Archivos mensuales: marzo 2012

Educación clásica 2. Lenguas extranjeras.

Empezaré por lo que más presente tengo: cómo fue mi educación clásica en lenguas extranjeras.En aquel momento, eso suponía un solo idioma, jamás dos, y en mi caso, ese idioma fue el inglés.

En el primer curso de formación del profesorado que hice después de obtener mi plaza, un ponente dijo algo positivo sobre los niños, no recuerdo qué. Yo levanté la mano y dije, dándole la razón en parte, “mis alumnos más que yo a su edad”. Se levantó un murmullo bastante alto, que al ponente le costó silenciar. Mis compañeros no me creían. Debieron tener una educación muy diferente de la mía.

Con el inglés se empezaba a los 10 u 11 años. A menos que practiquemos la enseñanza bilingüe, no me parece mala edad, aunque no quiero hablar de ese tema ahora, sino de cómo tuvo lugar esa enseñanza. Puede que mi caso sea extremo.

El maestro llegaba a la clase y se sentaba. Corregía oralmente los ejercicios del día anterior. Ponía más. A estas alturas quedaban unos 40 minutos de clase, que podíamos pasar haciendo los ejercicios, o no. El maestro no hacía absolutamente nada si nosotros no trabajábamos. Y así, dos años.

Hubo un ligero cambio en octavo de EGB (el actual 2º de ESO). Durante parte del curso, nos dedicamos a estudiar el sistema verbal inglés en función de la conjugación española. Es decir, llamábamos a las formas verbales inglesas por los nombres que tienen las traducciones españolas más cercanas. El “pretérito perfecto simple”, “pretérito perfecto compuesto”, etc. Cualquiera que conozca los dos idiomas entenderá que esto es un disparate. No aprendimos para qué servía cada uno ni tampoco los que no se corresponden a un tiempo verbal español (por ejemplo, los modales o los verbos irregulares). También hicimos largas listas de vocabulario con la ayuda del diccionario, completamente fuera de cualquier contexto.

En el Bachillerato tuve cinco profesores diferentes: una profesora distinta cada año, y un sustituto de una de ellas. Conozco profesores de inglés de secundaria que se quejan de que los manuales comiencen siempre por lo más elemental; parecen haber olvidado que entonces, en 1º de BUP se empezaba desde cero. No es que se empezara por la gramática más básica en contextos más complejos que antes, no: se empezara desde cero-cero. Otra cuestión de memoria selectiva es que muchos profesores de inglés se lamentan porque nuestros alumnos saben menos gramática que nosotros a su edad. Hoy día, los dos aspectos gramaticales más complejos que se tratan en Bachillerato son el estilo indirecto y la voz pasiva. Bien, mi clase recibió su primera explicación elemental de la voz pasiva en 3º de BUP (equivalente al actual 1º de Bachillerato) y del estilo indirecto, muy de prisa y corriendo al año siguiente, a las puertas de Selectividad.

La memoria me puede fallar, pero yo no recuerdo ejercicios de comprensión lectora antes de COU (actual 2º de Bachillerato). Los exámenes eran 100% escritura y gramática.

En ninguno de los dos centros donde estudié había laboratorio de idiomas ni aula de audiovisuales, aunque se utilizaba el salón de actos o el comedor para alguna proyección puntual. El primer radiocassette entró en clase en COU, al igual que la única canción que escuché en una clase (gracias, Lidia). Las profesoras de 2º de BUP y de COU hablaban habitualmente en inglés.

No puedo decir hasta qué punto era posible aprender idiomas de este modo porque se me daba bien y fui intermitentemente a academias privadas. Inglés siempre era una asignatura en la que se asumía que un par de personas estudiaban en academias y sacarían sobresalientes, y que todas las demás hacían un paripé bastante parecido al trabajo en clase de latín o griego.

Así que por lo general, sí que me parece que en la ESO mis alumnos saben más inglés que yo a su edad.

Casos prácticos de fracaso escolar.

