Archivos mensuales: Julio 2013

Control del discurso: un ejemplo.

Cada vez que ocurre una gran desgracia con efectos masivos, viene en tres partes: la noticia, enterarnos de porqué pasó lo que pasó y si se podría haber evitado, y el funeral. Las consecuencias del suceso, la segunda y tercera parte, sobre todo el funeral, en España siempre hay un conflicto muy grave entre los defensores del statu quo y los ateos y/o republicanos, y este conflicto tiene a su vez dos aspectos. Primero, los ateos, los republicanos, y la gente sensible y afín en general vemos un derecho pisoteado: el simple derecho a velar a unos muertos como a los familiares, o en el caso de tragedias muy graves, al país, le dé la gana, no se cumple.

El segundo conflicto serio, que es al que voy, es la posesión del discurso por el statu quo. Todos los conceptos son suyos y sólo ellos tienen derecho a hablar. Todos los seres infectos que estos días defienden un funeral católico-monárquico para las víctimas del tren de Santiago dicen lo mismo una y otra vez:

1) las palabras son mías y significan lo que yo quiera.
2) cállate.
3) escúchame 3b) Habla de lo que yo quiera, cuando yo quiera, si te pregunto.
4) tengo derecho a seguir hablando para siempre.

Este “El discurso es mío, en cantidad y en calidad” es característico de TODOS los opresores. Y me repugna. Mandar callar es un acto de violencia. Pero, a pesar de esa violencia, y de la pena que siento, observo con curiosidad cómo las respuestas que mis amigos ateos se llevan estos días son iguales a las que las mujeres, feministas o no, aguantamos a diario, sobre todo cuando el argumento contrario es una definición, puesto que sólo si controlas el discurso confías en esa técnica. La historia la escriben los vencedores, y también los diccionarios.

Para Ilse.

Radical, complicada y agresiva.

Cuando estamos hablando de movimientos que buscan cambios sociales, a veces surgen debates sobre si es necesario ser moderados en nuestras posturas como una manera de captar nuevos miembros, y también por no “asustar” a los poderes establecidos. Yo aquí tengo una opinión muy clara: dentro del feminismo no tiene ningún sentido un debate entre la validez de las posiciones agresivas y conciliadoras, especialmente si pretende dividir a feministas “bordes” de “amables”.

La base del conflicto está en la confusión entre varios problemas diferentes: radicales frente a moderadas, investigadores e innovadores frente a transmisores y educadores, y agresividad frente a conciliación o pacifismo. Sí, estoy mezclando géneros gramaticales y términos impersonales a propósito.

Tratemos la agresividad en primer lugar, porque es lo más sencillo. Le cedo la palabra a @hijabinist porque creo que nunca lo había leído expresado con tal claridad:

that level of politeness

El nivel de cortesía necesario para que los privilegiados escuchen a quienes oprimen NO EXISTE.

Puedes no estar de acuerdo, así que te lo voy a suavizar: cuando a un colectivo le faltan un puñado de privilegios, hay un equilibrio muy delicado entre hablar lo bastante alto como para que se te oiga, y no tan alto que te manden callar porque eres una maleducada. Además, algunos tenemos determinadas etiquetas que son un peso extra, destinado a silenciarnos o a exagerar nuestro comportamiento: los adolescentes son agresivos, las mujeres histéricas, charlatanas y pesadas, y así. La agresividad no es objetiva: lo que la sociedad consiente a ciertos tipos de personas, no lo acepta en otras. Imagina una manifestación política con el mismo grado de violencia o agresividad que la que se produce antes y después de un partido de fútbol importante: lo que el deporte justifica como una necesidad normal de desahogarse, se condenaría en una reivindicación contraria al poder establecido.

“Radical” significa varias cosas. Veámoslo en el sentido de “extremista” como opuesto a “moderado”. Se tiende a pensar que los radicalismos son propios de personas agresivas, y las posiciones moderadas propias de personas más pacíficas o más interesadas en la conciliación. Tonto error; es fácil pensar en moderados agresivos. Mi experiencia más inmediata es con adolescentes. Chicas que no tienen unas ideas muy extremas, que más o menos creen en “la igualdad”, que a veces se escandalizan con algunas de las cosas que les cuento en clase, pero ahora: no vayas a darles ni un atisbo de lo que ellas puedan percibir como injusticia, que su opinión la dirán alta y clara. Sobre todo, alta. Y no tienen ningún problema en defenderse mediante la violencia. No a todas se les pasa con la edad. Otro ejemplo de moderadas agresivas son las mujeres de derechas, que practican cierta clase de feminismo mutilado que puede ser muy agresivo en sus reacciones contra algunos hombres pero sobre todo contra las demás feministas.

