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21 días, día 11. Exámenes.

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Hoy tengo, en principio, un día tranquilo: guardia, una clase, tres exámenes. En la guardia, falta un profesor. Me confirman que no tengo que darles ninguna tarea. Como el grupo ocupa el aula de al lado de la biblioteca, me los llevo. Se sientan todos al fondo. Mientras hacen sus cosas, catalogo libros y hago fotos. No les obligo a estudiar, pero algunas niñas me preguntan dudas de inglés. Aviso varias veces de que pueden jugar con sus portátiles, pero no poner música ni ningún juego con sonidos. No es por mi dolor de cabeza, sino porque siempre me molesta ese ruido añadido al griterío que están montando. Es la única regla que impongo, porque me parece demasiado duro hacerles guardar el silencio de los exámenes y no saben estar en un término medio.
Un compañero me releva y voy a hacer fotocopias de los partes que puse ayer. Cuando a se pone un parte, hay que hacer fotocopias para el tutor, para el jefe de estudios y para el alumno, y llamar a su casa para informar de lo ocurrido. La comunicación es doble, oral y escrita, para estar completamente seguros de que la familia está informada de un proceso que puede acabar en expulsión.

De ahí me voy a mis exámenes. Espero a que guarden el material; siempre hay alguien repasa sus apuntes hasta que digo dos o tres veces que no reparto los exámenes hasta que lo retiren todo. Explico en español qué hay que hacer en cada ejercicio. No leen o no comprenden los enunciados: me preguntan varias veces «en este ejercicio, ¿qué hay que hacer?». Es la primera vez en mi vida que un examen me queda demasiado largo, y en todas las clases doy cinco minutos más, lo que se come cerca de un cuarto de hora del recreo. Me da tiempo a tomarme un café.

En 1º, vemos los adverbios acabados en -ly. El libro trae pocos ejemplos. Me he inventado una familia donde cada uno conduce con un estilo y escribo las frases en la pizarra, según las voy diciendo: «My mother is a good driver. She drives well». Una niña dice que su madre no tiene carnet. Un niño bromea «tu madre es una sinpapeles». La niña se ofende, me llama, y quienes los rodean le dan la razón a ella. Comento que es desagradable, y que es muy triste valorar a las personas por su documentación, lo que lleva a un minidebate porque han visto en televisión algo sobre los inmigrantes sin tarjeta sanitaria y no les gusta la idea. Me hacen muchas preguntas que contesto brevemente, diciendo la verdad pero procurando no asustarlos. Volviendo a los adverbios, los entienden en teoría pero sólo la cuarta parte de la clase es capaz de resolver a la primera un ejercicio para convertir adjetivos añadiendo -ly. Habrá que insistir.

Mientras tanto, la niña a la que puse un parte ayer se lleva un chasco, porque ha dado por supuesto que cuando le entregue su parte la expulsaré de la clase y no era mi intención hacerlo. Hace todo lo que puede para que la eche. Se niega a copiar de la pizarra. Distrae a sus amigas, sentadas varias mesas más atrás. Le digo que si sigue así, la sentaré sola. La siento sola. Dice que no se va a mover porque no quiere. Hace ruido: habla sola, tira bolígrafos al suelo y vuelve a cogerlos, se ríe. Al terminar la clase, voy a hablar con el Jefe de Estudios a contarle lo que ha pasado. La alumna ha pasado de no querer trabajar a querer echarme un pulso, y la verdad, me daría pena que la echaran del centro una semana a base de ponerle partes, que sería lo fácil. El jefe dice que hablaremos con ella.

Me llevo a casa las redacciones que los grupos de 3º y 4º me han entregado, hechas en casa. 43 alumnos, 4 que no la han traído. Cada día de retraso resta 0,1. A mí me gustaría tenerlo todo para mañana, pero imposible. Tardo dos horas con pausas mínimas en corregir las 15 redacciones de 3º. Son amenas de leer: la biografía de alguien que no sea famoso. Todos han escogido a su familia. No es fácil ponerles nota numérica. Cuento y corrijo sus errores en gramática, vocabulario, expresión (3 puntos cada cosa), y ortografía/puntuación (1 punto), pero no voy descontando X puntos por error. Casi todas tienen errores graves pero son legibles, y algunas, amenas. Al final, apunto los errores más repetidos que no sean un simple despiste, para comentarlos en clase el próximo día.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1.
Horas reales de trabajo: 7:30.
Recursos que he echado en falta: no tengo grabaciones para poner ejercicios de escucha en los exámenes de 4º: es un material que no se compra, las editoriales lo regalan si los alumnos se compran el libro.
Los recursos para trabajar con alumnos con problemas de conducta graves son muy limitados. Puedo hacer poco más que echarlos de la clase o dejarlos sin recreo. Y cuento con un equipo directivo excelente, si no lo fueran no sé qué sería de mí.

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21 días, día 10. Castigos y copiados.

