Qué queremos decir con “conciliación”: guía para no padres.

El título completo es “Guía para no padres y para gente rica que no necesita preocuparse del cuidado de sus hijos, porque siempre tendrán suficiente ayuda”, pero quedaba muy largo.

Cuando no tienes hijos, sólo ves a las madres ir con mucha prisa a todas partes. Puede que tu madre estuviera siempre quejosa o cansada. Y a veces se debaje sobre si la baja maternal es demasiado corta. Son dieciséis semanas  El colegio (Educación Infantil) empieza a los tres años. ¿Qué hacemos las familias los dos años y medio en los que la madre no tiene baja maternal pagada y el niño no tiene educación gratuita? Y sobre todo, ¿qué queremos? No buscamos todos lo mismo, pero aquí una pequeña guía. Para quien lo desconozca, y para políticos despistados que hacen propuestas que no resuelven gran cosa.

Los primeros días:  Una madre reciente, más si ha sufrido una cesárea, y más si da el pecho porque el bebé es totalmente dependiente de ella, necesita toda la ayuda que tenga. En cualquier caso, el bebé duerme trechos muy cortos, mama (o toma biberón) despacio y con frecuencia. La baja por paternidad ahora son dos semanas y debería ser, como mínimo, un par de meses y me quedo corta. Seis estaría bien. Y esta baja debería ser irrenunciable, como las vacaciones, para que fuera no sólo ilegal sino imposible que hubiera presiones en el trabajo para no cogerla. Para evitar la discriminación hay quien dice que debería ser tan larga como la de las madres.

El bebé: la recomendación oficial es lactancia materna exclusiva y a demanda hasta los seis meses. Eso son 26 semanas. Ahora, las madres tenemos derecho a 16 semanas de baja maternal, y a un permiso de lactancia de chiste: un ratito al día que podemos concentrar en forma de 2 semanas seguidas, y así tener 18. Suponte que entonces te coges las vacaciones (no siempre se puede) y tienes 22 semanas, y un bebé de cinco meses. Aún no se tiene sentado solo. Empieza a jugar arrastrándose por el suelo. Es muy, muy pequeño. Y tú tienes que volver a trabajar, si no te han despedido, a menos que te pidas un tiempo sin sueldo. ¿Qué necesitamos? Pues como mínimo, una baja maternal de 26 semanas, no las 16 de ahora. Mejor que eso: un año para la madre y seis meses para el padre.

El bebé de 6 meses a un año: Es un período muy largo y de grandes cambios en el niño. Sus necesidades y las de la familia cambian sin parar. Los niños empiezan a demandar mucha atención cuando se mueven solos (redondeando, reptan o gatean desde los 9 meses, caminan alrededor del año). Hay quien piensa que cuando todavía no llegan al año, para ellos no es especialmente beneficioso ir a la guardería. Además con 11 y 12 meses se ponen gran cantidad de vacunas importantes y el sistema inmune es más maduro ante el bombardeo de infecciones que es inevitable que pille en la guardería. Mucha gente, por una cuestión emocional, pone la fecha en “cuando anden solos”. Luego está la madre. Hay madres que quieren estar con sus bebés el mayor tiempo posible y otras que tienen ganas de ver a adultos, recuperar parte de sus costumbres anteriores, salir de casa… es una cuestión muy personal. Yo volví al trabajo cuando mi bebé tenía 7 meses y para mí fue el tiempo perfecto. No necesitaba tanto trabajar como tener un rato para algo que no fuera la casa y la familia, y para eso tenía que salir.

Del año a los tres años: Necesitamos escuelas infantiles. Pequeñas para que todo el mundo se conozca y porque deben ser muchas para tenerlas al lado de casa. El personal que trabaja en ellas debe tener una formación excelente. En España esto se consigue: las maestras de Infantil son unas fenómenas. Debería haber suficientes guarderías públicas y una oferta de plazas suficiente. Y una ratio decente de maestras o cuidadoras/aula. Y deberían ser baratas, porque lo de ahora es de llorar. Cuestan una fortuna. Os pongo un ejemplo: en Andalucía las guarderías públicas, que son pocas (en mi pueblo cubren cerca de la mitad de la demanda) tienen un precio máximo de 280 euros, y pagas menos, por tramos, según tu renta. Necesitamos todo esto tanto si somos trabajadoras por cuenta ajena como si no, porque llevamos meses pasando 24 horas al día con un bebé y necesitamos un rato para buscar trabajo, ir al médico, oírnos pensar, dormir la siesta, o cortarnos el pelo. No todas las mujeres están de acuerdo conmigo. Pero tú danos una escuela infantil por si acaso.

A veces se sugiere el teletrabajo como medida de conciliación. Se lo he visto hacer a políticas de derechas. Como profesora, soy partidaria de llevarte papeleo a casa si estás más cómodo haciendo tus cosas en pijama, delante de la tele. Pero como madre, el teletrabajo es entre horrible e inviable. Un niño pequeño no sabe dejarte tranquila. Los adultos tampoco es que respeten mucho, pero los niños no, nada de nada. El teletrabajo no ahorra tiempo ni te permite hacer varias cosas a la vez. Solo te ahorra el tiempo del transporte, suponiendo que puedas concentrarlo en jornadas completas.

Con el niño ya escolarizado: En la escuela infantil se puede escoger la longitud de la jornada, pero no el horario. Son todas por la mañana. Eso es bueno para los niños y significa que las empresas deberían estar obligadas a dar horario de mañana si lo desean a todas las personas que tengan niños pequeños a su cuidado. Otras medidas útiles son:

  • El horario flexible. Trabajas X horas a la semana pero tú decides cuándo.
  • La reducción de jornada sin reducción de sueldo.
  • La reducción de jornada con reducción de sueldo no proporcional a las horas reducidas (es decir, si calculas euros/hora en realidad es mejor para la madre).
  • La jornada intensiva para todos los trabajadores.
  • La planificación eficaz del trabajo. Suele ponerse de ejemplo no poner reuniones por las tardes. Incluyo aquí el teletrabajo parcial.
  • El traslado a otro centro de la misma empresa (suponte que ser madre o padre diera preferencia para traslado más cerca de tu casa).
  • Facilidades varias para el trabajo autónomo y las PYMES. Muchas madres se dedican al autoempleo porque no las quiere contratar nadie, y eso no es lo mejor, pero como es una situación que ya se da, lo dejaré mencionado. No me refiero a fomentarlo, sino a que ya que ocurre, que no sea tan difícil.

Hay más, pero estas son algunas bastante básicas.

Y por último: ¿hacen falta medidas que alarguen el tiempo que los niños están al cuidado de otras personas? Claramente, no. Los niños españoles tienen una jornada escolar inusualmente larga (en Alemania son cuatro horas y media). Las vacaciones también son largas, pero no se trata de que pasen más tiempo en la escuela, sino de que sus familias puedan pasar tiempo con ellos, o como mucho, que puedan ir a actividades de ocio organizadas, del tipo de campamentos, para no estar todo el día metidos en casa.

Es decir: la conciliación del trabajo con el cuidado de los niños (porque “vida familiar” tenemos todos) requiere muchas medidas distintas, unas grandes y otras pequeñas, en función de las necesidades de los padres y del desarrollo de los hijos. Queremos algo de tiempo de dedicación exclusiva, algo de reducción de la carga o el tiempo de trabajo, facilitar las condiciones laborales de una manera que beneficia también a quienes no sean padres y madres, y que alguien que no sean los padres se encargue de los niños unas pocas (he dicho pocas) horas al día. Y repito, las condiciones son variables y cambiantes. Lo más sencillo es alargar las jornadas de todos, sobrecargando de trabajo a las familias, a los cuidadores externos, y haciendo que los niños no puedan ejercer su derecho a estar con sus padres. También es la peor manera de resolver el problema.

 

Consejos para estudiar los verbos irregulares ingleses.

La lista de los verbos irregulares nos amarga la vida a estudiantes y profesores por igual, reconozcámoslo. Los estudiantes se agobian ante una lista de vocabulario sin dibujos y con más de veinte palabras, que se les suele presentar en 2º de ESO o en el momento de empezar a estudiar el Past Simple, es decir, sin ningún contexto, antes de que sepan comunicarse en pasado, y mucho antes de que necesiten la columna de los participios pasados. Los profesores nos amargamos al ver cómo por más que lo desmenucemos y pongamos tests, no hay manera: no se la estudian, no se la aprenden, y no saben el significado de esos verbos cuando se los encuentran en un contexto comunicativo.

Uno de los errores más frecuentes que he visto en el alumnado es estudiar la lista por columnas y no por filas, memorizando una lista de infinitivos, pasados o participios sin conectar con nada. Sí, leer o copiar algo como

be
beat
become
begin
bend
bet
bite.

