situación. Además, es más difícil iniciar la lactancia materna, aunque depende mucho de cada caso. Y luego está el perjuicio físico para ti, porque la recuperación es peor para tu cuerpo al cortar los músculos abdominales y los órganos internos, que al dilatar para que salga el feto por un orificio que ya está ahí. Además la posibilidad de infección es mayor.  Si esto te parece una perogrullada, que sepas que compartí habitación de hospital con alguien cuya hermana le decía que qué maravilla que tuviera una cesárea programada, que mucho mejor que parir.

La anestesia de la cesárea puede mantenerte consciente; si te desagrada la idea pide que te seden. La operación es muy rápida si todo es rutinario. Después tienes que ir a reanimación una o dos horas y el bebé se lo dan a tu pareja o a quien tú digas (pregunta cómo es el proceso en tu hospital). Puede que tardes unas 12 horas en poder salir de la cama. Si das el pecho, necesitarás ayuda para que alguien te ponga en brazos y vuelva a llevar a la cuna al bebé entre 1 y 3 días. Para hacer vida normal, que quiere decir poder coger tú sola al niño de la cuna, caminar unos pasos, sentarte en un sofá o en la cama con el niño, alimentarlo, y levantarte con el niño en brazos sin ayuda, pasarán entre 2 días y una semana. Para mí lo más duro de la cesárea era no poder coger con facilidad al niño yo sola esos primeros días. Me sentía muy frustrada, muy impotente. En el hospital los acompañantes no me podían dejar sola ni un momento porque podía salir de la cama, y podía tener al bebé en brazos, pero no moverme con el niño encima. Ni un poquito. Esa sensación de los primeros días me acompañó varias semanas y era mucho peor que haberme operado o no haber podido parir naturalmente.

Del hospital sales en 2 o 3 días y las grapas te las quitan poco a poco a lo largo de los diez o quince días siguientes. Puedes ducharte; yo lo hacía con el apósito, el agua lo ablandaba, y al salir me lo quitaba, me ponía clorexidina y un apósito nuevo. Hay quien recomienda dejarla al aire, pero a mí me picaba y me dolía.

El cuerpo, con cesárea o parto natural, se queda fofo una temporada. La cuarentena como mínimo. La barriga se “encoge” gradualmente. La contracción paulatina del útero duele un poco; si das el pecho duele más, pero se pasa más deprisa.

Los primeros días del bebé:

¿Es duro criar un bebé? Seguro que te han dicho que no se duerme. Te pongo un ejemplo. Vamos a imaginar al recién nacido más fácil de cuidar del mundo. Está muy sano, y come bien entre 8 y 12 veces al día a intervalos regulares. Entre que coma, cambiarle el pañal después y acunarlo un momentito se te va, redondeando, casi una hora por cada toma. Si toma pecho es más lento comiendo, y puede que coma más a menudo; si toma biberón, tienes que mezclar y limpiar biberones y quitarle los gases. Mancha bastante ropa. Sí, como lo ves: solamente mantener vivo a un lactante que no te está pidiendo que lo distraigas ni lo consueles es un trabajo a jornada completa. Añade consolar y distraer y ya tienes un trabajo a jornada completa y algo extra de propina. Añade un imprevisto, una mala noche, una enfermedad y ya tienes dedicación exclusiva.

Con semejante nivel de exigencia, mi manera de ir llevando la casa y mi vida sin morir en el intento es priorizar. Primero el niño, luego comer yo y luego dormir yo. Todo lo demás, pero todo, puede esperar a eso. Con la casa, igual. La mía funciona con tres prioridades:

  1. Empieza por limpiar los cacharros de la cocina. Lavavajillas vacío. Ya.
  2. La mesa en la que comemos tiene que estar vacía.
  3. Hay que poner una o dos lavadoras diarias, ni más ni menos.

Priorizar también evita el efecto “elniñosehadormidoytengoveinteminutoslibresohdiosmíonosépordóndempezaryahoraquéhago”.

Sobre lactancia hay mil webs y libros, yo solo te voy a dar un consejo que he oído varias veces pero que no recuerdo haber visto por escrito. Dar de comer “a demanda” no es literal. Tómalo como que el niño no debe esperar a la comida y una vez que empieza, déjalo todo el tiempo que quiera. Pero más allá de ahí, puede interesarte que coman antes de pedir. Con bebés dormilones o de hábitos nocturnos, en la cuarentena debes despertarlos para comer cada dos horas como mucho, durante el día, contadas no como intervalo sino desde el momento que empiezan. Así te aseguras de que comen suficiente y de que de noche están cansados. Estas dos horas se pueden ampliar a tres o tres y media en los meses siguientes a la cuarentena. De noche no suele hacer falta porque es raro que duerman mucho seguido. Un bebé  muy dormilón y de hábitos muy diurnos hará a lo mejor un despertar de madrugada (de 2 a 3) y otro por la mañana temprano (de 5 a 7), y cuando tenga dos o tres meses con suerte eliminará uno de ellos y podrás dormir dos trechos de tres o cuatro horas cada uno. Como digo, eso será si tienes mucha suerte.

Sobre la ropa que necesitas, insisto en que no rechaces ninguna herencia de un primito o similar, pero compra lo justo. Las tallas del primer año son: recién nacido también llamada “primera puesta” o “primera postura”; 1 mes que dependiendo del caso será la primera que use porque la de recién nacido sea demasiado pequeña; 3, 6, 9 y 12 meses. Las tallas de Zara se venden como intermedias, por ejemplo 3/6, y son un poco pequeñas: la talla 3/6 puede quedarle perfecta a un niño de 3 meses. Algunas marcas usan centímetros: 50 es recién nacido pequeñito, y luego van 56, 62 y 68.  Si te gustan los conjuntitos “de vestir”, piensa que crecen muy rápido, así que te basta y te sobra con uno o quizá dos conjuntos por cada talla. No te va a dar tiempo a ponérselos más veces. No compres ropa de recién nacido muy chiquitita a menos que sepas por las ecografías que seguro, seguro, va a ser un bebé pequeño: se le queda pequeña enseguida y no pasa nada si usa ropa un poquito grande durante dos semanas.

Si te preocupa saber por qué llora, que le pasa, tú tranquila. En días o semanas aprenderás a distinguir sus necesidades y él irá modulando sus maneras de protestar. Cuando mi bebé y yo completamos la cuarentena yo distinguía llanto de hambre, de impaciencia (por ejemplo, cuando estaba en el baño y se hartaba), de aburrimiento o cansancio (al principio eran casi iguales), y un quejido discreto cuando quería chupete. También hay veces que llora y no sé por qué; para eso lo mejor es ir probando cosas en un orden. ¿Está sucio? ¿Le molesta algo? ¿Frío, calor? ¿Quiere cambiar de lugar, de la cuna a la silla o a la alfombra? y así. Al principio te agobias, pero de verdad que luego no es tan complicado. Sí es pesado cuando tienes claro que lo que quiere es atención y tú no puedes en ese momento, pero seguro que te vas a dar cuenta.

