Archivos mensuales: febrero 2014

21 días, día 21. Conclusiones.

DSC_0389Dedicar cada día un rato a escribir sobre la marcha normal de un momento normalísimo del año académico me ha hecho reflexionar, y darme cuenta de cosas que normalmente me pasan desapercibidas. Cualquiera que haya leído las 20 entradas anteriores podrá sacar sus propias conclusiones, que me encantaría saber. Estas son las conclusiones que saco yo.

1. Yo ya sabía que el trabajo no se termina nunca, pero no me había parado a contar cuánto hago de verdad. Eliminadas todas las pausas, me salen 113 horas efectivas, que dan una media de 7,5 horas si sólo trabajase los días laborables, es decir, una típica jornada de 40 horas porque en esas 7,5 no hay ni un solo momento de descanso. No trabajamos así, claro: hay momentos de más y de menos trabajo. Los funcionarios, seamos docentes o no, trabajamos en teoría 35 horas a la semana. Es decir, que estas tres semanas os he regalado, a mis alumnos, a la Administración, y a vosotros que sois los beneficiarios últimos de la función pública, una media de una hora de trabajo al día. Tened en cuenta que como Jefa de Departamento tengo un grupo-clase menos que mis compañeros, es decir, que otro año haría alguna hora más. Hay momentos del curso que son peores (todo el primer trimestre, el mes que viene, y Junio) y un momento más tranquilo (Enero).

Insisto en que el trabajo no termina nunca. Hay tareas no urgentes que estaban pendientes hace tres semanas, y siguen pendientes.

2. El trabajo se hace a pequeños golpes de un máximo de una hora-cincuenta minutos. Las interrupciones son constantes. Si necesitas concentrarte, lo haces en casa.

3. Hay centros donde los profesores no se llevan bien. No es mi caso. Las relaciones son cordiales y eso beneficia mucho cómo se trabaja.

4. No es un trabajo físicamente duro pero sí activo. Pasas frío (mucho) y calor (a veces). Estás todo el día en movimiento. Se trabaja de pie. Cargas pesos: libros, un portátil, cuadernos de alumnos. Mi bolsa suele pesar alrededor de 5 kilos y la cargo todo el día. Bajas y subes escaleras varias veces al día. Hablas. Elevas la voz. Y a tu alrededor, el ruido es alto y constante. Los alumnos disfrutan mucho haciendo ruido, tanto si están hablando como si no.

5. Todo lo que no es dar clase se hace a base de buena voluntad y generalmente fuera de horario. Dos ejemplos: la biblioteca y el mantenimiento informático. El profesor que se encarga de esas cosas arregla unas cosas y remite otras a un servicio técnico que actúa tarde y mal. El personal de un centro somos profesores, una orientadora, conserjes y uno o dos administrativos, no hay personal altamente cualificado para ese tipo de tareas. No he hablado de la orientadora porque como no soy tutora trabajo poco con ella, pero no dan abasto porque hay una sola para todo el centro.

6. Los medios materiales son pocos, viejos y si se estropean se arreglan, repito, tarde y mal. Encontrar una impresora que funcione conectada a un ordenador que funcione SIEMPRE es una aventura. Como me decía alguien que trabaja en la empresa privada, trabajamos con presupuestos de juguete.

7. La evaluación depende mucho del profesor. Desde que decides qué porcentaje de la nota va a ser el examen, y cómo diseñas ese examen, a cómo trabajas la materia en clase. Los mismos contenidos se pueden trabajar con distintos niveles de dificultad: hay, digamos, una “horquilla” de posibilidades variadas para el mismo curso. Esto no es un simple “subir o bajar” el nivel, porque, por ejemplo, puedes dar más o menos importancia a la parte práctica, o a la comunicativa, a la teórica, etc.

8. Mis grupos son mejores que la media porque tengo un solo grupo de primer ciclo de la ESO, y porque este año me ha tocado la lotería de los niños buenos. Aún así, casi todos los días hay algún problema. Hay muchos más problemas de convivencia leves de los que yo era consciente. Además, los alumnos, sobre todo los de 11 a 14 años, demandan mucha atención. A veces es obvio que lo único que busca el mal comportamiento es obtener atención. Hay una conexión muy clara entre familias de pocos recursos y bajo nivel académico.

Hay pocos recursos para integrar a quienes vienen con bajo nivel o un historial de mala conducta. En una clase de 1º de ESO se puede empezar a adivinar quiénes se van a salir del sistema en 1-3 años. En 1º suele haber unos 100 alumnos. En 4º, han sobrevivido unos 50.

