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Entrevista a Galicia Méndez, limpiadora

La limpieza profesional une cuestiones centrales al feminismo: los cuidados y las condiciones de trabajo de los empleos típicamente femeninos. Muchas mujeres limpian casas para que otras tengan tiempo de trabajar fuera. Muchas mujeres limpian nuestros lugares de trabajo para que los demás tengamos un ambiente higiénico. Son la base misma del sistema productivo, y a pesar de ello su trabajo se considera fácil, “no cualificado”. La falta de formación oficial es sintomática de este desprecio; la LOMCE ha creado una Formación Profesional Básica, un título muy elemental, para estudiantes que por sus circunstancias no van a superar la ESO. Hasta la creación de este grado básico, que no voy a analizar ahora, no existía formación oficial dedicada a la limpieza, ni siquiera a la limpieza industrial (que ahora veremos qué es). Esto, en un país que busca que el sistema educativo incluya todas las habilidades que un joven puede necesitar. Se ve que se saber limpiar o llevar una casa no es tan importante.

Hoy entrevistamos a Galicia Méndez, que es limpiadora y lucha por los derechos de estas profesionales.

Galicia retrato Cesar Viteri MultimaniacoGalicia fotografiada por César Viteri.

¿Qué tipos de limpieza has hecho? Casas, oficinas, hoteles….
​He trabajado en casas, de manera intermitente. Las mujeres de mi familia han tocado varios palos más, pero yo he tenido suerte y no he tenido que moverme mucho de los trabajos.​

¿Cómo has estado contratada? “En negro”, en plantilla, subcontrata, autónoma…
​He trabajado en negro y, actualmente por suerte, con contrato. Establecerte como autónoma es un suicidio, pero las empresas de limpieza tampoco es que sean mejores. ​En casa, como he dicho, varias de mis familiares trabajan en el sector o han trabajado en él. Las subcontratas cumplen la ley a rajatabla, pero ni te renuevan ni te tratan como una persona. Las empresas de limpieza, depende. Ambas tienen en común que explotan a los trabajadores de una manera bestial. Te dan un tiempo para limpiar el sitio, esté como esté. Por supuesto, las condiciones laborales son de risa y cuando entras a trabajar y te pones el mono o bata dejas de ser un humano. Por ponerte un ejemplo, en Murcia en un edificio estatal en pleno verano se apagaba el aire acondicionado cuando se iban los funcionarios “porque no quedaba personal”. Los de la limpieza no son personal. Es verdad que cotizas, pero ni te reconocen enfermedades profesionales ni tienes casi ningún derecho. En las casas el rollo es más duro, porque si quieres cotizar “te lo pagas tú” y punto pelota. Por supuesto, las vacaciones pagadas son un lujo del que casi ninguna trabajadora dispone y yo, que tengo encima dos pagas extra, soy como la persona más afortunada de España. Mi jefe no solo cumple el convenio, lo mejora en bastantes ocasiones. Otra cosa es la limpieza industrial (donde, curiosamente, el porcentaje de hombres es mayor). Aquí me apunta una familiar que ha trabajado en el ramo que los hombres de la limpieza industrial suelen tener siempre puestos de “más responsabilidad” y cobran más. No sé, casualidad.

¿A qué se llama limpieza industrial y qué la diferencia del resto?

La limpieza industrial es la que se produce, valga la redundancia, en la industria. Consiste desde la limpieza profunda de fábricas hasta la descontaminación en centrales nucleares. ​Es un trabajo copado por hombres, mucho más cualificado y mejor pagado. Si vas a páginas web en las que se ofrecen este tipo de servicios, todas las fotos son de señores muy profesionales haciendo cosas muy importantes. Limpiar una casa, un gimnasio o un colegio, sin embargo, es un trabajo poco adecuado para hombres, que sólo trabajan en puestos de mantenimiento como conserje. Es otro techo de cristal. Las mujeres en la casa, los hombres en la industria.

limpieza industrial

limpieza doméstica

limpieza profesionalUna búsqueda Google revela que la limpieza industrial la hacen hombres concentrados, la limpieza doméstica mujeres sonrientes, y la limpieza profesional, guantes de goma sin cuerpo.

¿Cuáles son las enfermedades profesionales más habituales? ¿Alguna vez se reconocen?
​Por ejemplo, el síndrome del túnel carpiano que ahora está empezando a ser reconocido aunque creo que todavía no entra dentro del grupo de profesiones que “pueden causarlo” y no sé si en el grupo de limpiadoras de hogar se ha reconocido. ​

​También enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio, dermatitis y diferentes problemas con la piel, sobre todo la de las manos. Aunque uses guantes es una exposición continua y un riesgo que está ahí. Sé que es una anécdota viejísima y que ahora, por fortuna, ya no se produce este problema, pero es mítico lo de las lavanderas ciegas por las emanaciones de lejía. Mi tatarabuela era lavandera. Te puedes imaginar que la vista no la tenía bien, precisamente.

¿Qué tipos de trabajo te gustan más y menos? ¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes?
​A mí me encanta mi trabajo en general. Me gusta mucho ser minuciosa, y limpiar me ayuda a ordenar la cabeza. Lo que más odio es limpiar los cristales porque tengo muchísimos metros cuadrados de cristales por limpiar. Me gusta trabajar en casas porque te proporciona un ambiente seguro, sueles estar sola y el trabajo es bastante rutinario. Eso me permite ser mucho más cuidadosa con los detalles. Trabajar en oficinas o para empresas de limpieza no me dejaría nada de tiempo para serlo y además me tendría que enfrentar a los escuadrones de cotilleo (que no llevo nada, pero nada bien). Quizás lo que más me entretiene es ordenar. Cada vez que tengo ocasión me meto en el vestidor de mis jefes y lo reordeno. Si tengo un mal día, corro un poco con lo demás y me pongo a ordenar. Me viene de fábula.

