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Buscando definición del feminismo burgués

lagarde-merkel-GreeceChristine Lagarde y Angela Merkel, encuentro sobre la deuda de Grecia, Abril 2014. De greekreporter.com.

Cuando entendí que había varias clases de feminismo, mi visión estaba marcada por una división raza-clase presente en mis fuentes, que eran americanas. Por un lado estaban las mujeres blancas y ricas, y por otro las pobres a las que se presuponía ser negras, latinas, o migrantes. Entendí, de una manera más o menos intuitiva, que lo mismo ocurría en lugares donde las tensiones raciales no eran exactamente las mismas: el feminismo que yo había aprendido de pequeña era, de forma muy resumida, la lucha por los derechos de las mujeres que lo tenían todo en la vida, menos ser hombres. Y lo llamé “feminismo para ricas”. Bastante más adelante, me enteré de que la acusación de “feminismo burgués” se lanza contra las feministas, a veces sin criterio. Todo lo que no le gusta a según qué críticos es feminismo burgués, algo que tiene un peligroso tufillo a “pero de qué os quejáis, las de Yemen están peor”. Pero veamos si hay algún fundamento en la acusación e intentemos definir qué es eso del “feminismo burgués”.

Una dificultad que surge es que casi todo el feminismo académico, las teorías, los libros, lo fácil de difundir, lo han hecho precisamente burguesas, que para eso tenían el tiempo, la formación y las conexiones. Algunas de las ideas de las grandes autoras clásicas burguesas, como Virginia Woolf, son imprescindibles, y olvidarlas nos deja un feminismo bastante cojo. Que cometieron errores, sí. Pero sin disculparlos, hay que verlas en su contexto y extraer lecciones o propuestas de acción útiles para todas.

Sigamos; en un definición más estricta, sería aquello que beneficia a las mujeres burguesas. Algunos de los logros en este sentido nos parecen universales pero o no lo fueron en su momento, o no son igualmente positivos para todas. Por ejemplo, el derecho al voto, que históricamente no fue una petición de sufragio universal sino de acceso al voto en las mismas condiciones que los hombres. Otros derechos parecidos fueron el acceso a la universidad y a las profesiones liberales: primero se luchó porque fuera legal y luego porque fuésemos aceptadas y respetadas como profesionales, pero no había, y sigue sin haber, un gran interés equiparable por los estudios o el trabajo de las mujeres pobres. La generación de mi madre fue la primera que vivió esto: en los 70 dejó de ser muy sorprendente que una mujer estudiara una carrera universitaria que no fuera Magisterio o Enfermería. ¿Supuso esto una reducción de la desigualdad social y económica? No lo creo, desde luego no al mismo tiempo ni por los mismos motivos.

Otro ejemplo, más contemporáneo: la llamada “crianza natural”. ¿Quién puede permitirse poner otros aspectos de su vida en pausa durante varios años para dedicarse en cuerpo y alma a los hijos? Alguien que tiene todo lo demás resuelto, al menos en lo económico.

También podemos calificar de feminismo burgués todo aquello que además de beneficiar a las burguesas, perpetúa la situación de las oprimidas, normalmente por ser obreras, pero puede haber más intersecciones (por ejemplo, no ser de la raza o cultura dominante). Por dar un ejemplo que continúa lo anterior: la incorporación de las mujeres a profesiones de prestigio sin ningún cambio en la relación de los hombres con lo doméstico ha supuesto el mantenimiento de un servicio doméstico en unas condiciones de explotación inaceptables. No es el problema el servicio doméstico en sí, sino cómo se realiza.

Por último, la definición más amplia de feminismo burgués  sería la de todo aquello que nos distrae de lo que pueda suponer una mejora global de las condiciones de vida de todas las mujeres. Es un concepto quizás demasiado amplio: ¿es “feminismo burgués” hacer crítica feminista de productos culturales? ¿hablar de autoestima e imagen corporal? ¿Todos los problemas que no son a vida o muerte son desechables por “burgueses”? No me parece fácil decir que sí y desecharlo todo. La clave puede estar en no perder la perspectiva de conjunto sobre qué deseamos, y en preguntarnos siempre qué efecto tienen nuestras acciones en mujeres que no tienen las mismas circunstancias que nosotras. Hablo por mí; mi medida son mis alumnas, hijas de obreras, residentes en una zona rural. No todo lo que hago las beneficia directamente, pero están ahí, en mi campo de visión.

Y es que, al final, la explotación económica nos puede hacer tanto daño como el patriarcado. También nos mata. También nos dice que no somos del todo humanas. También nos engaña con la posibilidad de que algunas de nosotras estemos por encima de líneas arbitrarias. La existencia de mujeres explotadoras, burguesas en el sentido de dueñas ellas de los medios de producción y no esposas o hijas de los burgueses, es un logro del feminismo. ¿Es bueno para alguien que exista Christine Lagarde o Mónica Oriol? No. En absoluto. No hay dudas. No hay ni una chispa de mejora para nadie más que ellas mismas. Han hecho falta siglos de lucha para que existan, ¿y ha merecido la pena? Les hemos dado una plataforma para hacernos daño gracias al feminismo burgués. Son un efecto secundario, venenoso, de haber creído que bastaba con ser iguales que los hombres ricos. Un sueño que produce tales monstruos.

Educación de derechas.

La derecha y la educación infantil: nada para los pobres. Aparcaniños para algunas trabajadoras.

La derecha y la Primaria: instrumentales a saco, y poco más. Artísticas, los ricos en casa por la tarde. Los pobres que se aguanten si se aburren.

La derecha y la Orientación psicopedagógica: Un estorbo, a menos que consista en dictar la ruta de cada alumno.

La derecha y el desarrollo tardío: pruebas de nivel cada pocos años. Si no las superas es que eres un incapaz.

