Archivos mensuales: diciembre 2013

Propósitos

Me encantan las listas, qué le vamos a hacer, y hacer resoluciones. Esto no tiene mucho interés para nadie, más que para mí, pero ponerlo en el blog es una manera de hacerlo real y obligarme a cumplirlo.

Trabajo:

  1. Quiero mantener e incluso superar la tasa de aprobados del año pasado. No porque sí, sino porque sé que con los alumnos que tengo, se puede.
  2. Y quiero 100 libros más en la biblioteca. No sé de dónde van a salir, es más un deseo que una resolución. Pero los quiero.
  3. Terminar mi tesis doctoral, ese zombie.

Salud:

  1. Evitar todo lo que sea consecuencia del estrés, o de descanso o ejercicio insuficiente.
  2. Seguir haciendo ejercicio ahora que he dejado el baile; caminar 25 km a la semana.

Hobbies:

  1. Ver el fondo del cesto de la costura. Ni siquiera es la parte creativa de aprender a hacerme ropa, no. Son esas cosas que necesitan una puntada, un botón….
  2. Leer más libros de los que compro. Con reducir el montón me vale. Ahora son casi 250.
  3. No me fijo cantidades de libros que quiero leer, pero… leer más variado. Menos narrativa, más poesía y ensayo.
  4. Ahora mantengo tres blogs: el de la biblioteca escolar, éste, y el de cocina lo tengo abandonado. Publicar un post semanal en cada uno. Este año han sido 126 aquí, 13 de cocina, y 5 (incluyendo las páginas en pestañas) en el de la biblioteca, 144 en total, así que no es un objetivo tan distinto de lo que ya estoy haciendo.

Escribir muchísimo, leer bastante, hacer un poco de ejercicio. Mantener, mejorando un poquito.

Suerte a todos, y feliz año nuevo.

 

La naturaleza de los privilegios, y sobre su renuncia.

En cualquier lucha contra la discriminación en la que se cuente como aliados con quienes no la sufren puede surgir el problema de si los mismos pueden “renunciar” a sus privilegios. Esto genera fricción entre oprimidos y aliados, que se preguntan si para ser un activista “de verdad” van a tener que renunciar a algo que consideran parte de su identidad. Hay muchas opiniones sobre ello; la mía es que el conflicto viene del complejo significado de la palabra “privilegio”. Son varias cosas: en primer lugar, una característica a veces irrenunciable. Por ejemplo, ser hombre, ser heterosexual, ser cis…. de todas ellas, la única renunciable es ser rico y algunas son modificables, como no estar discapacitado. Cuando hablamos de “renunciar a privilegios” no nos referimos a esto.

En segundo lugar, tenemos la jerarquía que convierte las características personales en ventajas. El patriarcado sitúa al hombre sobre la mujer, el capitalismo genera desigualdad social, el racismo establece una raza superior, y así sucesivamente. Renunciar al privilegio es combatir la jerarquía.

Por último, si sumamos nuestra característica personal a la jerarquía, las consecuencias son las ventajas concretas que tenemos. Ya he hablado sobre las mías. Citemos algunas de los hombres: se les consiente más agresividad, se les presupone ser más racionales, se les escucha más. Sólo por decir algún ejemplo. Esto, las consecuencias, es privilegio en su tercera acepción.

Cuando queremos implicarnos en una lucha contra la discriminación, queremos ser activos (somos activistas, ¿no?) y queremos combatir a otros (la autocrítica es dura). Y nos fijamos en el segundo punto. Algunos grandes logros provienen de aliados, aunque solo sea porque tenían el poder y los apellidos: abolir la esclavitud, dar el voto a los pobres, dar el voto a la mujer, legalizar el matrimonio homosexual, y así. Esos son los logros que queremos, por supuesto, poder decir “yo he hecho”.

Los aliados, por otra parte, tienen un extra de trabajo, centrado en la tercera acepción. Supongamos un hombre feminista: su función, además de combatir el daño hecho a las mujeres por terceros, también es procurar no beneficiarse, por acción o por omisión, de ser un hombre. Esto es un trabajo imposible de hacer de forma completa, porque no depende de cada hombre cómo lo perciba el resto de la sociedad, a menos que se haga un esfuerzo muy grande para salir de la jerarquía. Además, es durísimo y desagradecido: si te callas, si no interrumpes, si das la razón, si dejas de llamar “ayudar” a tu parte de las tareas de la casa…. nadie se va a dar mucha cuenta, y no te lo va a agradecer nadie. No digo que sea fácil. E insisto: no sirve de mucho hacer una lista de tareas, porque es inacabable, y cada uno debe dedicarse a donde más útil resulte. Sólo digo que si no haces, aunque sea un poquito, el trabajo de ir perdiendo ventaja sobre mí, mal puedo considerarte mi aliado.

