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Contradicciones de las nuevas modas educativas.

@Anthromet escribió esto en forma de hilo de twitter, para animar al debate. Me encantó y le pedí permiso para publicarlo en el blog. Del batiburillo pedagógico que nos toca esta década destacaría algo que él concluye acertadamente: tenemos que educar en emociones, y al mismo tiempo preparar para el mercado laboral. Bueno, para el mercado laboral de dentro de una década como mínimo, a menos que quieras que mis alumnos de 13 años se busquen un trabajito los veranos. Eso, unido a la glorificación de cualquier recurso educativo que no sea el libro “tradicional” (de texto o no) y el profesor. En fin, os dejo con sus reflexiones.

1. Centrarse en emociones y eliminar exámenes porque generan frustración, quitando así la posibilidad de emocionarse por una buena nota.

2. El niño debe expresarse libremente y ser creativo pero el profesor debe doblegarse a lo que dicte la moda educativa.

3. Quieren enseñar para la vida a base de juegos, pero olvidan que la vida no es un juego.

4. Les parece mal la cultura del esfuerzo, pero dicen que educan para el mundo real, donde como todos sabemos, no hay que esforzarse.

5. Las clases tienen que ser divertidas, pero si los niños aprenden de maneras diferentes también se divierten de maneras diferentes.

6. Insistir en trabajar las emociones en el aula implica no respetar el derecho de los niños a ser tímidos o reservados: los marca.

7. Hablan de que la escuela debe ayudar a los niños a ser felices pero nunca de la parte que corresponde a la sociedad.

8. Hablan de fomentar la creatividad, pero no del estudio teórico y documentación necesaria para desarrollarla racionalmente.

9. Si un alumno no tiene interés es porque el profesor no sabe motivarle. ¿Qué pasa si no es esa la causa? ¿Hay plan B?

10. Dicen que no se puede aprender algo que no se ama, pero la realidad es que no se puede amar aquello que no se conoce.

11. No es que tengamos que emocionarnos para aprender, es que aprender siempre es emocionante.

12. Decir que los alumnos “vomitan” la información en los exámenes es una gran falta de respeto a su esfuerzo y su inteligencia.

13. No es posible centrar la educación en las emociones y al mismo tiempo estimular el desarrollo de la razón y el pensamiento crítico.

14. Decir que hay cosas que no hace falta aprender y al mismo tiempo lamentarse de que se aprenden mal y se olvidan.

15. Parcelar el conocimiento es un error, pero que el cerebro esté dividido en inteligencias múltiples es un hecho incuestionable.

16. Aprender de memoria es un error porque Gardner no la considera un tipo de inteligencia. La memoria es algo inútil para el alumno.

17. Los alumnos pueden elegir su itinerario de aprendizaje pero el responsable de su posible fracaso seguirá siendo el docente.

18. Hay que permitir al alumno que estudie solo lo que le interesa aunque luego no pueda apreciar nada de lo que hacen los demás.

19. Hay que motivar a los alumnos relacionando contenidos con sus intereses, mucho más adecuados que lo que ofrece la rancia escuela, claro.

20. Los alumnos deben aprender siguiendo el método científico, pero el profesor no necesita documentar la validez de su trabajo.

21. El profesor debe ser un guía que acompañe a los alumnos y al mismo tiempo tiene que aprender el camino junto a ellos.

22. Las notas numéricas les parecen un atentado contra los derechos del niño, reducir su capacidad de esfuerzo es un favor que les hacen.

23. Dicen preocuparse por los niños, pero apenas veo comentarios preguntándose por la situación que pueden tener en sus casas.

24. Es curioso que se conceda tan poco valor a la capacidad de aprender leyendo y escuchando. Parece que algo y alguien sobra.

25. Afirman que hay un aprendizaje bulímico, y pretenden erradicarlo a base de implantar la anorexia de los contenidos.

26. Se habla mucho de innovación metodológica, de cuestionar el sistema educativo, pero nada de cuestionar el sistema socio-económico.

27. Dicen que la educación puede cambiar el mundo y apuestan por metodologías recomendadas por el poder económico.

28. La educación cambiará el mundo, pero es un mundo gobernado por la avaricia y la mediocridad el que está cambiando la educación.

29. Se fomenta el trabajo en equipo como si trabajar solo fuera malo, cuando en realidad es la base del desarrollo personal e intelectual.

30. Se tilda el aprendizaje individual de competitivo y al mismo tiempo se fomenta que los alumnos sean emprendedores.

31. Se dice que la escuela debe abrirse a su entorno. De acuerdo, pero que sea para irradiar cultura, no para absorber infracultura.

32. Presumen de enseñar a pensar, pero van a disfrazar los contenidos de luz y de color para que se aprendan con anestesia.

33. Defienden que hay varias formas de aprender, pero quieren poner una manera única de enseñar.

34. Hay que fomentar el pensamiento crítico, por eso se adaptan las lecturas y se infantilizan los contenidos.

35. Hablan de metodologías activas, confundiendo estar de pie con estar activo y estar sentado con estar pasivo o catatónico.

36. Están de acuerdo en que estudiar, leer, estar sentado, escuchar al profesor, escribir… son un rollo, ¿y se consideran docentes?

37. Presumen de atender a la diversidad y centrarse en el alumno, pero discriminan a los niños que vienen a atender y a esforzarse.

38. El niño debe ser libre y expresarse, pero el profe tiene que hablar menos y no adoctrinar: debe seguir la moda sin rechistar.

39. No les parece bien que el profesor transmita contenidos, pero sí que el alumnado los copie de alguna página de internet.

40. La clase magistral es inútil, a no ser que la haga por Youtube un señor desconocido.

41. Hacer deberes está mal, pero la flipped classroom es un avance educativo.

42. Consideran tortura estar sentado en una silla siempre que no sea delante de un ordenador, claro.

43. Hay que fomentar el espíritu crítico en los alumnos pero los profes deben creer sin rechistar todo lo que digan gurús y fundaciones.

44. El profesor puede aprender mucho de sus alumnos, pero no hasta el punto de tener que compartir su sueldo con ellos, claro.

45. El docente solo puede ser guía, pero el gurú educativo tiene permiso para adoctrinar, sentar cátedra y condenar infieles.

46. Creen que el sistema educativo es del siglo XIX y al mismo tiempo aceptan que las empresas decidan cómo debemos enseñar.

47. Les parece que el profesor no tiene la verdad absoluta sobre nada, pero aceptan todo lo que diga su gurú de cabecera.

48. Los gurús suelen estar en contra de los libros de texto, pero todos escriben los suyos dictando lo que tenemos que hacer.

49. Se acepta mucho mejor una propuesta innovadora certificada por un gurú, que una idea nueva aportada por un compañero del centro.

50. Creen que innovar siempre se trata de hacer algo diferente, cuando a veces es solo cuestión de hacerlo mejor y con más ganas.

Propósitos de año nuevo, 2017.

