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21 días, día 11. Preparando el Día de la Paz.

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El día empieza con tercero. Los deberes son una autoevaluación de verbos irregulares, que la mayoría ha hecho. Pasamos a otro grupito de verbos, lo repasamos y la autoevaluación se queda para el lunes. Pasamos a un ejercicio de escucha que cuesta muchísimo hacer porque no podemos reproducir sonido desde el ordenador (pizarra digital rota o desconectada, no lo sé), y el CD portátil se niega  reproducir el disco, el original de la editorial. Creo que está en las últimas. Leo el guión de medio ejercicio y el otro medio se deja escuchar desde el aparato. Corregimos; éste les ha costado. Intento hacer un poco de conversación, pero me miran como si hablara en ruso; el tema no les interesa. Paso a introducir la próxima cuestión gramatical que vamos a ver la semana que viene.

Primero. Arrancamos bastante bien; corregimos deberes (muy sencillo: hacer dos listas, una de tiendas y locales que tu pueblo no tiene y otra que sí). La mitad de la clase no los ha hecho. Hoy toca el presente continuo; presento toda la gramática de un tirón, en español cuando quiero comparar la gramática de los dos idiomas y en inglés cuando pido o pongo ejemplos. Tienen muchas ganas de participar y cuesta que no lo hagan todos a la vez. Damos toda la gramática de una unidad didáctica en dos patadas, los felicito y se alegran. Hacemos un ejercicio, y eso ya les cuesta más.

Segundo: tutoría. Hoy nos toca hacer una tarea que nos ha mandado Orientación para preparar el día escolar de la paz, el 30 de enero. Estoy desanimada porque todo queda siempre en buenas intenciones, son días en los que hay que cubrir el expediente y tengo más ganas de ir al dentista ahora mismo que de hablar de Paz con mayúscula. Tenemos que pensar en varios lemas y decorar una o varias palomas de las que tenemos la silueta en una fotocopia. Les insisto en que no podemos entender la paz como lo opuesto de la guerra que ocurre en países lejanos. Pongo la definición de la RAE en la pizarra digital cortando las definiciones religiosas y les pregunto qué rompe la paz en el instituto. A base de ir haciendo preguntas y estimulando cierto debate la pizarra acaba con tres columnas: una de problemas (peleas), otra de causas (discriminación, ruido) y otra de soluciones (saber escuchar, igualdad). Cuando hablamos de discriminación hablan espontáneamente de machismo y racismo y yo introduzco el clasismo y la homofobia, que conocen como ideas aunque las palabras sean nuevas. Convertimos la tercera columna, la de las soluciones, en lemas. Son muy originales. Insisten mucho en que el “lema de la clase” (sus palabras) que decora el tablón de corcho tiene que ser el lema ganador que entreguemos a la Orientadora. Ellos no lo saben, pero es el imperativo categórico kantiano formulado en términos coloquiales (pórtate como quieres que lo haga todo el mundo). Unos voluntarios  hacen pósters. Mucha gente señala quiénes deben dibujar, es bonito ver que se aprecian unos a otros. Es todo un poco caótico al final, pero en conjunto ha salido bien.

Recreo en la biblioteca. Hay más gente de lo habitual. Mis ayudantes devuelven los libros a su sitio. Echo a un par de niños que han venido a “hacer un sorteo” (!!) y se van la mitad. Todo el mundo hace mucho ruido. Es inevitable si están trabajando en equipo; no saben hablar en voz baja.

Después del recreo, me encuentro en el pasillo con una niña que llora hipando (no es la misma de ayer). Parece otro ataque de ansiedad, pero es un disgusto por una pelea. Estos ataques aparatosos no son tan frecuentes como enfermedades misteriosas, dolores de cabeza y de barriga, mareos… cada día, por lo menos un par de alumnos vuelven enfermos a su casa o pasan una horita en el sillón de la entrada.

Reunión de tutores con Orientación. Hoy apenas hay novedades. Esto pasa a veces; como algunas reuniones tienen que estar en el calendario semanal, no siempre hay novedades, mientras que para otras que a lo mejor hacen falta hay poco tiempo. Es una consecuencia inevitable de las pocas horas presenciales-pero-no-lectivas que tenemos. Cuando la orientadora termina de informarnos sobre algo que pasará la semana que viene, aprovecho para pasar faltas de asistencia a la aplicación informática, actualizar la hoja de cálculo de las clases usando mi cuadernito, y enviar avisos por SMS a las familias de los alumnos que han acumulado muchos “negativos” de conducta o de falta de trabajo. Tengo el tiempo justo para esas tareas administrativas: toca el tiembre en cuanto termino.