En un estado hembrista

Hace semanas, Miranda pensaba cómo sería un Estado hembrista, y comentaba algunas de las características de dicho régimen en su blog. Eso me hizo reflexionar. Hubo un hashtag en twitter, #EnUnEstadoHembrista, al que contribuí poco, porque casi todo lo que se me ocurría que pasaría no era solamente una versión femenina del patriarcado, sino un mundo con más igualdad, y no tiene porqué ser así. Desengañémonos: un mundo hembrista sería la tiranía de las blancas y ricas sobre las demás mujeres, y más abajo de la pirámide social, los hombres. Es cuestión de imaginación si los hombres blancos y atractivos según los deseos de las mujeres privilegiadas estarían en medio o abajo de la pirámide. Imagino que en una sociedad con mayor peso del capitalismo, los hombres ricos, pareja de mujeres ricas, estarían un poco más arriba que las mujeres pobres, obreras o extranjeras, mientras que en una sociedad donde el capitalismo pesara menos que la religión o la tradición, la jerarquía no estaría tan clara.

A continuación, algunas de las opiniones dadas en twitter sobre un posible mundo hembrista, con el permiso de las autoras. ¿Algún parecido con la realidad?

Sobre prestigio social y poder

En un estado hembrista habría pobreza, racismo, transfobia y homofobia, y sería un asco, porque las desigualdades se interrelacionan.

En un estado hembrista, las religiones mayoritarias serían cultos de la Gran Madre. El dios fecundador tendría un papel menor, accesorio. Las sacerdotisas de religiones mayoritarias serían ricas. Sus sirvientes serían hombres castrados, con ropa fea.

Se diría que los hombres son “muy listos”, pero serían minoría en las ciencias, tecnología, y en ser dueños de la propiedad privada. Koolasuchus

Del hombre que lograra demostrar más conocimientos sobre algo que una mujer, se deduciría que lo habría aprendido de otra. Koolasuchus. Cuando un hombre accediera al ámbito académico/laboral, se le obstaculizaría y se devaluaría su mérito a arribismo. (Sibylbanshee)

En un estado hembrista, las mujeres ganarían alrededor de un 50% más que los hombres, ya que las madres sostienen el hogar.

Habría techo de cristal y doble jornada laboral masculina, y al hombre explotado por su género se le llamaría ‘superman’. Koolasuchus

Habría algún que otro ministro varón. dejamehablarr

Un muñeco de palo se interpretaría automáticamente como mujer. Dejamehablarr

Sobre sexo y violencia sexual:

Habría libros y manuales destinados a hombres jóvenes para no ser violados, agredidos o perseguidos por mujeres. Los hombres tomarían muchas precauciones y distancias por “lo que provoca su cuerpo”. (_bitterswt)

‘Homosexual’ sería sobreentendido principalmente sólo como sinónimo de ‘lesbiana’.(dejamehablarr)

Dos mujeres besándose se consideraría algo asqueroso o incómodo de ver. Dos hombres besándose sería un acto sólo tolerable a modo de fantasía erótica para satisfacer a mujeres heteros. (Koolasuchus)

Las nazis hubieran experimentado con lesbianas y mandado a los hombres gays a un correccional. (dejamehablarr)

Habría un mercado para el fetichismo con hombres trans. A muchas mujeres les parecerían amantes deseables.

Se harían chistes sobre hombres trans “engañando” a mujeres cis. (ComandanteVimes)

Si se agrediera o vejara a un hombre, se relativizaría, se le culparía o se le acusaría de denunciar falsamente. (Sybilbanshee)

La sexualidad masculina se limitaría a la reproducción y la satisfacción femenina, siendo un tabú y estigma social (Sibylbanshee)

Sobre los cuidados:

Se reconocería que la crianza es, ante todo, muy dura. Tendría fuerte apoyo estatal o la harían sólo las pobres.

Yo no sería hembrista, porque tendría un papá que decidiría qué comer o cuándo cambiar las sábanas, ¿sabéis? dejamehablarr

Lo habitual sería que a las labores domésticas a las que no llegara papá, llegara el papá de papá, o un hombre contratado por papá. dejamehablarr

Los anuncios de comida precocinada estarían dirigidos a mujeres ‘singles’, el resto de comida estaría dirigida a papás. Dejamehablarr

Los ‘hombres casados con’ se dirían coloquialmente ‘el hombre de’, pues al casarse se comprometerían de pies a cabeza. dejamehablarr

En un estado hembrista, se diría que no te puedes fiar de alguien que no puede parir ni amamantar.