¿Crees que tus jefes asumen que limpiar está necesariamente asociado a más tareas, como por ejemplo cuidar niños? Si es así, ¿qué tareas te han pedido o han supuesto?
​¡Mis jefes me contrataron para más cosas! La limpieza me ocupa una buena porción de la jornada pero también hago la compra (y no, no es solamente meter cosas en un cesto y luego pagar por ellas), cocino si me lo piden, arreglo cosillas eléctricas e informáticas (soy una maga), coso, me ocupo de pequeños recados y de coordinar que la casa esté perfectamente en todo momento. Pero esto quedó claro en el momento en el que acordamos las condiciones del trabajo. Nunca me han pedido nada que me pudiera ocasionar incomodidad y son muy cuidadosos con mi horario y la carga de trabajo. Me consta que no siempre es así, y que se asume de manera genérica que limpieza y cuidado de menores o dependientes es un pack indivisible. Tengo constancia de muchos casos en los que delegan en la limpiadora cuidado de personas dependientes o de bebés porque “total, no dan mucho la vara y se pueden manejar las dos cosas”. Muchas veces nos extralimitamos en lo que deberían ser nuestras funciones y nos transformamos en cuidadoras, enfermeras, cocineras, niñeras… Y no lo hacemos por amor a la profesión. Es que no hay otra; o te adaptas o te hundes en la mierda. ¿Y eso se paga? No. No podemos ser el sostén de una sociedad que va tan deprisa para producir que necesita explotar al tejido social más desprotegido para seguir su huida hacia el rendimiento máximo. Y normalmente este trabajo, además, es en negro. Conozco un caso concreto de una mujer con un riesgo de exclusión tremendo que está trabajando cuidando a un anciano y hace tareas del hogar porque el anciano no se mueve y la familia cree que si no hace algo más están tirando el dinero. Por supuesto, le pagan una miseria y está en negro. Limpia la casa, asea al anciano, le da de comer, lo acuesta y, además, le hace compañía. Todo esto sin tener conocimientos geriátricos ni herramientas ni fuerza para hacerlo. Pero claro, es lo que hay.

¿Crees que es necesaria formación específica? ¿De qué tipo?
​Sí, lo creo. Hace falta conocer normas de seguridad en el hogar, no en vano es el lugar en el que más accidentes ocurren. Hace falta saber planchar (tender la ropa muy estirada no sirve), un poco de cocina española (especifico porque muchas inmigrantes saben cocinar pero nada de la comida típica de aquí y eso es un problema), hace falta saber organizar el trabajo y las tareas. Saber cómo planificar las tareas y estimar qué tiempo te van a llevar es crucial. Cómo realizar correctamente la limpieza para no comprometer la salud de nadie. Parece que nos olvidamos que en este trabajo se higieniza el hogar y de ello depende la salud de los que viven en él. También hacer pequeñas reparaciones puede ser un plus.Sé que quizás parece una tontería que pongan en el proyecto de FPB de servicio doméstico que aprender a usar la lavadora entra en el temario, pero es que poner una lavadora en “automático” no es saber lavar. Las sábanas blancas deben quedar blancas, y según el tejido tienen un programa específico u otro. Hay pantalones de mi jefe que tengo que lavar aparte. Y también tienes que saber lavar a mano, y qué cosas se lavan en seco, porque si no igual le jodes una colada a tu empleador y eso significa un montón de pasta tirada a la basura. Por supuesto, aprenderte tus derechos y deberes como trabajador. Eso me parece vital. Un amigo abogado está empezando en el campo laboral ahora mismo y todos sus casos son de mujeres empleadas en el hogar a las que han intentado estafar.

Has dicho alguna vez que limpiar es “el acto más subversivo y feminista que puedes hacer”. ¿Por qué?
​Sí. Lo estuve pensando mucho cuando lo retomé. He estado trabajando de muchas cosas diferentes relacionadas con la comunicación pero volví, por cuestiones personales, a la limpieza, y lo viví como un fracaso. Era como un talento perdido pero sin el como. ​Mi madre, mi abuela, mi bisabuela, mi tatarabuela… Todas habían trabajado o trabajan en la limpieza y yo pensaba que iba a romper ese círculo, que iba a tener reconocimiento social. Y empezaron los compadecimientos “al menos es un trabajo” “bueno, podrías estar peor”. Hasta que me harté, porque me encontré a mí misma dando explicaciones sobre que no era una sierva. He usado todos los conocimientos que nos dan para ser la esposa perfecta para darle una patada en el culo a todo. Soy una mujer independiente, con un trabajo estable. Soy una persona a la que sus empleadores respetan y escuchan. Hago un trabajo que permite a otras personas vivir cómodamente y a mí tener independencia. El feminismo, o al menos esa es mi percepción, ha huido del trabajo doméstico por todo la historia de explotación de la que proviene, pero es un error. Este es un sector eminentemente femenino, invisibilizado. A mi madre la han cortado en una conversación sobre trabajo para mentir sobre su puesto y decir que era administrativa porque les daba vergüenza que dijera que era limpiadora. Mi madre, una señora que se moviliza dos casas completas y encima estudia cuando puede.  Yo no voy a dejar que nadie me diga eso. No voy a dejar que nadie me trate como una esclava cuando soy más libre de lo que él se pueda imaginar. Soy mujer, obrera, limpio y soy feminista. Y todo lo que nos han enseñado para ser oprimidas ahora lo vamos a usar para romper las cadenas que nos oprimen.  A mí es que siempre me ha gustado combatir el fuego con fuego.

Es decir, que si te entiendo bien lo liberador y feminista no es tanto limpiar como dignificarlo como profesión, ¿es así?
​Este es un trabajo tradicionalmente denostado. Somos sirvientas, sólo tienes que ver “Los Santos Inocentes” para ver lo que era servir en una casa de ricos. Ahora de manera más sibilina somos igualmente despreciadas. Y creo que es feminista reclamar la pasta que nos corresponde por hacer este trabajo que hemos hecho tanto en nuestra casa como en las ajenas  a cambio de lo mínimo o gratis. ​

Hay quien dice que no debería haber trabajo doméstico porque cada uno debería ir recogiendo lo que tira; es decir que su posible indignidad viene de la falta de higiene u organización de los usuarios. ¿Qué opinas de esto?
​Que es una tontería como una casa que viene de la imagen del señorito y la criada. El trabajo doméstico es necesario en muchas casas porque permiten a los integrantes desocuparse de tareas vitales. Es como si yo dijera que coser es una indignidad porque todos deberían saber hacer las prendas con las que se visten o que todo el mundo debería saber arreglar su coche o su ordenador. El hecho es que el dinero compra tiempo a través de los servicios. Nosotros tenemos ocio porque subcontratamos servicios a otras personas. ¿Que puedes ocuparte de tu casa? Seguro. ¿Te renta en términos de tiempo y preocupación? Quizás no. Eso tampoco quiere decir que dejes todo por ahí ni que trates a la limpiadora como una esclava pero es un punto que tampoco me sorprende en un mundo en el que sigue existiendo personas que se piensan que los camareros o las dependientas son sus sirvientes porque él es el consumidor.

