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La mentalidad japonesa sobre la maestría

Hace algún tiempo, me prestaron un libro sobre aikido, un arte marcial que nunca he practicado. Este libro indicaba de distintas maneras que nunca se termina de aprender, y que quien por motivos de edad o salud ya no puede practicar diversas técnicas puede practicar otras, o ser profesor, o profundizar en la teoría, la historia o la filosofía del aikido.

Y entonces participé en una de las catas organizadas por la tienda Té y Té de Sevilla. Son unos cursos generalmente divididos por países, a veces por tipos de té, y en éste del que os hablo degustamos tés japoneses con una mínima explicación-ejemplificación de la ceremonia del té. Gloria nos enseñó que hay dos ceremonias del té: la corta y la larga. La corta acompaña a una pequeña cantidad de dulce, y la larga puede acompañar a una comida completa con varios platos y puede durar varias horas. En Japón hay mucha gente que se dedica al estudio de la forma larga aunque no tengan intención de ofrecer una. Simplemente, es una adquisición de conocimiento por sí mismo. Esto es relativamente frecuente entre los japoneses aficionados a las artes tradicionales: algunas se están perdiendo, y las que se conservan, se están transformando en hobbies porque los japoneses valoran la maestría y el conocimiento por sí mismos.

En Occidente, el valor del conocimiento por sí mismo ha estado en lucha con el valor práctico de los conocimientos desde hace algunos siglos y está claro que el valor utilitario o económico salió ganando. El terreno de mi vida en el que más veo eso es entre las bailarinas de danza oriental, que se preparan para una actuación, o para ser profesoras, más que para ser, simplemente, la mejor bailarina que puedan llegar a ser. No conozco a casi ninguna bailarina que baile bien sin tener intención de profesionalizarse.

Buscar la maestría – casi se me escapa ahí “buscar la perfección”, y no se trata de eso. Buscar la excelencia requiere de una mezla de constancia,  humildad, optimismo, y placer en lo que estamos aprendiendo a la que no estamos acostumbradas. Pero merece la pena que pensemos en ello, y que lo intentemos.

Guión del curso de Bollywood

Como prometí a las participantes, aquí tenéis una guía de las canciones y películas que utilizamos.

El calentamiento:

“Ajab Si”, de la película Om Shanti Om.

Dard e disco, también de Om Shanti Om. Los subtítulos son muy malos, pero es que la canción en verdad mucha lógica no tiene.

La tercera canción no era de una banda sonora, sino “Knightrider” de Punjabi MC, que también os lo encontráis por ahí escrito “Panjabi”.

Primera canción: Kajra Re de la película Bunty aur Babli.

Segunda canción: Do me a favour let’s play Holi de la película Waqt.

Tercera canción: Chaiyya Chaiyya de Dil Se.

Para la relajación, usamos la canción “Out of Place” de un grupo muy poco conocido,  Sister India. Después, el tema central de la película “Bombay” que no es estrictamente Bollywood porque es cine Tamil (región al extremo sureste del país)

“Love and Marigolds”, el tema final de la película “La boda del Monzón”, que tampoco es Bollywood sino una coproducción que adapta la temática Bollywood al gusto occidental.

Pues esto es todo! Espero que las participantes os lo pasarais muy bien. Muchas gracias a todas por venir. ¿qué canción os gustó más?

Clase abierta de danza hindú con Beatriz Crespo.

Beatriz Crespo es una bailarina estupenda, especialista en danza oriental y en danzas tradicionales hindúes, y en fusionarlas en un estilo elegante y clásico que no tiene nada que ver con el Bollywood. Yo he disfrutado de sus actuaciones y de un intensivo, así que cuando Halaluna anunció una clase abierta de danza clásica hindú, no lo dudé y fui.

Lo primero: qué gustazo es que en Sevilla cada vez haya más escuelas con buenos medios. Suelo de parqué, espejo grande, vestuario distinto de los aseos, todo luminoso y limpio. Hace cinco años, todavía bailábamos a oscuras en locales sucios. Un local en condiciones ha dejado de ser una novedad, aunque no me canse de decirlo.

