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Propósitos de año nuevo, otra vez.

Llevo varios años poniendo por aquí una lista de propósitos de Año Nuevo. Es una manera de que la lista esté localizada y poder recordarla. Suelo cumplir unos cuantos, más que nada porque intento ser realista. Este año ha sido desastroso en muchas cosas personales (salud mía y de familiares, principalmente), pero algo he podido hacer. Mantuve la tasa de aprobados, aunque lo tenía fácil, con tres grupos de 4º de ESO. Terminé la tesis, de la que solo me queda defender. Con una mezcla de ejercicio físico y control del estrés conseguí no caer enferma de verdad. Sobre el eterno “quiero leer más libros de los que compro y reducir la altura del montón de pendientes”, pues este año ha ido mejor, porque el montón invencible al menos mantiene la altura sin crecer. Sigo tirándome del pelo cuando estoy nerviosa, y he empezado a medir el tiempo que paso online así que ahora podría empezar a reducirlo. Y algo importante: no he roto relaciones, no he cerrado capítulos.

Y estos son los de este año:

Trabajo, dinero, y demás cosas prosaicas:

  1. Mantener la tasa de aprobados en junio es imposible. Subirla al 70% desde el 50% actual sería todo un logro.
  2. Hacer actividades más variadas y más comunicativas.
  3. Volver a ahorrar. Ya sé cómo, y se me da bien, pero una serie de gastos en 2015 me han desequilibrado las cuentas y hay que volver a echarlas.

Salud:

  1. Pues lo de siempre: mantenerla. Que no es igual para todo el mundo, pero en mi caso depende mucho de mí.
  2. Derivado de lo anterior: seguir haciendo ejercicio. Aumentar las distancias que camino sin esfuerzo (este año pasó de casi 5 a 8 kilómetros). Hacer yoga como mínimo en días alternos, y si es a diario mejor.

Hobbies y demás cosas importantes y divertidas:

  1. Como siempre, leer más libros de los que compro. Con reducir el montón me vale. Ahora son casi 280.
  2. Seguir escribiendo en los blogs; resucitar el blog de cocina.
  3. Vaciar el cesto de la costura es mucho pedir… por lo menos empezarlo.
  4. Volver a hacer algún tipo de trabajo manual, como joyería, que la tengo muy abandonada.
  5. Pasar menos tiempo viendo bobadas online y más tiempo viendo series o películas.

La verdad es que me cuesta distinguir “propósitos” de deseos este año, pero aquí están. Lista y preparada para que las cosas cambien.

Propósitos de año nuevo: revisión.

El año pasado hice aquí una lista de propósitos, que sin pretenderlo cumplía algunas de las condiciones que deben tener este tipo de buenas intenciones. Simplificando: deberían ser pocas, concretas, y medibles. Mejor que “apuntarme al gimnasio” es “ir al gimnasio dos veces a la semana”.

Veamos lo que conseguí y lo que no.

  1. Mantener la tasa de aprobados: lo conseguí, aunque lo tenía fácil al tener apenas 70 alumnos en vez de los habituales 100-120. Y con tres grupos de 2º ciclo, donde los resultados suelen ser mejores que en el 1º.
  2. Conseguir cien libros más para la biblioteca escolar: lo conseguí con ayuda. Solo no puedes, con amigos sí.
  3. Terminar la tesis doctoral: Pues no, no ha podido ser, pero casi. Me falta un capítulo, revisar, y concluir.
  4. Evitar los problemas de salud que está en mi mano evitar: psché. Podría ser peor.
  5. Seguir haciendo ejercicio: también psché. Hago un poco más de la mitad de lo previsto.
  6. Vaciar el cesto de la costura: JAJAJAJA. No. Apenas lo he tocado.
  7. Leer más de lo que compro (o me regalan). Pues tampoco. Redondeando lo leído (y en diez días que le quedan al año, puedo hacerlo), serían treinta leídos del montón acumulado y cincuenta nuevos. Echadle la culpa al Algarve Book Cellar: los libros de segunda mano son mi perdición.
  8. Leer más variado: esto sí. Estilos variados (mucho ensayo que no tenía que ver con la tesis, también), y autores también. Sin contar antologías, he leído a casi 20 autores desconocidos para mí, y apenas he repetido autores.
  9. Escribir semanalmente en los 3 blogs que mantenía en ese momento. No lo he hecho por dos motivos: por una parte, la biblioteca escolar no genera tanta información ni tanto tráfico, y una media de 2 posts al mes (o 15 al año) es más que suficiente. Lo importante es que si hay información, se incluya ahí. Respecto al blog de cocina, mantenerlo ahora mismo es una tarea demasiado ambiciosa considerando el tiempo que consume la tesis. En este blog llevo casi 70 entradas, superando ampliamente la media de una semanal.