Sobre estética.

La ropa que llevaran los hombres se vería ridícula en una mujer y la gente se reiría de ello. dejamehablarr (históricamente, una mujer vestida como un hombre ha sido a veces un ser ridículo, pero ella como individuo, por tener tales pretensiones)

El color azul predominaría en los juguetes para niños y el resto de colores estarían en los de niñas o en los mixtos. Dejamehablarr

En un estado hembrista, lo masculino sería objeto de burla. Masculinizar sería denigrante. Las mujeres no se pondrían ropa masculina.

En un estado hembrista la ropa femenina sería siempre cómoda. Habría variedad en la ropa formal y elegante, cómoda.

Ocio y cultura.

Casi todos los personajes de ficción tenderían a ser mujeres. Koolasuchus

En un Estado hembrista habría muchas mujeres humoristas y guionistas de comedia, haciendo chistes sobre hombres egoístas y mentirosos.

Habría un subgénero dramático de denuncias falsas. Los hombres tendrían miedo de la calumnia, desde niños.

El canon artístico estaría plagado de fascinación por el cuerpo masculino mutilado (gaelx) a lo que yo añado, también el cuerpo masculino inconsciente.

Shakespeare habría sido maestro en Stratford, quizá.

Salud

En un estado hembrista, la pubertad masculina se viviría con vergüenza, la juventud con inseguridad y la madurez con medicalización.

Casi todas las enfermedades de los hombres tendrían algo que ver con el estrés o sus genitales.

Los genitales masculinos se considerarían algo no sólo vergonzoso, sino también sucio.

No tendríamos del todo claros los mecanismos de la erección y la eyaculación masculinas.

La denuncia falsa.

Había una vez una sociedad en la que las denuncias por violación o violencia de género tenían un peso social tan grande, y eran una acusación tan grave, con tal estigma, que los hombres vivían aterrorizados ante la posibilidad de la calumnia.

– Pero vamos a ver, ¿tú qué le has hecho a ella para que te denuncie?
– ¿Yo? Yo, nada, de verdad tío, yo no le he hecho nada.
Bueno, algo le habrás hecho, ¿no? No te va a denunciar por las buenas, hay que calentar mucho a una mujer para que haga una cosa tan extrema como esa.
– En serio, que no. No le hice nada. Salimos a dar una vuelta, nos tomamos algo como siempre, la dejé en su casa como siempre, me fui, y lo siguiente que sé es que tengo a la policía en casa tomándome muestras biológicas hasta del cielo de la boca.
– Jodeeeeeerrrrrr, pero es que cómo se te ocurre. ¿Qué bebiste?
– Pero eso qué tiene que ver.
– Pues tiene todo que ver. Tú vas, te emborrachas, te pasas, te crees que ella tiene ganas, no las tiene, y ¡POM!, la violaste. Y encima es tu novia, o sea que es violencia de género. Da gracias a que la denuncia es por la violación nada más y no por maltratador.
– ¿Cómo te tengo que decir que no la violé? Que no es que ella no consintiera, que es que no hubo sexo, ni del bueno ni del malo. No. Sexo.
– Eso es lo que dices ahora, tío que soy tu amigo y creo que no tienes mala intención, pero si habías bebido, ¿cómo sabes que no la violaste?
– A ver, si te pones así, uno no está nunca seguro de nada, en fin, ni del suelo bajo los pies, yo qué sé, si hubiera habido sexo me acordaría.
– Aparte es que tú, también, es que da igual, es que eso es ir provocando. Vas y te tomas unas cervezas, y luego os vais a su casa, y claro, por aquellas calles tan vacías, pues ella, normal. Se asusta. Le entra miedo, y hace, pues lo normal en una situación así. Se asusta,  va y te denuncia.
– Pero ¿tú de parte de quién estás?
– Es que no es cuestión de parte de quién estoy, que sabes que eres mi amigo y me importa lo que te pase, pero es que tíos como tú sois los que nos dan mala fama a los demás. ¿Por qué no me llamaste para que fuera con vosotros? Yo también estaba por la parte de los bares, nos vamos los tres a su casa y ya está. Tienes tranquilidad, un testigo, y la seguridad de que no la violas. A ver, como si no te hubieran dicho mil veces que uno no se puede quedar solo con una mujer. Vamos, desde chicos en el colegio.
– ¿Y si nos acusa a los dos?
– Venga ya, que Silvia no es de esas. Silvia es legal.
– Será todo lo legal que tú quieras, ¡pero me acaba de calumniar!
– Ehhhhhh, que calumniar es una palabra muy gorda. Te ha denunciado.
– Me vas a venir a mí con qué palabras son gordas. ¡Que me han puesto un cartel al cuello!
– Venga, no dramatices. Espera a que se le pase un poco el enfado, hablas con ella, le pides perdón, y a ver si retira la denuncia, que yo creo que sí, que es una persona razonable y si le explicas tu versión, te comprenderá.
– Entre los que decís que algo hice y la culpa es mía, y los que decís que las mujeres no pueden evitarlo, y la culpa no es de ella, me tenéis todos harto ya. Voy a ver qué ponen en la tele.