Los pensadores radicales abstractos, poco interesados en el nivel básico de captación de adeptos o de movilización contra los opresores, actúan como maestros de los demás. Algunos renuncian al didactismo porque son pesimistas. En cualquier caso, son imprescindibles. Todos los activismos necesitan quien eduque a los curiosos, pero ninguno se sostiene sólo con ese nivel elemental. En mi caso, para enseñar a doceañeros a respetar el espacio personal tuve que leer a Margaret Atwood, Andrea Dworkin, y Twisty Faster. De hecho, estas tres magníficas mujeres, en particular Twisty Faster, que mantuvo durante años un blog del más absoluto radicalismo, demuestran que los modales exquisitos son compatibles con no dejar pasar ni una.

Yo, desde luego, no soy moderada. Puedo parecerlo porque sé cambiar de discurso, eso es todo. He escogido tomarme la molestia de tomar varios discursos muy extremistas, muy radicales, y simplificarlos sin moderarlos. Añádase un poco de paciencia y un mucho de pesadez y de pacifismo y el resultado es una feminista extremista que parece moderada sólo porque no chilla.

Es decir: hay moderados agresivos, y radicales conciliadores porque lo que quieren es educar. La radicalidad no es en sí misma agresiva, sólo lo parece porque amenaza a los privilegios, y eso escuece. Y mantener un discurso extremista, pacifista, sencillo, al alcance casi de cualquiera, es necesario para educar a las masas pero sólo se sostiene si quien educa tiene buena formación y algo de apoyo de los vanguardistas de quienes aprende, cuyas ideas transmite.

Dedicado con cariño a @pezzzglobo. Gracias por la inspiración y la ayuda a @Ilse0001, @potipotiinlove, y quienes intentaron ayudarme a hacer la ilustración que de momento no acompaña a esta entrada.

Hannah Arendt (Margarethe von Trotta, 2012)

hannah_arendt_filmGénero: Drama. Biografía. Historia.

Idioma original: Inglés americano, alemán, y hebreo.

Argumento: Cómo la filósofa Hannah Arendt escribió el libro “Eichmann en Jerusalén. La Banalidad del Mal” a raíz de presenciar el juicio al nazi Eichmann; y cómo sus teorías sobre el mal sin sentido fueron inicialmente rechazadas.

Cumple el Test de Bechdel: Sí. Además se habla mucho y bien de la amistad femenina.

Violencia sexual: Ninguna.

Otras formas de violencia: No. El Holocausto se menciona pero apenas se cuentan anécdotas.

Usos en educación secundaria: Me parece una película imprescindible para clases de Filosofía de Bachillerato. Y no digo imprescindible a la ligera. Eso sí: no es una película fácil y sería necesario que la clase conociera lo básico sobre el juicio a Eichmann, la creación de Israel, y quiénes eran Arendt y Heidegger, antes de verla.

Haikus de día de playa.

Todos compuestos en una vista a Praia do Barril, Julio 2013. No son una secuencia.

Peleas de machos.
Tragedias en la orilla.
Cangrejo manco.

El niño huye
rebozado de arena
sin calzoncillos.

Sopla con fuerza.
Atraviesa, poniente,
cuerpos y penas.

Cielo plateado.
Olas transparentes,
La mente en blanco.

Flota en el agua,
como un mal pensamiento,
una medusa

Rodeada de azul
surfea en el horizonte
la vela roja.

Consentimiento entusiasta: introducción y verbalización.

