Archivos mensuales: junio 2013

Dirty Old Town

Cuando yo rondaba los diez años, ponían en la televisión la tarde de los viernes un programa musical llamado “Plastic”. Creo que lo presentaban un hombre rubio y otro moreno, muy jóvenes, y una mujer que a veces sobraba. Lo veíamos con la merienda mi padre, mi hermano, y yo. Y si con mi madre aprendí a disfrutar de los libros, con mi padre aprendí a disfrutar de la música. Él era fan de Sting y me enseñó a reconocer un bajo dentro de las canciones, y ahora yo enseño a mis alumnos a decir “bass guitar”. Escuchaba The Wall y yo tarareo Nobody Home cuando me deprimo. Plastic duró poco, pero las meriendas de los viernes de aquellos meses las recuerdo bien.

Una sección del programa eran los videoclips subtitulados. Uno a la semana nada más, para una niña que estaba justo empezado a aprender inglés. Y pusieron éste:

Y yo me quedé prendada, alucinada, con aquel tipo tan feo que cantaba con tanto odio. Mi padre me explicó algo, la letra, el grupo, no sé; yo estaba hipnotizada por el sentimiento con el que Shane McGowan maldecía su ciudad.

Mi padre no me enseñó a traducir, pero me animó a ser una buena traductora y a tomarme libertades según me pareciera. Así que aquí está mi versión, algo libre, de la letra de esta canción. Con versión haiku de propina.

Quedé con mi amor junto a la fábrica de gas,
Tuve un sueño junto al canal.
Besé a mi chica junto al muro de la fábrica,
mierda de pueblo,
pueblo de mierda.

Las nubes pasan y tapan la luna,
los gatos hacen la ronda,
la primavera es una fulana nocturna.
Mierda de pueblo,
pueblo de mierda.

Oí una sirena en el muelle,
vi un tren, una noche en llamas,
Se olía la primavera en el viento.
Mierda de pueblo,
pueblo de mierda.

Me voy a hacer un hacha bien grande.
Acero brillante, forjado en la fragua.
Te partiré a cachos como árbol podrido.
Mierda de pueblo
pueblo de mierda.

*
Gas, humo, muerte.
Noche de primavera
sin redención.

Memoria de la biblioteca escolar, 2.

La semana pasada hice recuento de las cosas que hemos hecho en la biblioteca este año. Estas son las que quiero corregir, o incorporar el año que viene. Es una versión retocada del documento oficial que se incorpora a la Memoria de Dirección de mi centro.

En relación al espacio físico:

  1. Quitar las puertas de cristal de las estanterías. Dificultan el acceso a los libros, la circulación dentro de la sala, y pueden provocar accidentes.
  2. Retirada de las mesas con soporte para escribir y sustitución por más escritorios. Actualmente contamos con 7, y los alumnos los prefieren.
  3. Decoración de la sala. Hay algún cartelito suelto, pero se la ve de lo más sosa.

En relación a la comunidad educativa:

  1. Mejora de la comunicación con los departamentos, acerca de actividades de fomento de la lectura,  necesidades de dotación de fondos, y recursos de la biblioteca.
  2. Información a la comunidad educativa sobre convocatorias de concursos literarios o de divulgación.
  3. Formación de usuarios en 1º ciclo de la ESO acerca de las normas de la biblioteca, el servicio de préstamo, y el equipo de voluntarios.
  4. Organización de un calendario de actividades complementarias y extraescolares repartidas a lo largo del curso (visitas a la biblioteca municipal local, a la de Huelva en caso de actividad para público juvenil, etc)
  5. Creación de un equipo estable de alumnado ayudante para los recreos. Estos alumnos podrían recibir al final del trimestre un premio similar al del concurso Aula Limpia (un desayuno, una salida del centro).

 Funcionamiento interno y nuevas adquisiciones:

  1.  Puesta por escrito de los criterios para la adquisición de nuevos fondos. Yo sé porqué compro lo que compro, pero estaría bien tenerlo en un documento por si me lo piden en Inspección o algo así.
  2. Recopilación de materiales de interés creados por los propios alumnos (en concursos literarios, etc).
  3. Catalogación de los fondos de los departamentos. Esto sólo cambiaría su ubicación el tiempo imprescindible para catalogarlos. La puesta en préstamo sería una decisión de cada departamento.
  4. Creación de un catálogo consultable (en papel o digital) de los departamentos que presten sus materiales.
  5. Mejora y nueva redacción de las reglas de uso y funcionamiento de la biblioteca. Incorporación a las normas del centro. En particular: acostumbrar a los alumnos a no formar grupos en el pasillo de la biblioteca durante el recreo. Este año se ha experimentado con permitir utilizar un banco en ese pasillo y ha presentado inconvenientes (basura, ruido que molesta a los que estudian).