Es difícil, o más bien una tontería, hacer propósitos de año nuevo cuando vas a tener un bebé dentro de un mes como mucho, pero puedo empezar por revisar los del año pasado. El trabajo fue regularcillo solamente: tuve las tasas de aprobados más bajas de toda mi carrera como profesora. Hacer actividades comunicativas… bueno. Se fue haciendo lo que se pudo. Aprendí mucho sobre qué hago mal, aunque no quedara mucho tiempo para remediarlo. El curso del que solo he dado clase un trimestre pintaba mucho mejor y este primer trimestre lo hemos acabado, los alumnos y yo, bastante bien.

Sí conseguí ahorrar. Sobre salud, todo ha estado condicionado al embarazo y la verdad es que he hecho menos ejercicio del que me habría gustado. Sobre cosas que me apetecía hacer, sí he leído mucho, a ratos he pasado menos tiempo online, no he visto más películas porque prefería leer, la verdad. No he recuperado  las manualidades pero sí le metí las tijeras al cesto de la costura. Y no he reiniciado el blog de cocina, pero por lo menos éste sigue vivito y coleando.

Sobre 2017, tengo más deseos que propósitos , la verdad. Las cosas que dependen de mí son ahorrar, decorar la casa y hacer un pequeño viaje. Las realmente importantes son tener un bebé, criarlo bien sin venirme abajo en el intento. No perder relaciones por el camino. Con eso bastaría.

 

Tesis doctorales, salidas profesionales, y las raciones del McDonald’s.

Los que ya lo hemos intentado, con más o menos éxito, se lo hemos dicho mil veces a los que quieren probar su suerte. Primero, que no empieces una tesis doctoral. Segundo, que no intentes ser profesor universitario. Leed el post que os enlazo, es buenísimo sobre la situación española. Ahora me voy a dirigir a la gente que está terminando una carrera y no tiene muy claro qué quiere hacer el curso que viene.

Terminé la carrera en pleno boom económico, y las cosas han cambiado bastante, pero conocí entonces y también después a bastante gente que quería empezar una tesis sólo porque no sabía qué hacer con su vida, o porque les gustaba mucho estudiar. Esto luego me ha recordado a los alumnos que después de la ESO empiezan Bachillerato por inercia, porque no tienen claro qué quieren estudiar ahora, o porque no se ven cogiéndose una FP o empezando a trabajar a sus tiernas edades, independientemente de las salidas profesionales. El estudiante de último curso de universidad que se plantea el doctorado, desgraciadamente, a veces tiene los mismos conocimientos sobre el mundo laboral que ese adolescente que empieza Bachillerato por hacer algo.

En fin, la cosa es que nuestro casi-graduado quiere seguir estudiando. Lo hace bien, le encanta y se lo puede permitir. Estas son sus opciones: un máster, una formación profesional de grado superior, la tesis, y otro grado.

Ventaja de los másters: tienes un título en uno o dos años, pueden ser útiles para buscar trabajo dependiendo de qué máster hagas, y vas a tenr que hacer una tesis de máster, que te permitirá saber si escribir textos de investigación largos es lo tuyo, o no. Inconvenientes de un máster: son específicos y muy caros. Así que hacer uno depende, sobre todo, de qué temas te interesan.

La formación profesional te la puedes tomar como una especialización. Por ejemplo, no me escandalizaría que un biólogo hiciera Industria Alimentaria: en año y medio estás haiendo prácticas en un control de calidad. O que alguien que haya terminado cualquier carrera de Humanidades con intención de ser docente haga Integración Social para ver qué tal lleva el contacto directo con (por ejemplo) alumnado en riesgo de exclusión social. Es una formación tan específica como un máster, incluye formación laboral, y es lo más barato que puedes hacer. El inconveniente es que por mucho que eches pestes de Bolonia, la asistencia obligatoria y todas esas cosas que ocurren ahora en la universidad,  sigues teniendo más libertad que a los quince años y seguro que te cuesta readaptarte a la disciplina cuasi-escolar del instituto. Un horario muy estricto de entrada y salida, control de asistencia, tener que cumplir normas pensadas para niños de doce años… No hay adulto que lo aguante.

Ahora, qué pasa con la tesis. Pero primero, hablemos de McDonalds. La guarnición estrella del McDonald’s son las patatas fritas, que se sirven en tres tamaños. El más grande equivale a casi, casi, dos pequeñas: son 70, 100, y 150 gramos. Qué tontería, ¿no? ¿por qué lo hacen así? Pues hacen esto, en vez de tener dos tamaños o solo uno y te pides más, porque la gente es muy reacia a pedirse dos bolsas de papas. No quieren sentirse glotones o exagerados. No es por el dinero. Esto está explicado en el excelente libro Fast Food Nation de Eric Schlosser; por un determinado sesgo cognitivo cuyo nombre desconozco, estamos más dispuestos a ampliar algo que ya tenemos (en este caso la ración de patatas) que a repetirlo o cambiar. Algunos trabajadores de alto nivel de McDonalds lo estudiaron hasta el aburrimiento porque el fundador de la empresa se negaba a hacerles caso y servir raciones de varios tamaños.

Te preguntarás qué tiene que ver esto con tus estudios. Muy fácil: el estudiante un poco confuso e indeciso en su último año considera la tesis una pequeña extensión de su asignatura favorita de la carrera. Algo así como repetir el placer de cursarla unos pocos años seguidos. Y no, no funciona así. Vas a tener que aprender cosas que no sabes ni que existen. Vas a tener que llegar a un grado de profundización que ni te imaginas. Te va a costar mucho más caro. Vas a pasar mucho, muchísimo tiempo solo y muy poco en el aula. Y sobre todo: la inversión en tiempo va a ser como mínimo igual, pero probablemente mayor, que la de estudiar un segundo grado. Por otra parte, desde el punto de vista metodológico, lo único que has hecho que te ha preparado para la tesis es el trabajo de fin de carrera. Si no crees que es lo más fascinante, entretenido, y adecuado a tus capacidades que has hecho en toda la carrera, olvídate. No valen los “es que el tema no lo escogí yo” ni ninguna otra excusa similar.

Si lo que quieres es seguir aprendiendo cosas nuevas en un ambiente universitario, mi recomendación es que estudies otro grado. Es posible que te convaliden asignaturas ya cursadas y ese compromiso de cuatro años se reduzca mucho.

Suerte.

 

Fórmulas mágicas en educación.

Entre tanto “pues resulta que en Finlandia…” se olvida a menudo que un sistema educativo es mucho más que lo que hacen los profesores en el aula, y también que depende de cosas que ocurren en el conjunto de la sociedad. Es peligroso decir que algo es “cultural”, “depende de la sociedad entera”, o “es estructural” porque hace que parezca que no puede resolverse y diluye las responsabilidades cuando las hay. Veamos algunos de los elementos que contribuyen desde fuera al funcionamiento del aula.

Primero, el debate como herramienta educativa, y el valor de la participación en clase (en grupos pequeños o grandes) están condicionados por si nos hallamos en una cultura que favorezca el debate en general, la participación pública, o todo lo contrario. Empezando por la participación política: ¿hay cauces suficientes, eficaces y transparentes para la participación ciudadana? Por lo que vemos en los medios de comunicación: ¿en un debate en televisión, radio, o podcast, la gente se escucha con atención para hablar reposadamente de temas interesantes, o se monta un griterío en el que solo importa hablar más que el contrario? ¿Los niños tienen modelos positivos fuera del aula? En el caso español, diría que todas las respuestas son pesimistas. Con todos los defectos que veo en el debate escolar, no conozco un ambiente con un intercambio de ideas más valioso y respetuoso. Sí, estoy hablando de quinceañeros.