En otra ocasión hablé de MMC, y como es un nombre un poco frío, llamémosla Macarena. Al final, hemos fracasado todos, al menos de momento. Ha decidido que no va a seguir estudiando este año. Los mayores de 16 años que no hayan terminado la ESO puede hacer una prueba de acceso a los ciclos formativos de grado medio, y ella y su compañera han decidido que van a pasar un añito sabático mientras les llega la edad de hacer esa prueba. Las dos tienen claro que lo que quieren hacer con el resto de sus vidas es cuidar de niños pequeños, y la amiga ya trabaja. Me ha dicho que cuida niños en verano y que cuando una señora la vio en un parque vigilando a una niña, le preguntó si también podía hacerse cargo de los suyos.

He leído mucho en el último par de años sobre la falta de relación entre el  mercado laboral español, nuestra economía, y el sistema educativo. La síntesis de lo que se dice por ahí es un par de ideas sencillas:

1. Es mentira que estudiar muchísimo sirva para conseguir un buen trabajo, porque en España no se paga nada bien a la élite científica y no hay suficientes puestos de trabajo para los que se van formando.

2. El boom inmobiliario estimuló agresivamente una alta tasa de abandono escolar y fracaso escolar masculinos, porque los chicos podían ganar mucho dinero si dejaban de estudiar. A las chicas les afecta algo, pero no tanto.

En fin. Tenemos una tasa de fracaso escolar de un tercio, con alumnos listos y trabajadores como Macarena y su amiga, y yo no sé lo que les puedo decir. Porque, en realidad, ¿qué motivos tienen ellas para estudiar? ¿a dónde te lleva en este país la vocación de cuidar de los hijos de los demás? ¿A montar una guarderia privada? Sé por mis amigos y familiares lo extraordinariamente duro que es tener una empresa pequeña en este país, y el inmenso esfuerzo que tendrían que hacer para llevarla adelante. Lo único que puedo decirles es que su alternativa legal y segura a trabajar por horas cobrando en negro pasa por estudiar un mínimo de siete años más, a los que se suman unas oposiciones inciertas, para tener un sueldo de unos 1,500 euros si trabajan en un colegio y alrededor de la mitad si trabajan en una guardería privada. Ante estas opciones, lo extraordinario es que una adolescente con esta vocación siga estudiando, y así seguirá siendo mientras sea tan fácil trabajar sin preparación y el trabajo cualificado se pague tan mal.

Educación clásica 1. Intro.

Hace un par de años más o menos, algún político habló de las virtudes de la “educación clásica”, queriendo decir educación tradicional, porque supongo que al trivium y al quadrivium no se estaba refiriendo. Entonces en twitter hablamos algo del tema, comentando algunas de las características de la educación que recibimos algunos en los 70-80. He estado buscando aquellos tweets, que creía haber guardado bien en un documento de texto, pero no, no los encuentro. Y ahora, en lugar de decir más o menos lo mismo, de nuevo en twitter, creo que sería mejor ponerlo de un modo más ordenado, en el blog, a pesar de que al tratarse de recuerdos de infancia, cuanto más se ordenen y mejor se expliquen, más se manipulan.

A mí me tocó de lleno el sistema de EGB-BUP-COU, que estuvo vigente durante unos 25 años y que es para algunos una especie de paraíso perdido. En número de gente escolarizada, hubo un gran salto entre nosotros y los anteriores, y en acumulación de datos a palo seco, es indudable que teníamos más que los que han estudiado la LOGSE. Bien, yo formé parte de aquel sistema más o menos desde 1982 hasta 1995. De lleno, como os decía.

La EGB, que va desde el actual 1º de Primaria hasta el actual 2º de ESO, era la educación obligatoria. Yo la hice en un colegio de Huelva capital con merecida fama de malo, que se agravó cuando pusieron muy cerca “los pisos blancos”. Era una pequeña isla marginal rodeada de barrios obreros/residenciales y muy cerca del centro. Casi todos mis profesores eran muy mayores: varios se jubilaron y alguno murió cuando yo era adolescente.