Es decir: tres cumplidos, cinco que no se han cumplido pero me he acercado o al menos lo he intentado, uno que no, ni de lejos.

Este año no quiero ser demasiado ambiciosa. No quiero mezclar propósitos con deseos, y en realidad, mantengo casi todo lo que dije el año pasado. Este año quiero conseguir lo mismo, y un par de cosas más:

Una, dejar de tirarme del pelo. Me tiro del pelo como quien se muerde las uñas, sobre todo cuando estoy estresada.
Dos, pasar menos tiempo en internet. Que deje de ser mi principal distracción / forma de ocio. Este no es un propósito bien formulado porque debería ser medible, pero bueno. Así se queda, al menos de momento.

Hay un par de cosas más, pero son más deseos que intenciones, así que se quedan fuera. A ver qué tal sale todo.

Calendario: una actividad para animar el fin de trimestre.

El mes de diciembre en un centro de enseñanza es un momento un poco raro, y a veces bastante duro. Todo el mundo está cansado, y después de una semana de exámenes, te quedan entre una o dos semanas que es poco didáctico llenar con materia del 2º trimestre. Entonces es cuando llegan las actividades “navideñas”, que no siempre son originales y no siempre apetecen. Porque estamos en un centro muy multicultural, porque ya van a cantar villancicos en clase de Música, porque la profesora odia cordialmente las navidades, por lo que sea, queremos hacer algo especial pero que no sea con Papás Noeles ni niños Jesuses. He probado esta actividad una sola vez con gran éxito en 1º de la ESO: crear un calendario de pared para el año siguiente.

Como en otra ocasión, si quieres usar mi idea en una programación didáctica te curras tú la parte teórico-metodológica (Objetivos/contenidos/competencias/evaluación/yatúsabes). Y si la usas, por favor, deja un comentario, me encantará saber qué tal te fue.

Nivel: En plástica, Básico; más que elemental y menos que intermedio; funciona en 1º de ESO y podría utilizarse también en 2º. En cualquier lengua extranjera: elemental, si usas la actividad para repasar o aprender los meses del año y los días de la semana.

Recursos y materiales: Cartulinas de colores. Una ilustración a tamaño folio, que puede ser foto, dibujo, o collage. Un ordenador y una impresora, si se trabaja a ordenador. Escuadra, cartabón, lápiz, rotulador y fotocopiadora, si se trabaja a mano. Pegamento. Grapadora.

Qué vamos a aprender o practicar: Los días de la semana. Los meses del año. Las estaciones. Técnicas de estudio y de organización del tiempo: cómo utilizar un calendario de pared grande para ponernos recordatorios.

La Actividad.

  1. Crear o copiar una imagen tamaño folio. Tema y técnica, libres. Puede ser vertical u horizontal, pero horizontal queda mejor.
  2. Recortar un trozo de cartulina de un color que quede bonito, dejando un margen de un par de centímetros todo alrededor, y medio cm. más en la parte de abajo. Pegar el dibujo centrado sobre la cartulina.
  3. Hacer una cuadrícula de 7 x 7 en un papel no más ancho que el folio. Es decir: tamaño folio como mucho en dibujo horizontal y tamaño cuartilla para dibujo vertical. Esta cuadrícula tiene que tener un margen superior lo bastante ancho como para que se puedan grapar las hojas y además escribir el nombre de los meses. las casillas deben ser todo lo grandes que te quepan sin dejar márgenes laterales, sólo arriba. calendario plantilla Cuando tengamos una hoja bien hecha, hacer once fotocopias, o repetir once veces si es muy importante que quede perfecto (esta es la tarea más difícil).
  4. Si se ha hecho todo a mano, escribir los días del mes sobre las fotocopias, con mucho cuidado de no equivocarnos con el día en el que empiezan los meses (esta tarea no es tan pesada como parece, mis alumnos tardaron muy poquito rato).
  5. Grapar los folios a la cartulina.
  6. Hacer dos agujeritos y coser a ellos un hilo para colgar, o simplemente pegar a la pared con cinta adhesiva.

