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Algunas ideas para organizar una biblioteca doméstica.

Pero qué cosa más bonita es una pared forrada de libros. Aunque estén mal ordenados.

Ahora que está de moda hablar de sistemas organizativos domésticos gracias a Marie Kondo, veamos cómo racionalizar una biblioteca doméstica, y cómo aplicar en casa algunos de los principios que se usan en las bibliotecas profesionales. Va a ser un artículo muy elemental, sin entrar en herramientas de catalogación, por ejemplo.

Recordar qué quieres adquirir.

Puede que quieras todas las novelas de Agatha Christie y no te acuerdes de cuáles tienes ya. Puede que alguien te pregunte qué quieres por tu cumpleaños y te quedes en blanco. Puede que vayas juntando recomendaciones en redes sociales o en prensa y quieras ir a la feria del libro con todo apuntadito. Por lo que sea, si te gusta mucho leer te interesa registrar lo que te apetece leer en algún sitio unificado. Puede ser la misma herramienta que uses para tomar nota de lo que ya tienes o lo que vas leyendo, algún tipo de catálogo. Hay programas pensados para uso doméstico, o te puedes hacer una hoja de cálculo simplona. Otras opciones son un cuadernito, como los «bullet journal» de moda, o Goodreads, que es lo que uso yo. Goodreads tiene el inconveniente de ser de Amazon y que la versión para móvil es una castaña. Pero de verdad, usa algo.

Dónde poner los libros.

Para mí hay un solo lugar: en estanterías del suelo al techo, sin puertas, y con estantes que puedan cambiarse de posición. En la práctica y con mi presupuesto eso significa estanterías Billy de IKEA. Nada tiene mejor relación calidad/precio. La hay siempre en blanco y varios tonos de madera; a veces la hay en ediciones limitadas de colores. Las estanterías tienen que estar clavadas a la pared, por seguridad. Puedes poner estantes en sitios estratégicos, primando siempre aprovechar bien el espacio.

Cualquier sitio es bueno menos el baño y la cocina. He llegado a instalar una estantería en un vestíbulo. Evita, si puedes, colocar objetos de adorno delante de los libros (esto no lo he cumplido en mi vida, pero bueno, es un ideal).

Cómo ordenar los libros.

Cómo ordenes los libros va a depender de cuánto sitio dispones. Debería ser un método que los haga fáciles de encontrar y que aproveche al máximo el espacio, aunque estos dos objetivos a veces están contrapuestos.

Lo más obvio es por colecciones. Yo evito mantener las colecciones juntas. Queda estético y compacta el espacio… solo si todos tus libros son colecciones. No sabes dónde está nada a menos que memorices los títulos de la colección. Mira, que no. Lo mismo se aplica a ordenar los libros según su editorial. Tu casa parece una librería, y de la misma manera, no hay orden real porque no se puede encontrar un libro a la primera.

Ordenar por tamaño es casi perfectamente compatible con ordenar «bien», por temas, porque casi todos los libros van a ser de tres tamaños: libros de bolsillo muy pequeños, algún libro un poco más grande, y los más grandes. Puedes hacer que la balda más baja de tus estanterías sea muy ancha, en lugar de tener la estantería de los libros grandes. Observa estos dos esquemas:

Los grandes, abajo.

Los grandes, aparte.

El primero de ellos es útil si todos los libros son de la misma categoría y colocas abajo los grandes. El segundo esquema te viene bien si reservas una columna, por ejemplo, a cómic, que tiene un formato más irregular y más grande que los libros. Siempre vas a querer buscar algo mirando de arriba a abajo así que no funciona reservar a un tema la zona baja o alta, es decir una sección horizontal que atraviese columnas.

Entremos ahora en cómo ordenar por temas. Las bibliotecas usan muchos sistemas clasificatorios diferentes. Uno de los más populares es la Clasificación Decimal Universal, que es bastante flexible. No es necesario aplicarlo tan estrictamente como en una biblioteca pública, donde casi seguro que hay una colección más variada en lo que respecta a «no ficción». La primera división útil es narrativa / todo lo demás. En ese «Todo lo demás», yo separo poesía, teatro, biografía, cómic, libros de cocina (porque son muchos). Lo que nos queda, la CDU lo organiza así:

0 Generalidades.Enciclopedias. Biblioteconomía.
1 Filosofía y psicología.
2 Religión. Teología.
3 Ciencias sociales, sin incluir geografía e historia.
4 Vacío. Ya ves qué tontería.
5 Matemáticas y ciencias naturales, es decir ciencias «puras».
6 Ciencias aplicadas, incluyendo Medicina y Tecnología.
7 Bellas artes. Juegos. Artes escénicas. Deportes
8 Lenguaje.* Lingüística.* Literatura
9 Geografía. Biografías. Historia

En mi caso está adaptado a mis libros: Filosofía incluye feminismo (de hecho, es una de las categorías de las que más libros tengo), y pongo seguidos educación / pedagogía / metodología de la enseñanza de lenguas extranjeras (para mí una sola categoría), lingüística, y Literatura (libros del tipo de análisis literario, teoría e historia de la literatura…). En una biblioteca pública serían las categorías 37 y partes de la 80 y 81 (simplifico). Prefiero tener las biografías cerca de la narrativa por una cuestión de espacio. Es decir: usa el sistema que más te guste y adáptalo a la cantidad de libros que tengas, cres subcategorías si te viene bien. Lo importante es separar.

Dentro de cada categoría, el orden siempre es alfabético por apellido del autor. Puedes poner las antologías por el editor, por Varios, o al final. En casa, yo las pongo al final. Los libros del mismo autor los pongo cronológicos si tengo muchos y es uno de mis autores favoritos, y en cualquier orden en el resto de los casos. Cuando ya sabes más o menos qué vas a separar, no lo hagas todo de golpe. Ponte una mesa cerca, saca unos cuantos libros, mete unos cuantos y así. No saques más de lo que puedes recoger en diez minutos.

Algunas cuestiones sobre subdividir la literatura: yo no separo literaturas nacionales ni idiomas, porque mi colección es muy asimétrica y no me gusta que haya categorías muy pequeñas. Veo poco sentido separar literaturas nacionales en una biblioteca doméstica. Si tienes libros en varios idiomas y tiene mucho sentido en tu casa, separa, pero si lees indistintamente entre ellos, ni te molestes.

Tampoco separo libros infantiles, si son míos. En una casa con niños, tendría aparte los libros de su propiedad, que pueden estar en su cuarto o en estantes aparte dentro de los libros de la familia. Esto puede incluir libros que no sean estrictamente infantiles, por supuesto, y es muy personal. Si los padres tienen ya una buena cantidad de libros infantiles y los niños van llegando a la edad de cogerlos prestados, su clasificación y ubicación depende de la voluntad de todos. A mí sólo me importaría que cada libro tuviera una ubicación permanente y que se respetara.

Una curiosidad: un libro ordenado temáticamente tiene una signatura, un código, que se lee por ejemplo 396 WOO hab, si el libro fuera Una habitación propia de Virginia Woolf clasificado en «Feminismo» (396). En bibliotecas gigantescas los libros se guardan según se adquieren, porque son demasiado grandes para estar todo el día ordenando estantes, y porque el espacio se convierte en una prioridad. Entonces, para que los libros puedan encontrarse, su código tiene que indicar esa localización. Por ejemplo, ABC 4/46 podría querer decir «Estantería o columna ABC, estante 4, libro 46». Una versión de esto se da en El nombre de la rosa, y es cierto que es un método muy antiguo, anterior a nuestra obsesión clasificatoria moderna. Solo tiene sentido aplicarla en una biblioteca doméstica si tienes miles de libros, digamos más de cinco mil, y un programa clasificador.

El expurgo.

Si la idea de deshacerte de material impreso te da mareos, o ganas de gritar a la pantalla, sáltate esta sección y pasa a la siguiente. Oye, eres muy libre. Yo decidí mantener una colección reducida a pesar de tener un gran amor por los libros y por los lugares donde se acumulan. Hay muchos criterios para hacer expurgo y estos son algunos de los míos.

¿Voy a querer releerlo? Consulta rápida también es relectura.
¿Asocio recuerdos muy bonitos a este libro, por ejemplo quién me lo regaló?
¿Forma parte de una colección que me gusta que esté completa?
¿Quiero prestarlo o dejarlo disponible para mi familia u otras personas?
Este libro técnico, ¿sigue siendo útil? Los manuales se quedan obsoletos bastante pronto.

Observa que no incluyo «soy demasiado mayor para leer este libro». No soy nada partidaria de desechar libros infantiles por el hecho de serlo. Conservo los de mi infancia. Si te animas a hacer un expurgo grande, el mejor momento es cuando ordenes. Ve apartando los que consideres conveniente.

Qué hacer con los libros expurgados depende. Si tienes gran cantidad de material obsoleto, por ejemplo, en casa de tus padres están guardados todos tus libros de texto desde el colegio, busca un trapero o chatarrero que compre al peso y así sacas para un libro de bolsillo.Con poca cantidad de material obsoleto: a reciclar sin remordimientos. Con novelas y otros libros con interés actual, puedes intentar venderlos a una librería de segunda mano, donarlos a la biblioteca pública, o donarlos a una biblioteca escolar, según su temática y lo que te pille cerca.

Suena a chorrada de libro de autoayuda y organización casera, pero de verdad, cuando quitas los libros que conservabas por pena, los otros lucen más. Hay libros que no los quieres por el ejemplar en sí, sino porque es parte de Tu Biblioteca. La biblioteca está ahí, no se ha ido a ninguna parte. Ya llegarán otros libros que ocupen ese hueco.

Cómo racionalizar nuevas adquisiciones.

No, esto no va al principio con «apunta lo que te interesa» sino justo después de expurgar. Si quieres mantener tu biblioteca ordenada y parecida a una profesional, el último requisito es pensarte bien qué va a entrar. Es poco frecuente manejar un presupuesto que te permita usar más criterios que «este mes me lo puedo permitir», pero por sugerir: usa la biblioteca pública, y si te gusta muchísimo un libro, cómpralo después de leerlo. Controla tus compras recordando cuánto llevas leído este año, y no compres más de lo que puedes leer. Y también, sé sincero contigo mismo si tiendes a acumular mucho de un tipo de libro que no sueles leer. A mí me pasa con las biografías y a veces con el ensayo. Me atraen, y luego me da pereza leerlos. También leo más los libros pequeños, así que he aprendido a evitar las ediciones en tapa dura y selecciono mucho al comprar cómic.

Espero que estos consejos te resulten útiles. Si te han gustado, quédate con los que te funcionen, porque no hay un método perfecto. Tienes una biblioteca de un solo usuario, que es quien tiene que estar contento con ella.

Los jóvenes y el cine: algunos consejos para educadores.