¿Y la viabilidad económica? Al fin y al cabo, una familia con sueldos medianos no puede pagar un buen sueldo a su vez.
Acabas de dar con el motivo por el que la profesión del servicio doméstico no tiene mejores condiciones. ¿Te imaginas lo que pasaría si todas las personas que están trabajando en servicio doméstico estuvieran con el contrato que les corresponde? Muchas familias tendrían problemas para gestionar su vida. Ahora mismo el tema es viable económicamente porque siempre hay alguien que lo hace más barato, más en negro y más deprisa. La limpieza doméstica es un paradigma del liberalismo más salvaje. Aquí, mariquita el último. Y eso que las condiciones son de risa: 400 euros, 6h, sin contrato, sin vacaciones, sin bajas para limpiar la casa (planchar, hacer la comida) y el negocio. Y llega alguien y te lo hace. Porque lo están haciendo. Claro que son perfiles al borde de la exclusión social; es eso o el Caos. Mujeres que se divorcian y se quedan en la nada después de haber estado criando a los hijos, mujeres viudas, con maridos problemáticos, inmigrantes o, simplemente, pobres. Y claro, 400 euros es mejor que 0 euros. O sea, que la viabilidad económica bien. Las clases medias están sajando bien al lumpen para seguir viviendo su idilio de hipotecas y vacaciones en la sierra.

¿Qué solución ves a este conflicto de intereses, concretamente con la limpieza doméstica, que es mucho más difícil de inspeccionar que en negocios? ¿Qué dice el convenio? ¿Qué crees que es lo más justo? Pienso también en las familias que no quieren una empleada sino sólo unas horas en semana.
​Nosotras somos el único colectivo que a pesar de tener un trabajo por cuenta ajena no cotizamos para tener derecho a subsidio por desempleo. Somos como una especie de falsas autónomas pero en legal, tenemos el privilegio -y digo privilegio porque se ha conseguido hace apenas unos años- de tener asistencia sanitaria pública, baja por maternidad, accidente y enfermedad. Además, cotizamos para tener una (mierda de) pensión en el futuro. ​

​La ley contempla que es el empleador el que debe dar de alta al empleado. El convenio es bastante confuso para mí, que no soy especialista, y tengo la suerte de tener un único empleador, por lo que me quito de bastantes problemas. ¿La solución para evitar las irregularidades? La solución no pasa por apretar a nuestro colectivo. Pasa por asegurar más derechos y una mejor Justicia para nosotras. El problema básico es que la mayoría de limpiadoras de hogar están en una situación que raya la exclusión social y aunque entiendo que estamos en un sistema que prima la producción fuera de casa, es inmoral aprovechar la falta de papeles, la falta de pasta o una situación familiar jodida para que la chica que viene a tu casa se ajuste a tu presupuesto. ¿Qué se necesita? Que puedas denunciar sin miedo, que puedas dejar de sentir miedo porque no tienes papeles y te van a deportar si denuncias tus condiciones. Que las mujeres se organicen como se hace en el sector de limpieza pública que copan grandes empresas y se hace necesario presionar al conjunto de la sociedad para que se reconozcan los derechos básicos que tenemos. No se pide más.

¿Cuáles crees que son las mayores necesidades laborales de las limpiadoras en España?
​Derechos laborales. En esas dos palabras se resume casi todo lo necesario. Y por supuesto, visibilización. Si estás limpiando en una oficina, en una casa o en donde sea, si sacas a tu familia adelante con ese dinero sudando cada euro tienes toda mi admiración. ​Para mí, las limpiadoras son heroínas con bata.

¿Y se te ocurre el modo de conseguir mejores derechos laborales?
​En dos palabras: ORGA​NIZACIÓN SINDICAL

¿Sirve al feminismo que las mujeres lleguen al poder?

Un encuentro de la Unión Europea en Alemania, 2013.
Un encuentro de la Unión Europea en Alemania, 2013.

Cuando una mujer obtiene poder político, a veces se celebra como si fuera un triunfo de todas. Otras veces tenemos a los medios de comunicación y a los políticos ocupados con las cuotas para mujeres y con las listas cremallera. Se discute sobre si eso es positivo para las instituciones que lo practican, o si es justo. Es de justicia que las mujeres lleguen al poder y no discuto eso, sino algo más profundo: ¿beneficia al conjunto de la sociedad, o de las mujeres, que haya algunas en posiciones de poder político o económico? Veamos algunos de los argumentos que he escuchado alguna vez.

1. Las mujeres en el poder son como mínimo un síntoma de que se ha alcanzado la igualdad ante la ley, aunque luego socialmente se comentan todo tipo de discriminaciones e injusticias.
Bueno… esto es verdad. A menos que el cargo sea heredado. Ser la hija del rey, del ministro o del empresario, que tienen poder para cambiar o retorcer las leyes, puede conceder muchas ventajas respecto al conjunto de las mujeres y no “abrir camino” para nadie más. Antes de alegrarnos por la situación de ninguna mujer concreta, habría que preguntarse si la pusieron donde están sus relaciones familiares. En tal caso, no se trata de un logro “para la mujer” en absoluto. Te recomiendo comprobar cuántas de las mujeres más ricas del mundo lo son por herencia, ahí está la lista Forbes.

En cualquier caso, la llegada al poder por méritos propios de mujeres en un sistema democrático y con igualdad ante la ley es síntoma de que algunas mujeres han sido capaces de sortear las zancadillas que la vida les ha puesto a ellas y a las demás, ya sean en forma de discriminaciones directas, acoso, dificultades para trabajar y cumplir a la vez con otras obligaciones, etc. No quiere decir que esos obstáculos hayan desaparecido, ni que vayan a desaparecer, ni que otras mujeres tengan sus estrategias o su suerte.

2. Las mujeres con poder son más sensibles que los hombres. Más “femeninas”. Más colaboradoras, menos autoritarias.
Esto es una estupidez. A las mujeres se nos educa en eso, hasta ahí es verdad. Pero no todas somos así. Y cuando no lo somos, cuando una mujer es “dura”, se enfrenta a acusaciones de que no es una “verdadera mujer”. Una mujer no es lo que tú digas, ni lo que se ajuste a tu concepto de feminidad. Hay libros y debate sobre esto, pero no existe la ética femenina, la sensibilidad femenina, ni ninguna de esas patochadas que nos han hecho creer. Si fuera así, no habrían existido ni Isabel Bathory, ni Bloody Mary, ni Pilar Primo de Rivera, ni las monjas que torturaban niños en orfanatos franquistas. Ni Christine Lagarde. Todas estas son tan mujeres como la que más.

3. Bueno va, pero contribuyen a la conciliación. Y les preocupan los temas “femeninos”. Tienen más empatía con las “cosas de mujeres”.
Perdonadme que recurra al estereotipo más fácil. La medida que hizo famosa a Margaret Thatcher como ministra de Educación fue eliminar un suministro de leche gratis en los colegios. Y además del conjunto de su carrera, está la famosa declaración de que “la sociedad no existe. Hay hombres y mujeres individuales, y luego hay familias”, que en contexto quería decir que el Estado no tiene la obligación de velar por nadie, ni por los más débiles ni por nadie. La carrera entera de Margaret Thatcher es una demostración de que esa empatía y preocupación está subordinada a las ideas políticas previas. También dijo que no le debía nada al feminismo; la mayoría de la gente piensa que se ha ganado lo que tienen por sus propios logros individuales, y las mujeres poderosas no son la excepción.