Os dejo las fotos paso a paso de mi calendario, una plantilla, y un par de fotos que me dieron los alumnos. Son malillas, pero es todo lo que pudieron hacer así que hay que agradecérselas.

Una última nota: esta actividad es lo bastante fácil como para hacerse individualmente a ese nivel, pero el grupo puede tender a ayudarse y repartirse tareas espontáneamente. A menos que sea muy importante evaluar cómo hacer la parte de dibujo técnico, déjalos a su bola. Lo importante es pasarlo bien y llevar un calendario a casa.

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calendario

Introducción elemental al presupuesto doméstico.

comprar o hipotecarLa clase de consejo sobre economía que no necesitas con 18 años.

Cuando estuve de Erasmus, la universidad me mandó un pequeño librito informativo con unas páginas sobre economía doméstica que se pueden resumir en: no gastes mucho en emborracharte, aprende a cocinar, si tienes compañeros de piso comparte gastos, pide regalos prácticos a los adultos(1) que se ofrezcan a ayudarte.  Y ya está. El siguiente tipo de consejo económico que recibimos pasa a ser el de la foto. Hablando con gente joven desde adolescentes a universitarios, y comparando recuerdos de infancia con amigos, observo que los consejos que vendrían entre “no te lo gastes todo en salir” y “ventajas de la hipoteca variable frente a la fija”, tampoco se suelen dar en casa, llevados por esa idea que tanto interesa a quien sí tiene dinero que “hablar de estas cosas es de mala educación”, o que esas no son cosas que deban saber los hijos de la casa. Cada persona que se independiza aprende a manejar su dinero desde cero, con la influencia, como mucho, de la imitación inconsciente o el rechazo de las manías y prejuicios de los padres. Así que aquí van unos consejillos elementales sobre cómo hacer un presupuesto doméstico, que es algo que cualquiera puede necesitar.

La idea de este post no es enseñar a ahorrar, ni decirte que si estás mal de dinero es porque no sabes organizarte. No hay ingresos tan bajos que no admitan aprender a hacer un presupuesto, pero sí hay ingresos con los que no se puede sobrevivir o con los que no se puede ahorrar. Igual que saber cocinar no garantiza que puedas poner comida en la mesa.

Como voy a mantener mi explicación a un nivel muy básico, voy a usar como ejemplo a un estudiante con beca, que tiene 5000 euros al año, es de un pueblo lejos de cualquier capital (como mis alumnos) y pasa 10 meses al año en una ciudad universitaria. Tiene 500 euros al mes, por lo tanto. Lo que he dicho sobre “dos adultos, 1900 euros” es parecido, pero voy a suponer que mi estudiante tiene familia y no necesita presupuestar salud o emergencias. Los dos posts se pueden leer juntos, saca tus propias conclusiones.

El primer paso está hecho: convierte ingresos anuales en mensuales. Se puede trabajar por semanas, pero como los alquileres son mensuales yo prefiero los meses. Primero descontamos los gastos fijos, luego calculamos un margen para los “fijos variables” y luego repartimos lo que sobra, si sobra.

Los gastos fijos son el alquiler, el teléfono, internet, luz/agua/gas (que pueden estar incluidos en tu alquiler), transporte. Supongamos que son 200 alquiler, 50 transporte, 50 lo demás, redondeando. 300. A mí me liaba cuando contaba cada cosa según me llegaban los recibos a lo largo del mes, porque no todo se lo cobraban el día 1. Lo mejor es no contar con este dinero nunca, sácalo de todas las cuentas. No existe. Fuera.

Por otra parte, debes añadir a los gastos fijos, si los tienes, los anuales. Si eres un estudiante no tendrás muchos. Puede haber cosas como el seguro del coche o la moto, libros de texto…. Si tienes ingresos mensuales, se cogen los gastos fijos anuales, se dividen entre 12, y se consideran parte fija, apartándolos a una hucha hasta que haga falta.

Los gastos “fijos variables” son las compras del supermercado: comida, higiene, limpieza de la casa. Ya dije que con 250 euros dos adultos comen bien, con carne y pescado. Vamos a dejarlo en 100, redondeando. Es apurado, lo sé. Puedes ajustarlo más adelante. Aquí tienes algunos consejos.