Seguramente alguien te diga que el principio es lo peor y que todo mejora. Es verdad, si no se te pone enfermo. A mí me animaba pensar en algunos momentos claves del desarrollo y en las cosas divertidas o bonitas. Al principio son muy frágiles y además es difícil ver si se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor o no. Empiezan a fijarse más en las cosas que les rodean y a mirarte a la cara de una forma clara a partir de dos o tres semanas. Al final de la cuarentena empieza a parecer menos frágil, ya se distingue una queja (aburrimiento, sueño, que quiere el chupete) de un llanto, y empieza a sonreír y hacer ruiditos. Alrededor de los dos meses notas que le gusta que juegues con él y se fija en objetos de colores. Señalo estos momentos porque estaba impaciente por llegar a ellos, y poder relacionarte con el niño es lo que compensa las obligaciones y el poco dormir.

Planeta Bebé es un lugar caótico, blando y lleno de manchas. Vivir en él es muy difícil a veces, otras rutinario y otras muy divertido. Bienvenida.

 

Trucos y consejos para aspirantes a madre: de la pre-concepción al fin del embarazo.

Lo que viene a continuación podría ir en masculino genérico porque va orientado también a las parejas y demás personas cercanas a la madre, pero prefiero el femenino para estas cuestiones. Me sale más natural. Pero va para todos.

Cuando quería quedarme embarazada, me dijeron muchas veces “no te agobies”. Y cuando estaba embarazada, había dos comentarios que se repetían en todas las conversaciones: “disfrútalo, que es una época muy bonita” y “aprovecha para dormir ahora, que luego no vas a poder”. Yo no estaba agobiada antes, no lo disfruté, dormía fatal, y tuve un niño que duerme trechos de 4 horas varias veces al día, así que me deja dormir aunque sea por etapas. Los consejos que se dan tomando café son insuficientes, y a veces erróneos porque cada embarazo, y cada pareja madre-bebé, son diferentes, así que puede que nada de lo que te cuente sea útil para ti. En cualquier caso, allá va.

Antes de concebir:

Tener un poco de miedo a que algo salga mal o a no ser “una buena madre” es completamente normal. Lo raro es no tener nada de miedo. Si no pegas al niño, lo mantienes limpio, caliente y alimentado, y lo llevas al pediatra para las cosas que no se arreglan con un poco de apiretal, has empezado bien.

Hay gente a la que el sexo mirando el calendario le agobia y aburre; no des por hecho que a ti o a tu pareja os va a pasar. Quién sabe, igual os motiva. Y hay gente a la que le gusta sentirse en control del proceso desde antes de empezar. Para eso necesitas saber cuándo ovulas y cómo se comporta tu cuerpo en ese momento. Te sirve la observación sin más, apuntar en un papel, o usar una app del tipo de Clue. Ahí vas apuntando cómo te sientes en cada momento del mes, y predecir cuándo será tu próxima ovulación. Otra manera de medir cuándo ovulas es comprar online tests de ovulación; son como los test de embarazo, pero para saber cuándo eres más fértil. Lo que debes tener en cuenta es que el óvulo sale del ovario y aguanta vivo alrededor de un día, pero el esperma está nadando por ahí alrededor de cuatro. Eso significa que el óvulo debería encontrar espermatozoides esperándole.  Por eso no se trata de tener relaciones sexuales el día que ovulas, sino justo antes. ¿Cómo sabes cuándo es eso? Porque a base de medir, en un par de meses puedes predecirlo. En general, no ovulas en mitad del ciclo, sino catorce días antes de la regla. Es decir, si tienes un ciclo de 31 días y la regla te vino el 1 de marzo, ovulaste alrededor del día 16 o 17. La opción blanda para todo esto es calcular qué semana ovulas, y tener relaciones en días alternos de esa semana. Hay que tomárselo con calma; igual ese mes, justo esa semana tienes la gripe, o no tienes nada de ganas, por el motivo que sea. Date meses. Y si al cabo de seis meses o un año no te has quedado embarazada, ve al médico.

Mientras tanto, haz el ejercicio físico que quieras, pero hazlo. Hay algunas limitaciones: no aumentes la intensidad que alcanzabas antes del embarazo, ni hagas nada con lo que tengas un riesgo grande de caerte (esquí, montar a caballo). Sea cual sea tu actividad física favorita, haz sentadillas. Cuando estés embarazada lo agradecerás: la nueva disposición de tu barriga y la pelvis te harán caminar, sentarte y levantarte con las piernas abiertas, y sobrecargarán las piernas.

Las embarazadas necesitan suplementar un par de minerales: ácido fólico, yodo y vitamina B12, aunque no a todas nos recetan yodo preconceptivo. El ácido fólico solo, y un cóctel con yodo y vitamina B12,  los cubre la Seguridad Social, así que ve al médico y le pides la receta. Hay suplementos prenatales más variados pero no necesitas más, como se explica en Escéptica, y además no están cubiertos por la SS. Una vez embarazada muchas necesitamos suplementar hierro, pero no hace falta que lo tomes si no te ven anemia en un análisis de sangre.

De paso que vas al médico, dile si no estás absolutamente segura de estar inmunizada contra la rubeola. Te pueden hacer un análisis para ver si tienes anticuerpos, o directamente ponerte la vacuna. Si te la tienen que poner, no debes quedarte embarazada en las siguientes 6 a 8 semanas.

En principio la vacuna de la gripe se la ponen a embarazadas, no a mujeres que estén buscando concebir, pero si puedes y llega la temporada, póntela.

Hay muchas cosas que no debes comer si estás embarazada. Este es el mejor artículo que conozco sobre el tema, y los he leído a puñados. Si quieres tener mucho cuidado, puedes ir mentalizándote comiendo “en modo embarazo” ya, o al menos desde el día 10 del ciclo. O una semana “normal” y tres que no. Eso es lo que hacía yo, sobre todo con el alcohol.

Estoy embarazada, ¿y ahora qué?

Un resumen muy rápido sobre tus derechos laborales: hay diferencias legales entre riesgo durante el embarazo por las características de éste, riesgo en el embarazo por las circunstancias de tu trabajo, y enfermedad común durante el embarazo. Cada una de esas causas tiene un trámite distinto para que te den la baja. Cuida tu salud y tus derechos al máximo y pregunta a un abogado laboralista o a un sindicato al mínimo problema. Piensa que cosas como el ruido y el estrés os hacen a los dos daño a largo plazo, y que un dolor de espalda se puede convertir en qué sé yo, una hernia de disco. Sé precavida.

Voy a dar por hecho que tienes un embarazo sano y lo vas a llevar en la sanidad pública. Si tienes alguna enfermedad crónica, tanto si requiere medicación como si no, consulta tus planes de concebir con tu especialista habitual porque el embarazo puede afectar a tu salud, y la medicación interferir con tu fertilidad o hacer daño al embrión. A continuación, te doy algunas ideas prácticas por trimestres.