Primero. Terminamos en veinte minutos el ejercicio de escucha que no pudimos hacer en el examen del viernes pasado. Tardan muchísimo en estar listos. Les entrego el ejercicio en forma de papelito, separado del examen original, y cuando termino, intento hacer lo mismo que en el otro grupo: la teoría más básica del presente continuo. Aquí es más difícil. Charlan, no trabajan, o se pierden. Sobre todo, muchos no están copiando lo que pongo en la pizarra. Es el cuarto tema y saben ya que desmenuzo la gramática mucho más que el libro (que no tiene explicaciones teóricas de ningún tipo, por otra parte). Los que no están escribiendo es porque están distraídos, porque esperan una orden directa y dirigida a ellos (JUAN, copia eso)… me enfado mucho con un niño que ha arrancado una hoja del cuaderno con los esquemas a medias y ha empezado a copiar de nuevo. No hay ningún problema en la hoja arrancada. Esto es algo que al principio hacían todos: el cuaderno tiene que estar perfecto y además incluir todas las respuestas a todos los ejercicios, tanto si los han hecho como si solo están copiando sin pensar. Vuelvo a repetir una vez más, en español, para qué sirve el cuaderno y que el objetivo no es que quede “bonito”.

Me voy a casa de mal humor. He dado casi todas las clases a gritos. No riñendo, no, solo gritando sin darme cuenta por encima del ruido constante. Me duele la garganta el resto del día.

En casa, hay muchas cosas que quiero hacer pero no tengo tiempo de ninguna, entre cuestiones personales y que quiero descansar. Estoy intentando dormir todas las horas que me pida el cuerpo y cerrar todo lo que sea trabajo a las nueve como muy tarde; no hay manera de hacer eso y  adelantar trabajo. Dos clases empiezan a impacientarse porque quieren que corrija exámenes o prepare trabajo con canciones, pero hoy no va a ser el día. Creo que es el primero desde que empecé este experimento en el que no hago horas extras.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1:30
Horas reales trabajadas: 5:30

21 días, día 4. ¿Llamar, picar o golpear a la puerta?

Bob Dylan, Knockin’ on Heaven’s Door.

Los miércoles vienen completitos: tres horas seguidas de clase, recreo en la biblioteca, una reunión y otra hora de clase. Es decir, cinco horas y media sin pausas igual que los lunes, pero se agradece la reunión. Con un horario como el mío, las reuniones hacen las veces de descansos.

Empiezo con tercero. Son un grupo muy tranquilo, los que menos tengo que reñir. Nunca levanto la voz. Hoy parecen dormidos; iba a empezar con una audición pero no están muy por la labor. Improviso invirtiendo el orden con la actividad siguiente. El libro utiliza la palabra collocations sin definirla y dedico unos minutos a explicar en español, con ejemplos en inglés, español y portugués, la diferencia entre refrán, frase hecha y “collocation”. Les recuerdo que desde primero saben utilizar collocations y hacer ejercicios con ellas, y se me desmandan todos en un arrebato de nostalgia sobre compañeros de clase y anécdotas de 1º de ESO. Cuando consigo traerlos de nuevo a la Tierra, hacemos sin problema un ejercicio sobre qué complementos son adecuados para do (do your homework), have (a shower) y get (an award). Añado en la pizarra tres ejemplos con make. Hacemos el listening ahora que están más espabilados y les sale bastante bien. El actor tiene acento americano y les cuesta un poco; me pregunta uno cómo se distingue americano de británico y le imito las distintas pronunciaciones de four cars y reality. Como sobra tiempo, les pongo con mi móvil trocitos de dos versiones Knockin’ on Heaven’s Door, que mencioné para poner un ejemplo. Alguien dice “ha muerto el de California” refiriéndose a Glenn Frey, compositor de Hotel California. Íbamos a cantar noséqué de Maroon 5 por petición popular, pero cuando la escuchan los convenzo de cantar Hotel California. Deberes míos para el fin de semana: haz un listening a partir de ésta, junta las versiones de Eagles, Gypsy Kings a ser posible con videoclip de The Big Lebovski, y Kevin Johansen; reserva la biblioteca para tener un audio mínimamente decente.

¿Por qué hemos escuchado música usando mi móvil como reproductor? Porque no funciona el audio de la pizarra digital. Tengo una clase sin ordenador, una clase con ordenador pero sin audio, y una clase con pizarra digital y audio pero sin posibilidad de poner DVD (y hasta ayer sin libro digital).

Siguiente clase: primero. Les he dicho que me tienen que esperar en sus sitios y con el material de inglés y no lo ha hecho casi nadie. Reparto puntos negativos a diestro y siniestro. Les informo de que voy a hacer algunos cambios en mi manera de dar clase y de puntuar para que aprendan mejor y saquen mejores notas, y les leo lo que creo que es relevante para ellos del informe que elaboré ayer. A continuación corregimos los deberes:  tomo nota de quién no los ha hecho, pido agendas para avisar a las familias de quienes no los han hecho muchas veces seguidas, y proyecto en la pizarra digital lo que casi todos tienen en fotocopias. Son una colección de actividades de tipo tradicional, poco comunicativas, que reuní en septiembre a partir de materiales y suplementos que las editoriales consideran fotocopiables. No es lo ideal, pero es la manera más rápida y barata de tener un cuaderno de ejercicios. Hoy tengo que reñir muy poco y avanzamos muchísimo. Es el último día de clase antes del examen y les veo bastante bien preparados.