Otro ejemplo más cercano son las diputadas del Partido Popular que votaron a favor de una ley del aborto que nos habría obligado a llevar a término y parir en todos los casos de malformación, incluidos los más graves, y dijeron que eso era apoyo a la maternidad. Hasta aquí la empatía y la solidaridad.

Sobre contribuir a la conciliación y demás problemas asociados a la mujer: la realidad es que las mujeres ricas lo tienen más fácil. Han podido pagar cuidados para sus hijos, han tenido familias que las han apoyado (si no, difícilmente estarían donde están), y luego llaman “organización” a renunciar al permiso de maternidad y a seguir trabajando quince horas diarias. Ojo, no critico: que cada una se organice como quiera y pueda. Solo que este estilo de vida desmiente que tener mujeres en puestos de poder contribuya a una mayor sensibilidad hacia los problemas de las demás.

Hay muchos ejemplos de países donde la participación política de las mujeres es alta y su desigualdad económico-laboral, también.

4. Ver que hay mujeres en el poder inspira respeto a los hombres porque demuestra que las mujeres pueden ser sus iguales o sus superiores. Ya no somos muñequitas sumisas.
Algunos países con participación política de las mujeres superior a la española (en términos relativos, comparadas con los hombres), son Nicaragua, Bolivia, Sudáfrica, India y Bangladesh. No parece que la existencia de mujeres poderosas influyan mucho en esos países, particularmente en los dos últimos, a la hora de respetar a las mujeres.

5. Que haya mujeres en el poder es un triunfo de todas que inspira solidaridad. Es un motivo de alegría porque es una de las nuestras.
No para mí, ya que estamos hablando de la pura subjetividad. Que haya mujeres capaces de reducir los salarios, de aumentar la desigualdad, de explotar laboralmente a otras mujeres, y así, no me llena de orgullo sino de desconfianza. Los mayores problemas de las mujeres están relacionados con la pobreza, la falta de independencia económica y la conciliación de todas nuestras obligaciones, y no veo que las mujeres con poder económico hagan nada por remediar esto. No son de las nuestras.

6. Las mujeres en el poder son un estímulo a las que vienen detrás. Ver que hay mujeres que mandan inspira a las niñas y jóvenes.
Pues no lo sé. A lo mejor. Sí que contribuye a la normalización. Esas fotos con 20 trajes grises y una sola chaqueta de color son muy tristes. Pero la foto con doce trajes grises y ocho chaquetas de colores es solo eso: una foto.

No al feminismo de la foto.

 

Eso que llamas cosificación masculina… no lo es.

Una crítica a las mujeres que a veces se usa para quitar importancia a nuestra cosificación es, resumiendo, “a las mujeres también os gustan los hombres atractivos”. “A las mujeres les gustan las piernas de los futbolistas”, “pues anda que las fans de [inserte aquí cantante de moda]”. Esto iguala dos fenómenos diferentes: la cosificación, que es perniciosa, evitable, y en nuestra sociedad ocurre más a mujeres que a hombres, y el atractivo sexual de las personas famosas, que no es necesariamente malo y que aunque afecte a los hombres, lo hace de manera ventajosa para ellos.

Empecemos por delimitar bien qué es cosificar.  Encontrar a otra persona sexualmente atractiva no lo es.  No tratamos a todas las personas bellas como a objetos, y no todas las imágenes las transforman en cosas. Muchos ejemplos de esto se encuentran en la publicidad.

Siguiendo a Sociological Images, hay algunos elementos que pueden “diagnosticar” cosificación. Por ejemplo, mostrar sólo partes de un cuerpo sexualizado.

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Publicidad de colonia masculina.

sexist -comic-assCómic.

Beachvolley doubleJugadoras olímpicas de voleibol. La imagen izquierda es del Independent, diario británico “serio” que tiende a la izquierda, y la derecha del Sun, tabloide sensacionalista de derechas. Cosificar une.

Otras rasgos cosificadores: mostrar a personas o partes del cuerpo como si fueran intercambiables: “colecciones” de cosas. Aquí hay buenos ejemplos.

ryanair-calendario-sexista8--478x270Anuncio de Ryanair.

post20itAquí la “colección” no sale, pero te la imaginas.

También vemos a personas sexualmente disponibles, indefensas, pasivas o sometidas más o menos violentamente. De esto no me apetece mostrar imágenes. Dentro de una estética menos violenta os recomiendo páginas sobre cómo salen los personajes femeninos en los cómics de superhéroes: Hawkeye Initiative Escher girls, y el post ya referido de Sociological Images.

Entre los ejemplos de mujer como objeto, son reveladores los de las mujeres comestibles y las mujeres como superficie para pintar o escribir.

jerte--644x362Campaña de cereza del Jerte retirada tras protestas.

wash-me-lynxAnuncio de un gel de baño dirigido a hombres.

El post de Sociological Images no lo nombra (sí en otro punto de la página web) pero por último yo incluiría el uso de mujeres como decoración. Esto lo ha observado Aita Sarkeesian:

Sarkeesian habla de ficción, de videojuegos. Hay mujeres como decorado entregando premios deportivos, “mujeres florero” en televisión (y la sola existencia de la frase hecha es reveladora). Mi impresión es que cada vez hay menos lugares donde se demande que las mujeres sean una figura decorativa, aunque quizá me equivoco.

Bien, hasta aquí sólo para explicar que si no se dan este tipo de elementos no estamos cosificando. Siguiente cuestión: ¿puede ser que dar importancia al atractivo físico de una persona cuestione el resto de su valía? En dos palabras: para las mujeres casi siempre. Para los hombres rara vez.

rugby femenino

Cate Blanchett le dice a la cámara que quiere sacar un plano de su vestido: “¿A los tíos le hacéis eso?” 00:30

ScarlettRueda de prensa en la promoción de Los Vengadores. Scarlett Johanson reacciona cuando un periodista hace preguntas “profundas y existenciales” sobre Tony Stark a Robert Downey Jr. y a ella le preguntan sobre su dieta.

cecile-duflotCecile Duflot, una ministra francesa que recibió una pitada del Parlamento francés por llevar este vestido.