Primer trimestre:

Las primeras señales de embarazo se parecen mucho al síndrome premenstrual, así que tú tranquila y espera al día adecuado para hacerte un test. Es normal, incluso, manchar. El dolor al nivel de la regla y un leve manchado son frecuentes. De hecho, a lo largo de la primera mitad del embarazo, si vas a urgencias con estos problemas la primera pregunta que te haran será: “¿Más, o menos que la regla?”. Cuando tengas un test positivo, mira cuándo te vino la última regla y desde ahí cuentas semanas. Es decir, no puedes saber si estás embarazada antes de la semana 5 como muy pronto, y las semanas 1, 2, y a veces 3, son las de la regla y la ovulación. Olvídate de los meses, las semanas son más claras.

Esto va a sonar muy bestia, pero el primer trimestre de embarazo es un poco de prueba. Nadie te cuenta que es frecuente abortar espontáneamente y cuando te pasa, todo el mundo te dice “ah, sí, eso le pasó a mi hermana/prima/mujer”. No lo digo para que pases miedo, pero hay que estar informada.

Tienes que ir al centro de salud para que te remitan a tu matrona, que te verá una o dos veces el primer trimestre y te derivará a la ecografía de la semana 11. En las ecografías anteriores (semana 7 u 8) solo se ve si hay un embrión o más, y si le late el corazón. En la semana 11 se ve su tamaño, se fija una fecha probable de parto y se hace el cribado genético, para saber si hay una probabilidad estadística de varias malformaciones genéticas.

Tu salud y la del feto está controlada por el Servicio de Ginecología del hospital, en el que te verán ginecólogos, probablemente uno diferente cada vez y otros distintos en el parto; por la matrona de tu centro de salud, y por tu médico de cabecera. Los tres tienen puntos de vista ligeramente distintos y tienen que conseguir un equilibrio complicado entre tu bienestar y el del feto, que a veces están contrapuestos (véanse todas las cosas que te van a doler en los próximos meses). A veces, estos profesionales, sobre todo los ginecólogos, no tienen la paciencia o el tacto necesarios y las embarazadas acaban con la sensación de que todo va mal o de que los médicos “pasan de ellas”. En esto te diría que seas fuerte y práctica, y que te fijes sobre todo en que te cuenten todo sobre el estado del feto, lo que se ve en las ecografías… no esperes consuelo ni palmaditas en la espalda. Puede que te los lleves, pero no los esperes. Tampoco pienses que trabajar con un equipo de personas te da un trato de menos calidad (yo agradecí contar con muchas opiniones y tantos ojos sobre nosotros). Lo importante es que todo lo que te pase quede reflejado en tu cartilla y en la historia clínica.

Cómprate un buen protector solar y úsalo a diario. Con el embarazo pueden salirte manchas o rojeces en la cara, que a veces se van y aveces no. Sobre las estrías, no sé qué decirte: dicen que ponerse crema no sirve para nada. Como la barriga me picaba y me molestaba al estirarse la piel, me puse hidratante a menudo, y todas las estrías me salieron en la semana entre acabar un bote y comprar otro.

Sobre dolores y molestias he escrito ya. Identifica qué desayunos te sientan bien, las mañanas son el peor momento del día. Yo tenía que comer algo salado, proteico, digestible y que no fuera queso porque lo vomitaba. Y los desayunos dulces me hacían tener náuseas y más hambre un par de horas más tarde.

Segundo trimestre:

Si te preguntabas cuándo empiezas a parecer embarazada y necesitar ropa premamá: a lo mejor te ha aumentado el pecho en el primer trimestre. A partir de la semana 10 es normal que la barriga cambie su forma sin cambiar de volumen y se te vaya poniendo redondita; a partir de la semana 15, el 4º mes, a lo mejor se te empiezan a quedar pequeños los pantalones que no sean elásticos. Aprovecha un cambio de estación para quitar de en medio la ropa que no te vas a poner en una temporada. Lo más seguro es que uses ropa premamá algunos meses tras el parto; calcula entre uno y tres por lo menos. Piensa también si quieres dar el pecho. La ropa de lactancia no tiene por qué ser abierta por delante, también es discreto levantarte las camisetas desde abajo. Lo que tendrás que descartar son los jerseys gordos o de cuello vuelto (levantarlos es muy engorroso) y los vestidos cerrados por arriba, que son inaccesibles en todas las direcciones. Todo lo demás depende de tu gusto.

Lee todo lo que quieras sobre crianza y no te creas ni la mitad. Los consejos de tu madre, tus amigas o el pediatra tienen la ventaja de que son incompletos y parciales. Sí, he dicho ventaja. Son para el caso concreto y para ese momento. Ellos no han tenido que elaborar una Teoría del Bebé, y además, cada niño es distinto y cambia. Hoy se consuela meciendo la cuna y mañana con música. Tu sobrino es de hábitos regulares pero nocturnos, el hijo de tu amiga solo duerme bien si está acompañado. Los autores de libros tienen que hacer una teoría global que incluso si te gusta, a lo mejor no funciona, o por lo menos no completa. Mi ejemplo más inmediato es que a mi bebé no le gusta estar tumbado en mi cama, prefiere su propia cuna. Fin de las bonitas teorías sobre el colecho.

Me han dicho que si para el cuarto mes sigues con náuseas, las tendrás hasta el final. No sé si es verdad. Lo que sí sé es que la pérdida de movilidad y el cansancio físico van subiendo escalones a toda velocidad desde que estás en la mitad del embarazo.

La semana 20 te hacen la segunda ecografía del sistema público. Sirve para comprobar si hay una serie de malformaciones; el médico (normalmente es ginecólogo, pero podría ser un radiólogo, que también hacen ecografías) comprueba si están bien una larga lista de partes del cuerpo, una a una, y completa un informe que no es más que picar casillas. La gente conoce esta ecografía popularmente como “la de saber el sexo del bebé”, aunque desde que sepan que estás embarazada todo el mundo (TODO el mundo) te va a preguntar si es niño o niña. Seguramente las mismas personas que desde la semana 10 te reñían con un “¿pero todavía no sabes el sexo?” te dirán que te hagas una ecografía sin indicación médica para tener más, para que te den un DVD con vídeo y fotos, o porque es muy larga y en la del hospital solo van al grano, y te largan deprisa. Lo último en mi caso no fue cierto, y además, si no te queda algo claro, pregunta. O pide que te enseñen lo que haga falta otra vez. A mí casi todas las veces me sacaron una fotillo (sácale una foto con el móvil o escanéala, porque ese papel se borra con el tiempo). Lo más importante es que tanto ginecólogos como  radiólogos, desaconsejan las ecografías sin indicación médica. Aquí un pdf en inglés lo explica.  Y aquí, diversas críticas de muchas instituciones médicas.