Tutoría. El plan inicial era hacer una autoevaluación de sus métodos de trabajo y estudio del 1º trimestre, y a partir de ahí hacer un dibujo o un poster con los puntos que se comprometen a mejorar. No vamos a poder hacerlo todo porque estoy enfadadísima con ellos y toca reñir: ayer una chica se enganchó con la puerta en un momento en el que estaba bloqueada de gente. Esta es una costumbre permanente de todo el instituto: donde quieren estar entre clase y clase es en el quicio de la puerta. En el recreo se ponen en la puerta de la biblioteca, cerrando el paso, sin mala intención. A mí me pone de los nervios porque cualquier día alguien da un portazo y les pilla un dedo, o como ayer, de un empujoncillo o broma alguien se desgarra la camiseta con el picaporte. Pregunto  qué pasó y me salen al menos cuatro personas que estaban donde no debían. Una amenaza de parte (cartita para las familias) acaba con una escena de llantos. Corto el drama con un ejercicio de relajación, y me alivia que nadie protesta. La fuerza de la costumbre hace que cuando digo “pies en el suelo, mira adelante, las manos caen, espalda recta, cierra los ojos”, inmediatamente se interrumpe lo que se esté haciendo. Les dirijo diez respiraciones profundas y pasamos a la tarea de autoevaluación que nos encomendó la orientadora. No da tiempo de hacer un dibujo y se lo dejo encargado a los que tienen Alternativa mañana.

Recreo. Poca gente viene a leer o estudiar pero hay un trasiego muy activo de préstamos y de consultas, además de los dos o tres niños que vienen a ayudar. Estoy molida, así que me planto en la silla y les hago traerme y llevarse cosas, entre ellas café.

Reunión de tutores. En estas reuniones, lo más habitual es que la orientadora nos vaya diciendo qué podemos hacer con nuestra clase en la hora de tutoría. Nos da algunas instrucciones sobre el día de la paz y alguna cosa más mientras me como el yogur que no pude tomarme ayer. Me comunican que se han establecido unos criterios comunes y obligatorios para el profesorado al evaluar los cuadernos de clase; lo único que no hago ahora es que los niños tienen que escribir los enunciados completos de los ejercicios. No sé si se refiere a copiar todo el contenido del libro cuando hacen, por ejemplo,  un ejercicio de rellenar huecos, o solo a copiar el título de cada ejercicio. En ese momento entiendo que se refiere a lo segundo, y de todas maneras si hiciera a mis alumnos copiar ejercicios completos antes de empezar a resolverlos, haríamos la cuarta parte del trabajo que hacemos ahora. Salgo a comentar un par de detalles disciplinarios o burocráticos con la jefa de estudios. Alguien dice que hoy es un día especialmente movido, todo el mundo quiere hablar con todo el mundo y todo da problemas. La reunión acaba un poco pronto, pero en los quince minutos escasos que me sobran ¿qué tarea puedo empezar y terminar? Me limito a poner papeles en orden.

La última clase del día. El otro grupo de primero. Será que es la quinta clase del día pero no hay quien haga nada. Tardamos casi toda la hora en hacer el ejercicio de escucha que el otro grupo hizo ayer. Les cuento lo mismo sobre cambios que voy a hacer en la clase, y protestan mucho, además de hacer muchas preguntas sobre hipotéticos casos de acumulación de amonestaciones. Dar por supuesto que se van a portar mal y que acabaré sancionando más que antes, cuando mi propósito es el contrario.

Salgo tarde. Me ha pasado más veces esta semana pero no es lo que acostumbro.

Ya en casa, lanzo al aire en twitter una pregunta sobre recomendaciones de lectura para los 12 años y en un momento hay veinte personas hablando a la vez. Tomo una nota rápida de los títulos que citan (esto no lo voy a añadir al conteo de horas que pongo al final). Decidir qué libros comprar para la biblioteca es una parte algo difícil de mi trabajo.

Para terminar el día, termino el examen de primero que tanto tiempo me ha llevado. La diferencia entre las versiones mayoritaria y simplificada es que en la mayoritaria, 5.5 puntos corresponden a preguntas tipo test, verdadero o falso, y similares, y en el muy fácil, es así el examen entero, pero los contenidos son los mismos. tengo la obligación legal de adaptar los contenidos a algunos alumnos, muy pocos, pero me gusta ponerle el examen fácil a cerca del 20% más rezagado de la clase.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1:30.
Horas reales trabajadas: 6:30

Primeras impresiones en 1º de la ESO

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Experimento de clase para comprobar si, como decía el libro, el color influye sobre la percepción del sabor. 1º ESO, tercer trimestre del curso 2012-2013.