Hala presentó a Beatriz, que dejó claro rápidamente que ella no baila Bollywood y nos dio algunas explicaciones teóricas breves sobre qué quiere decir “danza clásica A continuación, pasó a uno o dos pasos de pies simples, y a mostrarnos muchos movimientos o posiciones de las manos, o “mudras”. No es un broma, creo que la danza kathak es ideal para oyentes que sepan lengua de signos porque la necesidad de precisión y expresividad es parecida.Es muy difícil, pero también muy divertida de aprender.

En el poco tiempo disponible, Beatriz dejó bastante claro sin tener que explicarlo que conocer otros tipos de baile ayuda como forma física y para tener mayor coordinación, pero que es una danza bastante distanciada del oriental, un primo muy, muy lejano.

Ahora mismo la clase habitual es en horario de mañana. Personalmente, si se tratara de un taller mensual organizado de una manera parecida a los de tribal de Maytz en Triana, creo que puede ser una base excelente para quienes hemos llegado al Bollywood desde el oriental.

Taller gratuito de introducción al Bollywood

En Studio Rábida 9 (Huelva, c/ Rábida, 9), el 14 de Abril, de 11 a 14.

Un taller de introducción a este baile, donde trabajaremos secciones de varias canciones en estilos muy diferentes. ¿Qué te gusta más, un clásico sensual y romántico, el divertido y sexy funky o quizá el energético bhangra? ¡Ven a probarlos todos!

Qué esperar: El nivel es el de un oriental intermedio. No es necesario ningún conocimiento de Bollywood, pero disfrutarás más si sabes algo de danza del vientre.

Dos de los tres estilos son practicados muy frecuentemente por hombres. Si conoces a alguno al que gusten los bailes de salón, el funky, y en general ser el amo de la pista, hazle un favor e invítalo.

Qué traer: Ganas de pasarlo bien y ropa cómoda de bailar con la que se te puedan ver las piernas (pantalones y mallas mejor que faldas).

 

 

Última reseña de minitaller: Youssef Batanero en Tribalillas (5)

Youssef es, ahora mismo, mi profesor. Es el bailarín de la provincia de Huelva más conocido fuera, de hecho yo lo encontré por recomendación, entre otras, de una alumna de Lili.

Su taller no era de tribal (¿los hombres bailan tribal?), sino de fusión samba-oriental. Su número de sable de la noche quedaba muy bien en el conjunto, pero ¿un taller de fusión para cerrar una mañana de talleres tribales? En fin, yo me quedé porque me apetecía y estuvo muy concurrido.

¿cuánta samba fusión es posible practicar en una hora? Lo primero que nos ahorró tiempo es que Youssef tuvo el detalle de dejar la relajación y estiramientos como propina, alargando en la práctica la hora y cuarto hasta algo más de hora y media. Además, al contrario que las profesoras de la mañana, fue el único que parecía capaz de dar explicaciones y bailar a la vez. Hasta aquí el mito de las mujeres multitarea y los hombres uni-tarea. Bromas aparte, dio una introducción suficiente porque tuvo el acierto de no coreografiar. Enseñó la base rítmica de la samba, algo para lo que necesitas tanta teoría como la primera vez que alguien te explicó qué era un malfuf; el paso que hace trampa pero queda como buen intento de bailar samba auténtica; el paso auténtico que no te puede salir en un rato, sino más bien en tres; una demostración práctica muy breve de cómo se hace mal el paso; y a continuación, nos pusimos a bailar por imitación. Él alternaba el paso básico con otros, y las alumnas lo seguíamos mejor o peor.

Fue un curso intenso, pero manejable, y me gustó el equilibrio entre supervisar con mucho cuidado la parte técnica del paso básico y a continuación bailar suelto e improvisado. Las profesoras que enseñan por imitación no suelen hacerlo a partir de improvisaciones verdaderamente simples, y puede que la clave del éxito esté en un sistema parecido a éste.