El balance de mi primer año como bibliotecaria es que, como casi todo, he tenido que aprender el trabajo sobre la marcha. He cometido algunos errores, y empecé a trabajar de verdad bastante tarde. Tengo ganas de seguir el año que viene y seguir convirtiendo la biblioteca en una parte activa del instituto.

Memoria de la biblioteca escolar, 1.

Ahora que termina el curso, tengo que presentar un documento detallando qué he hecho en la biblioteca escolar como coordinadora de este año, y qué planeo o propongo mejorar el curso que viene. Esta es la primera mitad, algo retocada.  La segunda parte, las propuestas de mejora, la terminaré en uno o dos días.

ACTIVIDADES REALIZADAS:
En relación a los fondos de la biblioteca:

  1. Adquisición de nuevos ejemplares: compré 20 libros, con algo menos de 200 euros. También busqué donaciones, y conseguí 30 cómics donados por la editorial Astiberri (gracias, gracias) y 30 ejemplares variados de literatura juvenil donados por la librería de segunda mano “Libros Libres” (gracias). Esto, junto con algunas donaciones de particulares, ha aumentado el fondo en unos 100 libros en total.
  2. He catalogado algo más de 300 libros, incluyendo las nuevas adquisiciones. El catálogo está prácticamente actualizado, gracias sobre todo al trabajo de la bibliotecaria del curso pasado.
  3. Corrección de la catalogación equivocada de aproximadamente 400 libros más: fuera de sección, catalogados bajo el nombre de autor incorrecto, etc.
  4. Expurgo de material diverso (libros, manuales, material audiovisual). Expurgar puede parecer una tontería, pero quitar basura despeja el ambiente que no veas.

En relación a la comunidad educativa y el fomento de la lectura:

  1. La biblioteca abre como sala de estudio y lectura los recreos de lunes a jueves, oficialmente. Luego aparte abro los viernes, si tengo ganas. Es trabajar gratis, pero bueno.
  2. Puesta en marcha del servicio de préstamo, que ha cuajado entre los alumnos de 1º y 2º de ESO. Los de 4º sacan libros que leen por obligación, y algunos profesores leen por gusto y por trabajo.
  3. Se me ocurrió tarde empezar la actividad “El libro del Año”, una propuesta de lectura anual para toda la comunidad educativa, este año con Romeo y Julieta y el próximo con El Principito. Se recomendará a las familias y a los profesores además de a los alumnos.
  4. En clase de inglés se vieron una o dos versiones de Romeo y Julieta.
  5. Hice pósters con lecturas recomendadas y algunos alumnos, con las normas de la biblioteca.
  6. Tuve un equipo grande pero inconstante de alumnado ayudante de la biblioteca.

En relación con el resto de la comunidad:

  1. Un grupo de 2º y yo participamos en el maratón de lectura de Miguel Delibes organizado por la Biblioteca Municipal.
  2. Asistí al Encuentro Provincial de Bibliotecas escolares, donde aprendí algo sobre expresión corporal y nada sobre bibliotecas

Para ser mi primer año como bibliotecaria, creo que lo he hecho bastante bien. Otro día, os hablo de lo que veo mejorable.

¿Estás ovulando?

Antes de entrar en materia que sólo interesa a mujeres cis en edad fértil y que no tomen la píldora, una pregunta para lectores en general. Piensa en cuándo fue la última vez que una mujer te habló de su salud. ¿Ya? ¿Cuándo fue la última vez que presenciaste una referencia a la menstruación o a la semana anterior a la misma? y por último, ¿cuándo recuerdas la última referencia a la ovulación?

Mis respuestas son: ayer a mediodía, hace un minuto, y nunca, a menos que me incluya a mí misma. Y es que es así. De la ovulación no se habla. De hecho, mucha gente no sabe ni qué es, vamos, ni que existe. Si alrededor de la menstruación hay mil mitos absurdos y anticientíficos, y vamos hablando cada vez más del síndrome premenstrual, los otros 15 o 20 días del mes simplemente no existen. Son los días “normales”.

Yo me di cuenta de que mi estado físico variaba a lo largo del mes cuando hice yoga durante dos años. Siempre iba el mismo día de la semana, y a veces no era capaz de mantener las posturas igual de bien. Era sutil, pero me daba cuenta si me concentraba. La segunda vez que ocurrió, noté que coincidía con estar afónica sin resfriarme. Por estraño que parezca, no noté pronto que coindicía con el principio del ciclo menstrual. Es decir, estaba tan acostumbrada a forzar el cuerpo a un grado de rendimiento X, y a asumir que si la regla no me dolía lo mejor era ignorarla, que había desconectado el origen común de todos los síntomas de ese momento bajo del mes.