Para los estudiantes que no se salen nunca de los raíles, el futuro no va a ser fácil. Sus salidas académicas y profesionales están condicionadas por la oferta de estudios local (Bachillerato y 3 grados de FP en el instituto grande del mismo pueblo), padres que quieren que estudien una carrera tradicional, la escasez de becas, la ausencia de ayudas que compensen nuestra situación periférica.

21 días, día 20. Mansplaining en miniatura.

DSC_0433Empezamos con 4º. Cantamos. Dos veces la misma canción, una conmigo y otra sin mí. No me parece fácil, y lo hacen bastante bien. Pasamos a ver el tema de vocabulario que preparé ayer. Yo creía que era simple y breve, pero me quedo corta. Odio dejar temas de vocabulario a medio explicar, siempre procuro que cojan una sola sesión. Les cuento, dibujando mal un mapilla en la pizarra, cómo es el urbanismo de Manhattan. Ese tipo de detalles culturales suele gustar; de hecho, nombro todas las islas del archipiélago menos Long Island y alguien me pregunta cómo se llama la isla que me ha faltado.

Reunión de departamento. Los que damos clase en 1º tenemos una reunión el lunes por la tarde con los maestros de primaria de los colegios; les pido información a los otros dos profesores que dan clase ese año. Sobra tiempo y me voy a la biblioteca, a seguir con el proceso de pegar tejuelos y guardar libros con el que llevo toda la semana.

Clase en 1º. Cantamos Don’t worry, be happy, nuestra nueva canción, una sola vez. Llevamos poco tiempo con ella y no se la saben. Como es larga, hacemos un solo intento. Pasamos al libro: hacemos un par de ejercicios relacionados con la escritura: seleccionar información de un texto, resumir, el orden de las palabras en la oración. Aquí les hago comparar con la sintaxis del español para que vean dónde están las principales diferencias. Una niña no está haciendo nada. Le digo que tiene muchas habilidades (dibuja muy bien) y dice que ella no quiere trabajar de eso. Eso es algo desgraciadamente muy frecuente: los alumnos asocian directamente sus habilidades con profesiones. El bueno en matemáticas se plantea ser profesor de matemáticas, la niña que dibuja se plantea (y descarta) ser pintora. No hay nada más allá. Le pongo algunos ejemplos de profesiones donde su atención al detalle, ya sea o no para dibujar, es necesaria: todo lo relacionado con la moda…un niño sugiere arquitectura. Aquí me preguntan “qué hay que hacer para trabajar de….” y contesto alguno.

Llega nuestro pequeño mansplainer: un niño que me pregunta qué hay que hacer para ser policía. Le cuento en qué consisten las oposiciones. El niño levanta la mano, pero no para preguntar, sino para contarme, él a mí, qué le han dicho en su casa sobre el tema (le han hablado de la academia de policía, pero no de las oposiciones). Le pregunto: “¿por qué me estás explicando esto?” No lo sé. “¿Yo te he preguntado?” No. “Cuando me has hecho la pregunta, ¿sabías ya la respuesta?” No. “¿Me he equivocado con lo que te he dicho?” No. “Entonces, ¿para qué interrumpes?” No lo sé. “Está feo que quieras explicarle una cosa a quien te está resolviendo tus dudas”. No es mi intención, pero muchos se ríen. Cambio rápidamente de tema.

Este tipo de interrupción, o que me contradigan, por ejemplo cuando se confunden con la polisemia y creen que el error es mío, es frecuente. Suele haber un par de alumnos en cada clase que intentan quedar por encima. No son rebeldes, suelen ser buenos estudiantes; es otra cosa. Suelen ser ferozmente competitivos. Otra cosa bien distinta son los alumnos críticos o rebeldes, los que cuando propongo un tema para una redacción dicen que prefieren hacer otra cosa o los que dicen que no les gusta la película o la canción que he puesto, por ejemplo.

En el recreo, más biblioteca. Unas niñas y yo casi terminamos de pegar tejuelos en los libros que tenemos amontonados en las mesas. Al final del día, cuento los libros que me quedan. Son unos 80. Eso son unas tres semanas más. Las siguientes tareas gordas son elaborar y comprar una lista de libros, y conseguir que niños con más arte que yo me hagan unos cuantos carteles, que la biblioteca se ve muy sosa. Eso cerraría todas las tareas del año aparte del mantenimiento normal.

Guardia. Llamo a las familias de varios niños enfermos, paso a limpio las actas de la reunión de horas antes, y miro unas estadísticas. Ya tengo las notas medias de 1º: también están en el 5 raspado, y si el curso acabara hoy, suspendería a un tercio de la clase.