Las mujeres somos, en primer lugar, guapas o feas. En segundo, disponibles (simpáticas) o no. Y en tercer lugar, ya si eso, profesionales de lo nuestro.  La exigencia de belleza es a todas las mujeres, y no a los hombres. Ser feo o no ser físicamente atractivo nunca es un obstáculo para que un hombre sea un profesional de éxito (habrá casos extremos, desde luego, y desgraciadamente esto parece estar cambiando).

Podemos comprobarlo en la industria del espectáculo. Las actrices tienen que ser, o parecer, siempre jóvenes y además impecables: limpias, perfumadas, peinadas y planchadas. Los hombres, pues no. Alguna recomendación de lectura: hay un solo modelo de belleza femenina, y muchos de hombres. Todos los personajes femeninos de todas las películas de Pixar tienen la misma cara (que es, añado, bonita e infantil). En el apocalipsis zombie, seguimos depilándonos.

Volvamos al inicio, a la atracción física de las mujeres por hombres ricos, famosos y poderosos. Para empezar, ellos siempre son más ricos que las mujeres equivalentes (aquí una noticia sobre discriminación salarial en Hollywood; aquí fútbol femenino) y tienen más poder (aquí una explicación de qué es el informe sobre desigualdad de género y cómo funciona). Para quien ya tiene dinero y poder, ser deseado es un extra. Puede ser un problema si ese atractivo es feminizante o infantilizante (se me ocurren Justin Bieber, Leonardo diCaprio, e Íñigo Errejón, por ejemplo) pero más allá de alguna broma, no perjudica a una carrera profesional.

Veamos algún ejemplo para terminar el argumento. Pensemos en algunos hombres considerados atractivos y recordemos su edad: tras preguntar en twitter, algunas respuestas destacadas fueron Michael Fassbender (38), George Clooney (54), Clive Owen (50). Actores. Como deportistas, David Beckham (40) y Xabi Alonso (33). Y un político, Yannis Varoufakis (54).

Clive & Clooney

George Clooney y Clive Owen.

Pregunto:

1. ¿Estás acostumbrado a ver imágenes de estos hombres u otros utilizadas rutinariamente como mero decorado? ¿Aparecen en imágenes denigrantes? ¿Adoptan poses que los convierten en un receptor pasivo, indefenso,  para el disfrute de otros? ¿Alguien ha dicho que su dignidad, su derecho a ser respetados, depende de que no muestren demasiada carne en público?

2. ¿La carrera de estos hombres depende de ser bellos?¿Pueden ser profesionales de aquello a lo que se dediquen sin ser muy guapos de una forma que está estandarizada? ¿Pueden dedicarse a su trabajo sin que el foco mediático y la atención de sus jefes, productores, etc. esté puesta en su belleza? ¿Se les insulta o humilla porque son guapos, o no-tan-guapos-como-antes?

3. ¿Son todos muy parecidos entre sí? ¿Su tipo de belleza sólo puede conseguirse tras largas sesiones de cuidados profesionales? ¿Se ven obligados a mantener la misma clase de belleza que tenían a los 20 años? ¿Su belleza está fuera del alcance de la mayor parte de los hombres?

¿Has contestado a todo que sí? Entonces estamos hablando del nivel de exigencia aplicable a las mujeres.

Termino. He señalado que resultar físicamente atractivos no denigra a los hombres ricos y famosos, pero eso no significa que no pueda haber hombres tratados como objetos. Aquí, el único ejemplo que he encontrado recientemente (gracias, Octubrista). En un pub escocés, los camareros dejan de llevar kilt para evitar el acoso de las clientas.  Es decir, la cosificación masculina es posible, siempre y cuando reunamos a hombres y a personas que se sienten sexualmente atraídas por ellos en una relación de poder muy desigual. Dado que eso es infrecuente, también lo es la cosificación masculina. Esperemos que siga siéndolo.

Nota: con el post publicado, @Zezenzuska me señala un perfil en El Mundo de un político español, Raül Romeva, cuyo único parecido con Varoufakis es la calvicie, a mi entender. Es una mezcla de obsesión por el físico, falta de respeto, conversión de la política en un juego tonto, y al mismo tiempo idealización: “deberá empezar a pensar en descansar un poco. Sobre todo si este madrileño de nacimiento quiere cumplir con las altas expectativas que sobre él recaen como nuevo héroe de la causa independentista”. Llama la atención que el final quiere insistir en que la belleza masculina representa liderazgo: “apreciamos la belleza de un hombre por su capacidad de lucha, su fortaleza y virilidad . . . Esta apariencia les convierte en “buenos cazadores”, protectores y líderes, algo que por naturaleza provoca atracción”. Es decir, a mi entender lo denigrado es aquí la política convertida en un espectáculo, no Romeva, “el líder”.

Introducción mínima a la interseccionalidad.

Todos lo hemos oído: “pues hay quien está peor”. Es un primer intento, fallido pero intento, de interseccionalidad. Tú eres pobre, pero no estás discapacitado. Eres una mujer y cuidas de tu madre enferma, pero por lo menos tienes trabajo para manteneros a las dos. En este primer acercamiento, la realidad es una escalera, y cada privilegio que no tienes te hace bajar un escalón. Arriba están los hombres blancos ricos. El segundo escalón está ocupado por las mujeres blancas ricas. Y todo lo demás es una pirámide perfecta. Sencillo, pero incorrecto.

La interseccionalidad es algo más complejo que eso. El término lo creó Kimberlé Crenshaw en los 80, aunque la idea existía desde mucho antes, para referirse a la interacción de múltiples tipos de opresión, es decir, a cómo diversos privilegios y la falta de ellos afectan de distinta manera en distintos contextos. Evidentemente, una persona a la que le “falten” cinco o seis privilegios de la lista (no es tan difícil) tiene una vida más dura que alguien a quien falte uno, o ninguno. Pero muchas veces, lo que se supone que es una característica común a todos los miembros de un colectivo oprimido, sólo lo es de la parte más privilegiada de los mismos. En otras palabras: sin un enfoque interseccional, la lucha contra un privilegio tiende a beneficiar a quienes sólo echan en falta ese privilegio y ninguno más, a costa del resto del grupo. Así es como, en palabras de Ardeluxe, se puede ser comunista y machista, feminista y transfóbica, o gay de derechas.

Si queda un poco abstracto, como mejor puede entenderse es con ejemplos. Voy a poner uno que se beneficiaría de más feminismo, y una crítica al feminismo.

