Archivos mensuales: Agosto 2013

Comunistas con iPhone (Comunismo para torpes)

Una de las críticas más frecuentes que se pueden oír acerca del comunismo es que tal o cual personaje comunista vive con comodidades y lujos consumistas, como pueda ser un iPhone, una vivienda cara o unas vacaciones. Esto sólo demuestra en los críticos un completo desconocimiento de qué es el comunismo y para qué sirve. El comunismo no se puede entender como una crítica a las posesiones individuales o al consumismo, sino al origen de la riqueza.

Para las personas que no saben nada de economía todos los bienes parecen iguales, pero es muy importante distinguir entre los medios de producción (los bienes que te permiten producir más cosas) y todos los demás. Medios de producción serían, por ejemplo: una finca, una explotación agrícola, una fábrica, e incluso una cantidad de dinero lo bastante grande como para hacer negocios con ella, es decir el dinero puede ser o no ser medio de producción, según se mire (para ser un medio de producción necesitarías tener mucho). ¿Y la producción de servicios, por ejemplo una tienda o una clínica? Vamos a considerar que sí son medios de producción, porque producen riqueza.

Ahora veamos de dónde sacamos el dinero. Lo obtenemos trabajando, con nuestro salario, o con nuestras obras si somos autónomos. Y lo obtenemos mediante el trabajo de los demás, si somos empresarios, o jefes. Sí, el dueño de una fábrica, una tienda o una explotación agrícola trabaja en el sentido de que se levanta temprano para supervisar, e incluso hace el mismo trabajo objetivo que sus empleados, pero la realidad es que además saca un beneficio del trabajo que han hecho otros. Eso se llama plusvalía.

También podemos obtener dinero de las rentas: tenemos una propiedad y la alquilamos. O especulando: tenemos unos bienes N y hacemos maniobras que no producen nada para que su valor aumente. Simplificando mucho son posiciones equiparables a las del empresario: obtienes beneficios personales sin estar produciendo nada para la sociedad, y quizá dañando a los demás.

Ahora volvamos a nuestro hipotético comunista con iPhone. Supongamos un mecánico que trabaja para en un taller. Como tiene mucha cualificación, está muy especializado y es de mucha antigúedad en la empresa, vamos, por lo que sea, gana muchísimo dinero, y se lo gasta en lo que le parece. Y dice que es comunista. ¿Lo que hace es hipócrita? No. Su sueldo se lo ha ganado legítimamente y si se compra un iPhone o una casa en la playa, no está explotando a otros. Él es un empleado de una empresa privada. Gana dinero, pero el taller mecánico técnicamente lo está explotando (el dueño del tallar gana dinero cómodamente con el trabajo de nuestro mecánico). Su posición legal y económica es la misma que la limpiadora del mismo lugar. ¿Es ético que se compre lo que le dé la gana? Pues podemos hablar de eso otro día, pero eso ya no sería hablar de comunismo.

Ahora nuestro mecánico se harta del taller y de su jefe y quiere poner uno propio. Piensa en trabajar con media docena de compañeros y una recepcionista. Aquí es donde sí podríamos decir que si monta una empresa, y los demás reciben un sueldo, eso sí sería hipócrita e incompatible con el comunismo, porque él sería un empresario más, obteniendo un beneficio de explotar a los demás trabajadores. Tiene varias opciones legales coherentes con ser comunista, pero montar una empresa y emplear a otros no es una de ellas. En un país capitalista, por ejemplo, todos los trabajadores del taller podrían ser socios, o montar una cooperativa.

Este mecánico también estaría haciendo algo incoherente si invirtiese el dinero que ha obtenido trabajando en especular. Es decir, si comprara acciones para jugar en Bolsa, si comprara pisos para luego venderlos más caros, resumiendo: si realizara actividades económicas que producen beneficios sin trabajar o que consistan en la explotación de otros.

En dos palabras: el comunismo NO es el reparto de tus bienes de uso personal, ni la defensa del consumo ético, ni una crítica al consumismo, sino la propiedad pública de los medios de producción. Y la única manera de ser un comunista hipócrita es ser comunista y empresario.