¿La gente tiende a cumplir las normas sin que se les obligue? ¿Cómo andamos de civismo? Desde tirar papeles al suelo al volumen con el que se hbla en lugares públicos. Difícilmente vamos a tener una buena convivencia escolar si no hay buena convivencia en la calle.

El sistema se asienta sobre la formación del profesorado, inicial y continua. Las leyes españolas que han cambiado el sistema educativo llevan al menos 25 años sin ir acompasadas con los cambios en la formación del profesorado, y nuestra formación continua deja mucho que desear. La formación inicial es demasiado breve y genérica, es un máster caro en lugar de ser prácticas pagadas, y la formación continua es insuficiente y parcheada. Hay demasiadas cosas que podemos hacer y muy poco tiempo. Y algo que ocurre una y otra vez es que los cambios primero se imponen, y luego se nos forma para hacerles frente. Pero esto tenemos que compararlo con cómo funciona, en general, la formación continua en nuestro país. Abuso de los becarios, incumplimiento de las leyes, gente trabajando en puestos para los que no ha recibido formación específica, exigencia de la CEOE de que tal formación la imparta la educación pública, accidentes laborales que al menos en parte deberían haberse prevenido con formación… no, los problemas de la formación del profesorado no son exclusivos nuestros.

Sobre las lenguas extranjeras: habrá que ver si estamos en un país donde a la gente le gusta o necesita utilizar lenguas extranjeras. En España, el doblaje es una batalla perdida. La mayoría de la gente ha pasado de pensar que los idiomas no van con ellos a tratarlos como un requisito importantísimo en el mundo laboral, en lugar de una fuente de placer que amplía tus posibilidades de ocio y de comunicación. Con los niños ha pasado igual: lo importante es “que se saquen el B2“. Da igual si saben un idioma y les gusta, lo que necesitan es un papel que lo demuestre. Y por supuesto, el inglés es el único idioma que existe. Ante esta actitud, no hay escuela bilingüe ni método educativo que funcione como pastillita mágica.

Se insiste en que una de las claves del éxito educativo es la comprensión lectora, y también se dice que la de los niños españoles deja mucho que desear. Pero ¿qué modelo están dando los adultos a los niños? ¿Los padres leen a los niños? ¿Mucha gente lee por placer? ¿Cómo está la cosa de bibliotecas públicas? ¿Y de bibliotecas escolares? MI impresión a raíz de lo que se encuentra en las librerías es que si alguien lee en este país son los niños. Pero nada, vamos a seguir diciendo que el problema es que no les enseñamos.

Ya que estoy con el modelo que los padres dan a los hijos: ¿qué nivel educativo han alcanzado los padres y abuelos de los niños? Esto tiene varios efectos. Primero, que los niños “captan” que estudiar es algo que se hace y punto, o que es algo más bien opcional. Pueden estar captando de manera más o menos implícita que estudiar lo haces para conseguir un trabajo (y mis alumnos traen de casa esa visión utilitarista desde Primaria) o ni cuestionarlo: estudiar es lo que hacen los niños y jóvenes, sin más. Un segundo efecto es la posibilidad que las familias de los niños les puedan ayudar cuando tengan dudas con sus estudios. Una tercera cuestión que mezcla el poder adquisitivo, el tiempo libre y las inclinaciones de los padres, es estimularlos leyéndoles cuentos, haciendo actividades culturales en familia, etc. Esto no está necesariamente ligado a la educación formal de los padres pero sí a una visión de la educación como algo natural, divertido y continuo.

Sigamos con las familias: ¿cómo es la implicación de las mismas en educación? Esto se conecta con lo que dije al principio sobre participación ciudadana. Podemos tener padres desentendidos de la escuela (el profe que haga lo suyo que yo haré lo mío), padres que buscan una comunicación con el centro sobre SU hijo, y asociacionismo familiar que busca una participación global en aspectos del funcionamiento del centro. En España hemos pasado de la primera opción a la segunda.

Hablemos de dinero. Es más que sabido que el nivel adquisitivo de las familias afecta al rendimiento educativo de los niños (con hambre y frío se estudia fatal). No me refiero a eso. Lo que propongo considerar es si el sistema educativo se ha creado con un determinado poder adquisitivo de la población en mente, nivel que puede ser nacional o regional, y si nos hallamos en un lugar con muchas desigualdades. ¿El sistema educativo se ha diseñado para la media de la población, para la sección más favorecida económicamente, o para paliar desigualdades? ¿Son esas desigualdades tan graves que impiden el acceso a la educación a mucha gente? Pongo un ejemplo: en España no hay nada que compense las dificultades económicas a las que se enfrentan quienes no viven a un ratito de autobús de un centro de educación no obligatoria (ya sea FP o universidad). El sistema educativo, la distribución de centros con FP y las becas están pensados para gente que vive en ciudad y con sus padres. Esto condiciona los estudios del alumnado rural desde la Primaria: “maestra, es que yo no voy a seguir estudiando”, te dice un niño de 12 años.

Y por último de momento, están las condiciones de acceso a la educación post-obligatoria y el mercado laboral que los estudiantes se van a encontrar después.

Todo esto, que queda fuera del control del profesorado, afecta al sistema educativo, a su gestión y al aula. Se nos pueden pedir muchas cosas, pero no que vayamos a la contra de toda la sociedad.

Los maltratadores y sus perfiles psicológicos.

Cuando se habla de violencia de género una forma frecuente de culpar a las víctimas es decir que a las mujeres, ya sea a todas o a las adolescentes, nos gustan los hombres a los que se ve a la legua que son violentos, los llamados “malotes”. De muestra, un botón. Como dije en otro lugar, se dice que “el atractivo sexual masculino se vincula a ser una persona indeseable para cualquier otro contacto social”. Quien crea esta estupidez seguirá

creyéndola; su error de base es creer que a los maltratadores “se los ve venir” o pertenecen en su mayoría a un tipo concreto, violento, chulesco, y demás características negativas. Las dos cosas son falsas. En lo siguiente me voy a referir sobre todo a las investigaciones de Donald Dutton, un psicólogo muy recomendable para estos temas.

Alrededor de un tercio de los hombres que maltratan a sus parejas son violentos a menudo, y con otras personas. Son los que más fácilmente recurren a la violencia física. Es probable que sean delincuentes, pero eso no quiere decir que sean necesariamente de las capas más pobres de la sociedad. Dicho de la manera más simple, su problema y el de quienes les rodean es que no saben controlarse. Expresan su desagrado ante la menor frustración con violencia que en muchos casos, es más un desahogo de su malestar que un intento de manipular o atemorizar a los demás, sobre todo cuando las víctimas no son de su círculo íntimo.