Creo que ya he dicho que los martes son el peor día. Entro antes de la hora para hacer fotocopias de los exámenes de mañana sin agobiar demasiado a la conserje.

Me meto en clase con 3º, que está dispuesto a hacer un último intento de cantar su canción, no a cappella sino en modo karaoke. Están dispuestos, el problema es que mi grabadora ha escogido este momento para estropearse definitivamente. Cojo la grabadora de mi ordenador portátil. Cuando escucho lo que acaban de cantar, apenas se oye: está pensada para usarla como micrófono de la webcam y graba realmente mal el sonido ambiente. Pues nada. Jubilamos definitivamente esta canción.

Tengo dos opciones: usar mi móvil como grabadora, o comprar una. No sé si la usaría fuera del trabajo, y no sería justo comprarla para el Departamento si sólo la voy a usar yo. No tengo ni idea de cuál sería un precio adecuado. De momento tengo cerca de cien adolescentes motivados con esta actividad y me las apañaré con el móvil.

El resto de la clase transcurre sin novedad. A continuación, 4º: hacemos sesión de repaso por grupos, y les pido permiso para usar el móvil y descargarme una aplicación pasara usarlo de grabadora. Les hago hablar y compruebo que de momento nos apañaremos. Casi todos están ocupados haciendo una versión preliminar de la redacción que me van a entregar mañana.

Tengo un hueco en el horario a las 10:30 y otro a las 13:00. Los dedico, sobre todo,  orednador libros y papeles. Parece que hubiera cosas mías desperdigadas por el instituto entero. Además, tengo tres bolsas (la del portátil, el bolso y la bolsa grande para llevar libros) con lo que el desorden se agrava. Ayudo a una compañera a entenderse con un pdf y la impresora. Empiezo a preparar una sesión de vocabulario para 4º de ESO, sobre delitos. Me la han pedido ellos. Fusiono el vocabulario de tres libros de textos distintos y añado más cosas, porque todos los delitos son contra la propiedad y quiero añadir un poco del tipo de acoso, maltrato, chantaje…

En la biblioteca me encuentro con la sorpresa de que una alumna que no conozco está castigada a ayudarme un mes. Es la segunda vez en dos años que se usa la biblioteca para castigar. La pongo a ordenar libros, y cuando termina, a leer. Más tarde, la compañera que la ha castigado me dice que dio una mala contestación. Algo que justifica un castigo, sí. A ver si se aficiona a leer, curioseando las estanterías.

Tras el recreo, Alternativa. Estamos viendo El Viaje De Chihiro, aunque tengo que coger a un corrillo y separarlos, cada uno a una punta de la clase, porque ni ven la película ni trabajan. Aprovecho que tengo el portátil para pasar a ordenador un texto de un libro de cuentos de miedo que trabajaremos en 4º en una o dos semanas.

A última hora, a las dos, tengo clase con 1º. Grabamos su canción. Después de grabar, montan muchísimo ruido y no se ponen en sus sitios para trabajar. Aviso de que si alguien vuelve a hacer ruido arrastrando mesas, pondré un parte. Salgo a la puerta de al lado a por un material y oigo un ruido repetido como si estuvieran demoliendo el instituto. Vuelvo, y un niño está levantando en peso una esquina de la mesa y dejándola caer contra el suelo. Le digo que tiene un parte. No reacciona. Más tarde pongo otro parte: una niña que no ha trabajado nada me dice que lo ha borrado,  es fácil ver en el papel que es mentira. Le echa las culpas a la compañera: «ella trabaja y yo copio». Se empeña en sentarse con sus amigas y no donde yo le he dicho. Conclusión tras cuatro avisos de que se esté quieta: parte. Dice que no va a volver a trabajar y que si le pongo un parte mejor, que si la expulsan así no tiene que venir.

Una niña con adaptación, que sólo está en clase de inglés un día en semana y que sólo hace la tarea que le pone la «maestra de apoyo», me pide que le dé «fichas». Qué sorpresa. Su profesora de matemáticas me dice luego que con ella ha hecho lo mismo:

El resto de la clase monta muchísimo ruido. Y tengo que decir, otra vez más, otro día más, que si hacen un ejercicio del libro no deben copiar nada, sólo escribir las respuestas. Es imposible que me hagan caso: Si tienen que hacer un ejercicio del tipo «rellena los huecos de este texto larguísimo con la preposición correcta», copian todo el enunciado, todo el texto, y sólo entonces empiezan a leer, comprender y rellenar huequitos. Todos los días tengo que recordarle a alguien que no podemos desperdiciar nuestro valioso tiempo de clase en copiados.

El día termina con una comida para celebrar el cumpleaños de un profesor. Viene un tercio de la plantilla, incluida una conserje y el encargado del bar. Es un instituto con mucho compañerismo.

