Archivo de la categoría: Literatura

Día de las escritoras

El lunes más cercano al 15 de octubre, día de Teresa de Ávila, es el Día de las Escritoras, por una iniciativa de la Biblioteca Nacional. Me pregunto si también es el día de las escritoras que han dejado de escribir. Y es que es el día de muchos tipos de escritoras.

Día de las escritoras que no creen ser lo bastante buenas.

Día de las escritoras con tres manuscritos sin publicar.

Día de las escritoras de diarios en forma de notitas. Día de las escritoras de hilos de tuiter, de cuentos para sus hijos, de cartas, que no se consideran escritoras.

Día de las escritoras de un libro firmado por otro. Día de la publicación con seudónimo o con iniciales.

Día de las escritoras que escriben Juvenil porque «las mujeres no escriben fantasía ni ciencia ficción».

Día de las escritoras que escriben cuando el niño se ha dormido.

Día de la única escritora reconocida de su estilo, país o generación. Día de la Pitufina.

Día de «es demasiado personal», «es demasiado corto», «es demasiado pesado» «es demasiado específico» y «lo escribí hace demasiado tiempo».

Día de que el género literario que te interesa no sea ni prestigioso ni comercial. Y es cosa individual tuya, por supuesto.

Día de no conseguir publicar. Día de publicar y que no te hagan promoción. Día de que la editorial no te promocione y la crítica no te haga caso. Día de ser una adelantada a tu tiempo y de haber nacido una generación demasiado tarde.

Feliz día a todas.

Reto de lectura LGBT: #LeoOrgullo

Me enteré de que había salido, con motivo del mes de reivindicación de los derechos LGBT, un reto de lectura muy amplio que consiste en leer libros escritos por autores no heterosexuales, o con temática relacionada con este tema. Me encantan los retos de lectura, los he hecho geográficos, por orden alfabético, por géneros literarios, de todo tipo. Son una buena manera de dar variedad a lo que se lee. Y la verdad es que estas iniciativas hacen falta, porque creo que no es casualidad que casi todas mis lecturas han sido de editoriales muy pequeñas. Así que en junio y parte de julio he leído lo que tenía por casa y alguna compra más. Esta ha sido mi experiencia.

1 36, Nieves Delgado. En Editorial Cerbero. No suelo leer ciencia ficción y todo lo que recuerdo son distopias, así que me falta base para hacer una buena crítica. Me ha gustado, tiene un planteamiento original y una historia que engancha. Recomendable: para quien ya le guste la ciencia ficción, para quien quiera experimentos con la identidad de género.

2. Vida en Martes, de Beatriz Sevilla, en Episkaia. Poesía con un poco de hilo conductor: una semana en la vida de una mujer recién independizada, superada por la adultez y la vida en general. A ratos bonito, a ratos terrible. Se lee rápido, pero luego deja poso. Es un libro extraño por cuánto revela. Cuando decimos «soy un desastre», o «la vida es una mierda», casi siempre es con humor o con rabia; Beatriz no. Solo lo suelta, de la manera más aséptica posible, cuando no parece que esté en plena crisis de ansiedad. Da un poco de pudor, una sensación de «yo no debería estar enterándome de esto» o de «ah, que no me ha pasado solo a mí». Qué valor requiere verbalizar, echar fuera y luego encima compartir tantos temores. Recomendable: muchísimo.

3. Los huéspedes de pago, Sarah Waters. NoveLÓN. Esta autora nunca sé por dónde va a salir, tiene las historias más entretenidas y las más deprimentes que conozco. Esta en una intriga magnífica, a ratos un poco lenta. Una de las cosas que más me han gustado es cómo se describe la relación entre las varias mujeres sáficas que aparecen (uau, una novela con más de un personaje LGBT): amistad, recelo, enamoramiento, la comodidad de una relación amorosa ya hecha rutina. Y también cómo la autora se transforma para escribir al estilo de la década en cuestión. Recomendable: si te gustan los novelones tochos que se tarda un verano en leer, y las películas clásicas a lo Hitchcock.

4. A Tale for the time being, Ruth Ozeki (en español tiene el absurdo título de El Aleteo de una mariposa en Japón) entra en el reto por los pelos, porque un personaje secundario es bisexual y esa es una de las causas de que la narradora la admire, pero no tiene ningún efecto sobre la trama. Su mayor defecto es que es un poco lento y repetitivo. Es muy triste, y no se lo recomiendo a quien esté deprimido o tenga ideas suicidas. Hace un uso brillante de perspectivas múltiples y de saltos atrás en el tiempo.

5. Good Omens. Da igual si consideramos a Aziraphale y Crowley asexuales, homosexuales, aces enamorados… entra en el reto. No puedo decir nada que no esté dicho ya. Es un libro maravilloso, del que ya hablé en mi guía de lectura a Neil Gaiman.

