Archivo de la etiqueta: colaboraciones

Guía de visionado: David Lynch

Hoy tenemos postinvitado de Marina Pibernat, cuyo blog Lady Aguafiestington se centra en temas políticos y feministas. Le pedí que contribuyera a las guías de lectura y visionado de este blog y nos ha dado un post con las películas ordenadas en orden de dificultad. Ella deja las series aparte, pero en mi opinión, Twin Peaks original está a la altura aproximada a la que pone Dune.

***

David Lynch es raro, sí. Y no sólo por lo extrañas que son algunas de sus diez películas, también porque a veces nos planta en los morros una historia de lo más simple, pero profundamente humana y de gran belleza. Además de desenvolverse excelentemente en diversos registros cinematográficos, ha reinventado contenidos televisivos, elevándolos a la categoría de arte.

Esta guía de visionado de la obra de Lynch no seguirá un orden cronológico, igual que sus películas, en las que en muchos casos el tiempo lineal es alterado. Nos adentraremos en su obra de lo más accesible a lo más complejo. A quien se le ocurra empezar por Inland Empire, su último largo, lo más probable es que a la media hora concluya que este tipo está como una regadera, y que vaya mierda incomprensible. Que mejor un remake o un taquillazo blandito. Así que vamos.

El Hombre Elefante, Corazón Salvaje y Una Historia Verdadera

Algunas de las obras menos complejas de Lynch están basadas en hechos reales. Ejemplo de ello es El Hombre Elefante (1980). Ésta cuenta la historia de Joseph Merrick, un inglés nacido en 1862 con una horrible malformación, exhibido en el circo por un feriante le trata como a un animal. Un médico se conmueve al verlo y consigue sacarlo de ahí y hacer que confíe en él, con el fin de mejorar su vida. La relación que establecen hará aflorar la verdadera personalidad de Merrick, un hombre sensible, bueno, y con gustos refinados. Pero la sociedad que le convirtió en animal de feria sigue ahí, en todas partes… Si no lloras con esta película, no tienes alma.

Corazón Salvaje (1990) está basada en una novela adaptada libremente por Lynch. Es una road movie protagonizada por una pareja de jóvenes que básicamente aspiran a follar, bailar y conducir por todo el país. En su periplo, huyendo de personajes espantosos, se irán encontrando con otros peores, y vivirán episodios violentos que determinarán su destino. Es una historia de amor salvaje, como su título indica, tan salvaje como los bailes desquiciados que se marca la pareja. En una de las escenas a la vez más divertidas, tiernas e intensas, la radio del coche empieza a desgranar las desgracias del día, y la protagonista, hecha una fiera por lo que está oyendo, para el coche gritando y él busca una emisora con las canciones que les gusta bailar. Y ahí, en el arcén, bailan para olvidar la realidad. Quédense con esto de huir de la realidad y las carreteras.

Una Historia Verdadera (1999), en cambio, va de enfrentarse a los hechos cuando la muerte viene a buscarnos. Como El Hombre Elefante, está basada en una historia real. Es una película simple pero efectiva y con bellos paisajes, y trata de un anciano que decide montarse en su corta-césped y cruzar varios estados para ir a visitar a su hermano enfermo, con quien dejó de hablarse años atrás. No podría decir si es un viaje hacia un destino o hacia un origen. Y da igual, porque como suele ocurrir en las road movies, incluyendo ésta tan atípica, lo que importa es el viaje en sí. Una tierna película sin pretensiones sobre la reconciliación con el pasado.