La derecha y el principio de la adolescencia: el momento de cribar elementos no deseados del sistema. Se ceban en los 13-15 años.

La derecha, la alta capacidad y la excelencia: o cómo las notas altas son la medida de todas las cosas.

La derecha y la Secundaria: el momento de demostrar cuánto eres capaz de memorizar. Y si no, a la calle o a la ruta B.

La derecha y el Bachillerato: una Academia dorada a la que sólo deben acceder grupos selectos.

La derecha y la enseñanza de las ciencias: prepárate para ser médico o algo que le resulte útil a las empresas. Si eres buen estudiante de ciencias, tienes que ser médico, o quizá ingeniero. El resto de carreras son de segunda.

La derecha y la enseñanza de las letras: todo lo que no sirve para estudiar empresariales o idiomas no existe. Emigra, friki de mierda.

La derecha y la formación profesional: lo que diga la CEOE.

La derecha y la educación en valores: El cristianismo y el neoliberalismo no son opinables. Todo lo demás ya veremos.

La derecha y las familias: son libres de escoger que sus hijos estudien religión o en colegios privados.

La derecha y los docentes: el enemigo.

La derecha y los medios materiales: No, los niños no necesitan tanto. Sí, los niños necesitan urgentemente que sus profesores utilicen en el aula ordenadores y tablets.

La derecha y las enseñanzas artística y musical: Esas cosas inútiles. (@Judg2)O, en su caso, hobbies bonitos para los ricos.

La derecha y la EOI: ese problema molesto para las academias privadas.

En contra del turismo

DSC_0020Un bar cerrado desde hace meses en el centro de Ayamonte (Huelva).

Seguramente has oído decir que no está bien basar la economía en el turismo. Esto a veces se dice como “turismo y servicios”. No suscribo esto, no me parece que el conjunto del sector servicios se pueda tratar como la industria turística. Y el sector turístico, desde luego, hay que aprovecharlo económicamente. Pero aquí tienes algunas razones para no tratarlo como principal motor económico.

1. El turismo siempre está subordinado a que las personas de los países donde te has dado publicidad tengan dinero de más. Ir de vacaciones es un lujo. Por eso, ante una crisis económica es de lo primero que sufre. Dependes mucho del bienestar ajeno. No vale bajar los precios: ser turismo barato es peligroso a largo plazo. Quienes desean unas vacaciones baratas siempre las van a encontrar más baratas aún en otro país. Ah, ¿todavía te creías que vienen porque les gusta España?

2. El turismo y la hostelería pueden usarse para el desarrollo, pero no es lo más frecuente. No es que “no produzca”; el sector servicios tampoco. Pero un abogado resuelve conflictos, una médica cura, una peluquera me corta el pelo, sin el transporte no funciona nada más. Son cosas que mejoran la calidad de vida de la gente. El turismo podría estar relacionado con el desarrollo, sobre todo el cultural: restauración de monumentos, museología, gastronomía, por ejemplo. Pero sabemos que no es lo que se suele hacer. Tenemos hoteles, bares, chiringuitos y hamburgueserías. Nada de esto supone una mejora en el bienestar de los habitantes del país. Y en el bienestar de los usuarios…. qué quieres que te diga, no me parece que emborracharse y quemarse al sol sean actividades muy enriquecedoras.

3. Visto por el lado del conocimiento: es la más clara expresión del “que inventen ellos”. Si lo que quieres desarrollar, en un esfuerzo global y sistemático, es el turismo, sobre todo el barato, estás cortando la capacidad de creación de conocimiento del país. Repito: con excepciones en lo cultural y gastronómico, que no son el grueso del turismo en España.

4. Casi todo el trabajo relacionado con la hostelería y el turismo es poco cualificado. Eso significa que estará mal pagado y que los trabajadores son fáciles de sustituir. Además es muy estacional, si dependes de que la gente vaya a la playa. En conjunto es un empleo muy frágil.

5. El turismo aumenta el coste de la vida en la zona turística, lo que es un problema para la población local. Algunas de las zonas con más pobreza de España son muy turísticas. Eso no trae riqueza: sirves hamburguesas por el salario mínimo y los pisos están el doble de caros que a 50 km.

6. El turismo ahuyenta a la población local, convirtiendo ciudades antes estupendas en parques temáticos hostiles a quienes llevaban allí toda la vida. Algunos ejemplos muy conocidos son Venecia y Barcelona.

7. El turismo, especialmente el playero, agrede el medio ambiente.

8. Las soluciones tipo “parque de atracciones/megacomplejo turístico” no son rentables. Hay una fuerte inversión al principio, y luego pérdidas. En España hay cuatro (Isla Mágica en Sevilla, Terra Mítica en Benidorm, Parque Warner en Madrid y Port Aventura en Salou). De los cuatro, sólo Port Aventura da beneficios.

Los únicos que sacan tajada de verdad de todo esto son los constructores, y alguna multinacional instaladora de franquicias. Un ejemplo de cómo se nos ha convencido de que la industria turística española tiene algún sentido es la normalización de la segunda residencia, que para una familia de ingresos medios es económicamente un despropósito. Suponte que pagas 400 euros al mes por la hipoteca y los gastos del piso de la playa. Por doce meses, 4800 euros. ¿Qué vacaciones de lujo no te darías con ese dinero?

No estoy en contra del turismo, así, en bloque. Está muy bien ir de vacaciones. Está muy bien que haya bares y hoteles. Lo que no está nada bien, porque es mentira, es convertirlo en la clave de la economía de un país, que es lo que está ocurriendo. Sólo va a servir para hundirnos más.