Jacobo Dopico, profesor de Derecho Penal en la Universidad Carlos III de Madrid y cinéfilo, tiene un problema. Sus alumnos no le entienden.

Tomado de Twitter. En la Universidad de Roma, sus alumnos no entienden una referencia humorística a la cita «¡Qué escándalo, aquí se juega!» de Casablanca.

Él se empeña en instruir deleitando a los juristas en formación. Es una lástima que su entusiasmo sea recibido con este desagrado:

Tomado de Twitter. Un alumno de máster rechaza el visionado de Anatomía de un Asesinato como actividad en clase porque es antigua y en blanco y negro.

Lo que le pasa al profesor Dopico lo hemos vivido infinidad de veces los profesores de Secundaria, aunque lo contemos con menos gracia. Ay, mis alumnos que llamaban a Drácula de Bram Stoker «una película antigua». Ellos habían nacido aproximadamente el año del estreno. Estas son algunas de las películas más taquilleras en torno al año en el que nací yo: Rocky, Carrie, Star Wars, Roger Moore como James Bond, Superman, Grease, Alien, Aterriza como puedas. Películas inescapables. Si tienes más de 35 años, o las has visto o por lo menos te suenan.

Lo que está ocurriendo con niños y adolescentes respecto al cine es una desconexión generacional y una falta de formación cultural terrible, a la que nadie hace mucho caso porque el cine se ve sobre todo como entretenimiento, y porque como es bastante caro de hacer y distribuir (en salas), se puede culpar a factores económicos de difícil solución, como el precio de las entradas.

Aunque parezca que no, los niños y adolescentes son receptivos a casi todos los medios de transmisión cultural de sus padres, además de los suyos propios. Los niños leen libros; no todos los niños, pero se siguen vendiendo y leyendo libros infantiles y juveniles. Ven series y les gustan las telecomedias (he pasado muchos años asumiendo que si no entiendo un chiste en clase es que salió en La Que Se Avecina). Ven telebasura, tipo realities, y programas musicales de talentos. También consumen productos que sus padres desconocen o rechazan, como los «youtubers» o los videojuegos (*).

Los libros tienen la ventaja de ser físicos. Están ahí. Si al hermano mayor le compraron las lecturas obligatorias del colegio, si hay biblioteca escolar, si va a hacer los deberes a la biblioteca pública, si fueron lectores de niños y en la adolescencia perdieron la costumbre, los libros hacen guardia sin exigir mucho, esperando que alguien los coja. El libro no corre peligro. Algunos modos de lectura sí, pero libros hay y habrá.

La música también sigue ahí aunque no se compre en soporte físico. Ha cambiado el mercado y ahora los jóvenes se niegan a pagar por ella. Nadie la adquiere en soporte físico. Pero mientras haya formas de escuchar música gratis que recicle éxitos de décadas pasadas, como Kiss FM y equivalentes, los niños y jóvenes podrán escuchar clásicos si quieren. Por otro lado, una canción dura de 2 a 6 minutos. No te aburres de ella tan deprisa.

El cine, en cambio, no. Desde que en una casa con medios económicos suficientes hay más de una pantalla por persona(**), ninguna otra forma de transmisión cultural ha sufrido tanto. El proceso ha sido paulatino: primero, llegó el VHS así que se podía poner una película que no estuviera en televisión. Luego, las televisiones privadas, que justificaron tener más de un aparato (supongamos el del salón y el de uno de los padres). Muchos de mis alumnos tienen televisión en su cuarto, supuestamente para jugar a la videoconsola. Su uso es irrelevante; la clave es que ya no hay tanta motivación para que el ocio familiar sea en el salón, con la tele encendida, donde quizá echen una película que se queda puesta de fondo. Si no te gusta lo que hay, te vas a tu cuarto o coges el móvil con auriculares. Pero ahora no hay ningún motivo para ver en la televisión algo escogido por otra persona, además de que los canales generalistas ponen pocas películas clásicas, de calidad, sin anuncios y a un horario que nos convenga.

La educación cinematográfica de los jóvenes se basa en tres o cuatro clases de películas. Para empezar, las infantiles, sobre todo las de dibujos animados. La animación 3D engancha más que los dibujos animados tradicionales y éstos más que la imagen real. Los niños ahora ven muchísimos menos largometrajes que generaciones anteriores: tras la televisión vino el VHS, tras éste el DVD, tras éste internet doméstico y ahora tenemos los móviles, donde se ven vídeos cortos de Youtube. En cualquier caso, sí ven películas, de  Disney, Pixar, Dreamworks y Studio Ghibli en ese orden de importancia. Las conocen desde que nacieron y forman parte de su paisaje. Algunas les gustan por una cuestión nostálgica: las asocian a cuando eran pequeños. No tienen mucho interés en películas nuevas, y no son «fans de Disney» como pueden ser fans de un cantante, un equipo deportivo o una marca de ropa.

En segundo lugar, las películas comerciales modernas, lo que se puede ver en el multicine del centro comercial. Para los gustos e intereses de los adolescentes, el cine es caro, y se reserva para ocasiones especiales. Casi todo el cine a su alcance es infantil, de acción o de terror. Podríamos discutir sobre si «cine de superhéroes» es un género; evidentemente, Guardianes de la Galaxia y Logan, por decir ejemplos extremos, no van de lo mismo ni van dirigidas al mismo público. Pero tienen en común que forman parte de series, que están vinculadas a obras anteriores que sólo son cine en parte, que crean merchandising, y que medio multicines tiene películas parecidas. Por dar un ejemplo, Terminator compartió cartelera en invierno de 1985 con Érase una vez América, Los gritos del silencio, Amadeus, Dune, y multitud de comedias españolas mejores y peores. Las películas de acción actuales son el centro de la cartelera. A pesar de que estas películas sí tienen fans, la inmensa mayor parte de su público es ocasional y las consideran un producto de puro entretenimiento. Los jóvenes no se consideran ni fans del cine de acción, ni del de superhéroes, ni de un personaje. Lo único que sí genera algo de división y por lo tanto un sentimiento identitario, aunque muy leve, es el cine de terror.

Por último, están las películas que se ven en clase. Para que una película se proyecte en un aula de Secundaria necesita reunir una serie de condiciones. Tiene que estar relacionada con la materia que enseñamos, aunque sea de una forma más bien elástica y los profesores de idiomas tengamos en esto el margen más amplio. Tiene que presentar unos valores coincidentes con los que informan el sistema educativo; por ejemplo, de respeto a la diversidad, igualdad entre hombres y mujeres, o por decir algo mucho más reciente, de espíritu emprendedor. Además, no puede ser ni demasiado violenta, ni tener escenas fuertes, por ejemplo de sexo o de consumo de drogas (las risitas o la incomodidad pueden estropear el ambiente). Es mejor que sean recientes, o lo parezcan (como muestra el caso del profesor Dopico). Todo lo que les parezca «antiguo» será rechazado. He tenido cierto éxito con películas que se salen un poco de esto, como el musical «Oliver!», pero son excepciones.

Todo esto se puede resumir en que incluso los jóvenes a los que no les gusta leer pueden tener una conciencia de que hay libros que sirven para estudiar, clásicos que casi siempre se leen sólo por obligación, y libros más ligeros que se leen por diversión aunque ese no sea tu caso, y además con estos últimos no importa mucho si son recientes o no mientras sean de tu estilo favorito. Con el cine no ocurre esto: el cine se divide en películas infantiles, entretenimiento de usar y tirar sin ningún valor, y la nada, «lo antiguo», que es despreciable porque su «vejez» es un aviso de aburrimiento.

Este proceso de degradación del cine como medio de transmisión cultural es irreversible. No hablo de la calidad de las películas sino de cómo son percibidas. Si quieres que los niños que te rodean aprendan a disfrutar del cine como lo hiciste tú, mi consejo como profesora y amante del cine es que veas con ellos películas cuando más antiguas y variadas mejor. Nadie más que tú las pondrá a su alcance. No me parece importante que vean tal o cual película concreta, sino que conozcan la visión del cine que se acabó hace unos 15-20 años.

¿Qué método usar? Lo mismo que si queremos aficionarlos al deporte o la lectura, pero con más guía, porque lo ideal es ver una película juntos. Un niño que lee puede volver atrás y preguntarte cosas a la mañana siguiente, pero con el cine es todo mucho más inmediato. Algunos consejos:

  1. Que los niños vean desde muy pequeños que a ti te gusta el cine. Ten DVDs en casa, habla de las películas que has visto, comentad trailers, como te surja de forma natural.
  2. Haz que algunas de esas películas tengan una estética «antigua». Por ejemplo, ponte una película en blanco y negro mientras estáis haciendo vuestras cosas por el salón. Que no le parezca raro. Recupera los clásicos que te gustaron hace años.
  3. Enséñale que la biblioteca pública tiene audiovisuales. Coge una película prestada de vez en cuando.
  4. Crea «la tarde semanal de cine y palomitas» y conviértela en un ritual de estar juntos. Puede convertirse en un día para invitar a amiguitos pero también tiene su encanto hacerla en familia.
  5. Cuando en una serie o unos dibujos animados salga un elemento que parodia o recicla un clásico, díselo. Si el original es muy largo o complejo, enséñale un clip de youtube o un trocito de la película original. Que comprenda que las obras modernas que le gustan proceden de una tradición.
  6. Si una película le aburre o no le gusta, se puede dejar de fondo mientras se hacen otras cosas o se puede quitar, pero no se obliga a terminarla. Esto no son los deberes. Tampoco insistas con géneros que no le gusten. Si se niega a ver cine en blanco y negro, o sólo quiere ver comedias, ya ampliará sus intereses más adelante.
  7. Los niños pequeños pueden ver películas adultas según su madurez y si están acompañados para poder comentar lo que no entiendan, lo que les dé miedo…
  8. Las listitas, el diario de visionado, los «¿qué quieres que haga de cenar el Día de Ver Pelis?», el cineclub temático «este mes vamos a ver pelis de miedo»… son una manera de planear qué hacer y de darle interés al tema.
  9. Si no sabes por dónde empezar, búscate un libro como «Cien películas de adultos para ver con niños», uno de esos «Mil nosecuántos que hay que hacer antes de morir», o clásicos del cine infantil. Hay muchas guías, en libro y por internet.
  10. A los obsesos con un género o una película concreta, negocia alternar su favorito con novedades relacionadas.
  11. Soy un poco ambivalente respecto a ver la tele con el móvil en la mano. Lo mejor es que aprendan de tu ejemplo. Si estás con los niños, procura dejar tu pantallita para luego. Mi experiencia es que muchas actividades manuales son compatibles con ver una película: mi madre cosía, por ejemplo. Pero el móvil toma nuestra atención más de lo que creemos.