Dune

Con Dune (1984), también basada en una novela, empiezan las extravagancias. Si bien resultó un fracaso comercial, y es cierto que su inicio es bastante tedioso, ahora es una película de culto de la ciencia ficción. La película nos muestra las luchas de poder de varias familias imperiales para controlar la extracción de un preciado material que sólo se encuentra en un planeta desértico. El héroe será el que deberá hacer justicia. Pero no esperen nada parecido a Star Wars, ni siquiera es una película estéticamente bella. El polvo del desierto que cubre el planeta está muy presente, ensuciando la imagen. Y de la arena salen unos gusanos gigantes y aterradores que se lo tragan todo. Es una pesadilla, muy lejos de las aventuras fascinantes típicas del género. En esta película, la tercera de Lynch, los sueños de los personajes tienen un papel importante en la trama, cosa que evolucionó hasta ser su sello personal.

Terciopelo Azul

Hay algo en Terciopelo Azul (1986) que también devendría una especialidad de Lynch. Una buena conocedora del cine y mejor amiga me explicó cómo su obra se relaciona con Freud y con un texto que este psicoanalista de los sueños – precisamente – escribió en 1919, titulado Lo Siniestro. En él, Freud habla de cuando lo familiar y conocido se presenta como algo extraño e incluso terrorífico, a pesar de su cotidianidad. Terciopelo Azul empieza mostrando un barrio residencial estadounidense. Las flores del jardín, un grupo de escolares cruzando un paso de peatones, un señor regando el césped… Pero la manguera se le enreda en unas ramas, y cae al suelo fulminado. La cámara desciende y se hunde en la hierba mostrándonos unos escarabajos asquerosos peleando en el subsuelo. Las cosas feas que permanecen ocultas tras la apariencia de normalidad sin que reparemos en ellas. Y desde luego la trama, así como el repertorio de personajes, son bastante siniestros.

Eraserhead

Eraserhead (1977), o Cabeza Borradora, es la primera película de Lynch. Le costó mucho rodarla porque no encontraba quien se la produjese, y no les culpo porque es una locura, pero como locura onírica es visualmente fascinante. Lynch ya advertía al mundo de que su cine se situaría entre lo real y lo imaginado, haciendo que lo que vemos se refiera más a lo que siente el personaje protagonista frente a la realidad que a la realidad misma. En este caso el protagonista vive en un desolador paisaje industrial en blanco y negro, y fruto de su relación con una chica, ésta da a luz a… a algo. A nadie le gusta la situación, y el protagonista se evade de ella con el espectáculo de detrás del radiador de su cuarto. No pregunten, véanla.

Carretera Perdida, Mulholland Drive, Inland Empire.

Llegamos a la trilogía de la locura, el siniestro, la paranoia, las evasiones de una realidad terrible, las pesadillas, los sueños… y la “fábrica de los sueños”, es decir, Hollywood. Al menos dos de estas tres películas se sitúan en Los Angeles, y no es casualidad. Tratan de la fantasía cinematográfica de personajes relacionados con el cine dentro del propio cine. Ríanse de Matrix.

Carretera Perdida (1997) trata de una glamurosa pareja compuesta por un saxofonista y su esposa, que reciben unos sobres con cintas de vídeo. En ellos, primero aparece la casa en la que viven; por cierto, diseñada por el director, y que transmite opacidad, represión y locura. Después, aparece su puerta principal. Después, el interior de la casa… Nos adentramos poco a poco en la mente del protagonista, el saxofonista, y descubrimos qué es lo que ha hecho. Encontramos en ella las ideas de carretera y de evasión de la realidad, como en Corazón Salvaje, pero en una historia mucho más oscura y siniestra. De pronto, ocurre algo que resulta incomprensible si esperamos una historia convencional: el protagonista es otra persona literalmente, es decir, otro actor, en una situación distinta. Pero nada ha cambiado, porque no estamos frente a la realidad, sino frente al remake que una mente perturbada ha hecho de ella. Puede que no hayamos estado en ningún momento frente a la realidad desnuda. Por eso los personajes cambian, en todo o en parte, en una historia inventada a partir de retazos de la verdadera. ¿No les ha pasado que han soñado con una persona conocida pero con la cara y la identidad de otra persona distinta y aun así seguían haciendo como que era la primera?
En cuanto a la cuestión del tiempo, algo importante en las tres películas, es Carretera Perdida funciona como una cinta de Moebius en la que las caras son realidad y fantasía, o la vigilia y el sueño, y vamos circulando sin poder distinguirlas. Y digo circulando con toda la intención, porque efectivamente el tiempo es circular en la película. Es por esto que es una carretera perdida, porque ¿cómo escapas de ella? Sólo hay una forma.