En un canal de televisión hay un documental que se centra en los aspectos más tristes del día a día en prisión de hombres denunciados por violación y violencia de género. Todas las mujeres que aparecen son funcionarias de prisiones, juezas, y mujeres policía.

En otro canal están echando una comedia donde algunas actrices hacen chistes sobre un hombre que es demasiado feo para calumniarlo: no querrían que nadie las relacionara con él.

En otro canal donde también hay una película, es un drama romántico. Una mujer seduce a un hombre. Lo amenaza con denunciarlo, tras lo cual él se enamora de ella, seducido por su chantaje.

En otro canal hay un debate sobre la función que el sistema educativo debe tener enseñando a los chicos a evitar ponerse en situaciones que les lleven a ser calumniados, ya que se produce una escalada del “rumor” a la “acusación” al “chantaje” a la “denuncia” que los chicos deben saber detectar y frenar antes de que sea grave. En ningún momento se dice “las mujeres denuncian”, sino “los hombres reciben denuncias”.

– Estoy harto de toda la mierda antimasculina y calumniante que echan.
– Nah, no tendrías que ser tan radical. Tomátelo más a la ligera que no es algo personal, tío.

Teoría y práctica del activismo.

Puede parecer que hay cierta superioridad del activismo callejero frente al que se hace en redes sociales, ante lo cual quienes pasamos mucho tiempo frente a un ordenador tenemos la tentación de defendernos, en nuestro método o en la validez de las herramientas que usamos. Pienso que es una distinción inútil, pues la diferencia clave no está entre activismo online y activismo en la calle, sino en los grados de separación con la realidad. Leer lo que escribo aquí es tan real como leerlo en papel, escucharme en un aula, o comentarlo en una cafetería. Veamos a qué me refiero con qué es la realidad.

El grado 1 del activismo son las acciones encaminadas a conseguir justicia o eliminar discriminación. Pongamos un ejemplo que se puede hacer dentro y fuera de redes sociales: el uso del femenino plural como genérico. Supongamos una asociación cultural que pone en sus estatutos que el femenino plural se entiende como genérico; da igual si están en un centro cívico de barrio, en un blog o en facebook. El póster que dice “ESTÁIS TODAS INVITADAS A NUESTRA FIESTA DE ANIVERSARIO” es un acto reivindicativo.

El grado 2 es la elaboración o difusión de teoría que explique, divulgue o eduque sobre el activismo. Los estatutos de esa asociación explican porqué van a tomar esa medida. A los nuevos se les dice “no hay actividades sólo para chicas, el femenino es genérico, si hacen una exposición de fotos Pepe, Juan y Miguel pondrá “Tres conocidos fotógrafos malagueños”, pero si es mixto o genérico, será femenino”. Y se les explica porqué. “Es para dar visibilidad a las mujeres artistas, para que en las actividades mixtas no parezca que las mujeres están como invitadas, porque decimos “personas” en femenino, y para fastidiar al concejal de Cultura”.

El grado 3 es la evaluación de las acciones en función de la teoría. En mi ejemplo: ¿hemos sido coherentes y toda la documentación está en femenino? ¿es sólo por escrito o también es oral?

El grado 4, ya a tres escalones de distancia de la práctica, es la evaluación de la teoría: decidir si es útil, o no, si estamos de acuerdo con ella, o no. “No tiene sentido que nos pasemos un cuarto de hora de cada reunión con el Concejal de Cultura aguantando sus sermones sobre los estatutos”. “El femenino genérico no integra a las mujeres, sólo disfraza”. “El femenino plural genérico no sirve para lo que queréis que sirva”.

Grado 4 sería tambien la evaluación del grado 3. ¿Se puede evaluar un evaluación? Por supuesto, aunque a esta altura normalmente estamos opinando sobre personas. Es decir: Emi dice “los carteles muy bien, pero cuando hay un taller de pintura con niños y niñas, les habláis en masculino”. Fran dice: “Lo importante es que se apunten, no lo que te parezca a ti que tenemos que llamarlos, Emi, vamos a lo serio”. O dice, en privado, por ejemplo: “Emi siempre se fija en lo más tonto”.