El consentimiento entusiasta es la traducción de “enthusiastic consent”, un término que he encontrado fundamentalmente en activistas por la libertad sexual y contra la violación. Se intenta que dejemos de pensar en la violencia sexual como “sexo + violencia”, o como “violencia sexualizada” para pensar en “sexo sin consentimiento” y a definir qué es eso del consentimiento sexual. Puede ser problemático, porque hay quien malinterpreta que este entusiasmo consiste en pedir permiso de manera explícita, mecánica y fría. No es eso: el consentimiento entusiasta simplemente no se presupone, y se busca como un elemento fundamental de la relación sexual. Es eliminar la noción de conquista, con una parte invasora activa y otra receptora pasiva, y sustituirlo por una cooperación en la que todas las partes han podido decidir qué desean, y qué no desean; lo han podido comunicar; han sido escuchadas y aceptadas; y cada una de las fases de este proceso ha sido erótica.

Esta comunicación puede ser larga y compleja, necesitada de negociación, o puede ser muy simple. Eso dependerá de si las personas implicadas se conocen bien o no, de sus gustos, y de lo que en ese momento les apetezca. También depende de sus personalidades, porque hace falta cierta madurez y asertividad para tener claro lo que quieres, y comunicarlo. Ahí tenemos una dificultad, pues si la idea de comunicar abiertamente qué deseas, rechazar lo que no te gusta, y negociar términos medios, no te sale cuando el tema no es el sexo, quizá deberías practicar en otros aspectos de tu vida. Si te han educado para ser una persona pasiva, aprende a pedir. Si te han educado para exigir y tomar siempre la iniciativa, aprende a preguntar y a esperar. Puedes seguir en tu pasividad o en tu dominación, por supuesto, siempre y cuando sepas, repito: decidir dentro de tu cabecita qué quieres, comunicarlo, aceptar los deseos ajenos.

Muy importante también: el consentimiento entusiasta ni siquiera tiene por qué ser un disfrute entusiasta. Es más fácil aún. Es posible pensar “hago esto con todas mis ganas a pesar de que no me gusta mucho porque quiero verte disfrutar; quiero comprobar qué salió mal antes; quiero probar algo nuevo; luego vamos a hacer algo que sí me gusta mucho”. Lo importante aquí es la falta total de coacciones.

Para terminar y como ejemplo, una de las muchas maneras posibles de llevar a la práctica este consentimiento con ganas es la verbalización: tan simple como preguntar. Si vas a hacerlo, y esperas una respuesta verbal, pienso que es mejor decirlo de maneras que tengan una respuesta fácil: sí o no. No hay que dar largas explicaciones. Algunas maneras de buscar un sí son:
¿Puedo?
¿Sigo? ¿Quieres que siga?
¿Te gusta?
¿Quieres esto? ¿Quieres más?
¿Has pensado si quieres…..?
¿Te gustaría…?

Y algunas maneras de buscar un no son:
¿Quieres que pare?
Si no te gusta, paro.
¿Quieres otra cosa?
¿Te molesta?
¿Te desagrada?

Hay quien opina que todo esto no se puede hacer de forma erótica y placentera; mentiras para egoístas y vagos. Si podemos cantar dime que me quieres, podremos susurrar “dime que me deseas”.

Guía práctica para prevenir las violaciones.

¿Quieres saber qué hay que hacer para evitar la violencia sexual? Es fácil. No violes.

Ah, que querías algo más detallado. Quizá, cómo evitar que otros violen. Pues aquí tienes una lista de consejos. Son muchos, son exigentes. Son pedir demasiado. A mí me han pedido muchas tonterías antes, así que si por exigirte algunas cosas a ti la próxima generación de niñas va a pasar menos miedo, pues estoy en la obligaciónde exigirte.