El BUP y el COU (de lo que antes llamábamos Letras Puras y ahora se llama Humanidades) los hice en una ciudad dormitorio de Sevilla. Una generación antes, allí no había casi nada más que olivares. Los estudiantes proveníamos de niveles sociales bastante variados, desde los hijos de los olivareros y personal poco cualificado parecido, a hijos de profesionales que ocupábamos los primeros chalets del Aljarafe. El ambiente era en general bueno, tranquilo y seguro, y la zona sigue siendo muy agradable. Ahora la diversidad es ligeramente menor y el instituto tiene fama de nivel académico alto.

Y tras esta pequeña introducción, continuaré otro día.

Aventuras con las familias

Casualmente, después de haber estado hablando en el EABE12 sobre la implicación de las familias en la educación de sus hijos, esta semana he tenido más entrevistas con familias que nunca. Además, de lo más variado.

La primera fue la madre de Almudena (nombre ficticio), de 1º de ESO. Era la segunda vez que venía, y las dos visitas estaban motivadas por sendas calificaciones de 4 en exámenes escritos. La primera vez ya le había dicho que la nota media de dos exámenes aporta el 50% de la nota y que al ser su hija una trabajadora constante, aprobaría la primera evaluación sin problemas. Esta vez, nos sentamos a la mesa, con el examen, y estuvimos 45 minutos diseccionando una por una todas las destrezas lingüísticas diferentes que Almudena tiene, o no ha conseguido todavía. Su manera de trabajar revela que estudia mucho, pero que no siempre comprende cuando la tarea es comunicativa. Y en el caso de la madre, está un poco menos preocupada porque al no hablar ella inglés, se siente perdida al tener que delegar en otros ayudar a su hija con la materia.

El segundo caso fue un poco diferente y más bien frustrante para mí. La visita era de la madre de una alumna de mi tutoría que parecía adelantarse a casi todo lo que yo tuviera que decirle sobre el rendimiento académico y la conducta de la chica en cuestión. Aquí un problema que quedó sin resolver es que otra profesora había sancionado a la chica por algo que a la madre, la hija, y tristemente también a mí me parece injusto. Ante eso, ¿qué hacer? No puedo criticar a una compañera en una reunión con los padres más allá de decir “intentaré hablar con ella”, sabiendo que no va a servir para mucho. Ha sido un problema que ha quedado sin arreglar.

La tercera entrevista fue mi primer encuentro a solas con un padre en todos los años que llevo de profesora. Aquí lo que yo aprendí es que no podemos suponer que las familias saben lo mismo que nosotros sobre cómo funciona un centro, porque como tutora de su hija le conté a este señor lo que es Diversificación y que me parece que su hija es una buena candidata a este grupo (Diversificación es un grupo reducido que tiene menos profesores y una carga lectiva algo menor). El padre quedó muy contento con la información y no mostró ninguna de las preocupaciones que suelen darse cuando se habla del “grupo de diver”, que son si después se puede acceder a Bachillerato cómo son los otros compañeros de Diver,  y cómo es el trato de los profesores. Las respuestas son “sí”, “parecidos a su hija, o sea, encantadores y un poco lentos a la hora de aprender al modo tradicional”, y “bueno, porque tratamos Diver como un premio”.

MI último encuentro fue casual porque soy usuaria de un servicio que da la guardiana legal de una alumna que no es de mi tutoría. Comentamos cómo  la dinámica de su grupo-clase, con mucha competición y poca colaboración, influye negativamente en cómo rinde esta chica. Me contó algún pequeño detalle sobre las circunstancias del curso anterior, que creo que me van a ayudar en lo que queda de curso. Y hablamos de la tutora de esta clase, coincidiendo en que es muy buena.

Resumiendo, una semana anormalmente cargada de entrevistas individuales que ha dejado mucho más tranquilas a dos familias, y donde yo creo que todos sabemos más sobre qué hacer por el bien de las cuatro nenas, aunque no siempre podamos cambiar lo que no nos gusta.

Aventuras con las familias

Casualmente, después de haber estado hablando en el EABE12 sobre la implicación de las familias en la educación de sus hijos, esta semana he tenido más entrevistas con familias que nunca. Además, de lo más variado.