Sobre las versiones originales y el aprendizaje de idiomas: como podemos prescindir de la televisión, un niño muy pequeño se puede educar en la bendita ignorancia del cine doblado. Esto se puede graduar: si un niño muy pequeño se educa en un ambiente bilingüe, se puede hacer que todo el cine incluido el infantil sea en versión original con subtítulos en el idioma que más os convenga. Si el niño de edad preescolar no tiene una presencia fuerte de idiomas extranjeros en su día a día, pero los padres quieren que los perfeccione o que no rechace las versiones originales, se puede tener la misma costumbre que en muchos países: vemos el cine infantil doblado, y el adulto subtitulado. En un niño que aún no lee con soltura, esto es una ocasión de pasar un rato juntos porque necesita que un adulto le explique lo que va pasando. Para cuando lea bien ya se habrá convertido en costumbre. Esto sirve para apreciar mejor las películas, para practicar idiomas, y para tener mejor acceso al cine en idiomas que no se suelen subtitular.

Espero que con esta guía disfrutéis mucho juntos. Que de eso se trata, de disfrutar.

(*) Ya sé que hay personas en edad de ser padres que juegan a videojuegos.
(**) Al escribir este texto conté la cantidad de pantallas de mi casa. Somos dos adultos y un niño, y tenemos seis pantallas. Ninguna de las pantallas está asignada al niño de forma permanente. Todavía.

Cómo pasar menos tiempo corrigiendo

Una de las tareas más ingratas de la docencia es corregir. Leer una y otra vez lo mismo, marcar una y otra vez los mismos errores, decidir qué nota asignar… horas y horas dedicadas a una actividad que se eterniza. Aquí van una serie de consejos para reducir el tiempo que le dedicamos. No están pensados para aplicarlos todos a la vez y mi punto de vista es el de una profesora de idiomas, así que seguramente otros profesores tendrán otros trucos igualmente válidos.

Trucos para exámenes:
  1. Usa un tipo de letra legible y bonito, en un tamaño adecuado. Hay profesores que reducen la letra tanto como sea necesario para que un examen (o cualquier otro texto) ocupen una o dos carillas. Así, además de ser difícil de leer, quien se examina escribe desordenadamente porque no cabe lo que quiere poner.
  2. Pon exámenes cortos.
  3. Pon pocas preguntas relativamente largas.
  4. Puntúa sobre 10. He tenido muchos compañeros que escogían los ejercicios que les gustaban, y si les salían 78 puntos o 114, luego calculaban qué era eso en proporción. Tiempo perdido.
  5. Si tus exámenes son, por ejemplo, con una lectura, una escucha, ejercicios de vocabulario, gramática y escritura, no puntúes los ejercicios de uno en uno. Pon signos de «bien» y «mal» (✓ y X, por ejemplo) y suma las secciones en un margen o una cabecera. Así además cada estudiante sabrá qué tal va de habilidades en cada una de esas destrezas.
  6. Antes de empezar a corregir, haz tú un examen para usarlo de modelo. Así cuando corrijas no tendrás que leer nada más que las respuestas en lugar de líneas completas.
  7. Evita si puedes la mezcla de ejercicios mecánicos o de respuesta cerrada con los más abiertos como las redacciones. Esto no quiere decir que no trabajes todo tipo de actividades, sino que no las incluyas en la misma prueba, para no cambiar tu «chip» a media corrección. Aunque también puedes corregir todas las redacciones seguidas, toda la parte tipo test seguida…
Trucos para trabajos escritos:
  1. Fija reglas claras sobre cómo presentar textos legibles y devuelve o califica con cero lo que no se ajuste. Esto dependerá de las circunstancias de tu alumnado: por ejemplo, no siempre es posible o recomendable que los textos estén pasados a ordenador. No es viable ni pedagógico poner un cero a según qué edades, repito que esta medida no es universal y la tienes que ajustar a tus circunstancias. A mí me han llegado a entregar trabajos impresos en amarillo.
  2. El margen es obligatorio. Todos los trabajos que no tengan amplio espacio para apuntar correcciones tendrán solo una nota numérica y ninguna explicación de su evaluación (esta medida hace que el interesado o interesada aprenda mágicamente a escribir a doble espacio).
  3. Todos los trabajos deberán ser entregados en papeles del mismo tamaño, que depende de la naturaleza de la tarea. O pósters tamaño A3, o folios, o cuartillas. Esto sirve para que no se te pierdan o traspapelen. No des formato libre. Si esto te parece duro, me han llegado a entregar redacciones escritas en pedacitos de papel del tamaño de una mano. Si cojo un fajo de folios con un cuponcito en medio, se cae y lo pierdo, ¿de quién es la culpa?
  4. Todos los trabajos de más de una página deberán ir obligatoriamente grapados. Ni sueltos ni clips. El día de la entrega llévate una grapadora a clase, porque se les va a olvidar.
  5. Si es posible para la naturaleza de la tarea, el límite de longitud debe ser una sola cara del papel.
  6. Ningún trabajo, nunca, debe ir dentro de una carpetilla o funda. Tampoco debe tener portada. Los datos como el nombre del alumno, etc deben ir en un encabezado.
Trucos para reducir la cantidad de material a corregir:
  1. Los trabajos en equipo dividen cuánto corriges aunque no tienen por qué reducir cuánto trabajas. Crea grupos heterogéneos y haz que trabajen en el aula, todo el tiempo o al menos algunas sesiones para asegurarte de que no se encargan los mismos de siempre.
  2. El trabajo por parejas divide el trabajo a la mitad pero tiene más riesgo de que si uno se escaquea, el otro diga «pues yo paso» y tengas que poner dos ceros. Hay que supervisar muy de cerca. A mí me ha funcionado crear parejas de nivel heterogéneo para trabajar en clase, no para casa.
  3. Puede funcionar la evaluación entre iguales. Yo lo hago con los apuntes de clase. Doy unas pautas sencillas en forma de rúbrica, nos pasamos cerca de media sesión de clase revisando que el cuaderno de un compañero tiene todo lo que se ha trabajado en clase ese trimestre, y tomo la calificación al dictado. Repaso sobre la marcha los sobresalientes y las notas por debajo del 6.
  4. No corrijas personalmente los deberes. A veces puedes limitarte a comprobar si están hechos. Pueden corregirlos por parejas, por grupos, o si les das el solucionario. También puedes preguntar quién tiene dudas o convertir la corrección de deberes en un ejercicio más activo para toda la clase.
  5. No pongas exámenes de recuperación. Revisa los contenidos no adquiridos en las pruebas siguientes. Por ejemplo si muchos alumnos han suspendido el examen del tema 3, incorpora en el siguiente preguntas que relacionen los contenidos de los temas 3 y 4.

Espero que alguno de estos consejos os faciliten la tarea de este curso.

Mi guía de tipos de letra pensada para docentes.
Un sistema para crear grupos de trabajo heterogéneos en el aula.
Algunas pautas para poner deberes con eficacia y moderación. 

 

Consejos a docentes, segunda parte: interinidad, familias y tutorías

Una experiencia que no he tenido como profesora es la de la interinidad. Las sustituciones, hacerse cargo de lo empezado por otros, un centro nuevo cada año… puede salir bien pero es una situación dura. Elena González ha puesto en twitter sus consejos para afrontarla, junto con otros sobre el trato con alumnado y sus familias. Aquí os los dejo. Gracias por compartirlos.

Para interinos y quienes están a la espera, en bolsa de trabajo.

Cuando veas que bajas del 100 en la lista de sustituciones, pide cita con tu médico de cabecera para que te haga el certificado médico personal que te van a pedir. De la misma forma, ten preparados tus títulos (licenciatura/grado y máster/CAP) y fotocopia de los mismos. Tampoco es mala idea que obtengas número de la seguridad social si no lo tienes ya (es decir, si tus padres son también funcionarios y hasta ahora has estado con ellos en una mutua privada). Tenlo todo preparado, lo agradecerás el día D hora H.

Cuando te llamen, si te ofrecen varias sustituciones, pregunta la duración si no te la dicen.  Si no tienes claro dónde está cada pueblo, pídele 5 minutos para pensártelo, y pregunta sobre tus días de permiso por mudanza. Si cambias de provincia tienes derecho a ellos, pero no te avisan.

Una vez has aceptado, hay dos posibilidades: o te dicen que vayas a delegación a firmar y luego al instituto, o que vayas directamente al instituto. Salvo que te digan una hora concreta, NUNCA llegues al instituto antes de media mañana. Ten en cuenta que tus compañeros estarán deseando que llegues para meterte en clase, así que llega a una hora prudente, localiza al jefe de estudios y al jefe de departamento, pide libros, listas de alumnos, y el cuaderno de notas que haya dejado el profesor al que sustituyes, si hay. También infórmate de cómo funciona el tema disciplinario (partes, aula de convivencia, etc) antes de entrar en clase, si puede ser. Habla con el profe al que sustituyes, si se puede.

Importantísimo: si te toca sustituir al jefe de departamento u otro cargo, pregunta desde el primer momento si te van a respetar la reducción horaria (porque el cargo no lo vas a cobrar). Si lo hacen, ejerce el cargo como buenamente puedas, pero si no, no.

Primer contacto con el aula (no sólo para sustitutos).

Antes de entrar en clase, establece una lista de normas de lo que vas y no vas a permitir y la sanción aparejada. Redáctala e imprímela, si puedes. Prepárate un par de dinámicas de grupo para romper el hielo.

Cuando entres en clase, sé lo que estás pensando y la respuesta es NO, no muerden (normalmente). NUNCA le digas a tus alumnos que no has dado clase antes. Huelen el miedo, así que tranquilo, y aplica las normas que has llevado. A rajatabla y desde el minuto uno. Los primeros días todo va a ir muy bien porque estarán callados estudiándote, a ver cómo respiras. Y luego, cuando te confíes, empezarán a probarte. Normas a rajatabla y palante.

No te sientas mal por expulsar alumnos o poner partes. Hay profesores que nunca jamás han puesto un parte. Hay otros que se hinchan a ponerlos las primeras semanas y luego va como la seda. Hay otros que los ponen todo el año. Y ninguno de ellos es ni mejor ni peor. Tendrás compañeros que inspirarán autoridad por diversos motivos (ser director o jefe de estudios, ser un peso pesado en el centro, forma de ser, complexión física, ser del pueblo de toda la vida…). Tú, en cambio, vas a ser el recién llegado. Paciencia.

El trato con el alumnado, sobre todo en tutorías.

No permitas que tus alumnos te falten al respeto. No te permitas faltar al respeto a tus alumnos. Son adolescentes, no tontos. No les trates como si lo fueran. No les mientas. Ten empatía. Intenta llevarte bien con ellos, pero sin olvidar que eres el profesor.