Este post recopila algunas de mis primeras impresiones después de pocas semanas dando clase en 1º de la ESO, cuando ya llevaba algún tiempo trabajando con los demás niveles de la Secundaria, obligatoria y post-obligatoria. Se quedó en borradores, y lo aireo ahora. Más adelante fui comprobando que no era cosa de mi primer grupo, sino que en general   los alumnos de 1º de ESO, que rondan los 12 años, tienden a este comportamiento:

* La pizarra es sagrada. Es decir, se copia en el cuaderno todo lo que se pone en la pizarra, y sólo eso. Si está en la pizarra, es importante, y si no, no. Eso significa que tengo que ir preparando a la clase a que a menudo es necesario usar la pizarra para cosas que no son  poner apuntes para copiar.

* De la importancia de la pizarra se deduce que una actividad no se corrige oralmente. Se escriben las respuestas en la pizarra. Lo que se corrige oralmente se les pasa por debajo del radar.

* Si digo que algo son deberes, no siempre lo comprenden, y quieren hacer ese ejercicio en ese mismo momento. Saben que los deberes existen y los han hecho antes, pero había algo en mi manera de mandarlos que les hacía pensar que eran trabajo de clase. Me costaba unos cinco minutos convencer a media clase de que los ejercicios que les acababa de pedir no eran para hacer en ese momento. Aún así, había algunos que se ponían a hacerlos y desconectaban por completo de lo que hacíamos durante los siguientes 15 minutos.

* Quieren copiarlo todo. Hacer un ejercicio es copiar hasta la última palabra del enunciado, todo el texto en el que consista el ejercicio, y sólo entonces empezar a completar huecos o a contestar preguntas. Aunque se les diga que no quieres que copien nada, que sólo escriban las respuestas, parecen no entender una instrucción tan sencilla. A veces lo que entienden es que deben resolver el ejercicio “de cabeza”, sin escribir nada en absoluto.

* Los alumnos presuponen que van a tener atención personalizada tan a menudo como lo deseen, que es siempre. Un ejemplo: entro en clase, disuelvo una pelea, hago que se sienten los que se estaban peleando. Muchos alumnos, niños y niñas, intentan interrumpirme para contarme distintas cosas, académicas o no. Casi toda la clase está de pie y hablando. Se sientan. Han pasado cinco o diez minutos desde que llegué. Y pregunto: “que levanten la mano quienes querían contarme algo”. Se levantan ocho manos en una clase de 25. Del mismo modo, cuando pregunto algo en clase a cualquier alumno, dirigiéndome claramente a él o a ella, todos los que saben la respuesta hacen un coro de “¡Maestra! ¡YO!”. Si les pido que escriban algo, todos me dicen a la vez si saben hacer el ejercicio o no. Y así sucesivamente.

* Si no están buscando mi atención exclusiva y personalizada, están hablando con el compañero (esto no pasa en todas las clases, y no todo el tiempo).

* Dos tercios de la clase tiene poco o ningún interés en lo que digan los compañeros. No parecen conocer ningún modelo de clase en el que el profesor modera o coordina lo que los compañeros van aportando.

* Se alarman un poco cuando no se hacen todos los ejercicios del libro. Si me salto alguno, me avisan.

Según cómo sea el grupo, lo más infantil de estas conductas tarda en superarse de uno a tres meses. Es un enigma para mí cómo se  las apañaban con ellos los maestros de primaria, especialmente en el tema de la constante búsqueda de atención.

Técnicas de aprendizaje de vocabulario en lenguas extranjeras

La mejor manera de aprender vocabulario es usarlo, pero claro, a veces tenemos que prepararlo para un examen u otra prueba, y no hay tiempo de practicarlo de manera natural, así que la segunda mejor manera es crear asociaciones de ideas, para que en tu cabecita cada palabra no esté, por así decirlo, colgada de un hilo, sino sostenida por una red.

En clase, siempre trabajo el vocabulario mediante campos semánticos ordenados en grupos. ¿Animales? hacemos una tabla para separar salvajes, de granja y mascotas; tierra, mar y aire. ¿Sentimientos? Separamos positivos, negativos y neutros. Y así. Nunca son una simple lista.

Para estudiar de manera independiente conozco muchos sistemas, pero no sirven igual para todas las palabras, sino que se complementan.

  1. Traducción. Traducir es peligroso a menos que estés estudiando traducción porque te ata innecesariamente a la lengua materna y porque se te escapan matices. Sólo es realmente útil en dos casos: “falsos amigos” y palabras con un solo significado que quedan muy mal explicadas con una definición. Con los falsos amigos lo mejor es encadenar todas las palabras que estén relacionadas. Ejemplo de lo primero: Assist = ayudar. Asistir = attend. Atender (en el sentido de prestar atención) = Listen to, pay attention (to). Ejemplo de lo segundo: ocurre con alimentos, o seres vivos. ¿Qué significa birch? ¿es mejor decir “a type of tree”, “a broadleaved deciduous hardwood tree of the genus Betula” como dice Wikipedia, o terminamos antes diciendo abedul?
  2. Ejemplos. No me refiero a oraciones utilizadas como modelo para recordar el vocabulario contextualizado, como “Rain gets me down” para recordar el verbo preposicional “get down”, sino a asociar una categoría con elementos de la misma. Por ejemplo: Money: cash, cards, checks. Subject: maths, music, science.
  3. Definiciones. Es un método lento, pero es buena gimnasia mental y sirve para asociar unas palabras a otras. ¿cuándo no sirve? cuando un simple sinónimo o antónimo es más eficaz.Get down = to feel very sad, discouraged or unmotivated. Attend = to go to class or to a meeting.
  4. Sinónimos y antónimos: sin duda los métodos más rápidos para crear asociaciones de ideas. Glad = happy. sad = unhappy.
  5. Dibujos o esquemas. Naturalmente sólo te sirve si sabes dibujar y te gusta, aunque siempre puedes encontrar esquemas en libros de texto o en internet. Y sólo te vale para cuestiones que puedan comprenderse de manera muy visual. Desde lo más infantil, como las partes del cuerpo o los colores, a más técnicas como las partes de un motor.
  6. Familias de palabras. Recomendado siempre, tanto para ayudar a fijar el vocabulario como para expandirlo. Cuando tengamos una palabra nueva es útil crear una red con la misma raíz. Por ejemplo: Assist (v), assistance (n), assistant (n). Attend (v), attendance (n), un/attended (adj).