¿Por qué se siente una mujer atraída a un hombre así? Porque con ella es diferente, al principio). Porque ella se ha educado en un ambiente violento y le parece normal. Porque cree que puede cambiarlo, y recordad que a las niñas se las educa en dar ejemplo y facilitar las cosas a los demás. Pero aquí lo principal es que los maltratadores que pueden responder a un estereotipo de “malote” es, como mucho, un tercio del total.

El segundo tipo son los maltratadores cíclicos, que son de los más estudiados. También son alrededor de un tercio del total. Sus ciclos consisten en fases de acumular tensión en las que todos a su alrededor van de puntillas, descarga de esa tensión en forma de violencia, y fase de “luna de miel” en la que se deshacen en disculpas y en gestos románticos. Los maltratadores de este tipo son los que más recurren a decir que se arrepienten, y a amenazar con hacerse daño a sí mismos, como una de las formas de “enganchar” a sus víctimas en la fase de luna de miel. Son también los más manipuladores, porque en la fase posterior al estallido violento harán lo que sea con tan de recuperar una situación de aparente calma o equilibrio.

Mientras que las mujeres del primer tipo son escasas, sí que hay mujeres con una personalidad como la que estoy describiendo, aunque no sean maltratadoras de sus parejas. Y hay familias enteras, y lugares de trabajo con dinámicas parecidas.

¿Y por qué las mujeres se enamoran de un hombre así? Porque las fases de tensión y de descarga violenta no se activan hasta que la pareja está afianzada. La relación empieza en modo “luna de miel” y la mujer aprende a identificar a su pareja con el de los primeros tiempos. Luego, con la relación afianzada, llega la rutina, la confianza, y al igual que en las relaciones sanas, la fricción ante cualquier pequeño conflicto, y el agresor descarga su tensión en la víctima. Antes no ha sido violento porque eso no funciona como estrategia de “enganche” y porque no lo necesitaba como medio de control. Después de una temporada de relación positiva, a la mujer se la convence que las tensiones y los estallidos son culpa suya, o como mínimo algo que ella puede reducir. Os recuerdo (y van dos) que a las niñas se las educa en agradar a los demás y en que el peso emocional de las relaciones les toca a ellas, y que si algo va mal es culpa suya. Pero también influye que cuando nos hemos hecho una impresión de una persona, los cambios posteriores nos parecen accidentes. El maltratador es “de verdad” como se muestra los días buenos.

El tercer tipo no corresponde a ningún estereotipo utilizado habitualmente por Hollywood o los medios de comunicación para caracterizar a los maltratadores, hasta que salta un asesino en serie o un tipo más repulsivo que la media. Estos agresores no tienen ciclos, no pasan por fases de luna de miel. Sí tienen en común con el segundo tipo que se reprimen la mayor parte del tiempo, y están o tranquilos o enfadados hasta que estallan sin avisar. Son poco expresivos, “reprimidos”, en sus emociones y en cómo las manifiestan. También son los que menos recurren a la violencia física. Estas personas suelen ser rígidas, intransigentes, y a menudo camuflan su inseguridad con perfeccionismo. No cambian,  y no se disculpan porque o eso que dices nunca ocurrió, o tú te lo buscaste, o muy frecuentemente, lo hicieron por tu bien.

Sistemas educativos y modelos productivos.

El Ministro de Educación acaba de decir que en España hay demasiados universitarios. Esto lo han rebatido los rectores y lo ha matizado el partido al que pertenece el ministro. Tampoco es verdad que haya pocos titulados de FP, al menos si se compara con países de nuestro entorno. Esto da pie a observar la evolución que nuestro sistema educativo ha tenido en los últimos cuarenta años, y que nos ha llevado a la situación de ahora.

Hay una relación estrecha entre el sistema educativo de un país y su modelo productivo. Los escolares son los trabajadores de dentro de veinte años, y los gobiernos lo saben. Esta es una razón importante de algunas reformas educativas, sobre todo en países en los que el punto de partida es malo. Si pensamos en un país en vías de desarrollo, en tiempo de paz, recién democratizado o planeando una expansión económica, se hace necesaria una reforma educativa. La mejora empieza por la educación primaria, buscando la alfabetización universal. Esto supone una mejora y expansión de la enseñanza de Magisterio. Las carreras universitarias de las que salen los profesores de la enseñanza secundaria no importan tanto al principio y las reformas universitarias tienen una naturaleza muy diferente. Lo primero, tanto cronológicamente como en importancia, es tener muchos más maestros y maestras de Primaria y con mejor formación que antes, sobre todo si vamos a escolarizar a más niños que antes o durante más tiempo. En España ocurrieron las dos cosas en los 70 porque la EGB prolongó la educación primaria que se daba antes.  Y por ello tenemos la creación de los maestros especializados en matemáticas, en ciencias sociales, etc. que entraron a dar clase a los alumnos de tercer ciclo de EGB en los 80, niños que antes habrían ido a Bachillerato o habrían terminado sus estudios. Además de un aumento en el acceso a la universidad de las mujeres, desde los 80, y en parte dirigido a la carrera de Magisterio.

La segunda fase suele ser una reforma del bachillerato, del conjunto de la educación secundaria, o de las “rutas” que el alumnado sigue desde la primaria hacia la educación superior. En España se reformó en el año 70 primero (se eliminaron todas las reválidas y se creó Selectividad, que determina qué se estudia el último año de Secundaria), en 1990 después (la LOGSE creó la Secundaria Obligatoria) y por último en 2013 (la LOMCE limita el acceso a Bachillerato según la optatividad en ESO). Ha habido más reformas, pero estas son las que controlan las puertas de acceso. Sin centrarnos en el caso español, la primera reforma en este sentido es la más importante para el desarrollo posterior porque está dirigida a que los nuevos bachilleres estudien carreras universitarias y sean los nuevos profesores de la enseñanza secundaria en expansión, hasta cubrir la demanda. Aquí se producen unos cuantos fenómenos: la nueva educación secundaria parece más fácil porque reduce contenidos que eran importantes en la Secundaria no reformada. ntenta ser una educación más práctica y más centrada en conocimientos del mundo moderno (menos lenguas clásicas y más ciencia, por ejemplo). Y las primeras promociones de la nueva secundaria están masificadas por falta de centros educativos o de profesores.

Imagina a los niños que entraron en el sistema educativo bastante al principio de la reforma. Imagina a alguien nacido en España muy a finales de los 60, que formara parte de una promoción de EGB desde 1972, BUP en 1980, Selectividad en 1984, una carrera de Humanidades, da igual cuál, terminada en seis años y te da 1990, CAP, oposición, y a eso de mediados de los 90 el sistema tiene lo que quería: un aumento masivo de la alfabetización, una prolongación de la escolarización porque el mercado laboral deja de querer niños en sus filas, y mucho personal formado para ser educadores. Esto es común a toda reforma educativa que quiera pasar de una economía atrasada, agrícola, o destruida, a una avanzada. Luego ya tienes las peculiaridades nacionales. Pongo el ejemplo de la LOGSE: en el momento de su creación, debido a la epidemia de toxicomanías de los años 80, había un problema de delincuencia juvenil que creaba gran alarma social, no sé cómo de real o exagerado. También teníamos el eterno problema del paro juvenil. Y además, la edad mínima legal para trabajar eran los 16 años, igual que ahora, mientras que la escolarización obligatoria se acababa a los 14. Había una “bolsa” de menores de edad que eran considerados un problema serio. La LOGSE introdujo la escolarizacióobligatoria hasta los 16, prolongable hasta los 18 en caso de repetición. También se buscó aumentar el estudio de FP sin reducir el de universitarios.