Y 3º. Tienen su sesión semanal de trabajar en grupos y toca que revisen su examen.La clase pasa sin más incidente que una pelea de tirarse bolas de papel cuando no miro, entre los alumnos varones de la clase, que no paran.

En 4º, terminamos de ver Romeo y Julieta. No se quieren creer el final. Debatimos un poco sobre la visión que presenta del amor romántico y las relaciones familiares. No son conscientes de que la diferente personalidad de Romeo y de Julieta se debe a que él es libre y ella no, porque son un hombre y una mujer. Romeo les parece “más liberal” y ella “más mimada”.

Este fin de semana no quiero trabajar. Cojo un par de papeles que necesito para escribir esto. Mi última lista de tareas es a un mes vista, la hice el lunes, tenía doce elementos y he hecho la mitad.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2:30
Horas reales trabajadas: 6:30

* No habrá día 21 mañana. Pronto, unas conclusiones.

 

21 días, día 19. Con optimismo.

DSC_0045Los jueves son de relax. 2 horas de permanencia obligatoria, con la media hora de recreo en la biblioteca, y luego dos horas con 4º que dedicamos a que ellos trabajen en grupos mientras yo sólo controlo que no están haciendo otra cosa, o contesto sus dudas. Este método de la hora semanal de trabajo semilibre (haz lo que quieras siempre que sea en grupo y relacionado con la clase de inglés) funciona muy bien y es el momento que casi todos dedican a los ejercicios mecánicos que son muy aburridos de corregir si trabajamos toda la clase junta.

En las dos horas de permanencia trabajo en el departamento para no distraerme, ahora que de nuevo hay calefacción. Trabajar en los despachitos es relativamente raro, y el profesor que lo hace suele tener un punto antisocial: casi todos los profesores prefieren la sala común, donde se charla y te distraes un poco. Pierdes productividad pero tener un poco de camaradería también es importante. Últimamente hablamos demasiado de salud.

termino de corregir casi todo lo que me quedaba por ahí desperdigado, a falta de una o dos redacciones entregadas muy tarde. En 3º, y en los dos grupos de 4º, la nota media está en el aprobado raspado. En 3º, haciendo la media con todos los trabajos entregados y demás, todos aprobarían en septiembre menos uno (de 18). En 4º, repetirían la asignatura siete (de 30). En 1º no tengo cifras exactas aún, las pondré mañana. Estos resultados son inferiores a los del año pasado. Los alumnos de 3º y 4º son capaces, casi todos, de aprobar en Junio. Tengo mucha suerte.

Luego, con los grupos de 4º, les devuelvo sus redacciones, que se quedan, y sus exámenes, que pueden repasar pero que debo conservar yo. La tarea de grupos de hoy es, obligatoriamente, corregir los errores del examen. Sobre las redacciones, el tema era “dame unas instrucciones o una lista de consejos” y varias chicas escribieron “cómo ser feliz y mejorar tu autoestima”. Les cuento a todos, no solo a esas chicas, que la felicidad y la autoestima son independientes, que el pensamiento positivo no puede arreglar todos los problemas… que necesitamos un mínimo de seguridad y comodidad en nuestras vidas para poder permitirnos ser felices y positivos, que no hay culpa en la tristeza, y que el exceso de confianza puede llevar a la imprudencia. Cosas así. Las chicas me dan la razón.

De uno en uno, les aclaro algún detalle sobre su nota de la redacción o sobre la marcha general del trimestre. Los que tienen que repetir la redacción no parecen enfadados ni frustrados, creo que he conseguido que no parezca un castigo. Algunas chicas comentan Romeo y Julieta: una no podía aguantar verla a pedacitos, se la ha descargado y la h visto entera en casa. Alguien me pide que hagamos más práctica de actividades orales.

En casa, organizo el vocabulario que vamos a trabajar mañana. Algo sencillo: las vacaciones. Busco por internet y no me gusta nada: ejercicios aburridos de rellenar huecos con vocabulario muy específico y poco útil, o material americano pensado para alumnos nativos en Primaria. Utilizo diversas fuentes para organizar un guión, que usaré para intentar que los alumnos aporten lo básico y complementarlo yo. Miro qué trabajo que hice el año pasado es reciclable ahora: dos lecciones sí y una que no. Me hago un calendario-guión para lo que queda hasta el próximo examen. Tengo lecciones programadas al detalle para cuatro días, una idea que estructura la clase para otros cuatro días, y nada pensado para un día. Es suficiente por el momento.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales: 6:30

21 días, día 18. Futuro lejano.