Sobre la gala, al no ser bailarín de tribal, nos trajo un número de sable con música de Solace. En verdad, se adaptó perfectamente al estilo de la música y encajó a la perfección con el resto de las actuaciones. La coreografía estaba basada en la ejecución de poses, algo que puede ser arriesgado si no tienes buena técnica. Bailar lento puede ser muy chivato. Y se llevó poco menos que una ovación del público, lo que me afirma que una de dos: o adoramos los sables, o juzgamos a los artistas masculinos con otro criterio, como sugería en su día la fabulosa Bellydance Paladin. Realmente, la actuación fue buena, pero no al nivel de la reacción del público.

Youssef es, en pocas palabras, un profesor excelente y un bailarín expresivo. No necesitaba ir a un intensivo para comprobarlo, y supongo que haberme quedado a bailar otras dos horas con mi profe habitual después de cuatro horas de talleres es lo mejor que puedo decir 😉

 

Minireseña de minitaller: Queralah en Tribalillas (4)

Esto es lo que nos ofrecía la descripción del taller de Queralah, una bailarina de Alicante:

Aprende parte de estupendas combinaciones elegantes de Keralah, típicas de su estilo. Descaradas, divertidas, incluso algo picantes, estas combinaciones las podrás usar para darle a tu estilo un toque cómico.

Te moverás entre movimientos serpenteantes y suaves a movimientos secos y aislados. Esta combinación de elementos darán una dinámica a tu danza – escucha la música y dale lo que necesita. Crearemos parte de una coreografía envuelta de azucar y glamour.

Como he dicho ya todas las veces que me he referido a los talleres-exprés de Tribalillas antes de Navidad, es un plan ambicioso para desarrollar en una hora, aparte de que en aquel momento yo estaba lesionada (ouch, mi cadera) y no le estaba poniendo todas las ganas que le habría echado sin dolores o a otra hora. En fin, volviendo a la descripción del taller:

¿Aprendimos secuencias características del estilo de Queralah, algo más de simples combinaciones de movimientos? Es la bailarina de tribal con más fluidez y naturalidad que he conocido, eso es cierto. Combina una mayoría de movimientos orientales de toda la vida con una expresividad pícara y burlesque. Es como si se hubiera inventado el tribalesque desde cero sin pasar por las mismas rutas que las demás.

¿Aprendimos algo que podamos incorporar a nuestro propio estilo? Si no tenemos en cuenta la música, que fue una novedad divertida e interesante, la verdad es que no. No daba tiempo. Estoy convencida de que un fin de semana entero con Queralah convertiría a cualquiera en una sutil y picarona Campanilla, pero en el tercer turno de unos minitalleres es poco lo que se puede hacer.

¿Creamos parte de una coreografía con mucho azúcar y glamour? Síííiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. La canción era Lady Marmalade en versión de Max Raabe, un cantante alemán especializado en dar un aire de cantante jazz-años-30 a cualquier cosa, aunque también (creo) que canta en serio canciones alemanas de esa época. Buscadla por ahí. Esta coreografía tenía una gran originalidad, puesto que yo nunca había visto un compás de 3/4 usado en oriental (ni tribal ni Bollywood ni derivados). Nos dio tiempo a ver unas cinco secuencias, que completaban un poquito menos de dos minutos.

Por la noche, en la gala, bailó una versión que si no era de Max raabe era de alguien muy parecido, de “Kiss” de Prince, precedida por una canción muy antigua, maravillosamente romántica y soñadora, en versión de Louis Armstrong, Give me a kiss to build a dream on. La propia Keralah me dijo después que primero pensó en la de Prince, y después quiso buscar algo más lento y romántico como introducción. Un gran acierto muy elegante.

Si tuviera que escoger para repetir con sólo una de las tribaleras de la mañana, probablemente me quedaría con ésta porque la verdad es que su estilo fluido y elegante me parece el más compatible con el oriental, y el punto coqueto es muy fácil de asociar a muchos estilos orientales además de al burlesque.

 

 

Mini reseña de mini taller: Tribalillas (3)

Cosas que debes saber antes de conocer a Raqs Al-Hilal:

– Cualquiera que las conozca desde hace más de dos horas las va a llamar “Las de Cai”.