Lleva un registro de todo lo que hagas: actividades de tutoría, reuniones con familias, llamadas y mensajes. Utiliza las observaciones y avisos de Séneca/Pasen para informar (Séneca el portal online andaluz de gestión del sistema educativo; Pasen es una app para  familias similar a tener la agenda electrónica de sus hijos, y para recibir mensajes del profesorado) . Queda grabado en el sistema informático y te puede salvar la vida más de una vez. Gran parte del trabajo administrativo docente consiste en apuntar todo lo que hacemos para salvaguardarnos si aparecen familias o alumnado con el no me dijo, no me informó o no me enteré. Es triste pero es así, asumámoslo.

Por este mismo interés preventivo, no te quedes solo con uno o dos alumnos a puerta cerrada. Más importante: si algún alumno te cuenta algo delicado (como una situación de abusos, maltrato, acoso, etc) pídele que lo repita estando otro profesor delante antes de actuar. Mejor si es el tutor (aunque Orientación puede ser una posibilidad). Esto último parece una tontada, pero si empiezas a trabajar siendo joven y a poco que muestres algo de cercanía te van a contar todos su vida, y se van a confesar contigo a niveles bestiales.

Gestión de la tutoría, 2: las familias:

Cómo tratar a la familia, mi receta mágica: busca algo bueno que decir de su churumbel, lo que sea. Ten mano izquierda: presenta los aspectos negativos con realismo, pero no te ensañes, y ofrece propuestas de mejora, alternativas. Finaliza siempre con algo constructivo. Un ejemplo: “Bueno, Jony es un chico muy simpático, en el recreo me río mucho con sus ocurrencias. Desgraciadamente no estudia mucho y las ha suspendido todas. Pero fíjate, sin apenas dar golpe tiene un 3 en Biología, esto quiere decir que a poco que se esfuerce lo puede sacar”.

Prueba a hablar bien de un alumno del que todos esperan que hables mal, incluso sus propios padres. Te sorprenderás del resultado. En el fondo muchos “malos” alumnos sólo necesitan atención, autoestima y cariño. Igualmente, busca la mínima excusa para alabar en clase a ese descarriado que nunca da golpe si un día le da por participar o corregir un ejercicio. Elógialo, ponle positivo, hazle la ola. Parece otra tontería, pero así he motivado yo a chavales que con otros no hacían nada.
Si llegas a la reunión inicial con padres, entre todo lo que les tendrás que contar, es importantísimo comprobar los teléfonos. Señala cuál es el teléfono en el que hay más posibilidades de que te lo cojan, porque ese progenitor no trabaja o tiene un trabajo que le permite atender llamadas. Aún más importante para mí: busca formas de comunicación alternativa al teléfono, porque vas a tener pocas horas para llamar, y en algunos centros el teléfono está muy solicitado. Pregúntales si tienen email, o que se instalen Pasen, si hace falta se lo instalas tú. Soy la defensora número 1 del combo Séneca/Pasen, pero es que está infravalorado y te puede hacer ahorrar una cantidad de tiempo absurda. He perdido la cuenta de los padres a los que se lo he instalado en el móvil y solicitado la clave en el ordenador de mi aula.

Muchas gracias, Elena, por esta fantástica colección de consejos prácticos.

Experiencias y consejos tras diez años en el aula.

Así de repente, hace diez años que soy profesora de Secundaria. En este tiempo, mis puestos y funciones han sido menos variados que la media, porque he tenido la suerte de trabajar en solo dos centros, en lugar de que el sistema me tenga dando vueltas por cada instituto de Andalucía. He sido tutora de bachillerato y de la ESO (y siempre me toca 2º, oye), solo he dado clases de inglés, he sido jefa de departamento como alguna vez nos toca a todos, y coordino la biblioteca. En dos institutos bastante buenos de pueblos grandes y prósperos, un instituto muy grande y otro tirando a pequeño. Y más o menos eso es todo.

Estas son algunas de las cosas que he aprendido:

Sobre orden y organización:

No vas a tener un espacio propio donde quepan todas tus cosas y vas a tener que acostumbrarte a trabajar donde te pille. Seguramente tendrás taquilla, la posibilidad de dejar tus cosas en el departamento, cosas del trabajo en tu casa, y cosas que necesitas llevar al aula. Por eso, necesitas mantener el orden. Dedica un rato a la semana a despejar tu rincón o rincones favoritos.

Las taquillas tienden a convertirse en cementerios de papelotes. Se reproducen y tienen hijitos ahí. Es una tentación, pero no se lo permitas. Lo mismo pasa con los bolsos.

Sobre bolsos, yo uso dos: el que va del trabajo a casa y el que uso por el instituto. Así tengo las manos libres en lugar de llevar un bolso, un montoncito de libros y un estuche por el centro, y no corro el riesgo de llevarme cosas del trabajo a casa. Con esto no me refiero a «no trabajar en casa», que inevitablemente ocurre, sino por no cargar con pesos innecesarios.

En las salas de profesores suele haber varios ordenadores. No trabajes en el de al lado de la impresora: te van a interrumpir «un momentito de nada» quienes necesitan usarla para imprimir y quienes tengan cualquier duda técnica para imprimir en red.

Si algo está roto, avisa a quien está encargado de repararlo porque si no, no se enterará.

Entérate tan rápidamente como puedas de qué equipamiento electrónico e informático funciona, qué no, y cómo se usan las cosas que son nuevas para ti.

Sobre gestión del tiempo:

El trabajo es inabarcable. En serio. No es posible hacerlo todo y hacerlo bien. Vive con ese conocimiento, y prioriza.

Lo que más se va a notar si está hecho o no es el papeleo.

Lo que más tiempo consume es la tutoría.

Lo segundo que más tiempo consume es preparar clases de algo que no dominas.

No calcules a mano las notas medias aunque parezca muy fácil. Consume muchísimo más tiempo del que parece, sobre todo si haces una variedad de pruebas y tienes una media ponderada complicadilla. Usa una hoja de cálculo. Si no sabes, pide a alguien que te la diseñe o usa una aplicación para profesores.

Cuando tengas tu horario, seguramente tendrá «huecos», es decir, horas de permanencia obligatoria en el centro para hacer tareas administrativas. Intenta hacer siempre lo mismo en los mismos días; por ejemplo, ordenar papeles los viernes después del recreo.

Descansa en los recreos, pero evita los corrillos en las horas muertas.

Evita en lo posible llevarte trabajo a casa. Una opción para ello es estar en el centro la jornada completa. Es decir, llega a las 8:15 y vete a las 14:45 o 15:00 todos los días tanto si tienes clases como si no. Haz llamadas a familias, prepara clases, corrige, lo que sea que tengas que hacer, sin llevártelo a casa.

Relacionado: el peor horario posible es entrar y salir cada día a una hora diferente.

Usa agenda. A mí me gusta usar Trello para mis cosas y una agenda de papel para apuntar lo mismo que los alumnos. Trello al ser una aplicación la puede ver en el móvil y en el ordenador, y la agenda de papel está entre las cosas que no salen del instituto.

Separa agendas para tus asuntos personales y laborales, por si se la cedes a un sustituto o se la enseñas a alguien a quien no le importa cuándo cumple años tu padre.

Sobre salud laboral:

Necesitas un termo de infusión o una botella rellenable con agua. Los alumnos bromearán al principio porque son opacas y no saben qué estás bebiendo. Pasa de ellos, se acostumbrarán. No lleves café, es fácil pasarse y además mancha, ni bebidas dulces: acabas por tener más sed. Agua o infusiones. En cantidad.

En tus primeros años, ve a un logopeda o a clases de cómo cuidarte la voz. Pide al centro de formación de profesores que organice un curso sobre el tema. Aplica lo que te enseñen.

Te pasas el día de pie y cargas pesos moderados. Este trabajo no es tan sedentario como parece. Necesitas una actividad física agradable que compense las sobrecargas y te despeje la cabeza.

Prevé los días que vas a quitar trastos del departamento, o de tu aula si tienes una tutoría, a principio y al final del curso. Lleva calzado deportivo y ropa que pueda mancharse.

El color rojo es muy cansado de leer. Si tus correcciones son algo más que números y X, es decir, usa bolígrafo verde u otros colorines raros como turquesa.

Es bastante probable que tengas ansiedad, depresión, o una sobrecarga de estrés muy gorda en pocos años. Si te parece que tu relación con el trabajo cambia bruscamente, que las cosas han cambiado de forma que ya no sabes cómo llevarlas, te pones a llorar al llegar a casa o te da angustia volver el lunes, ve al médico. Son baches, todo el mundo los tiene, y se sale de ellos.

Sobre relaciones con los compañeros:

Siempre te van a decir que en este centro todo el mundo se lleva bien. Es fácil darse cuenta de cuándo no es verdad.

Asume que nada de lo que haga el equipo directivo es personal. Solo están haciendo su trabajo. Que te digan que has metido la pata no quiere decir que les caigas mal o que te la guarden.

Aprende rápido la dinámica de trabajo de Conserjería. Son muchos, son pocos, quién hace rápido las fotocopias, si alguien se escaquea. Tu vida depende de este personal.

Cuando dejes algo para que te lo fotocopien, aunque lo expliques, apunta exactamente qué es. «7 copias por las dos caras para Eugenia del Depto de Inglés, es para mañana».

Sobre tus materiales:

Si usas pizarra blanca, nunca tienes suficientes rotuladores.

Las tizas resecan las manos hasta romper la piel y las uñas. Lávate las manos varias veces al día y usa crema de manos.

Necesitas guardar en la taquilla un par de calcetines por si llueve camino del instituto.

A veces, los centros tienen material escolar para el alumnado (por ejemplo en el mío las cartulinas para pósters y cosas así). Nunca les des material escolar tuyo solo porque se les ha olvidado. Tampoco un pañuelo. Tienes cien alumnos, no puedes ser el plan B de todos.

Sobre el alumnado:

Tienes alumnos a los que pegan en su casa. Hay familias que pegaron a los chicos hasta que crecieron demasiado y ya les dio reparo. Bastantes problemas de convivencia se deben a que ya no saben «disciplinar» porque se han quedado sin recursos.

Tienes alumnos que no están nada acostumbrados a que alguien les lleve la contraria.

¿Los alumnos te han mentido alguna vez? Pues imagínate a sus familias. Ante la duda,  creerán a su hijo o te dirá que es culpa tuya por no avisar antes.

Tienes alumnos que pasan hambre o que están desnutridos. Ellos han normalizado la pobreza y sus familias la disimulan. Sí, aunque tengan smartphones o ropa de marca.

Tener smartphone no significa tener acceso a internet. Muchos de tus alumnos tienen una tarifa de datos que racionan para acceder a redes sociales, sin internet en casa.

No, no todo el mundo puede estudiar lo que quiera. Las becas no son suficiente manutención para ir a la universidad. Si no estás en una ciudad, la elección de ciclos formativos está condicionada por la oferta local, que es muy reducida. La mayoría de tus alumnos suele ser consciente, aunque sea vagamente, de estos condicionantes, desde que son muy pequeños.