Cultura emprendedora

Hace un tiempo, iba yo dando una vuelta por mi barrio una mañana. Tenía que ir al supermercado y es más práctico y agradable andar que coger el coche si no tengo que cargar con pesos grandes. Entonces me crucé con un niño y una niña de unos seis años, que habían pinchado en un tablón pulseras y collares hechos por ellos con bolitas de plástico. Me hizo mucha gracia y compré un colgante: un búho plateado colgado de un cordón de plástico negro. La confección no era de muy buena calidad, pero bueno, el detalle. He vuelto a ver a estos niños otros días, siempre en vacaciones.

Para mí era un ejemplo de cómo no es nada, nada fácil eso de “emprender”. Parece muy sencillo, pero estos dos nenes estaban disfrutando de unas condiciones privilegiadas de las que no creo que disfruten la mayoría de niños españoles.

Viven en un barrio, no en una urbanización. Eso permite que haya adultos y jóvenes que caminan por delante de su casa, ya sea con un destino concreto o simplemente paseando. El conjunto de la ciudad en la que estamos invita al paseo.

El barrio es razonablemente seguro. Se puede dejar salir a los niños a la calle porque la visibilidad es buena y la acera es ancha (el tráfico, eso sí, es muy peligroso). Además los padres permiten a los dos niños salir a la calle. Los padres del varón permiten que tenga un hobby que puede considerarse “afeminado”. Los padres de la niña dejan que se quede sola en la calle.

Los niños cuentan con suficientes recursos como para hacer sus colgantitos.

Todo esto es necesario sólo para que los niños saquen el tablón a la calle. Para vender, necesitan haber tenido una educación que les anime a acercarse a un adulto desconocido a invitarle a mirar la mercancía y al mismo tiempo ser lo bastante listos como para entender que a muchos adultos es mejor no acercarse. Y ciertas habilidades sociales para hacer el trabajo entre dos, claro. Y que los adultos y jóvenes de la zona tengan dinero para gastar.

No basta con desearlo. No basta con esforzarse.  Si empezaste tu empresa en el garage de tus padres, es porque tenías garage y padres. Afortunado tú.

¿Son 1900 euros al mes un salario realmente alto?

DSC_0027Lujos. Tras una buena noticia, reventé el presupuesto del mes y le hice una foto a mi autoregalo. Mayo 2013.

En las últimas semanas, me he encontrado con dos visiones muy optimistas del coste de la vida. Primero, una mujer muy joven que está haciendo un ciclo formativo relacionado con cuidados me contó sus planes de independizarse tan pronto como consiga su primer empleo. Y en segundo lugar, Pablo Iglesias dijo “Ningún eurodiputado se atreverá a decir que en España no se puede vivir con 1.930 euros al mes, sobre todo cuando te pagan las dietas”, una frase tan tautológica como “todo es falso salvo alguna cosa”. Evidentemente, si te pagan las dietas tus ingresos no son de 1900 al mes, son mayores.

Luego he visto por ahí cosas como “un sueldo digno”, una expresión que me suena tan rara como “un sueldo cuadrado” o “un sueldo azul”. En mi opinión, el dinero no tiene dignidad, ni indignidad, ni moral, ni nada de eso. Las ocupaciones puede que sí. Mi salario no me enorgullece ni me dignifica, y tampoco me avergonzaba  o era indigna cuando ganaba el salario mínimo. Mi actual trabajo, sí. Cualquier cuestión moral en un salario está en quien lo paga: el ruin, o quien podría sentirse bien, es quien trata bien (?) a sus trabajadores.

Pero veamos, ¿qué tal se vive con 1900 al mes? Aquí hay truco. ¿Cuántas personas pueden vivir con ese dinero? Porque si asumimos que en una casa entran varios sueldos, ya estamos haciendo trampa. Con dos sueldos de 1900 ya no hablamos de 1900, sino de 3800.  A continuación, lo que vamos a ver no es si con 1900 se puede vivir, que sabemos que se puede, sino si es realmente un sueldo alto. Supongamos dos adultos sin hijos ni otras cargas familiares que viven en una zona metropolitana y tienen 1900 euros al mes. Asume dos sueldos mileuristas o que uno de los dos está en paro, nos va a dar igual. Puede que alguna de las cosas que voy a presupuestar te parezcan un lujo, pero lo que estamos viendo es si se puede vivir BIEN con ese dinero.

Hipoteca o alquiler. 500 euros por decir una cantidad redonda. Si te parece poco, sigue leyendo. Nos quedamos con 1400.
Un teléfono fijo con internet y dos móviles. Sólo las facturas, el móvil nos lo regalaron. 90 euros. 1310.
La luz, el agua, el gas, todos esos gastos fijos redondeamos a la baja a 110. 1200.
La pareja tiene un coche, viejo o heredado. Si prorrateamos 500 euros (seguro, ITV, un redondeo para alguna avería) entre 12 meses nos salen 40 euros al mes. Si añadimos la gasolina presupuestamos 200 en total al mes para todos los gastos que da el coche. 1000.
Comida. 250 euros. Esto supone comer un poco, no mucho, de carne y pescado frescos. Mucha verdura y ningún precocinado. 750.
Esta pareja es precavida y reserva unos 50 euros al mes para salud. No tienen un seguro privado, pero piensan en una visita al dentista, unas gafas nuevas, un medicamento, anticoncepción…. 700.

Suponte que piensas en hipotecas mucho más caras. Vamos a invertirlo: la hipoteca son 700 y el dinero libre a fin de mes son 500. Sólo intento calcular un coste medio de una zona metropolitana no  muy cara.