Espacios segregados, 1: Introducción, y gimnasios.

Los espacios segregados, que a veces se llaman con eufemismos como “diferenciados”, han existido siempre: lugares sagrados sólo con sacerdotes o con sacerdotisas, o con adoradores hombres o adoradoras mujeres. Lugares donde se ejerce el poder, también: donde las mujeres no pueden ejercerlo, o tienen prohibida la adquisición de conocimientos, se crean espacios masculinos: el Consejo de Ministros, el Parlamento, la Junta Directiva, la Universidad, el cuartel. Espacios segregados de facto, donde las mujeres no tienen prohibida la entrada pero son mal recibidas y no se las anima a entrar. El bar. El estudio de grabación. La nave espacial. No son espacios creados para que los hombres estén tranquilamente solos sin mujeres, es decir, lugares que buscan “crear comunidad masculina”. No, son lugares donde se hacen cosas, de los que se ha excluido a las mujeres. Unos más que otros, depende del momento y el lugar.

Luego están los espacios femeninos donde los hombres no tienen acceso. En muchas culturas pero no todas, el paritorio. La cocina. El convento. La escuela de niñas. Son muy pequeños, pero abundantes, y se caracterizan por no ser espacios de poder.

Cuando las mujeres salimos del espacio doméstico, no tenemos más remedio que incorporarnos a los lugares masculinos, porque al entrar en el espacio público desde cero, sin ningún poder adquirido, crear lugares-espejo de los lugares de poder masculino es menos efectivo que invadir el espacio masculino, y en ocasiones, imposible. Hay una escala de lo efectivo y lo posible: no es lo mismo crear una empresa 100% femenina siendo mujer, que crear una Universidad, que crear un Parlamento.

Así pues, ¿qué interés pueden tener los espacios segregados en la situación actual de Occidente? Tenemos igualdad ante la ley y libertad de movimientos, más o menos. Sólo por argumentar, veamos cuáles pueden ser las ventajas de un espacio exclusivamente femenino.

1. La protección: suponer que donde no hay hombres no se van a dar agresiones de tipo patriarcal (agresiones sexuales, hipervigilancia del aspecto físico de las mujeres, preferencia por las virtudes estereotípicamente masculinas, etc.) Este es un error bastante ingenuo, y a cualquiera que desconozca el papel que pueden tener las mujeres en la opresión de otras mujeres le recomiendo “Leer Lolita en Teherán”, “Persépolis”, o “El Mito de la Belleza”, o cualquier biografía de mujeres poderosas que cuente como trataban a sus subordinados. Sí que es verdad que bien cuidados pueden hacer que nos sintamos más seguras. No estarlo, sino sentirnos.

2. Poder hablar y ser escuchadas. Es verdad que en un grupo donde hay hombres, incluso si son minoría, hablan más, interrumpen más, se les escucha más. A veces apetece estar un rato en un grupo que no da ese pequeño extra a nadie. Pero luego hay que salir ahí fuera a contarle al resto (hombres, mujeres ajenas al grupo) lo que se ha estado cociendo dentro. Si no, ¿para qué?

3. Poder hablar de “cosas de mujeres” o de cosas que no quieres hablar delante de hombres. Temas como salud sexual y reproductiva, crianza de los hijos, o feminismo, en mi opinión no deberían dejar a los hombres fuera por sistema. Al final, hablar sin hombres delante quiere decir que se va a hablar de hombres. El cotilleo es un excelente lubricante social. Lo cual está muy bien, si es sólo un rato.

Por lo tanto, y mientras no encontremos más razones, vemos que los espacios segregados pueden ser un mal necesario mientras vivamos en un patriarcado. Dan sensación de seguridad y protección, eliminan a un grupo que tiene el privilegio de que si ellos hablan se les escucha más, y favorece conversaciones que suelen ser privadas. Para que sean efectivos, lo que se trabaje en el espacio segregado luego hay que difundirlo fuera, aunque sólo sea que ha cambiado para mejor tu estado de ánimo.