Sin pasados y sin significados. Y también estudiar la lista sin saber lo que significa nada. Otro problema es la actitud de que los temas se memorizan, se sueltan en un examen y se olvidan. “¿Esto cae en el examen?”. No, queridos, esto te lo tienes que aprender para siempre. Como el abecedario, como la tabla de multiplicar. A veces parece que haya un esfuerzo deliberado por el olvido, por el descarte de información. Por último, la actitud de que los verbos irregulares son un extra, un plus para estudiantes avanzados, y que de verdad vas a poder aprender inglés sin saber cómo se dice comer, beber, salir, pasártelo bien o dormir.

Entre los errores pedagógicos veo enseñar primero pasados y solo años más tarde los participios; prefiero dar la lista entera. Utilizar el orden alfabético y no contextos comunicativos. Priorizar la lista sobre otros conocimientos, y como se ha hecho muchos años, convertirla en “llave” para aprobar un curso, que suele ser 2º de ESO.

Se podría argumentar que por qué trabajamos una lista de vocabulario sin contexto si queremos que el aprendizaje sea comunicativo. Creo que ambas tareas deben ser simultáneas. Cuando aprendes cómo se forma el pasado, ya sea con la regla o con un contexto, puedes entender cualquier verbo regular en pasado o participio, pero los irregulares no. No vas a poder crearlos ni entenderlos sin un poco de trabajo extra. Un ejemplo: el principio de la canción Someone like you:

I heard that you’re settled down
That you found a girl and you’re married now
I heard that your dreams came true
I guess she gave you things
I didn’t give to you
Supongamos a una entusiasta alumna de nivel bajito, de 3º de ESO para abajo. Se sabe la regla básica de formar el Past Simple. Entiende que toda la canción está en pasado; puede adivinar qué son heard, settled, married, didn’t give y en contraste con didn’t give, si es lista, sacará gave. Puede que se líe con found, dreams (llevan mal que la misma palabra sea nombre y verbo sin sufijos que lo aclaren) y guess (porque imaginará que el texto entero está en el mismo tiempo verbal). Y necesitará mucha práctica para entender verbos más rarillos, como see-saw-seen. Por eso pienso que hay que compaginar las dos cosas. Sí, soy de esas profesoras de inglés muy cotillas y muy pesadas que te preguntan todos los lunes qué has hecho el fin de semana. Adivinad qué: no saben contestar.
Vale, y ahora ¿cómo nos estudiamos la lista? El primer paso es no hacerlo en orden alfabético. A mí se me ocurrió cuando empecé un orden que no he visto en ningún libro pero que usamos algunos profesores: por terminaciones. Es más práctico agrupar los verbos terminados en -t, los que añaden una -n, los que cambian la vocal, etc. Esa es la lista que he dado a mis alumnos durante años. Hace poco pensé en agruparlos también por temas. En casi treinta años de estudiar inglés, no he visto nunca nada parecido. Mis alumnos y yo, porque esta actividad la puse como deberes, fuimos juntando “verbos sobre violencia” “verbos relacionados con lenguaje” “verbos sinónimos” y así. Nos salieron una docena de categorías.
Ahora, para estudiarlos, recomiendo tomar un grupo al día (los que terminan en -n; los referidos a deporte), hacerte un test para ver cuánto sabes ya, copiar la lista completa, y construir frases o textos que te ayuden a recordar. Eso es darle una vuelta completa al mes. Así hasta que te la sepas.
Mis alumnos de 4º y yo hemos creado una hoja de cálculo para facilitarte esta tarea. Casi todas las actividades están basadas en una lista de poco más de cien verbos, pensada para la ESO. Las listas “advanced” son un extra con verbos algo menos útiles. Aquí tienes la lista, para que hagas una copia para ti.
Espero que esta vez consigáis aprenderla, o conseguir que la aprendan vuestras clases.¡Suerte y ánimo!

Neil Gaiman, segunda parte: guía audiovisual.

Los protagonistas de la adaptación televisiva de Buenos Presagios (en preparación)

En el post sobre Neil Gaiman hablé de su producción escrita, que es mucha y variada. Aquí hablaré de la audiovisual, que también tiene miga. Como la vez anterior, no es una guía completa, solo lo que me parece más interesante.

Los audiolibros.

Que yo sepa, todos los libros de Gaiman (los cómics no, claro) están disponibles en inglés en forma de audiolibro. Casi siempre los lee él (hay excepciones como la edición de Coraline que lee Dawn French). Tiene una voz bonita, una dicción clara, y un acento británico suavizado por décadas de vivir en Estados Unidos. Es perfecto si estas empezando a escuchar inglés sin apoyo visual, como subtítulos. Aquí un vídeo para que te hagas una idea:

(Resumo; Neil cuenta qué tres libros le cambiaron la vida, y son las Crónicas de Narnia, Stormbringer de Michael Moorcock y el cómic de Alan Moore La Cosa del Pantano)

Yo es que soy muy fan, pero de verdad, hay cosas de Gaiman, sobre todo los cuentos, que mejoran cuando las lee. Tengo por ahí una actividad nivel A2 con The Day I Swapped My Dad For Two Goldfish que… pero bueno, sigamos.

Música.

An evening with Neil Gaiman and Amanda Palmer y A Prelude to an evening with Neil Gaiman and Amanda Palmer (2011-2012). Neil y Amanda se fueron de gira y combinaron los espectáculos de ella con las lecturas de él en un show mixto. Hay canciones de Amanda Palmer, populares e inéditas hasta el momento; colaboraciones de ambos en canciones cómicas; Gaiman leyendo cuentos, alguno inédito, y algún poema también; diálogo humorístico; interacción con el público. Es larguísimo todo, casi siete horas en total. También me parece una buena introducción a Amanda Palmer, con arreglos que me gustan más que algunos de los discos originales.

Radioteatro.

La diferencia con los audiolibros es que son versiones para la radio, resumidas, con actores para los diversos personajes. Todas son de la BBC. Son muy entretenidos pero más difíciles de entender que un audiolibro porque te tienes que hacer al acento de cada actor, y en algunos casos varían muchísimo.

Neverwhere (2013): Dramatización de la novela. El acento escocés del actor que hace del protagonista, James McAvoy, puede echar para atrás pero dentro de lo escocés es bastante accesible. También están Natalie Dormer, Sophie Okonedo, Benedict Cumberbatch… toda una superproducción. 6 episodios de unos 45 minutos (es decir casi 4 horas; el libro leído son casi 14, para que te hagas una idea de lo resumido que está).

Anansi Boys (2017). Lo tengo a medio escuchar. Es muy entretenido. Han puesto cuidado en dar papeles a actores y actrices con acentos representativos y auténticos, más o menos (africanos, caribeños),  y a veces puede ser un poco difícil de seguir si no estás acostumbrado. Después de un episodio lo pillas bien.

How the marquis got his coat back (2016): un cuento situado en el mundo de Neverwhere. El original solo está disponible en una antología de temática picaresca editada por George R. R. Martin, Rogues, y en algunas reediciones nuevas de Neverwhere.

Stardust (2016) y Good Omens (2017): No las he escuchado y los actores no son muy famosos, pero aquí os la dejo para que sepáis que existen.

Ahora las cosas que puedes ver dobladas.

Televisión.

American Gods (2017). Adaptación de la novela. El libro da pie a según lo interpretes a más humor, más terror… la serie lo coge todo por un lado más de sexo-y-violencia. Alguien lo interpretó como influencia de Juego de Tronos; a mí estas cosas siempre me parecen un intento de conseguir prestigio atrayendo público más adulto. En cualquier caso, yo aviso. Me encanta el libro, pero no pasé de un capítulo de la serie. Demasiado violenta para mí.

Cine

Por orden de edad recomendada de visionado, como siempre.

Coraline. (2009) Adaptación de cuento infantil. Una película buenísima aunque odio el final (no quiero reventártelo, pero es distinto del libro).

Mirrormask / La máscara de cristal (2005): Guión. Dirigida por el ilustrador Dave McKean. No está basada en una historia original. Tiene un aire a película de fantasía de los 80, con efectos especiales cutrecillos y mucho encanto.

Stardust (2007). Adaptación de novela infantil-juvenil. Recuerda, de nuevo, a historias del tipo de La Princesa Prometida. Cine de palomitas del mejor.

Beowulf (2007). Guión, a partir de poema épico del S XI (aprox). Se toma muchas libertades con el texto del poema y la estética, en fin, se hace rara. A mí me gustó pero no soy imparcial.