Grado 5, sí, lo hay, es evaluar el grado 4: opinar sobre las críticas a la teoría. ¿Parece retorcido? Sólo hay que decir “Los que dicen que el femenino plural genérico no sirve para nada son todos unos saboteadores”. Censurar a Fran del ejemplo anterior específicamente por criticar a Lola. Censurar a la persona que dice: “no acepto tu teoría”. Supongamos que alguien dice “A Fran lo que le pasa es que se agarra a lo que sea para tener más razón que Emi”. Grado 5. Estamos a cuatro escalones de la realidad.

He establecido 5 grados. Pero incluso charlando con un café delante, el grado de cotilleo-sobre-cotilleo sube más. Es fácil decir: ¿Leo? Paso de Leo. Es de la pandillita de Fran. Grado 6. Y así hasta el infinito.

Hay que teorizar y hay que evaluar, pero eso no pude serlo todo. Como activista, considera hasta qué punto tu actuación está más cerca de cambiar el mundo, online o no, o más lejos, ya sea considerando teorías o evaluando el trabajo de los demás. No se trata de si tu acción es exitosa, sino de si es directa. Se trata de la respuesta a la pregunta: ¿qué has hecho hoy contra la injusticia?

Cómo comer bien en un piso de estudiantes.

Por ahí hay muchas webs y muchos libros sobre cómo comer fácil y barato. En ese sentido, recomiendo la iniciativa “5 euros al día” de Anna Mayer (el enlace es al tag en su blog) y Jorge Guitián (posts de él: introducción, continuación, conclusiones).En este blog no hablo de cocina porque ya tengo uno de recetas: éste es el archivo y ésta es la ubicación actual. Lo que voy a hacer hoy es añadir a la iniciativa de Jorge y Anna algunos consejos sobre mi propia experiencia, viviendo sola y compartiendo piso, por eso lo de “presupuesto de estudiante”. Compartir la cocina puede tener inconvenientes para la convivencia, pero a la hora de ahorrar dinero es lo mejor.

Primero, una palabra sobre materiales. Algunas cosas que puedes pedir que te regalen por Navidad son:

– Una batidora de brazo desmontable, si te apetece aprender a hacer recetas que requieran picados finos, salsas que van batidas, gazpacho, crema de verduras, etc.

– Cuchillos de buena calidad. Uno de chef y uno pequeño para pelar son el equipo mínimo. Ejemplos. Y para cortar, una tabla, nada de cortar en el aire, que te vas a quedar sin dedos.

– Una olla rápida. Son la siguiente generación de ollas a presión. Si tienes que pagar tú el gas, es caro guisar carne y legumbres en olla normal. Las legumbres son maravillosas una vez que sabes prepararlas.

Cualquier otra cosa (sartenes, ollas, etc) asumo que la tienes en el piso. Estas son cosas que no suele haber en pisos de alquiler y que, aunque no son baratas, son fáciles de transportar. Piensa a largo plazo: compra los mejores que te puedas permitir. He usado dos batidoras de brazo: la que me regalaron hace 12 años era de calidad y está como nueva. La malilla que compré en una emergencia no me duró un curso porque el plástico se rajó. A esto lo llamamos “Ley de Vimes”(1): lo barato sale caro.

A continuación, hablemos de los compañeros. El peor reparto posible es “comemos juntos, un día cocinas tú, mañana yo, tú pagas lo tuyo y yo lo mío”, porque nunca sabes qué vas a comer, puede no gustarte, y además, el presupuesto de cada uno puede variar. Cuando he comido así ha sido con alguien que ganaba mucho más dinero que yo, lo que me ponía en una posición incómoda. También me he visto en el extremo opuesto: todo el mundo contribuye dinero, y una sola persona cocina. Bueno, yo cocinaba y decidía el menú a partir de los ingredientes escogidos por todos. Lo malo de esto es que genera tensiones en el reparto de poder (sí, sí, poder): quien cocina decide, quien come pone pegas, si “quien cocina no friega” los friegaplatos acaban hartos…. lo mejor es algo más equilibrado.