También hay que tener en cuenta que los espacios segregados tienen que tener una política muy clara de inclusión a las personas trans* para que puedan participar sin problemas donde por justicia les corresponde. Reducir la cantidad de espacios segregados es una manera de facilitar la inclusión trans*, y de quien no responden a una división de género binaria.

Ahora mismo hay un espacio segregado muy visible: los gimnasios femeninos. Su existencia me sorprende, porque un gimnasio no es un espacio de poder en absoluto. Donde se practica un deporte, sí, pero un gimnasio, no. Un lugar donde se practiquen deportes puede ser hostil, pero las agresiones vienen de quien tiene poder: los entrenadores. Hay muchos casos, desgraciadamente, de entrenadores que han abusado de sus alumnos y alumnas. Por lo tanto, en un gimnasio femenino, si se crea un vínculo emocional fuerte con el preparador físico, la vulnerabilidad sigue ahí, quizá más intensa cuanto más asimétrica sea la relación, pero en cualquier caso el problema no son los compañeros.

¿Comunicación? Los gimnasios no son, que yo sepa, tampoco un lugar de comunicación. Acudimos a uno a seguir instrucciones. Lo mismo ocurre en una escuela deportiva. En fin, que los gimnasios femeninos no dan ninguna ventaja respecto a los mixtos, más alla de que como son franquicias, son muy visibles y usan métodos de trabajo estandarizados.

Pero se explica observando las webs de estas franquicias. Aquí ímágenes de portadas:

femgym 4 femgym 5Y ahora, de otras páginas de las webs:

femgym 6 femgym 8 femgym 1femgym 7 femgym 2 femgym 3Es fácil darse cuenta de varias cosas. La primera: son centros para la pérdida de peso. Las webs, después de textos como los insertados, añaden una lista esquemática de beneficios del ejercicio físico, como para salir del paso. Pero están pensados para lograr objetivos (véanse las menciones de “efectividad”, “resultados”) y el objetivo principal es perder peso.

Además, el ejercicio físico se ve como una tarea compleja, tediosa y amenazante. Lo más repetido es que los métodos son sencillos. Empezar una tarea nueva, como ir al gimnasio por primera vez, puede ser un poco intimidante, pero no complicado. A la posible clienta se la trata como a una niña pequeña, que no sabe lo que necesita, que está allí por necesidad pero no realmente por su propia voluntad. El ejercicio físico no es un placer en absoluto.

Se insiste en que las sesiones son breves. De nuevo, el ejercicio no es un placer, y no estamos en el gimnasio para disfrutar, aprender habilidades nuevas, conseguir fuerza física o hacer vida social. No: vamos a conseguir los beneficios a posteriori de la actividad física, y por eso se presumo de que este esfuerzo físico en sí va a ser corto. Sesiones de media hora es la norma, en circuitos prediseñados.

Y ¿por qué hacer todo esto en espacios segregados femeninos? ¿por qué no utilizar idénticas salas de circuitos en los gimnasios mixtos? Pues a mí me parece que para evitar que seamos, horror, gordas en público. Porque podemos hacer dieta en público: abstenernos de comer es una acción virtuosa. Pero el ejercicio físico en público es un desafío. Además de que sienta bien a la salud y nos pone fuertes, supone aceptar que a veces somos torpes, sudamos, adoptamos posturas poco fotogénicas. Y que estar mona no pasa por casualidad. Así que algunos listos, viendo que hay mujeres a las que desgraciadamente les da vergüenza hacer ejercicio físico en público, en lugar de formar a preparadores físicos sensibles a nuestros problemas, nos han dado otro lugar donde escondernos.

En conclusión, el gimnasio femenino es otro espacio de opresión. Como el servicio de señoras, la peluquería, o la reunión de tappersex, es otro lugar en el que disimular que la feminidad es una construcción y que tenemos una tercera jornada laboral para estar atractivas.

El cristianismo, un complicado club de fans

Diagrama color

Esa fiesta con globos de la imagen es un esquema de las variedades y ramificaciones más importantes del cristianismo. No están todas. Sólo la Iglesia Católica es única, todas las demás tienen más variaciones teológicas y más organizaciones independientes dentro.