La primera fue la madre de Almudena (nombre ficticio), de 1º de ESO. Era la segunda vez que venía, y las dos visitas estaban motivadas por sendas calificaciones de 4 en exámenes escritos. La primera vez ya le había dicho que la nota media de dos exámenes aporta el 50% de la nota y que al ser su hija una trabajadora constante, aprobaría la primera evaluación sin problemas. Esta vez, nos sentamos a la mesa, con el examen, y estuvimos 45 minutos diseccionando una por una todas las destrezas lingüísticas diferentes que Almudena tiene, o no ha conseguido todavía. Su manera de trabajar revela que estudia mucho, pero que no siempre comprende cuando la tarea es comunicativa. Y en el caso de la madre, está un poco menos preocupada porque al no hablar ella inglés, se siente perdida al tener que delegar en otros ayudar a su hija con la materia.

El segundo caso fue un poco diferente y más bien frustrante para mí. La visita era de la madre de una alumna de mi tutoría que parecía adelantarse a casi todo lo que yo tuviera que decirle sobre el rendimiento académico y la conducta de la chica en cuestión. Aquí un problema que quedó sin resolver es que otra profesora había sancionado a la chica por algo que a la madre, la hija, y tristemente también a mí me parece injusto. Ante eso, ¿qué hacer? No puedo criticar a una compañera en una reunión con los padres más allá de decir “intentaré hablar con ella”, sabiendo que no va a servir para mucho. Ha sido un problema que ha quedado sin arreglar.

La tercera entrevista fue mi primer encuentro a solas con un padre en todos los años que llevo de profesora. Aquí lo que yo aprendí es que no podemos suponer que las familias saben lo mismo que nosotros sobre cómo funciona un centro, porque como tutora de su hija le conté a este señor lo que es Diversificación y que me parece que su hija es una buena candidata a este grupo (Diversificación es un grupo reducido que tiene menos profesores y una carga lectiva algo menor). El padre quedó muy contento con la información y no mostró ninguna de las preocupaciones que suelen darse cuando se habla del “grupo de diver”, que son si después se puede acceder a Bachillerato cómo son los otros compañeros de Diver,  y cómo es el trato de los profesores. Las respuestas son “sí”, “parecidos a su hija, o sea, encantadores y un poco lentos a la hora de aprender al modo tradicional”, y “bueno, porque tratamos Diver como un premio”.

MI último encuentro fue casual porque soy usuaria de un servicio que da la guardiana legal de una alumna que no es de mi tutoría. Comentamos cómo  la dinámica de su grupo-clase, con mucha competición y poca colaboración, influye negativamente en cómo rinde esta chica. Me contó algún pequeño detalle sobre las circunstancias del curso anterior, que creo que me van a ayudar en lo que queda de curso. Y hablamos de la tutora de esta clase, coincidiendo en que es muy buena.

Resumiendo, una semana anormalmente cargada de entrevistas individuales que ha dejado mucho más tranquilas a dos familias, y donde yo creo que todos sabemos más sobre qué hacer por el bien de las cuatro nenas, aunque no siempre podamos cambiar lo que no nos gusta.

EABE 12

Este fin de semana he participado en el Encuentro Andaluz de Blogs Educativos 2012 (EABE 12), que tuvo lugar en Carmona (Sevilla). No estaba allí por tener un blog educativo, ni yo ni la mayoría de los participantes, porque en sus cuatro convocatorias este encuentro ha acabado por convertirse en “Encuentro de la comunidad educativa con interés en la innovación”. Comunidad educativa y no profesorado porque allí había de todo. Infantil, primaria, secundaria, universidad. Familias, docentes, y personal tipo Orientación/Educación Social. Nada más que faltaba personal de limpieza y mantenimiento, y políticos.

Mi experiencia de novata total fue estupenda. El encuentro tenía un equilibrio excelente entre hacer contactos y vida social, trabajar pequeños proyectos en grupos de unas 10 personas, y sentarse a escuchar mesas redondas (había ronda de preguntas pero fueron mucho más breves que la parte de escucha). Además, a pesar de que muchos participantes tenían larga experiencia en EABEs o en los temas que se trataron, se nos acogió muy bien a los que no conocíamos a nadie o no tenemos las cosas nada claras cuando se está hablando de innovación educativa de calidad.