Te quedan otros 100 euros para los demás gastos. Aquí puedes contar por semanas, y te sale 25, o por días, que te sale 3 y sobra un poquito. Yo lo tengo planteado por días, pero dispongo de más dinero. Lo que metemos aquí es todo lo demás: todo lo que comas fuera de casa, material escolar y libros, ocio, ropa, regalos, etc. Cuando tengas que comprar algo que no se gasta, si puedes, recuerda la Ley de Vimes. Si puedes.

Ahora te haces una hoja de cálculo o simplemente una cuadrícula en papel o en un documento de texto y apuntas en dos columnas lo que te vas gastando, y en qué. Una columna es para comida e higiene, y la otra para todo lo demás. A mí hacer una cuenta atrás me resulta angustioso, prefiero ir sumando aunque el resultado sea el mismo. Una vez a la semana o al mes, suma todo para ver si vas bien o si te pasas. Se trata de no pasarte del presupuesto que has establecido. Si un día no gastas, al siguiente tienes el dinero de ese día acumulado; evidentemente no es necesario gastar cada día el dinero asignado, pero sí no pasarte. Apuntarlo todo, absolutamente todo, al menos los primeros meses, sirve para darnos cuenta de “en qué se va el dinero”. También para saber si puedes permitirte hacer cambios, o si tus predicciones no eran realistas.

Con unos ingresos tan justitos ahorrar es dificilísimo. Sobre eso, lo único que te puedo decir es que si puedes apartar aunque sea un par de euros al mes, todo se acumula. Algunas webs que he leído sobre esto recomiendan ahorrar entre el 10% y el 15% de tus ingresos, pero eso no siempre es posible. Eso sí, a mí la hucha de los céntimos me ha sacado de algún apuro serio.

Qué hacer si llega dinero inesperado, un regalo por ejemplo: depende de cuánto sea y de cuánto tengas. Lo primero, cubrir deudas si hay alguna. Lo segundo, pensar si nos va a venir pronto algún gasto importante que normalmente nos cueste mucho hacer, y reservar el dinero para eso. Luego, escoger entre simplemente integrarlo a los gastos comunes, darnos un capricho, o ahorrar, dependerá de cuánto dinero sea y cómo nos pille ese momento.

A qué renunciar si algo sale mal: en mi caso, lo primero es el alcohol. Lo último, ultimísimo, es lo que facilite contacto humano: el móvil, internet, el transporte.

Está claro que llevar un presupuesto no es una fórmula mágica. Es un poco como limpiar la casa: es aburrido y parece que podrías haberlo hecho mejor y más eficazmente. Lo que propongo aquí es una propuesta para quien no sabe, y nunca ha tenido que controlar sus gastos. También para que quienes no necesitáis contar cada euro tengais una pildorita roja. Si tenéis algún consejo más, ahí están los comentarios.

21 días, día 8. Exámenes y ACIS.

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Ayer terminé el examen de 4º. Hoy me pongo con el de 1º de ESO. Los exámenes de 1º de ESO tienen una dificultad extra para mí: hacer, aparte, la versión para los alumnos con una adaptación.

Los alumnos que necesitan una adaptación del material tienen unas necesidades muy diferentes. A veces simplemente necesitan más tiempo, y lo van a necesitar siempre. Otras veces es que por el motivo que sea han entrado en la ESO con muy bajo nivel, y tienen un retraso en lo académico de uno o dos cursos. En inglés empezamos casi de cero, pero llegan desanimados y a veces no hay quien los motive. Y en tercer lugar están los niños y niñas que tienen dificultades del aprendizaje y no pueden superar los mismos objetivos que el resto de la clase, ni siquiera con un poquito de ayuda extra.

Este año, sólo tengo dos alumnos con ACI (adaptación curricular individualizada), que coloquialmente llamamos “alumnos de apoyo”. Estoy obligada a adaptarles ligeramente las tareas que hacemos. En los exámenes, eso quiere decir que tengo una versión normal y una versión fácil. A menudo le pongo el examen fácil al tercio inferior de la clase, o lo uso como motivación: “si te portas bien, te pongo el examen fácil”. En realidad, no hay tanta diferencia porque estamos en un nivel muy elemental. El examen fácil tiene más preguntas tipo test, la sección “vocabulario” puntúa más, y a veces no tienen que hacer una redacción. Al nivel que tenemos en 1º de ESO es muy difícil simplificar.