L's nailsLos miércoles empiezo con una guardia. Falta un profesor para 4º y como son pocos me los llevo a la biblioteca. Ellos estudian o charlan mientras yo pongo tejuelo a una pila de libros. Me preguntan alguna duda. Surge algo relacionado con el Bachillerato, y alguien no sabe si por aquí se puede estudiar la variedad de Artes Escénicas. Me voy al ordenador a consultarlo en Internet. Aquí, el drama: al menos cuatro chicas quieren estudiar bachillerato de arte o de artes escénicas, pero o los padres se lo prohíben porque quieren que estudien algo del estilo de Derecho, o de todas maneras da igual porque vivimos a una hora y media de la ciudad donde pueden estudiar artes escénicas. En el otro instituto de nuestra localidad, el grande, sí hay artes visuales. Pero artes escénicas, sólo en tres institutos de Sevilla capital. Me cuentan algo sobre el punto de vista de los padres, que quieren para ellas una trayectoria parecida a la que tuve yo hace veinte años.

No existen facilidades de ningún tipo para los estudiantes que quieren estudiar algo que requiera desplazarse. Esto afecta a los que quieren estudiar ciclos formativos más que a los que hacen Bachillerato. Es muy difícil animarse a estudiar viviendo en una esquina del país. Mucho.

A continuación, clase con los mismos alumnos y un puñadito más que se nos incorpora. Hoy, repito la misma clase sin variación a dos horas diferentes. He cogido una lectura de uno de los libros de texto que trataba el tema de nuestro último vocabulario, la he pasado a ordenador porque queda mejor y más limpio que en fotocopia, y le he añadido más preguntas de comprensión lectora de las que el libro proponía. Texto teóricamente difícil, preguntas fáciles. El texto no les engancha, pero contestan a mis preguntas sin problema. Recomiendo que vean Nueve Reinas y Luna de Papel, y veo alguna niña tomar notitas. Alguien tendrá sesiones de cine este fin de semana.

En 3º, nada nuevo que contar. Hacemos ejercicios salteados del libro, vuelvo atrás en el temario, no tengo prisa por terminar temas porque me he adelantado.

En 1º, a raíz de llamar la atención a una niña que no hace nada, pregunto cuántos han repetido una vez en en colegio y una vez 1º. Son 4 o 5 en una clase de 25 alumnos. En primaria se puede repetir una sola vez, y en secundaria sólo te puedes matricular con menos de 18. Resumiendo: los niños españoles tienen dos oportunidades de repetir en la educación obligatoria, que puedes ser una en primaria y una en ESO o dos en ESO. Los niños de esta clase en esa situación puede que consigan terminar la ESO con 18, si no repiten más veces, pero en algunos casos están esperando a cumplir 16 para que dejen de obligarlos a venir. Y de verdad: yo no conozco nada que anime o motive a los alumnos en huelga de brazos caídos.

A pesar de esto hoy la clase va muy bien. Trabajamos con verbos de movimiento y casi toda la clase quiere resolver ejercicios. Me enfado con un niño que suele intentar corregirme y le digo que para el lunes tiene que dar él  una miniclase de 15 minutos.

Horas lectivas: 4.
No lectivas: 1:30

21 días, día 17. Sísifo y el ruido.

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Empezamos con 3º. Me recuerdan que toca cantar, y les digo que no tengo escogida una canción. Después del chasco de la última, de la que todos acabamos aburridos sin que fueran capaces de cantarla en condiciones, no he tenido ganas de elegir una nueva. Pienso en varias pero ninguna me gusta para ellos. Remato la gramática que medio empecé ayer, y a continuación pasamos a repasar un vocabulario. Los libros de 1º, 2º y 3º amplían todos el campo semántico del paisaje urbano, los nombres de las tiendas, etc., algo que no es frecuente: lo normal es que cada campo semántico aparezca una sola vez. Empiezo por repasar oralmente y en inglés el vocabulario de los cursos anteriores, poniéndolo en el contexto de si aquí tenemos o no cada uno de los edificios que nombramos. Algunos no se acuerdan para nada del vocabulario de 1º y 2º. No da tiempo a ver completo lo que el libro propone para este curso, acabaremos mañana.

En 4º, les digo sus notas, sin repartir los exámenes porque eso lo haré el día que les toca trabajar en grupo. Trabajamos el vocabulario que el otro grupo de 4º vio el viernes: leyes y delitos. Están muy apáticos y no muestran el menor interés, a pesar de que el tema lo escogieron ellos.