En preparación están una serie y una película. La serie se basa en Buenos Presagios y es de la BBC. Gaiman adapta su novela coescrita con Terry Pratchett y produce. Se emitirá en 2019. La película es una adaptación de su cuento How to talk to girls at parties y se estrena en primavera. El cuento es divertidísimo así que sin saber más, me parece recomendable.

Hala, ya podéis ir buscando algo para ver o escuchar, que hay mucho donde elegir.

Propósitos de Año Nuevo, 2018.

El año pasado hice nada más que tres: ahorrar ha podido ser regular, más bien hemos administrado lo mejor posible lo que había sin endeudarnos a lo loco, teniendo en cuenta la mudanza a un piso vacío y las necesidades del bebé. Quería viajar y no lo hice, y “decorar la casa” se convirtió en “ir comprando muebles de IKEA a medida que se conviertan en una necesidad urgente”. El bebé me ha cambiado la vida (sin arruinarla) y he perdido, bueno, en realidad poca cosa.

El bebé ya va siendo grandecito, va entrando en las rutinas de los casi-niños-pero-todavía-un-poco-bebés, y espero que pasemos un buen año juntos. Procurando no mezclar deseos y propósitos, estas son algunas cosas que quiero conseguir este año.

  1. Ahorrar. No va a ser fácil.
  2. Mantener despejado mi escritorio, donde va a parar todo lo que no sé dónde poner. Espero que eso sirva para usarlo más y mejor.
  3. Volver a recuperar la costumbre de leer, aunque sea poco.
  4. Lo mismo con el yoga.
  5. Si me compro cosas por gusto o para regalar, que sean de amigos y conocidos. Conozco a mucha gente creativa y hay que apoyar su trabajo.
  6. En el trabajo, volver a las tasas de aprobados de hace tres años.

Hay muchas más cosas que me gustaría conseguir, pero esto es suficiente para centrarme. Feliz año.

 

La “carga mental” de las tareas domésticas en Navidad

¿Recordáis aquello de la carga mental y el “habérmelo pedido”? Si no sabes de qué hablo, te lo explico. El pasado mayo, la dibujante Emma Clit hizo un cómic que tienes aquí, sobre cómo para las mujeres, cada tarea de la casa es, como mínimo, doble: saber que hay que hacerla, coordinarla, delegarla, supervisarla, por un lado; y hacerla si es nuestra responsabilidad, por otra. Su título, “Me lo podías haber pedido”, se refería a parejas masculinas que creen que hacen “la mitad de las tareas de la casa”, pero nunca se encargan de nada por iniciativa propia.

Las fiestas son una época de enorme carga mental para quien administre las tareas domésticas, y aquí os sugiero una lista de tareas para que se observe cómo debe ser un reparto justo. Cada casa es diferente, pero estas son, en general, las tareas más habituales.

  1. Decidir donde y con quién se celebra cada festivo. Sólo decidir, sin organizar.
  2. Hacer regalos.
    1. Decidir qué comprar.
    2. Comprarlo.
    3.  Envolverlo.
    4. Multiplica por tu familia, la de tu pareja, y vuestros hijos en común si los hay.
  3. Organizar vuestro transporte.
    1. Sólo organizarlo. ¿Vais a viajar? ¿Os vais a encontrar atascos? ¿Qué hacer para evitarlos?
    2. Si vais en coche, ponerlo a punto. Si vais en transporte público, comprar billetes o comprobar horarios.
    3. Hacer las maletas de cada miembro de la familia.
    4. Si vais en coche, conducir.
  4. Saber quién está invitado a vuestra casa, y cuándo. Sí, saber quién viene a merendar el día 2 de enero es una tarea, porque hay que coordinar con todas las tareas restantes.
  5. Planear qué se va a comer durante toda la quincena, y comprar los ingredientes.
  6. Cocinar.
  7. Tener la casa lista para recibir invitados.
    1. Decoración.
    2. Limpieza, orden, suministros de todo.
  8. Limpieza post-fiesta.
  9. Tener lista la ropa de fiesta.
    1. Puede ser comprarla, o asegurarnos de que está limpia y planchada y es la talla correcta.
    2. La tuya.
    3. La de tu pareja.
    4. La de los niños.
  10.  Mantener una comunicación fluida con todas las personas con las que vais a quedar, en sus casas, las vuestras, o en la calle.
    1. Enviar felicitaciones, si queréis.

Lo que aquí queda formulado como diez tareas puede expandirse si se considera el trabajo de cada uno de los días festivos, pero sirve como aproximación general. A lo mejor se te ocurren más tareas, sobre todo si tienes hijos.

Ahora puedes hacer lo de siempre, es decir, hacerlo casi todo y maldecir, y decir que el año que viene la Nochebuena la va a organizar Rita porque tú te quedarás en casa viendo pelis tú sola, o puedes coger el toro por los cuernos. Coge esta lista e imprímela. Ahora coge la agenda, el móvil, papel, bolígrafos, y a tu pareja en un momento de buen humor y con tiempo por delante. Y explícale que  lo justo es que hagas la mitad de las tareas, y que eso no es “yo cocino y tú limpias”.

Cuando hayáis hablado todo lo que tengáis que repartir, haz la mitad. Sólo la mitad. Presta especial cuidado a la coordinación y cubriros el uno al otro si os comunicáis un despiste. Apuntad recados en un lugar bien visible. Pero sobre todo, no hagas más de la mitad.

Felices fiestas.

El sueño de los bebés, una guía para no-padres.

Disclaimer: Este post no es una guía para dormir bebés. Es lo que le diría a la Eugenia del pasado, cuando le preguntó a una amiga: “pero a ver, ¿los niños cuándo duermen?” sin entender muy bien el porqué de los chistes sobre la falta de sueño.

Hace poco estuve en una tienda de segunda mano de cosillas de bebé, y había un estante entero de libros de crianza. La mitad estaba dedicada a libros especializados en el sueño de los bebés. Y esto es de lo que más te dicen cuando estás embarazada: que el niño no te va a dejar dormir. Y piensas que qué exagerados, que en algún momento dormirán, ¿no? Bueno, sí duermen. Eso no significa que lo hagas tú.

El primer problema: los estilos personales.

Piensa en qué necesitas tú para dormir. Tu cama, tu almohada, esa postura, una determinada temperatura, la ventana abierta o cerrada, luz u oscuridad, silencio total, leer un rato… algunos podemos dormir en un medio de transporte y otros no. Pues los bebés igual, con una diferencia. Por razones que no vienen al caso, casi siempre se duermen mejor en movimiento. Pero el bebé no te puede decir que tiene frío, o calor, o que estaría más cómodo un poquito incorporado, ni nada; además, los recién nacidos tienen muy poco control de su cuerpo y no se pueden colocar espontáneamente en una postura más cómoda. Así que al principio se tarda un poco en aprender cómo le gusta adormecerse, y esos gustos cambian en el tiempo. Igual tienes una criatura que pasa hora y media llorando desesperada y de repente se queda frita porque has dado con La Postura. Añade otra complicación: dependiendo del niño y de sus gustos, pasan meses o años hasta que si se despierta o se desvela, se puede distraer mirando algo. Tú puedes leer en la cama o contar ovejitas, un niño de seis meses no. A lo mejor le gusta mirar un móvil o escuchar una canción, pero no tiene por qué.

Con algunos niños y bebés funciona dejarlos a su bola en la cuna, y solamente vigilarlos para que no trepen, calmarlos si lloran, o cambiarlos si hay algún accidente (algunos vomitan en la cuna).  En un rato se duermen. Con otros no: se echan a llorar desesperadamente, o simplemente se quedan despiertos. Entonces cada familia tiene una técnica: cogerlos en brazos, mecerlos, o lo que sea.

Otra cuestión es si los bebés, igual que tú, son de mucho o poco dormir, de sueño ligero o pesado, y más nocturnos o diurnos. Lo que la gente suele llamar “un bebé muy bueno” es uno que no sólo duerme mucho, sino además pesadamente y de noche. Ahora piensa: de los adultos que han convivido contigo, ¿cuántos conoces cuyo sueño reúna las tres características? ¿por qué iban a tener que ser los niños más predecibles y uniformes?

Otra razón importante por la que a los bebés les puede resultar difícil conciliar el sueño, esta sí distinta de los adultos, es que chupar algo puede formar parte del mecanismo de relajarse. No solo chupete; muchos bebés se quedan dormidos en mitad de una toma (de pequeñines) o con el biberón de la cena (cuando ya son grandes y hacen comidas diferenciadas). A veces se desvelan justo después y entonces ya no hay quien los duerma: pierden interés en el biberón o la teta porque ya no tienen hambre, y te has quedado sin tu mejor técnica.