6. Los deseos afines, VVAA. Es una recopilación de cuentos africanos con personajes LGBT. Es muy variada en enfoques y temáticas. Los cuentos casi se dividen en «tristes» y «encuentros sexuales casuales». De los más sexys solo me gustó uno. De los tristes, variaba mucho. La verdad es que no me ha dejado con ganas de investigar a los autores de cada cuento.

7. Vidas Trans, VVAA, ed. Antipersona. Una recopilación de ensayos autobiográficos que sirve como introducción mínima a la situación y los problemas de las personas trans en España. Cada ensayo tiene un tema; por ejemplo el de Alana Portero es sobre el trabajo y el de Atenea Bioque, sobre el sistema médico. Sabe a poco porque es muy corto (no llega a cien páginas) y bastante básico, pero precisamente así debe llegar a más gente que no sabe nada sobre esta cuestión. Recomendable: mucho.

¿Por qué leer libros escritos por hombres?

En esta época de ferias del libro surge otra vez la discusión sobre si leer a autoras porque sí, porque si no hacemos un esfuerzo consciente se las ningunea y olvida, o porque aportan un punto de vista «nuevo» o «diferente». ¿Pero diferente de qué? Llevamos con este mismo tema dos siglos, aunque antes se trataba de que había temas sobre los que una dama no debía escribir. Y hablemos claro: no es que las mujeres escriban sobre temas muy nuevos o con estilos muy característicos, sino que los temas favoritos de muchos autores hombres están deshilachados de tanto uso.

He leído a autores hombres, en narrativa, en poesía lírica y en ensayo, hasta que sus problemas e intereses se me han salido por las orejas. La vida es corta, y mi tiempo, limitado. Hay cosas que no quiero leer más veces. Y esta es una lista parcial:

  • No quiero leer más veces a fans de Neruda. Quiero decir que no quiero leer más veces la visión poética del sexo heterosexual presentada por un hombre joven con el mismo dialecto que yo. No quiero leer un desglose de las partes del cuerpo de una mujer joven. Y de verdad, lo más importante: no quiero leer más petrarquismo, en serio, ya me he enterado de qué os gusta y lo que os frustra.
  • No quiero leer más veces otro remake de Grandes Esperanzas. No quiero leer otra vez que el mayor problema de un varón blanco heterosexual occidental joven y guapo es ser de clase obrera, y quiere dejar de serlo. Tampoco quiero volver a leer que desea casarse/acostarse con una mujer más rica que él.
  • No quiero volver a leer personajes femeninos que solo son símbolos de estatus. La esposa amable pero imperfecta, la amada inalcanzable que simboliza sus ansias de superación, la pareja de su amigo que simboliza quién ha triunfado en la vida.
  • No quiero leer novelas protagonizadas por un hombre cuyo mundo interior se desmenuza hasta lo subatómico sin que sepamos nunca qué aspiraciones tienen los personajes femeninos. Están ahí, eso basta.
  • No quiero leer novelas en las que el protagonista tiene un bajón que se supera teniendo una relación sexual o romántica con una mujer joven y bella.
  • No quiero leer cómo un hombre blanco viaja a lugares exóticos, se siente un poco fuera de lugar, conoce a una bella mujer exótica, y cambia a mejor la vida de los que le rodean antes de volver a casita.
  • No quiero leer ningún libro en el que sea clave la muerte de una mujer antes de que comience la acción principal. Especialmente si esa mujer no tenía una sexualidad socialmente aceptada.
  • No quiero leer que tu madre no estaba ahí para ti. Sobre todo si estaba muerta.
  • No quiero leer que tu padre era un héroe para ti hasta que lo pillaste bostezando y entendiste que no era más que otro señor mayor, muy cansado.
  • No quiero leer que el miedo a no dar la talla, el miedo al rechazo social, o un rechazo amoroso, han sido las experiencias más traumáticas de tu vida. Y así durante trescientas páginas.

Virginia Woolf habla en una Habitación Propia de la sensación maravillosa de leer en una novela «A Chloe le gustaba Olivia», es decir, una mención de pasada y sin mayor importancia de una amistad femenina, algo poco frecuente en los clásicos escritos por hombres. Han pasado noventa años y seguimos como Woolf: explicando que leemos a mujeres porque hablan de nosotras. Hablemos más de que la tendencia de algunos hombres de contarnos siempre, una y otra vez, la misma historia más que superada.

Panteón.

Nos asiste la Santísima Trinidad
de la almendra, la grasa y el cacao.
Su sustento continuo, su cíclico consuelo.

La fuerza de las hermanas mayores
y los bajistas
que dan ritmo y forma a los días,

Los amaneceres.
La búsqueda del único hombre bueno.
Lo que sueñan los bebés dormidos,
Lucien,
Jane Austen,
un buen plato de lentejas.

Lecturas de 2018.