A esta altura de la película, es decir, a los 25-30 años aproximadamente del  inicio de las reformas en profundidad, el Estado tiene un problema. Estudiar es más agradable que trabajar, y los trabajos que requieren estudios suelen ser más estables, más seguros y mejor pagados que los que no, así que la educación post obligatoria se vuelve muy atractiva y estudia más gente de la que la economía preexistente puede absorber. Se crea una bolsa indeseable de gente sobrecualificada. A esto se le pueden dar varias soluciones, de las que destacaré tres. La solución más fácil es alargar la vida universitaria con posgrados que una generación antes, el mercado laboral no exigía. Esto ha caracterizado la universidad americana y se está empezando a aplicar en el sistema español. En EEUU es peor: carreras como Derecho, todas o casi todas las profesiones sanitarias, y muchos estudios que en España son una ingeniería, no es que requieran un máster: es que son un posgrado, de diferente longitud según el caso, y tienes que estudiar una carrera genérica primero.

La peor manera de resolver el problema es retroceder en el proceso de reforma y volver a endurecer las condiciones que convierten a los escolares en universitarios. Esto puede venir acompañado de un aumento de las tasas que a veces ocurre sin una crisis económica como excusa. En Reino Unido a finales de los 90 se eliminaron becas y se aumentaron las tasas. En España, se ha hecho todo casi a la vez: establecer las reválidas, establecer rutas en Secundaria que impiden el acceso a la universidad, y encarecer las tasas. Las tasas de los máster son mucho más caras que las de los grados, también.

La mejor manera de arreglarlo es transformar el el sistema económico para que absorba a esos universitarios o bachilleres extra. Es decir, invertir en ciencia, en investigación y desarrollo. Mejorar los servicios públicos más allá de los básicos en Sanidad y Educación. Crear o dar mejoras al Estado del Bienestar. Aumentar la producción y la exportación de tecnología. Todo esto necesita un buen programa de inversión a largo plazo, y mucho dinero público y privado. Justo eso es lo que hace falta ahora en España. No hay que cambiar el número de universitarios,dado que ahora mismo sin estudios no encuentras trabajo de ninguna clase, y con estudios encuentras empleo de mala calidad. Lo que hace falta es aumentar los inversores para la engordada bolsa de autónomos, PYMES, y emprendedores, y, ehem, educar a quienes tienen mucho dinero parque lo empleen en esto.

Dinero hay: recordemos que España es el 20º país del mundo en cantidad de grandes fortunas. Los nombres están aquí. Veamos de dónde sale su dinero: tenemos tres nombres y dos empresas (inditex, Mango) dedicadas al textil. Producen ropa barata fuera de España y generan mucho empleo de mala calidad. Una buena cantidad de empresas de construcción e ingeniería (cuento seis). Una empresa, Nortia, dedicada a los juegos de azar, los hoteles, la inmobiliaria, y la agricultura. Una distribuidora de alimentación y supermercados (ellos no producen nada). Más hostelería. Minería. Seguridad. Es decir, en su mayoría negocios conservadores, anticuados, que requieren empleo poco cualificado y de mala calidad (pensemos en cuántos albañiles y camareras de piso hacen falta por cada arquitecto si construimos un hotel). Otra lista incluye más empresas de alimentación y comercio minorista, pero las conclusiones son las mismas.

En lugar de culpar al adolescente que quiere ir a la universidad y llegar a un mercado laboral que no lo necesita, veamos la cuestión por el lado del poder. La gran empresa privada, ¿invierte en empleo cualificado de calidad? ¿crea fundaciones u otros organismos que inviertan en I+D de forma masiva? También podrían crear más empleo aunque fuera poco cualificado, si dejaran de emplear a una persona para hacer el trabajo de tres. Y ahora los poderes públicos: si obligaran a estas empresas a pagar sueldos altos en condiciones laborales de calidad, tendríamos más cotizaciones y las pensiones no serían un problema tan urgente (y se reduciría el estereotipo según el cual el empleo poco cualificado tiene peores condiciones de trabajo que los que requieren estudios superiores).  Si pagaran más impuestos (insisto: son multimillonarios), los poderes públicos podrían crear más empleo público con lo recaudado.

Pero en lugar de fijarnos en quienes tienen el poder, nos fijamos en las víctimas. En la chica que ve que su única salida del pueblo está en estudiar una carrera. Pero cómo se atreve.

Violencia de género, estado de alerta.

En España, tenemos estados de especial alerta en algunas situaciones predecibles. Por ejemplo, las fechas en las que mucha gente sale de vacaciones y hay que vigilar más el tráfico. Fechas de calor, frío o precipitaciones. Pero hay una situación predecible que no genera alertas: la suma de vacaciones y calor que hace que más hombres maten a sus parejas en verano (y también que más hombres y mujeres maten a sus familiares más vulnerables, como niños y ancianos). Se ha desmentido que las competiciones deportivas (un momento que une consumir alcohol con los ánimos exaltados) aumente las agresiones, pero sí es verdad que la mayoría de los feminicidios se registran en verano o en fin de semana. Ahora no tenemos ese problema, pero dejola entrada publicada para cuando sea relevante. A lo mejor es útil en diciembre, con tantos festivos. A continuación voy a usar indistintamente “violencia de género”, y violencia familiar, para tener en cuenta a quienes son víctimas de alguien que no es su pareja.

Si conoces algún caso de violencia de género, ofrece ayuda especialmente en esos momentos. Es complicado porque a menudo, si le insistes a una mujer víctima en lo malo que es su pareja para ella, puede sentirse obligada a defenderlo. Es una reacción esperable: ella puede sentirse culpable de que él sea violento, culpable de haber elegido a una pareja que la maltrata, en fin, puede sentirse obligada a justificarse. Qué tipo de ayuda es útil depende mucho de la situación. Algunas mujeres necesitan tomar conciencia de lo atrapadas que están y de que lo que ocurre no es culpa suya. Otras ya están listas para dar el salto y pueden necesitar apoyo material. Siempre es útil ofrecer apoyo material, información, pasar unos días en tu casa, etc. En días festivos, no sabemos si poder pasar un rato fuera de casa, o no dejarla a solas con su maltratador, podría salvarle la vida.

Puede que quien lee esto sea víctima de violencia familiar. El “síntoma” más fácil de explicar es que tienes miedo de tu pareja (o de tus padres, o de quien sea que convive contigo). Piensa bien si es tu caso. Si eres víctima de violencia, seguro que ya sabes predecir los arranques de tu agresor. Te has preparado para ello. Quizá te has dado cuenta ya de que si tenéis que pasar mucho tiempo juntos, como en vacaciones, o cuando viene una ola de calor, el mal humor aumenta y una consecuencia es que se ponen más violentos contigo. Si te estás planteando cortar con tu agresor, planifícalo bien si puedes, y pide ayuda material a gente en la que confíes. Ahora puede ser tu momento.