En Mulholland Drive (2001) no es hasta el final que podemos reconstruir los hechos. La película, que no la historia, empieza con una joven actriz que acude a Los Angeles para triunfar en la gran pantalla. En casa de su tía, que le ha dejado el apartamento, se encuentra con una desconocida que sufre amnesia a causa de un accidente. Pero ocurren muchas cosas extrañas. Por ejemplo, ¿quién tiene un canguro boxeador en el jardín? Un hombre le explica al policía que ha tenido un sueño horrible que ocurría en la misma cafetería en la que se encuentran. Pero era de noche, aunque igual que el día, salvo por la luz. Lo sé, no tiene sentido. Alguien con un rostro aterrador ronda el local. Quién es el hombre que cuenta su sueño, por qué aparece contándolo, qué es esto tan aterrador y qué relación tiene con la protagonista es algo que sólo podremos entender al final, uniendo las piezas y descifrando las metáforas. Una vez más, estamos frente a una invención de una mente que quiere huir de algo espantoso. En los últimos quince minutos deberemos atar todos los cabos y resolver toda la simbología que durante la primera hora y 45 minutos hemos tomado por la realidad. Y no es que Lynch no nos avise desde el principio. Lo hace. Sólo hay que prestar atención desde el primer minuto.

También nos avisa al principio de Inland Empire (2006). Un vinilo que gira, otra vez el tiempo circular. Y los vinilos tienen una cara A y una cara B, y van de la periferia al centro. In-land. Estamos ante un mecanismo mucho más complejo que la cinta de moebius de Carretera Perdida. ¿De qué trata? Pues no sabría decirles exactamente. Supuestamente, de una afamada actriz de Hollywood y su compañero de reparto, que tienen un lío en la realidad y en la ficción. Ya empezamos con la disolución de las fronteras, sí. ¿Es ésta la historia real? ¿Es la protagonista la protagonista? ¿Existe la protagonista? Y si no existe, ¿quién la ha creado? ¿Cómo podemos llegar a saber a través de ella quién está detrás de toda esta fantasía? ¿Quién podría ser esta mariposa que sueña que es actriz de Hollywood y qué tiene que ver todo el asunto con Europa del Este? Igual que en el caso del saxofonista de Carretera Perdida – en cuya mente nos adentramos a través de las cintas de vídeo -, es en el interior donde subyace el hecho desencadenante de la fantasía/pesadilla.

Televisión: Rabbits, Twin Peaks (y Fuego Camina Conmigo)

En Inland Empire sabemos que alguien ve en la tele una extraña sitcom de una familia de conejos humanizados. Se trata de Rabbits (2002), una serie que Lynch hizo para internet. Los miembros de la familia de conejos tienen conversaciones que parecen carentes de sentido, con frases inconexas, pero unas absurdas risas enlatadas suenan a menudo. Cada vez que uno de los personajes entre en escena se oyen aplausos. No concuerda nada, y el siniestro se apodera de ti. La familia de conejos, que aparentemente habla sin sentido, se está refiriendo en realidad a un hecho terrible. La interpretaciones de esta serie pueden ser varias, aunque es cierto que se aprecia una cierta crítica a la sociedad del espectáculo, a la sociedad que ríe y aplaude sin sentido. De ahí que nos preguntemos ¿pero qué gracia se supone que tiene esto? Ninguna. Como muchas de las cosas de las que nos dicen que tenemos que reírnos.