Notarás las primeras pataditas en algún momento a partir de la semana 20. Al principio no las sabes identificar. Las mías eran igual, igual, que el vacío/cosquillas en el estómago de una montaña rusa, pero mucho más abajo. Luego ya sí son como pataditas o toquecitos.

Tercer trimestre:

El segundo consejo muy generalizable que te puedo dar, junto con el de las sentadillas (lo digo en serio: haz sentadillas desde antes de quedarte embarazada), es que consigas una silla o taburete de ducha. Cuestan unos 30 euros. No necesitas que tenga respaldo. Te vendrá bien al principio del embarazo si te dan bajadas de tensión, al final si estás muy cansada y para poder lavarte tú sola los pies, en la cuarentena sobre todo si te han hecho cesárea, y supongo que lo usaré para estar cómoda sin tener que agacharme dentro de un par de años, en las primeras duchas del niño. De verdad, te facilitará la vida aunque solo la uses dos meses.

Tu tercera y quizá última ecografía tiene como fin principal saber si el feto está bien colocado para salir. Si no lo está, es decir, si viene de nalgas, te programarán una cesárea. Otra cita médica importante es la vacuna de la tosferina para que el bebé esté inmunizado antes de sus primeras vacunas a los dos meses de edad.

La presión del útero hacia arriba cambia la posición del estómago y da reflujo. La única solución que conozco es comer cantidades pequeñas.

No te agobies ni te preocupes si estás siempre muy cansada. Es lo más normal del mundo. Duerme siestas, pero procura mantenerte tan activa como el cuerpo te deje.

Los cursos de preparación al parto varían mucho de un sitio a otro. Asegúrate de que te has enterado, ahí o por tu cuenta, de todo esto. Pregunta a la matrona, a madres de las que te fíes, o en webs de crianza, preferiblemente creadas por sanitarios.

  1. Cómo es un parto normal, cuánto dura y cuándo ir al hospital. Aquí lo explican.
  2. Algunas de las intervenciones más frecuentes, por qué se hacen, ventajas e inconvenientes. La epidural.
  3. Algunas de las causas más comunes de que te hagan una cesárea. Cómo es el posoperatorio de una cesárea (sigue leyendo y te cuento mi experiencia).
  4. Qué pasa en el hospital entre expulsar el bebé e irte a casa. Protocolos habituales de tu hospital de referencia.
  5. Cómo se te va a quedar el cuerpo en la cuarentena. Cómo cuidarte y cuidar del bebé los primeros días.
  6. Lo básico sobre cómo dar el pecho. Cómo extraer y conservar leche.

Leí por ahí que el instinto de nido existe, es un impulso real, que te puede dar mucha energía si tienes suerte, o ansiedad porque esté todo bien si no. Las ganas de limpiar, ordenar y estar equipada se pueden canalizar. Estas son las cosas que me parecen más necesarias:

  1. Preparar el cuarto del bebé. Sobre cacharritos para bebé te cuento en otro post, pero aquí tienes una lista de la compra lo más amplia posible. Crea la tuya propia y si te preguntan qué quieres de regalo, no te cortes en ir tachando cosas de la lista.
  2. Haz una compra gigante de comida no perecedera, productos de limpieza, menaje del hogar… compra de todo lo que no se estropea, desde detergente a servilletas, para 3 meses. Si eres muy perfeccionista o te sientes muy perdida, calcula tu gasto semanal y multiplica por 15. Lo más seguro es que te salga una cantidad tan grande de cosas que no puedas comprarlas todas de una vez, así que repártelo en dos o tres compras.
  3. Asegúrate de que tienes la despensa y el congelador llenos hasta arriba de comida fácil y rápida de preparar y comer. En mi caso eso fue salsa de tomate, salsa de pimientos, latas de pescado, salchichas, frutos secos, caldo congelado, caldo de tetrabrik, filetes de cerdo y de pollo, albóndigas, croquetas, hamburguesas, y verdura troceada y congelada.
  4. Haz una pequeña compra de caprichos que no puedes comer mientras estés embarazada. Queso azul, embutido…

Acepta, ahora y cuando llegue el bebé, toda la ayuda que te ofrezcan, todos los regalos y todas las “herencias”. No sabes lo que puedes llegar a necesitar. Si tienes algo duplicado y ninguno de los dos se puede devolver a la tienda, guarda el más feo, viejo o que menos te guste, por si el otro se rompe. Compra lo mínimo.

Lo más tarde posible, la semana 36 por ejemplo, ve a la peluquería y hazte un corte bonito y que requiera poco mantenimiento. Si sueles teñirte, organízate para hacerlo más o menos ahora, cuanto más tarde mejor. En la cuarentena lo más seguro es que no tengas tiempo.

Si puedes escoger dónde parir, escoge un hospital con UCI pediátrica. Eso suele querer decir un hospital público.

Dedicaré el próximo post a la cesárea, que es lo que conozco, a la cuarentena y al bebé.

 

De embarazos y eufemismos

Una expresión que me desagradaba muchísimo cuando estaba embarazada era la frase hecha “las molestias del embarazo”. Una picadura de mosquito es una molestia; lo del embarazo es otra cosa.

Un listado de todas las cosas que cambian en el cuerpo durante el embarazo está siempre incompleto, porque cada embarazo es diferente, incluso para la misma mujer. Hay dos carreras universitarias dedicadas a este tema (las especialidades de matrona en enfermería y obstetricia y ginecología en medicina). Pero por dar una idea de cuántas cosas pueden cambiar, aquí están las que me han pasado a mí o a gente que conozco. No cuento nada sobre el parto, porque eso sí que es inabarcable.

Pelo: A muchas no se nos cae en meses, lo que da una melenaza impresionante. Después del parto se espera que se caiga todo a la vez, hasta volver a su estado anterior al embarazo. Casi dos meses tras el nacimiento, el mío está fatal: seco, de aspecto despeinado siempre, feo. Conozco casos de mujeres que han perdido el rizo con los embarazos.

Piel: Pueden salir manchas en la cara: no son pecas sino que tienen forma de “careta” o de cachetes colorados a lo Heidi. Mis chapetas se agravaron con el nacimiento, luego se pusieron marrones, y ahora siempre parece que me haya puesto colorete. No sé si se irán algún día. Una de las dos mejillas tiene una leve “telaraña” (cuperosis). Creo que eso no ya no se va.

Mientras la barriga crece puede que la piel, al estirarse, pique o moleste. Luego están las estrías y la piel descolgada de la barriga. Las estrías son para siempre. La piel descolgada, puede que sí o que no. Una cosa que me ha sorprendido de las estrías es que esa zona está muy sensible. Escuece, pica, por ejemplo con el sudor, el roce de los elásticos de la ropa… Esto ha ido a peor después del nacimiento.

Ojos: La retención de líquidos y la relajación de los músculos y ligamentos puede modificar un poco la visión. No suele ser permanente. No se recomienda graduar la vista ahora, ni tomar medidas para poner lentillas.