Las cosas hay que hablarlas. Lo ideal es saber cuánto dinero podemos y queremos poner, qué manías tiene cada uno, y qué necesidades. Hay alimentos que tienen que quedar fuera (uno toma café, otra merienda galletas) y es posible que alguien sólo quiera hacer un reparto parcial porque come fuera o cena poco. En cuanto a poner dinero, a mí me ha funcionado el sistema del fondo común. Cuando sabemos qué gastos son comunes, se coge un monedero o caja o algo así y echamos dinero a partes iguales. Cuando haga falta comprar algo, quien quiera y pueda hace la compra. Así nos ahorramos echar cuentas de si esta vez yo compré servilletas y tú manzanas. El dinero común va al fondo, y el fondo sólo se gasta en las cosas comunes. Si a alguien le dan comidas caseras de su familia los fines de semana, y las quiere compartir, se puede acordar que puntúe como “añadido al fondo común” o hacer un trueque por fregar los platos, la guarnición, etc. Si resulta que un miembro del grupo es de algún lugar con comida deliciosa y barata, y puede traer carne de la sierra, pescado, fruta del huerto de su tío… Estas cosas o se compran con dinero del fondo, o se calcula cuánto valen y ajustamos cuentas. Parece muy calculado y frío, pero hay tantas cosas que pueden producir roces desagradables y pequeñas injusticias cotidianas, que si nos peleamos, que no sea por dinero.(2)

Ya tenemos descartados los descartes y hemos juntado dinero, hagamos primero el menú, luego la compra, y luego arreglamos el menú. ¿Es laborioso? Un poco, hasta que aprendes, pero luego ahorras muchísimo tiempo y dinero. Un ejemplo: Los lunes no vamos a tener nunca nada hecho porque el domingo se lo hemos dedicado a la vida social o los deberes. Así que todos los lunes toca algo rápido (supongamos filetes y ensalada como base, y ya variaremos). Alguien no tiene clase el miércoles y puede vigilar una olla: no comeremos lentejas todos los miércoles, pero si comemos lentejas, será ese día. De esta manera, nos queda un “esqueleto” del menú. En plan “lunes pasta, martes pollo, miércoles nada porque comemos en la facultad, jueves puchero, viernes lo que sobró de puchero, sábado arroz, domingo decidimos sobre la marcha porque estaremos con resaca”. Y con las cenas más o menos igual. Entonces, sobre lo que nos apetece (“esta semana os voy a hacer mi famosa Pasta a la Yo“) hacemos la lista de la compra. Lo mejor es comprar semanalmente. Y cuando vamos a hacer la compra, miramos qué está de oferta. Si pensabas comprar pollo pero están de oferta el pavo, pues pavo. Si hay 3 x 2 en pasta, pues compra para que dure. Y así.

A la hora de cocinar y comer, unos cuantos consejos:

– Evita las salchichas, los fiambres, y demás inventos. Parecen baratos porque se comen porciones pequeñas, pero mira los ingredientes y el precio por kilo. Es comprar agua, fécula de patata, harina de soja, tendones y grasa a precio de carne (3).

– Evita, o programa al mínimo, los precocinados. Los hay de calidad, pero todos salen caros. Los semipreparados (por ejemplo, verdura troceada) no salen a cuenta tampoco si lo que quieres es ahorrar.

– En el supermercado mira el precio por kilo de todo, sobre todo lo fresco. Puede que manzanas en bandeja, manzanas a granel y manzanas en una bolsa tengan precios diferentes.

– Los fritos caseros gastan una cantidad de aceite muy grande. Yo como cosas fritas casi siempre que tapeo, porque me encantan, pero intento no freír en casa. Una especialidad de la comida de supervivencia: la tortilla de patata cocida.

– Cocina para reutilizar. Ahorras tiempo y gas. Por ejemplo: haz el doble de patatas cocidas y con la segunda parte haz ensalada, revuelto, sopa… Otros platos muy reciclables son la sopa, el caldo, la salsa de tomate, el pisto, el arroz blanco. La pasta cocida sobrante está buena frita en tortilla, mejor que recalentada.

– Aprende a trocear bien el pollo. En un momento en el que convivíamos 3 personas, con un pollo hacía: caldo con las alas y la carcasa (sopa y ropavieja o empanada con la carne pegada al hueso); un guiso con los cuartos traseros (para comer con arroz y verdura) y salteado como comida china con las pechugas. Entre 4 y 5 comidas. Entre 8 y 15 raciones, por alrededor de 8 euros (sólo la carne).