Hemos dejado lo más importante para el final. Lynch creó la serie que reformularía las bases de la televisión con Twin Peaks (1990, 2017). Esta obra es la precursora de la oleada de series actuales de calidad cinematográfica, las cuales no podrían existir si David Lynch no hubiera otorgado a este medio la posibilidad de llegar a altas cotas de calidad estética y argumental. Es por esto que Twin Peaks es tan relevante para la historia audiovisual, y por lo que su regreso veintiséis años después ha causado tanto revuelo. La serie trata del asesinato de la joven Laura Palmer en el pueblo de Twin Peaks, y del agente especial del FBI Dale Cooper, enviado allí para resolverlo. En el opening aparecen, tanto en las dos temporadas de los 90 como en la recién estrenada, imágenes de una cascada, ubicada en el pueblo que da nombre a la serie. En la antigüedad se creía que el mundo plano acababa en una cascada de agua marina. Y desde luego Twin Peaks, en el Estado de Washington y muy cerca de la frontera con Canadá, se halla en el límite de lo conocido y lo desconocido, en la frontera entre el bien y el mal. Lo normal se mezcla con lo paranormal y todo se impregna de magia siniestra: los búhos, el leño de Lady Log, el bosque… El agente Cooper conseguirá responder a la pregunta “¿quién mató a Laura Palmer?” gracias en parte a un extraño sueño, una escena ya clásica de la historia de la televisión. Pero Lynch no quería que su serie fuera un simple whodunit, la simple resolución del misterio. Twin Peaks esconde mucho más. Si bien el crimen se resuelve a la mitad de la segunda temporada, la serie continúa hasta que el agente Cooper queda atrapado en el famoso cuarto de cortinas rojas y suelo decorado con zigzags, donde Laura Palmer le dice “nos veremos otra vez en 25 años. Mientras tanto…”. Así nos deja la segunda temporada, en un larguísimo cliffhanger. Cuando acabó la serie, Lynch hizo la película Fuego Camina Conmigo (1992), la precuela que cuenta los últimos días de Laura Palmer.

Más de 25 años después, Twin Peaks ha vuelto con todo lo que Lynch ha aprendido y evolucionado, especialmente con la gran trilogía de Hollywood. Pero es más Lynch que nunca. Cuando llevábamos unos pocos episodios, ya no dábamos abasto con preguntas, sorpresas, caras de estupor y risas extrañadas que nos provocó; porque el sentido del humor, aunque negro, está muy presente en la serie. Una de las diferencias respecto de las anteriores temporadas es que esta vez el mismo Lynch dirige los 18 episodios, con la ayuda del otro creador de la serie, Mark Frost. Es sin duda una serie nueva que ya no trata de Laura Palmer, sino del agente Cooper, aunque la tercera temporada sea indisoluble de las dos primeras. Y vamos mucho más allá del pequeño pueblo de montaña donde se originó todo. ¿O se originó en otra parte? La mitología de la serie se ha revelado mucho más compleja, y enraizada en los temores actuales de la sociedad, en un pugna moral entre el bien y el mal. Sirviéndose magistralmente de una poética visual y estética con una gran influencia pictórica – lo primero que quiso ser Lynch de niño era pintor – nos hace transitar por un experiencia audiovisual que no deja a nadie indiferente. Y que tiene de bella lo mismo que de terrorífica.

A pocos episodios del final, las piezas van encajando, o esto parece, pero no deja de sorprendernos. Y algo intuimos por la pregunta que le hace Monica Bellucci al agente Cole, interpretado por el mismo Lynch, en un sueño de éste. Se acerca el final, y todavía hay muchos interrogantes, pero sabemos que este director no tiene la costumbre de ofrecer respuestas facilonas. Lo que les puedo asegurar es que está siendo un placer intentar desentrañar los misterios y significados del universo Twin Peaks.