Sistema nervioso: Muchas embarazadas tienen pérdidas de memoria, despistes, menos capacidad de concentración… luego se recupera, pero tarda, sobre todo porque con un bebé duermes poco e interrumpido. Bueno, cuando estás embarazada también. Te duelen cosas, puedes tener ansiedad, te estorba la barriga, o porque sí. Yo dormía fatal. Además, aunque duermas bien puede ocurrir que tengas mucho sueño todo el rato, sobre todo en el primer trimestre. Yo dormía nueve horas de noche, y siesta.

No sé hasta qué punto esto es nervioso o no, pero aquí lo pongo: los cambios en la forma del cuerpo alteran tu cetro de gravedad y tu autopercepción de una forma que favorece que pierdas el equilibrio. Hay que tener cuidado con las caídas.

He visto en muchas páginas web que las embarazadas tienden a sufrir estrés y ansiedad. Se suma el miedo a que os pase algo, el desequilibrio hormonal, y que cada vez se vuelve más difícil cumplir con tus obligaciones o rutinas habituales con un cuerpo más y más cansado y dolorido.  Quiero decir que no son solo “las hormonas” sino una suma de factores que es normal que te pesen. Dependiendo del médico, te dirán que puedes tomar ansiolíticos o que no. Lo que no puedes tomar son antidepresivos. Existe la “depresión gestacional”, que se va con el parto. Hay que pasarla tal cual o con psicoterapia.

Dientes: Se estropean más, por los vómitos, la sequedad de boca y los cambios alimentarios. También porque se aflojan en la encía. Pueden salirte caries o caerse. Se recomienda hacer un par de revisiones. Eso sí, no te pueden hacer radiografías (unos dentistas piensan que en caso de necesidad merece la pena hacer alguna y que el riesgo no es tanto).

Problemas digestivos: Algunas embarazadas tienen náuseas al principio, y otras todo el embarazo. Algunas solo por la mañana, y otras todo el día. A veces te lo provocan alimentos concretos (yo dejé de comer queso y de beber café). “Náuseas” puede ir desde “sensación de asco que se pasa comiendo algún alimento ligero” a que vomites todo lo que comes. Algunas mujeres no son capaces de retener nada, ni los líquidos, lo que es una situación grave que requiere control médico. Vomitar varias veces al día destroza los dientes y hace que te duela la zona del diafragma. No sabes lo horrible que es hasta que te pasa. En algunos casos te sientes llena y empachada con unos bocados, y con ganas de vomitar o muy debilucha si estás hambrienta, así que te pasas el día haciendo comidas pequeñitas.

El tercer trimestre, el útero ha crecido hasta empujar al estómago hacia arriba. A partir de ahora lo que se tiene es reflujo. Yo pasé mucho peor los dos últimos meses que el resto del embarazo. Comer cantidades normales me hacía vomitar porque la comida no me cabía dentro. Todo lo que comía me daba ardor de estómago.

La digestión se vuelve más lenta para obtener la máxima cantidad posible de nutrientes. Eso provoca estreñimiento y gases. La suma de problemas de tránsito y circulatorios suele producir hemorroides o empeorar las que ya tuvieras. Y si no te pasa en el embarazo, espérate al parto.

Hay muchos alimentos que hay que eliminar, modificar o reducir. Este artículo lo explica muy bien. Mucha gente sabe lo del jamón, pero ¿te habían contado que verdura cruda sin pelar tampoco? ¿Y comida que habitualmente se coma fría o del tiempo? Je. Lee, lee.

Desarreglos endocrinos: Si tenías hipotiroidismo antes, suele empeorar. Si no, el embarazo puede provocarlo y puede ser permanente. Puedes desarrollar diabetes gestacional y ésta se puede volver permanente, o desaparecer con un poco de suerte, tras el parto.

La diabetes gestacional se produce más a menudo en embarazadas con sobrepeso previo, antecedentes familiares o dieta alta en hidratos de carbono, pero a algunas les toca sin tener esas características. Es una lotería.

Circulación: Pueden salirte varices o empeorar las que ya tuvieras. Y no sólo en las piernas, pueden ser pélvicas. La tensión arterial baja al principio del embarazo, y si eras hipotensa de antes eso provoca desmayos y mareos. A mí me pasaba a menudo, sin avisar y sin haber hecho esfuerzos. También puede subir, sobre todo en el tercer trimestre. Los desajustes de la tensión pueden dar dolores de cabeza.

La retención de líquidos provoca hinchazón en las piernas y los pies. Eso a veces duele o molesta, y otras no.

Son frecuentes los calambres en las piernas, sobre todo de noche. A mí me daba tan fuerte que por la mañana tenía agujetas.

Aparato respiratorio: En el tercer trimestre, la presión del útero contra el resto de órganos desplaza los pulmones hacia arriba. Pierden capacidad y te ahogas, te quedas sin aire. Esto puede ocurrir incluso en reposo; en mi caso no parecía conectado con hacer esfuerzos, pasaba porque sí. También puedes tener la sensación de que te dan un puñetazo al plexo solar con ciertos movimientos. En mi caso, los dos últimos meses, cada vez que me sentaba.

Cuidado con los resfriados. Primero, porque si te da fiebre es peligroso para el feto. Segundo, porque a partir de que tengas barriga la tos y los estornudos duelen; los abdominales están sobrecargados y el “impacto” va hacia abajo. Yo sentía los estornudos como puñaladas en la pelvis.

Aparato locomotor: Vale, aquí tenemos para largo.

Síndrome del tunel carpiano. En serio, no me lo invento: tiene que ver con el estado de los ligamentos y con la retención de líquidos, surgen inflamaciones donde menos las esperas. Dolores en las costillas (patadas del bebé o presión del útero hacia arriba). Dolores de espalda, sobre todo lumbares. Hernias de disco. Ciática. Dolores en la pelvis y en las caderas. Llega un punto en el que abres ligeramente las piernas al andar y al sentarte y levantarte, lo que provoca dolores en los muslos, sobre todo en la cara interna, o en las rodillas. Duelen los pies como si hubieras estado todo el día caminando. Todo esto hay que pasarlo son analgésicos o con dosis bajas de paracetamol, depende de lo que te diga el médico.

Desde el final del 1º trimestre puedes tener el que se conoce coloquialmente como “dolor del ligamento”, que afecta a toda la banda baja de la barriga (casi el pubis).  Se debe a que la zona se está estirando. Aunque se dé en la misma parte del cuerpo, es distinto a la disfunción de la sínfisis púbica, que es un dolor muy intenso, en forma de pinchazos o continuo, muy abajo, en el mismísimo pubis. En el embarazo o ya en el parto, la estructura de la pelvis se puede ensanchar para siempre y aunque pierdas todo el peso te puedes quedar con una o dos tallas más de pantalón. Lo mismo le puede pasar a los pies. De todo esto, está claro que lo peor por ser irreversible son las hernias de disco, y a veces la ciática, pero los tres o cuatro meses de dolor articular constante (no molestias: dolor) tienen su miga.

