Archivos mensuales: Agosto 2015

Haibun

Demasiado lejos de la ruta monumental para atraer el interés de los turistas, demasiado viejo para facilitar la entrada de los coches, el barrio contiguo al centro histórico languidece, mezcla de solares, ruinas y fachadas. Dos pisos de la misma manzana anuncian prostíbulos, uno con neones rosas y el otro con un corazón gigante pintado en una persiana.

Donde los neones, dos mujeres cuarentonas, gorda y delgada, con sujetadores de colores y moños, salidas de una foto de los años ochenta, llaman a dos jovencitos barbudos de paseo. “¡Guapos!”. Los chicos saludan y bromean. En el balcón del corazón, una niña juega con una muñeca. le cuelgan las piernecillas, y está completamente sumergida en su conversación con el juguete hasta que oye las risas de los barbuditos y dice: “hola, ¿llamo a mi mamá?”.

Refresca la tarde.
En el balcón del prostíbulo
la niña crece.

Gracias por las correcciones a la experta en haibun.

Mujeres que mueren, asesinos innombrables.

Dar noticias sobre delitos violentos no es fácil. Hay que evitar entrar en la intimidad de los implicados, especialmente si son menores de edad, no caer en el morbo fácil, y no cargarse la presunción de inocencia, algo que a veces lleva a meteduras de pata graves. A esto se añade que en el caso de la violencia de género, se diría que para la prensa española, la violencia de género, es decir, que tu pareja o ex-pareja te mate, es algo que las mujeres “nos” hacemos. A continuación, y para simplificar, no me voy a referir a la cuestión de la presunción de inocencia, sino a quién realiza la acción y quiénes deberían ser el centro de los titulares y de las noticias.

Empecemos por el núcleo de la oración: el verbo. Las opciones son morir, matar y asesinar. Morir coloca a la persona que fallece en el centro de atención. Hablando de delitos deberíamos reservarlo para accidentes o casos en los que no hay intención de matar, o de matar a alguien concreto. Matar te obliga a añadir quién realiza la acción, y por ello, o se indica que no hubo culpa, o entenderemos que el acto fue deliberado o negligente. Como los titulares deben ser concisos, evitaremos usar “matar” si no hay intención ni negligencia, pero lo preferiremos a “morir” si hay sujeto conocido de la acción. Por último, asesinar debe ser reservado para unos casos muy específicos: por recompensa o promesa (hay asesinos a sueldo, no homicidio a sueldo ni muertes a sueldo), con premeditación, con alevosía que quiere decir que el asesino tomó medidas especiales para tener éxito, o con especial crueldad. Si no sabemos cuáles fueron las circunstancias, es mejor no hablar de asesinato.

Veamos cómo contrastar estos verbos en casos que no son violencia de género.

Un accidente:
Seis trabajadores mueren en un accidente laboral en la fábrica de X (una pena, cosas que pasan; o también, ya les vale, ¿aplicaban las medidas de seguridad?).
Un accidente laboral mata a seis trabajadores en la fábrica de X (los accidentes laborales son una cosa terrible y hay que acabar con ellos).

Algo que escapa a nuestro control, o quizá queremos implicar que no:
Tres asistentes al concierto mueren en la avalancha.
La avalancha mata a tres asistentes al concierto (no implica intención pero sí que la avalancha tiene agencia, podría haberse evitado, la noticia hablará de la seguridad en la sala o el tono será sensacionalista).

Dos negligencias:
Mujer cordobesa muere tras una demora en Urgencias (vete a saber por qué, puede que ya estuviera muy grave)
Las demoras en Urgencias matan a una mujer cordobesa (el culpable es claro; recordemos que el slogan es “los recortes matan”, no “Con los recortes nos morimos”).
*
Tres muertos en accidentes de tráfico este fin de semana.
Los accidentes de tráfico / la carretera / un conductor borracho mata a tres personas este fin de semana (se insinúa o se declara que hay culpa).

Un atentado terrorista (hay intención de matar pero no a personas concretas).
Cinco policías mueren en un atentado en Roma (¿a que esto suena raro?)
Un atentado mata a cinco policías en Roma (vale, pero, ¿¡de quién!?)
Un atentado asesina a cinco policías en Roma (poco correcto: asesina la gente, no las acciones).
La banda terrorista GLAF asesina a cinco policías en Roma (está clarísimo quiénes son los malos, y los policías están claramente libres de toda participación en su muerte)

Un homicidio:
Muere un joven turista inglés en una pelea en las fiestas de la Villa (pudo ser un accidente, no tenemos ni idea de quién participó, al fin y al cabo en una pelea podía haber mucha gente).
Un homicidio en la fiesta de la Villa acaba con la vida de un turista inglés (un poco más de información)
Turistas ingleses, acusados de matar a un compatriota en las fiestas de la Villa (suavizamos con “acusados” pero estamos atribuyendo culpa clarísimamente).
Cualquier uso de “asesinato” es un error porque en una pelea no hay ni premeditación ni alevosía (a menos que lo sepáis con mucha seguridad).

Si comparamos estos casos inventados con la violencia de género, concluiremos que deberían estar en un plano superior de intencionalidad al del atentado terrorista, porque la víctima es escogida, y al del homicidio, porque hay clara intención de matar y a veces asesinato. En cambio, nos encontramos con titulares de prensa que una y otra vez convierten la violencia en una especie de clima, una circunstancia incontrolable en el que las mujeres tenemos la mala suerte de vivir. Como los accidentes. También hay un intento tras otro de volver invisibles a los agentes de esa violencia.