 

21 días, día 16. De reuniones.

DSC_0041Hoy tengo lo de todos los lunes, y reuniones de propina por la tarde. Las grandes novedades son la calefacción y que el despachito del departamento de inglés vuelve a tener ordenador. Eso sí, no lo apagamos por si luego no se puede volver a encender.

Empezamos con 4º. Les comento muy brevemente los resultados desastrosos de sus exámenes, les hago un simulacro de qué nota tendrían si el curso acabara hoy (suspenderían 5 de 15) y les digo quién debe repetir la redacción para mejorar esa nota. Se lo toman bien, nadie protesta. Uso unas fotos sacadas de internet para que vean en el proyector cómo era el teatro isabelino, y vemos unos 45 minutos de Romeo y Julieta. Llegamos a la muerte de Mercuccio y me encanta verlos serios y sorprendidos.

En mi hora de biblioteca, recatalogo. Es un trabajo que he tenido que aprender sobre la marcha. La coordinación de la biblioteca se le asigna a algún voluntario o a quien la directiva considere adecuado, y la formación es escasa y parcheada. Los cursos de formación son para todos los niveles, desde Infantil, y aúnan fomento de la lectura con gestión de la biblioteca. Es todo demasiado amplio. Yo he estado en tres o cuatro minicursos presenciales de “Plan de Lectura y Bibliotecas” y nunca me han dado información de gestión bibliotecaria propiamente dicha. Podría haber hecho algún curso no presencial, pero por unas cosas o por otras no lo he hecho, y por eso todo ha ido improvisado, sobre la marcha. La catalogación de los libros de “no ficción” ha sufrido por ello. Cuando llegué, estaban sin catalogar casi todos y yo los añadí a las categorías “Ensayo” y “Otros”. Entonces descubrí la clasificación decimal universal y con la ayuda de algunos tuiteros como @srpichon y @marmota_llorona, reordené esa sección. Tengo bien clasificada la mitad. Son muy pocos libros y muy en su mayoría muy poco útiles en un centro de Secundaria, donaciones y cosas así. Más tarde, en el recreo, mis ayudantes pegan tejuelos en estos libros.

En 3º, algunos alumnos no paran de reírse e incordiar en toda la hora. Explico un tema de teoría que  mí me parece complejo pero no hacen preguntas ni ponen pegas. Cuando alguien dice que un tipo de ejercicio se le da mal, les cuento lo que a mí me enseñaron en la carrera: que para alcanzar un nivel “intermedio” en una lengua extranjera hay que trabajarla, se dice, unas 4,000 horas. Calculamos cuántas llevan ellos: desde que entraron en el colegio, unas 1200. Les pongo como tarea para Junio que calculen aproximadamente las horas de este curso, redondeando las vacaciones, y separando leer, escribir, escuchar, hablar y gramática, y que busquen maneras de aumentar la parte comunicativa con canciones, películas, etc. Digo “Si no habéis hecho miles de horas, no podéis decir que se os da mal: sólo es que no habéis trabajado lo suficiente”. Por sus caras, parece que me creen.

Termino la mañana con 1º. Están muy revoltosos y se enteran de las cosas regular. El nivel está muy dividido en tres tercios, y se nota. Un niño que va bien me interrumpe y me pide que vaya a su mesa para contarme naderías como si fueran secretos importantes. Esta necesidad de contar cosas en privado, de que se les preste atención individualizada,  veces es muy agobiante en este nivel, pero en esta clase pasa poco. Algunas niñas no trabajan; si se les pregunta, dicen que no sabían qué tenían que hacer.

Por la tarde, tenemos reuniones de equipo educativo. Antes, se convocaban cuando el tutor lo consideraba necesario para comentar algún problema concreto de la clase pero ahora las tenemos todos a la vez en mitad de trimestre. Sirven para comentar la marcha general de los grupos, conflictos que haya, propuestas de mejora tanto sencillas como cambiar la distribución de la clase o protocolos que necesitan de la intervención de la orientadora. Y se comentan también los problemas individuales de los alumnos. Es una información muy valiosa porque interesa saber si tal o cual alumno tiene problemas en general o sólo contigo, por ejemplo.