Todo lo que está dentro del cuadrilátero es cristianismo. He excluido deliberadamente a Testigos de Jehová y Mormones, digan ellos lo que digan. De fuera a dentro, ¿quiénes son los unitarios? pues un conjunto de iglesias que tienen en común no creer en la Trinidad. De ahí se deduce que no creen, dudan, o consideran irrelevante el estatus divino de Jesús. Conozco la Iglesia Unitaria Universalista de EEUU y tienden a ser muy progresistas; por ejemplo, en su equivalente a la confirmación de los adolescentes, los chicos hacen una lista de en qué creen y en qué han decidido que no creen.

El óvalo rosa no tiene nombre; son las iglesias más antiguas. Comparten dos rasgos fundamentales: primero, la necesidad de intermediarios altamente cualificados entre las personas y Dios. Esto se ve en casi todos los aspectos de la práctica de la religión. En lo privado, es frecuente no rezar a Dios sino a santos, porque tienen una relación especial con Dios. Cuando un católico reza a Santa Lucía o un ortodoxo a la Virgen María, no le piden a estas dos señoras que cumplan algo: le piden a ellas, ya que tienen a Dios más a mano, que le pidan a Dios ese favor de su parte. Esto se llama “interceder”. En lo público, no hay casi nada que un católico o un ortodoxo pueda hacer frente a frente con su Dios, ni siquiera leer los textos sagrados, que sólo deben ser interpretados por los expertos, es decir por los curas. Leer la Biblia está permitido, pero no se anima a los creyentes a ello.

El segundo rasgo fundamental que comparten es la salvación por las obras. Los católicos mantienen sobre el tema un sí-pero-no porque llevan alrededor de un siglo copiando detallitos protestantes para que no se les escape el rebaño definitivamente, pero la idea básica es ésta: para ir al cielo hay que ser un cristiano bautizado que ha sido “bueno”, que ha realizado actos bondadosos o inversamente, que no ha cometido pecados graves. Además están los sacramentos, que son una serie de actos de valor sagrado que debe realizar en todos los casos menos dos (bautismo y matrimonio) un profesional.

La diferencia entre coptos, que son cristianos egipcios; ortodoxos, y católicos es sobre todo histórica. Los ortodoxos son más conservadores y están más apegados a lo ritual. Pero teológicamente hay poca diferencia.

Vayamos ahora al óvalo amarillo. Los protestantes se definen bien por oposición a los católicos. Lo primero: no hay nada entre Dios y el creyente. ¿Que hay santos? Haz lo que quieras, pero nada te distingue de un santo, nada te impide rezarle tú, directamente, a Dios. La Biblia está para leerla y es el único texto que cuenta. Otras personas, curas, teólogos o no, pueden haber escrito libros que te inspiren, pero no los necesitas. A los curas tampoco los necesitas: el cura, ministro o pastor sabe más que tú porque para eso ha estudiado, y hay un par de cosas que ellos están habilitados para hacer y la gente corriente no, pero NO es un intermediario entre Dios y tú.

Despejemos a los anabaptistas: ellos no se dan este nombre, que da a entender que no bautizan. Son un conjunto de iglesias muy distintas entre sí que niegan la validez del bautismo de los menores de edad. Suelen ser profundamente pacifistas. Aquí están los Amish y los Menonitas; hay menonitas que viven como los Amish de las películas y menonitas perfectamente integrados en la sociedad occidental.

Los protestantes de tradición luterana y los de tradición calvinista se distinguen en una cosa muy importante: cómo se consigue la salvación. No es por las obras, como en el caso de los católicos.

Lutero vino antes y llegó a una conclusión lógica que personalmente le interesaba. Si Dios es infinitamente bueno, y los seres humanos somos pecadores, y él asume que todos los pecados son igual de graves, entonces ¿cómo nos salvamos? Según él, por la fe. Si eres cristiano, al cielo de cabeza. Fácil, ¿verdad? Hay actos buenos y malos, la moral existe, por supuesto, pero para Dios lo mismo da cotillear que decir mentiras que cualquier cosa horrible que se te ocurra. El pecado es inevitable, no hay categorías de pecado, si eres creyente te salvas, y si no eres creyente, es opinable si te salvas o desapareces.