Hace mucho tiempo que mi principal reto lector no es leer una cantidad de libros, sino «reducir la pila de libros pendientes». Durante mucho tiempo, eso ha significado tener el autocontrol de no comprar los libros de 15 en 15. Leía unos 50-70 libros al año, todos físicos y muy pocos prestados. Más recientemente, ha habido cambios muy grandes en mi manera de leer. Para empezar, leo la mitad que antes porque no tengo tanto tiempo libre. También leo mucho prestado y escucho audiolibros.

Este año he adquirido 20 libros de papel. Tres son ensayos sobre desarrollo infantil; cuatro son cómics; dos son infantiles; dos, poesía; tres, ensayo. Los demás son narrativa.

He leído 32 libros, de los que nada menos que catorce, casi la mitad, han sido audiolibros. Los escucho en inglés, con auriculares, camino del trabajo, y mientras limpio la casa. Soy muy conservadora con ellos, porque necesito un lector que me guste mucho para entenderlo bien y no aburrirme. Neil Gaiman tiene prioridad sobre cualquier otra cosa; si hay algo en audio suyo que no haya escuchado, no hay «lista de pendientes» que valga. También me vale en radioteatro, aunque algunas voces puedan ser más difíciles de entender. Este año he escuchado cinco libros suyos, algunos de los cuales aún no tengo en papel. Y de aquí sale uno de mis libros favoritos del año, que es su versión de los mitos nórdicos. El segundo autor importante de mis audios ha sido Arthur Conan Doyle en la versión de Stephen Fry. Fry es un lector excelente al que le gustan los proyectos ambiciosos; ya leyó los siete libros de Harry Potter y aquí no solo lee todo Sherlock Holmes sino que además pone prólogos mezclando comentario a las obras con su experiencia personal como aficionado sherlockiano desde niño.

Sobre los otros audiolibros que he escuchado, The Power tiene una voz por cada punto de vista (tres o cuatro voces en total, es llevadero) y son tan buenas que me gustó más que en papel. Call me by your name… bueno, se lee y se escucha como poesía lírica amorosa. Es mucho de golpe. Casi prefiero la película, o escuchar trocitos sueltos. Y Food era un podcast de antropología e historia de la alimentación, muy entretenido.

Los libros en papel no siguen más lógica que una manía: que cada uno sea lo más distinto posible del anterior. Después de cómic, poesía. Después de una novela ligerita, un ensayo sesudo. Así han caído:

Sólo dos de poesía, Poemanuario, de Loli Molina Muñoz y Nieve antigua de María Sotomayor. A ver si el año que viene leo más libros completos en vez de coger y soltar.

Cuatro cómics, que quitando Sandman tenían en común ser tristones.

Un par de biografías: Fugas de James Rhodes (aún no he leído Instrumental, he empezado por el final) y Léxico familiar, de Natalia Ginzburg, que me aburrió. Lástima.

Casi todo lo demás tenía en común ser narrativa de lectura bastante fácil, con la excepción de Jonathan Strange y Mr Norrell, que aunque fuera una lectura fluida y maravillosa, al ser tan largo a ratos se me atascaba. O simplemente era demasiado grande para llevármelo a la cama  o meterlo en el bolso.

No puedo prever si el año que viene leeré más o menos. Todo dependerá de qué tal nos las apañemos con el cuidado del nene, que ya no es un bebé pequeñito.

Esta fruta

Esta fruta
que pudo haber sido
metáfora del deseo, de lo prohibido
en épica, en lírica,
en canción.

Esta fruta
que tal vez pudo haber sido
metáfora del descanso tras el trabajo
que con un poco de esfuerzo y originalidad
habría incluso ejemplificado
una explotación neocolonial.

Esta fruta no satisfizo sus ansias
de llegar a musa.

En su lugar se la comió
una madre que despertó tres veces en la noche
(de la segunda ni se acuerda, medio sonámbula)
y comió sobras calentadas
tras una mañana
que incluyó juegos en la plaza
y no recuerda poemas
sin gatitos ni trenes.
Fue compartida con un niño
que pedía MÁS
y aún no sabía
decir CIRUELA.

Neil Gaiman, segunda parte: guía audiovisual.

Los protagonistas de la adaptación televisiva de Buenos Presagios (en preparación)

En el post sobre Neil Gaiman hablé de su producción escrita, que es mucha y variada. Aquí hablaré de la audiovisual, que también tiene miga. Como la vez anterior, no es una guía completa, solo lo que me parece más interesante.

Los audiolibros.