Los niños a veces llaman «estudiar» a ir a la universidad. Al principio de la ESO creen que después de Primaria vienen seis cursos preuniversitarios. Al final, que después de la ESO hay dos cursos preuniversitarios. Vas a tener que trabajar duro para cambiar ese prejuicio, que a menudo comparten en su casa.

A pesar de todo lo que he dicho, tus alumnos son gente que merece la pena. Mucho.

Haz lo que te dé la gana con el lenguaje inclusivo (yo en este post uso unos cuantos masculinos genéricos) pero usa «familias» mejor que «padres». He tenido tutorías con: padre, madre, ambos, madre y su pareja, padre y su pareja, abuelo, abuela, adoptantes no oficiales. Si haces en clase una tarea que incluya mencionar a sus progenitores y no estás 100% seguro de lo que tienes entre manos, deja claro que si quieren pueden hablar de «vuestros abuelos, o quien vosotros queráis».

Gestión del aula.

Ayuda mucho que el principio y el final de las clases sean siempre iguales. También que por ejemplo los lunes siempre hay lectura, los martes siempre deberes y los jueves siempre juegos.

Siempre hay problemas para dar permiso para ir al baño, sobre todo si hay una norma de dejar salir al alumnado de uno en uno. Yo doy prioridad a las chicas por si tienen la regla y para compensar, si necesito algo de conserjería, me lo trae un chico.

No hay un solo método correcto y efectivo para mantener el orden.

No hay un solo método correcto y efectivo de relacionarse (o no) con el alumnado en redes sociales. La única certeza es que te van a buscar, y te encontrarán. Puede que te agreguen, y puede que solo te espíen.

Asegúrate de que el alumnado usa la agenda.

Todas las clases que he dado de «técnicas de estudio» han sido de gestión del tiempo. Aprender a priorizar es dificilísimo y a los alumnos les cuesta.

Busca cualquier lista de «frases típicas de profesores» y evita decirlas. Todas. No importa si tienes muletillas, pero que no sean esas.

Nunca amenaces sin consecuencias. «A la próxima te voy a […]» tiene que cumplirse siempre. En general, esto sorprende, porque están muy acostumbrados a que los adultos les amenacen sin cumplir, les retiren los castigos inmediatamente… sé coherente y sobre todo previsible.

No seas sarcástico nunca jamás, aunque para ti sea solo una forma de hacer humor o de reñir. Es innecesariamente cruel y los más pequeños no te entienden.

Gritar está mal y lo sabes, pero alguna vez perderás los nervios y ocurrirá. Si te has pasado mucho con la bronca, discúlpate. Puede que seas el único adulto que lo haya hecho en sus vidas.

Y fin. De momento.

Si dejáis comentarios los añadiré a la entrada principal. Y mañana habrá una entrada invitada  sobre papeleos y trucos para interinos, gestión de tutorías y relaciones con las familias.

Que tengáis muy buen curso.

 

Consejos para estudiar los verbos irregulares ingleses.

La lista de los verbos irregulares nos amarga la vida a estudiantes y profesores por igual, reconozcámoslo. Los estudiantes se agobian ante una lista de vocabulario sin dibujos y con más de veinte palabras, que se les suele presentar en 2º de ESO o en el momento de empezar a estudiar el Past Simple, es decir, sin ningún contexto, antes de que sepan comunicarse en pasado, y mucho antes de que necesiten la columna de los participios pasados. Los profesores nos amargamos al ver cómo por más que lo desmenucemos y pongamos tests, no hay manera: no se la estudian, no se la aprenden, y no saben el significado de esos verbos cuando se los encuentran en un contexto comunicativo.

Uno de los errores más frecuentes que he visto en el alumnado es estudiar la lista por columnas y no por filas, memorizando una lista de infinitivos, pasados o participios sin conectar con nada. Sí, leer o copiar algo como

be
beat
become
begin
bend
bet
bite.

Sin pasados y sin significados. Y también estudiar la lista sin saber lo que significa nada. Otro problema es la actitud de que los temas se memorizan, se sueltan en un examen y se olvidan. «¿Esto cae en el examen?». No, queridos, esto te lo tienes que aprender para siempre. Como el abecedario, como la tabla de multiplicar. A veces parece que haya un esfuerzo deliberado por el olvido, por el descarte de información. Por último, la actitud de que los verbos irregulares son un extra, un plus para estudiantes avanzados, y que de verdad vas a poder aprender inglés sin saber cómo se dice comer, beber, salir, pasártelo bien o dormir.

Entre los errores pedagógicos veo enseñar primero pasados y solo años más tarde los participios; prefiero dar la lista entera. Utilizar el orden alfabético y no contextos comunicativos. Priorizar la lista sobre otros conocimientos, y como se ha hecho muchos años, convertirla en «llave» para aprobar un curso, que suele ser 2º de ESO.

Se podría argumentar que por qué trabajamos una lista de vocabulario sin contexto si queremos que el aprendizaje sea comunicativo. Creo que ambas tareas deben ser simultáneas. Cuando aprendes cómo se forma el pasado, ya sea con la regla o con un contexto, puedes entender cualquier verbo regular en pasado o participio, pero los irregulares no. No vas a poder crearlos ni entenderlos sin un poco de trabajo extra. Un ejemplo: el principio de la canción Someone like you:

I heard that you’re settled down
That you found a girl and you’re married now
I heard that your dreams came true
I guess she gave you things
I didn’t give to you
Supongamos a una entusiasta alumna de nivel bajito, de 3º de ESO para abajo. Se sabe la regla básica de formar el Past Simple. Entiende que toda la canción está en pasado; puede adivinar qué son heard, settled, married, didn’t give y en contraste con didn’t give, si es lista, sacará gave. Puede que se líe con found, dreams (llevan mal que la misma palabra sea nombre y verbo sin sufijos que lo aclaren) y guess (porque imaginará que el texto entero está en el mismo tiempo verbal). Y necesitará mucha práctica para entender verbos más rarillos, como see-saw-seen. Por eso pienso que hay que compaginar las dos cosas. Sí, soy de esas profesoras de inglés muy cotillas y muy pesadas que te preguntan todos los lunes qué has hecho el fin de semana. Adivinad qué: no saben contestar.
Vale, y ahora ¿cómo nos estudiamos la lista? El primer paso es no hacerlo en orden alfabético. A mí se me ocurrió cuando empecé un orden que no he visto en ningún libro pero que usamos algunos profesores: por terminaciones. Es más práctico agrupar los verbos terminados en -t, los que añaden una -n, los que cambian la vocal, etc. Esa es la lista que he dado a mis alumnos durante años. Hace poco pensé en agruparlos también por temas. En casi treinta años de estudiar inglés, no he visto nunca nada parecido. Mis alumnos y yo, porque esta actividad la puse como deberes, fuimos juntando «verbos sobre violencia» «verbos relacionados con lenguaje» «verbos sinónimos» y así. Nos salieron una docena de categorías.
Ahora, para estudiarlos, recomiendo tomar un grupo al día (los que terminan en -n; los referidos a deporte), hacerte un test para ver cuánto sabes ya, copiar la lista completa, y construir frases o textos que te ayuden a recordar. Eso es darle una vuelta completa al mes. Así hasta que te la sepas.
Mis alumnos de 4º y yo hemos creado una hoja de cálculo para facilitarte esta tarea. Casi todas las actividades están basadas en una lista de poco más de cien verbos, pensada para la ESO. Las listas «advanced» son un extra con verbos algo menos útiles. Aquí tienes la lista, para que hagas una copia para ti.
Espero que esta vez consigáis aprenderla, o conseguir que la aprendan vuestras clases.¡Suerte y ánimo!

Cómo empezar de cero una biblioteca escolar.

La biblioteca que coordino, lista para empezar el curso.

Casi todos los bibliotecarios escolares que he conocido fueron el primero de su centro, o el primero en muchos años, y comenzaron con una biblioteca que era un almacén de trastos hasta que la pusieron en marcha. No sé si eso será la norma, pero sí es muy frecuente. Además, la legislación educativa nacional no dice casi nada de las bibliotecas escolares, cuyo día a día queda a criterio de las comunidades autónomas. Que alguien me corrija si me equivoco, pero en ninguna parte de España existe la figura del bibliotecario escolar, es decir, una persona con esas funciones exclusivas o casi. Lo que tenemos son «coordinadores de biblioteca», profesorado que dedica parte de su horario a esa función. En este post sobre las guardias explico cómo nuestro horario se divide en clases, guardias, reuniones, y diversas tareas. Pues cuando llevas la biblioteca, normalmente se hace en el horario en el que no das clase; en algunos centros estar en la biblioteca es un tipo de guardia y le toca por turnos a todo el mundo.

¿Formación? La que hagamos voluntariamente. Cuando estudias y opositas, las bibliotecas escolares no existen. ¿Medios? Los que ponga el equipo directivo de cada centro. La biblioteca existe solamente por la buena voluntad de quienes participan en ella. ¿Y por qué lo hacemos? Por gusto, para no hacer otro tipo de tareas no lectivas, porque da puntos para el concurso de traslado, o porque nos lo han pedido. Aclarado esto, me voy a dirigir a un profesor que llega nuevo al centro, pregunta por la biblioteca y le dicen que no se usa.

Lo primero, dile al equipo directivo que quieres hacerte cargo. Los primeros días del curso hace falta adjudicar jefaturas de departamento, coordinaciones, y otros asuntos de ese estilo. Si nadie mantiene la biblioteca abierta, estás resolviendo un problema. Entérate de cuál es tu reducción horaria. Puede que sean 2 o 3 horas de la parte no lectiva del horario, o quizá tengan que asignarte menos guardias; dependerá de la comunidad autónoma. Decide si quieres que esas horas sean en el recreo, para abrir al público, o si el primer año no vas a abrir. Yo que tú abría 4 recreos, que son dos horas. Y claro, que no te pongan en el cuadrante de las guardias de recreo. Según cómo sean las cosas en tu comunidad autónoma, busca un equipo de apoyo, es decir, más profesorado que se comprometa a ayudarte aunque sea un poquito. En qué te van a ayudar va a depender de lo que necesites y lo que ellos sepan y puedan hacer, así que ahí no entro aún. En fin, este es el momento de mirar la legislación que se te aplique en tu comunidad, que seguramente te diga que tienes que hacer un plan de trabajo. A veces se te exige un formato concreto; al menos como documento para ti, como una especie de programación de aula, te propongo un esquema. Intento que mis posts sean muy ordenados, pero por una cuestión de fluidez desde aquí va a haber un poco de desajuste entre el orden del esquema, que me parece claro cuando ya tienes las ideas hechas, y el orden en el que os expongo cómo puedes actuar.

