Archivos mensuales: Enero 2013

Delicadeza.

Hace meses, un alumno me dijo en privado que le había molestado un chiste hecho  su costa por otro profesor. La broma era bastante inocente, pero era comprensible que el crío se sintiera algo molesto. Al comentárselo yo en privado a un puñado de profesores que no incluía el de la bromita, el comentario general fue que el alumno era demasiado susceptible, a pesar de que sus formas fueron impecables (hacerme una queja privada a mí para que yo mediara si lo consideraba necesario).

El muchacho inspira ternura. Es bajito, delgado, y tímido. Y en clase de inglés, me ha salido solo llamarle con un apodo. Supongamos Baby, por si nos está leyendo. Al terminar la clase le pregunté si le molestaba, y se quedó pensando, antes de decir, “no, ¿por qué?” Y su cara de sorpresa era para hacerle una foto. Debía ser la primera vez que un profesor le pedía permiso para algo.

Seré tonta, pero me da un poco de pena que mis alumnos no estén acostumbrados a que les pidan permiso para nada. En la profesión está difundida la idea de que un alumno enfadado con un profesor nos mandará a sus padres por haberles tocado un pelo de su santa cabeza, pero la realidad es que la mayoría aguanta con resignación las bromas, la ironía, el sarcasmo, los gritos, las preguntas impertinentes.Y creo que a todos nos iría mejor con un poco de suavidad y de delicadeza.

 

 

 

Problemas con los libros de texto 1: niveles de dificultad.

No hay profesores a los que gusten mucho los libros de texto. Algún profesor que conozco, como @jlantinolo, los llama “libros detesto”. A veces, especialmente ahora que tenemos a nuestra disposición recursos online, se habla de que sería mejor no usar libros. Y uno se preguntaría, ¿dónde está el problema, si los hemos usado toda la vida y no hemos salido tan mal? Pues bien, esta es mi opinión sobre cuáles son los problemas con los libros de texto.

Lo primero de todo: los recursos digitales son infinitos, ocupan poco o ningún espacio, muchos son gratis, y no se estropean con el uso. Los libros sí.

Como profesora de inglés, cuando cojo un libro de texto nuevo para ver si lo puedo usar, lo primero que observo es si tiene un grado de dificultad apto para mis alumnos. Las editoriales de libros de texto en inglés han decidido, en su sabiduría, que los libros fáciles tengan un aspecto más organizado con poco texto e imágenes y más fondo blanco, mientras que en los libros difíciles hay más fotos y más colorines. Observen el soso aspecto de English for you (fácil), y disculpen si no incluyo fotografías para comparar (que si derechos de autor, que si me puedo meter en un lío…). Pero si yo quisiera hablar de huracanes, o de Nueva Orleans, o del Katrina, en una clase de nivel bajo de la ESO, no metería poquito texto y una sola foto. Pondría poco texto y una docena de fotos, aunque fueran pequeñas.

La segunda gran diferencia entre libros fáciles y difíciles con la misma gramática es que los fáciles tienen menos actividades comunicativas. Como lo oyen. Los jóvenes con nivel bajo en inglés machacan gramática. Los jóvenes con nivel alto, pasan la gramática un poco por encima, y se dedican a leer y a mantener mini-diálogos. El libro más novedoso de nivel tirando-a-difícil  de la misma editorial que English for You tiene seis actividades específicamente orales por unidad didáctica, mientras que el libro más novedoso y fácil, Build Up, tiene entre dos y tres. Algo parecido ocurre con las actividades orientadas a desarrollar las técnicas de escritura.

Resumiendo: los libros que las editoriales nos quieren colar como “fáciles” suelen ser muy malos. Terminar con éxito la educación obligatoria con uno de ellos no prepara en absoluto ni para apañárselas (servir un café, despachar en una tienda, ir de vacaciones al extranjero) ni para el Bachillerato.