Que yo sepa, todos los libros de Gaiman (los cómics no, claro) están disponibles en inglés en forma de audiolibro. Casi siempre los lee él (hay excepciones como la edición de Coraline que lee Dawn French). Tiene una voz bonita, una dicción clara, y un acento británico suavizado por décadas de vivir en Estados Unidos. Es perfecto si estas empezando a escuchar inglés sin apoyo visual, como subtítulos. Aquí un vídeo para que te hagas una idea:

(Resumo; Neil cuenta qué tres libros le cambiaron la vida, y son las Crónicas de Narnia, Stormbringer de Michael Moorcock y el cómic de Alan Moore La Cosa del Pantano)

Yo es que soy muy fan, pero de verdad, hay cosas de Gaiman, sobre todo los cuentos, que mejoran cuando las lee. Tengo por ahí una actividad nivel A2 con The Day I Swapped My Dad For Two Goldfish que… pero bueno, sigamos.

Música.

An evening with Neil Gaiman and Amanda Palmer y A Prelude to an evening with Neil Gaiman and Amanda Palmer (2011-2012). Neil y Amanda se fueron de gira y combinaron los espectáculos de ella con las lecturas de él en un show mixto. Hay canciones de Amanda Palmer, populares e inéditas hasta el momento; colaboraciones de ambos en canciones cómicas; Gaiman leyendo cuentos, alguno inédito, y algún poema también; diálogo humorístico; interacción con el público. Es larguísimo todo, casi siete horas en total. También me parece una buena introducción a Amanda Palmer, con arreglos que me gustan más que algunos de los discos originales.

Radioteatro.

La diferencia con los audiolibros es que son versiones para la radio, resumidas, con actores para los diversos personajes. Todas son de la BBC. Son muy entretenidos pero más difíciles de entender que un audiolibro porque te tienes que hacer al acento de cada actor, y en algunos casos varían muchísimo.

Neverwhere (2013): Dramatización de la novela. El acento escocés del actor que hace del protagonista, James McAvoy, puede echar para atrás pero dentro de lo escocés es bastante accesible. También están Natalie Dormer, Sophie Okonedo, Benedict Cumberbatch… toda una superproducción. 6 episodios de unos 45 minutos (es decir casi 4 horas; el libro leído son casi 14, para que te hagas una idea de lo resumido que está).

Anansi Boys (2017). Lo tengo a medio escuchar. Es muy entretenido. Han puesto cuidado en dar papeles a actores y actrices con acentos representativos y auténticos, más o menos (africanos, caribeños),  y a veces puede ser un poco difícil de seguir si no estás acostumbrado. Después de un episodio lo pillas bien.

How the marquis got his coat back (2016): un cuento situado en el mundo de Neverwhere. El original solo está disponible en una antología de temática picaresca editada por George R. R. Martin, Rogues, y en algunas reediciones nuevas de Neverwhere.

Stardust (2016) y Good Omens (2017): No las he escuchado y los actores no son muy famosos, pero aquí os la dejo para que sepáis que existen.

Ahora las cosas que puedes ver dobladas.

Televisión.

American Gods (2017). Adaptación de la novela. El libro da pie a según lo interpretes a más humor, más terror… la serie lo coge todo por un lado más de sexo-y-violencia. Alguien lo interpretó como influencia de Juego de Tronos; a mí estas cosas siempre me parecen un intento de conseguir prestigio atrayendo público más adulto. En cualquier caso, yo aviso. Me encanta el libro, pero no pasé de un capítulo de la serie. Demasiado violenta para mí.

Cine

Por orden de edad recomendada de visionado, como siempre.

Coraline. (2009) Adaptación de cuento infantil. Una película buenísima aunque odio el final (no quiero reventártelo, pero es distinto del libro).

Mirrormask / La máscara de cristal (2005): Guión. Dirigida por el ilustrador Dave McKean. No está basada en una historia original. Tiene un aire a película de fantasía de los 80, con efectos especiales cutrecillos y mucho encanto.

Stardust (2007). Adaptación de novela infantil-juvenil. Recuerda, de nuevo, a historias del tipo de La Princesa Prometida. Cine de palomitas del mejor.

Beowulf (2007). Guión, a partir de poema épico del S XI (aprox). Se toma muchas libertades con el texto del poema y la estética, en fin, se hace rara. A mí me gustó pero no soy imparcial.

En preparación están una serie y una película. La serie se basa en Buenos Presagios y es de la BBC. Gaiman adapta su novela coescrita con Terry Pratchett y produce. Se emitirá en 2019. La película es una adaptación de su cuento How to talk to girls at parties y se estrena en primavera. El cuento es divertidísimo así que sin saber más, me parece recomendable.

Hala, ya podéis ir buscando algo para ver o escuchar, que hay mucho donde elegir.

Neil Gaiman: ¿por dónde empiezo?

Oooh, Neil Gaiman disfrazado de Charles Dickens.

Este año ha tenido mucho éxito la emisión de la primera temporada de la serie «American Gods», basada en una sección (más o menos el primer tercio) de la novela homónima de Neil Gaiman. Tal vez lo has conocido así, tal vez te suena el cómic Sandman o has visto sus muchos libros infantiles en una librería. Si te apetece investigarlo, aquí tienes una guía de lectura. No busco que sea exhaustiva, sino práctica para curiosos, así que me voy a saltar bastantes cosas.