De estos 700 (o 500) euros sale: ahorrar. Comprar ropa. El ocio. Ir de vacaciones. Emergencias, como por ejemplo arreglar cualquier cosa que se rompa. Sustituir lo que se rompe definitivamente. Cortarnos el pelo. Comprar regalos (a la familia, a la compañera que se jubila, al amigo que se casa…). Comisiones en el banco, si las hay (si uno de los dos no tiene nómina, su cuenta casi seguro que cobra gastos). La posible formación académica de quien no trabaje. Te lo digo ya: o ahorras un poco para las emergencias, o tienes margen para el ocio. Las dos cosas no. Es simple. Un par de cervezas y una tapita en el bar de la esquina, varias veces a la semana, son 100 euros al mes. Una semana de vacaciones con avión y hotel, bastante más que eso si lo ahorras y lo planeas. Y así sucesivamente. Se puede vivir con 1900 al mes, siempre que le des muchas vueltas a cada gasto. Muchas, muchas vueltas. Y que no vivas en Madrid, Barcelona, o algún otro lugar con la vivienda muy cara.

Ante esto, hay dos opciones inteligentes compatibles entre sí. Una es exigir que la mayor cantidad posible de bienes y servicios sean públicos y gratuitos. De lo presupuestado, pienso en la telefonía, la luz, el agua, el gas, los gastos por salud, la formación. La segunda cosa, es luchar porque aumenten los salarios de quien gana menos que esto. Protestar por los ingresos de quien gana un poco más que la media no va a beneficiar en nada a quienes ganen menos que ellos. Tu enemigo no es el dosmileurista, precisamente.

Teoría y práctica del activismo.

Puede parecer que hay cierta superioridad del activismo callejero frente al que se hace en redes sociales, ante lo cual quienes pasamos mucho tiempo frente a un ordenador tenemos la tentación de defendernos, en nuestro método o en la validez de las herramientas que usamos. Pienso que es una distinción inútil, pues la diferencia clave no está entre activismo online y activismo en la calle, sino en los grados de separación con la realidad. Leer lo que escribo aquí es tan real como leerlo en papel, escucharme en un aula, o comentarlo en una cafetería. Veamos a qué me refiero con qué es la realidad.

El grado 1 del activismo son las acciones encaminadas a conseguir justicia o eliminar discriminación. Pongamos un ejemplo que se puede hacer dentro y fuera de redes sociales: el uso del femenino plural como genérico. Supongamos una asociación cultural que pone en sus estatutos que el femenino plural se entiende como genérico; da igual si están en un centro cívico de barrio, en un blog o en facebook. El póster que dice “ESTÁIS TODAS INVITADAS A NUESTRA FIESTA DE ANIVERSARIO” es un acto reivindicativo.

El grado 2 es la elaboración o difusión de teoría que explique, divulgue o eduque sobre el activismo. Los estatutos de esa asociación explican porqué van a tomar esa medida. A los nuevos se les dice “no hay actividades sólo para chicas, el femenino es genérico, si hacen una exposición de fotos Pepe, Juan y Miguel pondrá “Tres conocidos fotógrafos malagueños”, pero si es mixto o genérico, será femenino”. Y se les explica porqué. “Es para dar visibilidad a las mujeres artistas, para que en las actividades mixtas no parezca que las mujeres están como invitadas, porque decimos “personas” en femenino, y para fastidiar al concejal de Cultura”.

El grado 3 es la evaluación de las acciones en función de la teoría. En mi ejemplo: ¿hemos sido coherentes y toda la documentación está en femenino? ¿es sólo por escrito o también es oral?

El grado 4, ya a tres escalones de distancia de la práctica, es la evaluación de la teoría: decidir si es útil, o no, si estamos de acuerdo con ella, o no. “No tiene sentido que nos pasemos un cuarto de hora de cada reunión con el Concejal de Cultura aguantando sus sermones sobre los estatutos”. “El femenino genérico no integra a las mujeres, sólo disfraza”. “El femenino plural genérico no sirve para lo que queréis que sirva”.

Grado 4 sería tambien la evaluación del grado 3. ¿Se puede evaluar un evaluación? Por supuesto, aunque a esta altura normalmente estamos opinando sobre personas. Es decir: Emi dice “los carteles muy bien, pero cuando hay un taller de pintura con niños y niñas, les habláis en masculino”. Fran dice: “Lo importante es que se apunten, no lo que te parezca a ti que tenemos que llamarlos, Emi, vamos a lo serio”. O dice, en privado, por ejemplo: “Emi siempre se fija en lo más tonto”.

Grado 5, sí, lo hay, es evaluar el grado 4: opinar sobre las críticas a la teoría. ¿Parece retorcido? Sólo hay que decir “Los que dicen que el femenino plural genérico no sirve para nada son todos unos saboteadores”. Censurar a Fran del ejemplo anterior específicamente por criticar a Lola. Censurar a la persona que dice: “no acepto tu teoría”. Supongamos que alguien dice “A Fran lo que le pasa es que se agarra a lo que sea para tener más razón que Emi”. Grado 5. Estamos a cuatro escalones de la realidad.

He establecido 5 grados. Pero incluso charlando con un café delante, el grado de cotilleo-sobre-cotilleo sube más. Es fácil decir: ¿Leo? Paso de Leo. Es de la pandillita de Fran. Grado 6. Y así hasta el infinito.

Hay que teorizar y hay que evaluar, pero eso no pude serlo todo. Como activista, considera hasta qué punto tu actuación está más cerca de cambiar el mundo, online o no, o más lejos, ya sea considerando teorías o evaluando el trabajo de los demás. No se trata de si tu acción es exitosa, sino de si es directa. Se trata de la respuesta a la pregunta: ¿qué has hecho hoy contra la injusticia?

El informe sobre desigualdad de género según el Foro Económico Mundial

De vez en cuando, nos dicen que España ocupa el lugar número 12, o 20, o algo así, en una clasificación de los países según su grado de desigualdad entre hombres y mujeres. Se trata de un informe que realiza cada año el Foro Económico Mundial.