 

La mentalidad japonesa sobre la maestría

Hace algún tiempo, me prestaron un libro sobre aikido, un arte marcial que nunca he practicado. Este libro indicaba de distintas maneras que nunca se termina de aprender, y que quien por motivos de edad o salud ya no puede practicar diversas técnicas puede practicar otras, o ser profesor, o profundizar en la teoría, la historia o la filosofía del aikido.

Y entonces participé en una de las catas organizadas por la tienda Té y Té de Sevilla. Son unos cursos generalmente divididos por países, a veces por tipos de té, y en éste del que os hablo degustamos tés japoneses con una mínima explicación-ejemplificación de la ceremonia del té. Gloria nos enseñó que hay dos ceremonias del té: la corta y la larga. La corta acompaña a una pequeña cantidad de dulce, y la larga puede acompañar a una comida completa con varios platos y puede durar varias horas. En Japón hay mucha gente que se dedica al estudio de la forma larga aunque no tengan intención de ofrecer una. Simplemente, es una adquisición de conocimiento por sí mismo. Esto es relativamente frecuente entre los japoneses aficionados a las artes tradicionales: algunas se están perdiendo, y las que se conservan, se están transformando en hobbies porque los japoneses valoran la maestría y el conocimiento por sí mismos.

En Occidente, el valor del conocimiento por sí mismo ha estado en lucha con el valor práctico de los conocimientos desde hace algunos siglos y está claro que el valor utilitario o económico salió ganando. El terreno de mi vida en el que más veo eso es entre las bailarinas de danza oriental, que se preparan para una actuación, o para ser profesoras, más que para ser, simplemente, la mejor bailarina que puedan llegar a ser. No conozco a casi ninguna bailarina que baile bien sin tener intención de profesionalizarse.

Buscar la maestría – casi se me escapa ahí “buscar la perfección”, y no se trata de eso. Buscar la excelencia requiere de una mezla de constancia,  humildad, optimismo, y placer en lo que estamos aprendiendo a la que no estamos acostumbradas. Pero merece la pena que pensemos en ello, y que lo intentemos.

Los niños quieren que se les haga caso. Reñirles es hacerles caso. Conclusión: a cierto nivel, los niños encuentran la riña una consecuencia satisfactoria a su mala conducta. Conclusión: en clase, dar refuerzo positivo, ignorar, o sancionar, pero no reñir.

El copiado

Tengo una pelea mil veces repetida con los alumnos de 1º de la ESO. Les digo: “Haced tal cosa que viene en el libro. Tenéis cinco ( siete o diez) minutos”. La idea es que pasado ese tiempo, lo corregiremos tanto si han terminado como si no. Mi objetivo es que pasen X tiempo pensando solos o por parejas, y si algunos tienen problemas, que el tiempo extra se emplee durante la corrección.

Pasa el tiempo, y hay quien no ha empezado siquiera, porque estaban copiando todo el enunciado con su mejor letra. “¿Cuándo fue la ultima vez que os mandaron un copiado?” Me dicen: “El año pasado había que copiarlo todo”. Y me pregunto, maestras de primaria: ¿Por qué? ¿De qué sirve copiar después que que han aprendido a escribir?

El copiado es, casi casi, la peor de las malas costumbres bienintencionadas que se pueden tener en educación. Odio tener que enseñar a mis alumnos a dejar de hacerlo en el aula.

 

Rompe Ralph (2012)

Género: Animación infantil.

Idioma original: Inglés USA.

Argumento: Cuando el salón recreativo cierra, los personajes de los juegos cobran vida. Ralph es “el malo” de su juego y está frustrado porque no se siente querido, así que emprende una aventura para demostrar su valía a sus compañeros de videojuego.

Cumple el Test de Bechdel: Sí.

Violencia sexual: Ninguna.

Otras formas de violencia: No. Algunas escenas podrían dar miedo a niños muy pequeños.

Usos en educación secundaria: Estupenda para 1º y quizá 2º de ESO si los alumnos todavía tienen gustos infantiles. Tiene mensajes positivos sobre aceptar a los diferentes y es creativa y divertida. Imagino que gustaría mucho en primaria. Completamente recomendable.