Tardo hora y media en revisar y cambiar cosas en el examen que puse el año pasado por estas fechas. No me quito de la cabeza a los “niños de apoyo”, la verdad es que mi objetivo es poner un examen que sean capaces de hacer. Separo una lista con los alumnos, adaptados o no, que van muy mal en mi clase. Como el examen es el viernes, el lunes les diré que si me demuestran que han estudiado les prepararé unas fotocopias de refuerzo.

Después de un descanso, preparo las cosas que me van a hacer falta esta semana. Me hago un esquema de qué voy a hacer cada día, imprimo los exámenes y los guiones, y compruebo que en las clases donde voy a utilizar el libro, los ejercicios son adecuados y no tengo que modificar nada.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales: 2.

21 días, día 5. Hoy tengo deberes.

Los jueves tengo: hueco, biblioteca, hueco, dos horas de clase. Llego una hora demasiado pronto porque sé que tengo muchas cosas que hacer.

En la sala de profesores está alguien que ha faltado tres días. No tiene buena cara. Dice que ha tenido gripe y que no se ha recuperado. Por faltar un día para ir al médico y por el par de días siguientes no pierdes sueldo, pero si falta más de 3 días o si le dan la baja, la de verdad, pierde el 50% del sueldo de todos esos días, desde la primera falta. Así que después de 3 días, ha vuelto.

Empiezo mi tiempo extra de hoy con una lista de tareas. Algunas son muy breves, pero son muchas y no me quiero olvidar. Me salen un poco más de 20 cosas. Empiezo por las más sencillas. Casi todo es papeleo. En algún momento hago un descanso cortito.

Tengo una vista de una madre. Normalmente, las reciben los tutores, pero siempre hay alguien que quiere ver a todos los profesores que han suspendido a su hijo o hija. Yo dejo hablar, esta madre viene con mucho que decir, y además yo quiero que todo quede muy claro. La atiendo durante unos 40 minutos y me quedo sin tiempo para ninguna de las tareas de peso que iba a hacer hoy. Ese es uno de los problemas de aprovechar los huecos: solo puedes dedicar ratitos breves, toca el timbre y a clase.

En la biblioteca hay más jaleo que de costumbre. Me siento el tiempo justo de registrar devoluciones y préstamos. Coordino a 6 niños que me ayudan en tareas diferentes (mover libros de sitio para colocarlos bien, pegar tejuelos). Mis ayudantes son un turno rotatorio, dos personas al día, y si hoy son tantos es porque hay más alumnos que se aburren y me preguntan si pueden ayudar en algo.

El día termina con dos horas seguidas de clase en 4º. Las dos clases trabajan por grupitos, muy tranquilamente. Yo superviso, voy de grupo en grupo y contesto dudas. Hay un poco de debate sobre porqué es machista y clasista llamar “señorita” a las profesoras. Dedicamos un rato a cantar.

Me voy a casa con una de las dos conserjes porque nos coge de camino. Me comenta algo sobre la vida social de la semana que viene y charlamos de naderías. Lo menciono porque sé que en otros centros, el profesorado y el personal no docente no se relaciona, pero en este instituto sí.

Las principales tareas que me llevo para casa son terminar de poner tres exámenes. Les doy mucha importancia y nunca pongo sin más los que vienenen el libro del profesor, les cambio cosas. Cuanto más me distancio del libro de texto en clase, más tengo que poner de mi parte al crear exámenes. En casa, completo el examen de tercero, y hago partes de los de cuarto y primero. El examen de cuarto me da muchos problemas: no usamos libro de texto y es muy fácil inventar ejercicios de gramática y vocabulario, pero los textos de comprensión lectora que tengo a mano (libros del profesor, internet) no se ajustan nada a lo que hemos hecho en clase últimamente. Tengo tres días más. Termino el día imprimiendo un par de cosas porque en el trabajo las impresoras están todas o rotas o desconectadas. No es habitual que les pase a todas a la vez.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 7:30 excluidos todas las pausas. Termino de trabajar sobre las 7:30.
Recursos que he echado en falta: un ordenador en el despacho. La calefacción. Una impresora sin tinta, dos estropeadas o desconfiguradas. No tener ordenador ni pizarra digital en dos aulas.

Día 1. El horario.

Hay cierta confusión sobre cuánto tiempo trabajamos los profesores de Secundaria. Son, oficialmente, 35 horas en semana, de las que 30 son de obligada permanencia en el centro. Estas horas se dividen en horario regular y no regular, y el horario regular se divide en horas lectivas y no lectivas. Las lectivas son un mínimo de 20. Son las que se pasan dando clase. Yo tengo una redución de 3 horas por ser jefa de departamento, así que doy 17 horas de clase. Nunca he dado tan pocas; he llegado a tener 22.

