Abuelas y brujas en las películas de Studio Ghibli

sophie old
Las protagonistas femeninas de las películas de Studio Ghibli han sido analizadas a menudo como ejemplos de cine feminista. Van desde mujeres jóvenes (Nausicaa o la princesa Mononoke) a niñas muy pequeñas, casi bebés, como Ponyo. Las más populares están al borde de la pubertad; por ejemplo, Chihiro. Es verdad que no salen muchas mujeres adultas y que no suelen ser protagonistas, pero en estas películas hay una gran variedad de ancianas, caracterizadas de manera positiva e imaginativa, casi siempre como personajes secundarios.

Estos personajes se pueden dividir en dos grupos:

El principal son las ancianas sabias o cuidadoras. La primera es Obaba, en Nausicaa. Aparece por primera vez cuando su familia se reúne con Lord Yupa, y Obaba interpreta para ellos la leyenda local de un héroe vestido de azul que llegará rodeado de luz dorada, a salvar al Valle y a su gente. Obaba es valiente pero algo fatalista; reta a los invasores del Valle a matarla, y cerca del final de la película parece resignada a que su pueblo desaparezca, ya sea por la invasión extranjera, por enfermedades relacionadas con las plantas tóxicas, o por el ataque de los insectos gigantes. En cualquier caso, llama la atención que el personaje escogido para ser la voz simbólica de la cultura del valle sea una anciana, en lugar de un sabio o un guerrero.

En La Princesa Mononoke el tema es parecido: se trata del conflicto creado por una ciudad industrial cuya prosperidad depende de la explotación de un bosque mágico. La anciana sabia aquí es Hii-sama. Intenta aplacar, sin éxito, al espíritu de un jabalí poseído que maldice a Ashitaka, y decide que el protagonista debe dejar el lugar y buscar una cura en el Oeste. Como Ashitaka se va para no volver, Hii-sama no reaparece. De nuevo, el personaje enriquece la película. Si vemos a hombres y mujeres de todas las edades, ¿por qué no también ancianas?

A veces, estas mujeres ancianas no entran en un tipo de “sabias”, sino que son sencillamente bondadosas, cuidadoras, y la historia las trata con mucha ternura. Es el caso de la Abuela en Mi Vecino Totoro, y de las muchas mujeres que viven en la residencia donde trabaja Lisa en Ponyo en el acantilado. En la ausencia forzosa de la madre de Satsuki y Mei debido a un enfermedad, la abuela de Okagi les da el amor y la atención que necesitan. Al mimo tiempo, la película nunca da a entender que cuidar de los niños sea un tarea exclusivamente femenina, puesto que desde el principio de la misma vemos a las niñas haciendo la mudanza y bañándose con su padre, en un modelo de paternidad positivo y realista, algo poco frecuente en la ficción. Aquí y en Ponyo, estas amables vecinas forman una comunidad que da un apoyo emocional muy necesario a niños y niñas pequeños, con familias que los quieren pero están muy ocupadas.

El papel de las ancianas como cuidadoras también está en sus familias biológicas, en Mis Vecinos los Yamada. Es una película costumbrista compuesta de anécdotas desconectadas entre sí. Tenemos a la familia Yamada con Takashi, el padre, Matsuko la madre, Shige la abuela materna, Noburu, el hijo adolescente, y Nonoko, la hija pequeña. Hacia el final de la película, Noburu bromea diciendo que la familia funciona porque los tres adultos están locos, pues si alguno no lo estuviera, se rompería el equilibrio. Algo de razón tiene, porque hay tensiones entre los adultos que serían insoportables si sólo fueran dos, o si no hubiera mucho amor en la familia. El conflicto entre Shige y su yerno surge pronto en la película: La propiedad en la que viven es de ella, pero él construyó la casa. Aquí y en otros casos, Matsuko no toma partido, y trata de detener la pelea. Por su parte, madre e hija discuten por las tareas de la casa (que ambas odian). Aunque Shige es muy ocurrente y a menudo muy divertida, no todo es de color de rosa: por ejemplo, uno de los “cortos” tiene como tema la melancolía que produce la proximidad de su muerte y la enfermedad de una amiga también mayor.

En El Viaje de Chihiro, encontramos un ejemplo de cada categoría, con lo que pasamos a la segunda: las enemigas o antagonistas ambiguas. En esta película hay dos hermanas gemelas, Yubaba y Zeniba. Su edad es dudosa: parecen muy mayores, pero Yubaba tiene un bebé. De un modo que recuerda ligeramente a Lady Eboshi en La Princesa Mononoke, es ante todo una mujer de negocios. Su mayor defecto es la avaricia, pero no es verdaderamente mala. No quiere causar daños innecesarios, y siempre cumple su palabra, aunque proteste de que eso la perjudica. Su hermana Zeniba irrumpe en la acción como antagonista, atacando a Haku y transformando al hijo de Yubaba en ratón, pero más tarde se vuelve amistosa y maternal, enfadada sólo con su hermana por haberle robado. Esto da complejidad e interés al personaje, mostrando que las abuelas cuidadoras y cariñosas también tienen intereses y necesidades.

En El Castillo Ambulante de Howl hay tres ancianas, en una relación no tan simétrica. La primera de ellas es Sophie, la protagonista, transformada en anciana por la Bruja del Oeste. Así empieza la parte central de la película, puesto que Sophie busca una forma de romper el hechizo, y así encuentra a Howl y su castillo. Como en El Viaje de ChihiroPonyo, el hechizo se rompe con amor, que no es precisamente muy original. Lo interesante de Sophia es cómo una chica tímida, práctica e insegura encuentra un trabajo doméstico que le gusta, en el que se encuentra cómoda, pero sólo después de un hechizo que la convierte en anciana. Esto, en el contexto del conjunto de la obra de Studio Ghibli, sugiere de nuevo la asociación entre la ancianidad y los valores de cuidado y ternura. Aquí están compensados por la Bruja del Oeste, un personaje poco común porque es mayoritariamente (o completamente) mala, sin rasgos positivos. Y finalmente, Madame Suliman, de edad indeterminada (tiene el pelo blanco pero parece más joven que las otras dos), una maga poderosa que fue la maestra de Howl.

captain dola

El Castillo en el Cielo incluye un personaje ambiguo que es, probablemente, la más divertida y transgresora de todas las ancianas de Studio Ghibli: Dola, pirata del aire. Inicialmente, parece un personaje negativo, pero más adelante se une a los protagonistas, Sheeta y Pazu, contra el verdadero villano de la historia, Muska. Como en cualquier historia de piratas, ella lo que quiere es robar tesoros. Muestra un gran amor por sus hijos, su marido actúa como un compañero en una relación compenetrada y positiva, y es amable con Sheeta mientras sigue siendo una auténtica pirata de película clásica. Es, probablemente, lo más memorable de esta película.

A pesar de la repetición de patrones, con todas estas brujas y abuelitas, la caracterización de las ancianas en la obra de Studio Ghibli nunca es estereotipada. Si las heroínas Ghibli muestran al público infantil que las niñas pequeñas pueden ser listas, valientes y admirables, estos personajes secundarios muestran que el encanto y el valor no se van con la edad.

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