Estamos citados a las 4:30, con una lista ordenada de los grupos, que no están programados cada uno a una hora sino todos seguidos para ahorrar tiempo. Eso nos obliga a pasar la tarde entera en el centro por si ya le toca a un grupo en el que nosotros demos clase. Cada reunión dura alrededor de media hora. Antes de que los profesores lleguemos, los alumnos de 4º han puesto el tenderete de la foto, con su termo de café y su leche, para vendernos la merienda y pagar su excursión de fin de curso. Me recuerdan a ese eslogan que decía “ojalá los ejércitos se financiaran con rifas y pasteles y en los colegios no faltara de nada”.

Entre reunión y reunión, corrijo los exámenes de 1º. Efectivamente la clase está muy dividida, unos muy bien y otro muy mal. Lectura y escucha bien, vocabulario muy bien, gramática y escribir entre mal y muy mal. Nadie lo deja en blanco. Entre 2 y 5 personas tienen problemas de comprensión o motivación que empiezan a parecerme insalvables.

Cuando termino mi última reunión, a algunos compañeros aún les queda otra hora. Dos alumnos de 4º, chico y chica, esperan pacientemente a que alguien les compre trozos de la media tarta que les queda.

Horas lectivas: 3.
Horas no lectivas: 1:30
Horas reales trabajadas: 8:30.

 

Nuevo método de trabajo: conclusiones sobre la marcha.

En Enero, conté que había empezado a trabajar de otra manera, a partir de no poder dar clase con libro de texto en 4º de ESO. Según avanzó el curso, algunas cosas cambiaron. Mis alumnos tenían, en general, una hora a la semana para ver una película con subtítulos o trabajar con una canción, otra hora a la semana de trabajar en grupos en lo que ellos quisieran, que casi siempre era gramática porque yo no pongo ejercicios mecánicos de rellenar huecos; y el resto del tiempo, dependía.

Algunas cosas han salido muy bien. Una evaluación basada casi a partes iguales en exámenes y en distintos trabajos ha servido para que aprendieran y aprobaran (que no es lo mismo) algunos alumnos a los que se les atravesaba la materia. Ni un solo suspenso en 4º de la ESO, por ejemplo. Vistos más de cerca, estos resultados siguen siendo muy mejorables: en clase hay 110 alumnos que trabajen algo, aunque sea poco. Saco de las cuentas a los que no vienen nunca, a los que vienen de vez en cuando, y a los que vienen para no hacer nada de nada. De esos 110, mando para Septiembre a 18: 16%. Mi tasa de suspensos real es más alta, porque hay alrededor de 10 niños más que vienen para no hacer nada, nunca, en ninguna materia, y no los he podido involucrar, pero ahora lo que me interesa es comprobar que es verdad lo que les digo a los grupos en Septiembre: “conmigo, quien trabaja, aprueba”.

Ahora, veamos de cerca otros resultados. 42 alumnos, el 38%, habrían suspendido si el examen fuese el 100% de la nota. Incluyo a los que tienen notas por encima del 4. Es decir: mi tasa de aprobados de 62% habría estado algo más cerca de lo normal en mi asignatura. Aún así, sigue siendo bastante alta. Una cosa preocupante es que mis alumnos no están muy preparados en gramática, lo que puede darles problemas si su profesor del año siguiente es más exigente que yo con eso. Conclusión: Tengo que supervisarlos más cuando trabajan en gramática.

Trabajos escritos: quienes los entregan, ya los hacen bastante bien. Mis alumnos de 4º y algunos de 2º escriben redacciones a un nivel que muchos estudiantes no consiguen en Bachillerato. Aquí el problema es otro: No se debe encargar ningún trabajo susceptible de ser cortapegado. En primer ciclo de ESO no saben documentarse y resumir, y en segundo ciclo siguen creyéndose inmunes a que les pille los plagios. Se les puede enseñar a documentarse, y a no utilizar traductor online, pero se tarda mucho tiempo.

Hacerles trabajar en grupos una vez en semana ha servido para motivar a la gente que estaba al borde del abandono, y para que los que más inglés saben no se aburran. Una buena organización de los grupos, y que sea una actividad evaluable objetivamente, es fundamental.

Sobre el cuaderno de apuntes, al final del curso no lo entregaron 28 alumnos, el 25% del total, y entregaron un cuaderno desordenado, incompleto, sucio o de alguna otra forma merecedor de una nota por debajo del notable diez alumnos más. Están acostumbrados a que les revisen el cuaderno de clase… para ver que tienen los ejercicios hechos. Esta ha sido, para todos, incluso para los mayores, su primera experiencia de dar clase tomando apuntes. Y el 65% ha aprendido a hacerlo bastante bien. Conclusión: El alumnado de la ESO es perfectamente capaz de aprender a coger apuntes, centrándose sobre todo en copiar la pizarra, pero pasando a limpio según su gusto personal.

