21 días, día 19. Papeles y cartelitos.

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Me gustan los jueves porque me dejan bastante tiempo para hacer cosas en el trabajo, son bastante relajados, como los martes. Dos horas de clase, dos de permanencia, dos clases. Mi grupo de las 2 suele portarse mejor de lo esperable a esas horas.

Primero. Casi nadie ha hecho los deberes, así que dejo la corrección para el lunes. Pregunta alguien que si para mañana. No, repito una vez más. Del lunes al jueves, y del jueves al lunes. Un niño de los que han hecho la tarea pregunta si ha hecho bien un ejercicio y observo por sus errores que no se ha leído las instrucciones de ninguno. Dedico un rato a demostrar que no se puede hacer un ejercicio sin leer las instrucciones y que no es lo mismo “no entiendo el enunciado” que “no sé qué tengo que hacer” poniendo el ejemplo de hacer el pino: no es lo mismo entender la instrucción que saber hacerlo. Añado una tarea: construir frases sueltas siguiendo un pequeño modelo que les doy.  Pongo en la pizarra una estructura abstracta, y dos ejemplos que construimos paso a paso, y finalmente palabras sueltas de vocabulario como modelos para la tarea de los que hacen trabajo más fácil. Sí, prefiero la deducción a la inducción cuando doy instrucciones, soy muy antigua para eso.

Nos queda media hora. Estoy entre hacer ejercicios de presente continuo pero llevo demasiado rato hablando de grámatica y deberes así que paso a ver un vocabulario de preposiciones de lugar. Hago dibujos horribles en la pizarra. Explico y pongo ejemplos en dos idiomas pero no da tiempo a hacer ejercicios. Me doy cuenta un poco tarde de que hay un par de personas que no están copiando nada porque están mirando las musarañas. Castigo a venir a completar en el recreo; creo que es la primera vez en mi vida.

Tercero. Los deberes son comprobar que han repasado la lista de los verbos. Les doy una lista que incluye lo que tienen que hacer cada día, con fechas y todo. Repasar verbos irregulares van a ser los únicos deberes previstos para este trimestre, o casi. Hacemos ejercicios de comparativo y vemos un vocabulario que cierra la teoría de la unidad. Hacer esta crónica me permite comprobar que el alumno más tímido lee muchísimo mejor ahora. Insisto en que solo queda practicar y que si faltan la semana que viene por los carnavales no moveré la fecha del examen. Me aseguran que vendrán como mínimo el lunes, que será cuando escuchemos Hotel California.

La siguiente hora está oficialmente reservada a asuntos de tutoría. Hago una llamada de teléfono a una madre preocupada y me doy media hora de descanso para tomar un café y pensar en mis cosas. En los minutos que quedan, ordeno papeles y fotocopio un examen “plan B” para alumnos que estaban enfermos el día que lo puse.

Me voy a la biblioteca. Echo hora y media entre el recreo y la hora siguiente, en la que estoy libre. Es muy poco frecuente tener un hueco que no se ocupe con una tarea administrativa; es consecuencia de problemas que hubo al principio del curso para cuadrar el horario de tres o cuatro profesores. Durante el recreo, viene el niño castigado a enseñarme que ha copiado los apuntes de alguien en un intercambio y le dejo irse. El niño que se llevó el cómic de Aliens lo devuelve y le recomiendo otro; lo hojea y estudia a la vez, y al final le encanta y se lo lleva. Vienen un par de niños de los que solo quieren dar guerra y se sientan justo al lado de los que trabajan. Me erizo como un gato, pero me callo. Uno de ellos se lleva un manga.

Cuando acaba el recreo, me avisan de que la madre de un alumno ha venido a verme. Acompaña a un chico expulsado que le ha dicho que tiene que hacer un examen; es el examen “plan B”. Los expulsados tienen la obligación de venir si tienen un examen,  pero no lo hacen en su aula, sino un una sala separada. Yo me llevo a este muchacho con los demás que tienen el plan B y nadie da problemas. Les pongo su examen, Y lo hacen mientras yo sigo con mis papeles.

Tengo dos métodos de trabajo: empezar por lo más urgente o ir procesando papeles según los saco del bolso tanto si son urgentes o importantes como si no. Hoy es día del segundo. No paso las faltas de asistencia al programa informático porque la conexión de la biblioteca va muy lenta hoy, así que me pongo a hacer cartelitos con unos folios que imprimí en casa. La decoración de la biblioteca es una de mis asignaturas pendientes porque soy muy cutre, muy torpe, nada dotada para la decoración ni para nada que sea visual. Los intentos de cartelería del alumnado ayudante no suelen acabarse, más que nada porque cada niño viene una vez cada quince días, y ¿qué da tiempo a hacer en un recreo? No continúan el trabajo del niño de ayer, sino que hacen el suyo propio. En fin. Es mejor tener carteles cutres que ninguno, y he empezado a imprimir en casa. Cojo los folios impresos, los pego sobre cartulina y los voy colocando. Un solo cartel es decorativo y los demás son informativos. Al principio de llevar la biblioteca le dedicaba muchísimo tiempo, pero ahora descuido todo lo que no sea puro servicio de préstamo.

La hora termina sin que me dé tiempo a nada más. El expulsado se va con su madre, los demás a su clase. Me cruzo con un tutor que me dice que una niña enferma va a estar mucho tiempo sin venir, que solo podrá asistir a los exámenes y que si puedo hacerle unas fichitas de trabajo o un guión de qué vamos a ver en clase este mes.

Segundo. Primero verbos irregulares con la misma fotocopia que en tercero, luego un vocabulario relacionado con la biografía de un famoso (nacer, estudiar, trabajar, grabar un disco, casarse, divorciarse, morir) y por último pasar de ese ejercicio a “cómo contarme la biografía de tu cantante favorito sin que te ponga un cero por copiar o traducir cachos enteros de wikipedia”. Para esta tercera parte de una clase tan densa, les doy algunas instrucciones generales como “no pongas en tus trabajos nada que no comprendas”, y hacemos entre todos el guión de una biografía de David Bowie a partir de lo que dice la wikipedia. Tengo que reñir mucho, porque es la temida quinta hora y están revoltosos y cansados. Amenazo con poner partes y consigo que terminemos. Un chico que apenas trabaja y se pasa la clase distrayendo a quien tenga alrededor se fija en que los datos clave están en forma de “ficha de datos” en el lateral y que la redacción podría consistir en fijarse solo en esos datos, sin duda un método más sencillo que extraer los datos de la entrada. Al final creo que lo han entendido, pero

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La clase siguiente se parece mucho a la que acabo de tener, con dos pequeñas diferencias: las peleas por ir al baño y que la amenaza no es con poner partes sino con que si no termino de explicar hoy no terminaré de dar instrucciones sobre cómo hacer la redacción y se tendrán que apañar solos. Casi funciona.

Al salir hablo un momento con la otra profesora que da clases en primero. Yo voy retrasada respecto a su planificación, cosa de una o dos semanas.

Por la tarde, comparo el excel con las notitas a mano para apuntar quién ha hecho los deberes y quién tiene negativos de conducta. Uso la aplicación online para avisar a los padres de quienes llevan dos semanas seguidas sin traer deberes. Preparo lo que necesito para la sesión de Hotel California del lunes: busco por internet tres fichas de trabajo ya hechas, me quedo con la mejor y le añado más ejercicios. Y finalmente, repaso en la agenda cuáles son las cosas más urgentes que tengo que hacer mañana por la mañana.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1:30.
Horas reales trabajadas: 8.
Tareas pendientes: 25 (misma cantidad que el domingo, aunque sean tareas diferentes).

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