Horas lectivas: 4
Horas no lectivas: 2:30
Horas reales trabajadas: 6.30
Recursos que he echado en falta: la calefacción, como siempre. La grabadora. Un ordenador con proyector o una pizarra digital en 4º. Tener ordenador en el departamento de inglés. La impresora de la sala de profesores no funciona. La impresora de la biblioteca no tiene tinta. Más formación para saber qué hacer con el alumnado conflictivo. Otra clase de vida para la niña a la que puse un parte.

 

 

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21 días, día 9. De excursión.

DSC_0387La excursión no era para mí, sino para algunos de los alumnos, por lo que con los que quedaban no era buena idea tener una sesión de clase normal, sino sólo repaso.

Hoy las máximas son de 14 grados y en el IES hace más frío que en la calle, por la orientación norte y la poca luz natural. El frío me pone peor el dolor de espalda. Voy todo el día cargando con dos bolsos llenos de libros. El dolor se me pasa cuando dejo de tener frío, afortunadamente.

A primera hora, me enfado, y mucho. Dos personas en una clase de catorce se han traído una fotocopia con la letra de la canción. ¿Excusa? «que hoy tocaba película». Pero sí se han traído, muchos de ellos, el cuaderno de clase. Lógica, ninguna. Les digo que yo traigo Plan A, B, C, D y E y que no hay motivo para dejarse los materiales en casa. Esperamos a que la conserje le dé a un diferencial que ha saltado antes de poner 40 minutos de Romeo y Julieta.

Cuando una niña dice que en la película han hecho algo «como los gitanos», paro la película. Le digo que ese tipo de comentario es racista, y la niña se ofende, pues «los gitanos» tienen ese comportamiento y «eso no es malo, es que ellos son así». Le digo que muchos payos también son así, que hay mil comportamientos que calificamos de «gitaneos» y que la mayoría son simples insultos. La chica sigue defendiéndose. Un niño (que no es blanco) me da la razón cuando digo que si tuviéramos gitanos en la clase hablaríamos de otro modo. En este tipo de situaciones yo estoy en una línea muy fina porque hay niños que pueden sentirse insultados, y un «la maestra me ha llamado racista» puede ser un problema. Antes, cuando lo de las fotocopias, les dije que yo no creo ue haya personas malas sino gente que actúa mal, y ahora le digo que sé que no tenía mala intención. Seguimos con la película.

En la hora de biblioteca, catalogo unos cuantos libros más.

En la siguiente clase han venido solo seis: siete de excursión, y tres no han venido probablemente porque no han querido. Contaba con tener a poca gente y uso el «Workbook» de la pizarra digital. Los libros de texto de inglés suelen venir en dos tomos que vlen cada uno tanto como un libro entero. El libro normal, que es el único que se puede pedir en el programa de gratuidad de libros de texto, tiene colorines, actividades mecánicas, y actividades comunicativas. El libro de actividades, que queda fuera del programa de gratuidad (no es que no se puede pedir «además», es que no se puede pedir «en lugar de»), tiene actividades mecánicas, el suplemento gramatical, y cuestionarios de autoevaluación, todo ello en blanco y negro y con un mínimo muy mínimo de ilustraciones. Tenemos órdenes «de arriba» (yo no sé si son a nivel provincial o autonómico) de no mandar ningún material obligatorio que no sea un solo libro de texto gratuito, por lo que está prohibido pedir que los niños se compren el libro de actividades. Por eso insisto con la explicación teórica de la gramática: las papelerías no quieren traer unos libros que a lo mejor no se venden, y los niños no se van a comprar un libro sin que les obliguemos. En cualquier caso, tengo los ejercicios del libro de actividades en el libro digital que sólo se puede usar en el aula, y hacemos algunos de los más comunicativos entre lo que hay par elegir. También practicamos pronunciación porque se lían con palabras simples.

Tenemos un recreo tranquilo en la biblioteca. Mis voluntarios ordenan libros mientras yo presto, registro devoluciones y catalogo.

Y terminamos con 1º, que no tiene un bien día. Tenemos un lesionado llorando flojito de dolor y una marabunta de enfermeros voluntarios. Además intentamos leer un texto y no damos pie con bola: en el ejercicio de verdadero/falso, intentan resolver sin entender, simplemente comparando frases del texto a ver si son iguales. Les explico que esa clase de lectura literal no sirve si el ejercicio es un poco más complejo, que tienen que entender lo que leen. No puedo ayudarles si no me hacen preguntas. Esto es algo que pasa a menudo, y en más clases, no sólo ésta: un muro de caras que no contestan, no preguntan sus dudas, no hacen nada, esperan a que yo interprete que su silencio significa «no lo sé». De hecho, es muy raro que alguien me diga que no sabe o que no entiende.

Están a dos horas de clase de un examen y no los veo nada preparados.

Horas lectivas: 3.
Horas no lectivas: 1:30.
horas reales: 4:30

 

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21 días, día 8. Exámenes y ACIS.

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Ayer terminé el examen de 4º. Hoy me pongo con el de 1º de ESO. Los exámenes de 1º de ESO tienen una dificultad extra para mí: hacer, aparte, la versión para los alumnos con una adaptación.

Los alumnos que necesitan una adaptación del material tienen unas necesidades muy diferentes. A veces simplemente necesitan más tiempo, y lo van a necesitar siempre. Otras veces es que por el motivo que sea han entrado en la ESO con muy bajo nivel, y tienen un retraso en lo académico de uno o dos cursos. En inglés empezamos casi de cero, pero llegan desanimados y a veces no hay quien los motive. Y en tercer lugar están los niños y niñas que tienen dificultades del aprendizaje y no pueden superar los mismos objetivos que el resto de la clase, ni siquiera con un poquito de ayuda extra.

Este año, sólo tengo dos alumnos con ACI (adaptación curricular individualizada), que coloquialmente llamamos «alumnos de apoyo». Estoy obligada a adaptarles ligeramente las tareas que hacemos. En los exámenes, eso quiere decir que tengo una versión normal y una versión fácil. A menudo le pongo el examen fácil al tercio inferior de la clase, o lo uso como motivación: «si te portas bien, te pongo el examen fácil». En realidad, no hay tanta diferencia porque estamos en un nivel muy elemental. El examen fácil tiene más preguntas tipo test, la sección «vocabulario» puntúa más, y a veces no tienen que hacer una redacción. Al nivel que tenemos en 1º de ESO es muy difícil simplificar.

Tardo hora y media en revisar y cambiar cosas en el examen que puse el año pasado por estas fechas. No me quito de la cabeza a los «niños de apoyo», la verdad es que mi objetivo es poner un examen que sean capaces de hacer. Separo una lista con los alumnos, adaptados o no, que van muy mal en mi clase. Como el examen es el viernes, el lunes les diré que si me demuestran que han estudiado les prepararé unas fotocopias de refuerzo.

Después de un descanso, preparo las cosas que me van a hacer falta esta semana. Me hago un esquema de qué voy a hacer cada día, imprimo los exámenes y los guiones, y compruebo que en las clases donde voy a utilizar el libro, los ejercicios son adecuados y no tengo que modificar nada.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales: 2.

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21 días, día 7. Trabajando desde casa.

Casi siempre pongo los exámenes en casa. En el instituto, a pesar de los numerosos huecos, tener que trabajar en pequeños golpes de unos 50 minutos no me deja concentrarme. Me tomo muy en serio el diseño de las pruebas porque sé que de ello depende la calificación de los alumnos. Nunca puedo simplemente fotocopiar el examen del libro del profesor, porque no he trabajado exactamente como el libro pretende.

La editorial me facilita un «libro del profesor» con exámenes en varios niveles de dificultad, y material extra, más fácil y más difícil del que viene en el libro. Estos recursos son un libro de papel y también hay un CD-rom idéntico. Por si no tengo el CD-rom puedo descargarlo todo de una página web, con contraseña. En ese sistema todo está en una versión antigua de Word (sí, de Microsoft, puedo abrirlo porque uso LibreOffice) También tengo, regalo de las editoriales, muchos libros de texto de papel, además del que usen los alumnos. Uso todo esto, y también obviamente mi imaginación, para preparar los exámenes.

Divido los exámenes en «comunicación» (lectura, redacción, ejercicio de escucha) y «corrección lingüística» (vocabulario y gramática). La carga suele ser mitad y mitad. Es artificial, pero uno de mis objetivos es que cada pregunta evalúe una sola cosa. Por eso, el ejercicio de lectura tiene las preguntas tipo test. Así, no se penaliza el no saber expresarse, eso va en la redacción. Mis exámenes tienen fama de difíciles por el peso que le doy a la parte de Comunicación y porque mis preguntas de comprensión lectora no permiten copiar literalmente del texto. Por ejemplo, a «Cuando Ana nació, en 1930…» la pregunta no sería «¿En qué año nació Ana?» sino «Ana es A) joven, B) vieja, C) una niña».

En 4º de ESO no uso libro de texto. Esta semana he buscado libros que tengan un texto de lectura del tema, dificultad y longitud adecuados para este examen. Hoy he preparado casi todo el examen. Mañana tengo que hacer el de 1º, y alguna cosilla más.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales trabajadas: 2

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Educación

21 días, día 6. Una retirada a tiempo.

Los viernes tienen el horario más cargado de toda la semana. 4º, reunión, 1º, biblioteca, guardia, 3º, 4º. Teóricamente, no tengo ni un momento de descanso en 6 horas y media. La realidad es que la guardia es tranquila y me da tiempo a comerme el bocadillo.

En 4º, alguien ha intentado salir en un programa de televisión y se ha sentido engañada. La consuelo comentando algo sobre los procesos de selección que se hacen en los programas donde no salen famosos: tertulias, realities, etc. De ahí pasamos a rematar la última parte de gramática del trimestre. Explico en español y pongo los ejemplos en inglés en la pizarra, como ya pasó con el otro grupo que tuvo una clase parecida a principios de semana. Y con esto, no más gramática hasta dentro de cinco o seis semanas.