Puede que no estés preparada para romper o que tengas miedo de las consecuencias que tenga para ti hacerlo. Es verdad que las rupturas son peligrosas, pero no más que continuar la convivencia. De todos modos, si no puedes romper la relación, piensa en estrategias para pasar menos tiempo juntos. Quédate en donde más apoyos tengas.

Desgraciadamente, hay que tener en cuenta que son momentos en los que a lo mejor es más difícil conseguir apoyo institucional. Servicios sociales tienen sus vacaciones, los sanitarios están bajo mínimos, y la policía también o pueden estar muy ocupados con la Operación Salida y otras emergencias propias de las fechas. Por eso también pienso que si estás dudando sobre terminar la relación, si ya tienes un plan o una sospecha, ponte en marcha antes del fin de semana o el día festivo.

Espero que en un futuro, alguien con responsabilidades en el tema examine con cuidado las estadísticas y establezca planes de prevención específicos en torno a momentos que son más peligrosos por este tipo de causas externas.

 

Prevenir o reducir la violencia de género. España en un contexto internacional.

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Mujeres víctimas de violencia de género en Europa.

Hace unos veinte años, coincidiendo con el caso de Ana Orantes, que la violencia de género está presente en España en los medios de comunicación, el discurso político y el sistema educativo. No todo el mundo le da la misma importancia, pero por fin se reconoce que existe y que es un problema grave. Por eso puede resultar algo sorprendente saber que en España hay menos denuncias y menos feminicidios que en otros países de Europa. Establecer el grado de violencia familiar en una sociedad es muy difícil por todo lo que no se denuncia, así que podemos tener varias hipótesis. De momento no estoy defendiendo ninguna de ellas, solo las expongo.

1. La violencia de género es un fenómeno que busca el poder y el control. En sociedades con mujeres más igualadas a los hombres, la inseguridad de los hombres que tengan tendencias violentas, psicopáticas, etc. los llevará a agredir a sus parejas. La sociedad española es en algunos aspectos bastante igualitaria y en otros muy poca. No es un aspecto en el que nuestro país destaque.

2. Las mujeres españolas sufren una desigualdad económica muy alta, y a menudo dependen económicamente de su agresor, por lo que les resulta más difícil denunciar. Además la posibilidad de que la mujer salga de la relación es uno de los factores que según la OMS puede aumentar el riesgo de feminicidio.

3. Hay más feminicidio en los países donde el acceso a armas de fuego es muy fácil, en los países con mucha violencia interpersonal independientemente de la causa, y donde la criminalidad en general es alta. Ninguno de los tres factores se da en España. Somos un país de gente excepcionalmente pacífica.

4. El alcohol y el uso de drogas también son un catalizador (ojo: no son una causa, sino un factor para el empeoramiento). En España el consumo de drogas es bastante alto pero el alcoholismo es más bajo que en el Este y Norte de Europa.

5. La falta de servicios sociales es un factor que disuade a las mujeres de denunciar o de salir de una relación violenta. Ejemplo: te animas a denunciar porque puedes dejar a los niños en la guardería. O vas a Urgencias en un país en el que el médico puede denunciar por ti.

6. La presencia de hijos de relaciones anteriores de la mujer. Es decir: un hombre con tendencias violentas será más violento hasta llegar al feminicidio si su actual pareja trae hijos de una relación anterior. En España, factores como los noviazgos largos y la natalidad tardía hacen que esto sea menos frecuente.

En resumen, no podemos saber con los medios de los que disponemos si somos un país “moderadamente violento” en lugar de muy violento, o si somos un país en el que hay tanta violencia como en otros que quedan peor sobre el papel, solo que aquí no se denuncia.

Dicho esto, para situarnos, ¿qué podemos hacer para reducir el nivel de violencia? La verdad es que los expertos a nivel internacional todavía no lo tienen muy claro. En estudios a nivel mundial, se observan una serie de factores relacionados con la violencia en una sociedad en su conjunto, y que está vinculados también a la violencia contra la mujer. Es decir: una sociedad muy violenta en general también produce más violencia de los hombres contra sus parejas. Reducir niveles globales de criminalidad, violencia interpersonal, alcoholismo, drogadicción, desigualdad económica y discriminación de la mujer baja los niveles de violencia de género hasta un suelo, pero no más. Un ejemplo lo da Japón: tiene tasas bajísimas de todo lo malo, y niveles de violencia contra la mujer que no descienden. Así que, ¿qué soluciones hay? Tenemos que distinguir la protección para que la violencia no llegue a producirse por un lado, y la capacidad de las mujeres de salir de una situación violenta por otro.

Para lo primero, casi toda la responsabilidad está en la educación de los niños varones, y en la conducta de los hombres adultos. ¿Cómo me protejo de empezar una relación con un hombre violento? Está claro que no es posible.  No puedo aislarme de los hombres, especialmente si soy una mujer que desea tener relaciones románticas con ellos, y los que tienen un potencial agresor no llevan un cartel. Además están los casos en los que él ataca precisamente porque ella no quiere epezar la relación: un par de ejemplos. Desgraciadamente, “educación contra la violencia de género” suele querer decir “educación en el entorno escolar para que las adolescentes aprendan a salir de relaciones que ya se han vuelto violentas”. En este sentido, se deben dan a conocer las señales tempranas de maltrato, salir por pies antes de que la cosa vaya a más, y ahí quedó. La realidad es que por más que se diga que “esto se arregla con educación”, tenemos varios problemas.

  1. Esa educación tiene que ser de los varones, por las razones expuestas. Las mujeres y las chicas jóvenes no pueden protegerse de todos los hombres ni tampoco identificar rápidamente a los agresores antes de que sea tarde. No es malo educar a las chicas, pero es muy insuficiente.
  2. Esa educación tiene que ser necesariamente en el entorno familiar. La educación escolar al respecto llega muy tarde, y es poca.
  3. Nadie tiene del todo claro qué ocurre en la educación de los hombres maltratadores para que hayan llegado a ser así. Hay muchas teorías distintas.

Sí, ya sé que es difícil.

Sigamos. Una vez que la violencia es inevitable y frecuente (en España, parece que menos frecuente que en otros sitios), ¿qué hacemos para que sea fácil y seguro salir de ella? Partamos de estudios internacionales unidos a las particularidades de este país.