Hueco. El lunes tengo una reunión con los maestros que dan Primaria en los colegios de la zona y dedico este rato a buscar estadísticas sobre los alumnos que han entrado en 1º este año. Las comparo con sus resultados del último examen y me vengo abajo: nadie remonta. ¿Van a salir con el nivel relativo con el que entraron? ¿han aprendido algo en seis meses?

En la biblioteca, lo de siempre, incluyendo una pequeña pandillita que hace ruidos en la puerta y sale corriendo cuando me acerco. Tienen el patio a su disposición y hoy hace sol. Es, como otras veces, mucha necesidad de atención.

Las dos horas siguiente seguidas las paso con una clase de 2º: la primera hora, Alternativa, vieno el final de El Viaje de Chihiro, y la segunda, de guardia. Aprovecho para corregir las redacciones de 1º. La 2º hora es un griterío constante. De guardia tengo dos reglas: las mesas y sillas no se mueven y todo el mundo está sentado en una silla. ¿Parece obvio? Lo que muchos quieren es amontonarse, sentarse en las mesas, formar corros, correr por el pasillo… Unos trabajan y otros charlan, o más bien gritan. No lo repito mucho para no ser muy pesada, pero es así: en los camios entre clase y clase, en los recreos incluida la biblioteca, y en cualquier momento de trabajo más o menos libre, los alumnos no hablan: gritan. Todos a la vez.

Terminamos con 1º. Reparto los exámenes y las redacciones, y apunto en la pizarra algunos de los errores más frecuentes para que los pongan en el cuaderno. Están muy callados y formalitos porque los han reñido. Les digo cuáles han sido las partes mejores y peores del examen, y pasan cerca de media clase comparando y corrigiendo los ejercicios en el cuaderno. Me confirman que un tercio de la clase entiende pero no sabe construir los dos tiempos verbales que son el plato fuerte de la gramática de este curso. A ver qué hacemos con eso mañana.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2:30
Horas reales trabajadas: 6:30.

21 días, día 16. De reuniones.

DSC_0041Hoy tengo lo de todos los lunes, y reuniones de propina por la tarde. Las grandes novedades son la calefacción y que el despachito del departamento de inglés vuelve a tener ordenador. Eso sí, no lo apagamos por si luego no se puede volver a encender.

Empezamos con 4º. Les comento muy brevemente los resultados desastrosos de sus exámenes, les hago un simulacro de qué nota tendrían si el curso acabara hoy (suspenderían 5 de 15) y les digo quién debe repetir la redacción para mejorar esa nota. Se lo toman bien, nadie protesta. Uso unas fotos sacadas de internet para que vean en el proyector cómo era el teatro isabelino, y vemos unos 45 minutos de Romeo y Julieta. Llegamos a la muerte de Mercuccio y me encanta verlos serios y sorprendidos.

En mi hora de biblioteca, recatalogo. Es un trabajo que he tenido que aprender sobre la marcha. La coordinación de la biblioteca se le asigna a algún voluntario o a quien la directiva considere adecuado, y la formación es escasa y parcheada. Los cursos de formación son para todos los niveles, desde Infantil, y aúnan fomento de la lectura con gestión de la biblioteca. Es todo demasiado amplio. Yo he estado en tres o cuatro minicursos presenciales de “Plan de Lectura y Bibliotecas” y nunca me han dado información de gestión bibliotecaria propiamente dicha. Podría haber hecho algún curso no presencial, pero por unas cosas o por otras no lo he hecho, y por eso todo ha ido improvisado, sobre la marcha. La catalogación de los libros de “no ficción” ha sufrido por ello. Cuando llegué, estaban sin catalogar casi todos y yo los añadí a las categorías “Ensayo” y “Otros”. Entonces descubrí la clasificación decimal universal y con la ayuda de algunos tuiteros como @srpichon y @marmota_llorona, reordené esa sección. Tengo bien clasificada la mitad. Son muy pocos libros y muy en su mayoría muy poco útiles en un centro de Secundaria, donaciones y cosas así. Más tarde, en el recreo, mis ayudantes pegan tejuelos en estos libros.

En 3º, algunos alumnos no paran de reírse e incordiar en toda la hora. Explico un tema de teoría que  mí me parece complejo pero no hacen preguntas ni ponen pegas. Cuando alguien dice que un tipo de ejercicio se le da mal, les cuento lo que a mí me enseñaron en la carrera: que para alcanzar un nivel “intermedio” en una lengua extranjera hay que trabajarla, se dice, unas 4,000 horas. Calculamos cuántas llevan ellos: desde que entraron en el colegio, unas 1200. Les pongo como tarea para Junio que calculen aproximadamente las horas de este curso, redondeando las vacaciones, y separando leer, escribir, escuchar, hablar y gramática, y que busquen maneras de aumentar la parte comunicativa con canciones, películas, etc. Digo “Si no habéis hecho miles de horas, no podéis decir que se os da mal: sólo es que no habéis trabajado lo suficiente”. Por sus caras, parece que me creen.