Sobre la pérdida de movilidad. Primero no puedes tumbarte boca abajo, tan pronto como te empieza a salir barriga (unos 3 meses). Luego no puedes tumbarte boca arriba, porque el útero presiona el resto de órganos y te ahogas. Luego no puedes doblarte por la cintura, por ejemplo para coger algo del suelo. Luego no puedes sentarte con las piernas juntas o cruzadas.

Aparato reproductor: Las mamas no son reproductivas, pero aquí lo digo: duelen, o se ponen muy sensibles.

Una cantidad alta de embarazos, más o menos el 25%, acaba en aborto espontáneo. Siento ser así de dura, pero el primer trimestre es “de prueba”. Como para no creerte nada hasta que veas la ecografía de la semana 10-12.

En el primer trimestre lo normal es que te duela la barriga más o menos igual que con la regla, solo que seguido, durante semanas. La progresión es que primero te duele así, luego ya no duele durante un par de meses, y luego el dolor es más bien muscular, como describo en la sección anterior (lumbares, cara interna del muslo, ligamentos). En mi experiencia, el paracetamol no alivia estos dolores musculares, y te dicen que no debes tomar ningún otro analgésico; desde luego, ibuprofeno nunca.

Desde el principio del tercer trimestre puedes tener contracciones falsas. Es una buena señal. El dolor empieza muy arriba, donde antes estaba tu cintura, y baja en forma de ola o calambre. Dura unos segundos y son más frecuentes si estás cansada. Finalmente, hacia el final del embarazo la barriga entera te puede doler entera y de una forma sorda. Si el feto se encaja bien, listo para salir, alrededor del octavo mes, se te puede clavar en el pubis y duele. A mí eso me daba dentera.

La presión del útero hacia abajo daña el suelo pélvico, sobre todo si tienes varios hijos o realizas tareas pesadas en el embarazo o los meses siguientes. Eso te puede provocar incontinencia, temporal o permanente, ahora o más adelante.

Hacia el final del embarazo, las “pataditas” duelen, porque el feto no cabe. Dan en cualquier parte, lo mismo en las costillas que abajo del todo.

Sistema inmune: Te bajan las defensas. Eso te hace más proclive a coger infecciones; muchas amigas mías han tenido candidiasis  durante meses. También altera los síntomas de las enfermedades autoinmunes. Si eras alérgica de antes, los síntomas pueden empeorar.

Aspecto físico, imagen corporal: Algunas embarazadas se ponen muy guapas, o se ven ellas así. No va a ser todo malo. Luego está el tema del peso. Hay quien engorda mucho y es todo retención de líquidos; quien engorda mucho y lo pierde con la lactancia; quien engorda mucho y no pierde. Algunas embarazadas, sobre todo si estábamos gordas y comemos en el embarazo una dieta saludable y no muy alta en calorías, perdemos peso. Comparando con amigas he visto que engordar o adelgazar está más desconectado que nunca de cuánto comemos. Está desaconsejado hacer dieta de adelgazamiento porque podrías privarte a ti y al feto de nutrientes esenciales, pero las recomendaciones sobre qué debes comer se parecen bastante a hacer dieta, y si tienes náuseas no vas a tener muchas ganas de comer de todos modos.

Enfermedades previas y sobrevenidas; medicación. Espero que no cojas ninguna enfermedad que requiera algo más que paracetamol, porque en el primer trimestre médicos y farmacéuticos te cogen con unas pincitas y te dicen “eso en el primer trimestre no se puede”. Ánimo, que dura poco tiempo.

Si tienes una enfermedad crónica es muy probable que el embarazo la afecte, y al revés, que tu problema o tu medicación habitual afecten al feto. Esto lo lleva tu especialista habitual, no el ginecólogo. Cada situación es diferente.

Concluyo: la sensación básica de un embarazo sano y normal se parece a combinar resaca y agujetas. Como si el día anterior hubieras ido al gimnasio y luego de borrachera. Pero hoy no es domingo, no puedes pasar el día en el sofá, y estoy no es solo ahora, va a ser así durante semanas. Cuarenta.

Alto riesgo

Alto riesgo es que coges una lista como la de la compra, te pones a picar casillas y son por lo menos cuatro.

Alto riesgo es a veces para la embarazada, a veces para el embarazo en sí, a veces para ambos.

Alto riesgo es una media de una extracción de sangre cada tres semanas.

Alto riesgo es tener un neceser-botiquín para ti sola.

Alto riesgo es ir a todas partes con una carpeta de informes médicos por duplicado, para ti y para el especialista, además del registro informático. Por si te los piden, y siempre hay alguien que lo hace.

Alto riesgo es que tus conocidos asumen erróneamente que tienes que hacer reposo.

Alto riesgo es que en el trabajo no quieres decir que estás embarazada porque no soportarías las miradas de pena si algo sale mal. Ya se enterarán cuando sea inevitable.

Alto riesgo es que cuando lo peor ha pasado y en el trabajo se enteran, te dicen “ahora te cogerás la baja, ¿no?”.

Alto riesgo es arrepentirte de haber visto Noche en la Tierra cuando tenías veinte años.

Alto riesgo es que tu amiga te pregunte si de verdad necesitas tomar tantas pastillas.

Alto riesgo es dormir con pesadillas en las que todo ha sido un error y una ecografía revela que no estuviste embarazada en ningún momento.

Alto riesgo es preocuparte cuando coges peso, y preocuparte más cuando no lo coges.

Alto riesgo es estar de siete meses y no haber pensado en nombres. No tener en la casa un cuarto del bebé. No haber comprado nada de ropita.

Alto riesgo es que te digan que deberías ser más espontánea. Más positiva.

Alto riesgo es que las pataditas nunca cansan ni molestan.

Alto riesgo es buscar en Google “umbral de viabilidad”.

Alto riesgo es una explicación detallada de la incompatibilidad entre tu medicación y la epidural. No, tres explicaciones.

Alto riesgo es que cuando se habla de plan de parto, parto respetado y sus muchos sinónimos solo quieras que los dos salgáis de allí vivos y sin secuelas.

La vida es de alto riesgo. Nos hemos acostumbrado, tú y yo, desde el principio.

Cómo tener un sistema escolar bilingüe que funcione

La implantación del bilingüismo en los sistemas educativos públicos españoles está muy discutida por su implantación irregular y apresurada, además de por los resultados que produce. Se ha dicho, entre otras cosas, que perjudica a la adquisición de contenidos y competencias en las materias no lingüísticas; por entendernos, que se está dedicando al inglés un tiempo y unas energías que se le quitan a las ciencias, etc., y que, al no ser los pobres niños las “esponjas” que nos imáginabamos, aprenden menos que antes.