VG_titular_ABC_1ABC. 12/08/2015. Muere una mujer en Castelldefels apuñalada por su expareja. El presunto agresor ha pasado a disposición de los Mossos, que han abierto una investigación. Apuñala mortalmente a su expareja en Castelldefels. La Policía Local de Castelldefels ha detenido este miércoles a un hombre como presunto autor de la muerte….

Antes de entrar en el cuerpo de la noticia, el primer sujeto es una mujer que muere. El agresor, dos veces presunto, se oculta en estructuras pasivas (apuñalada por), acciones que se sufren (pasar a disposición), y sujetos elípticos (Apuñala… ¿quién apuñala?). Si hay que nombrarlo, es “presunto”. Si se lo oculta mediante la sintaxis, no (no se nos dice “presuntamente apuñalada”). En el cuerpo de la noticia, además, conocemos cuatro datos personales de ella (edad, otros familiares, barrio de residencia), y de él, solamente algunas de las agresiones que realizó. No es más que un monstruo que se vuelve invisible si lo miras de frente.

La misma noticia:VG_tuit_elpaís_1
VG_titular_elpaís_1El País, online y en twitter. 12/08/2015. Un hombre mata a su expareja con un machete en plena calle. Detenido un hombre por apuñalar a su exparej en la calle en Castelldefels. Los Mossos investigan un incendio en el piso de la víctima y de su coche hace unos meses. Un hombre mata a tiros a su esposa y a sus dos hijos y se suicida en Barcelona.

Aquí, además de que la mujer no se muere, sino que la matan, el cuerpo de la noticia nos da la misma cantidad de datos personales de ambos y más detalles sobre lo que ha debido ser un acoso grave y prolongado antes de que su expareja la matara. El agresor no es un accidente: es una persona y además aparentemente muy normal. El contraste entre los dos medios es muy intenso.

Con algunos ejemplos más se comprueba que cuando un hombre mata a una mujer, la noticia es sobre ella. Que vivía con él o no, que lo denunció o no, que había mantenido el contacto con él o no, que tenía una nueva pareja o no, y de la que sabemos como mínimo edad, nacionalidad y número de huérfanos que deja. De ellos no. Estos titulares dan a entender o que los titulares de VG dan a entender que las víctimas son responsables, pues son el agente del hecho (morir, romper una relación, denunciar), o que la violencia de género es un accidente que no tiene agente. En cualquier caso, se trata de ocultar tanto como sea posible que los agresores son hombres normalísimos en la mayor parte de los casos. Las noticias que como la de El País detallan el acoso en lugar de detallar las estrategias de supervivencia de la víctima son una excepción.

VG_titular_lainformación_2La Información, 12/08/2015. 790 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas desde 2003. Al menos ocho niños han muerto a manos de sus padres, o los novios o exnovios de sus madres, sólo en lo que va de año. En todo caso, 2015 seguiría siendo el año con menos feminicidios desde 2003.

No se dice “790 hombres han asesinado a sus parejas en España desde 2003″(Serían más porque hay hombres que han asesinado a sus parejas homosexuales). No se dice “X hombres han asesinado a ocho niños, hijos suyos o de sus parejas”. Los feminicidios “son”, ni siquiera se cometen.

Hay cierta tendencia a indicar la actuación legal. Las mujeres se mueren y los hombres son detenidos.

VG_efe_3EFE, 29/06/2015. A la cárcel el marido de la mujer hallada muerta en el puerto de Barcelona.

Entre otras perlas esta noticia dice que un coche “se había precipitado, no de forma accidental, al mar”. Ni siquiera “el coche había sido empujado al mar intencionadamente”. No.

VG_palma_4Diario de Palma, 31/07/2015. Detenido por degollar a su expareja en Palma. Los hechos han ocurrido sobre las 4:15 en el domicilio de la víctima, ubicado en el número 115 del Camí de Sant Jordi. Este es el primer crimen de violencia de género que se registra en Baleares en 2015.

¿Detenido quién? Y de nuevo, tenemos más datos personales de la víctima que del agresor.
VG_lasprovincias_5Las Provincias, 06/08/2015. SUCESOS. Accidentes de tráfico. Violencia de género. Crímenes. Detenido un concejal de Serra por la muerte de su mujer en un incendio intencionado.

¿La noticia es que un concejal asesina a su mujer, que los incendios matan, o que los asesinos son detenidos? ¿Por qué no “Se investiga si un Concejal de Serra asesinó a su mujer en un incendio intencionado”, un titular menos confuso, o “Detenido por matar”?

Cambiar los titulares por otros en los que las mujeres dejen de ser las agentes de sus propias muertes no va a reducir la cantidad de asesinatos. Dejar de centrar la noticia en el grado de distanciamiento que la víctima consiguió de su agresor no va a sustituir que las que siguen vivas tengan una protección más eficaz. Se trata de que tenemos que cambiar cómo hablamos de la violencia de género para hablar menos de víctimas y más de agresores. De lo contrario, estaremos para siempre oscilando entre considerarlo una aberración monstruosa o un incidente banal, cotidiano. Sin método eficaz para entenderlo y sin medios reales para ponerle fin.