Termino la mañana con 1º. Están muy revoltosos y se enteran de las cosas regular. El nivel está muy dividido en tres tercios, y se nota. Un niño que va bien me interrumpe y me pide que vaya a su mesa para contarme naderías como si fueran secretos importantes. Esta necesidad de contar cosas en privado, de que se les preste atención individualizada,  veces es muy agobiante en este nivel, pero en esta clase pasa poco. Algunas niñas no trabajan; si se les pregunta, dicen que no sabían qué tenían que hacer.

Por la tarde, tenemos reuniones de equipo educativo. Antes, se convocaban cuando el tutor lo consideraba necesario para comentar algún problema concreto de la clase pero ahora las tenemos todos a la vez en mitad de trimestre. Sirven para comentar la marcha general de los grupos, conflictos que haya, propuestas de mejora tanto sencillas como cambiar la distribución de la clase o protocolos que necesitan de la intervención de la orientadora. Y se comentan también los problemas individuales de los alumnos. Es una información muy valiosa porque interesa saber si tal o cual alumno tiene problemas en general o sólo contigo, por ejemplo.

Estamos citados a las 4:30, con una lista ordenada de los grupos, que no están programados cada uno a una hora sino todos seguidos para ahorrar tiempo. Eso nos obliga a pasar la tarde entera en el centro por si ya le toca a un grupo en el que nosotros demos clase. Cada reunión dura alrededor de media hora. Antes de que los profesores lleguemos, los alumnos de 4º han puesto el tenderete de la foto, con su termo de café y su leche, para vendernos la merienda y pagar su excursión de fin de curso. Me recuerdan a ese eslogan que decía “ojalá los ejércitos se financiaran con rifas y pasteles y en los colegios no faltara de nada”.

Entre reunión y reunión, corrijo los exámenes de 1º. Efectivamente la clase está muy dividida, unos muy bien y otro muy mal. Lectura y escucha bien, vocabulario muy bien, gramática y escribir entre mal y muy mal. Nadie lo deja en blanco. Entre 2 y 5 personas tienen problemas de comprensión o motivación que empiezan a parecerme insalvables.

Cuando termino mi última reunión, a algunos compañeros aún les queda otra hora. Dos alumnos de 4º, chico y chica, esperan pacientemente a que alguien les compre trozos de la media tarta que les queda.

Horas lectivas: 3.
Horas no lectivas: 1:30
Horas reales trabajadas: 8:30.

 

21 días, día 15. Corrige, que algo queda.

sistema de enseñanzaUn magnífico día de sol, que me voy a pasar en casa corrigiendo. Como puede verse en lo que llevo contado, hay demasiados imprevistos e interrupciones en los huecos entre clase y clase como para corregir solo en esos momentos. Vienen bien para adelantar trabajo, pero el grueso de la corrección se hace en casa. Normalmente evito trabajar en fin de semana, pero esta semana tengo reuniones el lunes, y cuestiones personales el miércoles, así que esta tanda de exámenes corre el riesgo de volverse eterna. Mejor me la quito de encima rápido.

Empiezo por 4º de ESO. El resultado medio es ligeramente más bajo a lo acostumbrado. Se puede resumir en: comprensión lectora aceptable, vocabulario muy bien, gramática muy irregular, redacción muy pobre. Se nota que estudian “para el examen”, sin adquirir destrezas, se diría que evitan, con qué sé yo qué mecanismos mentales, encontrar uso práctico a lo que estudian. Esto es algo curioso; muchos expertos dicen que los alumnos están desmotivados porque no ven utilidad o relación con sus vidas a lo que tienen que estudiar, pero en clase de inglés, no quieren leer, hablar o escribir. Insisten, a veces con muy malos modos, en que la clase de inglés debe consistir en rellenar huecos. La única tarea comunicativa que hacen con gusto es escuchar música o películas, y en ocasiones, leer.

Descanso un rato y a última hora de la tarde, corrijo parte de los exámenes de 3º hasta que me bailan las letras y ya no sé qué estoy leyendo.

Horas lectivas y no lectivas: 0.
Horas reles trabajadas. 4:30 sin contar ninguna pausa.

21 días, día 14. Un poco de corrección.

DSC_0007Mi plan para el fin de semana era: si hago un buen maratón de correcciones el sábado, me voy por ahí de excursión el domingo. Y ha sido un rato de corregir bastante penoso.