Los calvinistas son otra historia. Según Calvino, los seres humanos estamos tan corruptos en nuestra naturaleza que lo que nos salva no es la fe, es la voluntad de Dios. Unos se salvan, y otros no. Dios elige, Él sabra por qué, a los que se salvan, y esos elegidos se sabe quiénes son porque tienen una fe inquebrantable. Es decir: no es que dudar u obrar mal sean pecado: es que si no se tiene fe, se duda, o se cometen pecados, es un signo de que esa persona probablemente no ha sido elegida para salvarse.

Los anglicanos, también llamados episcopales, son protestantes luteranos que han decidido, en parte por una conveniencia histórica, conservar muchas características del catolicismo, especialmente rituales. La principal diferencia entre una misa católica y una anglicana es que el cura en la anglicana muy probablemente está casado y es posible que sea un mujer, pero en las fórmulas rituales apenas hay diferencia (en España sí, pero eso es una historia para otro día).

Los evangélicos son un grupo muy complejo. El evangelismo nació dentro del anglicanismo como un movimiento de renovación que daba énfasis a las obras sociales y a la responsabilidad personal para mejorar la sociedad, una cosa muy victoriana. Al tratarse de una renovación con un gran interés proselitista, se expandió y muchos evangélicos se aproximaron al calvinismo atraídos por su austeridad, y su énfasis en una relación personal con Dios que en el anglicanismo a veces se pierde al mantener los rituales y fórmulas del catolicismo. Cuando he oído decir a luteranos “en esa iglesia son muy evangélicos” suelen querer decir demasiadas cosas distintas: que utilizan un rito con pocas fórmulas y bastante improvisación, que va a haber canciones muy ñoñas y muchas palmas, que son calvinistas con un barniz de buen rollito, que son fundamentalistas, o muy dedicados al proselitismo. Lo que sí es verdad es que todas las iglesias que llevan “evangélica” en el nombre son de creación muy reciente y por eso mismo son más proselitistas, entusiastas, y practicantes que las demás.

Diagrama de Venn realizado por @sanfermina a partir de mis apuntes.

I’m not there (Todd Haynes, 2007)

imnotthereGénero: Biografía.

Idioma original: Inglés americano.

Argumento: Biografía de Bob Dylan en la que seis actores encarnan seis aspectos diferentes de la personalidad del cantante:

Cumple el Test de Bechdel: No.

Violencia sexual: Ninguna.

Otras formas de violencia: No.

Usos en educación secundaria: Muy aburrida, muy fragmentaria, y no pretende explicar a quien no estuviera allí los hechos históricos y culturales alrededor de la vida de Dylan. Es una ida de olla que pretende ser original y se queda en confusa. Así que no la recomiendo para nada a pesar de que prometía para clases de música, historia o inglés.

Hijas y nueras: apuntes de sociología andaluza

A menudo se intenta justificar determinados modelos de familia con la excusa de que son naturales o inevitables. Una muestra de que esta supuesta “naturalidad” de las familias no lo es tanto es la diversidad para resolver la cuestión de qué hacer con los viejos. Algunos ejemplos: en China, la familia tradicional estaba montada en torno al respeto a los más viejos, sobre todo los hombres, pero eso se esta desmoronando. En la India, las viudas son un estorbo. En Occidente, dependiendo del país se van a una residencia. Los británicos que conozco pasan mucho tiempo solos, y valoran su independencia. ¿Y aquí? Varía bastante, y lo que mejor conozco es la situación andaluza.

En una familia andaluza, puede variar si la persona con más autoridad es el padre o la madre. Lo que no varía tanto es que hay un vínculo fortísimo entre madres e hijas. Si hay varias hijas, puede que a la más mayor le endosen el rol de “la responsable” y la pequeña sea “la niña” para siempre. Pero una cosa que está clara es que las madres y las hijas tienden a estar muy unidas. Esta unión se hace muy evidente cuando la hija heterosexual se empareja: en circunstancias normales, ninguna andaluza quiere irse lejos de su madre. Los hombres tampoco, la verdad, pero si el novio es de Villagrande y la novia es de Villachica, la novia hará lo que sea para vivir en Villachica. ¿y por qué? Porque quien va a ayudar en los problemas domésticos iniciales y en el momento clave en el que lleguen los bebés va a ser la madre de la novia. Las abuelas paternas, hasta donde yo sé, se inhiben. Miman, juegan, visitan, pero no cambian pañales ni hacen de canguro habitual si hay abuela materna.