– ¿Están locas? No, sólo son de Cai, y llevan el orgullo patrio a donde quiera que van. Lo que más vas a oírles decir fuera de la clase es que alguien es mucho más soso que la gente de Cai. “Pues en Cai se habrían tirado a la piscina sin agua”.

– Ellas mismas se llaman “la rubia”, “la morena” y “la peli”. La pelirroja es Marisa. Según su propia admisión, es la más tímida. La morena es Isabel y es la más descarada (en serio, de verdad). La rubia es Margarita y es la de enmedio.

– Isabel es coquetona pero es por hobby, no hay intención ninguna. También tiene un sentido del humor bárbaro, digno de Cai, y es capaz de tirarse días seguidos sin parar de decir bromas y al mismo tiempo sin ofender a nadie.

– Tardan un mínimo de una hora en maquillarse. Más bien dos. No, mentira, tardan el tiempo que haya.

– De una en una son buenas, entre las tres son MacGyver. Llevan encima de-to-DO. El ibuprofeno lo lleva Margarita.

– Todas hacen montones de fotos con los móviles todo el tiempo, y además Isabel y Margarita vienen acompañadas del sonido celestial del enrollado de carretes de máquina analógica. Te pasan las fotos que haces y si les pides que no las pongan en el Facebook, te hacen caso.

Resumiendo: Las de Cai son un encanto. Las conozco desde hace años pero nunca había dado un taller con ellas. Tribalillas antes de Navidad fue la ocasión ideal para ello. Nos trajeron una coreografía que han bailado en expectáculos durante el último año, y fueron quienes más cantidad de pasos distintos introdujo, alrededor de dos minutos de una coreo en la que no cuentan secuencias de ocho porque es muy rápida y con muchos cambios.La coreografía incluía música de Los Angeles de Charlie (una intro que se saltaron en el taller), tres cortes de los que no estoy segura que todos fueran de Yann Tiersen, Misirlup de la BSO de Pulp Fiction (conocida también por ser un sample en  Pump It de Black Eyed Peas), y aquí quedó lo que hicimos en el taller.

Afortunadamente éramos seis alumnas, con lo que podíamos replicar perfectamente una coreografía con complejos cambios de posición para tres bailarinas. Nos agruparon en grupos de tres por el color del pelo, y sabíamos en todo momento a quién teníamos que seguir. Teóricamente las indicaciones las iba a dar siempre quien estuvieran en el centro, pero casi todas las dijo Isabel, que bromas aparte, sabía dejar claro cuáles eran los elementos más importantes de cada movimiento (una técnica que no conociéramos, una cambio de peso, una postura) para que quedara bonito y resultón en el poco tiempo disponible. La verdad es que me sorprendió cuánto tuvimos tiempo de ver y de que nos quedara más o menos bien. Era una jugada arriesgada, porque la coreografía era compleja por la falta de repeticiones y los numerosos cambios de posición, sin movimientos que fueran espectaculares en sí mismos, y demasiado característica del estilo de las profesoras para poder bailarla nosotras en otro lugar. Pero como introducción al tribalesque funcionó a la perfección.

Quizá en otra ocasión pueden hacer un intensivo menos divertido y más exigente, o con más teoría. Por ejemplo, su coreografía de Lux Aeterna, que tiene por lo menos cinco años y ni un truco fácil, sigue siendo una de las mejores piezas de fusión tribal que yo recuerdo haber visto. Sí, nenas, esto es una indirecta.

Por la noche pudimos verlas en la Gala, las penúltimas. Trajeron una coreografía creada expresamente para la ocasión, con música de la banda sonora de Pesadilla Antes de Navidad. Muy divertida, muy en su línea, pero no lo mejor que han hecho. Si con Naadeva y Keralah las actuaciones superaron a los intensivos, con Raqs Al Hilal fue justo lo contrario. Pero también es que conozco a las de Cai de mucho tiempo y les pongo el listón muy alto.