Esta institución se considera a sí misma una “asociación sin ánimo de lucro”, lo cual puede hacernos pensar que tiene algún noble propósito para el desarrollo internacional. No es el concepto que usamos coloquialmente de ONG: en realidad se trata de una asociación de grandes empresas, o de empresas más pequeñas que destaquen en su sector o en su región. Aquí se puede ver una lista de miembros: Audi, Coca-Cola, DuPont, Yahoo!, vamos, lo mejor de cada casa. El Foro sostiene que su objetivo es mejorar el mundo, realizando informes y “fomentando el diálogo”, y organizando reuniones en las que “expertos” van a comunicar a los líderes mundiales soluciones para resolver problemas. Resumiendo: organizan encuentros entre políticos y empresarios, con el objetivo de que el mundo en el que vivimos no cambie en un ápice en lo fundamental. Resumiendo más aún: son un lobby muy bien organizado aunque con unos intereses muy divergentes: ¿qué pueden tener en común Nestlé y Fujitsu? Si queréis sacar conclusiones propias, aquí está la declaración de intenciones.

Desde 2006, este Foro (WEF en sus siglas en inglés) realiza un informe sobre la desigualdad entre hombres y mujeres. España acaba de pasar del puesto 11 en 2010 al 30, lo que puede sonar preocupante. En realidad, el salto más grande se produjo entre 2011 (puesto 12) a 2012 (puesto 26). Veamos porqué. Estos son los factores que se miden:

  1. Participación económica e igualdad de oportunidades.
  • Participación: una comparación de la ocupación de hombres y mujeres. Más mujeres trabajando, menos  desigualdad.
  • Desigualdad en los ingresos: una ponderación entre los ingresos mediso de hombres y mujeres independientemente de a qué se dediquen, y de la desigualdad salarial en el mismo puesto de trabajo.
  • Brecha de poder: la proporción entre hombres y mujeres entre legisladores, altos cargos, y directivos.

2. Logros educativos.

  • Grado educativo logrado por las mujeres comparadas con los hombres, en educación primaria, secundaria y superior.
  • Tasa de alfabetización femenina comparada con la masculina.

3. Salud y supervivencia.

  • Proporción entre los sexos al nacer. Esto busca detectar el aborto selectivo de fetos hembra y el asesinato de niñas recién nacidas.
  • Diferencia entre la esperanza de vida de hombres y mujeres.

4. Poder político.

  • Qué proporción de ministerios los ocupan mujeres.
  • Qué proporción de parlamentarios son mujeres.
  • Ratio de los años ocupados por hombres y por mujeres como presidente o primer ministro en los últimos 50 años.

Se pueden observar aquí algunas cosas. En primer lugar, el fuerte peso que tiene que haya mujeres gobernando. También, el poder económico de las mujeres. Y también, que sólo se observan datos en los que se puede comparar fácilmente un dato femenino con uno masculino, y la falta de interés para el WEF de lo que llamamos en sentido amplio “conciliación de la vida laboral y familiar”. Acceso fácil al aborto legal, existencia o no de una baja maternal, son cuestiones que a esta organización no interesan. Puede verse en ello dos cuestiones. La primera, que “gender gap” o “desigualdad de género” la definen como en qué son diferentes hombres y mujeres cuando se puede comparar exactamente el mismo valor. Los hombres no se quedan embarazados, así que todo parámetro relacionado con un aspecto tan decisivo para la vida de la mujer queda fuera.

La segunda cuestión es que el informe probablemente sirve como herramienta eficaz para que una empresa sepa la probabilidad de que sus usuarios, clientes, empleados, ejecutivos, y legisladores a los que hacer lobby sean mujeres. Esto permite, imagino, decidir dónde quieres poner una fábrica, utilizar la disparidad salarial a tu favor, entender dónde no es probable que las mujeres tengan poder adquisitivo para adquirir tus productos, etc. Es un medidor aceptable de la relaciones mujeres-empresa.

El puesto de España se desglosa así: si convertimos la igualdad entre hombres y mujeres en un 1, en España sería del 0,7266. Participación económica: puesto 76, proporción 0,6521. Educación, puesto 40, teniendo en cuenta que 25 países empatan en primera posición,0,9971. Salud y supervivencia, puesto 75, otro caso con muchos empates, proporción del 0,973 y finalmente, poder político, puesto 27, proporción 0,2841.

De aquí se puede deducir: que aunque las mujeres españolas están logrando una educación cada vez mejor, eso no se convierte en ventajas laborales ni salariales, comparadas con las de otros países. Los países que tienen un nivel económico y una cultura comparables, y mayor desigualdad en ingresos, son Italia (puesto 97), Grecia (puesto 75) y Malta (108). Ya fuera de nuestro entorno cultural,  Japón (104) Corea (118) Omán (123) y Arabia Saudí (134). Peor desigualdad estudios/ingresos que en España, siempre en países en nuestro grupo por renta per cápita, se halla en Eslovaquia (86/1), República Checa (95/1) Emiratos Árabes Unidos (122/1) y Kuwait (115/57).

Eso no son indicadores de la posición absoluta de las mujeres, repito, sino de su posición de desigualdad respecto a los hombres. Es decir: España es el tercer país de Europa, después de Eslovaquia y la República Checa, con mayor desigualdad salarial a pesar del buen nivel de estudios. Y también somos el sexto país de Europa, y el octavo país rico y democrático, con mayor desigualdad salarial del mundo, sin tener en cuenta el aspecto de los estudios.

Entrando al análisis de algunos de los factores: Aquí tenéis una bonita captura de la página 340 del informe: WEF gender gap SpainAnalicemos punto por punto: Descartemos salud y supervivencia. La tasa de esperanza de vida es buena y la ratio de sexos al nacer podemos atribuirla al azar (dudo mucho que en España se practique el aborto selectivo, al menos de manera significativa).