Infantiles y juveniles, organizados por edad recomendada.

Wolves in the Wall (2003). Lobos en la pared.Uno de estos libros con solo un par de frases por página, una historia de terror para niños de cinco años, con heroína rescatadora de juguetes de peluche. Recomendado desde la edad en la que puedan seguir el argumento de los cuentos.

The Day I swapped my Dad for two Goldfish (1997). El día que cambié a mi padre por dos peces de colores. Un cuento cómico, absurdo y travieso. De las poquísimas obras de Gaiman sin ningún elemento fantástico. Para niños un poquito mayores que los que lean Lobos en la pared. Puntos extra si lo lee con papá.

Fortunately, the milk (2013). El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (sí, así lo han llamado). No me lo he leído; solo sé que es una historia de un humor muy absurdo sobre un padre que corre grandes aventuras cuando sale a hacer los recados, y que le gustó a mi sobrina de siete años.

Coraline (2002). Creo haber leído en alguna parte que el autor dice que a los adultos les asusta más que a los niños. La primera vez que me lo leí me dio tanto miedo que tuve que leerlo de un tirón. Un cuento fácil de resumir: una niña en el mundo encantado de una bruja. Como Chihiro, como Hansel y Gretel. Gusta muchísimo a mis alumnos de 1º ESO.

The Graveyard Book (2008). El Libro del Cementerio. Una historia algo melancólica sobre un niño criado por los monstruos y fantasmas del cementerio. Si a tu niño le gusta Roald Dahl o las cosas un poco siniestras, es su libro.

Stardust (1999). Una estrella cae a la tierra, y un muchacho tiene que ayudarla a volver. Una fantasía con un puntito romántico, y mucho humor.

 

Cómics, solo lo más popular y accesible.

Sandman (1989-1993). No es el primer cómic de Gaiman ni de lejos, pero sí el que lo hizo famoso. Su publicación original fue por entregas, luego se publicó en diez volúmenes y luego en una edición de lujo de cuatro tomos. No es una historia lineal, sino una serie de aventuras más o menos independientes entre sí de Sueño. ¿Y quién es Sueño? Pues bien, la idea inicial es que hay siete seres, más antiguos y poderosos que dioses. Destino, Muerte, Deseo, Desesperación, Delirio y Destrucción, además de Sueño. Son hermanos, y cada uno tiene un reino y unas funciones. Se mezcla fantasía, un poco de terror sobre todo al principio, mitología, reflexiones de todo tipo. Recomendado para cualquiera con interés en los cómics; un clásico de la literatura en cualquier formato.

Death: the high cost of living (1993); Death: the time of your life (1996). Sandman ha tenido muchas secuelas, muchas de ellas escritas por otros autores. Estas son dos historias que tienen como protagonista a la hermana mayor de Sueño, un personaje muy popular.

Sandman: Overture (2013). Una precuela que ocurre inmediatamente antes de la acción principal de Sandman.

Sandman: the Dream Hunters (1999). No es un cómic, sino un cuento ilustrado, pero por claridad lo pongo aquí. Una historia independiente, triste y maravillosa. Si no has leído nada de Gaiman o no te convence la idea de empezar un cómic tan larguísimo como Sandman, empieza por aquí.

1602 (2003). Gaiman se asoma un poquito al universo Marvel y decide juntar a un montón de superhéroes en el momento en el que Inglaterra empieza a colonizar América. Creo que lo mejor que puedo decir de este libro es que cuando lo leí, solo conocía los superhéroes Marvel de nombre y poco más, y a pesar de ello me pareció muy entretenido. Evidentemente, si te gustan los originales entenderás esta historia mejor que lo hice yo la primera vez.

Hay versiones en cómic de las novelas Coraline, Neverwhere, Stardust y The Graveyard Book.

Novelas.

Good Omens (1990). Buenos Presagios en español. Una colaboración con Terry Pratchett éste empezaba a ser famoso y a Gaiman le faltaba mucho para serlo. Se ha vendido como novela juvenil. Bueeeeno, el grado de sexo-y-violencia está en niveles de Pratchett y entre los protagonistas hay niños. Argumento: ha nacido el Anticristo. Los Jinetes del Apocalipsis viven camuflados (Hambre vende dietas para adelgazar; Guerra es reportera). Y un ángel y un demonio que viven en la Tierra porque es mucho más entretenida que sus lugares de origen van a hacer lo que puedan para evitar el Apocalipsis. Recomendado para todo el mundo e imprescindible para fans de Pratchett.

Neverwhere (1996). Mismo título en español. Podría considerarse «juvenil». Como en otros casos (American Gods es el ejemplo más destacado), una persona normal descubre que hay un mundo fantástico paralelo al nuestro; aquí, en la ciudad de Londres. Una historia de aventuras muy divertida.