Las horas no lectivas y el horario no regular tienen en común que son el horario en el que no damos clase. La diferencia es que las primeras tienen lugar todas las semanas, mientras que las segundas son flexibles. Por ejemplo, formación o las sesiones de evaluación, que tienen lugar trimestralmente.

Incluyendo las tres horas de jefatura de departamento, mi horario regular (el fijo semanal) tiene once horas en las que debo estar en el centro, dedicada a alguna tarea (jefatura, atención a familias, biblioteca, o guardia). Mi horario no recoge nada explícito sobre preparar clases o corregir exámenes. Tampoco incluye descansos, porque la biblioteca abre los recreos.

He preferido que el día 1 sea domingo y no lunes porque es cuando organizo la semana, sobre todo los materiales. Películas, mp3, libros, o papeles que vaya a necesitar durante la semana. Procuro imprimirlo todo en casa porque no siempre te puedes fiar de tener impresora operativa en el trabajo. De eso hablaré otro día.

Hoy he tenido que trabajar muy poco porque esta semana voy a utilizar material que ya tengo preparado de antes. Ha sido más el asegurarme que el pendrive que entra en el aula tiene los documentos que debe, e imprimir un par de cosas.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales trabajadas: 1.
Recursos que he echado en falta: Poder imprimir en el trabajo.

 

 

 

 

Propósitos

Me encantan las listas, qué le vamos a hacer, y hacer resoluciones. Esto no tiene mucho interés para nadie, más que para mí, pero ponerlo en el blog es una manera de hacerlo real y obligarme a cumplirlo.

Trabajo:

  1. Quiero mantener e incluso superar la tasa de aprobados del año pasado. No porque sí, sino porque sé que con los alumnos que tengo, se puede.
  2. Y quiero 100 libros más en la biblioteca. No sé de dónde van a salir, es más un deseo que una resolución. Pero los quiero.
  3. Terminar mi tesis doctoral, ese zombie.

Salud:

  1. Evitar todo lo que sea consecuencia del estrés, o de descanso o ejercicio insuficiente.
  2. Seguir haciendo ejercicio ahora que he dejado el baile; caminar 25 km a la semana.

Hobbies:

  1. Ver el fondo del cesto de la costura. Ni siquiera es la parte creativa de aprender a hacerme ropa, no. Son esas cosas que necesitan una puntada, un botón….
  2. Leer más libros de los que compro. Con reducir el montón me vale. Ahora son casi 250.
  3. No me fijo cantidades de libros que quiero leer, pero… leer más variado. Menos narrativa, más poesía y ensayo.
  4. Ahora mantengo tres blogs: el de la biblioteca escolar, éste, y el de cocina lo tengo abandonado. Publicar un post semanal en cada uno. Este año han sido 126 aquí, 13 de cocina, y 5 (incluyendo las páginas en pestañas) en el de la biblioteca, 144 en total, así que no es un objetivo tan distinto de lo que ya estoy haciendo.

Escribir muchísimo, leer bastante, hacer un poco de ejercicio. Mantener, mejorando un poquito.

Suerte a todos, y feliz año nuevo.

 

Cómo trabajar con canciones en lenguas extranjeras.

Al usar canciones en la clase de inglés, después de algunos años se plantea un problema práctico: cómo guardar las fichas de trabajo o las ideas para trabajar en el futuro en el ordenador. Ahora mismo tengo fichas de trabajo hechas por mí de más de 30 canciones, no todas con el mismo nivel de profundidad ni igual de buenas, pero son demasiadas para acordarme de todas y guardarlas en una carpeta con otras actividades para el mismo curso no funciona porque hay canciones que se prestan muy bien a trabajar en más de un nivel: un 2º de la ESO puede tener su primer contacto con los verbos irregulares con una canción que en 4º es sólo para repasar. Un 3º de la ESO rellena huecos y en Bachillerato usamos la canción como base para componer poemas. Por eso lo mejor es crear una hoja de cálculo que incluya datos importantes de cada canción.
Las columnas de mi hoja de cálculo son:

  1. Título.
  2. Intérprete.
  3. Nivel mínimo requerido.
  4. Nivel máximo (para el que la canción tiene interés) Esto puede expresarse como alto-medio-bajo, o por niveles como 1º ESO, o afinando: 4º ESO repaso. 3º eso alto.
  5. Gramática (no siempre hay una gramática concreta que la canción trabaje especialmente, pero si lo hay, hay que indicarlo)
  6. Vocabulario (lo mismo)
  7. Fonética (lo mismo; puede ser útil recordar el acento del cantante).
  8. Duración de la actividad. No todas las fichas de trabajo duran lo mismo. Lo ideal es una hora.
  9. Momento indicado del curso. Depende: puede ser “después de haber trabajado el pasado simple”, por la gramática; “en primavera”; “para el Día de la Paz” por el tema.
  10. Observaciones. Aquí pongo si la canción ya tiene ficha de trabajo hecha.

Esta es la pinta que tiene el principio de mi clasificación: excel listening cancionesEspero que os resulte útil.

 

 

Un método para trabajar con grupos en el aula.

Utilizo este sistema un mínimo de un día a la semana desde hace tres trimestres. Cada vez le he ido introduciendo cambios y me gusta la forma en la que trabajamos ahora.

La idea es así: primero, con el mayor cuidado posible, creamos grupos, procurando que unan a personas de distintas habilidades. Y un día a la semana pueden trabajar en lo que deseen, siempre que se trate de nuestra asignatura. Es una manera ideal para grupos que necesitan una dosis pequeña de ejercicios repetitivos, de machaque; en nuestro caso, gramática inglesa. Así trabajan mucho más rápido y se aclaran las dudas entre todos. También sirve para justo lo contrario: proyectos creativos e imaginativos.

Uno o dos ejemplos en acción:

Una clase de 4º de ESO. En el sentido de las agujas de reloj: el grupo de arriba, con 6 miembros, había decidido otro día que va a hacer un proyecto, un trabajo de investigación. Este día decidieron que el resultado será un póster, y que dividirían ciertas secciones para trabajar por parejas. Más allá de la mochila verde y fuera del cuadro había una chica que se negaba a trabajar (desde que se hizo la foto ha cambiado de idea). Tenía un problema personal grave y tres personas de dos grupos diferentes interrumpieron brevemente su actividad para animarla un poco. Les dejé hacerlo porque estas pausas cortas no estropearon la dinámica de trabajo de los dos grupitos. El equipo de abajo estaba repasando vocabulario de cursos anteriores con la ayuda de un solo libro de texto para cuatro personas, con una competición a base de puntos creada por ellos mismos. El grupo que está sólo parcialmente en la foto (chico de la camiseta rosa) estaba trabajando a toda máquina en hacer ejercicios machacones de gramática. Las chicas del centro hicieron un ejercicio de vocabulario variado que ni se había dado en clase ni va a caer pronto en un examen; más tarde, dos de ellas consiguieron que otra comprendiera por primera vez en su vida un punto de gramática bastante elemental, pero que siempre se le había resistido.

Chiquitines de primero de ESO muy concentrados en comprobar cuántas palabras del mismo campo semántico conocían entre todo. La actividad era muy fácil y podríamos haberla hecho en conjunto en la pizarra, pero era la primera sesión de trabajo conjunta y les encargué deliberadamente unatarea muy sencilla. La semana siguiente hubo algunos cambios en la composición de los grupos al verse quiénes trabajaban bien o mal juntos.

Ahora mismo, los alumnos de 2º y 4º trabajan en lo que quieren, aunque en los 5 primeros minutos de clase, si no se han decidido les pongo una tarea yo. A los de 1º les doy a escoger entre un número limitado de tareas posibles, de momento casi siempre del libro.

Cinco grupos es mi límite. Cuatro es mejor, hay menos ruido y es más fácil comprobar que están trabajando en lo que dicen que van a trabajar. Seis es un caos. Del cumplimiento semanal de la tarea encomendada sale el 10% de la nota final y los únicos criterios son la compenetración del equipo y el aprovechamiento del tiempo. Es decir, si medio equipo trabaja y el otro medio pierde el tiempo, esa semana no hay puntos para el equipo por mucho que protesten.

Este sistema requiere supervisar a los alumnos de muy cerca algunas sesiones. Con algunos grupos hay que recordarles que de ello depende parte de la nota, tomar alguna medida con gente que se pasea por la clase o insatisfechos que tras un par de semanas quieren cambiar de equipo… pero cuando todos se acostumbran al nuevo método, aprenden y se divierten. Es la mejor manera que conozco de utilizar el libro de texto.