Yendo al principio, a participación económica, observamos un buen dato: hay paridad en lo que el informe llama “professional and technical workers”, es decir, profesionales, y personal altamente cualificado. No es del todo mala la proporción respecto a la población activa: 0.82. Los problemas nos los encontramos en: desigualdad salarial ante el mismo trabajo, 0,54. Ingresos respecto a los hombres, 0,59 y altos cargos, 0,48. Es decir: las mujeres llegamos a profesionales y a trabajadoras cualificadas, pero no a altos cargos, y ganamos alrededor de un 60% de lo que ganan los hombres. Es, creo, el peor dato de todos en lo que afecta al día a día de más mujeres.

En educación, si algo falla es que la alfabetización es muy ligeramente menor en las mujeres que en los hombres. Resulta preocupante que los hombres estudien menos en la universidad que ellas.

Por último, en poder político: el PP, que ahora tiene mayoría absoluta, tiene como política de igualdad abierta y declarada no utilizar cuotas de representatividad, lo que se traduce en que la representación de las mujeres es inferior a la de los hombres aunque sin desaparecer. También está la cuestión de que en España, el jefe del ejecutivo nunca ha sido una mujer.

Resumiendo: Aunque el WEF no incluya algunos indicadores de igualdad y de bienestar que serían muy útiles, como los relacionados con la salud sexual y reproductiva, parece más bien un indicador de hasta qué punto es probable que las mujeres estén en la misma situación económica que los hombres de su misma clase social (esa es otra cuestión: aquí no se miden indicadores de desarrollo, sólo comparaciones hombre/mujer). Sería deseable incorporar estos factores sociales a un índice más

Respecto a España, si nos atenemos estrictamente a este índice, estamos en una posición relativamente buena, aunque nuestro mercado laboral es abismalmente injusto.

Una nota en 2016: Cuando hice este post no me fijé en la gran diferencia entre el factor “Participación política”, que en España es alto (puesto 26), y el de “Participación económica” que está en la zona media de la tabla (puesto 67). Algunas consideraciones con los datos de 2015: España es un país con muchas mujeres ricas en el poder, y con mujeres mucho más pobres que los hombres. En España, a la mujer media le afecta bastante poco el poder político de las burguesas. Los países con más participación política y más desigualdad económica que España en 2015 son: Nicaragua, Bolivia, Cuba, Argentina y Costa Rica en América; Cabo Verde y Sudáfrica, en África. India y Bangladesh, en Asia. Italia es el único país europeo y con una economía comparable a la nuestra en el que el poder político de las burguesas no se corresponde con una mejora de las condiciones de vida del resto de las mujeres.

Los países con alta participación política y también en los factores más sociales son: los escandinavos, Irlanda, Eslovenia, Suiza, Alemania, Holanda, Filipinas y Nueva Zelanda.

Qué quiero decir cuando digo que eres rico.

En el glosario sobre feminismo, sexualidad, privilegios y temas afines, señalo que “si llegas a fin de mes es que eres rico”. Esto necesita delimitación, porque desde el punto de vista político, económico y social una persona puede estar en esferas diferentes, con más o menos concurrencia de privilegios por ello.

Es todo cuestión de grados: ¿qué quiere decir llegar a fin de mes? ¿llegar a fin de mes sin salir, ir al cine, comer pescado, comprarte un móvil? hay debate sobre qué quiere decir pobreza en Occidente; si por ejemplo vives en el extrarradio de una ciudad grande, necesitas dinero para transporte para ir a trabajar. Si tienes hijos, necesitan material escolar. Si tienes o buscas un trabajo con cierto código de vestimenta, necesitas comprarte esa ropa y renovarla. Si estás mal comunicado, necesitas coche. Estas preocupaciones no las tiene un pastor de cabras en el África Subsahariana, pero son necesidades reales y urgentes y no cubrirlas quiere decir que somos pobres. Así que en este sentido, mi margen para ser “rico” es subjetivo. No quiere decir ser millonario. Por ejemplo yo, profesora de secundaria, según mi propio criterio soy rica.

En el feminismo, esto tiene consecuencias. A menos que estemos hablando de la intersección con el comunismo, los intereses tradicionalmente defendidos por el feminismo son los de las mujeres ricas. Uno de los primeros, por ejemplo, fue el derecho de las mujeres casadas a conservar su patrimonio y el de las burguesas a ser profesionales. Hay una preocupación porque las mujeres ocupen los centros de poder, fundamentalmente con cuotas. Y como último ejemplo, el comentario crítico de la industria del ocio y el entretenimiento es un interés bastante “para ricas”. Podemos discutir esto, pero los pobres no producen películas, es menos probable que vayan a la universidad a aprender análisis textual, y tienen preocupaciones más urgentes y graves que el test de Bechdel.

La segunda es el punto de vista político, por el que pasaré muy por encima. Es simple: o eres dueño de medios de producción, y entonces eres burgués, o no lo eres, y entonces eres obrero, o asalariado, como más te guste decirlo. Si eres autónomo o pequeño empresario, estás en medio. En un país capitalista, los propietarios de medios de producción suelen ser ricos, y los demás normalmente no. Aquí la parte interesante del trabajo feminista de izquierdas es concienciar a los no-propietarios de que deben ser un colectivo unido. Hay mucho que decir sobre esa lucha, pero como lo que estoy haciendo es sólo definir, lo dejo aquí de momento.

En tercer lugar, tenemos lo más difícil y difuso: desde el punto de vista cultural, tenemos la clase media. Desde mi segundo punto de vista, la clase media no existe, es un engaño que nos han dado a los trabajadores “intelectuales” para que nos sintamos superiores a otros trabajadores. Yo, licenciada, soy un superior a la maestra diplomada que es mejor que la administrativa, que es mejor que la conserje que es mejor que la camarera que es mejor que la limpiadora. Hay una escala sobre con quién me apetece tomar café. Y es todo mentira, porque al final, todas tenemos el mismo jefe y los mismos problemas, sólo que para mí son un poquitín más fáciles porque nuestro jefe común me ha dado a mí más paga. El prestigio social de hacer un trabajo no manual ni me da de comer, ni me da más derechos, ni me protege de la explotación del empresario.

