Ábrete de orejas.

Hace una semana más o menos tuve una conversación muy interesante sobre el tema de los hombres como aliados en el feminismo, con Antonio Maestre y con Paleofreak, con el apoyo moral de @elgiro80 (muchísimas gracias). Lo que sigue a continuación no es una transcripción exacta de lo que dijimos, sino que me ha parecido que la parrafada que le solté al paciente Paleofreak (y digo paciente porque tiró del hilo bastante más tiempo que Maestre) sonaba mejor en forma de diálogo. Me he permitido unos cuantos cambios en lo que dijimos los tres. Así que los méritos socráticos son de ellos; cualquier error, sólo mío.

(Noche del 8 de Mayo; varios hombres y @elgiro80 discuten sobre si los hombres pueden o no formar parte de un movimiento feminista. Reproduzco sólo desde que yo entro sin avisar ni ser invitada)

Antonio Maestre: No admito que el feminismo sea un movimiento segregacionista. Si ese es un objetivo, yo estaré contra esa segregación.

La Guiri: No se trata de echar a nadie. Se trata de que a veces hay que callarse y escuchar, y a veces es mejor no participar.

Antonio Maestre Pero esa decisión le corresponde a cada individuo, ¿no?

La Guiri: Depende del tema, de qué se quiera decir. Por ejemplo, personalmente, me da patadas en los ovarios que nadie diga “las feministas debéis hablar de A o B”, porque es una crítica que no sirve para nada bueno. O también, puede que en un momento dado y en unas circunstancias concretas yo no quiera que un hombre opine sobre violaciones, si no es víctima o experto.

Antonio Maestre
: Pues lo siento, pero es que para eso está la libertad de expresión.

La Guiri: Ya, si el problema no es que los hombres participen. Escuchar, empatizar, preguntar, difundir, sí. Opinar sobre qué debería haber hecho una víctima de violación para no ser violada, por ejemplo, no.

Antonio Maestre Sigo pensando que la libertad de expresión es más importante.

La Guiri: ¿Entiendes que es posible que metas la pata, te equivoques, digas cosas que son una falta de tacto…?

Antonio Maestre Sí, como hablando del terrorismo, el aborto, o la ley de dependencia. Pero deberás aceptar mi opinión y rebatirla.

La Guiri: En ese caso, lo que más me importa decirte es que ante el problema “las feministas trabajan sobre A o sobre B”, la respuesta sencilla es “Si quieres que se hable más de J, hazlo tú”.

Paleofreak ¿Esto es en serio?

La Guiri: ¿El qué?

Paleofreak ¿Un hombre no debe opinar sobre violaciones si no es víctima o experto? ¿Sólo por el hecho de ser un hombre?

La Guiri: En determinadas ocasiones, puede ser una mala idea. No siempre. Era un ejemplo.

Paleofreak: A lo mejor piensas que las opiniones de un hombre sobre la violación son una mierda incluso antes de escucharlas.

La Guiri: No, no lo pienso. Era el primer ejemplo que se me ocurrió de una situación en la que os puede resultar un poco difícil poneros en nuestro lugar.

La Guiri: Ningún tema concreto debe estar vedado a los hombres. En cambio, sí pienso que deben estar dispuestos, ocasionalmente, a escuchar y callarse. En carne y en pantallas. Por otra parte, y era lo que más me interesaba decir antes, creo que es importante que hay una responsabilidad en ser un privilegiado y que es mala idea tomar como punto de partida definir el movimiento y su dirección. La participación debería ser más bien una actitud abierta de estar dispuesto a colaborar en lo que los oprimidos desean. Ejemplo: Yo soy cristiana. Privilegiada, por tanto. Deseo un Estado laico, pero la lucha es tuya, no mía. Mis opiniones valen una mierda, y lo que importa es lo que queréis vosotros. Yo sirvo, fundamentalmente, para negociar con el enemigo opresor, que me hace más caso a mí, y para haceros de animadora. Es una simplificación muy bruta, pero ¿te vale?

Paleofreak: Tus opiniones no valen una mierda hasta que no las digas. Si no las expresas ¿cómo puedo saber si valen una mierda?

La Guiri: Vale. entonces tengo que aceptar que cuando las suelte en un foro de escépticos, me digan “leete el FAQ, gilidiota”.

Paleofreak: ¿¿?? ¿qué tiene que ver?

La Guiri: Pues que si aceptamos que hay que escuchar a los privilegiados, ellos también tienen que aceptar que se les corrija si se equivocan. Y la opinión más criticada de los aliados feministas suele ser su tendencia a decir “el tema X no es digno de lucha y debate”.


Paleofreak:
A veces lo ponéis tan difícil… ;o)

La Guiri: es que nuestra vida ES difícil. 😛

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *