Archivos mensuales: marzo 2015

Terry Pratchett y sus mujeres.

the witches of lancreLas brujas de Lancre y de la Caliza. Portada del juego de mesa de Treefrog “The Witches”.

Los fans de Terry Pratchett a menudo coincidimos en su arte como creador de personajes memorables, carismáticos, admirables pero con un punto de antihéroes (y a veces, más que un punto). Casi todos los personajes más populares de Mundodisco son profesionales, y excelentes en lo que sea que hacen. El Comandante Vimes es un policía muy bueno. Vetinari es un buen gobernante, por lo menos para lo que le conviene a él. Húmedo von Mustachen es un especialista en sobrevivir. Por contra, Mort, protagonista de una sola novela, es divertidísimo en su torpeza… y desaparece en el éter cuando pierde un trabajo. Casi todos los personajes más recordados de Pratchett son trabajadores, y los personajes femeninos no son menos.

El ambiente más feminizado de todos los descritos en Mundodisco es el de las brujas de Lancre, que se introducen en Ritos Iguales, el tercer libro. Ritos es un juego de palabras entre rights (derechos) y rites (ritos), y se trata de la historia de una niña que más que aptitudes para bruja, las tiene para maga. Hay más personajes femeninos que se abren paso en profesiones que en Mundodisco son masculinas, algo que se mezcla a veces con problemas derivados de que no son seres humanos; Angua y Jovial Culopequeño en la Guardia de Ankh-Morpork son los mejores ejemplos. El escritor las trata con bastante cariño y muchísima solidaridad, y su profesionalidad nunca se cuestiona.

Las trabajadoras a las que Pratchett presta más atención se parecen mucho a sus personajes masculinos: son muy inteligentes, perfeccionistas, poco sociables, a veces cortantes. Y le interesa más su trabajo que cualquier otro aspecto de sus vidas. Si nos fijamos en las brujas, tenemos a Yaya Ceravieja, que no parece tener aficiones ni vida privada. Es el centro de la acción. Tata Ogg sí tiene vida social, y una familia de la que el narrador nos habla pero a la que apenas vemos. Y finalmente, el puesto de bruja joven (porque son la virgen, la madre y… la otra, como a veces se nos recuerda) es de Magrat Ajostiernos, sustituida por Agnes Nitt/Perdita y luego por Tiffany Dolorido. Magrat intenta compaginar una aventura con su nuevo papel de madre en una novela (Carpe Jugulum), pero no me parece un intento muy logrado. Pratchett sí conseguiría hablar de forma divertida de conciliación familiar con Vimes, quizá porque tenía el intento previo ya hecho.

Los personajes como Yaya Ceravieja o Angua parecen modelos algo anticuados de “supermujeres” que sacrifican lo personal, pero si las comparamos con masculinos equivalentes, como Vetinari, Vimes, o Ponder Stibbons, comprobamos que Pratchett se limita a crear, con gran acierto, versiones femeninas de sus modelos favoritos de trabajador incansable. Se dice de Jason Ogg “lo malo de ser el mejor herrero del mundo es tener que ser el mejor” y de ser bruja, “podías decir que era injusto, y lo era, pero al Universo le daba igual porque no sabía qué significaba la justicia. Es era el problema de ser bruja, que dependía de ti. Siempre dependía de ti”.  Da lo mismo ser herrero o policía o cocinera o bruja. No son simples caricaturas, tópicas “strong female character” cuya principal característica es resistir con entereza toda clase de desgracias haciéndolo todo muchísimo mejor que los hombres. Y algo maravilloso, por extraño que parezca, es que tienen defectos y aún así nos caen bien porque están retratadas con simpatía. En este sentido os recomiendo este artículo de aquí, que no habla de Pratchett sino de ese estereotipo de heroína de acción que está felizmente ausente de Mundodisco.

Un patrón que se repite con las suficientes variaciones como para que no canse son las mujeres que cuidan de los demás, unido a mujeres que tienen miedo de hacer daño. Entre las cuidadoras, por supuesto las hay profesionales (de nuevo, las brujas, que trabajan como parteras, médicas, veterinarias…) y otras que no. Lady Ramkin es criadora de dragones; es, en principio, una parodia del estereotipo de aristócrata británica dedicada a los caballos y los perros, pero en seguida trasluce una verdadera preocupación por el sufrimiento ajeno, animal o humano. No lo vemos mucho, pero sabemos que tiene amigas, algo que ya notó Virginia Woolf que era muy poco frecuente en la ficción.   También hay mujeres que tienen miedo de hacer daño a los demás, o de volverse malas. Yaya, la bruja más poderosa jamás conocida (hasta que Tiffany crezca un poco más), es una. Otros personajes dicen que no es mala porque elige no serlo. Angua la mujer loba es otra luchadora contra sus demonios internos, y también Agnes Nitt, que tiene una personalidad desdoblada. Su manifestación segura de sí misma, Perdita, es egoísta y demasiado cínica para la tranquilidad de Agnes.

Las relaciones amorosas en Mundodisco reciben un tratamiento variadísimo, y en mi opinión, comparado con su agudeza para observar todos los aspectos de las relaciones humanas, aquí falta algo. Veamos algunos casos: Mort hace muchas tonterías porque se enamora de una princesa, pero acaba emparejado con una chica con la que al principio se lleva fatal. Hasta ahí bastante clásico y bastante bien. El esquema de “pareja que desconfía, que se pelea, y luego se gusta” se repite de una manera muy diferente, muy bien llevada, en la relación de Húmedo von Mustachen y Adora Buencorazón. Angua y Zanahoria mantienen un noviazgo muy, muy largo, y muy muy cauteloso, provocado en parte por las circunstancias personales de Angua y en parte porque Carrot pone sus obligaciones por delante de lo personal. Magrat y Verencio se sobreponen a la tremendísima timidez de ambos. Y finalmente, el Comandante Vimes y Lady Sibyl Ramkin tienen una relación en la que se nos oculta todo el romance y se nos muestra la convivencia entre un hombre cariñoso pero demasiado ocupado y una esposa paciente y entregada pero que mantiene sus intereses anteriores al matrimonio. A veces tienen alguna escena tierna, más bien pequeños detalles que muestran que se quieren, más que diálogos o explicaciones del narrador. Es sutil y realista.

Las relaciones amorosas pratchettianas tienen, sin embargo, algunos puntos débiles. . Una novela, La Corona de Hielo, muestra varios de ellos de forma muy exagerada. Aquí, Pratchett recurre a un planteamiento de las relaciones entre hombres y mujeres que choca de lleno con la caracterización de muchos personajes creados anteriormente (aquí una reseña lo menciona de pasada, respecto al gato Greebo) . A saber: las hembras (mujeres y animales) nacen sabiendo seducir. Hay una sola manera femenina de seducir: la altivez, hacerse la estrecha. Esto siempre funciona: ante una mujer estirada, los hombres caen sin remedio. Además, los machos (incluye animales) son tontos, y enamorados más tontos. Y toleran la agresividad de las hembras que desean, se cohíben ante ellas. Un par de citas, que no son chistes sueltos sino que forman parte de una visión conjunta, coherente, que la novela da del amor.

“El cortejo es muy importante, tú sabes. Básicamente es la manera en la que el chico se puede acercar a la chica sin que ella lo ataque y le quiera sacar los ojos”.

 “Las chicas de la Creta no huían a menudo de un muchacho lo bastante rico como para tener su propio caballo – o no mucho rato y no sin dejarse alcanzar”. 

“No deberías tener miedo de él. Es él el que debería tener miedo de ti . . . ¡Porque eres una chica! Muy mal tienen que irnos las cosas si una chica lista no puede tener a un chico comiendo de su mano. Está loquito por ti. Podrías destrozarle la vida con una sola palabra”.

Aquí habla un Nac Mac Feegle intentando explicar a otro cómo funcionan las relaciones humanas (los Nac Mac Feegle tienen una especie de Abeja Reina por comunidad así que de amor humano no entienden nada), el narrador, y Tata Ogg, así que la visión es común a la novela entera, no simplemente una anécdota o la visión de un solo personaje. La Corona de Hielo es la 35º novela de Mundodisco, la tercera protagonizada por Tiffany, y la novena de las brujas, así que es poco probable que alguien empiece a leer por aquí. Como ya digo, chirría respecto al conjunto, aunque hay detalles que sí conocemos de antes, como la idea de que las personas enamoradas hacen muchas tonterías independientemente de su género.

Pratchett nos ha dejado. Se ha ido al mismo sitio que Aristófanes,  Fernando de Rojas, William Shakespeare, Jane Austen, Roald Dahl, Astrid Lindgren, y durante muchas generaciones leeremos a Yaya Ceravieja y a todas las demás como a la Celestina, Pippi Calzaslargas, Portia, Lizzie Bennett, Matilda, o Lisístrata. Todas ellas divertidas, reales, originales y al mismo tiempo un espejo en el que mirarnos. Gracias, Terry Pratchett.

Educación, remedio de todo mal.

813-ART-Sahasrabhuja-Avalokitesvara-2Avalokitesvara, dios hindú de la compasión representado con once cabezas y mil brazos para poder atender todas las súplicas.

Algo que leemos en prensa con cierta frecuencia, y el cierre de cualquier congreso profesional que se precie, es “nuestro objeto de estudio debería formar parte de la educación obligatoria”. En la educación obligatoria, en primaria pero sobre todo en secundaria, tendríamos que enseñar: prevención de alcoholismo y drogodependencias, nutrición, (y también cultura del vinococina, finanzas, Ciudadanía, que puede entenderse como justicia social o como un conocimiento de las leyes y normas básicas del Estado,  feminismo,  sexualidad, salud mental, ajedrez, espíritu independiente (o emprendimiento), educación vial, seguridad online (aparte de la ya existente clase de informática), tauromaquia, programación, y derecho de propiedad intelectual. ¿Olvido algo?

Antes de sugerir que los sufridos escolares tienen que aprender una cosa más, cualquier cabeza pensante debería plantearse varias cuestiones.

  1. Quién va a dar esa clase, y cómo. Es decir, qué educadores y con qué formación.
  2. Qué es lo que vas a sacrificar para meter lo que a ti te interesa.
  3. ¿Por qué en la escuela?

Veamos estas cuestiones de una en una. Para la primera, os cuento un poco sobre formación continua en la educación pública. Tienes diversas opciones: demostrar que has estudiado idiomas (no que los sabes: que has superado exámenes), hacer los cursos que te ofrecen empresas, sindicatos, y los Centros de Formación del Profesorado (en Andalucía, coloquialmente llamados CEP). Casi todos estos cursos son breves, de algunas horas, y todos son optativos, con muy contadas excepciones (por ejemplo, un curso para directores en prácticas). Otra opción es montar en tu centro un “grupo de trabajo”, que será supervisado por el CEP. Insisto: la forma y el contenido de la formación continua siempre es opcional y tenemos mucho donde escoger. Es decir, si montas una asignatura sobre Ingeniería Aeroespacial y decides que la van a dar los profes de Tecnología, puede que no tengan ni idea de naves espaciales. Otra cosa es que ese conocimiento se incorpore a futuras generaciones que estudien el Máster para ser profesores de Secundaria. Pero, en principio, la profe de Ciencias Naturales que ya está en su puesto no sabe cómo dar clase de nutrición. A lo mejor ha preferido dedicar su formación continua a aprender a ser una buena tutora, a desarrollar trabajo por proyectos o a aprender francés para dar clase en un centro bilingüe. Os recuerdo que hay una diferencia entre ser un adulto con unos conocimientos sobre una materia, y ser capaz de convertir eso en una programación completa apta para estudiantes de 5, 10 o 15 años.  Es un proceso que necesita formación, tiempo, y materiales.

Así que puede muy bien ocurrir que tu brillante idea educativa no tenga profesores preparados para ello en muchos años. No es  que no aceptemos cambios, sino que no es viable que ocurran de un año para otro aunque eso suele ser la norma en estos casos.

Sobre la segunda cuestión,  los estudiantes españoles tienen unas vacaciones de verano muy largas, si se compara con otros países, pero la jornada escolar es, también en comparación, muy larga. En Primaria, 5 horas de clase y media hora de descanso. En Secundaria, seis horas de clase y 30 minutos de descanso. La suma de horas de clase anuales es superior a la de la mayoría de países con un sistema educativo comparable.

El número de materias que se imparten en esas largas horas varía, pero puedes dar por hecho una docena en Secundaria y ocho en Primaria. Sí, todas esas.  Sí, es una barbaridad. Sí, la gente que dice que deberíamos dar clase de lo que a ellos les interesa también les parece que esto es excesivo, pero no suelen atreverse a dejar claro qué materias o contenidos habría que sacrificar (suelen decir muy bajito y en privado que ciudadanía, religión o alguna de las humanidades).

Finalmente, el tercer problema y el peor de todos. Si decimos “tal y cual cosa debería impartirse en la escuela”, es porque asumimos que el sistema educativo en exclusiva  debe resolver todos y  cada uno de los problemas de la sociedad. Casi todo puede resolverse con educación, pero eso no es lo mismo que el sistema educativo. Un ejemplo no relacionado con dar clase: conozco gente que piensa que ante casos graves de acoso escolar, o de agresiones ocurridas en el centro, es la misma escuela la que debería sancionar al agresor, por ejemplo con una expulsión permanente u otro tipo de castigos. Decir esto presupone desconocer o desconfiar del trabajo de la Justicia de Menores, entre otros organismos que podrían hacerse cargo de ese tipo de problemas (ojo, que en el centro se pueden sancionar las agresiones y el acoso, pero de una manera limitada). Podrían, incluso, coordinarse con el centro escolar. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a tener unos servicios sociales bajo mínimos que queremos que el más visible de todos ellos, la escuela, se haga cargo de absolutamente todo lo que tenga que ver con los menores de edad. Y no, esto no tiene nada que ver con la crisis. Esos servicios sociales no existían antes, o lo hacían de una forma esquelética, elemental, sumamente precaria, siempre dependiente de la subvención de este año, y el año que viene ya veremos.

Siempre habrá alguien que diga que enseñar, por ejemplo, educación sexual es cosa de las familias, a lo que la respuesta esque la educación está para garantizar la igualdad y que no podemos confiar en que todos los niños tengan una familia bien informada y que los cuide bien. Pero decir “esto debería formar parte del currículum escolar” es asumir que en el resto del día, los niños y niñas no van a contar con bibliotecas públicas, ludotecas, escuelas municipales de música, polideportivos, centros sociales públicos, asociaciones de vecinos, y clubs diversos que les faciliten ese tipo de formación, variada y necesaria, que la escuela no siempre les da, más que nada porque no hay tiempo. Pero claro, añadir un tema más al libro de Ciencias Naturales o quitar una hora de Sociales para dársela a la moda de turno es mucho más fácil que crear unos servicios públicos que atiendan a los niños y a las familias.

No te preguntes porqué no estoy enseñando yoga, ajedrez o violín a mis alumnos. Pregúntate si hay un gimnasio municipal baratísimo con clases de yoga infantil, y por qué no. Pregúntate si se puede montar un club de ajedrez en tu barrio, y en qué local. Y por qué es difícil, y por qué no lo monta nadie. Pregúntate qué puede hacer gratis y yendo solo, a pie, un niño que viva en tu barrio. El sistema educativo es finito, no una diosa de infinitos brazos. No nos eches la culpa de tener que hacernos cargo de lo que no quiere hacer nadie más.

(Luego está que la escuela tiene que remediar desigualdades sociales, sobre lo que recomiendo esto de Elías Gómez).