– Plantea las comidas más o menos así: 1/3 hidratos de carbono, 1/3 proteínas que no tienen por qué ser animales, 1/3 verdura. Fruta de postre. Esto, si no hay ningún problema nutricional. Es variable, pero no reduzcas la cantidad de verdura. Si piensas en un esquema con “cajones” que tienes que llenar, planear el menú y no comer siempre lo mismo es más fácil. Varía la manera de preparar la parte de hidratos de carbono (arroz blanco, caldoso, en guiso, en ensalada, en sopa…)

– Trabaja las recetas y las técnicas básicas como fórmulas con “variables” que rellenar. Por ejemplo: mucha gente sabe hacer crema de calabacín: un poquito de puerro o cebolla se rehoga con aceite, 1/3 de papas y 2/3 de calabacín, agua, sal, cocemos 20 minutos, trituramos, queso. ¿sí? Pues esto no es la receta de la crema de calabacín, sino la de todas las verduras del mundo. Te puedes inventar la crema de coliflor, o la de espinacas. Y así hasta el infinito.

– Si comes muchos días a la semana fuera de casa, llevarte tupper a diario puede ser pesado, siempre bocadillo es poco sano, y siempre comer fuera es carísimo. Si llegas al extremo de comer fuera 4 días en semana, por ejemplo, puedes alternar. Un día bocadillo (mira, una fórmula para hacer bocadillos ricos), un día comedor universitario, dos días tupper.

– El consejo “usa especias, así no te aburrirás” es cierto. Y salsas. Aprender a hacer salsa de tomate casera o a adornar (con mostaza, especias….) una mayonesa de bote puede apañarte muchos menús y dar variedad. C. M. O. T. Dibbler tenía razón: con suficiente cebolla frita y salsa, nos comeríamos cualquier cosa.(4)

– El café, ese pilar de la dieta del estudiante. La cafetera italiana que se pone al fuego es barata y el café, muy fuerte. La de émbolo también puede ser barata, y el café, más flojo, más o menos igual que el café de filtro, pero es un sistema más rápido. El café de filtro es el de peor calidad. Una cafetera expreso como las de los bares es la máquina más cara, pero si adoras el café fuerte y quieres que te quedo como en los bares, pide que te regalen una. Una cafetera expreso de cápsulas puede tener un precio intermedio pero las cápsulas pueden salir muy caras, y a menudo sólo puedes usar las cápsulas concretas de la marca de tu máquina. Y genera mucha basura, una cápsula por taza de café. Es decir: ahorradores de café fuerte, italiana. Ahorradores de café flojo, francesa o filtro. Fanáticos del café gourmet, pide que te regalen una expreso pequeña pero de verdad, sin cápsulas.

(cita 1) La Ley de Vimes: La razón por la que los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero.

Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaba cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquélla era la clase de botas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas quedaban tan delgadas que le era posible decir en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla, solo por el tacto de los adoquines.

Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre que solo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y SEGUIRÍA TENIENDO LOS PIES MOJADOS.

Esa era la teoría “Botas” de la injusticia socioeconómica del capitán Samuel Vimes. (Terry Pratchett en Hombres de Armas)

(2) En La Verdad, se explica que los enanos no se casan hasta que pueden pagar a sus futuros suegros el coste entero de haber criado a su pareja. Luego pueden recibir un regalo, pero lo importante es que entras en el “mundo adulto” saldando toda la deuda que supuso la crianza. Y esta es la reacción de un humano al saberlo:

-Supongo que para un humano, eso suena un poco…. frío – dijo William.
Buenamontaña lo miró otra vez con atención. – ¿Quieres decir, en comparación con la maneras cálidas y maravillosas en las que los seres humanos resuelven sus asuntos? – dijo- No hace falta que contestes.

(3) Olían bien. Siempre pasaba. Y entonces mordías una, y descubrías una vez más que Voy-A-La-Ruina Escurridizo podía encontrar usos para partes de un animal que el animal no sabía que tenía. Moving Pictures.

(4) De Moving Pictures. Pero Dibbler no decía “salsa” sino, concretamente, mostaza.

El fracaso de los consejos para prevenir violaciones.

Recientemente, me preguntaron si era comparable dar instrucciones y consejos para evitar el hurto, del tipo “cierra siempre el coche o la casa con llave”, y dar el mismo tipo de consejos para prevenir la violencia sexual. Ya hay un post magnífico en Me Han Violado sobre el tema, pero siempre se puede añadir algo más. Veamos porqué no es lo mismo, y si esos consejos resultan machistas.

Hay un ejemplo muy ilustrativo del tipo de consejos que se dan contra la violación cortesía del Ministerio de Interior. Os pongo una foto por si desaparece de la web:

prevenir violación1. Los consejos de la lista son inútiles porque la mayoría de las violaciones las hace un conocido. La mayoría de los hurtos, no. No nos protegemos de los conocidos; es más, cualquier consejo que demos sobre protegernos de nuestros conocidos puede ser entendido como paranoia o como misandria: “no te quedes nunca sola con un compañero de trabajo, o con un amigo”. “Nunca le des fotos íntimas o comprometidas a tu pareja; hay gente que las usa para hacer chantaje o acosar después de la ruptura”. Decir “consejos para evitar agresiones sexuales” es incompleto. Son consejos para evitar ser demasiado vulnerable ante agresiones de desconocidos, que son, que se sepa, menos del 40% del total de las agresiones sexuales.