  1. Edúcate sobre el consentimiento entusiasta. Te resumo la teoría: el consentimiento libre, consciente y explícito es erótico. Aquí hay más información. Aprende algo más que a ser un seductor-conquistador. Cuando te hayas educado sobre el tema, práctícalo y educa a otros.
  2. Las violaciones no son sexys ni divertidas. Ante una letra de canción como “los besos más bonitos son los robados” o “qué culpa tengo yo de que a las niñas les salgan las tetas antes que los dientes” (estoy dando ejemplos de poca intensidad, lo sé), analiza, critica, comenta. No te limites a absorber el mensaje.
  3. Para evitar que las mujeres que conoces sean agredidas por desconocidos, acompañarlas es una recomendación estándar. Ve más allá, porque la agresión por un desconocido es estadísticamente poco frecuente. Para evitar agresiones de sus parejas, sé un buen amigo y procura estar atento a las señales de alerta que dan los maltratadores (y las personas maltratadas).
  4. No culpes a las víctimas ni pongas en duda su testimonio. Si quieres y se puede, haz preguntas, pero no la pongas en duda. Compara con que te describan un atraco: piensa si preguntarías “¿Tanto dinero llevabas en la cartera? ¿de verdad te robaron, seguro que no lo has perdido?”, si dirías “bueno, por lo menos no te pegó, ¿no?”. ¿A que no?
  5. No obligues a una víctima real o potencial a hablar del tema. Además de respetar el cuerpo hay que respetar el silencio. Estarás enseñando a esa persona que su intimidad es valiosa para ti.
  6. Nunca les digas a las mujeres qué tienen que hacer para protegerse. Intenta salir de la cultura que nos marca que los delitos sexuales se previenen con el control físico y mental de las víctimas potenciales.
  7. No entres en “es que yo no soy un maltratador”, “no me pongas bajo sospecha”. No nos hagas perder tiempo consolándote. Busca para eso, si quieres, a otros hombres, o a personas que no se sientan vulnerables.
  8. El sexo con drogas o alcohol puede estar muy bien, pero resérvalo para personas y ocasiones con mucha confianza previa. Drogado o bebido te va a resultar más difícil detectar la falta de consentimiento, parar a tiempo si no lo hay… Vas a ser menos consciente si la otra persona no se lo está pasando bien. Igualmente, evita el sexo con personas que no estén en plenas facultades (volvemos al consentimiento entusiasta)
  9. Si conoces casos, habla de ellos sin dar nombres y la víctima te da permiso. Elimina con ejemplos prácticos la idea de que los maltratadores son monstruos. Compartir con discreción las experiencias de las mujeres maltratadas que conoces puede ser educativo para otros.
  10. Jerarquía + secretismo = abusos. Jerarquía + secretismo + discriminación o represión sexual = violencia sexual. Si estás en una situación de poder, aumenta la transparencia, la autocrítica de los líderes, la diversidad en la entrada de miembros y en la directiva. Ten una política previamente publicada sobre abusos. Que los depredadores potenciales sepan que sabes que existen y que vas a por ellos. Quieren víctimas indefensas, no las quieren protegidas por ti.
  11. Si eres responsable de niños, enséñales cosas como “a la gente no se la toca sin permiso. Pide permiso. Respeta el espacio de los demás”. Esto incluye, por supuesto, predicar con el ejemplo.
  12. No excuses a los violadores. Trátalos como tratarías a alguien que roba carteras a punta de navaja, como mínimo. Entiendo que puede ser duro cuando el violador es tu amigo, o tu cantante favorito. No dejes que se sientan cómodos.

Elaborado con la colaboración e inspiración de mis alumnos y alumnas del IES González de Aguilar; mi marido; @jaustral; @cora_alvarez; @ComandanteVimes; @minimaiko; @shakesphobic; @510nm; @undivaga; @ptraci. Muchísimas gracias.

Lo aprendimos en secreto.

AVISO: hablo de las experiencias que suele tener una mujer occidental, heterosexual, criada en una familia sana, y que no fue víctima de abusos en su infancia, vamos, tu idea de una mujer normal . Es una visión incompleta pero es la que yo puedo conseguir. Si no quieres revivir experiencias traumáticas, aquí hay fotos de gatitos y aquí una web donde pedir ayuda.

En inglés, lo llaman “rape culture”, “la cultura de la violación”, y a veces se traduce como “la cultura de la violencia”. Es esa especie de niebla densa, de clima bochornoso, en el que vivimos. Se expresa de muchas maneras además de como violencia física real; por ejemplo, en lo que hoy os presento, el Manual de Instrucciones de la Cultura de la Violación. Son ideas, prejuicios, y normas, transmitidos a las mujeres. Los hay útiles, inútiles, y falsos. Ser mujer siempre incluye conocerlos todos, tanto si los crees y los aplicas como si no. No se puede escoger no saber. Es muy difícil comprobar cuáles son erróneos sin haber sido violada.