  1. Evaluación de la situación previa.
  2. Nombre y funciones del profesorado de apoyo.
  3. Funciones del alumnado de apoyo.
  4. Objetivos.
    1. Medios básicos y acondicionamiento de la sala.
    2. Organización del fondo.
    3. Formación bibliotecaria del alumnado.
    4. Comunicación con el profesorado y los departamentos.
    5. Relación con el resto de la comunidad educativa (familias, antiguo alumnado).
    6. Relación con la comunidad (bibliotecas públicas y otras instituciones).
  5. Criterios para la adquisición de nuevos fondos.
  6. Criterios para el expurgo.
  7. Calendario de actividades.
  8. Actividades extraescolares.
  9. Autoevaluación.

En esta web de la Junta de Andalucía hay algunos manuales de referencia, muy elementales, en los que destacan los dos primeros para estas tareas iniciales.

Además de un plan de trabajo más o menos teórico, te recomiendo usar un cuaderno, un simple cuaderno de papel o quizá tu medio electrónico favorito, y cada vez que hagas una tarea, lo apuntes, con su fecha. Lo que completas se vuelve invisible y la sensación de que no has progresado desmotiva mucho.

A continuación mira a ver la sala y saca sin compasión la basura. Todo lo que esté roto, o se arregla o fuera. Todo lo que no te haga falta en la biblioteca, se lo dices al secretario y que vaya a otro sitio. No puedo insistir suficiente: una biblioteca no puede funcionar bien con trastos estorbando. Tiene que ser un sitio acogedor. Si las estanterías tienen cristales, FUERA. No quieres que se den un cabezazo con ellas. Con los recursos materiales que tengas ahora mismo, según empiezas, plantéate dividir zonas de trabajo para los alumnos, y tu esquina. Necesitas un escritorio, y un ordenador a ser posible con conexión a internet. Vas a necesitar sitio y materiales para escribir a mano, y una impresora, aunque no tienes por qué tenerla aquí si la hay común en otra parte del centro.

Volvamos a la zona que usan los alumnos. Debería haber mesas grandes, o pupitres agrupados. No debe parecer un aula, aunque sea necesario usarla a veces para dar clase (los profesores que la utilicen se adaptarán a ella, y no al revés). Y por supuesto, no debe usarse NUNCA como el cuarto al que se manda a los alumnos expulsados de clase. Si a la biblioteca se va castigado, no se irá a otra cosa. Al principio de todo tu objetivo es que se pueda entrar sin ningún obstáculo, que no haya nada que no deba estar allí, y que haya sitios en los que sentarse a charlar tranquilos, leer o hacer un trabajo en equipo. La decoración mejor la pospones o la delegas, a menos que te guste mucho.

Ahora vamos a fijarnos en los libros. En dos aspectos: qué tenemos y si está catalogado en un programa informático útil. El que se nos recomienda es ABIES. Reconozco que hay detalles técnicos que olvido de una vez para otra, como por ejemplo la instalación de una lista de alumnos. Pero Abies es fácil de usar una vez que te pones a ello. Si no lo tienes, solicítalo. No te doy un enlace porque depende, de nuevo, de tu comunidad autónoma. Si lo tienes, enhorabuena. Te toca comprobar si los libros están catalogados. ¿Que sí? Bueno… a menos que la biblioteca estuviera en uso, te recomiendo comprobar que las fichas están bien hechas. En mi biblioteca había duplicados porque se había intentado poner en marcha en 2005 y 2010, y muchas incoherencias con libros introducidos como «Historia Interminable, La» o «La Historia Interminable». En serio, repásalos. Y ni que decir tiene que un catálogo en fichas de papel solo te sirve a la desesperada. Usa el programa que quieras, pero hazlo a ordenador.

Si el catálogo no está hecho o está incompleto, es la tarea prioritaria. Habrá quien piense que hay que involucrar al alumnado, a las familias, hacer actividades de fomento de la lectura, y cosas así. Todo eso es muy importante, pero tu primera responsabilidad es la biblioteca y sin catálogo, lo que tienes un almacén desordenado. Es una tarea invisible y lenta, así que te puedes organizar para hacer, si tienes 3 horas por ejemplo, dos de catalogar y una de otras actividades. Date tiempo y no te agobies.

Cuando empieces a catalogar, empieza por tener claro cómo quieres clasificar. Te explico cómo lo hago yo. Uso la CDU, la Clasificación Decimal Universal, con algunas modificaciones. Tenemos una sección de narrativa juvenil que incluye libros infantiles; narrativa general, con los libros «adultos». Siempre hay solapamiento, así que ante la duda el libro es juvenil, porque narrativa adulta puede intimidar un poco. Se me ocurren algunas circunstancias en las que necesites distinguir infantil de juvenil:

  1. En un colegio de Infantil y Primaria.
  2. En un centro rural que imparta hasta 2º de ESO.
  3. En un centro privado o concertado de los que tienen a los niños desde los 3 a los 18 años.
  4. En un Instituto de Secundaria con muchos alumnos con trastornos de aprendizaje. Es una pena que haya pocas lecturas muy fáciles que no tengan temática infantil, pero bueno.
  5. En un Instituto de Secundaria donde se impartan algunos ciclos formativos de la familia profesional de servicios socioculturales y a la comunidad, como por ejemplo el de educación infantil.

Si estás en un instituto de Secundaria, tanto si hay Bachillerato como si no, no te molestes. De verdad.

Aparte de esas narrativas, tenemos cómic, poesía y teatro. Y luego, todo lo demás está organizado según la CDU. Eso significa que si tienes una colección, por ejemplo Las Maravillas de la Naturaleza, no se guarda como colección. Separas Física de Biología de Matemáticas de Astronomía.  Algunos solapamientos: como si se tratara de un juego de piedra, tijera, papel, cómic gana a todo. Si parece un cómic da igual si es Historia o Matemáticas: va a Cómic. ¿Por qué? Porque es la categoría más popular. Así mientras buscan un Astérix, o un bikini furtivo, o -dios mío- un desnudo, se encuentran con la biografía de Marie Curie. Y si cuela, cuela.  Y ya puedes ponerte a clasificar y a poner tejuelos.

Ah, los tejuelos. Se pueden imprimir pegatinas y códigos de barras. Yo, como no tengo lector de códigos de barras y tengo alumnos dispuestos a hacer de voluntarios con cinta adhesiva, imprimo en folios y recortamos. Abies te genera los pdf de tejuelos automáticamente. Yo los imprimo cada vez que catalogo 20 o 30 libros, los recorto, los meto en la primera página del libro correspondiente, y le doy el montón a un grupo de voluntarios para que los peguen. Si usas pegatinas, yo que tú usaba cinta adhesiva o forro encima del lomo, porque del manoseo se ponen feas.

Recapitulemos un poquito. Tienes otros profesores que pueden ayudarte, una sala sin basura (no hemos mirado los libros todavía) y sabes cómo catalogar o corregir el catálogo que ya tienes. Siguiente paso: el expurgo, que debes hacer antes de catalogar, o al mismo tiempo. Expurgar es quitar de la biblioteca los materiales que no sirven. En mi primer expurgo hacía las dos cosas a la vez: pila de libros, cogía uno, y lo catalogaba o al montón. Antes de empezar debes tener una lista de criterios, por ejemplo:

  1. Material obsoleto.
  2. Material deteriorado.
  3. Ejemplares repetidos dependiendo de su interés (a lo mejor es un libro muy demandado o una lectura obligatoria; yo no tendría repetido Anna Karenina, pero Colmillo Blanco sí).

Puedes tener más criterios. Es conveniente ponerlos por escrito. En serio, si te parece que en la vida lo va a querer coger nadie, FUERA. Lo que esté en buen estado pero no coincida con vuestros intereses se puede vender en un mercadillo y así tienes dinero para comprar.

Ah, comprar libros. Al principio tómatelo con calma. Tienes que familiarizarte con lo que hay, con las necesidades de los profesores y los intereses de los alumnos.  Cuando te parezca que ya controlas la situación, le preguntas al secretario con cuánto puedes contar. Si la biblioteca no la ha llevado nadie en mucho tiempo, será insuficiente. Si tienes tiempo y ganas, pide libros directamente a quien te los pueda dar: alumnado y familias que den libros que ya no quieren, un mercadillo con los expurgos o con donaciones… yo he pedido con cierto éxito en redes sociales y a algunas editoriales. También puedes hablar con los departamentos que tienen lecturas obligatorias, para que dediquen parte de su presupuesto a comprar unos cuantos ejemplares pero que estén en la biblioteca. No puedo darte de sopetón unos criterios sobre qué adquirir, porque cada centro es diferente. Un buen objetivo son 10-15 libros por alumno, de manera que si en tu centro hay 200 alumnos empezarás a notar que tienes una colección adecuada a partir de los dos mil ejemplares. También deberías buscar un equilibrio entre los libros populares entre los alumnos, libros de estilo similar que ellos no conocen y podrían gustarles, las partes de la colección que no son narrativa juvenil, las lecturas obligatorias y los libros de consulta. Pero todo esto es a largo plazo.

Han pasado diez días sin sentir, y empiezan las clases. Las decisiones que tienes que tomar son:

  1. ¿Vas a abrir la sala? ¿los recreos o en algún otro horario? ¿con qué reglas? Mi sugerencia es la más laxa: prohibido comer y molestar. Se puede trabajar, leer, charlar, y si crees que funciona, jugar a juegos muy tranquilos que requieran una mesa.
  2. ¿Vas a prestar libros desde el principio?¿Con qué reglas?
  3. ¿Decoras? ¿Tú, el alumnado, o mitad y mitad?
  4. ¿Vas a buscar un equipo de apoyo de alumnos que hagan tareas auxiliares?
  5. ¿Por qué medio vas a informar al alumnado de las funciones de la biblioteca? Una posibilidad es una pequeña circular, o cartelesYo hago un miniconcurso para los de 1º de ESO, un pequeño cuestionario que dejan en una urna, y entre las respuestas correctas rifo un desayuno en la cafetería, o material escolar.

Y ya tienes todo lo básico para empezar tu «año cero». Tómatelo con calma. Luego ya podrás colaborar con la biblioteca municipal, hacer extraescolares y crear todo tipo de actividades. La biblioteca puede ser el corazón del instituto o simplemente un rincón tranquilo para refugiarse del alboroto del patio.  Te deseo muchos buenos momentos en ella.

Cómo tener un sistema escolar bilingüe que funcione

La implantación del bilingüismo en los sistemas educativos públicos españoles está muy discutida por su implantación irregular y apresurada, además de por los resultados que produce. Se ha dicho, entre otras cosas, que perjudica a la adquisición de contenidos y competencias en las materias no lingüísticas; por entendernos, que se está dedicando al inglés un tiempo y unas energías que se le quitan a las ciencias, etc., y que, al no ser los pobres niños las «esponjas» que nos imáginabamos, aprenden menos que antes.