1. La lucha contra la pobreza, la lucha obrera… ese tipo de reinvidicaciones de izquierdas. Por ejemplo, es fácil tomar como héroes, como símbolos, a colectivos muy reivindicativos como los mineros. Símbolos como el del Sindicato de Estudiantes (llave inglesa que se convierte en lápiz) o la hoz y el martillo, apuntan a profesiones típicamente masculinas. Otro símbolo que me encanta a pesar de lo excluyente que es, es el albañil de Manel Fontdevila. currito fontdevilaCuando Fontdevila dibuja a su hombrecillo del casco, no está representando a un albañil sino al conjunto de la clase obrera. No sería muy difícil pensar en una camarera con uniforme, una enfermera, o una profesora, por decir mujeres fáciles de caricaturizar, como representantes del sector servicios (el autor es consciente de ello pero no sé hasta qué punto ha hecho algo por arreglarlo).

Otro ejemplo reciente y no humorístico es el reportaje de Jordi Évole “Precariado”, emitido en La Sexta hace pocos meses. Los ejemplos de profesiones que son o que se han vuelto inestables y mal pagadas: obreros de fábrica de automoción (y de refilón alguna mujer), y un hombre que ha estudiado comunicación audiovisual, como ejemplo de sobrecualificación. Esto, a mi parecer, es un enfoque completamente equivocado sobre el empleo de mala calidad. La peluquera autónoma, su empleada con el salario mínimo, infinidad de dependientas de tiendas, licenciadas que malviven dando clases particulares… estamos rodeados de un ejército invisible de mujeres con empleo precario, con problemas distintos o peores de los que tienen los hombres en su misma situación laboral, y ellas no son el símbolo de nada. Evidentemente, cualquier mejora global de las condiciones de trabajo las beneficia a ellas, pero no parece que nadie las tenga en cuenta.

Del mismo modo, cualquier análisis del empleo más estable que tenemos, el funcionariado, es incompleto sin tener en cuenta que somos una mayoría de mujeres, y por qué. Es fácil, la Administración es el único jefe que no nos pregunta nuestro estado civil.

Lo que busco no es que haya más personajes femeninos en los chistes, o que Jordi Évole entreviste a más mujeres: todo lo que he descrito no es el verdadero problema, sino síntomas de que la imagen mental que se tiene de “la clase obrera” excluye a las mujeres. Esto puede llevar a favorecer políticas, campañas de promoción, etc. que no lleguen al público que más lo necesita y se beneficiaría de ello. Podría decirse mucho más, pero como sólo quiero ilustrar un punto de encuentro (o de choque), lo dejaré aquí.

2. El feminismo también necesita ser más interseccional. Aquí me voy a limitar a explicar algo magníficamente contado por @DrJaneChi. Laurie Penny es una feminista inglesa, blanca, rica, que acaba de publicar una columna en New Statesman acerca de la imposición patriarcal de llevar el pelo largo. Opiniones de mujeres: dos, la suya y la de su hermana. Problemas prácticos de tener pelo largo: no siempre está bonito y lleva tiempo y dinero que lo esté. Penny universaliza su propia experiencia, sin tener en cuenta algunos factores importantes que no la afectan.Parece una cuestión nimia escoger el pelo corto, pero no lo es, y el colectivo menos afectado por ello es precisamente el que Penny escoge como universal, el suyo.

Por ejemplo, las mujeres trans* deben presentar un aspecto hiperfemenino para ser tomadas en serio. De esto puede depender el resto de su vida: cuando una mujer trans decide que quiere hacer los cambios legales y médicos para ser considerada la mujer que sabe que es, tiene que pasar por una serie de barreras puestas por la ley y por profesionales sanitarios para que demuestre cómo se siente, y uno de los puntos que se tienen en cuenta es si la mujer muestra una feminidad convencional. Una trans puede tenerlo complicado para elegir llevar el pelo corto.

En segundo lugar, el ideal de pelo largo es un ideal basado en la belleza de la mujer blanca. Las mujeres negras, o con el pelo más rizado que esto de aquí, tienen que hacer una inversión en tiempo y dinero que no tiene nada que ver con la que hacemos las demás. Además, las mujeres blancas con el pelo de una calidad parecida tampoco se enfrentan a los mismos problemas: lo que en nosotras puede verse como un estilo original, en las mujeres negras puede ser motivo de rechazo. Por eso, para ellas, llevar el pelo corto tiene unas motivaciones diferentes. Un análisis español de esta cuestión hablaría, por cierto, de la obsesión de las mujeres españolas con el pelo liso.

Más cuestiones: la edad. De las mujeres jóvenes y guapas se espera pelo largo, pero a partir de cierta edad, se espera que lo tiñamos y cortemos. Si ya no se es joven, tener el pelo largo, o largo y sin teñir, es más desafiante que ser joven y tenerlo corto.

No puedo terminar sin mencionar a las mujeres que pierden el pelo por una enfermedad. Penny menciona a su hermana, a la que se le cayó el pelo por estrés. ¿Tan difícil era citar dos líneas sobre los efectos de la quimioterapia?

Añadir un enfoque interseccional a una lucha por la justicia y contra la discriminación puede salir natural, sobre todo cuando nos afecta personalmente, o puede ser muy difícil. Es el único activismo que merece la pena. De lo contrario, lo único que estaremos defendiendo es un mundo aún en forma de pirámide, pero con nuestro escaloncito un poco más arriba.

En un estado hembrista

Hace semanas, Miranda pensaba cómo sería un Estado hembrista, y comentaba algunas de las características de dicho régimen en su blog. Eso me hizo reflexionar. Hubo un hashtag en twitter, #EnUnEstadoHembrista, al que contribuí poco, porque casi todo lo que se me ocurría que pasaría no era solamente una versión femenina del patriarcado, sino un mundo con más igualdad, y no tiene porqué ser así. Desengañémonos: un mundo hembrista sería la tiranía de las blancas y ricas sobre las demás mujeres, y más abajo de la pirámide social, los hombres. Es cuestión de imaginación si los hombres blancos y atractivos según los deseos de las mujeres privilegiadas estarían en medio o abajo de la pirámide. Imagino que en una sociedad con mayor peso del capitalismo, los hombres ricos, pareja de mujeres ricas, estarían un poco más arriba que las mujeres pobres, obreras o extranjeras, mientras que en una sociedad donde el capitalismo pesara menos que la religión o la tradición, la jerarquía no estaría tan clara.

A continuación, algunas de las opiniones dadas en twitter sobre un posible mundo hembrista, con el permiso de las autoras. ¿Algún parecido con la realidad?

Sobre prestigio social y poder

En un estado hembrista habría pobreza, racismo, transfobia y homofobia, y sería un asco, porque las desigualdades se interrelacionan.

En un estado hembrista, las religiones mayoritarias serían cultos de la Gran Madre. El dios fecundador tendría un papel menor, accesorio. Las sacerdotisas de religiones mayoritarias serían ricas. Sus sirvientes serían hombres castrados, con ropa fea.