Así que os propongo algo tan simple como observar el ciclo. Necesitas papel, o un documento de texto, o una hoja de cálculo, y hacer una cuadrícula que incluya 30 días y estos factores:

  1. Dolor pélvico.
  2. Dolor de cabeza
  3. Rendimiento físico.
  4. Estado de ánimo.
  5. Energía, cansancio, sueño.
  6. Hambre poco explicable. Antojos.
  7. Libido.
  8. Flujo: color, textura, cantidad.

El día en el que empieza la regla es el día 1. Márcalo, y ve rellenando esos datos unos cuantos meses. Marca también el día que la regla termina. Si no sabes cómo de largo es tu ciclo (el mes completo de una regla hasta la siguiente), vas a tardar un poco más en encontrar pautas; necesitas por lo menos tres ciclos para saber cómo de largos suelen ser. Si estás pendiente de algunos cambios, empezarás a notar cuánto dura exactamente tu menstruación, el ciclo, la ovulación, y los días premenstruales, que no tienen por qué ser una semana entera. Puede que durante la regla te canses más, y tengas más tendencia a dolores que no tienen nada que ver con los genitales, así que acabarás acostumbrándote a no planear actividades físicas para esos días, si puedes evitarlo. Si notas cuándo ovulas, es posible que sea justo lo contrario de la menstruación: más energía, más contenta, y probablemente con más hambre y con más deseo sexual que el resto del mes.

Y esto, ¿para qué? Bueno, para conocerte, ¡te parecerá poco!. Hay más ventajas. Pero mejor las descubres tú.

Violencia y feminismo. Definiciones.

Hay áreas que se superponen, intereses particulares, ambigüedades, y palabras que cambian de valor según qué bibliografía usemos. Estoy terminando una tesis doctoral sobre este tema, y éstas son las definiciones que uso. Otro día os pongo la bibliografía de la “tesina”.

Crimen pasional: concepto sexista, patriarcal, para explicar el asesinato u homicidio en reaciones íntimas, casi siempre del hombre a la mujer, y si ella tiene amante, al mismo, en un arrebato incontrolable de celos o furia. Una búsqueda en Google, que no te recomiendo porque salen imágenes muy feas, revela que está en pleno uso en el periodismo latinoamericano. Aquí, un ejemplo gallego en el que la víctima es un hombre, el único uso que he encontrado en prensa española.

Violencia en relaciones íntimas:
la que comete un novio, novia, esposo, esposa, contra la otra parte. Puede ser de hombre a mujer, y viceversa, y en relaciones homosexuales.

Violencia de género: la que se comete contra una persona por la específica razón de qué género tiene o aparenta. Eso supondría: toda agresión misógina contra mujeres, las agresiones contra los hombres porque no parecen lo bastante heterosexuales para el gusto del agresor, y toda la transfobia. Pero en lugar de eso, que a mí la verdad, me gustaría, llamamos “violencia de género” a la violencia en relaciones íntimas de hombres a mujeres, incluyendo a las ex-parejas.

Violencia doméstica: Violencia en el entorno familiar. De padres a hijos y viceversa, incluye la violencia en relaciones íntimas.

Violencia machista:
violencia contra las mujeres porque son mujeres, ya sean familia del agresor o no. Incluye, por principio, toda violencia hombre-> mujer en relaciones íntimas. Es una etiqueta que no uso.

Violencia patriarcal: Un equivalente de violencia machista que pone el origen de la violencia contra la mujer en el patriarcado. Tampoco lo uso porque es demasiado ambiguo, pues tiene todos los inconvenientes de “violencia de género”.

Violencia sexual: actos sexuales que se realizan sin el consentimiento, o contra la voluntad, de la víctima.

Terrorismo machista: estrategias de agresión a la mujer dirigidas a mantener un clima de permanente alerta, control y terror en la población femenina.

Algunas de estas etiquetas se contradicen, pero ¿alguien se anima a hacer una representación visual? ¿Un diagrama de Venn, por ejemplo?

Amigo Invisible Twittero 2013

Porque llega el verano, porque algunos están de exámenes y otros tenemos que corregirlos, porque no se puede estar más lejos de la Navidad y porque necesitamos un poco de buen rollo: aquí llega tu amiga invisible twittera para animarte un poco el mes.