Más diferencias: los bebés tienen mucha necesidad de contacto físico y algunos lo requieren para dormir. Hay quien los duerme en brazos y entonces los pasa a la cuna, y quien directamente los mete en la cama familiar. Desgraciadamente nos hemos educado con teorías según las cuales los niños que duermen así ya no van a saber (no, nunca, nunca jamás) dormirse de otra manera, y si es bueno o malo para los niños compartir cama con sus padres es una idea bastante discutida. Ahora mismo, digamos que está de moda. No es la panacea: mi bebé cree que mi cama es para jugar y si lo meto conmigo, se desvela del todo.

Por último, queda la cuestión de las interrupciones del sueño. Los recién nacidos no pueden dormir mucho rato seguido, porque les entra hambre. Tienen un estómago muy pequeño, la leche materna se digiere muy bien, y en una o dos horas piden más. Se suele decir que los niños que toman biberón duermen un poco más seguido y también son más predecibles porque la composición de la leche siempre es la misma. Este ritmo (suponte media hora despierto, dos horas dormido) va concentrando leeeeentameeeeente bloques de sueño más largos. Cada niño es diferente, pero con un poco de suerte, entre uno y dos meses duermen de noche un par de períodos largos (de tres a cinco horas) y los períodos diurnos se van volviendo más cortos y más predecibles. Cuando tienen entre seis meses y un año, aún no son capaces de dormir de un tirón. Pueden pasar muchas cosas: lloran, los calmas, se duermen. Se desvelan y ya no se duermen en un buen rato (o hasta el día siguiente!). Algo cambia, como que se les cae el chupete de la boca o cogen frío, y protestan. Tienen pesadillas y lloran, en sueños o despiertos. Tienen hambre. Tienen ganas de teta, que no es lo mismo. A esas alturas, con suerte es llevadero para quien los cuide porque se despiertan pocas veces y poco rato. Volvemos a lo que es paralelo en niños y adultos: a ti te despierta una pesadilla, el frío, el calor, la sed, el pis… mil cosas. Vas al baño y sigues durmiendo. El bebé no puede, y aunque a lo mejor se calma solo, de paso nos despertará a todos.

Resumiendo, entre los 6 meses y que los niños tienen varios años, sí que pueden dormir bastantes horas de noche, entre 9 y 12. Pero tardan en quedarse dormidos, y pueden despertarse varias veces todas las noches, necesitando un grado de atención en cada despertar muy variable. Y casi nunca vas a poder dormir tú hasta tarde. La cosa se termina de complicar cuando hay hermanos: imagina a los mayores durmiendo como acabo de describir y la llegada de un hermanito nuevo, que sigue su propio ritmo.

La última dificultad para que puedas dormir es que como a los niños hay que dedicarles mucho tiempo y atención, los adultos solo pueden dedicarse a muchas tareas cuando los niños se duermen. Lo ideal es acostarse poco después de ellos, pero si son pequeños estará casi seguro toda la casa tirada, la cena sin recoger, la ropa de mañana sin preparar… y se te van una hora o dos entre eso y poner los pies en alto en el sofá a tener un momento de tranquilidad y adultez. Para esto, la solución es que otros cuidadores (el padre es quien suele estar más a mano) hagan su parte y se repartan las tareas de forma que todo el mundo pueda dormir.

Tal vez te estás preguntando: ¿y los padres no se pueden turnar para dormir al bebé, o en los despertares nocturnos? Pues imagino que sí. En casa, yo me encargo de la cena o de la comida del día siguiente mientras el niño se duerme. Pero los despertares nocturnos y los desarreglos de la siesta son 100% cosa mía, siempre, porque tengo Sentido Especial Mamá y el más mínimo ruido del bebé me despierta. Ya me podía haber tocado un superpoder menos pringao.

Neil Gaiman: ¿por dónde empiezo?

Oooh, Neil Gaiman disfrazado de Charles Dickens.

Este año ha tenido mucho éxito la emisión de la primera temporada de la serie “American Gods”, basada en una sección (más o menos el primer tercio) de la novela homónima de Neil Gaiman. Tal vez lo has conocido así, tal vez te suena el cómic Sandman o has visto sus muchos libros infantiles en una librería. Si te apetece investigarlo, aquí tienes una guía de lectura. No busco que sea exhaustiva, sino práctica para curiosos, así que me voy a saltar bastantes cosas.

Infantiles y juveniles, organizados por edad recomendada.

Wolves in the Wall (2003). Lobos en la pared.Uno de estos libros con solo un par de frases por página, una historia de terror para niños de cinco años, con heroína rescatadora de juguetes de peluche. Recomendado desde la edad en la que puedan seguir el argumento de los cuentos.

The Day I swapped my Dad for two Goldfish (1997). El día que cambié a mi padre por dos peces de colores. Un cuento cómico, absurdo y travieso. De las poquísimas obras de Gaiman sin ningún elemento fantástico. Para niños un poquito mayores que los que lean Lobos en la pared. Puntos extra si lo lee con papá.

Fortunately, the milk (2013). El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (sí, así lo han llamado). No me lo he leído; solo sé que es una historia de un humor muy absurdo sobre un padre que corre grandes aventuras cuando sale a hacer los recados, y que le gustó a mi sobrina de siete años.

Coraline (2002). Creo haber leído en alguna parte que el autor dice que a los adultos les asusta más que a los niños. La primera vez que me lo leí me dio tanto miedo que tuve que leerlo de un tirón. Un cuento fácil de resumir: una niña en el mundo encantado de una bruja. Como Chihiro, como Hansel y Gretel. Gusta muchísimo a mis alumnos de 1º ESO.

The Graveyard Book (2008). El Libro del Cementerio. Una historia algo melancólica sobre un niño criado por los monstruos y fantasmas del cementerio. Si a tu niño le gusta Roald Dahl o las cosas un poco siniestras, es su libro.

Stardust (1999). Una estrella cae a la tierra, y un muchacho tiene que ayudarla a volver. Una fantasía con un puntito romántico, y mucho humor.

 

Cómics, solo lo más popular y accesible.

Sandman (1989-1993). No es el primer cómic de Gaiman ni de lejos, pero sí el que lo hizo famoso. Su publicación original fue por entregas, luego se publicó en diez volúmenes y luego en una edición de lujo de cuatro tomos. No es una historia lineal, sino una serie de aventuras más o menos independientes entre sí de Sueño. ¿Y quién es Sueño? Pues bien, la idea inicial es que hay siete seres, más antiguos y poderosos que dioses. Destino, Muerte, Deseo, Desesperación, Delirio y Destrucción, además de Sueño. Son hermanos, y cada uno tiene un reino y unas funciones. Se mezcla fantasía, un poco de terror sobre todo al principio, mitología, reflexiones de todo tipo. Recomendado para cualquiera con interés en los cómics; un clásico de la literatura en cualquier formato.

Death: the high cost of living (1993); Death: the time of your life (1996). Sandman ha tenido muchas secuelas, muchas de ellas escritas por otros autores. Estas son dos historias que tienen como protagonista a la hermana mayor de Sueño, un personaje muy popular.

Sandman: Overture (2013). Una precuela que ocurre inmediatamente antes de la acción principal de Sandman.

Sandman: the Dream Hunters (1999). No es un cómic, sino un cuento ilustrado, pero por claridad lo pongo aquí. Una historia independiente, triste y maravillosa. Si no has leído nada de Gaiman o no te convence la idea de empezar un cómic tan larguísimo como Sandman, empieza por aquí.

1602 (2003). Gaiman se asoma un poquito al universo Marvel y decide juntar a un montón de superhéroes en el momento en el que Inglaterra empieza a colonizar América. Creo que lo mejor que puedo decir de este libro es que cuando lo leí, solo conocía los superhéroes Marvel de nombre y poco más, y a pesar de ello me pareció muy entretenido. Evidentemente, si te gustan los originales entenderás esta historia mejor que lo hice yo la primera vez.

Hay versiones en cómic de las novelas Coraline, Neverwhere, Stardust y The Graveyard Book.

Novelas.

Good Omens (1990). Buenos Presagios en español. Una colaboración con Terry Pratchett éste empezaba a ser famoso y a Gaiman le faltaba mucho para serlo. Se ha vendido como novela juvenil. Bueeeeno, el grado de sexo-y-violencia está en niveles de Pratchett y entre los protagonistas hay niños. Argumento: ha nacido el Anticristo. Los Jinetes del Apocalipsis viven camuflados (Hambre vende dietas para adelgazar; Guerra es reportera). Y un ángel y un demonio que viven en la Tierra porque es mucho más entretenida que sus lugares de origen van a hacer lo que puedan para evitar el Apocalipsis. Recomendado para todo el mundo e imprescindible para fans de Pratchett.