No es mi intención criticar el bilingüismo, al menos no directamente, sino indicar de dónde surge este método de enseñanza y si podría llegar a funcionar. Veamos qué tienen los sistemas de éxito. La mayoría de las escuelas bilingües del mundo son privadas. Por ejemplo, los colegios franceses y alemanes diseminados por el mundo son una iniciativa cultural pensada, en principio, para que personas con estas lenguas maternas puedan escolarizarse en las mismas. Si no eres francés o alemán (o imagino, también austriaco, o belga), tienes que pagar tasas. Otros colegios en lengua extranjera son los que usan la lengua de la metrópolis en ex-colonias; en la India hay colegios en lengua local y colegios en inglés. Tuve una amiga escolarizada en la India con monjas irlandesas. Y luego tenemos el caso de la educación pública en zonas del mundo donde la población es bilingüe, como Cataluña. Es decir, si empezamos por las características del alumnado, lo tenemos de entrada seleccionado fuertemente motivado por el ambiente o por sus familias. ¿Podría funcionar aplicado de manera global, a alumnos sin seleccionar? Este parece el primer problema: hay que encontrar formas de motivarlos, a ellos y a sus familias. Y hay que trabajar desde la premisa de que muchos alumnos no van a tener esa motivación fuera de la escuela. El trabajo de clase, junto con los deberes, va a a ser todo lo que se haga. Por eso, si no se hace un método de inmersión desde muy pronto, desde Infantil o primero de Primaria, será importantísimo que la escuela facilite refuerzos, desde apoyo en el centro a actividades lúdicas y extraescolares.

Hay una cuestión complicada que es la selección interna del alumnado cuando un centro ya es bilingüe. Tenemos dos modelos, y grados entre ellos, desde una sola línea sí y varias no, hasta todos bilingües excepto el alumnado con dificultades, apoyo, diversificación, etc. Aquí no tengo una opinión hecha pero como soy partidaria de los cambios lentos optaría por el modelo de una sola línea para empezar y no ampliaría hasta pasada por lo menos una generación. ¿Que esto segrega? ¿Lo decimos de Apoyo, de Diversificación, de tener opciones de ciencias y letras en la enseñanza obligatoria, de religión, con la misma energía? Me resulta curiosísimo ver a defensores de la materia de religión, necesariamente optativa, criticar el bilingüismo por segregador. Y qué decir de la segregación por sexos.

Hay algo también muy importante en la actitud de los profesores: no naturalizar las clases particulares y las academias. No se puede pensar, ni desde Lengua Extranjera ni desde las materias no lingüísticas impartidas en la misma, que “el nivel” de nuestro idioma va a ser que alcanza, digamos, el 40% más avanzado de la clase, y que el 20% de peores resultados, que espabile. En esto como en todo, pero aquí es aún más apremiante porque estamos hablando de la herramienta necesaria para empezar siquiera a aprender.

Sobre ese papel de la lengua como herramienta, hay estrategias que hacen el proceso de adquisición más lento pero que evitan o reducen el riesgo de que los alumnos no aprendan matemáticas o naturales: utilizar la lengua extranjera para todo lo que no es estricta transmisión de conocimientos, usarla para dar clase un día en semana o en los repasos… hacer, en suma, una aplicación parcial y siempre para cosas que ya se trabajaron en la lengua materna del alumnado. Esto obliga a aumentar la cantidad de recursos; por ejemplo, si usamos libro de texto, o se usan dos, o se suplementa el que haya con materiales en el otro idioma. Este tipo de decisiones no le corresponden a un profesor, sino a un equipo de coordinación del bilingüismo para que no vayamos a una velocidad distinta en cada materia.

Ahora lo más jugoso: la formación y condiciones del profesorado. Lo primero es que tiene que ser voluntario, no puedes obligar dar clases bilingües, y con una formación excelente en el idioma en cuestión. “Excelente” quiere decir un C1 por lo menos.

Paréntesis explicativo: certificar supone varios problemas. Primero,  la mayoría de Escuelas Oficiales de Idiomas, que son de la mejor enseñanza de idiomas de este país, no certifican más allá de un B2 a pesar de que exigen un estándar bastante duro, pero eso es reformable. Segundo, algunos títulos que se dan por válidos son demasiado bajos.El First Certificate certifica un B2 pero es un examen fácil que no capacita para algo tan complejo como dar clase. Esto se resolvería dando por buenos solo los títulos de la EOI, que al fin y al cabo permite el examen de alumnos “libres”.

Para que entendáis porqué C1 os voy a poner algunos indicadores de la diferencia entre B2 y C1. Los he sacado de una guía oficial y traducido:

B2: Puede dar descripciones claras y detalladas de una amplia variedad de temas de su interés, expandiendo y apoyando ideas con puntos secundarios y ejemplos relevantes.
C1: Puede dar descripciones claras y detalladas acerca de temas complejos, desarrollando puntos concretos y redondeando con una conclusión apropiada.

Muchas diferencias en los descriptores oficiales se centran en ese “…sobre temas de su interés” frente a “…temas complejos”. La filosofía es un tema complejo, pero también lo es enseñar a sumar. Y los profesores actuamos ante muchos públicos diversos al cabo del día, ¿o te da igual dar clase en 1º A y en 3ºB? . Os pongo un ejemplo de estrategias de comunicación:

B2: puede corregir sus errores si se hace consciente de ellos o si han llevado a un malentendido. Puede llevar un listado de “sus errores favoritos” y repasarlos conscientemente.
C1: Puede recomponer el discurso si encuentra una dificultad y reformular lo que quiere decir sin interrumpir del todo la fluidez discursiva.
Sobra cualquier comentario, ¿verdad? Y si no tenemos suficientes profesores habilitados, se implanta el sistema más despacio. O se ponen incentivos económicos, verás como a todo el mundo le entran ganas de estudiar.
Los profesores seleccionados tendrían entonces que hacer un curso sobre la didáctica de su materia en lengua extranjera, dividido en una parte general (didáctica y metodología de la enseñanza bilingüe) y una específica (conocimiento de su materia en lengua extranjera). Ese curso debería ser de bastantes horas, y al menos en parte debe ser presencial. Después, debería haber una reducción horaria para preparar materiales y coordinarse con el equipo de bilingüismo del centro. Este equipo, dirigido por un profesor de idiomas, sería responsable de cuestiones como las modificaciones que se hagan a la programación de lengua extranjera para acomodarse a las necesidades de las otras asignaturas. Por ejemplo, supongamos que se va a trabajar la alimentación en Francés y en Naturales: hacerlo a la vez, o justo antes en Francés, y de forma coordinada.
Por último, me he dejado lo primero: qué queremos conseguir con el bilingüismo. Hablantes bilingües no, eso es otra cosa. Queremos hablantes fluidos, que alcancen una competencia razonable (digamos entre un B1 y un B2, depende del hablante), y que hayan interiorizado que los idiomas son una herramienta de comunicación que necesitamos todos y que enriquece la vida, no un lujo para los cuatro raros que van a academia. Tal vez es un poco triste que haga falta dedicar tantos recursos a que los niños y adolescentes aprendan esa lección.