En otras palabras: la madre andaluza, que ha creado un fuerte vínculo con su hija, trata a los hijos de ella como unos nietos más auténticos. En parte es por lo que dicen los refranes: los hijos de mis hijas, mis nietos son; los hijos de mis hijos, puede que no. Hijo de mi hija, mi nieto. Hijo de mi hijo, quién sabe. El hijo de mi hija, mi nieto será, el de mi hijo, Dios lo sabrá. Y por otra parte, es un seguro de culo limpio. Yo te ayudo a cuidar a tus bebés, y tu me vas a cuidar a mí y si hace falta, a tu padre, cuando yo sea vieja. Los hombres quedan al margen, porque aquí si algo está claro es que los hombres no limpian culos.

Entonces, el orden natural de las cosas es ése: el cuidado (sólo el cuidado, nunca el poder) se transmite por vía matrilineal, lo que tiene algunas ventajas. Es medianamente sostenible: los cuidados marchan adelante y atrás en las generaciones y en teoría, cuidar de tus hijas, que son un recurso propio, no externo, te garantiza cuidados cuando seas dependiente. Es kármico, y para esto también hay refranes. De tus hijos solo esperes, lo que con tus padres hicieres. Hijo eres y padre serás; cual hicieres te harán. No es frecuente, como en otros lugares, que se estimule que una hija quede soltera para cuidar de los padres. Es cohesionador: amplía la red de cuidados más allá de una generación, reduciendo la inseguridad e indefensión de la mujer recién independizada, o madre primeriza (siempre está el problema de que madre, suegra, gine, pediatra y amiga te van a dar cinco opiniones diferentes, eso sí).

Hasta aquí, todo bien, con un par de problemas fundamentales: qué pasa si no hay hijas, qué pasa si las hijas no dan nietos. Y otro día os hablo del síndrome de la abuela esclava. Pasemos a otra cuestión. Entra en escena la cuñada (o nuera): la pareja del hijo. Esta mujer, evidentemente, tiene una madre y a toda una familia detrás, y consciente o inconscientemente, sus planes incluyen coger a su novio y barrer para casa. Para la madre del hijo, la nuera oscila entre una aliada poco fiable y su peor enemiga. Una cuñada siempre es una extraña, una intrusa, en el mejor de los casos, y en el peor, una mala de cuento con la capacidad de dividir familias.

Y esto, ¿por qué? En parte por machismo. No es un hombre que pueda aportar dinero, poder o protección. En una cultura machista, una mujer con una posición económica o social superior a la del novio es irrelevante, o humillante. En cuanto a virtudes domésticas, no aporta nada a la casa porque es una extraña y no se espera de las nueras que sean cuidadoras. Y además, la nuera está bajo sospecha de querer “secuestrar” al hijo. Es decir: se lo llevará a vivir cerca de sus padres, para que su madre la ayude, y continuar con su propia cadena de cuidados. Ello va a influir en aspectos como el calendario de vacaciones y fiestas: los padres de ella tienen prioridad en cumpleaños, navidades, etc.

Una nuericuñada puede tener razones para llevarse bien con su familia política: malas relaciones con la propia, que su pareja esté muy unido a los suyos, que le caigan bien y piense que por qué no, o simple sentido de la justicia. Nunca se espera que las nueras entren en la cadena de cuidados, así que su rol debe ser distinto al de la hija: lo más sencillo y lo mejor que puede hacer es dejar que los nietos estén disponibles para los abuelos, y demostrar que es una buena cuidadora de su pareja. También es posible la amistad con sus cuñadas, y en menor medida sus cuñados.

Para concluir, en los últimos años tenemos una novedad con la mejora de la aceptación social de las parejas homosexuales. Será interesante ver, en unos años, cómo se recibe a yernos y nueras de parejas del mismo sexo en las familias andaluzas.