  1. Red de apoyo. La víctima necesita tener a quien recurrir. Familia, amigos, servicios sociales, en ese orden. Primero emocional y luego estratégico, económico…
  2. Un sistema sanitario preparado para prevenir y detectar, trabajando en conjunción con servicios sociales. Servicio de salud mental en condiciones.
  3. Una policía muy bien preparada y en la que las víctimas puedan confiar.
  4. Un sistema judicial eficaz.
  5. Un mercado laboral igualitario y que funcione. Para ambos: el desempleo del hombre es factor de riesgo para el feminicidio, y la desigualdad social de las mujeres contribuye a que haya más violencia en total. Una mujer independiente económicamente podrá también salir antes de una relación.
  6. El alcoholismo y el consumo de drogas del agresor son factores de riesgo, no para que haya más casos de violencia sino para agravar los ya existentes, por lo que es necesaria una buena política social de prevención de ambas cosas.
  7. Fácil acceso a la anticoncepción para la mujer. No tener hijos facilita salir de la relación. También hay agresores que utilizan la concepción o los hijos para aislar, privar de libertad o maltratar a la mujer.
  8. Una sociedad en la que creamos a las mujeres y eliminemos los tópicos sobre qué tipo de hombre puede ser un agresor. Es imprescindible que cuando hablamos de “educación”, sobre todo a nivel escolar, dejemos clarísimo a las chicas que no hay ninguna relación entre ser un agresor y el estereotipo de los “malotes”. Hay agresores de todas las personalidades (en apariencia) y de todas las clases sociales.

Todo esto está entre lo utópico y las declaraciones vagas de buenas intenciones, pero son un mínimo para reducir tanto la cantidad de muertes como la violencia en su conjunto. NI los manifiestos, ni los actitos oficiales, ni las campañas escolares de un día al año nos sacarán de ésta.

Guía de buen uso de las clases particulares.

Como profesora, y además en la educación pública, creo que las clases particulares son un síntoma de fracaso del sistema. El alumnado debería contar con ayuda suficiente de los profesores para comprender lo que se imparte, y con suficiente apoyo familiar para repasar o hacer deberes en casa. Y si resulta que se necesita más, me gustaría que fuera público, no en un sistema tan explotador y al mismo tiempo tan caro como las clases particulares. A continuación, una guía para los usuarios, tanto las familias que las pagan como los estudiantes que las reciben.

Primero está diagnosticar el problema. Llega a casa un suspenso, y ¿qué hacemos? Recomiendo a la familia empezar por coger el cuaderno de clase y ver qué hay. ¿Su hijo toma nota de las explicaciones teóricas? ¿Los ejercicios están hechos, empezados sin terminar, ni siquiera eso? ¿Hay faltas de ortografía? ¿Hay desorden? ¿suciedad? Así podemos saber mucho sobre si el estudiante presta atención en clase (lo tiene casi todo), presta atención pero luego no le salen los ejercicios, pasa de la clase… Y por ahí hay que empezar: por trabajar de 8 a 3. Lo siguiente puede ser pedir cita al tutor del alumno o al profesor de la asignatura suspendida para ver qué fallos hay: falta de trabajo, trabajo desordenado, en clase va bien pero para este examen en concreto no ha estudiado, “falta de base” o problemas de comprensión. También puede ser que se dé la mala suerte de que el profesor tenga un método que no vaya con el alumno. O el caso que me parece más justificado: que su inmadurez le dificulte trabajar solo.

Cuando comprobemos que lo que ocurre no se arregla con más trabajo independiente del estudiante, empieza a tener sentido que alguien ayude un poco con los deberes y las cosas que por las mañanas no se han comprendido. Y aquí un par de cosas a los padres:

  1. Se fijan unas condiciones y se respetan. Si son 10 euros la hora por dos horas los martes, eso es sagrado. Si hay que llevar al niño al dentista, se lo lleva otro día. Si el niño tiene examen de matemáticas el miércoles y quiere cancelar su clase de historia, no puede. No le dejamos. Esto es por crear una rutina pero sobre todo por respetar a un profesional que si no da la clase, no cobra, y que seguramente no puede mover la hora de día porque tiene más alumnos.
  2. No se regatean ni el dinero ni las horas, y el tiempo debe ser el suficiente para que el chaval progrese. He conocido muchas familias a las que les parecía bien tres horas en principio y que las reducían a una cuando veían que económicamente no les interesaba. Una sola hora a la semana te sirve para pensar que estás haciendo algo, pero si partimos de que el estudiante no sabe o no quiere trabajar solo, se puede convertir en el único tiempo que dedique a esa materia y ser peor el remedio que la enfermedad.
  3. Si la razón de las clases particulares es que la criatura no estudia porque no quiere y hace falta obligarlo, parte del desembolso económico debería ser suyo. Se le quita de la paga, de la asignación de su móvil o de las cosas agradables que se le compren. Debe comprender que esos euros al mes son un sacrificio para el resto de la familia.
  4. Al profesor del instituto no se le echa en cara “pues ha estado con clases particulares”, porque las clases particulares no son magia. Pídele que te enseñe los exámenes o trabajos de los que sale la nota. Intenta comprender qué ha fallado exactamente en clase o en septiembre. Y sobre todo, que los comprenda la persona que ha hecho los exámenes, que es quien tenía que preparárselos.

Y ahora, unos consejos a los beneficiarios de las clases, y perdonad si me repito un poco.

  1. Las clases particulares son sagradas. Si te han dicho que necesitas dos horas de matemáticas, es lo que hay, y son los días que te han dicho. No hagas que te las quiten un día para estudiar otra cosa, o por salir o lo que sea. Si tienes un contratiempo como por ejemplo ir al médico, avisa con tanta antelación como puedas.
  2. Déjalo todo preparado para la clase a su hora. La mesa ordenada, tu material de trabajo, todo eso.
  3. Presta atención en el instituto. No cojas una actitud de “total luego por la tarde me lo van a volver a explicar”. Tu objetivo es dejar de necesitar clases particulares, y dejándolo todo para más tarde no lo conseguirás. Y no es justo que tus padres paguen las clases particulares de su bolsillo si el único problema que hay es que no quieres trabajar por las mañanas, con tu profesor y tus compañeros.
  4. Lo ideal es que hagas los deberes tú solo o que le des un repaso a la materia suficiente para ver todas las lagunas que no entiendas. Así la tarea del profesor particular será corregirte en vez de explicar todo por segunda vez.
  5. Haz un esfuerzo por llevar el cuaderno de clase y la agenda al día para que el profesor particular sepa bien por dónde vas. Toma pequeñas notas o subrayados en el instituto de qué cosas no entendiste o fueron más difíciles. No es lo mismo “Vamos por el tema 4” que “hemos visto el tema 4 y era fácil, pero no entiendo cómo se hacen los ejercicios 2 y 3 de la página 30 y además me han dado esta fotocopia”.
  6. No le pidas al profesor particular que te haga la tarea, especialmente las tareas creativas como redacciones y trabajos. Es trampa, les puede parecer insultante, no aprendes, y los profesores del instituto nos damos cuenta. Ahórranos el disgusto y ahórrate tú el cero.
  7. Las clases particulares deben ser, resumiendo, un extra a tu estudio independiente, no una sustitución. No confíes todo tu trabajo de la semana a ese par de horitas.
  8. Puede que tu problema no sea de trabajar poco, sino de organización o de técnicas. Ahora mismo hay cuatro personas expertas en ayudarte: Orientación, tutoría, el profesor de la materia en la que tienes lagunas, y el profesor particular. No busques atajos facilones: pídeles ayuda para organizar un horario de estudio por las tardes y asegúrate de tener una técnica de estudio que funciona.