La reunión es del Departamento de inglés. Somos tres. Nos reunimos en la sala de profesores porque el despacho está helado. Otros profesores entran y salen. A la vista de una estadística que me han dado de Dirección, comentamos con mejor perspectiva  los resultados del primer trimestre. Tenemos un poco de «sesión de desahogo» y ponemos posiciones en común porque dentro de dos semanas, dos de nosotros tenemos una reunión con los maestros de 6º de Primaria de los colegios cercanos, para ir organizando el «tránsito» de los niños.

En 1º, tengo la sensación de estar dando clase a un tercio de los alumnos. Cantan todos. Hacen un ejercicio escuchando una grabación y casi nadie lo entiende. Vemos, esta vez sí en inglés, cómo se da permiso y se prohíbe. Pongo una tabla en la pizarra porque no me gusta cómo viene el tema en el libro, y la copian. Y para terminar hacemos un par de ejercicios del libro. Un tercio parece pillarlo a la primera, la cuarta parte no quiere hacer nada pero no impiden trabajar, y el resto acaba por pillar el concepto al final, a base de repeticiones.

En la biblioteca, nada nuevo. Como siempre, protestas enérgicas de la gente que quiere sentarse en los puntos de paso: «¡Ni que estuviera aparcado en doble fila!».

En mi guardia de los viernes, me voy a la sala que se usa para los alumnos expulsados de clase. Si un niño da mucha, mucha guerra, se le pone un «parte», un formulario que detalla qué ha hecho, y es opcional mandarlo (o mandarla) a esta sala, donde el profesor sólo lo admite si hay «parte» con deberes para que haga en el rato que pasa allí. Es un rato muy tranquilo. Como no tienen público y la sanción no la has puesto tú, no te discuten. Hoy también tengo que hacer llamadas de teléfono a padres de niños enfermos, para que los recojan. Entre dirigir el tráfico para que los niños entren en su clase, conseguir unos papeles y hacer llamadas, se va media hora. Más tarde, tengo una cantidad desacostumbrada de expulsados: tres. Por responder a voces, y por hablar con el compañero. Aprovecho para pasar a limpio las actas de la reunión que tuve antes.

En 3º, nos rendimos definitivamente con What Can I Do de The Corrs. No la cantan bien, y algunos se dedican a hacer el payaso. Me enfado. Les digo que no es problema si están aburridos de la canción, pero que me molesta que tengamos tantas «estrellas del rock», que es como suelo llamar a la gente que llama demasiado la atención. Por un momento, se callan. Acordamos que a la siguiente canción le vamos a dar, la semana que viene, una sola oportunidad, y si no la disfrutan me lo dirán y cambiaremos de método. Después de eso, tienen su sesión semanal de trabajo semilibre en grupos. Resuelvo dudas y les hago de diccionario.

En 4º, ensayamos nuestra canción. Votamos una entre dos versiones de un clásico para usar como karaoke. Esta actividad ha despertado algo. Después vemos media hora de Romeo y Julieta. Es nuestra única sesión semanal en una sala con pantalla.

Salgo tarde, porque recojo libros que me van a hacer falta para trabajar en casa, donde hago un par de cosillas sin muchas ganas.

Horas lectivas: 4
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 7. 6:30 seguidas en el trabajo, sin pausas, y media en casa.
Recursos que he echado en falta: nada nuevo.

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Educación

21 días, día 5. Hoy tengo deberes.

Los jueves tengo: hueco, biblioteca, hueco, dos horas de clase. Llego una hora demasiado pronto porque sé que tengo muchas cosas que hacer.

En la sala de profesores está alguien que ha faltado tres días. No tiene buena cara. Dice que ha tenido gripe y que no se ha recuperado. Por faltar un día para ir al médico y por el par de días siguientes no pierdes sueldo, pero si falta más de 3 días o si le dan la baja, la de verdad, pierde el 50% del sueldo de todos esos días, desde la primera falta. Así que después de 3 días, ha vuelto.

Empiezo mi tiempo extra de hoy con una lista de tareas. Algunas son muy breves, pero son muchas y no me quiero olvidar. Me salen un poco más de 20 cosas. Empiezo por las más sencillas. Casi todo es papeleo. En algún momento hago un descanso cortito.

Tengo una vista de una madre. Normalmente, las reciben los tutores, pero siempre hay alguien que quiere ver a todos los profesores que han suspendido a su hijo o hija. Yo dejo hablar, esta madre viene con mucho que decir, y además yo quiero que todo quede muy claro. La atiendo durante unos 40 minutos y me quedo sin tiempo para ninguna de las tareas de peso que iba a hacer hoy. Ese es uno de los problemas de aprovechar los huecos: solo puedes dedicar ratitos breves, toca el timbre y a clase.