  1. En primer lugar, se adquiere una definición de violación teórica, sin ejemplos prácticos, por ejemplo a través de las noticias. En mi caso, la definición llegó cuando no tenía del todo claro cómo funcionaba el sexo en la práctica, así que debía tener más de ocho y menos de once años.
  2. Asociar el concepto teórico de violación con cosas reales que le ocurren a tu cuerpo o que ves en medios de comunicación. ¿Lo que veo en tal película es una violación? ¿Lo que me acaban de hacer es una violación?
  3. Adquisición de conductas de evitación. Las principales conductas de evitación son dos: no seas o parezcas sexualmente disponible, y no estés sola en lugares poco transitados.

avoid rapeNo salgas sola. No bebas demasiado. Cierra la puerta con llave. No mires a los ojos. No vayas a ese barrio. No salgas de noche. No te pongas esa minifalda. No te fíes de esos tíos. No vivas sola. No invites a hombres a tu casa. No le des tu teléfono. No vayas andando por esa calle. No bajes la guardia. No sonrías. Lleva un spray antivioladores. No abras la puerta. No vayas a su casa. No llames la atención. (No te sientas segura)

4. Es posible, pero no necesario, que la fase más intensa de aprendizaje que conductas de evitación coincida con la pubertad. Simultaneas familiarizarte con las nuevas funciones y sensaciones de tu cuerpo con aprender a ocultarlo y protegerlo.

5. Doblepensar. Debes estar prevenida siempre, porque la prevención se basa en hábitos. Los hombres que conoces no son violadores. Simultanea tus relaciones sanas y fluidas con hombres (familia, amigos, amantes, compañeros de trabajo) con la idea, sostenida en todas partes, de que la violación es posible y aleatoria.

6. Algunos conceptos, a veces incoherentes, sobre cómo predecir quién es un violador en potencia. Lo más génerico es “varón, joven pero no mucho, a solas, no-blanco, pobre”.

7. Cómo mostrarte disponible sí-pero-no cuando un hombre te resulta atractivo. Aprendes las diferencias entre ponerte guapa e “ir de loba herida” (el término que se usaba en mis recreos). Aprendes qué es “dar pie” y “dar mucho o demasiado pie”.

8. Desarrollo de un Plan B anticonceptivo, al menos teórico, en caso de que seas violada y te quedes embarazada. Como mínimo, tienes una opinión para distinguir o no distinguir “qué es moralmente correcto hacer en caso de embarazo por accidente” y “qué es moralmente correcto hacer en caso de embarazo tras una violación”. Puede que tengas información sobre tus derechos legales en ese caso.

9. Qué hacer si crees que estás a punto de ser violada, para evitar serlo. Más doblepensar de mensajes contradictorios sobre el efecto del intento de violación en la víctima, a veces vista como un trauma equivalente a la violación misma.

10. Qué hacer si no vas a poder evitar ser violada. Cómo salir viva de ésta, o la idea de que no merece la pena salir viva de ésta.

11. Información sobre qué debes hacer tras ser violada, a quién y a dónde acudir.

12.  Aprendizaje de quién tiene la culpa de que haya violaciones. Generalmente, las mujeres violadas.

13. El concepto de denuncias falsas, la idea de que una acusación falsa destruye a hombres inocentes, y la idea de que una violación es muy difícil de demostrar.Más doblepensar: él no lo hizo y la culpa fue de ella.

14. Más doblepensar: uso de palabrotas, chistes, y otros elementos culturales que equiparan la violación a la derrota o el fastidio. Pensar a la vez que la violación es Lo Peor Que Te Puede Pasar y algo parecido a suspender en un examen. Es imprescindible una desconexión mental y emocional entre los dos conceptos.

15. Transmisión de estos conocimientos a la siguiente generación, a ser posible en secreto.

Creado con ideas y colaboración de mi marido, @undivaga, @potipotiinlove, y @hablaqueescucho. Beta-readers: @ardeluxe y @pnique. Gracias.

La música de Trainspotting

Me refiero solamente a la novela, no a la película. La banda sonora de Trainspotting (la peli) es magnífica; muchas de sus canciones son muy buenas, y todas, incluso las que no me gustan mucho para escuchar, quedan perfectas en su contexto, en cada escena. El libro, por otra parte, también tiene banda sonora, porque los personajes escuchan música a menudo. En Spotify, he creado una lista de reproducción a la que iré añadiendo cada referencia musical del libro, en Youtube otra, y aquí pondré comentarios y enlaces a Youtube. Mientras no termine el libro, disculpa el polvo y el desorden.