¿Y qué es eso de la innovación educativa? Pues lo llamo así porque no se trataba exactamente de hablar de “internet en el aula” o de nada parecido sino de una concepción global de una enseñanza más práctica y mejor. Las TIC se dan por supuestas, y lo que se comentó sobre ellas casi se limitó a comentar si en un centro o en otro se disponen de todos los medios necesarios para las actividades que quiere hacer un profesor. El centro del debate sobre el tema fueron más bien las redes profesionales, es decir, cómo el uso de todo tipo de tecnologías permiten expandir las redes de comunicación con el fin, ante todo, de mejorar lo que hacemos en las aulas todos los días. También se habló de las virtudes (e inconvenientes) de las redes físicas. Al fin y al cabo, el EABE es un creador físico de redes a distancia.

Otro axioma en el entorno EABE es la maldad de los libros de texto. La idea número uno es que el libro de texto es natural e inevitablemente malo, siempre, y que impide toda actividad creativa. No estoy de acuerdo, aunque creo que es difícil encontrar un libro que esté bien. No sólo que sea de un nivel de dificultad adecuado para unos alumnos concretos, y más o menos de mi gusto: objetivamente bien, bien para unos alumnos ideales. Hay pocos así. Pero de libros de texto hablo otro día. Aquí se habló fundamentalmente de que los libros favorecen un método de trabajo pasivo y con todos los defectos de la educación tradicional. Lo que se plantea como alternativa al libro de texto es, fundamentalmente, el aprendizaje colaborativo (que los alumnos se ayuden y enseñen unos a otros), y el trabajo por proyectos. Los proyectos empiezan en “escribe una redacción sobre un tema que vas a tener que investigar tú porque yo no te lo voy a explicar”, así que no hay por qué pensar que trabajar por proyectos tiene que ser necesariamente complicado. Dar clase de una manera que obligue a los alumnos a ser activos, intentando prescindir del libro de texto o usándolo solo como guía, es un reto, más un ideal al que intento llegar que la práctica diaria.

Se habló también mucho de familias, y aquí desgraciadamente estábamos hablando a quien ya está convencido, y si no dime a mí qué pintan unos padres echando un fin de semana metidos en un hotel hablando no de sus hijos sino del sistema educativo y la educación en general. Toma ya. Algo sí se dijo sobre la necssidad de los profesores de ser abiertos, de estar disponibles para las familias, y reconozco que en secundaria tenemos muy poca empatía con los padres de los alumnos que comienzan y terminan ciclo. Como no soy madre, no se me había pasado nunca por la cabeza la idea de que un padre puede estar muy preocupado o asustado simplemente porque su hijo cambia de centro o empieza etapa. Otros temas sí, pero no ese. Creo que debería haber más encuentros de padres y docentes no centrados en las notas, para que nos entendiéramos todos mejor.

Si algo cambiaría en los EABES del futuro es que sean más largos: intervenciones de 1 hora en vez de 45 minutos, y más descansos. Dos días en vez de uno y medio.

Al final, además de nuevos contactos vía twitter, después de dos días enteros de reposo las ideas que me quedan son sencillas, buenas para mis alumnos, y realistas: más TIC, más comunicación con otros profesores, más creatividad, más familia.

EABE 12

Este fin de semana he participado en el Encuentro Andaluz de Blogs Educativos 2012 (EABE 12), que tuvo lugar en Carmona (Sevilla). No estaba allí por tener un blog educativo, ni yo ni la mayoría de los participantes, porque en sus cuatro convocatorias este encuentro ha acabado por convertirse en “Encuentro de la comunidad educativa con interés en la innovación”. Comunidad educativa y no profesorado porque allí había de todo. Infantil, primaria, secundaria, universidad. Familias, docentes, y personal tipo Orientación/Educación Social. Nada más que faltaba personal de limpieza y mantenimiento, y políticos.

Mi experiencia de novata total fue estupenda. El encuentro tenía un equilibrio excelente entre hacer contactos y vida social, trabajar pequeños proyectos en grupos de unas 10 personas, y sentarse a escuchar mesas redondas (había ronda de preguntas pero fueron mucho más breves que la parte de escucha). Además, a pesar de que muchos participantes tenían larga experiencia en EABEs o en los temas que se trataron, se nos acogió muy bien a los que no conocíamos a nadie o no tenemos las cosas nada claras cuando se está hablando de innovación educativa de calidad.