En la biblioteca hay más jaleo que de costumbre. Me siento el tiempo justo de registrar devoluciones y préstamos. Coordino a 6 niños que me ayudan en tareas diferentes (mover libros de sitio para colocarlos bien, pegar tejuelos). Mis ayudantes son un turno rotatorio, dos personas al día, y si hoy son tantos es porque hay más alumnos que se aburren y me preguntan si pueden ayudar en algo.

El día termina con dos horas seguidas de clase en 4º. Las dos clases trabajan por grupitos, muy tranquilamente. Yo superviso, voy de grupo en grupo y contesto dudas. Hay un poco de debate sobre porqué es machista y clasista llamar «señorita» a las profesoras. Dedicamos un rato a cantar.

Me voy a casa con una de las dos conserjes porque nos coge de camino. Me comenta algo sobre la vida social de la semana que viene y charlamos de naderías. Lo menciono porque sé que en otros centros, el profesorado y el personal no docente no se relaciona, pero en este instituto sí.

Las principales tareas que me llevo para casa son terminar de poner tres exámenes. Les doy mucha importancia y nunca pongo sin más los que vienenen el libro del profesor, les cambio cosas. Cuanto más me distancio del libro de texto en clase, más tengo que poner de mi parte al crear exámenes. En casa, completo el examen de tercero, y hago partes de los de cuarto y primero. El examen de cuarto me da muchos problemas: no usamos libro de texto y es muy fácil inventar ejercicios de gramática y vocabulario, pero los textos de comprensión lectora que tengo a mano (libros del profesor, internet) no se ajustan nada a lo que hemos hecho en clase últimamente. Tengo tres días más. Termino el día imprimiendo un par de cosas porque en el trabajo las impresoras están todas o rotas o desconectadas. No es habitual que les pase a todas a la vez.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 7:30 excluidos todas las pausas. Termino de trabajar sobre las 7:30.
Recursos que he echado en falta: un ordenador en el despacho. La calefacción. Una impresora sin tinta, dos estropeadas o desconfiguradas. No tener ordenador ni pizarra digital en dos aulas.

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Educación Feminismo

21 días, día 4. Miércoles musical.

Seguimos sin calefacción.

Le cuento al jefe de estudios el secreto que me dijeron ayer. No es algo muy importante, pero sí merece la pena vigilar.

El día empieza con una guardia. Un profesor falta desde hace un par de días. Es un imprevisto, por lo que no tengo tarea para los niños. No me gusta nada hacer guardia: los alumnos suelen portarse mucho peor que en clase. Les dejo que se queden los portátiles para jugar un rato, y pongo distintos juegos de freerice.com en la pizarra digital. Eso entretiene a unos cuantos.

Hoy en los grupos de 4º hacemos una tarea diferente. Tienen que extraer un vocabulario de un reportaje de prensa en español sobre derechos legales de los adolescentes, traducir ciertas expresiones sueltas y hacer un gráfico. Es la primera vez en mi carrera que pongo un ejercicio de traducción, aunque sea de palabras sueltas. En uno de los grupos funciona muy bien y trabajan muy deprisa. Ante la parte sobre edad del consentimiento para las relaciones sexuales, les aclaro algunas dudas sobre qué se quiere decir con ello. Les interesa muchísimo, las diferencias entre violación y abuso, sus derechos y ese tipo de cosas. En el tipo de pregunta comprometida que surge espontáneamente en clase, 1º es el año del racismo y la orientación sexual, 3º el del interés por las drogas y 4º el del sexo.

En una de las clases hay un problema. Una chica muy enfadada porque un compañero de trabajo en equipo ha dicho en una red social online algo ofensivo a las chicas. Como la chica da todos los detalles y nadie niega lo ocurrido, al final opto por la decisión salomónica de que los grupos tienen que seguir siendo mixtos y que las chicas decidirán entre ellas quién acepta trabajar con el chico. Creo que saberse juzgado va a ser suficiente sanción.

Es el único día de la semana en el que no paso el recreo en la biblioteca. Me voy a tomar un café con compañeros.

En 3º la clase transcurre sin novedad. Me he aburrido de la canción que estamos ensayando. Hoy estamos bastante pegados al libro.

En 1º están mucho más tranquilos de lo habitual aunque hay un par de personas que no paran de hablar en toda la hora. Alguien acaba castigado a sentarse solo. Leemos un texto del libro y hablamos sobre deportes que les gustan. Noto que entienden bien el texto y mal las preguntas. Pido que levanten la mano y confirman mi sospecha: entienden los textos de lectura mejor que los ejercicios. Les digo que si se portan bien, de ahora en adelante las preguntas de los textos del libro las pondré yo y serán tipo test, o verdadero o falso, algo simple que realmente demuestre que entienden lo que leen y no su habilidad para contestar preguntas retorcidas.

Están deseando grabar la canción que estamos ensayando. Ya no quieren cantar Starman así que votamos otra y gana «don’t worry, be happy».

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1
Horas reales: 5
Recursos que he echado en falta: La calefacción. Reproductor de sonido en las clases de 4º.

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Educación

21 días, día 3. Los martes me matan.