Qué: Un solo regalo o un conjunto de ellos, como tú veas.
Cuánto: Fijemos un valor mínimo de 20 euros. Si no te lo puedes permitir, no te preocupes: se aceptan regalos de fabricación casera, de segunda mano, virtuales, de mano de obra… seguro que puedes dar algo positivo a otra persona por valor de 20 euros.
Cuándo: 2 semanas de plazo para rellenar el cuestionario: lo cerramos el 19 de Junio. 3 semanas para que tu víctima reciba por lo menos un envío: el 10 de Julio.
Cómo: Rellena este cuestionario tan mono de aquí. Es largo, son unas veinte preguntas, así que te recomiendo que primero lo leas y más tarde lo rellenes. Enróllate cuanto más, mejor, pero si algo no se te aplica, déjalo simplemente en blanco.

¡Gracias por participar!

 

 

 

 

Los privilegios en acción: ejemplo práctico.

Nuestro primer encuentro con el concepto de “privilegio” puede ocurrir en áreas que produzcan mucha división social, áreas muy visibles como el género o la riqueza. Siel primer ejemplo que alguien conoce son sus propios privilegios, esto puede generar algo de resentimiento y una tendencia a ponerse a la defensiva. Yo entré por el camino fácil, leyendo sobre feminismo, donde evidentemente la privilegiada no soy yo, sino los hombres.Llevaba bastante tiempo leyendo sobre las consecuencias de ser una persona privilegiada cuando me di en las narices con algunos blogs transexuales, y entendí qué puede sentir un hombre al que se le dicen que tiene privilegios cuando leí sobre los privilegios cis. Aquí tenéis un ejemplo en inglés.

¿Es culpa mía, o de otras personas parecidas a mí, que ser trans* sea a menudo un asco tan grande? Pues no. Yo no decidí que sexo = género, ni soy la psiquiatra que quiere decididir si esa persona es hombre o mujer. Pero tengo privilegio cis, porque mi vida es más fácil que si no lo fuera, y porque ser cis no es mérito mío. Ea, ya tienes una definición de privilegio que excluye toda culpa y responsabilidad.  Ahora yo puedo elegir ser opresora, en este caso transfóbica, o ser cómplice y pasar del tema, o ser aliada y hacer lo que se pueda por los trans*, consiguiendo así reducir el privilegio cis o su impacto.

Un catálogo completo de privilegios sería, en la sociedad occidental moderna, varón, cis, blanco, nacional (no extranjero), heterosexual, rico, diestro, sin discapacidades, adulto joven, atractivo. Para terminar de explicarlo, aquí va un repaso de cuántos tengo yo, y algunos ejemplos de qué me benefician habitualmente.

Ser mujer no es un privilegio. Ser cis, sí, muchísimo. Puedo moverme por espacios femeninos sin ningún problema, y nunca tengo que dar explicaciones sobre la conjunción nombre-aspecto externo-personalidad-genitales. Hay más, pero os recomiendo que lo estudiéis vosotros. Ahí hay otro privilegio: puedo hablar de algunos no-privilegiados alegremente y mi opinión contará más que la de ellos, aunque yo tengo poca o ninguna experiencia, porque tengo formación académica y porque asumís mi objetividad.

Soy blanca según y cómo. En el sur de Europa es indudable (además soy paya); en el Reino Unido me aplican estereotipos bienintencionados de fiestera y alegre, por ser sureña; en Estados Unidos soy blanca hasta que abro la boca o el pasaporte, y entonces soy latina. Personalmente, me identifico con unas etiquetas o con otras dependiendo del contexto. A veces leo las experiencias negativas de no-blancas en Estados Unidos y pienso “eso me ha pasado a mí”. Pero en general, el privilegio de blanca es más beneficioso que cualquier lastre. Sirve, por ejemplo, para poder encontrar con facilidad novelas que me representan a mí y a mi experiencia de la vida; para que la gente asuma que soy nacional; participo en un sistema educativo que enseña a los niños las cosas que ha hecho gente como yo.

Ser nacional está estrechamente relacionado, pero si pensamos en los gitanos, que son nacionales pero no son considerados socialmente como blancos, vemos las diferencias. Si yo fuera la misma persona, pero gitana, probablemente recibiría comentarios condescendientes sobre lo bien que he “superado los estereotipos”, y bla, bla, bla. En el trabajo la gente me pediría mi opinión sobre Los Gitanos con mayúscula y cualquier cosa que hiciera que se saliera un poco del tiesto se atribuiría a mi origen.