Se diría que los hombres son “muy listos”, pero serían minoría en las ciencias, tecnología, y en ser dueños de la propiedad privada. Koolasuchus

Del hombre que lograra demostrar más conocimientos sobre algo que una mujer, se deduciría que lo habría aprendido de otra. Koolasuchus. Cuando un hombre accediera al ámbito académico/laboral, se le obstaculizaría y se devaluaría su mérito a arribismo. (Sibylbanshee)

En un estado hembrista, las mujeres ganarían alrededor de un 50% más que los hombres, ya que las madres sostienen el hogar.

Habría techo de cristal y doble jornada laboral masculina, y al hombre explotado por su género se le llamaría ‘superman’. Koolasuchus

Habría algún que otro ministro varón. dejamehablarr

Un muñeco de palo se interpretaría automáticamente como mujer. Dejamehablarr

Sobre sexo y violencia sexual:

Habría libros y manuales destinados a hombres jóvenes para no ser violados, agredidos o perseguidos por mujeres. Los hombres tomarían muchas precauciones y distancias por “lo que provoca su cuerpo”. (_bitterswt)

‘Homosexual’ sería sobreentendido principalmente sólo como sinónimo de ‘lesbiana’.(dejamehablarr)

Dos mujeres besándose se consideraría algo asqueroso o incómodo de ver. Dos hombres besándose sería un acto sólo tolerable a modo de fantasía erótica para satisfacer a mujeres heteros. (Koolasuchus)

Las nazis hubieran experimentado con lesbianas y mandado a los hombres gays a un correccional. (dejamehablarr)

Habría un mercado para el fetichismo con hombres trans. A muchas mujeres les parecerían amantes deseables.

Se harían chistes sobre hombres trans “engañando” a mujeres cis. (ComandanteVimes)

Si se agrediera o vejara a un hombre, se relativizaría, se le culparía o se le acusaría de denunciar falsamente. (Sybilbanshee)

La sexualidad masculina se limitaría a la reproducción y la satisfacción femenina, siendo un tabú y estigma social (Sibylbanshee)

Sobre los cuidados:

Se reconocería que la crianza es, ante todo, muy dura. Tendría fuerte apoyo estatal o la harían sólo las pobres.

Yo no sería hembrista, porque tendría un papá que decidiría qué comer o cuándo cambiar las sábanas, ¿sabéis? dejamehablarr

Lo habitual sería que a las labores domésticas a las que no llegara papá, llegara el papá de papá, o un hombre contratado por papá. dejamehablarr

Los anuncios de comida precocinada estarían dirigidos a mujeres ‘singles’, el resto de comida estaría dirigida a papás. Dejamehablarr

Los ‘hombres casados con’ se dirían coloquialmente ‘el hombre de’, pues al casarse se comprometerían de pies a cabeza. dejamehablarr

En un estado hembrista, se diría que no te puedes fiar de alguien que no puede parir ni amamantar.

Sobre estética.

La ropa que llevaran los hombres se vería ridícula en una mujer y la gente se reiría de ello. dejamehablarr (históricamente, una mujer vestida como un hombre ha sido a veces un ser ridículo, pero ella como individuo, por tener tales pretensiones)

El color azul predominaría en los juguetes para niños y el resto de colores estarían en los de niñas o en los mixtos. Dejamehablarr

En un estado hembrista, lo masculino sería objeto de burla. Masculinizar sería denigrante. Las mujeres no se pondrían ropa masculina.

En un estado hembrista la ropa femenina sería siempre cómoda. Habría variedad en la ropa formal y elegante, cómoda.

Ocio y cultura.

Casi todos los personajes de ficción tenderían a ser mujeres. Koolasuchus

En un Estado hembrista habría muchas mujeres humoristas y guionistas de comedia, haciendo chistes sobre hombres egoístas y mentirosos.

Habría un subgénero dramático de denuncias falsas. Los hombres tendrían miedo de la calumnia, desde niños.

El canon artístico estaría plagado de fascinación por el cuerpo masculino mutilado (gaelx) a lo que yo añado, también el cuerpo masculino inconsciente.

Shakespeare habría sido maestro en Stratford, quizá.

Salud

En un estado hembrista, la pubertad masculina se viviría con vergüenza, la juventud con inseguridad y la madurez con medicalización.

Casi todas las enfermedades de los hombres tendrían algo que ver con el estrés o sus genitales.

Los genitales masculinos se considerarían algo no sólo vergonzoso, sino también sucio.

No tendríamos del todo claros los mecanismos de la erección y la eyaculación masculinas.

El informe sobre desigualdad de género según el Foro Económico Mundial

De vez en cuando, nos dicen que España ocupa el lugar número 12, o 20, o algo así, en una clasificación de los países según su grado de desigualdad entre hombres y mujeres. Se trata de un informe que realiza cada año el Foro Económico Mundial.

Esta institución se considera a sí misma una “asociación sin ánimo de lucro”, lo cual puede hacernos pensar que tiene algún noble propósito para el desarrollo internacional. No es el concepto que usamos coloquialmente de ONG: en realidad se trata de una asociación de grandes empresas, o de empresas más pequeñas que destaquen en su sector o en su región. Aquí se puede ver una lista de miembros: Audi, Coca-Cola, DuPont, Yahoo!, vamos, lo mejor de cada casa. El Foro sostiene que su objetivo es mejorar el mundo, realizando informes y “fomentando el diálogo”, y organizando reuniones en las que “expertos” van a comunicar a los líderes mundiales soluciones para resolver problemas. Resumiendo: organizan encuentros entre políticos y empresarios, con el objetivo de que el mundo en el que vivimos no cambie en un ápice en lo fundamental. Resumiendo más aún: son un lobby muy bien organizado aunque con unos intereses muy divergentes: ¿qué pueden tener en común Nestlé y Fujitsu? Si queréis sacar conclusiones propias, aquí está la declaración de intenciones.

Desde 2006, este Foro (WEF en sus siglas en inglés) realiza un informe sobre la desigualdad entre hombres y mujeres. España acaba de pasar del puesto 11 en 2010 al 30, lo que puede sonar preocupante. En realidad, el salto más grande se produjo entre 2011 (puesto 12) a 2012 (puesto 26). Veamos porqué. Estos son los factores que se miden:

  1. Participación económica e igualdad de oportunidades.
  • Participación: una comparación de la ocupación de hombres y mujeres. Más mujeres trabajando, menos  desigualdad.
  • Desigualdad en los ingresos: una ponderación entre los ingresos mediso de hombres y mujeres independientemente de a qué se dediquen, y de la desigualdad salarial en el mismo puesto de trabajo.
  • Brecha de poder: la proporción entre hombres y mujeres entre legisladores, altos cargos, y directivos.