Neverwhere (1996). Mismo título en español. Podría considerarse “juvenil”. Como en otros casos (American Gods es el ejemplo más destacado), una persona normal descubre que hay un mundo fantástico paralelo al nuestro; aquí, en la ciudad de Londres. Una historia de aventuras muy divertida.

American Gods (2001). Mismo título en español. Una historia de aventuras que va de aquí para allá, suelta la trama central, la coge, se va un rato a tomar café, vuelve tarde, sigue… se nota mucho que el autor estaba acostumbrado a escribir en forma de serial. La premisa: los dioses se alimentan de fe y de adoración. Cada emigrante a Estados Unidos se ha llevado allí a los suyos, pero aquél no es país para dioses. Las divinidades de las viejas religiones politeístas languidecen en manifestaciones de apariencia humana, hasta que surgen otras (Tech Boy, Medios de Comunicación, y así). Humor, fantasía, y mucha menos violencia que en la serie de televisión. Recomendado si te gustan las sagas largas y la mitología.

Anansi Boys (2005). Los hijos de Anansi. Se promocionó como juvenil. Se entiende mejor si has leído antes American Gods, que es una libro más complejo y más pensado para adultos. Son las aventuras de los dos hijos de un personaje secundario de la novela anterior, Mr Nancy. Me parece que tiene mucha influencia de Terry Pratchett. Recomendado si te gusta la premisa inicial de American Gods, te gustó Good Omens y prefieres seguir con un libro más corto.

The Ocean at the End of the Lane (2013). El océano al final del camino. Este libro tiene detalles que lo hacen parecer juvenil, como un protagonista que cuenta una aventura de fantasía en su infancia, que lo hace parecer casi “Coraline con protagonista masculino”. Tiene detalles que no lo hacen adecuado para niños; hay muertes, y un suicidio, y a mí por lo menos me da muy mal rollo cualquier comportamiento autolesivo en una obra para menores.  Creo que es un buen libro para adolescentes creciditos por alguno de sus temas, como la sensación de desconexión de tus padres,  y los desengaños del final de la infancia. Muy nostálgico.

Norse Mythology (2016). Mitos Nórdicos. Tras una carrera entera dejándose influir por historias preexistentes, empezando por mitologías, Gaiman va a las raíces y nos cuenta la mitología nórdica a su manera.

Ficción breve, cuentos.

Gaiman publica periódicamente recopilaciones de cuentos. Suelen haber sido publicados previamente, unas veces de forma independiente en bonitas ediciones ilustradas, mientras que otras veces formaban parte de antologías u otros encargos. A veces también hay cuentos o poemas inéditos. Algunos cuentos salen repetidos en más de una recopilación. Empiezo por los principales.

Smoke and Mirrors (1998). Humo y espejos. Quizá la que tiene más terror y más poemas.

Fragile Things (2006). Objetos frágiles. Mi favorito. Sobre todo, mucha fantasía y un punto de humor. Menos crudo, en todos los sentidos, que Smoke and Mirrors.

Trigger Warning (2015). Material sensible. No me preguntes por qué, pero es el que menos me gusta.

M is for Magic (2007). Una selección de historias aptas para público infantil. Dos no están en los libros ya descritos  (“The Case Of The Four And Twenty Blackbirds”, que está disponible en su web oficial,  y “How to sell the Ponti bridge”), cuatro están en Smoke and Mirrors, otras cuatro en Fragile things y una es un extracto de The Graveyard Book, comentada en los libros infantiles. Solo lo recomendaría a niños fanáticos de sus libros infantiles que no puedan esperar a tener la madurez necesaria para disfrutar primero Fragile Things y luego Smoke and Mirrors enteros.

Estos son los cuentos incluidos en alguno de los libros anteriores de los que hay una edición independiente, ilustrada o en forma de cómic. Seguro que olvido alguno. ¿Recomendados? Si el cuento original te gusta tanto que quieres una edición especial.

  • Murder Mysteries. Ilustrado por P. Craig Russell.
  • Troll Bridge. Ilustrado por Colleen Doran.
  • The Facts In The Case Of The Departure Of Miss Finch. Ilustrado por Michael Zulli.
  • Harlequin Valentine. Ilustrado por John Bolton.
  • Instructions. Ilustrada por Charles Vess.
  • The Sleeper and the Spindle. Ilustrado por Chris Riddell.
  • The Truth is a Cave in the Dark Mountains. Ilustrado por Eddie Campbell.
  • How to talk to girls at parties. Ilustrado por Fábio Moon y Gabriel Bá.
  • Troll Bridge. Ilustrado por Colleen Doran.
  • Black Dog. Ilustrado por Daniel Egnéus.
  • The Monarch of the Glen. Ilustrado por Daniel Egnéus.

“No ficción”.

The view from the cheap seats (2016). No lo he leído, pero a juzgar por el índice, es una recopilación de ensayos sobre temas diversos y de opiniones sobre otros artistas (introducciones a sus libros, reseñas). Intuyo que es irregular y que no será tan interesante como la ficción para alguien poco familiarizado con el autor.

Make Good Art (2015). Errores infalibles. Un ensayo incluido en The view from the cheap seats, una reflexión sobre el proceso creativo.

A esta guía le falta una mención a la producción audiovisual. Os la dejo para otro post.

 

 

Cómo empezar de cero una biblioteca escolar.

La biblioteca que coordino, lista para empezar el curso.

Casi todos los bibliotecarios escolares que he conocido fueron el primero de su centro, o el primero en muchos años, y comenzaron con una biblioteca que era un almacén de trastos hasta que la pusieron en marcha. No sé si eso será la norma, pero sí es muy frecuente. Además, la legislación educativa nacional no dice casi nada de las bibliotecas escolares, cuyo día a día queda a criterio de las comunidades autónomas. Que alguien me corrija si me equivoco, pero en ninguna parte de España existe la figura del bibliotecario escolar, es decir, una persona con esas funciones exclusivas o casi. Lo que tenemos son “coordinadores de biblioteca”, profesorado que dedica parte de su horario a esa función. En este post sobre las guardias explico cómo nuestro horario se divide en clases, guardias, reuniones, y diversas tareas. Pues cuando llevas la biblioteca, normalmente se hace en el horario en el que no das clase; en algunos centros estar en la biblioteca es un tipo de guardia y le toca por turnos a todo el mundo.

¿Formación? La que hagamos voluntariamente. Cuando estudias y opositas, las bibliotecas escolares no existen. ¿Medios? Los que ponga el equipo directivo de cada centro. La biblioteca existe solamente por la buena voluntad de quienes participan en ella. ¿Y por qué lo hacemos? Por gusto, para no hacer otro tipo de tareas no lectivas, porque da puntos para el concurso de traslado, o porque nos lo han pedido. Aclarado esto, me voy a dirigir a un profesor que llega nuevo al centro, pregunta por la biblioteca y le dicen que no se usa.

Lo primero, dile al equipo directivo que quieres hacerte cargo. Los primeros días del curso hace falta adjudicar jefaturas de departamento, coordinaciones, y otros asuntos de ese estilo. Si nadie mantiene la biblioteca abierta, estás resolviendo un problema. Entérate de cuál es tu reducción horaria. Puede que sean 2 o 3 horas de la parte no lectiva del horario, o quizá tengan que asignarte menos guardias; dependerá de la comunidad autónoma. Decide si quieres que esas horas sean en el recreo, para abrir al público, o si el primer año no vas a abrir. Yo que tú abría 4 recreos, que son dos horas. Y claro, que no te pongan en el cuadrante de las guardias de recreo. Según cómo sean las cosas en tu comunidad autónoma, busca un equipo de apoyo, es decir, más profesorado que se comprometa a ayudarte aunque sea un poquito. En qué te van a ayudar va a depender de lo que necesites y lo que ellos sepan y puedan hacer, así que ahí no entro aún. En fin, este es el momento de mirar la legislación que se te aplique en tu comunidad, que seguramente te diga que tienes que hacer un plan de trabajo. A veces se te exige un formato concreto; al menos como documento para ti, como una especie de programación de aula, te propongo un esquema. Intento que mis posts sean muy ordenados, pero por una cuestión de fluidez desde aquí va a haber un poco de desajuste entre el orden del esquema, que me parece claro cuando ya tienes las ideas hechas, y el orden en el que os expongo cómo puedes actuar.

  1. Evaluación de la situación previa.
  2. Nombre y funciones del profesorado de apoyo.
  3. Funciones del alumnado de apoyo.
  4. Objetivos.
    1. Medios básicos y acondicionamiento de la sala.
    2. Organización del fondo.
    3. Formación bibliotecaria del alumnado.
    4. Comunicación con el profesorado y los departamentos.
    5. Relación con el resto de la comunidad educativa (familias, antiguo alumnado).
    6. Relación con la comunidad (bibliotecas públicas y otras instituciones).
  5. Criterios para la adquisición de nuevos fondos.
  6. Criterios para el expurgo.
  7. Calendario de actividades.
  8. Actividades extraescolares.
  9. Autoevaluación.

En esta web de la Junta de Andalucía hay algunos manuales de referencia, muy elementales, en los que destacan los dos primeros para estas tareas iniciales.

Además de un plan de trabajo más o menos teórico, te recomiendo usar un cuaderno, un simple cuaderno de papel o quizá tu medio electrónico favorito, y cada vez que hagas una tarea, lo apuntes, con su fecha. Lo que completas se vuelve invisible y la sensación de que no has progresado desmotiva mucho.

A continuación mira a ver la sala y saca sin compasión la basura. Todo lo que esté roto, o se arregla o fuera. Todo lo que no te haga falta en la biblioteca, se lo dices al secretario y que vaya a otro sitio. No puedo insistir suficiente: una biblioteca no puede funcionar bien con trastos estorbando. Tiene que ser un sitio acogedor. Si las estanterías tienen cristales, FUERA. No quieres que se den un cabezazo con ellas. Con los recursos materiales que tengas ahora mismo, según empiezas, plantéate dividir zonas de trabajo para los alumnos, y tu esquina. Necesitas un escritorio, y un ordenador a ser posible con conexión a internet. Vas a necesitar sitio y materiales para escribir a mano, y una impresora, aunque no tienes por qué tenerla aquí si la hay común en otra parte del centro.

Volvamos a la zona que usan los alumnos. Debería haber mesas grandes, o pupitres agrupados. No debe parecer un aula, aunque sea necesario usarla a veces para dar clase (los profesores que la utilicen se adaptarán a ella, y no al revés). Y por supuesto, no debe usarse NUNCA como el cuarto al que se manda a los alumnos expulsados de clase. Si a la biblioteca se va castigado, no se irá a otra cosa. Al principio de todo tu objetivo es que se pueda entrar sin ningún obstáculo, que no haya nada que no deba estar allí, y que haya sitios en los que sentarse a charlar tranquilos, leer o hacer un trabajo en equipo. La decoración mejor la pospones o la delegas, a menos que te guste mucho.

Ahora vamos a fijarnos en los libros. En dos aspectos: qué tenemos y si está catalogado en un programa informático útil. El que se nos recomienda es ABIES. Reconozco que hay detalles técnicos que olvido de una vez para otra, como por ejemplo la instalación de una lista de alumnos. Pero Abies es fácil de usar una vez que te pones a ello. Si no lo tienes, solicítalo. No te doy un enlace porque depende, de nuevo, de tu comunidad autónoma. Si lo tienes, enhorabuena. Te toca comprobar si los libros están catalogados. ¿Que sí? Bueno… a menos que la biblioteca estuviera en uso, te recomiendo comprobar que las fichas están bien hechas. En mi biblioteca había duplicados porque se había intentado poner en marcha en 2005 y 2010, y muchas incoherencias con libros introducidos como “Historia Interminable, La” o “La Historia Interminable”. En serio, repásalos. Y ni que decir tiene que un catálogo en fichas de papel solo te sirve a la desesperada. Usa el programa que quieras, pero hazlo a ordenador.

Si el catálogo no está hecho o está incompleto, es la tarea prioritaria. Habrá quien piense que hay que involucrar al alumnado, a las familias, hacer actividades de fomento de la lectura, y cosas así. Todo eso es muy importante, pero tu primera responsabilidad es la biblioteca y sin catálogo, lo que tienes un almacén desordenado. Es una tarea invisible y lenta, así que te puedes organizar para hacer, si tienes 3 horas por ejemplo, dos de catalogar y una de otras actividades. Date tiempo y no te agobies.

Cuando empieces a catalogar, empieza por tener claro cómo quieres clasificar. Te explico cómo lo hago yo. Uso la CDU, la Clasificación Decimal Universal, con algunas modificaciones. Tenemos una sección de narrativa juvenil que incluye libros infantiles; narrativa general, con los libros “adultos”. Siempre hay solapamiento, así que ante la duda el libro es juvenil, porque narrativa adulta puede intimidar un poco. Se me ocurren algunas circunstancias en las que necesites distinguir infantil de juvenil:

  1. En un colegio de Infantil y Primaria.
  2. En un centro rural que imparta hasta 2º de ESO.
  3. En un centro privado o concertado de los que tienen a los niños desde los 3 a los 18 años.
  4. En un Instituto de Secundaria con muchos alumnos con trastornos de aprendizaje. Es una pena que haya pocas lecturas muy fáciles que no tengan temática infantil, pero bueno.
  5. En un Instituto de Secundaria donde se impartan algunos ciclos formativos de la familia profesional de servicios socioculturales y a la comunidad, como por ejemplo el de educación infantil.

Si estás en un instituto de Secundaria, tanto si hay Bachillerato como si no, no te molestes. De verdad.

Aparte de esas narrativas, tenemos cómic, poesía y teatro. Y luego, todo lo demás está organizado según la CDU. Eso significa que si tienes una colección, por ejemplo Las Maravillas de la Naturaleza, no se guarda como colección. Separas Física de Biología de Matemáticas de Astronomía.  Algunos solapamientos: como si se tratara de un juego de piedra, tijera, papel, cómic gana a todo. Si parece un cómic da igual si es Historia o Matemáticas: va a Cómic. ¿Por qué? Porque es la categoría más popular. Así mientras buscan un Astérix, o un bikini furtivo, o -dios mío- un desnudo, se encuentran con la biografía de Marie Curie. Y si cuela, cuela.  Y ya puedes ponerte a clasificar y a poner tejuelos.

Ah, los tejuelos. Se pueden imprimir pegatinas y códigos de barras. Yo, como no tengo lector de códigos de barras y tengo alumnos dispuestos a hacer de voluntarios con cinta adhesiva, imprimo en folios y recortamos. Abies te genera los pdf de tejuelos automáticamente. Yo los imprimo cada vez que catalogo 20 o 30 libros, los recorto, los meto en la primera página del libro correspondiente, y le doy el montón a un grupo de voluntarios para que los peguen. Si usas pegatinas, yo que tú usaba cinta adhesiva o forro encima del lomo, porque del manoseo se ponen feas.

Recapitulemos un poquito. Tienes otros profesores que pueden ayudarte, una sala sin basura (no hemos mirado los libros todavía) y sabes cómo catalogar o corregir el catálogo que ya tienes. Siguiente paso: el expurgo, que debes hacer antes de catalogar, o al mismo tiempo. Expurgar es quitar de la biblioteca los materiales que no sirven. En mi primer expurgo hacía las dos cosas a la vez: pila de libros, cogía uno, y lo catalogaba o al montón. Antes de empezar debes tener una lista de criterios, por ejemplo:

  1. Material obsoleto.
  2. Material deteriorado.
  3. Ejemplares repetidos dependiendo de su interés (a lo mejor es un libro muy demandado o una lectura obligatoria; yo no tendría repetido Anna Karenina, pero Colmillo Blanco sí).

Puedes tener más criterios. Es conveniente ponerlos por escrito. En serio, si te parece que en la vida lo va a querer coger nadie, FUERA. Lo que esté en buen estado pero no coincida con vuestros intereses se puede vender en un mercadillo y así tienes dinero para comprar.

Ah, comprar libros. Al principio tómatelo con calma. Tienes que familiarizarte con lo que hay, con las necesidades de los profesores y los intereses de los alumnos.  Cuando te parezca que ya controlas la situación, le preguntas al secretario con cuánto puedes contar. Si la biblioteca no la ha llevado nadie en mucho tiempo, será insuficiente. Si tienes tiempo y ganas, pide libros directamente a quien te los pueda dar: alumnado y familias que den libros que ya no quieren, un mercadillo con los expurgos o con donaciones… yo he pedido con cierto éxito en redes sociales y a algunas editoriales. También puedes hablar con los departamentos que tienen lecturas obligatorias, para que dediquen parte de su presupuesto a comprar unos cuantos ejemplares pero que estén en la biblioteca. No puedo darte de sopetón unos criterios sobre qué adquirir, porque cada centro es diferente. Un buen objetivo son 10-15 libros por alumno, de manera que si en tu centro hay 200 alumnos empezarás a notar que tienes una colección adecuada a partir de los dos mil ejemplares. También deberías buscar un equilibrio entre los libros populares entre los alumnos, libros de estilo similar que ellos no conocen y podrían gustarles, las partes de la colección que no son narrativa juvenil, las lecturas obligatorias y los libros de consulta. Pero todo esto es a largo plazo.