Esto empezó en una conversación por twitter. Gracias a @vorticemarxista, @yourspanishman, Clara, @anitaruiz77 y @xiscally.

Jane Austen: ¿por dónde empiezo?

Sense-and-SensibilityJane Austen es una escritora inglesa que escribió solamente seis novelas hace ahora doscientos años, y que siempre ha sido muy popular, aunque ha estado más “de moda” desde que en 1995 se hiciera una magnífica versión para cine de “Sentido y Sensibilidad” y en 1996 se publicara la novela “El Diario de Bridget Jones”, que es un remake de Orgullo y Prejuicio.

El estilo de la autora es difícil de clasificar. Su estilo cuidado y elegante y su defensa del sentido común, la moderación, y (hasta cierto punto) la educación femenina son neoclásicos. Su interés en el amor, en el matrimonio basado en la compatibilidad de caracteres, y en los sentimientos como formadores del carácter, la vincula al romanticismo y la hace continuación de la “novela de sentimientos”, un subgénero romántico. La importancia de los sentimientos se ve en que sus protagonistas crecen y mejoran como personas debido a experiencias emocionales, a veces sufriendo, a veces no.

Todas sus obras tienen un tema único, pero eso no significa que todas sigan el mismo esquema. Lo que comparten casi todas es esto: una chica de la burguesía rural está soltera y en edad de merecer. Tiene algún problema para casarse; normalmente, que aunque su posición social sea buena, su familia no tiene dinero. Ella está muy engañada sobre su personalidad, la de otros, o qué hombre realmente le conviene. Al final, su unión es feliz, pero algunos de los personajes secundarios pueden no terminar bien.

El interés de Jane Austen para cualquiera a quien simplemente le guste leer buenas novelas es su uso de un lenguaje elegante pero fácil de entender, la caracterización de los personajes, y ya que ya sido reciclada hasta el aburrimiento por las autoras de novela romántica, es interesante irse a la fuente. Y ahora, una guía sobre las novelas en sí, en un orden recomendado de lectura.

* Sentido y Sensibilidad. Tengo debilidad por ella y en cuanto a calidad, me resulta intercambiable con Orgullo y Prejuicio, la más popular de todas. Las protagonistas son dos hermanas: Elinor, práctica y Marianne, romántica. La película de Ang Lee protagonizada por Emma Thompson y Kate Winslet toma algunas decisiones bastante libres sobre los personajes (malas muy malas, amigas muy cursis, la relación entre las dos hermanas). Es excelente, y puede ser mejor ver primero la película.

* Orgullo y Prejuicio. Aquí las películas, sintiéndolo mucho, no están a la altura. Hay una de 1940 que ha envejecido mal, y una de 2005 protagonizada por la mandíbula de Kiera Knightley donde ella transmite una especie de enfado constante. Su personaje no es en absoluto la rebelde que esa película nos transmite. La mejor opción para la pantalla es la miniserie de la BBC de 1995, algo cansina porque dura seis horas y pretende leernos al oído el libro entero. Es mejor leer el libro y dejar las adaptaciones para después, si nos apetece. Sintetizando el argumento, “Orgullo” es Mr Darcy, y “prejuicio”, Elizabeth Bennet, que harían buena pareja si no fuera porque se han caído instantáneamente mal. Están acompañados de un coro de secundarios fa-bu-lo-so, y eso es precisamente la razón para no recomendarlo como primera lectura: tanta descripción podría aburrir.

* Persuasión: la más agridulce de todas, y la última que Austen completó. Anne era rica, se enamoró de un soldadito, y la persuadieron (ay) de que él era poco para ella. Han pasado diez años, la familia de ella conserva el prestigio pero ni un duro, y él es el soltero de oro, un apuesto capitán. Recomendable para fans del naturalismo, porque la novela no es naturalista pero se observa bien cómo los personajes están atrapados en sus posiciones. Hay una película bastante prescindible.

*Emma: En cuanto a películas, Clueless es tan buena o mejor que la protagonizada por Gwyneth Paltrow. Emma es la única protagonista de Jane Austen sin problemas serios que le impidan ser feliz o encontrar pareja… más allá de que es una niña mimada insoportable.