Una cosa para mí muy importante: yo no mando deberes. Me entregan dos trabajos escritos, individuales o por grupos, cada trimestre, y el cuaderno de apuntes. Mandar deberes tiene poco o ningún efecto en el rendimiento académico de mis clases. Sin embargo, los estudiantes lo echan de menos.

No estoy contenta de cómo he llevado la producción oral en inglés. Tengo que pensar en más tareas fáciles, breves, progresivas y distinguir la correción fonética de la capacidad para hablar en público y de la capacidad de comunicación “natural”.

Otras cuestiones, derivadas sobre todo de la encuesta de satisfacción que les hice hace unos meses:

  1. Los más pequeños tardaron dos películas en superar su rechazo a los subtítulos. Los de 2º de ESO, un rato. Las películas hay que ponerlas con subtítulos en español, aunque se quejen. Ya se callarán. Queda pendiente normalizar los subtítulos en inglés.
  2. Es arriesgado encargar trabajos evaluables por parejas porque si uno de los dos no puede trabajar por el motivo que sea, hay un riesgo de que el otro se desentienda.
  3. Como me han enseñado mis amigos informáticos, repetir varias veces el mismo trabajo debe evitarse a toda costa. Eso quiere decir hacer las cosas pensando en reutilizarlas. Por ejemplo, la misma canción se puede trabajar en muchos niveles diferentes. Donde 1º canta, 2º practica verbos irregulares y 4º hace un trabajo difícil de comprensión lectora (además de cantar y recordar los verbos).
  4. Tengo que trabajar más la lectura, en clase y fuera de ella.

Hablando claro: me pongo un sobresaliente. Un diez no, pero sobresaliente sí. Nunca había conseguido unos resultados tan buenos, sobre todo teniendo en cuenta el punto de partida. Me he tirado sin red y he aterrizado de pie. El año que viene, más.

Mini-guía tipográfica para docentes.

En los pocos años que llevo como profesora, he creado cientos de documentos, en papel y para verse en pantallas, con mis alumnos como destinatarios. He tenido algo de ayuda de un par de informáticos y de un diseñador, @omixam, para hacer estos textos algo menos desagradables a la vista. Para profesores que dispongan de LibreOffice, o de Word, aquí tenéis una pequeña guía de uso de cada tipo de letra de los más comunes que te vas a encontrar casi seguro en los ordenadores del instituto.

Esto es Arial. Está en todas partes, y todas es DE VERDAD EN TODAS. Por ejemplo, es probable que esté en los libros de texto que usas y en los exámenes-tipo del libro del profesor. Mis alumnos identifican Arial en papel con “algo sacado del libro de texto”. Yo la evito por este mismo motivo. 

Esto es Comic Sans. Esta letra se diseñó para leerse bien en pantallas, no en papel, y a tamaño pequeño. No tiene ningún uso práctico en tu día a día, y para tus alumnos tampoco, con un par de excepciones: hay quien dice que con ella, los disléxicos se confunden menos. Repetimos: NO USES ESTA LETRA, Y MENOS EN PAPEL, a menos que tengas alumnos disléxicos y eso les ayude.

Esto es Courier New. Aunque quede un poco rarilla, tiene dos virtudes: es muy legible, y muy distinta de casi todas las demás. Yo la he usado cuando he necesitado tener varios textos claramente diferenciados dentro del mismo documento, y no podía usar color para ayudar a distinguir (fotocopias). Tengo alumnas a las que les gusta para pasar a limpio sus apuntes.

Esto es Lucida Sans. Lucida es una amplia familia de tipos de letra. Los tipos de esta familia son versátiles, no te los encuentras en todas partes, y se leen muy bien. Lucida Bright es mi letra preferida para poner exámenes y otros textos serios que se lean en papel.

Esto es Times New Roman. Es el “grado cero” de las letras serias en papel. A mí me resulta un poco aburrido, de tanto verlo por todas partes. Tiene la virtud de que ahorra espacio. Si vas a dar un texto en fotocopia y ocupa un folio y dos líneas, y reducir en tamaño estropea la visibilidad, prueba a ver qué tal queda en esta letra.

Esto es Verdana. Está pensada para verse bien en pantallas. Es ideal si vas a projectar unos apuntes con un cañón o con pizarra digital; lo que a cuatro metros de la pizarra es borroso y feo en una letra como Times New Roman, en Verdana queda perfecto. En papel se ve algo fea.

Se puede seguir añadiendo, y hay muchísimos tipos de letra útiles, pero tener esto en cuenta hará que los textos que crees para tus clases queden más agradables a la vista.

Mi obsesión por los apuntes perfectos.