Soy muy lenta corrigiendo porque me aburro y hago muchas paradas. Este experimento de los 21 días procuro llevarlo de la manera más fiel posible, haciendo exactamente lo que haría en circunstancias normales, pero hago que he cambiado son las distracciones y paradas constantes mientras corrijo porque quiero comprobar exactamente cuánto tardo.

Ya he acabado con todas las redacciones de 4º, al menos con las que me han entregado puntualmente. Hay 3 alumnos que no han entregado porque no han querido; una persona que no ha venido en varios días; cinco que la han hecho tan mal que tienen que repetirla, o si no simplemente no puntúo; y 20 redacciones entre el aprobado pelado y el 9.

Evaluar no es fácil. Les apunto a base de palotes cuántos errores de gramática, vocabulario, expresión y ortografía han cometido, pero luego no resto una cantidad fija por error. No es lo mismo inventarte un tiempo verbal que no existe porque estás haciendo subordinadas sobre la marcha, que “I don’t be”. Las de hoy son ligeramente mejores que las de ayer porque este grupo las trabajó un poco en clase y me hicieron preguntas. Casi todos los errores graves son por no controlar la gramática, no por traducir a lo loco, y se habrían beneficiado de una revisión y reescritura.

Me quedan por corregir todos los exámenes y una cantidad pequeña de redacciones.

Horas lectivas y no lectivas: 0.
Horas trabajadas: 1:30.

21 días, día 13. Crímenes, pero de castigos, poco.

DSC_0036Los viernes tengo un día completito. de 8:30 a 3 sin pausas.

Empezamos viendo el vocabulario sobre delitos y leyes en 4º. Introduzco las palabras en inglés y explico en español las diferencias culturales que me parecen más importantes: el trabajo del fiscal que ven en las series americanas, qué es un juez de instrucción, la diferencia entre “murder”, homicidio y asesinato. Los delitos los divido en dos campos semánticos, “contra la propiedad” y “contra las personas”. Alguien me pregunta por la obligación o el derecho de testificar de las víctimas y al final de la clase esta persona me cuenta en privado que fue víctima de un delito que está denunciado y no sabe si puede o debe estar presente en el juicio, o si afecta que es menor de edad. No sé contestar a su pregunta pero le digo con quién debe hablar.

A la hora de la reunión de departamento, tardo muy poco en informar de algún asunto. Ayer nos arreglaron el ordenador: voy a imprimir algo y no se enciende. El profesor que se encarga de estas cosas lo hace como yo la biblioteca: en los huecos que le deja todo lo demás y sin formación específica. Su función es sólo llamar al servicio técnico, que devolvió el ordenador ayer, supuestamente ya arreglado. El compañero se enfada más que yo.

Compruebo que los CDs de audio que acompañan a los libros de texto no están del todo ordenados, no se sabe qué hay. La próxima vez que tenga un hueco en el que no esté libre la biblioteca, los ordeno. Pero me voy a aprovechar el ratillo que me queda catalogando libros. Me da por contar cuántos me quedan. Son unos 120. Calculo 5 horas.

Examen de 1º de ESO. 23 nenes en lista, faltan 4, de los otros 19, 8 no traen la redacción que les encargué hace semanas. Uno me entrega un trabajo de cuatro folios con fotos enormes a todo color y se lleva un enorme chasco cuando le digo que está prohibido usar traductor online. “Es que sólo traduje esta palabra”. No, más bien la mitad del trabajo. He dicho mil veces que no hagan eso, pero siempre hay alguno que cree que hacer la redacción en español, traducir al inglés lo que saben de memoria, y traducir con un traductor automático lo que no saben, es el método correcto. Durante el examen, hace muchísimas preguntas. Muchos me preguntan la solución a los ejercicios. La niña a la que he adaptado el material hace el examen casi entero, con un poco de adulación y de venga-tú-puedes por mi parte.

En el recreo, la niña castigada empieza a diseñarme unos carteles. Alumnas de 4º reparten claveles porque es San Valentín, pero a mí nadie me regala ninguno (y me da coraje). Al final del día una niña me da un corazón azul de origami. Es el primer regalo de un alumno en 7 trimestres (sí, me acuerdo muy bien del anterior).

La guardia es muy tranquila, no hay ningún niño expulsado. Corrijo sin ganas.