Qué es de verdad el fracaso escolar.

Se habla de fracaso escolar sin saber lo que es.Es muy importante tener en cuenta que en 3º y 4º de ESO existe una variante llamada “Diversificación” donde entran alumnos de buena conducta y malos resultados que hayan repetido algún curso. Eso supone un seguro anti-fracaso para los alumnos que se esfuerzan (hasta aquí, todas las estupideces que digan los políticos sobre la cultura del esfuerzo), y todo lo que se nos escurre entre los dedos ocurre antes, a veces muchísimo antes.

Estas son todas las principales causas de fracaso escolar que he encontrado como profesora:

Un 10% de alumnos que dejan de venir a clase alrededor de los 12 a 14 años. Eso significa entre 6º de Primaria y la edad a la que estarían en 2º de ESO si no hubieran repetido nunca. Los centros de enseñanza avisan a los Servicios Sociales del Ayuntamiento de que los alumnos no vienen a clase, y es lo último que sabemos de ellos.

Un 10% de alumnos que no quiere hacer nada, por pura desgana y desinterés, y punto. A veces son chicos y chicas listos que podrían aprobar si trabajaran un poquito. No es una cuestión de metodología: asisten a clase obligados, no trabajan con ningún profesor en ninguna materia, y en su personalidad oscilan entre inquietos y muy pasivos.

Aproximadamente un 5% tiene una dificultad de aprendizaje, o una discapacidad intelectual, detectada tarde, mal o nunca por el sistema educativo. Cuando nos damos cuenta, la criatura tiene lagunas en su educación de entre uno y tres años.Esto no incluye a los alumnos con dificultades o discapacidades detectadas a tiempo y a los que se han puesto refuerzos, clases de apoyo, etc.

Otro 5% más o menos tiene problemas personales graves que les impiden asistir todos los días, atender en clase, hacer deberes… Me he encontrado cosas como depresiones provocadas por el divorcio de los padres, hermanos mayores (chicos y chicas) convertidos en cabezas de familia por enfermedad o abandono de los padres, cosas así. A veces estos problemas son relativamente breves y provocan como mucho repetir un curso. Si se prolongan, ya tenemos un absentista más.

Unos poquitos tienen tan claro su futuro en un trabajo concreto, no cualificado, que no le ven sentido ninguno a conseguir el título en ESO.

Un número muy variable, que no puedo precisar pero que en un centro que funciona es menor del 10%, está al filo de necesitar un apoyo, un refuerzo, un pequeño extra de atención, que no se les da por falta de tiempo, por negligencia, porque no dan guerra, porque son casos límite y aprueban unas cuantas….

Nada, NADA, nada de todo esto puede corregirlo una ley educativa que modifique las rutas que siguen actualmente los alumnos. Y cualquier político o educador que diga lo contrario miente, o no sabe de lo que habla.

Los Miserables (Tom Hooper, 2012)

Género: Musical. Drama histórico.

Idioma original: Inglés.

Argumento: Jean Valjean, ex-convicto, debe ocultar su identidad para sobrevivir. Fantine hará lo que sea para que sobreviva su hija. Marius no sabe si luchar por la justicia o acomodarse como burgués… y Cosette sólo busca el amor.

Cumple el Test de Bechdel: Sí.

Violencia sexual: Explotación sexual.

Otras formas de violencia: Mucha insinuada, algunos tiroteos, nada gráfico.

Usos en educación secundaria: Puede ser un poco densa, pero adecuada para Bachillerato de Humanidades o de Arte.

Mi nuevo método de trabajo.

En primavera ocurrió algo que iba a modificar drásticamente mi manera de dar clase: la Junta de Andalucía, que había renovado ese curso los libros de 1º y 3, iba a renovar gratuitamente 2º, pero no 4º. Eso quería decir que mis alumnos habían utilizado un libro malo y fácil durante dos años, uno mucho más difícil en 3º, y en 4º volverían a aquél tan malo que no había gustado a nadie. Además, conmigo habían dedicado alrededor de la mitad del tiempo de clase a salirnos del libro sin salirnos del temario. Así que pensé: paso del libro.