¿Y qué es eso de la innovación educativa? Pues lo llamo así porque no se trataba exactamente de hablar de “internet en el aula” o de nada parecido sino de una concepción global de una enseñanza más práctica y mejor. Las TIC se dan por supuestas, y lo que se comentó sobre ellas casi se limitó a comentar si en un centro o en otro se disponen de todos los medios necesarios para las actividades que quiere hacer un profesor. El centro del debate sobre el tema fueron más bien las redes profesionales, es decir, cómo el uso de todo tipo de tecnologías permiten expandir las redes de comunicación con el fin, ante todo, de mejorar lo que hacemos en las aulas todos los días. También se habló de las virtudes (e inconvenientes) de las redes físicas. Al fin y al cabo, el EABE es un creador físico de redes a distancia.

Otro axioma en el entorno EABE es la maldad de los libros de texto. La idea número uno es que el libro de texto es natural e inevitablemente malo, siempre, y que impide toda actividad creativa. No estoy de acuerdo, aunque creo que es difícil encontrar un libro que esté bien. No sólo que sea de un nivel de dificultad adecuado para unos alumnos concretos, y más o menos de mi gusto: objetivamente bien, bien para unos alumnos ideales. Hay pocos así. Pero de libros de texto hablo otro día. Aquí se habló fundamentalmente de que los libros favorecen un método de trabajo pasivo y con todos los defectos de la educación tradicional. Lo que se plantea como alternativa al libro de texto es, fundamentalmente, el aprendizaje colaborativo (que los alumnos se ayuden y enseñen unos a otros), y el trabajo por proyectos. Los proyectos empiezan en “escribe una redacción sobre un tema que vas a tener que investigar tú porque yo no te lo voy a explicar”, así que no hay por qué pensar que trabajar por proyectos tiene que ser necesariamente complicado. Dar clase de una manera que obligue a los alumnos a ser activos, intentando prescindir del libro de texto o usándolo solo como guía, es un reto, más un ideal al que intento llegar que la práctica diaria.

Se habló también mucho de familias, y aquí desgraciadamente estábamos hablando a quien ya está convencido, y si no dime a mí qué pintan unos padres echando un fin de semana metidos en un hotel hablando no de sus hijos sino del sistema educativo y la educación en general. Toma ya. Algo sí se dijo sobre la necssidad de los profesores de ser abiertos, de estar disponibles para las familias, y reconozco que en secundaria tenemos muy poca empatía con los padres de los alumnos que comienzan y terminan ciclo. Como no soy madre, no se me había pasado nunca por la cabeza la idea de que un padre puede estar muy preocupado o asustado simplemente porque su hijo cambia de centro o empieza etapa. Otros temas sí, pero no ese. Creo que debería haber más encuentros de padres y docentes no centrados en las notas, para que nos entendiéramos todos mejor.

Si algo cambiaría en los EABES del futuro es que sean más largos: intervenciones de 1 hora en vez de 45 minutos, y más descansos. Dos días en vez de uno y medio.

Al final, además de nuevos contactos vía twitter, después de dos días enteros de reposo las ideas que me quedan son sencillas, buenas para mis alumnos, y realistas: más TIC, más comunicación con otros profesores, más creatividad, más familia.

Deseos

De mi primera lista de deseos se han cumplido dos. ¿Tendré la misma suerte esta vez? La clave debe ser tener deseos pequeños.

1. Comer algo frito y callejero. Pescado, lo que sea. El caso es que esté frito y no tener que prepararlo yo. Imagino que caerá en el EABE, que es la próxima vez que voy a salir por ahí.

2. Pasármelo bien y conocer a mucha gente en el EABE.

3. Leer por primera vez una historia de amor muy apasionada, muy bien escrita y muy larga. Una película también me serviría. Vamos, lo que quiero es no haber leído nunca Jane Eyre para poder leerla por primera vez.

¿Se cumplirá alguno?