Sin embargo, observemos ese prestigio social. Ese sí es un privilegio: el de pertenecer a la clase media. Su definición es compleja; inevitable, es sólo un ideal, y además, quiere definirse por estar “en el término medio”, como la virtud (véase falacia del término medio). Por otra parte, como señala Lynda Nead (1), cuando se creó el concepto de clase media se hizo aglutinando a grupos de muy diversas ocupaciones y nivel de ingresos, con lo que se llegó a una definición coherente mediante la llamada “ideología doméstica” (la sacralización de la vida doméstica burguesa como lugar de paz y armonía) y la producción de roles de género claramente delimitados que nos han llegado hasta hoy.

De manera esquemática, las siguientes características son propias de la clase media en Occidente, aunque no tienen que cumplirse todas.

– Trabajadores intelectuales. Trabajas sentado. No haces trabajo manual. Has estudiado una carrera universitaria o una especialización, como un grado superior.

– Eres de una familia que siempre ha supuesto que ibas a estudiar. El recorrido “esfuerzo -> estudios -> carrera -> trabajo bien pagado” es un valor en el que se educa a los niños.

– En general, un aura de respetabilidad, que además se cultiva cuidadosamente. La clase alta pasa, y la clase obrera da esa batalla por perdida.

– Algo parecido se aplica a los modales. La clase media es la que se preocupa por con qué cubiertos se comen las gambas. La clase alta lo sabe… pero no se tiene que preocupar por ello. La clase media es la que le da mucho valor a saludar, a pedir por favor y a dar las gracias. No es que las otras no lo hagan, sino que no le dan la misma importancia.

– Un nivel económico intermedio según lo dicho en la primera definición.

– Un consumo muy alto de productos culturales, en parte porque casi todo lo que se hace te tiene a ti como objetivo.

– Uso de un registro lingüístico que se corresponde con el estándar en ese idioma. Esto tiene variaciones; por ejemplo, el andaluz culto o estándar no tiene el menor valor en este sentido fuera de Andalucía, pero los andaluces somos muy conscientes de la diferencia.

Un ejemplo de los valores de la clase media lo vemos en muchísimas películas que nos venden la idea de que con esfuerzo se consigue superar cualquier dificultad. Se me ocurren: El Indomable Will Hunting, Gattaca, Jerry Maguire, En Busca de la Felicidad, Family Man, Armas de Mujer, Billy Elliott. Y muchas películas sobre deportistas (por ejemplo, Invictus, Rocky, Quiero ser como Beckham). Todas estas películas cuentan lo mismo: desde orígenes obreros, o desde una crisis grave que lleva desde la parte media-alta al fondo de la escala, el esfuerzo personal y una pequeñita ayuda externa conducen a nuestro protagonista a donde quiere estar: del uno al diez, un siete. A un chalet en las afueras, y no a una mansión. A una pareja perfectamente heteronormativa, y estable, con niños a ser posible. El final feliz no tiene nada que ver con conseguir mucho dinero, puesto que la recompensa final casi siempre es… encontrar trabajo. El final feliz es el esfuerzo recompensado, la estabilidad, la incorporación a lo normativo, y a veces, el escape de la clase obrera. Cuando nos quieren contar una historia de millonarios, se recurre a la biografía de personajes históricos (María Antonieta, El Aviador), para dejar muy claro que nosotros, el público, no tenemos que aspirar a ser así. Sí, son ricos, pero son raros, inmorales, desgraciados y están locos. Esto vale también para la obsesión inglesa con la época eduardiana (véase Downton Abbey)

Es decir, y como conclusión: el dinero nos da privilegios, y más cuanto más dinero tengamos. Es un continuo con zonas grises. La clase media, aunque desde el punto de vista económico y laboral es una mentira, social y culturalmente sí es un privilegio,  relacionado con que nos convierte en el grupo “normal”, prestigioso, e invisible.

Respecto al segundo de los tres puntos de vista recomiendo MUCHO leer esto (sobre la clase obrera) y esto (sobre la mentira de la clase media).

1. Nead, Lynda. Myths of Sexuality: Representations of Women in Victorian Fiction. 1988.

Comunismo para torpes, 2. Conciencia de clase.

La conciencia de clase, en una definición muy sencilla, consiste en saber cuál es tu lugar en los procesos económicos y cuáles son las consecuencias de ello. Es saber quién es el enemigo. Aquí no hablamos de clase baja, media o alta, sino de clase obrera o burguesa. Los obreros son todos los empleados. Sí, todos. Aquí es fácil caer en la trampa de “yo no soy un obrero porque gano mucho”; o “yo no soy un obrero porque trabajo sentado”; o “yo no soy una obrera porque tengo estudios”. Que no. Tú trabajas y otro, cuyo trabajo es exclusivamente supervisarte, gana dinero. Eso es ser un obrero. Para más información, te lees esto que es corto o esto que es más largo, tiene más mala idea y está muy orientado a gente con estudios superiores.

Los no empleados pueden ser empresarios, que viven del trabajo de los demás, o autónomos, pequeños empresarios, que son un término medio: pueden estar viviendo del trabajo de otros, pero su posición puede ser bastante dura en competición con los empresarios más asentados, y toman iniciativas que no toma nadie más. La empresa privada muy pequeña existió en la RDA y en la URSS con Lenin, así que tampoco nos vamos a poner muy puristas.

Yo adquirí conciencia de clase de una manera intuitiva, no verbal, y muy frustrante, cuando era profesora en el IES González de Aguilar, en Estepa. La mitad de mis alumnos eran hijos de mantecaeras y olivareros. El pueblo tiene más de 20 fábricas de dulces navideños, muchos minifundios de aceituna, y una cooperativa que produce el mejor aceite de oliva del mundo. El pueblo es próspero, con muchísimo pequeño comercio.