Han pasado diez días sin sentir, y empiezan las clases. Las decisiones que tienes que tomar son:

  1. ¿Vas a abrir la sala? ¿los recreos o en algún otro horario? ¿con qué reglas? Mi sugerencia es la más laxa: prohibido comer y molestar. Se puede trabajar, leer, charlar, y si crees que funciona, jugar a juegos muy tranquilos que requieran una mesa.
  2. ¿Vas a prestar libros desde el principio?¿Con qué reglas?
  3. ¿Decoras? ¿Tú, el alumnado, o mitad y mitad?
  4. ¿Vas a buscar un equipo de apoyo de alumnos que hagan tareas auxiliares?
  5. ¿Por qué medio vas a informar al alumnado de las funciones de la biblioteca? Una posibilidad es una pequeña circular, o cartelesYo hago un miniconcurso para los de 1º de ESO, un pequeño cuestionario que dejan en una urna, y entre las respuestas correctas rifo un desayuno en la cafetería, o material escolar.

Y ya tienes todo lo básico para empezar tu “año cero”. Tómatelo con calma. Luego ya podrás colaborar con la biblioteca municipal, hacer extraescolares y crear todo tipo de actividades. La biblioteca puede ser el corazón del instituto o simplemente un rincón tranquilo para refugiarse del alboroto del patio.  Te deseo muchos buenos momentos en ella.

Guía de visionado: David Lynch

Hoy tenemos postinvitado de Marina Pibernat, cuyo blog Lady Aguafiestington se centra en temas políticos y feministas. Le pedí que contribuyera a las guías de lectura y visionado de este blog y nos ha dado un post con las películas ordenadas en orden de dificultad. Ella deja las series aparte, pero en mi opinión, Twin Peaks original está a la altura aproximada a la que pone Dune.

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David Lynch es raro, sí. Y no sólo por lo extrañas que son algunas de sus diez películas, también porque a veces nos planta en los morros una historia de lo más simple, pero profundamente humana y de gran belleza. Además de desenvolverse excelentemente en diversos registros cinematográficos, ha reinventado contenidos televisivos, elevándolos a la categoría de arte.

Esta guía de visionado de la obra de Lynch no seguirá un orden cronológico, igual que sus películas, en las que en muchos casos el tiempo lineal es alterado. Nos adentraremos en su obra de lo más accesible a lo más complejo. A quien se le ocurra empezar por Inland Empire, su último largo, lo más probable es que a la media hora concluya que este tipo está como una regadera, y que vaya mierda incomprensible. Que mejor un remake o un taquillazo blandito. Así que vamos.

El Hombre Elefante, Corazón Salvaje y Una Historia Verdadera

Algunas de las obras menos complejas de Lynch están basadas en hechos reales. Ejemplo de ello es El Hombre Elefante (1980). Ésta cuenta la historia de Joseph Merrick, un inglés nacido en 1862 con una horrible malformación, exhibido en el circo por un feriante le trata como a un animal. Un médico se conmueve al verlo y consigue sacarlo de ahí y hacer que confíe en él, con el fin de mejorar su vida. La relación que establecen hará aflorar la verdadera personalidad de Merrick, un hombre sensible, bueno, y con gustos refinados. Pero la sociedad que le convirtió en animal de feria sigue ahí, en todas partes… Si no lloras con esta película, no tienes alma.

Corazón Salvaje (1990) está basada en una novela adaptada libremente por Lynch. Es una road movie protagonizada por una pareja de jóvenes que básicamente aspiran a follar, bailar y conducir por todo el país. En su periplo, huyendo de personajes espantosos, se irán encontrando con otros peores, y vivirán episodios violentos que determinarán su destino. Es una historia de amor salvaje, como su título indica, tan salvaje como los bailes desquiciados que se marca la pareja. En una de las escenas a la vez más divertidas, tiernas e intensas, la radio del coche empieza a desgranar las desgracias del día, y la protagonista, hecha una fiera por lo que está oyendo, para el coche gritando y él busca una emisora con las canciones que les gusta bailar. Y ahí, en el arcén, bailan para olvidar la realidad. Quédense con esto de huir de la realidad y las carreteras.

Una Historia Verdadera (1999), en cambio, va de enfrentarse a los hechos cuando la muerte viene a buscarnos. Como El Hombre Elefante, está basada en una historia real. Es una película simple pero efectiva y con bellos paisajes, y trata de un anciano que decide montarse en su corta-césped y cruzar varios estados para ir a visitar a su hermano enfermo, con quien dejó de hablarse años atrás. No podría decir si es un viaje hacia un destino o hacia un origen. Y da igual, porque como suele ocurrir en las road movies, incluyendo ésta tan atípica, lo que importa es el viaje en sí. Una tierna película sin pretensiones sobre la reconciliación con el pasado.

Dune

Con Dune (1984), también basada en una novela, empiezan las extravagancias. Si bien resultó un fracaso comercial, y es cierto que su inicio es bastante tedioso, ahora es una película de culto de la ciencia ficción. La película nos muestra las luchas de poder de varias familias imperiales para controlar la extracción de un preciado material que sólo se encuentra en un planeta desértico. El héroe será el que deberá hacer justicia. Pero no esperen nada parecido a Star Wars, ni siquiera es una película estéticamente bella. El polvo del desierto que cubre el planeta está muy presente, ensuciando la imagen. Y de la arena salen unos gusanos gigantes y aterradores que se lo tragan todo. Es una pesadilla, muy lejos de las aventuras fascinantes típicas del género. En esta película, la tercera de Lynch, los sueños de los personajes tienen un papel importante en la trama, cosa que evolucionó hasta ser su sello personal.

Terciopelo Azul

Hay algo en Terciopelo Azul (1986) que también devendría una especialidad de Lynch. Una buena conocedora del cine y mejor amiga me explicó cómo su obra se relaciona con Freud y con un texto que este psicoanalista de los sueños – precisamente – escribió en 1919, titulado Lo Siniestro. En él, Freud habla de cuando lo familiar y conocido se presenta como algo extraño e incluso terrorífico, a pesar de su cotidianidad. Terciopelo Azul empieza mostrando un barrio residencial estadounidense. Las flores del jardín, un grupo de escolares cruzando un paso de peatones, un señor regando el césped… Pero la manguera se le enreda en unas ramas, y cae al suelo fulminado. La cámara desciende y se hunde en la hierba mostrándonos unos escarabajos asquerosos peleando en el subsuelo. Las cosas feas que permanecen ocultas tras la apariencia de normalidad sin que reparemos en ellas. Y desde luego la trama, así como el repertorio de personajes, son bastante siniestros.

Eraserhead

Eraserhead (1977), o Cabeza Borradora, es la primera película de Lynch. Le costó mucho rodarla porque no encontraba quien se la produjese, y no les culpo porque es una locura, pero como locura onírica es visualmente fascinante. Lynch ya advertía al mundo de que su cine se situaría entre lo real y lo imaginado, haciendo que lo que vemos se refiera más a lo que siente el personaje protagonista frente a la realidad que a la realidad misma. En este caso el protagonista vive en un desolador paisaje industrial en blanco y negro, y fruto de su relación con una chica, ésta da a luz a… a algo. A nadie le gusta la situación, y el protagonista se evade de ella con el espectáculo de detrás del radiador de su cuarto. No pregunten, véanla.

Carretera Perdida, Mulholland Drive, Inland Empire.

Llegamos a la trilogía de la locura, el siniestro, la paranoia, las evasiones de una realidad terrible, las pesadillas, los sueños… y la “fábrica de los sueños”, es decir, Hollywood. Al menos dos de estas tres películas se sitúan en Los Angeles, y no es casualidad. Tratan de la fantasía cinematográfica de personajes relacionados con el cine dentro del propio cine. Ríanse de Matrix.

Carretera Perdida (1997) trata de una glamurosa pareja compuesta por un saxofonista y su esposa, que reciben unos sobres con cintas de vídeo. En ellos, primero aparece la casa en la que viven; por cierto, diseñada por el director, y que transmite opacidad, represión y locura. Después, aparece su puerta principal. Después, el interior de la casa… Nos adentramos poco a poco en la mente del protagonista, el saxofonista, y descubrimos qué es lo que ha hecho. Encontramos en ella las ideas de carretera y de evasión de la realidad, como en Corazón Salvaje, pero en una historia mucho más oscura y siniestra. De pronto, ocurre algo que resulta incomprensible si esperamos una historia convencional: el protagonista es otra persona literalmente, es decir, otro actor, en una situación distinta. Pero nada ha cambiado, porque no estamos frente a la realidad, sino frente al remake que una mente perturbada ha hecho de ella. Puede que no hayamos estado en ningún momento frente a la realidad desnuda. Por eso los personajes cambian, en todo o en parte, en una historia inventada a partir de retazos de la verdadera. ¿No les ha pasado que han soñado con una persona conocida pero con la cara y la identidad de otra persona distinta y aun así seguían haciendo como que era la primera?
En cuanto a la cuestión del tiempo, algo importante en las tres películas, es Carretera Perdida funciona como una cinta de Moebius en la que las caras son realidad y fantasía, o la vigilia y el sueño, y vamos circulando sin poder distinguirlas. Y digo circulando con toda la intención, porque efectivamente el tiempo es circular en la película. Es por esto que es una carretera perdida, porque ¿cómo escapas de ella? Sólo hay una forma.