Minireseña de minitaller: Tribalillas antes de Navidad (2)

Estas fueron mis impresiones de Naadeva, una bailarina muy polifácetica que vino de Málaga a impartir en Sevilla un taller con la siguiente descripción:

Taller de Tribal Fusión (nivel intermedio)
En este taller se trabajará la correcta colocación corporal, cambios de peso, coordinación de brazos, capas, disociaciones, acentos y golpes, contracciones musculares en espalda, caderas creando golpes sorprendentes, para luego mezclarlos con movimientos lentos y elegantes y crear una coreografía impactante.

Como conté en el post anterior, se pudo comprobar que en una hora y cuarto, o coreografía o técnica, pero no las dos cosas. Con Naadeva, nos dio tiempo a calentar, y a ver la teoría y la práctica de una entrada y un estribillo, en total unas 8 frases. En estas dos secciones algunos de los aspectos característicos del tribal fusión que se trataron fueron las posiciones y transiciones de los brazos, la realización de movimientos más bien secos y bruscos, los cambios de velocidad y los movimientos sinuosos. ¿A que no estoy usando un lenguaje nada técnico? Me imagino a alguna purista llevándose las manos a la cabeza. Es que Naadeva tampoco es que diera demasiada “teoría”. Es decir, contaba de manera detallada y suficiente cómo realizar cada movimiento, pero no lo englobaba en ninguna Teoría General del Tribal Fusión, ni usaba un vocabulario técnico más allá del común en cualquier clase de danza oriental. Estábamos allí alrededor de diez personas y creo que la única que había hecho algo de tribal era yo, y las explicaciones fueron las justas para realizar aquel principio de coreografía.  Una hora nos dejó contentas y con ganas de más. Y tampoco podía pedirse otra cosa.

Por la noche, Naadeva fue la segunda bailarina en la gala. Actuó con una canción de Michael Jackson poco conocida, Liberian Girl. Aquí sí que me llevé una sorpresa porque baila con mucho sentimiento y expresividad, algo que desgraciadamente en el tribal suele echarse de menos. Fue muy bonito, emocionante, ver que el tribal fusión puede interpretarse con calor y romanticismo. Fue como redescubrir el tribal.

Si todo lo que hay es de la calidad de Naadeva, tenéis un lujo en Andalucía oriental, al menos en cuanto a calidad sobre el escenario. Volvería a ver a Naadeva actuar sin pensarlo.

Reseña de taller: Tribalillas antes de Navidad (1)

El pasado sábado día 3 salí de casa armada con todos los avíos necesarios para ir a un intensivo, menos tres: la agenda, el cuaderno y la cámara de fotos. Espero que esta sea la última reseña sin fotos, a menos que alguien me las preste.

El intensivo en esta ocasión era “Tribalillas antes de Navidad”, un evento organizado por Oriente Urbano con cuatro talleres cortos, una ruta turística, una gala y una cena. Yo asistí a todo menos a la ruta turística. En este post me limitaré a la organización y dejaré los talleres y la gala para otro momento.

El local fue Sandra Odalisca, en Triana. Un local mucho más largo que ancho, con suelo de tarima donde se bailaba igual de bien descalza y en zapatillas, con un camerino o almacén grande y en buen estado y separado de los baños, una zona administrativa fuera de la sala, y todo ello limpio y bien iluminado. Parece mentira que haya que decir estas cosas, pero desgraciadamente sabemos que hace… vamos a poner, cinco años, las escuelas así eran una minoría. Felicidades a Sandra y a todos los que habéis conseguido lo que necesitábamos, que era bailar en condiciones seguras. Este ha sido el mayor logro de la danza oriental en España desde que empecé a escribir.

Lo siguiente que va a haber que mejorar es la publicidad. Un detalle: el evento se fue publicitando por internet según se organizaba, y por lo tanto los primeros anuncios no indicaban el local. Así, los primeros resultados en una búsqueda Google de “Tribalillas antes de Navidad” nos llevaban a anuncios que no indicaban la sala de los talleres. Nada grave, pero sí cosas para recordar la próxima vez.