La primera referencia musical del libro se da bien pronto, en la página 7: “Ah’m seek ay that new Elvis Costello, bit ah cannae stoap playing the cunt”. Eso lo dice Johnny Swan, la Madre Superiora, el camello de la pandilla. Traducido, “estoy harto del nuevo de Elvis Costello, pero no puedo dejar de escuchar al cabrón”. Como quien no quiere la cosa, esto pone fecha al libro. Elvis Costello publicó Blood & Chocolate en 1986 y Spike en 1989, y como sabemos que la acción ocurre a finales de los 80, es quizá más acertado pensar que Swanney se refiere al disco más antiguo de los dos. La segunda referencia es a Heroin, el clásico de The Velvet Underground. Renton, el narrador, deja claro que se trata de una versión en directo de Lou Reed en solitario. Le gusta la canción, pero no quiere escucharla mientras se pincha.

Más adelante se repite que Renton, en pleno mono y buscando droga, oye una canción que le gusta pero no quiere oír en ese momento: Golden Years, de David Bowie, de fondo en los auriculares del Walkman de una chica en el autobús.

Pasamos a Sick Boy. Su monólogo interior tiene más referencias a cine que a música. Cuando Renton y él están haciendo planes para quedar, y viendo pasar a las chicas, nuestro baboso ligón recuerda una energética canción de Kiss, “I Was Made for Lovin’ You”. Mucha testosterona. También piensa en una horterez horrible de Kool & The Gang, que sirve para que el lector con buena cultura musical ochentera vea que el gusto de Renton es mejor y más variado.

“Victory on New Year’s Eve” sucede en una fiesta de Nochevieja. Steve no está tan borracho como los demás, está de visita porque ahora vive en Londres, y el ambiente lo deprime, incluidas las canciones patrióticas como “I loved a lassie”, muy antigua, y otras más modernas, de los Wolfe Tones. Steve se anima y pone The Proclaimers cuando se siente más integrado en la fiesta.

Iggy Pop sale en el libro también, no sólo en la película. Pero no Lust for Life, sino con Neon Forest. “La selva de neón es mi hogar” Tommy es un chico menos drogado que los demás. Tras el concierto de Iggy Pop eso va a cambiar.

Spud es el narrador de un capítulo centrado en el aburrimiento y la violencia que se va incubando un día pegajoso de verano. Su verdadero nombre es Danny, y cuando va de visita, su abuela le canta Danny Boy, la canción tradicional. Spud recuerda a su abuelo, que lo sentaba en sus rodillas y le cantaba “rebel songs”. Más tarde, se cruza con un grupo de nazis y de unionistas que cantan canciones racistas o contra el IRA.

El cap. “el primer polvo en siglos” (The first shag in ages) además de ser muy divertido, tiene mucha música. Empieza en un bar; canijo y pelirrojo, Renton quiere parecerse a Ziggy Stardust. En el bar suena The Farm. Renton piensa que para eso, mejor escuchar techno. A Dianne le gustan los Simple Minds y Renton no hace mejor cosa que ponerlos a parir. Y nos lo pone peor comparando a Simple Minds con U2. Llenar estadios es mal. ¿Renton es hipster? Al final del capítulo, mientras ven discos en una tienda, a Dianne le gusta casi todo, y a él nada.

Nuevo método de trabajo: conclusiones sobre la marcha.

En Enero, conté que había empezado a trabajar de otra manera, a partir de no poder dar clase con libro de texto en 4º de ESO. Según avanzó el curso, algunas cosas cambiaron. Mis alumnos tenían, en general, una hora a la semana para ver una película con subtítulos o trabajar con una canción, otra hora a la semana de trabajar en grupos en lo que ellos quisieran, que casi siempre era gramática porque yo no pongo ejercicios mecánicos de rellenar huecos; y el resto del tiempo, dependía.

Algunas cosas han salido muy bien. Una evaluación basada casi a partes iguales en exámenes y en distintos trabajos ha servido para que aprendieran y aprobaran (que no es lo mismo) algunos alumnos a los que se les atravesaba la materia. Ni un solo suspenso en 4º de la ESO, por ejemplo. Vistos más de cerca, estos resultados siguen siendo muy mejorables: en clase hay 110 alumnos que trabajen algo, aunque sea poco. Saco de las cuentas a los que no vienen nunca, a los que vienen de vez en cuando, y a los que vienen para no hacer nada de nada. De esos 110, mando para Septiembre a 18: 16%. Mi tasa de suspensos real es más alta, porque hay alrededor de 10 niños más que vienen para no hacer nada, nunca, en ninguna materia, y no los he podido involucrar, pero ahora lo que me interesa es comprobar que es verdad lo que les digo a los grupos en Septiembre: “conmigo, quien trabaja, aprueba”.