Y si todo va bien y con esa pequeña ayuda el estudiante mejora, recomendad al profesor a los amigos. Se agradece mucho.

 

 

 

Educación y rentabilidad

La Education Endowment Foundation es una fundación creada por el Ministerio de Educación británico. El Ministerio está ahora en manos del gobierno conservador pero la fundación es, en teoría, independiente. Su principal interés es mejorar el desarrollo educativo del alumnado pobre en las escuelas más deprimidas. Y recientemente ha publicado un estudio del que hay un resumen aquí, sobre la rentabilidad de algunas estrategias para impulsar ese rendimiento académico. La rentabilidad es importante, claro, aunque no sea el único factor, ya que también hay que pensar en la formación integral, en los derechos de las familias, el alumnado y el profesorado, en su satisfacción, etc. Pero en un sistema público de enseñanza, será mejor optar por las medidas más económicas. El estudio se ha hecho en las escuelas inglesas, así que no tienen por qué ser universales, aunque son una buena pista.

Veamos las estrategias que el estudio considera más rentables:

Las dos medidas más rentables son el feedback y las técnicas de estudio. El feedback es para los alumnos y los profesores: para los alumnos, consistiría en dar no solo notas numéricas sino una explicación lo más detallada posible de la calidad de sus tareas, de sus progresos y de sus métodos de estudio o trabajo. Es decir, una evaluación continua y motivada. Para los profesores, la verdad es que recibimos bastante poco de esto. El uso de técnicas de estudio y también de autoevaluación es tan importante que sorprende que haya que recordarlo.

Las siguientes estrategias con un buen nivel de efectividad y rentabilidad son muchas a un nivel similar. El EEF mide en “meses lectivos en los que se compensa una desigualdad  educativa” y les da a todas un valor de cinco. Destacan en Primaria reforzar la expresión oral y la comprensión lectora; evidentemente sin comprensión lectora, que debe ser trabajada durante toda la educación obligatoria hasta alcanzar un nivel maduro y crítico, no podemos aprender nada más. El trabajo de la expresión oral obliga a crear clases lo más participativas posible, y que sea posible que los alumnos mantengan discusiones y no solo “reciten la lección” o resuelvan ejercicios. Además, esto sugiere que es bueno reducir el tamaño de los grupos o hacer que se trabaje en equipos supervisados. El aprendizaje colaborativo y supervisión a cargo de compañeros de clase son, por lo tanto, dos estrategias con beneficios múltiples. Por una parte, se ha demostrado que produce mejoras organizar un trabajo en equipo que garantice que todo el mundo hace algo (no vale mandar trabajo para casa y ya está). Y por otra, si se trabaja en grupitos en el aula en tareas sencillas, el profesor puede supervisar los grupos y atender a más frentes a la vez. La supervisión por compañeros no se haría tanto en el aula sino por ejemplo a la hora de hacer los deberes. Un poco al modo de clases particulares. Para realizarla puede ser muy práctico que haya jornadas un poco más cortas y horas de estudio libre o guiado en el centro escolar. Si no, se convierte en una extensión de los deberes.

Otras técnicas con el mismo nivel de eficacia son hacer deberes en Secundaria (en Primaria no), y una técnica de trabajo llamada en inglés “mastery learning” consistente en dividir el aprendizaje en bloques pequeños y hasta que no superas uno no avanzas. La estimulación temprana, es decir, ir a la guardería o recibir apoyo antes de los 7 años, junto con el apoyo individual o clases particulares son dos métodos útiles pero que salen carísimos. Es decir, yo los consideraría ineficientes. Pero claro, los niños no van a la guardería o a Infantil solo para garantizar su aprendizaje cinco años más tarde: van a socializar, a no estar todo el día metidos en casa, a aprender cosas que les gusten y les sean útiles en ese momento de sus vidas, y a dejar a sus padres hacer algo que no sea cuidarlos, unas horas al día. No todo se hace por criterios globales de eficiencia, como dije al principio.

Veamos las técnicas que suponen una compensación cercana a un trimestre, es decir, un impacto positivo pero muy moderado. Para empezar, los programas a nivel de centro o de aula para reducir la conflictividad requiere formación del profesorado, crear un programa con sus protocolos y demás, y trato individualizado al alumnado o los grupos más disruptivos. Sin tener en cuenta la mejora académica, es una medida básica porque contribuye al bienestar de todos. Sorprendentemente, tienen un nivel similar de eficacia la introducción de tecnología digital para apoyar el aprendizaje y la práctica de actividades deportivas al aire libre. Sí, como suena: dedicar un día a aprender escalada o una semanita a irnos de camping genera actitudes positivas (resiliencia, fuerza de voluntad…) y contribuye al trabajo en equipo, que ya hemos visto que funciona muy bien. También puede tener un valor para la motivación del alumnado: tan simple como “si os portáis bien os llevamos al rocódromo al final del trimestre”. Curiosamente las actividades artísticas o deportivas tienen un impacto un poco menor.

La implicación de las familias se pone en este nivel, aunque aquí dudo y me parece que debe haber problemas metodológicos. Y por último, reducir el tamaño de las clases, aunque es muy incompleto porque los estudios parecen centrados en reducciones pequeñas, por ejemplo de 30 a 25. Para que la reducción sea efectiva a corto plazo debe ser suficiente para permitir que el profesor haga cambios metodológicos que faciliten una dinámica más participativa. También es uno de los cambios más caros de efectuar.

Ahora, ¿qué es lo que no tiene ninguna efectividad? Intentar motivar a los alumnos a largo plazo con la orientación laboral. Tiene sentido: “si estudias cinco años más podrás trabajar de….” no tiene mucho sentido para las edades en las que comienzan las desigualdades educativas. Tampoco sirve de nada alargar las clases (es decir, 4 o 5 clases de 90 minutos en lugar de 5 o 6 de una hora). Sirve de poco alargar el curso o la jornada, e ir a clases extra en verano. Resumiendo: los niños ya tienen todas las horas que necesitan.

Pagar más a los profesores si los alumnos aprueban no sirve para que los estudiantes aprendan más. Me ahorro el sarcasmo. Os recuerdo que estos estudios provienen de un gobierno conservador; vaya, que muy a favor de mejorar las condiciones del profesorado no están. A ver si así se enteran algunos.

La medida más negativa de todas, que hace que los alumnos incluso retrocedan en el aprendizaje, es repetir curso. Y es carísima. Entonces ¿por qué seguimos haciéndolo? Porque no tenemos otra alternativa. Algo hay que hacer con el alumnado que no ha aprendido. De momento la propuesta de la LOMCE es sacarlos del itinerario estándar, pero seguro que hay medidas mejores, tanto preventivas como a posteriori. Por cierto, agrupar a los alumnos por habilidad, tal como la LOMCE propone, también es una medida ineficaz que provoca un retroceso en el aprendizaje según el mismo informe. Otra cosa es que a veces esa segregación se hace para que los alumnos no abandonen.

La verdad es que estos estudios tienen mucha miga. Tienen muchas medidas que el profesorado no puede llevar a cabo por sí mismo pero siempre es bueno saber qué es lo que ha demostrado que funciona.