No es mi intención criticar el bilingüismo, al menos no directamente, sino indicar de dónde surge este método de enseñanza y si podría llegar a funcionar. Veamos qué tienen los sistemas de éxito. La mayoría de las escuelas bilingües del mundo son privadas. Por ejemplo, los colegios franceses y alemanes diseminados por el mundo son una iniciativa cultural pensada, en principio, para que personas con estas lenguas maternas puedan escolarizarse en las mismas. Si no eres francés o alemán (o imagino, también austriaco, o belga), tienes que pagar tasas. Otros colegios en lengua extranjera son los que usan la lengua de la metrópolis en ex-colonias; en la India hay colegios en lengua local y colegios en inglés. Tuve una amiga escolarizada en la India con monjas irlandesas. Y luego tenemos el caso de la educación pública en zonas del mundo donde la población es bilingüe, como Cataluña. Es decir, si empezamos por las características del alumnado, lo tenemos de entrada seleccionado fuertemente motivado por el ambiente o por sus familias. ¿Podría funcionar aplicado de manera global, a alumnos sin seleccionar? Este parece el primer problema: hay que encontrar formas de motivarlos, a ellos y a sus familias. Y hay que trabajar desde la premisa de que muchos alumnos no van a tener esa motivación fuera de la escuela. El trabajo de clase, junto con los deberes, va a a ser todo lo que se haga. Por eso, si no se hace un método de inmersión desde muy pronto, desde Infantil o primero de Primaria, será importantísimo que la escuela facilite refuerzos, desde apoyo en el centro a actividades lúdicas y extraescolares.

Hay una cuestión complicada que es la selección interna del alumnado cuando un centro ya es bilingüe. Tenemos dos modelos, y grados entre ellos, desde una sola línea sí y varias no, hasta todos bilingües excepto el alumnado con dificultades, apoyo, diversificación, etc. Aquí no tengo una opinión hecha pero como soy partidaria de los cambios lentos optaría por el modelo de una sola línea para empezar y no ampliaría hasta pasada por lo menos una generación. ¿Que esto segrega? ¿Lo decimos de Apoyo, de Diversificación, de tener opciones de ciencias y letras en la enseñanza obligatoria, de religión, con la misma energía? Me resulta curiosísimo ver a defensores de la materia de religión, necesariamente optativa, criticar el bilingüismo por segregador. Y qué decir de la segregación por sexos.

Hay algo también muy importante en la actitud de los profesores: no naturalizar las clases particulares y las academias. No se puede pensar, ni desde Lengua Extranjera ni desde las materias no lingüísticas impartidas en la misma, que «el nivel» de nuestro idioma va a ser que alcanza, digamos, el 40% más avanzado de la clase, y que el 20% de peores resultados, que espabile. En esto como en todo, pero aquí es aún más apremiante porque estamos hablando de la herramienta necesaria para empezar siquiera a aprender.

Sobre ese papel de la lengua como herramienta, hay estrategias que hacen el proceso de adquisición más lento pero que evitan o reducen el riesgo de que los alumnos no aprendan matemáticas o naturales: utilizar la lengua extranjera para todo lo que no es estricta transmisión de conocimientos, usarla para dar clase un día en semana o en los repasos… hacer, en suma, una aplicación parcial y siempre para cosas que ya se trabajaron en la lengua materna del alumnado. Esto obliga a aumentar la cantidad de recursos; por ejemplo, si usamos libro de texto, o se usan dos, o se suplementa el que haya con materiales en el otro idioma. Este tipo de decisiones no le corresponden a un profesor, sino a un equipo de coordinación del bilingüismo para que no vayamos a una velocidad distinta en cada materia.

Ahora lo más jugoso: la formación y condiciones del profesorado. Lo primero es que tiene que ser voluntario, no puedes obligar dar clases bilingües, y con una formación excelente en el idioma en cuestión. «Excelente» quiere decir un C1 por lo menos.

Paréntesis explicativo: certificar supone varios problemas. Primero,  la mayoría de Escuelas Oficiales de Idiomas, que son de la mejor enseñanza de idiomas de este país, no certifican más allá de un B2 a pesar de que exigen un estándar bastante duro, pero eso es reformable. Segundo, algunos títulos que se dan por válidos son demasiado bajos.El First Certificate certifica un B2 pero es un examen fácil que no capacita para algo tan complejo como dar clase. Esto se resolvería dando por buenos solo los títulos de la EOI, que al fin y al cabo permite el examen de alumnos «libres».

Para que entendáis porqué C1 os voy a poner algunos indicadores de la diferencia entre B2 y C1. Los he sacado de una guía oficial y traducido:

B2: Puede dar descripciones claras y detalladas de una amplia variedad de temas de su interés, expandiendo y apoyando ideas con puntos secundarios y ejemplos relevantes.
C1: Puede dar descripciones claras y detalladas acerca de temas complejos, desarrollando puntos concretos y redondeando con una conclusión apropiada.

Muchas diferencias en los descriptores oficiales se centran en ese «…sobre temas de su interés» frente a «…temas complejos». La filosofía es un tema complejo, pero también lo es enseñar a sumar. Y los profesores actuamos ante muchos públicos diversos al cabo del día, ¿o te da igual dar clase en 1º A y en 3ºB? . Os pongo un ejemplo de estrategias de comunicación:

B2: puede corregir sus errores si se hace consciente de ellos o si han llevado a un malentendido. Puede llevar un listado de «sus errores favoritos» y repasarlos conscientemente.
C1: Puede recomponer el discurso si encuentra una dificultad y reformular lo que quiere decir sin interrumpir del todo la fluidez discursiva.
Sobra cualquier comentario, ¿verdad? Y si no tenemos suficientes profesores habilitados, se implanta el sistema más despacio. O se ponen incentivos económicos, verás como a todo el mundo le entran ganas de estudiar.
Los profesores seleccionados tendrían entonces que hacer un curso sobre la didáctica de su materia en lengua extranjera, dividido en una parte general (didáctica y metodología de la enseñanza bilingüe) y una específica (conocimiento de su materia en lengua extranjera). Ese curso debería ser de bastantes horas, y al menos en parte debe ser presencial. Después, debería haber una reducción horaria para preparar materiales y coordinarse con el equipo de bilingüismo del centro. Este equipo, dirigido por un profesor de idiomas, sería responsable de cuestiones como las modificaciones que se hagan a la programación de lengua extranjera para acomodarse a las necesidades de las otras asignaturas. Por ejemplo, supongamos que se va a trabajar la alimentación en Francés y en Naturales: hacerlo a la vez, o justo antes en Francés, y de forma coordinada.
Por último, me he dejado lo primero: qué queremos conseguir con el bilingüismo. Hablantes bilingües no, eso es otra cosa. Queremos hablantes fluidos, que alcancen una competencia razonable (digamos entre un B1 y un B2, depende del hablante), y que hayan interiorizado que los idiomas son una herramienta de comunicación que necesitamos todos y que enriquece la vida, no un lujo para los cuatro raros que van a academia. Tal vez es un poco triste que haga falta dedicar tantos recursos a que los niños y adolescentes aprendan esa lección.

 

 

Sobre acoso escolar.

Empecemos con las malas noticias: nadie sabe arreglar el acoso escolar. De verdad. Si tuviéramos soluciones las habríamos aplicado. No hay sistema educativo del mundo que haya descubierto El Secreto, el protocolo post-acoso que siempre funciona. Si leéis «En Finlandia se crea la figura del blabliblú», lo que yo leo es «en Finlandia también hay acoso». Quien dice Finlandia dice El Colegio Santa María Donde Usan Ipads y Son Tan Modernos Que No Tienen Paredes. Como con otras cosas, lo que sí puede funcionar es prevenir, aunque es difícil porque en lugar de un protocolo que aplicas a casos individuales, como si de una enfermedad se tratara, debe ser un hábito permanente.

El rasgo más importante es el más difícil de conseguir: tener una sociedad igualitaria, sin discriminaciones. Cuando más igualitaria la sociedad, menos acoso, y esto vale para el colegio, el trabajo y la calle. Los acosadores buscan impunidad, y atacar a gente en desventaja queda impune en las sociedades donde la discriminación y la desigualdad son grandes. Como crear esta sociedad se nos queda grande, consigamos que lo igualitario sean los centros educativos. Esto lo puedes conseguir desde el Ministerio de Educación hasta la Dirección de un colegio, cada uno en su ámbito.

Hay medidas en el entorno escolar que no siempre son fáciles de adoptar, porque dependen de la construcción del edificio, la disponibilidad de aulas y las guardias del profesorado: crear ambientes acogedores y al mismo tiempo vigilados. Que no haya rincones donde esconderse, y que haya lugares acogedores para los niños más vulnerables (por ejemplo, abrir la biblioteca en los recreos). Que sea fácil para los profesores ir de una clase a la siguiente sin dejar que pasen 5-10 minutos. Y así.

Entremos en el aula. La víctima de acoso o de maltrato psicológico está atrapada en una situación de la que suele desconocer «la teoría», es decir, las dinámicas que la alimentan, cómo funciona la mente de su agresor… a él o ella le maltratan, le aíslan, y eso es todo. Un mensaje tan sencillo como «el acoso es culpa del que acosa. Son predadores. Si no estuvieras tú, irían a por el gordo o la de gafas», NO es obvio. He visto muchas caras de sorpresa al decírselo a chicos y chicas que habían sufrido acoso. Por eso, ese sencillo mensaje («el acoso responde a una tara del acosador») debe repetirse de manera verbal, explícita, frecuente, en grupos y en privado.

El segundo mensaje que los niños necesitan oír muchas veces hasta que se les quede es «la diferencia entre el acoso y una pelea es la repetición. Vuelve y me lo cuentas si se repite». Esto lo tienen que oír los agresores, reales o potenciales, porque hay chicos (y chicas) que realmente no son conscientes de la gravedad de sus actos. Como cualquier otro maltratador, por otra parte, sólo que ellos son pequeños y todavía son educables en la mayoría de los casos. Es el único punto donde un «es que son cosas de críos» es cierta: el niño, a veces, no ve la diferencia entre pelearse con su amigo e insultar a Pepe El De Las Gafas porque a veces y al principio es una cuestión de frecuencia y proporción.

Para que una víctima te crea cuando le dices «me lo cuentas si se repite» tienes que haber creado confianza primero. Ya ha roto un tabú pidiendo ayuda; ahora tiene que creer que no le estás dando largas. Es importante crear un clima de cercanía y que se note que somos sinceros. Y los profesores, para saber si se repite, tenemos q estar en contacto, porque el niño quizá ha preferido hablar con su profesor favorito o con un testigo de una agresión en lugar de con su tutor. La comunicación niño-> tutor-> equipo educativo-> jefatura-> tutor del agresor tiene que ser fluida.