Yendo a mis privilegios por ser nacional: es uno de los que más disfruto de tener, lo reconozco. Me encanta vivir en un sitio donde nadie me considera forastera y creo que he tenido mucha suerte por no tener que emigrar lejos. Mi familia está a una hora en coche. Domino el idioma, el lenguaje corporal y otras idiosincrasias de casi todas las personas que me rodean. Compartimos una cultura. El Estado del Bienestar, o lo que queda de él, está pensado para mí.

Mi educación es de clase media, y no paso hambre, así que digamos por simplificar que soy de clase media. Además, el azar me ha dado acento del norte de España, que en Andalucía Occidental significa “pijo”. De mi origen social he sacado educación superior, que me ha permitido acceder a trabajos estimulantes y motivadores, conocer a gente estupenda, y poder escoger con quién me relaciono y con quién no. La gente suele tomarme en serio cuando hablo. He observado algo parecido en algún otro norteño transplantado al sur. Ah: no se nos considera “inmigrantes”, por supuesto. Ir del norte al sur no es como ir del sur al norte.

El triángulo mujer-blanca-clase media suma “inofensiva y respetable”. La policía me hace más caso, y tienden a dejar pasar infracciones de tráfico. Me han hecho dos controles de alcoholemia en mi vida: me paran, y cuando me ven, me dicen que siga. Casi siempre llevo una navaja suiza en el bolso, y no me preocupa que me registren. No me vigilan en las tiendas, de hecho, lo normal es que me hagan caso.

Soy diestra y además no tengo discapacidades físicas. Bueno, tengo dolores que pueden cronificar si no dedico bastante tiempo a cuidarlos. Pero después del yoga y los analgésicos, el mundo está hecho a mi medida, literalmente. La cama, la mesa, los cacharros para comer y cocinar, el coche, TODO está pensado para mí y mi comodidad.

Adulta, joven: tengo todos los privilegios de los adultos, entre los que agradezco especialmente que está peor visto que me agredan mis cuidadores si los tengo, que tengo más derecho a mantener un espacio personal, que los desconocidos no hablan conmigo por la cara, y que mis rutinas diarias las creo yo. ¿Te parece que estoy diciendo una tontería? Piensa en la diferencia entre una enfermedad mental en un niño y en un adulto. Piensa en un niño con malos cuidadores. Piensa en la diferencia entre una niña y una mujer violadas. Hay cosas que no son mera consecuencia de la inmadurez física y mental, sino construcciones culturales y privilegios. Pasemos a que soy joven: por un lado tenemos joven-y-en-forma: volvemos a que no tengo discapacidades, o como dicen algunos, soy bípeda. Por otra parte, soy joven-y-atractiva. Creo que la principal consecuencia de ello es que caigo mejor que si fuera fea o mucho más mayor. Y me hace visible, literalmente. He visto a dependientes en tiendas ignorar a mi madre (atraversarla con la mirada, no oírla, una cosa extrema) y contestarme a mí a la primera. Además, creo que cierto aire de indefensión y bondad que no sé si retrendré para siempre suele despertar ganas de ayudarme en hombres y mujeres mayores que yo.

Delgada, lo que es delgada, no estoy. Estoy en el punto en el que personas sin formación médica opinan sobre mi comida, y antes del punto en el que una enfermedad mental se asociaría con mi cuerpo (“está gorda porque no se cuida porque no se gusta porque está deprimida” “está gorda porque no le gustan los hombres porque una vez….”).

Da igual si soy heterosexual o no: lo parezco porque estoy casada con un hombre y porque doy una imagen femenina. Me voy a repetir: casi toda la ficción romántica, casi toda la poesía, está pensada para mí. Puedo ser cariñosa con hombres, empezando por mi marido, en público, sin temor a represalias. El personal médico respeta mi sexualidad.  En el curriculum educativo que enseño, existimos yo y otros como yo (la soltería o el celibato no se presentan jamás como opciones deseables). Nadie cuestiona porqué estoy con mi pareja o porqué elegí a un hombre.

La suma de mis privilegios me hace visible. Soy la mujer por defecto, soy en lo que piensas cuando piensas “mujer”. Me ves y piensas “mujer”; las demás etiquetas están muy al fondo del cajón. Un político dice “ayudas a la mujer” y habla de mí. Un cantante dice “A esa mujer” y sabes que habla de mí. Abres el periódico, y salgo yo. Soy visible, soy de verdad, soy normal, soy neutra. Si has leído hasta aquí, observarás que nada de todo esto es culpa mía. Aún así, es de justicia que quiera cambiarlo; y no perderé nada que es mío cuando otros ocupen el lugar que merecen.

Entrada realizada con colaboración de Jorge Fuentes.