 

 

Sobre acoso escolar.

Empecemos con las malas noticias: nadie sabe arreglar el acoso escolar. De verdad. Si tuviéramos soluciones las habríamos aplicado. No hay sistema educativo del mundo que haya descubierto El Secreto, el protocolo post-acoso que siempre funciona. Si leéis “En Finlandia se crea la figura del blabliblú”, lo que yo leo es “en Finlandia también hay acoso”. Quien dice Finlandia dice El Colegio Santa María Donde Usan Ipads y Son Tan Modernos Que No Tienen Ni Paredes. Como con otras cosas, lo que sí puede funcionar es prevenir, aunque es difícil porque en lugar de un protocolo que aplicas a casos individuales, como si de una enfermedad se tratara, debe ser un hábito permanente.

El rasgo más importante es el más difícil de conseguir: tener una sociedad igualitaria, sin discriminaciones. Cuando más igualitaria la sociedad, menos acoso, y esto vale para el colegio, el trabajo y la calle. Los acosadores buscan impunidad, y atacar a gente en desventaja queda impune en las sociedades donde la discriminación y la desigualdad son grandes. Como crear esta sociedad se nos queda grande, consigamos que lo igualitario sean los centros educativos. Esto lo puedes conseguir desde el Ministerio de Educación hasta la Dirección de un colegio, cada uno en su ámbito.

Hay medidas en el entorno escolar que no siempre son fáciles de adoptar, porque dependen de la construcción del edificio, la disponibilidad de aulas y las guardias del profesorado: crear ambientes acogedores y al mismo tiempo vigilados. Que no haya rincones donde esconderse, y que haya lugares acogedores para los niños más vulnerables (por ejemplo, abrir la biblioteca en los recreos). Que sea fácil para los profesores ir de una clase a la siguiente sin dejar que pasen 5-10 minutos. Y así.

Entremos en el aula. La víctima de acoso o de maltrato psicológico está atrapada en una situación de la que suele desconocer “la teoría”, es decir, las dinámicas que la alimentan, cómo funciona la mente de su agresor… a él o ella le maltratan, le aíslan, y eso es todo. Un mensaje tan sencillo como “el acoso es culpa del que acosa. Son predadores. Si no estuvieras tú, irían a por el gordo o la de gafas”, NO es obvio. He visto muchas caras de sorpresa al decírselo a chicos y chicas que habían sufrido acoso. Por eso, ese sencillo mensaje (“el acoso responde a una tara del acosador”) debe repetirse de manera verbal, explícita, frecuente, en grupos y en privado.

El segundo mensaje que los niños necesitan oír hasta que se les quede es “la diferencia entre el acoso y una pelea es la repetición. Vuelve y me lo cuentas si se repite”. Esto lo tienen que oír los agresores, reales o potenciales, porque hay chicos (y chicas) que realmente no son conscientes de la gravedad de sus actos. Como cualquier otro maltratador, por otra parte, sólo que ellos son pequeños y todavía son educables en la mayoría de los casos. Es el único punto donde un “es que son cosas de críos” es cierta: el niño, a veces, no ve la diferencia entre pelearse con su amigo e insultar a Pepe El De Las Gafas porque a veces y al principio es una cuestión de frecuencia y proporción.

Para que una víctima te crea cuando le dices “me lo cuentas si se repite” tienes que haber creado confianza primero. Ya ha roto un tabú pidiendo ayuda; ahora tiene que creer que no le estás dando largas. Es importante crear un clima de cercanía y que se note que somos sinceros. Y los profesores, para saber si se repite, tenemos q estar en contacto, porque el niño quizá ha preferido hablar con su profesor favorito o con un testigo de una agresión en lugar de con su tutor. La comunicación niño-> tutor-> equipo educativo-> jefatura-> tutor del agresor tiene que ser fluida.

He dicho que a veces el agresor no es consciente de la gravedad de sus actos, o no vas a conseguir que la admita, que para el caso es lo mismo. Eso sí, las víctimas sí que distinguen pero que muy bien una pelea o broma de un acoso. Este es un tema en el que muy rara vez hay exageraciones o “denuncias falsas”. A veces sí hay un poco de timidez extra, o una situación de aislamiento previa que hace a los alumnos más sensibles o más vulnerables, así que un trabajo extra para el profesorado es darnos prisa en facilitar las habilidades sociales de quienes se sienten inseguros, la creación de amistades del alumno nuevo, etc. Es una pésima idea dejar “que espabilen solos” a los que puedan ser vulnerables aunque nos parezca que “todavía” no hay acoso real. Supongamos que hay un alumno vulnerable y un caso apenas comenzado; si hemos intervenido a tiempo, simplemente difundir toda la información relevante a todos los implicados (familias, tutor, decirle a los agresores que los tenemos calados) puede bastar porque ese niño debería contar con otros para que no se lo aísle.

Por supuesto, si hay un chico vulnerable o ya acosado lo que no debemos hacer nunca es participar nunca en una broma en su contra, por inofensiva que nos parezca, ni llamar la atención sobre él o ella, o hacer cualquier cosa que contribuya a aislarlo. Tampoco debemos decir nunca que “no queremos enterarnos” de algo. Una situación que vi y que me han contado mucho de la escuela de los años 80 (qué tiempos aquellos) era el profesor que repetía “no quiero saber nada de lo que ocurra fuera del horario escolar o fuera del centro”. Eso era en la práctica una provocación para trasladar lo peor del acoso al camino de vuelta a casa, que funcionaba muy bien si lo que el profesor quería era fomentar la violencia.

Para los agresores tenemos pocas medidas, sobre todo si no hay agresiones físicas o si todo es difícil de demostrar. Es bueno hablar con las familias para que nadie pueda decir que no sabía lo que estaba ocurriendo, incluso si nos va a suponer una escena desagradable. Es importante saber de antemano que los niños agresores no tienen rasgos en común: lo puede hacer cualquiera. Diría que los que están aislados no, porque hace falta el apoyo de la masa, así que fíate menos de los chicos populares y de las pandillas, pero hasta ahí.

Casi todas las conversaciones que he tenido sobre acoso escolar con no docentes (familias, adultos que fueron víctimas de pequeños…) se centran en cómo sancionar o cómo reparar los casos más graves. Las medidas más extremas en contra de los acosadores, como expulsarlos del centro, no sirven para mucho: deben estar escolarizados, así que los trasladas a otro centro, donde otra Jefatura, otro tutor, y otro Pepe el de las Gafas tendrá que bregar con ellos. Medidas como el internamiento en un centro de menores son más una fantasía de venganza que algo realizable; además supondría hacer cambios muy profundos en la ley, no algo que podamos hacer desde los centros.

Este post me sabe a poco; me gustaría poder decir “para prevenir el acoso hay que decir Esta Fórmula Mágica, y para arreglarlo si se produce, Cágima Lámufor Taes”. Pero no. Hay que decir, todos los días, muchas veces, las mismas obviedades. Y ni así.