El formato en talleres cortos era novedoso para mí: cuatro talleres de hora y cuarto, seguidos, con pausas breves en medio. Esto eliminaba la necesidad de calentamientos y relajaciones, excepto en el primer y el último taller; quien quiso, estiró entre taller y taller. Puede parecer que tirarte bailando cinco horas, seis si cuentas las pausas, es excesivo, pero yo no estoy en mi mejor forma y después de uno o dos días lo único que tengo sobrecargado son los aductores. Podéis hacer todos los chistes que queráis, porque anda, que sobrecargarme las ingles tiene… guasa. Sí se echó en falta, en mi opinión, un hueco para comer, ya que los talleres eran de 10.30 a 16.30 (los estiramientos finales fueron una propina de Youssef). Entre vestirnos y demás, las cinco sin comer desde el desayuno. En el caso de Raqs Al-Hilal y mío, Itimad nos invitó muy amablemente a comer en su casa, donde las Hilal pudieron aprovechar para maquillarse para la actuación de después.

Continuando con los talleres, en una taller de una sola hora parece que da tiempo a enseñar el paso básico y dos o tres pasos monos de un baile que no conozcas de nada, sin coreografiar. También da tiempo a ver entre 4 y 10 secuencias de 8 tiempos de una coreografía si todas las alumnas ya saben la técnica de todos los pasos utilizados. Puede dar un poco de tiempo también a que la profesora dé algunas pistas sobre expresividad. Y eso es todo. Mi consejo es que si vas a un taller exprés, preguntes a la profesora o a los organizadores si se va a ver técnica o coreografía antes de decidirte a ir, porque no se puede hacer bien las dos cosas. En una hora y media, no, ni siquiera si no hay calentamiento y relajación. En ese sentido, personalmente doy el día por bien aprovechado porque yo ya había hecho un poquitín de tribal fusión y porque hubo un solo paso que no conociera, y ninguno difícil, y practicar las coreografías fue muy divertido.

Sigamos con la organización: la gala. Tuvo lugar en la sala Obbio, un local no demasiado grande, bastante cómodo para los que estábamos allí, con un escenario suficiente para dos o tres bailarinas y bastante alto. No hubo ni un solo problema detectable con el sonido ni las luces. Yo no estuve en camerinos pero me pareció que el espacio allá también era suficiente. Me gustó la situación, cerca de Plaza de Armas, porque es fácil de encontrar, y fácil aparcar para ser el centro. Por decir algo mejorable del local aunque no sea para nada responsabilidad de la organización, andaban cortitos de variedad de bebidas. Las bandejas de mantecados fueron un excelente detalle por parte de la organización.

Continuará….

 

 

 

Puedes bailar.

Se puede bailar con una profesora que tiene sentido del humor, paciencia, un toque mágico para enganchar a principiantes, y dominio de estilos minoritarios. Hay que aprender a superar que su técnica no es la mejor, y que su estrategia de marketing incluye no criticarte nunca para que no te desanimes, así que tienes que corregirte los fallos con ayuda de las compañeras. Al final, puedes acabar con tus primeros crótalos, un puñado de fotos y DVDs, un intento (fallido) de seducción, y un repertorio simpático de movimientos.

También puedes bailar con una profesora exigente en una escuela que se cae a pedazos. Notarás que tus movimientos mejoran de modo bastante evidente. Al mismo tiempo, las diferencias en técnica con lo que sabías de antes, y la dificultad en encontrar tu propio estilo te pueden llevar a considerar estos meses un retroceso. No importa. Has aprendido que estás dispuesta a sacrificar muchas cosas para seguir bailando.

Podrías incluso aterrizar en una clase de baile donde sabes que estás de más, y la confusión entre clientas, amigas y alumnas te convierte en un extraño enemigo interno.

Puedes bailar con varios profesores fabulosos que siempre acaban viajando muy lejos de donde vives tú. O a la inversa, la vida puede llevarte a una distancia imposible de la clase más cercana.

No importa. Una bailarina necesita tribu y maestra. Busca los tuyos. Baila mientras tanto. Sabes que sola no es igual, pero hazlo. Que cuando encuentres la próxima tribu, el siguiente maestro, te pillen bailando.