Microfeminismos del día a día.

De vez en cuando, observar a un hombre realizar una acción que beneficia a las mujeres, o percibir pequeños detalles de machismo a mi alrededor, me hace pensar en formas de contrarrestar los “micromachismos”, esas motas de polen en el aire, imperceptibles pero constantes, que molestan por acumulación y ni siquiera te das cuenta de por qué. La mayoría de las acciones feministas son igual de pequeñas.

En esta lista, evito deliberadamente las “tomas de conciencia” y las acciones negativas. No se trata en la lista de hoy de que pienses; se trata de que hagas. Pensar, no hacer, callarte… pueden ser necesarios, pero no son de lo que quiero hablar ahora. Por eso voy a hablar de cosas pequeñas, mínimas. Casi obvias. Casi.

  1. Sobre sexo. Practica y busca obtener consentimiento entusiasta. He hablado sobre evitar violencia sexual aquí. Y sobre si es posible hacer piropos feministas o no amenazadores, aquí.
  2. Ten amigas.
  3. Haz tareas de la casa. Muchas y a menudo. Haz más de lo que crees que te corresponde, a veces. Las que no sepas hacer, aprende. Recoge lo que tiras. Si contratas servicio doméstico, paga su seguro y págale bien.
  4. Es a veces difícil de definir, pero hay algo que podemos llamar “trabajo emocional” que suele caer del lado de las mujeres. Te pongo dos ejemplos elementales: el matrimonio en el que ella compra los regalos de Navidad de toda la familia, la suya y la de su marido; y que en mi trabajo como profesora de Secundaria, observo que las chicas tienden a ser mediadoras espontáneas de conflictos entre compañeros y entre la clase y yo. Observa en qué situaciones consolar, mediar, animar, decir algo amable, etc. lo hace siempre una mujer, y adelántate. U observa cuáles de tus relaciones necesitan más de esto, y hazlo tú.
  5. Lee teoría feminista. Hay mucha, con mucha variedad de temas, niveles de profundidad y dificultad, agresividad y “radicalidad”. Es decir: hay textos muy “radicales” pensados para principiantes, textos filosóficos abstractos  y complicadísimos, teoría política y económica, crítica de cine. Blogs y libros y DE TODO. Si no te gusta un libro/autora/corriente, no te preocupes, que hay más.
  6. Mantente informado sobre noticias y acontecimientos que afectan a las mujeres. Busca más de una fuente de información.
  7. Aprende sobre salud femenina y salud sexual y reproductiva (de hombres y de mujeres).
  8. Si tienes la responsabilidad de llevar el botiquín, los pequeños gastos comunes, el papel higiénico, etc. de un lugar de trabajo, asegúrate de que hay compresas y tampones.
  9. Habla con quienes tengan ideas erróneas sobre las mujeres o el feminismo. A ti te van a hacer más caso que a nosotras, casi seguro.
  10. Ve a manifestaciones o participa en otras campañas de protesta por los derechos de la mujer.
  11. Ofrécete voluntario para cosas que normalmente solo hacen mujeres.
  12. Si tienes hijos, cuídalos. Cógete el permiso de paternidad.
  13. Si las tienes cerca (en tu familia, entre tus amigos), pasa tiempo con niñas. Dedícales atención, juega con ellas, enséñales cosas.
  14. Lleva a tus hijos a colegios mixtos. Lo ideal es que sean públicos; que sean mixtos es fundamental. Anima a tus familia y amigos a llevar a sus hijos a colegios mixtos. Lo mismo va para actividades de ocio.
  15. Cuida de las mujeres de tu familia. Hazles caso, escúchalas.
  16. En el trabajo, en casa, de compras, en un lugar de atención al público, casi siempre preferimos que nos atienda una mujer. Parecen más accesibles… y las interrumpimos más. A los hombres se los interrumpe menos, parece que siempre estén muy ocupados con cosas más importantes. Evita interrumpir a una mujer. Si te pueden atender igualmente un hombre y una mujer, moléstalo a él.
  17. Apoya y difunde el trabajo hecho por mujeres. Esto va a depender de tu ocupación, y de tus circunstancias; puede variar mucho. Piensa en las mujeres que te rodean, en un trabajo y en tus aficiones, y si estás tratándolas con justicia. El trabajo de las mujeres a menudo pasa desapercibido, o no se valora lo suficiente.
  18. Si te molesta la existencia de un espacio no-mixto concreto, participa en uno que sea equivalente, mixto, y feminista (o en el que las mujeres sean bienvenidas), y si no existe cerca de ti, créalo.

Es posible pensar en más cosas, seguro. A ver cuáles se te ocurren a ti.

4 comentarios en “Microfeminismos del día a día.

  1. Me surgen una serie de dudas tras leer este texto, te las enumero por si tuvieras a bien aclarármelas:

    – En el punto 3 metes el caso de contratar servicio doméstico. No especificas sexo, pero – quizá sólo lo veo yo, en mi densidad craneal – parece que des por sentado que dicho servicio será siempre una mujer. Supongo que refleja las estadísticas, pero ¿no deberías evitar tú misma caer en este tipo de generalizaciones?

    – El punto 12 lo veo peliagudo. Demasiado fácil ver algo sucio en que un hombre adulto (y hablo de 20 años en adelante, no creas) pase tiempo con niñas (que, por motivos ignotos, imagino como de 6-10 años). Por otro lado ¿qué hacer si las niñas insisten en juegos que cimientan los roles sexistas? En el segundo cumpleaños de la hija de una amiga puse el grito en el cielo porque le regalaron un set de limpieza del hogar (escoba y demás de juguete) y la madre me dijo que es que le venía bien para que la niña no cogiera los utensilios “reales” porque le encantaba ir barriendo la casa.

    – Del 15: Por un lado, las (pocas) veces que ha habido uno de cada sexo para atenderme y me he decantado por uno o por una ha sido principalmente que pareciera más receptivo/a. Supongo que muchas veces ha sido una mujer, pero porque en esos casos parecían ellas las más amables (que casos inversos hay, claro). Por otro, ¿no existe el riesgo de que por “interrumpir al hombre” la mujer se piense que la hacen de menos, como si el hombre supiera hacer mejor esa labor?

    1. Hola, te respondo.
      1. No, no doy por sentado nada. Observa la construcción gramatical y un leísmo que aunque incorrecto, es voluntario. No generalizo, generalizas tú. Por otra parte, el servicio doméstico suele ser femenino, por lo que mejorar sus condiciones de trabajo beneficia a las mujeres. Incluso si lo hace un hombre: “pues yo conozco a uno que cobra 15 la hora, así que…”.
      2. Si alguien ve algo sucio en que un hombre juegue con sus sobrinas o las hijas de sus amigos, ese alguien tiene un problema. Ese hombre también podría dedicarse a un voluntariado o meterse en los Scouts, naturalmente. Si las niñas quieren jugar a juegos sexistas, pues hay dos opciones: enseñarles opciones diferentes, o jugar con ellas. Dependerá de la ocasión, el grado de confianza, la personalidad de la niña, y así. Los niños/as imitan lo que ven. Dale cosas que imitar más interesantes que barrer.
      3. No, en absoluto. A menos que la mujer te diga “qué desea” y digas “quiero hablar con un hombre”. Pero entonces no la estás interrumpiendo. A nadie le gusta ser interrumpido, créeme.

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