* Mansfield Park: tiene demasiada carga moral. La protagonista, Fanny Price, se va a vivir con sus tíos ricos para educarse mejor y tener más posibilidades de casarse cuando crezca. Su familia y sus amigos viven vidas vacías, coqueteando para pasar el rato y haciéndose daño como por juego. Aquí los secundarios no son tan divertidos como en otros libros, aunque tiene la novedad de mostrar más a las claras el punto de vista de “las malas amigas” y de Henry Crawford, el Don Juan. La película de 1999 intenta entremezclar con poco éxito la autobiografía de Austen con el personaje protagonista; hay una adaptación de la BBC de 2007 que no he visto.

* Northanger Abbey: es la primera novela de Austen, y se nota (se publicó póstumamente). Es una parodia de las novelas góticas: la protagonista se empeña en ver misterios donde no los hay. Pretende ser humorística, pero se queda corta, y tiene la protagonista más boba y menos interesante de las seis novelas. Tiene su punto, pero es la única que no he releído. Hay una película, y el guionista es el mismo que el de la versión de seis horas para la BBC de Orgullo y Prejuicio, así que anque no la he visto, podría merecer la pena.

Las tres novelas con protagonista “listilla que necesita que le den una lección” son más entretenidas y populares que las tres novelas con “bobita que necesita espabilarse” (aunque a mí me gusta mucho más Persuasión, con protagonista ingenua, que Emma, con protagonista cabezona). Leer a Jane Austen y cogerle gusto tiene dos inconvenientes: cuando te acabes las seis novelas no hay más, y todas las historias de amor de la tradición occidental posteriores la copian, así que te van a resultar más predecibles, planas y sosas. No digas que no avisé.

La Biblioteca recomienda… terror.

Biblioteca recomienda terrorLos libros fueron seleccionados entre los fondos de la biblioteca escolar del IES González de Aguilar, por los alumnos del equipo de asistentes. Unos libros se los han leído, y otros simplemente les llamó la atención su título o su portada.

Stephen King – La danza de la muerte. Una novela bastante larga, sobre la que hay una miniserie de televisión, sobre los efectos de una epidemia que mata a casi toda la humanidad.

El Fantasma de la Ópera – Gaston Leroux. Es más de intriga que de miedo. Un ser misterioso vive en la Ópera de París y se obsesiona con la bella e inocente cantante Christine…. una historia de amor tormentoso con un musical teatral de mucho éxito. Una versión para cine no adapta la novela, sino este musical.

Otra Vuelta de Tuerca – Henry James. Una niñera está al cuidado de dos niños en una casa encantada. ¿O es que ve visiones?

El Secreto del Hombre Muerto. Joan Manuel Gisbert. Un autor español de libros infantiles y juveniles preciosos y con mucha fantasía. Las chicas escogieron éste por su título y porque ocurre en Venecia. Uuuuhhh, secretos en Venecia. Me lo leo seguro. ¿O es que la maestra no puede leer libros infantiles?

La Leyenda de Sleepy Hollow. Washington Irving. A muchos alumnos les gusta la historia porque tenemos una adaptación muy fácil para leer en inglés, de nivel 1º de ESO. Si se portan bien, les podemos poner la película de Tim Burton.

 

Lobezno (James Mangold, 2013)

wolverine_jackman_660Género: Acción.

Idioma original: Inglés americano. Algo de japonés.

Argumento: Tras el final de X-Men 3, Lobezno se quita de enmedio, pero ¿le dejan? Qué va. Tiene que matar gente y rescatar damiselas.

Cumple el Test de Bechdel: Por los pelos. Pero hay una amistad femenina.

Violencia sexual: Ninguna.

Otras formas de violencia: Muchas peleas, algo de sangre. Lobezno tortura a un par de esbirros para que le den información, algo que me pareció innecesario.

Usos en educación secundaria: Nada recomendable, ni siquiera como entretenimiento. Es entretenida, pero yo no pondría una película tan violenta en clase sin algo educativo que la justificara.