American Gods (2001). Mismo título en español. Una historia de aventuras que va de aquí para allá, suelta la trama central, la coge, se va un rato a tomar café, vuelve tarde, sigue… se nota mucho que el autor estaba acostumbrado a escribir en forma de serial. La premisa: los dioses se alimentan de fe y de adoración. Cada emigrante a Estados Unidos se ha llevado allí a los suyos, pero aquél no es país para dioses. Las divinidades de las viejas religiones politeístas languidecen en manifestaciones de apariencia humana, hasta que surgen otras (Tech Boy, Medios de Comunicación, y así). Humor, fantasía, y mucha menos violencia que en la serie de televisión. Recomendado si te gustan las sagas largas y la mitología.

Anansi Boys (2005). Los hijos de Anansi. Se promocionó como juvenil. Se entiende mejor si has leído antes American Gods, que es una libro más complejo y más pensado para adultos. Son las aventuras de los dos hijos de un personaje secundario de la novela anterior, Mr Nancy. Me parece que tiene mucha influencia de Terry Pratchett. Recomendado si te gusta la premisa inicial de American Gods, te gustó Good Omens y prefieres seguir con un libro más corto.

The Ocean at the End of the Lane (2013). El océano al final del camino. Este libro tiene detalles que lo hacen parecer juvenil, como un protagonista que cuenta una aventura de fantasía en su infancia, que lo hace parecer casi «Coraline con protagonista masculino». Tiene detalles que no lo hacen adecuado para niños; hay muertes, y un suicidio, y a mí por lo menos me da muy mal rollo cualquier comportamiento autolesivo en una obra para menores.  Creo que es un buen libro para adolescentes creciditos por alguno de sus temas, como la sensación de desconexión de tus padres,  y los desengaños del final de la infancia. Muy nostálgico.

Norse Mythology (2016). Mitos Nórdicos. Tras una carrera entera dejándose influir por historias preexistentes, empezando por mitologías, Gaiman va a las raíces y nos cuenta la mitología nórdica a su manera.

Ficción breve, cuentos.

Gaiman publica periódicamente recopilaciones de cuentos. Suelen haber sido publicados previamente, unas veces de forma independiente en bonitas ediciones ilustradas, mientras que otras veces formaban parte de antologías u otros encargos. A veces también hay cuentos o poemas inéditos. Algunos cuentos salen repetidos en más de una recopilación. Empiezo por los principales.

Smoke and Mirrors (1998). Humo y espejos. Quizá la que tiene más terror y más poemas.

Fragile Things (2006). Objetos frágiles. Mi favorito. Sobre todo, mucha fantasía y un punto de humor. Menos crudo, en todos los sentidos, que Smoke and Mirrors.

Trigger Warning (2015). Material sensible. No me preguntes por qué, pero es el que menos me gusta.

M is for Magic (2007). Una selección de historias aptas para público infantil. Dos no están en los libros ya descritos  («The Case Of The Four And Twenty Blackbirds», que está disponible en su web oficial,  y «How to sell the Ponti bridge»), cuatro están en Smoke and Mirrors, otras cuatro en Fragile things y una es un extracto de The Graveyard Book, comentada en los libros infantiles. Solo lo recomendaría a niños fanáticos de sus libros infantiles que no puedan esperar a tener la madurez necesaria para disfrutar primero Fragile Things y luego Smoke and Mirrors enteros.

Estos son los cuentos incluidos en alguno de los libros anteriores de los que hay una edición independiente, ilustrada o en forma de cómic. Seguro que olvido alguno. ¿Recomendados? Si el cuento original te gusta tanto que quieres una edición especial.

  • Murder Mysteries. Ilustrado por P. Craig Russell.
  • Troll Bridge. Ilustrado por Colleen Doran.
  • The Facts In The Case Of The Departure Of Miss Finch. Ilustrado por Michael Zulli.
  • Harlequin Valentine. Ilustrado por John Bolton.
  • Instructions. Ilustrada por Charles Vess.
  • The Sleeper and the Spindle. Ilustrado por Chris Riddell.
  • The Truth is a Cave in the Dark Mountains. Ilustrado por Eddie Campbell.
  • How to talk to girls at parties. Ilustrado por Fábio Moon y Gabriel Bá.
  • Troll Bridge. Ilustrado por Colleen Doran.
  • Black Dog. Ilustrado por Daniel Egnéus.
  • The Monarch of the Glen. Ilustrado por Daniel Egnéus.

«No ficción».

The view from the cheap seats (2016). No lo he leído, pero a juzgar por el índice, es una recopilación de ensayos sobre temas diversos y de opiniones sobre otros artistas (introducciones a sus libros, reseñas). Intuyo que es irregular y que no será tan interesante como la ficción para alguien poco familiarizado con el autor.