Hay cosas que no hay más remedio que hacer, así que empezamos por lo peor: la gramática. La que tocaba en el primer trimestre la revisamos a base de pizarra y diálogo socrático, en inglés mezclado con español. Un día en semana trabajaban solos con el método de los grupitos explicado aquí. La gramática prevista para todo el trimestre se liquidó en un poco más de un mes, alargado por cuestiones administrativas como darles a conocer un nuevo sistema de evaluación, y cosas así. Después de esto, hicimos una serie de tareas:

– Repasar vocabulario para describir personas y aprender caracterización, con un capítulo de Buffy Cazavampiros.
– Leer un cuento infantil de Neil Gaiman sin adaptar.
– Escuchar una canción de la banda sonora de Rent.
– Ver muchísimo vocabulario para hablar de los sentimientos y los estados de ánimo.
-Trabajar el vocabulario de los sentidos, las partes del cuerpo, y los verbos y adjetivos que les tocan más directamente (en plan gusto-saborear-lengua-dulce)

En primero y en segundo, desgraciadamente no tenía suficiente tiempo para no depender nunca del libro, aunque no me importaba tanto porque algunos textos de lectura del libro sí eran un buen punto de partida para hacer un trabajo interesante. El método funcionó bien, en conjunto, y seguiré perfeccionándolo.

Gitaneos

Cosas que he oído decir a españoles que son propias de gitanos, pero sobre todo de gitanas. No sé si ocurrirá en otros sitios, pero en Andalucía es un calificativo que se usa mucho entre mujeres payas. Es decir, no es “las gitanas dicen o hacen”, sino “eso que haces es de gitanas”; “pareces gitana”.

– Hacer juramentos (en el sentido de “te juro que…”)
– Tener el pelo largo, a menos que esté muy, muy liso.
– Tener el pelo rizado, en cualquier largo o corte.
– Llevar el pelo suelto.
– Estar despeinada. Tener mechones fuera de sitio.
– Tener el corte de pelo descuidado, dejado crecer (como cuando un corte a capas pierde la forma o el pelo corto tapa las orejas a trasquilones).
– Los pendientes largos, o grandes.
– Cualquier adorno de colores en el pelo que no sea una diadema o una coleta.
– Las faldas largas con vuelo.
– Las mujeres muy jóvenes con relaciones estables y formales (nunca he oído “anda que… ¡como un gitano!” a un hombre joven con novia).
– Andar descalza.
– Ser madre soltera.
– Las familias numerosas.
– Dar el pecho.
– La delincuencia.
– La mala conducta escolar.
– Una actitud agresiva y desconfiada, a la defensiva.
– El gusto por discutir.
– El gusto por comerciar.
– El machismo.
– El flamenco de los últimos años. Según un conocido mío, el flamenco de hasta hace una década no tenía el “gitaneo” del de ahora. No se refería al “flamenquito” o fusiones más o menos flamenco-pop.
– Los trajes de novio de color, con toques de color, blancos, o muy barrocos.
– Los trajes de novia muy barrocos.

No intentéis verle lógica. En la imaginación colectiva de la mujer paya andaluza, la gitana es una especie de alien que llevan dentro, que las sitúa peligrosamente lejos del ideal de mujer blanca al que se quieren parecer. Para payos, hombres y mujeres, el hombre gitano es una especie de monstruo de muchas cabezas: un yonqui de los 80, un delincuente listillo y sutil, un perro de pelea, un adulto machista, explotador y vago, un vendedor de mercadillo que sabe regatear.

A veces pienso que los chistes de canis y chonis son la versión socialmente aceptable del racismo gitanofóbico. Últimamente, el clasismo es más divertido y mejor visto que ser racista.