Parte de la responsabilidad de mi éxito educativo posterior la tuvieron los profesores de Geografía e Historia de 2º y 3º de BUP. Los dos daban clase por apuntes, sin libro, y los dos revisaban los cuadernos, de entrega obligatoria pero sin nota numérica. Con el primero de los dos profesores, estuve dándome cabezazos con la pared un trimestre entero: por más que intentaba esmerarme con la letra, siempre me los devolvía con mala nota. Así que me harté y empecé a pasarlos a ordenador. Y me pasó lo mismo durante dos trimestres: dejaba la tarea de pasar a limpio hasta el último momento, me tiraba sin dormir la noche antes del examen, y no me daba tiempo a estudiar. Vaya, ni una sola relectura les daba.

  • Lección 1: Pasar a limpio a ordenador lleva tiempo, pero es una tarea más agradable que hacer codos.
  • Lección 2: Pasar a limpio es como leer tres veces, o mejor.

Al año siguiente, de nuevo sin libro de texto, hubo un cambio fundamental: los exámenes eran larguísimos, y de memoria. Historia de España. Con montones de temas sobre las idas y venidas en la Conquista. Y en todos los exámenes caía todo, es decir, siempre te jugabas el curso entero al próximo examen. Solución: hice una plantilla con un mapa de España pequeñito, de cartón, y cada vez que venía a cuento, dejaba un hueco para explicar esa fase de la invasión o de lo que fuera con un mapa de colores. Cogí mi colección de postales e ilustré los temas de Arte con fotos de cuadros y monumentos.

  • Lección 3: Mima tus apuntes incluso cuando de ellos no deriva una nota numérica. Que sean bonitos, si puedes. Vas a pasearlos mucho.
  • Lección 4: Añade cualquier cosa que esté relacionada y te guste, aunque no caiga en el examen.

Un poco más tarde, entré en la universidad y desarrollé una especie de taquigrafía. Todo lo que podía ser una abreviatura, lo era. Por ejemplo, “persona”, una palabra que en 1º de Derecho oyes sopotocientas veces al día, era ps. El siguiente paso fue aprender a escribir sin la letra e. Es decir: s·gu·nt paso fue aprndr a scr·b·r sin la ltra E. Esto tuvo  ventajas añadidas:

  • Lección 5: cultiva unos apuntes sucios ilegibles. Eso te obligará a pasarlos a limpio y disuadirá a otros de pedírtelos. Los limpios se pueden copiar; los sucios son irremplazables y no se prestan.

Pasé por Derecho sin pena ni gloria y empecé Filología Inglesa, donde topé con un nuevo reto: el límite de papel en los exámenes del Departamento de Literatura.. Yo siempre he hecho exámenes muy cortos, voy al grano. Pero tengo la letra muy grande, y tenía que vigilar eso. Así que eché cuentas del tamaño de mi letra y cuánto texto me cabía en el folio por las dos caras en el que tenía que encajar cada tema de Introducción a los Textos Literarios Ingleses, comprobé cuántas líneas eran eso en Times New Roman pt11, y tmé eso como objetivo.

Primero, pasaba a limpio todo lo que hubiera apuntado en clase. Naturalmente, al coger apuntes en inglés y en otra área de conocimiento tuve que desarrollar abreviaturas nuevas (y mientras escribo esto, mis dedos casi quieren escribir dsrllar). Una vez pasado todo a limpio, se convertía en párrafos ordenados. Y entonces, a recortar sin compasión. Cada tema tenía que ocupar ni más ni menos de media carilla. Dos temas por carilla. Lo mismo un pequeño poema menor del siglo XVII que Shakespeare.

  • Lección 6: Hay apuntes para aprender y apuntes para aprobar exámenes. Distínguelos bien. Y ante la duda, haz una copia de seguridad de los apuntes de aprender, puedes necesitarlos más adelante.
  • Lección 7: El cuentapalabras es tu amigo.
  • Lección 8: el cortapega (de tus mismos apuntes) es tu otro mejor amigo.
  • Lección 9: a menos que la prueba sea ferozmente competitiva, presta tus apuntes con generosidad.  Tú los dominas; los otros tienen que aprenderlos. Puede que necesites que alguien te preste sus sucios. 

Y un par de años más tarde llegaron las presentaciones orales.

  • Lección 10. Las fases de los apuntes son: tomar apuntes en clase, pasar el sucio hasta que sea legible, revisar estilo, ajustar a una plantilla si el examen tiene límite de tiempo o papel, corregir erratas. Eso son cuatro lecturas.
  • Lección 11. Si un texto va a ser presentado oralmente o leído por otras personas, necesita siete lecturas: las cuatro de la Lección 10, y al menos tres más.

Y después llegaron las oposiciones, que en este sentido me enseñaron poco que no supiera ya.

  • Lección 12: la letra con la que imprimas los apuntes debe ser cómoda de leer, y necesitas un buen margen donde tomar notas. Siempre te vas a olvidar de algo.

Ahora, enseño a mis alumnos a tomar apuntes. Les cuesta. Son muy pequeños, y no están acostumbrados. No entienden por qué me tienen que entregar el cuaderno pasado a limpio, por qué está prohibido usar ciertos tipos de letra, por qué me da igual que puedan prestárselos unos a otros. Me da igual. Sé que en unos años ellos se van a acordar de mí como yo me acuerdo de los profesores que me enseñaron a coger apuntes.