2. Me he encontrado muchos hombres que ante nuestra aplicación habitual de ese tipo de consejos, se ha sentido ofendido, personalmente atacado porque le parece que nos estamos protegiendo de él. Son medidas de uso secreto, discreto. Si hay hombres que te conocen y saben que las usas, pueden tratarte como a una maleducada, misándrica, o cosa similar.

3. Los consejos dan la sensación, falsa, de que la violación es evitable. No lo es, porque no depende de tomar medidas de seguridad, depende de estar cerca de un violador. Es más fácil evitar el hurto: los ladrones son un colectivo reducido, y no hay muchos ladrones ocasionales. En cambio, protegerte de la violación de manera efectiva requeriría no hacer vida social (como parece indicar el Ministerio del Interior)

4. Los consejos sugieren que la violación es culp de una víctima que no tomó todas las posibles medidas de seguridad. Si vienen de una autoridad, pueden desanimar a denunciar o a pedir ayuda, no vaya a ser que te pregunten qué hacías allí sola a esas horas.

5. Incluso cuando son útiles, los consejos son hipócritas cuando vienen de cuerpos de seguridad que se burlan de las víctimas, no las creen, o intentan disuadir de que denuncies cuando te presentas en comisaría.

6. La policía y demás cuerpos de seguridad hacen un trabajo constante de lucha contra la clase criminal. Esto se puede decir que empieza con la socialización en Infantil (usa tus cosas, no cojas nada sin permiso, devuelve lo prestado….) El civismo está orientado a respetar la propiedad. No existe tal lucha, social o estatal, contra los violadores. Cuando te proteges contra el hurto, tú haces tu parte, y el Estado la suya. Pero nadie está haciendo ninguna campaña, buena o mala, contra la violación, y menos que nadie los poderes públicos. Ante la agresión sexual, la víctima potencial está sola. Los consejos son un recordatorio de ello. Defiéndete, porque a tu violador no le hemos metido miedo a que lo pillemos.

Aquí se puede poner el ejemplo de las normas de tráfico. Cualquier conductor sabe que su integridad depende de: su habilidad como conductor, la protección que le ofrece su vehículo, y la habilidad de los demás conductores. Por eso tenemos formación de conductores, medidas de seguridad obligatorias en los coches, y a veces, campañas de publicidad sobre conductas que nos ponen a todos en peligro. Poca gente se siente ofendida ante un anuncio que diga “si bebes no conduzcas, porque matarás gente”. Nadie se siente ofendido porque los coches tengan que tener cinturones de seguridad. En cambio, las políticas de prevención anti-violación nunca se centran en el daño que podemos hacer, sólo en protegernos del que podemos recibir. Su equivalente son campañas de tráfico que nos animen a mirar muy bien antes de cruzar para que no nos atropellen.

7. Los ladrones tienen una gran desventaja respecto a los violadores: el botín es más difícil de alcanzar si se siguen las precauciones. Puedes poner tus pertenencias en un lugar seguro. Las vaginas, en cambio, no son de quita y pon, no se cierran con llave, y no se puede disimular que estan en nuestra posesión. Todas las mujeres somos accesibles; algunas un poco más y otras un poco menos. Pero ninguna puede protegerse de verdad y para siempre.

Como conclusión, contestemos a la pregunta: ¿los habituales consejos anti-violación son machistas? Cuando provienen de instituciones públicas o de educadores, es machista que sean el único enfoque que se trata. Es machista que se tome como algo natural que las mujeres perdamos la libertad de circular libremente. Y se observa que los únicos consejos de prevención que se dan son para proteger la propiedad, y para evitar la violación. Es decir: a todos nos enseñan a proteger nuestras cosas, y sólo a las mujeres, a intentar proteger nuestro cuerpo. Los hombres, que yo sepa, no reciben consejos contra las agresiones que les puedan venir (que les vienen, otra cosa es que de ello no se hable).

Cuando provienen de amigos o conocidos, son una inutilidad bienintencionada, y como tal se reciben. No es que sean machistas, pero al igual que cuando vienen de policías o educadores, se echa en falta la otra conversación. Esa que tendrías con tu amigo sobre que el sexo sin consentimiento activo es violación, aunque ella esté borracha o sea su mujer.