Ahora, veamos de cerca otros resultados. 42 alumnos, el 38%, habrían suspendido si el examen fuese el 100% de la nota. Incluyo a los que tienen notas por encima del 4. Es decir: mi tasa de aprobados de 62% habría estado algo más cerca de lo normal en mi asignatura. Aún así, sigue siendo bastante alta. Una cosa preocupante es que mis alumnos no están muy preparados en gramática, lo que puede darles problemas si su profesor del año siguiente es más exigente que yo con eso. Conclusión: Tengo que supervisarlos más cuando trabajan en gramática.

Trabajos escritos: quienes los entregan, ya los hacen bastante bien. Mis alumnos de 4º y algunos de 2º escriben redacciones a un nivel que muchos estudiantes no consiguen en Bachillerato. Aquí el problema es otro: No se debe encargar ningún trabajo susceptible de ser cortapegado. En primer ciclo de ESO no saben documentarse y resumir, y en segundo ciclo siguen creyéndose inmunes a que les pille los plagios. Se les puede enseñar a documentarse, y a no utilizar traductor online, pero se tarda mucho tiempo.

Hacerles trabajar en grupos una vez en semana ha servido para motivar a la gente que estaba al borde del abandono, y para que los que más inglés saben no se aburran. Una buena organización de los grupos, y que sea una actividad evaluable objetivamente, es fundamental.

Sobre el cuaderno de apuntes, al final del curso no lo entregaron 28 alumnos, el 25% del total, y entregaron un cuaderno desordenado, incompleto, sucio o de alguna otra forma merecedor de una nota por debajo del notable diez alumnos más. Están acostumbrados a que les revisen el cuaderno de clase… para ver que tienen los ejercicios hechos. Esta ha sido, para todos, incluso para los mayores, su primera experiencia de dar clase tomando apuntes. Y el 65% ha aprendido a hacerlo bastante bien. Conclusión: El alumnado de la ESO es perfectamente capaz de aprender a coger apuntes, centrándose sobre todo en copiar la pizarra, pero pasando a limpio según su gusto personal.

Una cosa para mí muy importante: yo no mando deberes. Me entregan dos trabajos escritos, individuales o por grupos, cada trimestre, y el cuaderno de apuntes. Mandar deberes tiene poco o ningún efecto en el rendimiento académico de mis clases. Sin embargo, los estudiantes lo echan de menos.

No estoy contenta de cómo he llevado la producción oral en inglés. Tengo que pensar en más tareas fáciles, breves, progresivas y distinguir la correción fonética de la capacidad para hablar en público y de la capacidad de comunicación “natural”.

Otras cuestiones, derivadas sobre todo de la encuesta de satisfacción que les hice hace unos meses:

  1. Los más pequeños tardaron dos películas en superar su rechazo a los subtítulos. Los de 2º de ESO, un rato. Las películas hay que ponerlas con subtítulos en español, aunque se quejen. Ya se callarán. Queda pendiente normalizar los subtítulos en inglés.
  2. Es arriesgado encargar trabajos evaluables por parejas porque si uno de los dos no puede trabajar por el motivo que sea, hay un riesgo de que el otro se desentienda.
  3. Como me han enseñado mis amigos informáticos, repetir varias veces el mismo trabajo debe evitarse a toda costa. Eso quiere decir hacer las cosas pensando en reutilizarlas. Por ejemplo, la misma canción se puede trabajar en muchos niveles diferentes. Donde 1º canta, 2º practica verbos irregulares y 4º hace un trabajo difícil de comprensión lectora (además de cantar y recordar los verbos).
  4. Tengo que trabajar más la lectura, en clase y fuera de ella.

Hablando claro: me pongo un sobresaliente. Un diez no, pero sobresaliente sí. Nunca había conseguido unos resultados tan buenos, sobre todo teniendo en cuenta el punto de partida. Me he tirado sin red y he aterrizado de pie. El año que viene, más.