Make Good Art (2015). Errores infalibles. Un ensayo incluido en The view from the cheap seats, una reflexión sobre el proceso creativo.

A esta guía le falta una mención a la producción audiovisual. Os la dejo para otro post.

 

 

Guía de lectura a las novelas de las hermanas Brontë

brontessmVIENDO PASAR TÍOS BUENOS CON LAS BRONTË, de Kate Beaton. -Mira ése. -Tú qué coño miras. -Me gusta. -¿Verdad? -¡Ese tío era un capullo! -En serio, Anne, no tienes gusto. -Sólo digo lo que hay -¿Y aquél? -Qué apasionado. -Qué misterioso. -Si te gustan los alcohólicos gilipollas. -¡Anne, qué modales! -No me extraña que nadie compre tus libros(*). -Oye, mira ese -Qué inquietante.

De las hermanas Brontë ya he hablado por aquí, pero ahora voy a sintetizar una guía de lectura a sus seis principales novelas (la séptima no la he leído). No me gusta mucho dar importancia a la biografía de los artistas, pero en el caso de las Brontë puede ser relevante. En total eran cinco hermanas y un varón, hijos de un sacerdote protestante, de origen irlandés, y una hija de comerciantes acomodados de Cornualles, que murió cuando su hija mayor tenía siete años y la más pequeña era un bebé. Se ha discutido si el padre era muy estricto o no. En cualquier caso, cuando la madre murió, su hermana fue a ayudar a cuidar de los niños y allí se quedó el resto de su vida. Los quiso mucho y dejó una buena herencia a las sobrinas que le sobrevivieron, que fue lo que les permitió intentar vivir de escribir y dejar sus trabajos de profesoras e institutrices.

Por el trabajo del padre, toda la familia residía en Haworth, un pueblito en el norte de Inglaterra. Las tres hermanas escritoras viajaron bastante por trabajo, no eran precisamente unas reclusas, pero su obra deja claro que allí es donde se sentían felices y el paisaje siempre es un personaje más. Nada tiene de extraño, se puede poner de ejemplo el Londres de Dickens como una ciudad literaria siempre de fondo, hasta cuando no sale.

Las dos hermanas que murieron de niñas enfermaron en un colegio para hijas de sacerdotes donde el trato y la educación eran pésimos, y murieron poco después. Las dos más jóvenes, Emily y Anne, murieron con 30 y 29 años respectivamente, de tuberculosis. Y Charlotte murió, según a quién preguntes, de una enfermedad infecciosa o de las complicaciones de un embarazo difícil. El hermano, Branwell, fue un pintor frustrado, alcohólico y quizá adicto al opio también. Las escritoras dedicaron gran parte de sus esfuerzos profesionales, como artistas y como profesoras, a mantenerlo.

Y ya pasamos a las novelas.

Charlotte Brontë.

Jane Eyre. En su momento fue muy polémica por mostrar a una mujer en la tierra de nadie entre la clase obrera y la burguesía, una huérfana que trabaja de institutriz para sobrevivir, que muestra abiertamente sus sentimientos y que exige ser tratada con respeto. Casi nada. Mi madre, que me la recomendó incansablemente hasta que me la leí, dice que cada personaje muestra un trastorno o enfermedad mental distinto, que es todo un tratado en ese sentido, y creo que tiene razón. No hay depresión mejor contada en literatura que la de Jane. Y eso aparte de la historia de amor, el suspense y todo lo demás. Hay infinidad de adaptaciones a cine. La de 1996 cumple con mostrar un primer tercio deprimente y una Jane fea. La de 2011 tiene unos actores que le dan un punto personal que se agradece, más original y menos académico.
¿Me la leo? Si quieres una historia complicada de amor apasionado con protagonistas que no siempre hacen lo correcto.

Shirley: Una historia coral con preocupaciones sociales. Shirley y Caroline son amigas (mira que es raro encontrarte amigas en una novela, como decía Virginia Woolf). Shirley es rica y de fuerte personalidad; Caroline es huérfana, tímida, y vive al cuidado de su tío que es cura; avanzada la novela se deprime por una mezcla de soledad y de no saber muy bien qué hacer con su vida. Ambas son amigas de los hermanos Moore, el mayor que intenta montar una fábrica textil y tiene problemas con los luditas y el pequeño que es profesor y por lo tanto pobre pobrísimo. El relato de estos cuatro personajes intenta reflejar los cambios en la sociedad rural. Algo así como qué pasó en los idílicos pueblitos de Jane Austen, cincuenta años más tarde.
¿Me la leo? Sólo si te han apasionado todas las demás. Le sobran cien páginas, se puede hacer un poco pesada.