2. Logros educativos.

  • Grado educativo logrado por las mujeres comparadas con los hombres, en educación primaria, secundaria y superior.
  • Tasa de alfabetización femenina comparada con la masculina.

3. Salud y supervivencia.

  • Proporción entre los sexos al nacer. Esto busca detectar el aborto selectivo de fetos hembra y el asesinato de niñas recién nacidas.
  • Diferencia entre la esperanza de vida de hombres y mujeres.

4. Poder político.

  • Qué proporción de ministerios los ocupan mujeres.
  • Qué proporción de parlamentarios son mujeres.
  • Ratio de los años ocupados por hombres y por mujeres como presidente o primer ministro en los últimos 50 años.

Se pueden observar aquí algunas cosas. En primer lugar, el fuerte peso que tiene que haya mujeres gobernando. También, el poder económico de las mujeres. Y también, que sólo se observan datos en los que se puede comparar fácilmente un dato femenino con uno masculino, y la falta de interés para el WEF de lo que llamamos en sentido amplio “conciliación de la vida laboral y familiar”. Acceso fácil al aborto legal, existencia o no de una baja maternal, son cuestiones que a esta organización no interesan. Puede verse en ello dos cuestiones. La primera, que “gender gap” o “desigualdad de género” la definen como en qué son diferentes hombres y mujeres cuando se puede comparar exactamente el mismo valor. Los hombres no se quedan embarazados, así que todo parámetro relacionado con un aspecto tan decisivo para la vida de la mujer queda fuera.

La segunda cuestión es que el informe probablemente sirve como herramienta eficaz para que una empresa sepa la probabilidad de que sus usuarios, clientes, empleados, ejecutivos, y legisladores a los que hacer lobby sean mujeres. Esto permite, imagino, decidir dónde quieres poner una fábrica, utilizar la disparidad salarial a tu favor, entender dónde no es probable que las mujeres tengan poder adquisitivo para adquirir tus productos, etc. Es un medidor aceptable de la relaciones mujeres-empresa.

El puesto de España se desglosa así: si convertimos la igualdad entre hombres y mujeres en un 1, en España sería del 0,7266. Participación económica: puesto 76, proporción 0,6521. Educación, puesto 40, teniendo en cuenta que 25 países empatan en primera posición,0,9971. Salud y supervivencia, puesto 75, otro caso con muchos empates, proporción del 0,973 y finalmente, poder político, puesto 27, proporción 0,2841.

De aquí se puede deducir: que aunque las mujeres españolas están logrando una educación cada vez mejor, eso no se convierte en ventajas laborales ni salariales, comparadas con las de otros países. Los países que tienen un nivel económico y una cultura comparables, y mayor desigualdad en ingresos, son Italia (puesto 97), Grecia (puesto 75) y Malta (108). Ya fuera de nuestro entorno cultural,  Japón (104) Corea (118) Omán (123) y Arabia Saudí (134). Peor desigualdad estudios/ingresos que en España, siempre en países en nuestro grupo por renta per cápita, se halla en Eslovaquia (86/1), República Checa (95/1) Emiratos Árabes Unidos (122/1) y Kuwait (115/57).

Eso no son indicadores de la posición absoluta de las mujeres, repito, sino de su posición de desigualdad respecto a los hombres. Es decir: España es el tercer país de Europa, después de Eslovaquia y la República Checa, con mayor desigualdad salarial a pesar del buen nivel de estudios. Y también somos el sexto país de Europa, y el octavo país rico y democrático, con mayor desigualdad salarial del mundo, sin tener en cuenta el aspecto de los estudios.

Entrando al análisis de algunos de los factores: Aquí tenéis una bonita captura de la página 340 del informe: WEF gender gap SpainAnalicemos punto por punto: Descartemos salud y supervivencia. La tasa de esperanza de vida es buena y la ratio de sexos al nacer podemos atribuirla al azar (dudo mucho que en España se practique el aborto selectivo, al menos de manera significativa).

Yendo al principio, a participación económica, observamos un buen dato: hay paridad en lo que el informe llama “professional and technical workers”, es decir, profesionales, y personal altamente cualificado. No es del todo mala la proporción respecto a la población activa: 0.82. Los problemas nos los encontramos en: desigualdad salarial ante el mismo trabajo, 0,54. Ingresos respecto a los hombres, 0,59 y altos cargos, 0,48. Es decir: las mujeres llegamos a profesionales y a trabajadoras cualificadas, pero no a altos cargos, y ganamos alrededor de un 60% de lo que ganan los hombres. Es, creo, el peor dato de todos en lo que afecta al día a día de más mujeres.

En educación, si algo falla es que la alfabetización es muy ligeramente menor en las mujeres que en los hombres. Resulta preocupante que los hombres estudien menos en la universidad que ellas.

Por último, en poder político: el PP, que ahora tiene mayoría absoluta, tiene como política de igualdad abierta y declarada no utilizar cuotas de representatividad, lo que se traduce en que la representación de las mujeres es inferior a la de los hombres aunque sin desaparecer. También está la cuestión de que en España, el jefe del ejecutivo nunca ha sido una mujer.

Resumiendo: Aunque el WEF no incluya algunos indicadores de igualdad y de bienestar que serían muy útiles, como los relacionados con la salud sexual y reproductiva, parece más bien un indicador de hasta qué punto es probable que las mujeres estén en la misma situación económica que los hombres de su misma clase social (esa es otra cuestión: aquí no se miden indicadores de desarrollo, sólo comparaciones hombre/mujer). Sería deseable incorporar estos factores sociales a un índice más

Respecto a España, si nos atenemos estrictamente a este índice, estamos en una posición relativamente buena, aunque nuestro mercado laboral es abismalmente injusto.

Una nota en 2016: Cuando hice este post no me fijé en la gran diferencia entre el factor “Participación política”, que en España es alto (puesto 26), y el de “Participación económica” que está en la zona media de la tabla (puesto 67). Algunas consideraciones con los datos de 2015: España es un país con muchas mujeres ricas en el poder, y con mujeres mucho más pobres que los hombres. En España, a la mujer media le afecta bastante poco el poder político de las burguesas. Los países con más participación política y más desigualdad económica que España en 2015 son: Nicaragua, Bolivia, Cuba, Argentina y Costa Rica en América; Cabo Verde y Sudáfrica, en África. India y Bangladesh, en Asia. Italia es el único país europeo y con una economía comparable a la nuestra en el que el poder político de las burguesas no se corresponde con una mejora de las condiciones de vida del resto de las mujeres.

Los países con alta participación política y también en los factores más sociales son: los escandinavos, Irlanda, Eslovenia, Suiza, Alemania, Holanda, Filipinas y Nueva Zelanda.