Los martes pueden conmigo porque tengo un horario malísimo. Dos clases, tres huecos, una clase.

Según la AEMET, tenemos máximas de 14. No hay calefacción. En la calle hay hojas escarchadas. Llevo el jersey más gordo que tengo; los niños no se quitan los chaquetones en todo el día.

Primera clase: 3º. Me preguntan si hay huelga de alumnos de miércoles a viernes. Manejan información contradictoria de varios profesores y los rumores del otro instituto. No saben quién convoca las «huelgas de alumnos», y su idea es que hay que obedecer la información de quienes hacen Bachillerato en el otro centro. Les explico, otra vez, que no son trabajadores y que sus paros y faltas a clase los regula la LOE, y cómo (no necesitan que convoque un sindicato, fundamentalmente). Se nos va el tiempo que habría que dedicar a cantar.

Pasamos al tema que toca: ver una lista de vocabulario. El del libro no me gusta nada: partes y funciones del teléfono móvil. Trabajamos de distintas maneras la lista que traigo yo para ampliar: cacharros electrónicos y electrodomésticos, y para qué sirven, cada nombre con su verbo. La tostadora sirve para tostar el pan.

Segunda clase: 4º B. Otro repaso a sus derechos porque no saben si mañana pueden faltar a clase o no. Cantamos Enjoy the Silence. Lo hacen muy bien. Les doy el último tema de gramática que vamos a ver este trimestre. En 4º no usamos libro, por lo que tiene que ir todo por apuntes. Tampoco tenemos pizarra digital (en todas las demás clases hay pizarra o proyector). Cuando terminamos el tema, hacemos un ejercicio que les pasé yo en una fotocopia, para repasar vocabulario y lectura de la semana pasada.

Ahora viene la primera de 3 horas y media sin dar clase. Un hueco, teóricamente dedicado a la jefatura del departamento. Este es un puesto que puede suponer mucho trabajo unos años y poco otros. Este año es de los tranquilos. Los martes me traigo mi portátil porque dos ordenadores estaban rotos. Uno de ellos está arreglado. Me voy a la sala de profesores a preparar un examen. El libro del profesor tiene muchos exámenes distintos que tengo en Word, y cortopego lo que me parece mejor de varios de ellos.

Viene un profesor que sustituye al recién jubilado. Lo avisaron el viernes y está trabajando desde ayer lunes. Es del norte de Córdoba y no tiene coche. Las sustituciones llegan así.

Hoy me puedo comer el bocadillo en este hueco, y menos mal porque en la biblioteca es no parar. Los alumnos no captan la idea de trabajar en silencio, y los sitios que más les gustan son los de en medio del paso. Le digo a alguien que no pongan sillas en el pasillo 4 veces en 20 minutos. Vienen algunos alumnos que no quieren leer ni estudiar, sólo molestar a los que están trabajando. Mantengo el orden, coloco libros en las estanterías, doy tareas a tres ayudantes y los vigilo, registro préstamos en el ordenador, recomiendo un libro, enseño a usar la enciclopedia de papel.

4º hora: Alternativa, es decir la clase de los que no tienen religión. Es un grupo guerrillero. Pongo películas mientras ellos estudian. Algunos charlan. Hoy empezamos El Viaje de Chihiro. Tengo que disolver una pela por el método de sacar a los dos implicados al pasillo: sin público se desinflan.

5º hora: guardia. Es una hora para vigilar a las clases en las que falta un profesor. Dedico 5 minutos a hacer de carcelera: los niños quieren salir de su aula a estar en el pasillo, impidiendo el paso de los profesores y de quienes tienen un cambio de aula. No obedecen. Cuando el profesor correspondiente ha entrado en cada clase, como no tengo que irme a vigilar a nadie me vuelvo a la biblioteca y ordeno. Coloco libros en estanterías (estoy reordenando) y quito basura del estante de los expurgos. Acabo cansada.

6º hora: 1º. Cuando llego, hay mesas y sillas volcadas a consecuencia de una pelea entre dos niños normalmente buenos. Una «pelea en broma» que ha terminado mal. Esas peleas en broma son constantes. Hoy he visto al menos seis. Todos hablan a la vez y un niño me agarra. Le grito (mal, lo sé) que no se toca. Mando callar y sentarse a todo el mundo. Siguen interrumpiéndose. Riño a los que hablan, a los que peleaban, a los que me llevan la contraria. No les hago nada más a los que se estaban peleando. Cuando todos están callados, les digo que se organicen en los grupos habituales. Les encanta trabajar así: los grupos son fijos, y se ayudan unos a otros trabajando en lo que más les apetezca. Los favoritos son los ejercicios simples con el ordenador, y la lectura libre. Yo voy de grupo en grupo comprobando que trabajan o sugiriendo tareas a los que no saben qué hacer.