A la siguiente hora, entrego una tanda de redacciones y repaso los errores más comunes. Algunas parejas no se callan en toda la hora por más que llame la atención. Es un grupo bueno, pero algunos alumnos, precisamente porque comprenden casi todo y se mantienen cómodamente en el aprobado, no prestan atención se haga lo que se haga. Este problema es frecuente en clase de inglés porque son muy heterogéneas. Les repaso y explico los errores más frecuentes de la redacción. He notado que se equivocan mucho en un tema de gramática que me parece fácil pero no se suele tratar a su edad. Les hago votar: ¿quieren que cambiemos el tema 7 del libro, que es la voz pasiva, por el tema propuesto, usos del infinitivo y el gerundio? El tema nuevo gana 8 a 1 con muchas abstenciones. Y vemos muy rápidamente un vocabulario sencillo, añadiendo unas cuantas palabras más a un ejercicio del libro.

El día termina con otro grupo de 4º y Romeo y Julieta, pero antes me ponen en un aprieto. Les propongo que vayan a Portugal a ver una película porque el cine es en versión original con subtítulos en portugués, y algunos estudian portugués además de inglés. Me piden que convirtamos eso en una excursión, y les digo que lo hablaré con el profesor de portugués a ver si lo organizamos entre los dos.

En casa, corrijo una tanda de redacciones. Son lentas y aburridas de corregir, con unos errores tremendos para el nivel que se esperaría de este curso. Hay varias causas: no tienen ninguna costumbre de hacer redacciones porque en la ESO no siempre se hacen. Además, primero hacen un trabajo perfecto y completo en español y luego lo traducen, lo que lleva a más errores que trabajar en inglés con lo que uno sepa, aunque sea poco. Varios alumnos deberían repetirla. No quiero que lo vean como un castigo. Me veo venir que van a reaccionar mal el lunes.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 8.

 

 

21 días, día 12. De aquí para allá.

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Hoy voy al dentista antes del trabajo. Los jueves tengo una hora no lectiva a las 10:30 y biblioteca a las 11:30 y eso me da margen para ir a hacer algún recado. He avisado de que puede que llegue tarde, pero al final llego antes de la hora. Hay otra compañera que ha venido a trabajar con fiebre.

Hago fotocopias del trabajo que me voy a llevar a casa para no tener que cargar con cinco libros. Me convocan a una reunión: el jefe de área, que nos coordina a los jefes de idiomas, lengua y sociales, nos dice que un informe que hemos elaborado rellenando casillas en un formulario hay que repetirlo en un formato más abierto. Se nota que no quiere molestar, que no quiere que nos enfademos porque haya que repetirlo, y que él sólo es el mensajero. Igual que yo, que no haré el informe, lo tiene que hacer otra persona.

Selecciono un material especial, con juegos y dibujos, para un par de personas de 1º. Saco de su clase a la niña con la que he tenido tantos problemas. Le aplico un clásico palo/zanahoria: si no distraes a la gente trabajas con estas fichas. Si me das más guerra y no dejas trabajar, te las quito. Le parece todo bien y no me discute.

En la biblioteca, se mezclan quienes leen, estudian, me piden que les recomiende un libro, me ayudan, o se aburren y distraen. Hay una gran cantidad de libros fuera de sitio: los que vinieron ayer, cuando había otra persona, desordenaron mucho más que cuando vigilo yo. Otros profesores se sorprenden mucho de que los alumnos vengan a la biblioteca sólo a estar, o a molestar. A veces creo que buscan llamar la atención, que se les haga caso aunque sea para reñir y echarlos.

En la hora siguiente, corrijo algunos exámenes, pocos. Y luego tengo una hora de trabajo semilibre por grupos en 4º. Les digo que trabajen una estructura gramatical con un mínimo de ejercicios del libro que ellos quieran y dos de los tres grupos hacen más de lo exigido. Hablo con la chica que no quería trabajar con un chico que dijo algo ofensivo. Él no se ha disculpado y está esperando que las chicas, de las que dependía su puesto en un grupo de trabajo, actúen. Le digo, a él y  toda la clase, que lo primero es disculparse y luego están los “peroesqueyo”. La sanción del chico por aquella ofensa podría acabar siendo que al no estar en ningún grupo, va a perder un 20% de la nota final. Sólo depende de si se disculpa. Para terminar, en el otro grupo de 4º les cuento en qué consiste el trabajo que deben entregar dentro de un mes. Se ponen muy nerviosos cuando les digo que deberán hacer una exposición oral.

En casa, termino de preparar una sesión de vocabulario para 4º. Los alumnos escogieron en Septiembre una docena de los temas que salen en los libros de que dispongo, y este tema en concreto (delitos) no me gusta como viene en ninguno. Así que cojo la parte relevante de todos los libros que tratan el tema, sintetizo, añado, y me monto el guión de la clase de mañana.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 6.