En Mulholland Drive (2001) no es hasta el final que podemos reconstruir los hechos. La película, que no la historia, empieza con una joven actriz que acude a Los Angeles para triunfar en la gran pantalla. En casa de su tía, que le ha dejado el apartamento, se encuentra con una desconocida que sufre amnesia a causa de un accidente. Pero ocurren muchas cosas extrañas. Por ejemplo, ¿quién tiene un canguro boxeador en el jardín? Un hombre le explica al policía que ha tenido un sueño horrible que ocurría en la misma cafetería en la que se encuentran. Pero era de noche, aunque igual que el día, salvo por la luz. Lo sé, no tiene sentido. Alguien con un rostro aterrador ronda el local. Quién es el hombre que cuenta su sueño, por qué aparece contándolo, qué es esto tan aterrador y qué relación tiene con la protagonista es algo que sólo podremos entender al final, uniendo las piezas y descifrando las metáforas. Una vez más, estamos frente a una invención de una mente que quiere huir de algo espantoso. En los últimos quince minutos deberemos atar todos los cabos y resolver toda la simbología que durante la primera hora y 45 minutos hemos tomado por la realidad. Y no es que Lynch no nos avise desde el principio. Lo hace. Sólo hay que prestar atención desde el primer minuto.

También nos avisa al principio de Inland Empire (2006). Un vinilo que gira, otra vez el tiempo circular. Y los vinilos tienen una cara A y una cara B, y van de la periferia al centro. In-land. Estamos ante un mecanismo mucho más complejo que la cinta de moebius de Carretera Perdida. ¿De qué trata? Pues no sabría decirles exactamente. Supuestamente, de una afamada actriz de Hollywood y su compañero de reparto, que tienen un lío en la realidad y en la ficción. Ya empezamos con la disolución de las fronteras, sí. ¿Es ésta la historia real? ¿Es la protagonista la protagonista? ¿Existe la protagonista? Y si no existe, ¿quién la ha creado? ¿Cómo podemos llegar a saber a través de ella quién está detrás de toda esta fantasía? ¿Quién podría ser esta mariposa que sueña que es actriz de Hollywood y qué tiene que ver todo el asunto con Europa del Este? Igual que en el caso del saxofonista de Carretera Perdida – en cuya mente nos adentramos a través de las cintas de vídeo -, es en el interior donde subyace el hecho desencadenante de la fantasía/pesadilla.

Televisión: Rabbits, Twin Peaks (y Fuego Camina Conmigo)

En Inland Empire sabemos que alguien ve en la tele una extraña sitcom de una familia de conejos humanizados. Se trata de Rabbits (2002), una serie que Lynch hizo para internet. Los miembros de la familia de conejos tienen conversaciones que parecen carentes de sentido, con frases inconexas, pero unas absurdas risas enlatadas suenan a menudo. Cada vez que uno de los personajes entre en escena se oyen aplausos. No concuerda nada, y el siniestro se apodera de ti. La familia de conejos, que aparentemente habla sin sentido, se está refiriendo en realidad a un hecho terrible. La interpretaciones de esta serie pueden ser varias, aunque es cierto que se aprecia una cierta crítica a la sociedad del espectáculo, a la sociedad que ríe y aplaude sin sentido. De ahí que nos preguntemos ¿pero qué gracia se supone que tiene esto? Ninguna. Como muchas de las cosas de las que nos dicen que tenemos que reírnos.

Hemos dejado lo más importante para el final. Lynch creó la serie que reformularía las bases de la televisión con Twin Peaks (1990, 2017). Esta obra es la precursora de la oleada de series actuales de calidad cinematográfica, las cuales no podrían existir si David Lynch no hubiera otorgado a este medio la posibilidad de llegar a altas cotas de calidad estética y argumental. Es por esto que Twin Peaks es tan relevante para la historia audiovisual, y por lo que su regreso veintiséis años después ha causado tanto revuelo. La serie trata del asesinato de la joven Laura Palmer en el pueblo de Twin Peaks, y del agente especial del FBI Dale Cooper, enviado allí para resolverlo. En el opening aparecen, tanto en las dos temporadas de los 90 como en la recién estrenada, imágenes de una cascada, ubicada en el pueblo que da nombre a la serie. En la antigüedad se creía que el mundo plano acababa en una cascada de agua marina. Y desde luego Twin Peaks, en el Estado de Washington y muy cerca de la frontera con Canadá, se halla en el límite de lo conocido y lo desconocido, en la frontera entre el bien y el mal. Lo normal se mezcla con lo paranormal y todo se impregna de magia siniestra: los búhos, el leño de Lady Log, el bosque… El agente Cooper conseguirá responder a la pregunta “¿quién mató a Laura Palmer?” gracias en parte a un extraño sueño, una escena ya clásica de la historia de la televisión. Pero Lynch no quería que su serie fuera un simple whodunit, la simple resolución del misterio. Twin Peaks esconde mucho más. Si bien el crimen se resuelve a la mitad de la segunda temporada, la serie continúa hasta que el agente Cooper queda atrapado en el famoso cuarto de cortinas rojas y suelo decorado con zigzags, donde Laura Palmer le dice “nos veremos otra vez en 25 años. Mientras tanto…”. Así nos deja la segunda temporada, en un larguísimo cliffhanger. Cuando acabó la serie, Lynch hizo la película Fuego Camina Conmigo (1992), la precuela que cuenta los últimos días de Laura Palmer.

Más de 25 años después, Twin Peaks ha vuelto con todo lo que Lynch ha aprendido y evolucionado, especialmente con la gran trilogía de Hollywood. Pero es más Lynch que nunca. Cuando llevábamos unos pocos episodios, ya no dábamos abasto con preguntas, sorpresas, caras de estupor y risas extrañadas que nos provocó; porque el sentido del humor, aunque negro, está muy presente en la serie. Una de las diferencias respecto de las anteriores temporadas es que esta vez el mismo Lynch dirige los 18 episodios, con la ayuda del otro creador de la serie, Mark Frost. Es sin duda una serie nueva que ya no trata de Laura Palmer, sino del agente Cooper, aunque la tercera temporada sea indisoluble de las dos primeras. Y vamos mucho más allá del pequeño pueblo de montaña donde se originó todo. ¿O se originó en otra parte? La mitología de la serie se ha revelado mucho más compleja, y enraizada en los temores actuales de la sociedad, en un pugna moral entre el bien y el mal. Sirviéndose magistralmente de una poética visual y estética con una gran influencia pictórica – lo primero que quiso ser Lynch de niño era pintor – nos hace transitar por un experiencia audiovisual que no deja a nadie indiferente. Y que tiene de bella lo mismo que de terrorífica.

A pocos episodios del final, las piezas van encajando, o esto parece, pero no deja de sorprendernos. Y algo intuimos por la pregunta que le hace Monica Bellucci al agente Cole, interpretado por el mismo Lynch, en un sueño de éste. Se acerca el final, y todavía hay muchos interrogantes, pero sabemos que este director no tiene la costumbre de ofrecer respuestas facilonas. Lo que les puedo asegurar es que está siendo un placer intentar desentrañar los misterios y significados del universo Twin Peaks.

En conjunto, la obra de Lynch presenta muchas características bien definidas que le han dado al cineasta un adjetivo propio; algo es muy lynchiano, por surrealista, onírico, extraño… Estas características provienen de la mezcla de lo sucedido con lo que un personaje se imagina o sueña, dándole a todo un marcado acento surrealista. Lo siniestro es lo que nos avisa de que algo va muy mal. Además de evitar la narración lineal, el cine de Lynch tiene también la característica de dejar que todos los sonidos e imágenes aporten a la historia. Por esto Lynch es Cine en mayúsculas, porque aprovecha el medio cinematográfico plenamente en lugar de convertirlo en una mera forma de explicar mediante imágenes en movimiento. Lynch hace que la cabeza trabaje para construir una narración a partir de las sensaciones estéticas que provoca. No se lo pierdan.