Estaba yo un día en una cafetería playera, lejos de casa, con un grupo grande de gente poco conocida, y un imbécil que estaba un escaloncito por encima de las familias de mis alumnos dijo, muerto de risa, “Qué lástima. Acabar dando clase a las futuras mantecaeras, pobre”. Y me di cuenta de que yo estaba orgullosa de un trabajo que otros despreciaban.

Los profesores de secundaria somos personas con poca conciencia de clase. Nos hemos creído casi todos que la carrera universitaria que se pagó con el sudor de nuestros padres, y la nómina que nos paga la Administración educativa en lugar de un empresario de carne y hueso, nos colocan en esa ansiada clase media. Eso hace que en el mejor de los casos, deseemos para nuestros alumnos lo mismo. Se podría vivir el proceso Primaria -> Secundaria -> fábrica de mantecados como nuestro fracaso. Puede serlo, si la alumna tenía un potencial que yo no supe descubrir y despertar, o si ella en realidad quería estudiar pero no ha podido porque en su casa no había dinero. Pero aquella tarde, escuchando a aquel idiota que insultaba a mis futuros olivareros y mecánicos, entendí que mi trabajo no es entrenar una nueva generación de futuros médicos o profesores. Mi trabajo es guiarlos a todos hasta la siguiente fase, la que ellos elijan libremente, dándoles toda la información que pueda antes de que tomen esa decisión. Que estudien, sí. Pero que no vivan la fábrica o el barco pesquero como un fracaso, y desde luego, que sepan que yo estoy de su parte. Tengo claro que ni ellos ni sus padres son mi enemigo.

 La información sobre autónomos y PYMES me la aclararon @NewIlluminatus y @Enderrap. Gracias. 

Comunistas con iPhone (Comunismo para torpes)

Una de las críticas más frecuentes que se pueden oír acerca del comunismo es que tal o cual personaje comunista vive con comodidades y lujos consumistas, como pueda ser un iPhone, una vivienda cara o unas vacaciones. Esto sólo demuestra en los críticos un completo desconocimiento de qué es el comunismo y para qué sirve. El comunismo no se puede entender como una crítica a las posesiones individuales o al consumismo, sino al origen de la riqueza.

Para las personas que no saben nada de economía todos los bienes parecen iguales, pero es muy importante distinguir entre los medios de producción (los bienes que te permiten producir más cosas) y todos los demás. Medios de producción serían, por ejemplo: una finca, una explotación agrícola, una fábrica, e incluso una cantidad de dinero lo bastante grande como para hacer negocios con ella, es decir el dinero puede ser o no ser medio de producción, según se mire (para ser un medio de producción necesitarías tener mucho). ¿Y la producción de servicios, por ejemplo una tienda o una clínica? Vamos a considerar que sí son medios de producción, porque producen riqueza.

Ahora veamos de dónde sacamos el dinero. Lo obtenemos trabajando, con nuestro salario, o con nuestras obras si somos autónomos. Y lo obtenemos mediante el trabajo de los demás, si somos empresarios, o jefes. Sí, el dueño de una fábrica, una tienda o una explotación agrícola trabaja en el sentido de que se levanta temprano para supervisar, e incluso hace el mismo trabajo objetivo que sus empleados, pero la realidad es que además saca un beneficio del trabajo que han hecho otros. Eso se llama plusvalía.

También podemos obtener dinero de las rentas: tenemos una propiedad y la alquilamos. O especulando: tenemos unos bienes N y hacemos maniobras que no producen nada para que su valor aumente. Simplificando mucho son posiciones equiparables a las del empresario: obtienes beneficios personales sin estar produciendo nada para la sociedad, y quizá dañando a los demás.

Ahora volvamos a nuestro hipotético comunista con iPhone. Supongamos un mecánico que trabaja para en un taller. Como tiene mucha cualificación, está muy especializado y es de mucha antigúedad en la empresa, vamos, por lo que sea, gana muchísimo dinero, y se lo gasta en lo que le parece. Y dice que es comunista. ¿Lo que hace es hipócrita? No. Su sueldo se lo ha ganado legítimamente y si se compra un iPhone o una casa en la playa, no está explotando a otros. Él es un empleado de una empresa privada. Gana dinero, pero el taller mecánico técnicamente lo está explotando (el dueño del tallar gana dinero cómodamente con el trabajo de nuestro mecánico). Su posición legal y económica es la misma que la limpiadora del mismo lugar. ¿Es ético que se compre lo que le dé la gana? Pues podemos hablar de eso otro día, pero eso ya no sería hablar de comunismo.

Ahora nuestro mecánico se harta del taller y de su jefe y quiere poner uno propio. Piensa en trabajar con media docena de compañeros y una recepcionista. Aquí es donde sí podríamos decir que si monta una empresa, y los demás reciben un sueldo, eso sí sería hipócrita e incompatible con el comunismo, porque él sería un empresario más, obteniendo un beneficio de explotar a los demás trabajadores. Tiene varias opciones legales coherentes con ser comunista, pero montar una empresa y emplear a otros no es una de ellas. En un país capitalista, por ejemplo, todos los trabajadores del taller podrían ser socios, o montar una cooperativa.

Este mecánico también estaría haciendo algo incoherente si invirtiese el dinero que ha obtenido trabajando en especular. Es decir, si comprara acciones para jugar en Bolsa, si comprara pisos para luego venderlos más caros, resumiendo: si realizara actividades económicas que producen beneficios sin trabajar o que consistan en la explotación de otros.

En dos palabras: el comunismo NO es el reparto de tus bienes de uso personal, ni la defensa del consumo ético, ni una crítica al consumismo, sino la propiedad pública de los medios de producción. Y la única manera de ser un comunista hipócrita es ser comunista y empresario.