He dicho que a veces el agresor no es consciente de la gravedad de sus actos, o no vas a conseguir que la admita, que para el caso es lo mismo. Eso sí, las víctimas sí que distinguen pero que muy bien una pelea o broma de un acoso. Este es un tema en el que muy rara vez hay exageraciones o «denuncias falsas». A veces sí hay un poco de timidez extra, o una situación de aislamiento previa que hace a los alumnos más sensibles o más vulnerables, así que un trabajo extra para el profesorado es darnos prisa en facilitar las habilidades sociales de quienes se sienten inseguros, la creación de amistades del alumno nuevo, etc. Es una pésima idea dejar «que espabilen solos» a los que puedan ser vulnerables aunque nos parezca que «todavía» no hay acoso real. Supongamos que hay un alumno vulnerable y un caso apenas comenzado; si hemos intervenido a tiempo, simplemente difundir toda la información relevante a todos los implicados (familias, tutor, decirle a los agresores que los tenemos calados) puede bastar porque ese niño debería contar con otros para que no se lo aísle.

Tengo que añadir una nota sobre un caso particular de alumnado vulnerable, que son los que faltan a clase con mucha frecuencia. Puede ser por motivos de salud o familiares. Lo primero que piensan en el grupo de esa persona que falta mucho es que no viene porque no quiere, y si se presenta en clase una vez a la semana y a los exámenes, o siempre llega una hora tarde, generará resentimiento, y si aprueba, envidia. Es triste, pero se suma la falta de pandilla por no venir a clase todos los días con el recelo el día que sí vienen. He conocido a estudiantes que no contaban la situación a los compañeros, y otros que sí. Creo que en estos casos es útil hablar con el alumno, y contarle en términos positivos que es bueno que sus compañeros estén informados de su problema. Se pueden organizar visitas a su casa, o rondas de prestarle los deberes, etc., según se considere apropiado. Ni que decir tiene que si no es un problema médico debemos hacer cuanto podamos para ayudar a resolverlo.

Por supuesto, si hay un chico vulnerable o ya acosado lo que no debemos hacer nunca es participar nunca en una broma en su contra, por inofensiva que nos parezca, ni llamar la atención sobre él o ella, o hacer cualquier cosa que contribuya a aislarlo. Tampoco debemos decir nunca que «no queremos enterarnos» de algo. Una situación que vi y que me han contado mucho de la escuela de los años 80 (qué tiempos aquellos) era el profesor que repetía «no quiero saber nada de lo que ocurra fuera del horario escolar o fuera del centro». Eso era en la práctica una provocación para trasladar lo peor del acoso al camino de vuelta a casa, que funcionaba muy bien si lo que el profesor quería era fomentar la violencia.

Para los agresores tenemos pocas medidas, sobre todo si no hay agresiones físicas o si todo es difícil de demostrar. Es bueno hablar con las familias para que nadie pueda decir que no sabía lo que estaba ocurriendo, incluso si nos va a suponer una escena desagradable. Es importante saber de antemano que los niños agresores no tienen rasgos en común: lo puede hacer cualquiera. Diría que los que están aislados no, porque hace falta el apoyo de la masa, así que fíate menos de los chicos populares y de las pandillas, pero hasta ahí.

Casi todas las conversaciones que he tenido sobre acoso escolar con no docentes (familias, adultos que fueron víctimas de pequeños…) se centran en cómo sancionar o cómo reparar los casos más graves. Las medidas más extremas en contra de los acosadores, como expulsarlos del centro, no sirven para mucho: deben estar escolarizados, así que los trasladas a otro centro, donde otra Jefatura, otro tutor, y otro Pepe el de las Gafas tendrá que bregar con ellos. Medidas como el internamiento en un centro de menores son más una fantasía de venganza que algo realizable; además supondría hacer cambios muy profundos en la ley, no algo que podamos hacer desde los centros.

Este post me sabe a poco; me gustaría poder decir «para prevenir el acoso hay que decir Esta Fórmula Mágica, y para arreglarlo si se produce, Cágima Lámufor Taes». Pero no. Hay que decir, todos los días, muchas veces, las mismas obviedades. Y ni así.

Contradicciones de las nuevas modas educativas.

@Anthromet escribió esto en forma de hilo de twitter, para animar al debate. Me encantó y le pedí permiso para publicarlo en el blog. Del batiburillo pedagógico que nos toca esta década destacaría algo que él concluye acertadamente: tenemos que educar en emociones, y al mismo tiempo preparar para el mercado laboral. Bueno, para el mercado laboral de dentro de una década como mínimo, a menos que quieras que mis alumnos de 13 años se busquen un trabajito los veranos. Eso, unido a la glorificación de cualquier recurso educativo que no sea el libro «tradicional» (de texto o no) y el profesor. En fin, os dejo con sus reflexiones.

1. Centrarse en emociones y eliminar exámenes porque generan frustración, quitando así la posibilidad de emocionarse por una buena nota.

2. El niño debe expresarse libremente y ser creativo pero el profesor debe doblegarse a lo que dicte la moda educativa.

3. Quieren enseñar para la vida a base de juegos, pero olvidan que la vida no es un juego.

4. Les parece mal la cultura del esfuerzo, pero dicen que educan para el mundo real, donde como todos sabemos, no hay que esforzarse.

5. Las clases tienen que ser divertidas, pero si los niños aprenden de maneras diferentes también se divierten de maneras diferentes.

6. Insistir en trabajar las emociones en el aula implica no respetar el derecho de los niños a ser tímidos o reservados: los marca.

7. Hablan de que la escuela debe ayudar a los niños a ser felices pero nunca de la parte que corresponde a la sociedad.

8. Hablan de fomentar la creatividad, pero no del estudio teórico y documentación necesaria para desarrollarla racionalmente.

9. Si un alumno no tiene interés es porque el profesor no sabe motivarle. ¿Qué pasa si no es esa la causa? ¿Hay plan B?

10. Dicen que no se puede aprender algo que no se ama, pero la realidad es que no se puede amar aquello que no se conoce.

11. No es que tengamos que emocionarnos para aprender, es que aprender siempre es emocionante.

12. Decir que los alumnos “vomitan” la información en los exámenes es una gran falta de respeto a su esfuerzo y su inteligencia.

13. No es posible centrar la educación en las emociones y al mismo tiempo estimular el desarrollo de la razón y el pensamiento crítico.

14. Decir que hay cosas que no hace falta aprender y al mismo tiempo lamentarse de que se aprenden mal y se olvidan.

15. Parcelar el conocimiento es un error, pero que el cerebro esté dividido en inteligencias múltiples es un hecho incuestionable.

16. Aprender de memoria es un error porque Gardner no la considera un tipo de inteligencia. La memoria es algo inútil para el alumno.

17. Los alumnos pueden elegir su itinerario de aprendizaje pero el responsable de su posible fracaso seguirá siendo el docente.

18. Hay que permitir al alumno que estudie solo lo que le interesa aunque luego no pueda apreciar nada de lo que hacen los demás.

19. Hay que motivar a los alumnos relacionando contenidos con sus intereses, mucho más adecuados que lo que ofrece la rancia escuela, claro.

20. Los alumnos deben aprender siguiendo el método científico, pero el profesor no necesita documentar la validez de su trabajo.

21. El profesor debe ser un guía que acompañe a los alumnos y al mismo tiempo tiene que aprender el camino junto a ellos.

22. Las notas numéricas les parecen un atentado contra los derechos del niño, reducir su capacidad de esfuerzo es un favor que les hacen.

23. Dicen preocuparse por los niños, pero apenas veo comentarios preguntándose por la situación que pueden tener en sus casas.

24. Es curioso que se conceda tan poco valor a la capacidad de aprender leyendo y escuchando. Parece que algo y alguien sobra.

25. Afirman que hay un aprendizaje bulímico, y pretenden erradicarlo a base de implantar la anorexia de los contenidos.

26. Se habla mucho de innovación metodológica, de cuestionar el sistema educativo, pero nada de cuestionar el sistema socio-económico.

27. Dicen que la educación puede cambiar el mundo y apuestan por metodologías recomendadas por el poder económico.

28. La educación cambiará el mundo, pero es un mundo gobernado por la avaricia y la mediocridad el que está cambiando la educación.

29. Se fomenta el trabajo en equipo como si trabajar solo fuera malo, cuando en realidad es la base del desarrollo personal e intelectual.

30. Se tilda el aprendizaje individual de competitivo y al mismo tiempo se fomenta que los alumnos sean emprendedores.

31. Se dice que la escuela debe abrirse a su entorno. De acuerdo, pero que sea para irradiar cultura, no para absorber infracultura.

32. Presumen de enseñar a pensar, pero van a disfrazar los contenidos de luz y de color para que se aprendan con anestesia.

33. Defienden que hay varias formas de aprender, pero quieren poner una manera única de enseñar.

34. Hay que fomentar el pensamiento crítico, por eso se adaptan las lecturas y se infantilizan los contenidos.

35. Hablan de metodologías activas, confundiendo estar de pie con estar activo y estar sentado con estar pasivo o catatónico.

36. Están de acuerdo en que estudiar, leer, estar sentado, escuchar al profesor, escribir… son un rollo, ¿y se consideran docentes?

37. Presumen de atender a la diversidad y centrarse en el alumno, pero discriminan a los niños que vienen a atender y a esforzarse.

38. El niño debe ser libre y expresarse, pero el profe tiene que hablar menos y no adoctrinar: debe seguir la moda sin rechistar.

39. No les parece bien que el profesor transmita contenidos, pero sí que el alumnado los copie de alguna página de internet.

40. La clase magistral es inútil, a no ser que la haga por Youtube un señor desconocido.

41. Hacer deberes está mal, pero la flipped classroom es un avance educativo.

42. Consideran tortura estar sentado en una silla siempre que no sea delante de un ordenador, claro.

43. Hay que fomentar el espíritu crítico en los alumnos pero los profes deben creer sin rechistar todo lo que digan gurús y fundaciones.

44. El profesor puede aprender mucho de sus alumnos, pero no hasta el punto de tener que compartir su sueldo con ellos, claro.

45. El docente solo puede ser guía, pero el gurú educativo tiene permiso para adoctrinar, sentar cátedra y condenar infieles.

46. Creen que el sistema educativo es del siglo XIX y al mismo tiempo aceptan que las empresas decidan cómo debemos enseñar.

47. Les parece que el profesor no tiene la verdad absoluta sobre nada, pero aceptan todo lo que diga su gurú de cabecera.

48. Los gurús suelen estar en contra de los libros de texto, pero todos escriben los suyos dictando lo que tenemos que hacer.

49. Se acepta mucho mejor una propuesta innovadora certificada por un gurú, que una idea nueva aportada por un compañero del centro.

50. Creen que innovar siempre se trata de hacer algo diferente, cuando a veces es solo cuestión de hacerlo mejor y con más ganas.