Villette: Lo que pasaría si Jane Eyre cogiera un trabajo de profesora de inglés en el continente. Lucy Snowe es inteligente, más segura de sí misma pero también más reservada que Jane, y trabaja en un internado de señoritas finas en Bélgica. Esta vez la historia de amor es menos relevante que el costumbrismo; es ua novela en la que apenas pasa nada.
¿Me la leo? Si te gustan los novelones y Jane Eyre te supo a poco. Yo la prefiero a Villette.

 Emily Brontë.

Cumbres Borrascosas. La novela cuenta la relación, muy complicada, entre un par de familias de terratenientes y un extraño, Heathcliff, tratado más o menos como un hijo adoptivo por una de ellas. Heathcliff tiene una relación destructiva y chunguísima con Cathy, que se casa con otro, y esa relación frustrada destruye todo lo que toca. Todo, o casi, en dos generaciones de dos familias. No está mal. Esta entrada en Tumblr lo clava así que casi que me voy a limitar a adaptar muy libremente su segundo párrafo: Emily Brontë no habla de relaciones familiares ni sanas ni normales sino de antihéroes Byronianos. Y su problema es que siglo y medio de lectoras han creído que una historia sobre la pérdida, la represión, la mutilación emocional y encontrar tu lugar, geográfico y social, en el mundo, es una historia de amor y pasión. No lo es. Es una historia sobre gente mala que se hace daño.   Hay películas pero ninguna me convence.
¿Me la leo? Si te gustan los malos muy malos y las historias con un punto de culebrón.

Anne Brontë

Agnes Grey: Las experiencias de una institutriz en casas de la clase alta, basadas en anécdotas reales de la autora. Con una estructura episódica propia de una escritora con poca experiencia, y mucha moralina, es quizá el peor de los seis libros, aunque es una lectura ligera.
¿Me la leo?: Casi que no. O bueno, si te gustan los culebrones en los que una heroína muy buenita sufre mucho, mucho. Nivel literatura juvenil de medio siglo más tarde (Frances Hodgson Burnett, ese rollo)

La Inquilina de Wildfell Hall: En algunos aspectos es más convencional que las novelas de sus hermanas (la búsqueda de una vida tranquila, el amor como efecto secundario no buscado, el rechazo de la pasión) y en otros es la menos convencional de todas. No conozco una novela inglesa que describa tan a las claras la violencia contra la mujer, los efectos del alcoholismo, y el repertorio completo de vicios al alcance de quien pudiera pagarlos. Este sensacionalismo supuso que la novela tuviera un gran éxito de ventas y al mismo tiempo muchas críticas. Y las peores, las que dañaron la reputación académica posterior de Anne, fueron las de su hermana Charlotte, a la que el libro no le gustaba nada no por sí mismo, sino porque se había atrevido a escribirlo la hermanita pequeña, que había etiquetado como la dulce, suave y tímida. Además de impedir que se publicara una segunda edición un par de años después de la primera, Charlotte le hace un traje a Agnes en la «Nota biográfica» que acompaña a la edición conjunta de Cumbres Borrascosas y Agnes Grey de 1850, cuando las autoras ya habían muerto:

«La Inquilina de Wildfell Hall tuvo una recepción desfavorable(*). No me sorprende. La elección del tema fue un completo error. No se podría haber buscado algo más discordante con la naturaleza de la autora (…) había contemplado, de cerca y por mucho tiempo, los terribles efectos que tienen el talento malgastado y las facultades maltratadas; su naturaleza era sensible, reservada y triste; lo que vio la impresionó profundamente y le hizo daño (…) Su bienintencionado deseo (de ser fiel a la realidad) fue lo que la llevó a error».

No está mal para ponerlo como prólogo de la segunda edición de la otra novela, la que sí te gusta, de tu hermana muerta. Con amigos así. Lo que Charlotte no dice es que si Anne conocía talento malgastado de primera mano era a travñes de su hermano Branwell, y hay críticos que dicen que lo que Charlotte no quería era ver publicada una novela basada en trapos sucios familiares. En fin, la consecuencia de todo esto es que Anne es más conocida por la peor de sus dos novelas.
¿Me la leo? Si tienes interés en la historia de la violencia de género. Si te gustó Jane Eyre o Grandes Esperanzas. Si te gustan las novelas epistolares. Si quieres morbo, y mucho, en una novela victoriana.

(*) El fracaso comercial de Anne es un bulo creado por Charlotte y aceptado por la crítica. Una novela de la que el editor quiere hacer una segunda edición no puede ser un fracaso.

Resumiendo, hay tres novelas que recomiendo (Jane Eyre, La Inquilina y Cumbres Borrascosas, en ese orden), una que está bien (Villette) y dos que no recomiendo tanto (Agnes Grey, Shirley). Casualmente coincide con las historias que muestran personajes apasionados y malos malísimos, y las que no. Jane Eyre y Cumbres Borrascosas son imprescindibles para entender la historia del drama romántico tal como lo entendemos ahora, ya sea en literatura o en cine.