Un niño me pide «una historia cortita, como la del otro día». Quiere leer ficción ultracorta y en los libros de texto no hay. Le digo que la buscaré. La clase termina con problemas. Una niña quiere hacer algo que tiene prohibido y e insiste por más que le digo que no. Se pone violenta. Me da un últimatum, y yo otro: si no se calla, se llevará un «parte» (un aviso a los padres que supone una expulsión, si se acumulan). Se calla. Al final, una niña rezagada me dice que alguien la ha amenazado si me cuenta un secreto, y me lo cuenta. Tengo que decidir si informar al Jefe de Estudios.

Acabo el día con un dolor de garganta que aquí sigue, horas después de terminar la jornada.

Descanso fuera de horario: 15 minutos.
Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2 y media.
Horas reales: 6 y cuarto.
Recursos que he echado en falta: La calefacción. El ordenador del departamento de inglés está roto.

 

 

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Educación

21 días, día 2. Un lunes tranquilo.

Los lunes son, para mí, el mejor día. Son tranquilos.

Hoy no hay calefacción, algo frecuente. Según la web de la AEMET, tenemos máximas de 14 grados. El IES tiene fachada norte y aulas orientadas al norte o al sur. Llevo un jersey de cuello vuelto y tengo las manos heladas. La sala más cálida es la sala de profesores, con un radiador, y la biblioteca porque es pequeña y tiene orientación sur.

Mis clases de hoy son 4º A, 3º, 1º. En la primera, a las 8.30 de la mañana, algunos que no suelen participar están especialmente comunicativos y atentos. Empezamos con un discursito sobre las obligaciones de los famosos, porque un corrillo está leyendo una fotocopia en defensa de Justin Bieber después de que lo pillaran conduciendo bebido. Seguimos cantando. Estamos con «Love is all around». Cantar les motiva y ha mejorado enormemente su pronunciación; todas mis clases cantan unos 10 minutos al principio de la sesión. Dedicamos la segunda mitad de la clase a empezar con «Romeo + Julieta», la versión de Baz Luhrmann.  Empiezo situando la película en su contexto (Leonardo di Caprio no era famoso, el director es el de Moulin Rouge….) a Shakespeare (no, no es un autor romántico, es contemporáneo de Cervantes). Y luego hago pausas para ver si se van enterando y no han aprovechado para echarse una siesta.

Ahora tengo la única hora dedicada oficialmente a llevar la biblioteca de toda la semana, aparte de los recreos. Catalogo libros y ordeno un poco.

En 3º, lo primero es cantar. Los chicos son minoría y algunos enredan. Uno acaba con una nota en la agenda para que la firmen los padres. Suelo seguir una política de tres avisos y el tercero ha sido por pelearse a manotazos; siempre dicen que es en broma.

Después de cantar, pasamos a un tema algo árido. Aunque teóricamente no debería, doy explicaciones teóricas de gramática. Me ocupan alrededor de una clase de cada diez. Hablo en español, escribo toda la teoria y todos los ejemplos en inglés en la pizarra, y los alumnos lo copian porque el libro de texto no tiene explicaciones teóricas de gramática. Al final del trimestre me entregarán el cuaderno pasado a limpio.

Recreo. Me como un bocadillo en la puerta de la biblioteca (no, no tengo ningún descanso). Se va formando un corrillo de niñas para que les abran la puerta del servicio, porque ese servicio de niñas solo abre los recreos. Entro en la biblioteca para dar instrucciones a mis dos ayudantes voluntarios de hoy, que están encargados de la pesada tarea de pegar cada tejuelo a su libro correspondiente. No uso papel pegatina para imprimir, sino folios normales y cinta adhesiva. La sala tiene una mezcla de estudiosos y niños que se aburren en el patio y no quieren dejar estudiar. Nadie está callado. Hago un par de préstamos.Cuando toca el timbre, lo dejo todo tirado, con montoncitos de libros que hay que colocar en su lugar correcto.

Y por último 1º. En la clase de después del recreo siempre están muy alborotados. Mando callar muchas veces. La última, me tiro cinco minutos de brazos cruzados esperando que se callen y tengan todo el material preparado en la mesa. Unos niños me devuelven hechas unas líneas copiadas, un castigo de último recurso que puse la semana pasada. Un par de personas no paran de hablar en toda la clase, pero son casos donde reñir demasiado no sirve de nada: mejor que hablen y trabajen poco a castigar y que no trabajen nada.

Primero cantamos (cómo no). Estamos terminando con esta canción y no tengo claro cuál sera la siguiente. Hacemos una prueba con el estribillo de Starman. Corean el estribillo después de mí y les pongo la canción entera re ruido de fondo mientras hacen un ejercicio. Les ha gustado. Starman, pues.

Tenemos una sesión de las que más me gustan: vocabulario. Uso el tema del libro, los deportes, y alguno de los ejercicios, pero hacemos más ejercicios y vemos más palabras.

Y ahí quedó. A casa.

Horas lectivas: 3
Horas no lectivas: 1:30
Horas reales trabajadas: 4:30
Recursos que he echado en falta: Calefacción.