En conjunto, la obra de Lynch presenta muchas características bien definidas que le han dado al cineasta un adjetivo propio; algo es muy lynchiano, por surrealista, onírico, extraño… Estas características provienen de la mezcla de lo sucedido con lo que un personaje se imagina o sueña, dándole a todo un marcado acento surrealista. Lo siniestro es lo que nos avisa de que algo va muy mal. Además de evitar la narración lineal, el cine de Lynch tiene también la característica de dejar que todos los sonidos e imágenes aporten a la historia. Por esto Lynch es Cine en mayúsculas, porque aprovecha el medio cinematográfico plenamente en lugar de convertirlo en una mera forma de explicar mediante imágenes en movimiento. Lynch hace que la cabeza trabaje para construir una narración a partir de las sensaciones estéticas que provoca. No se lo pierdan.

Contradicciones de las nuevas modas educativas.

@Anthromet escribió esto en forma de hilo de twitter, para animar al debate. Me encantó y le pedí permiso para publicarlo en el blog. Del batiburillo pedagógico que nos toca esta década destacaría algo que él concluye acertadamente: tenemos que educar en emociones, y al mismo tiempo preparar para el mercado laboral. Bueno, para el mercado laboral de dentro de una década como mínimo, a menos que quieras que mis alumnos de 13 años se busquen un trabajito los veranos. Eso, unido a la glorificación de cualquier recurso educativo que no sea el libro “tradicional” (de texto o no) y el profesor. En fin, os dejo con sus reflexiones.

1. Centrarse en emociones y eliminar exámenes porque generan frustración, quitando así la posibilidad de emocionarse por una buena nota.

2. El niño debe expresarse libremente y ser creativo pero el profesor debe doblegarse a lo que dicte la moda educativa.

3. Quieren enseñar para la vida a base de juegos, pero olvidan que la vida no es un juego.

4. Les parece mal la cultura del esfuerzo, pero dicen que educan para el mundo real, donde como todos sabemos, no hay que esforzarse.

5. Las clases tienen que ser divertidas, pero si los niños aprenden de maneras diferentes también se divierten de maneras diferentes.

6. Insistir en trabajar las emociones en el aula implica no respetar el derecho de los niños a ser tímidos o reservados: los marca.

7. Hablan de que la escuela debe ayudar a los niños a ser felices pero nunca de la parte que corresponde a la sociedad.

8. Hablan de fomentar la creatividad, pero no del estudio teórico y documentación necesaria para desarrollarla racionalmente.

9. Si un alumno no tiene interés es porque el profesor no sabe motivarle. ¿Qué pasa si no es esa la causa? ¿Hay plan B?

10. Dicen que no se puede aprender algo que no se ama, pero la realidad es que no se puede amar aquello que no se conoce.

11. No es que tengamos que emocionarnos para aprender, es que aprender siempre es emocionante.

12. Decir que los alumnos “vomitan” la información en los exámenes es una gran falta de respeto a su esfuerzo y su inteligencia.

13. No es posible centrar la educación en las emociones y al mismo tiempo estimular el desarrollo de la razón y el pensamiento crítico.

14. Decir que hay cosas que no hace falta aprender y al mismo tiempo lamentarse de que se aprenden mal y se olvidan.

15. Parcelar el conocimiento es un error, pero que el cerebro esté dividido en inteligencias múltiples es un hecho incuestionable.

16. Aprender de memoria es un error porque Gardner no la considera un tipo de inteligencia. La memoria es algo inútil para el alumno.

17. Los alumnos pueden elegir su itinerario de aprendizaje pero el responsable de su posible fracaso seguirá siendo el docente.

18. Hay que permitir al alumno que estudie solo lo que le interesa aunque luego no pueda apreciar nada de lo que hacen los demás.

19. Hay que motivar a los alumnos relacionando contenidos con sus intereses, mucho más adecuados que lo que ofrece la rancia escuela, claro.

20. Los alumnos deben aprender siguiendo el método científico, pero el profesor no necesita documentar la validez de su trabajo.

21. El profesor debe ser un guía que acompañe a los alumnos y al mismo tiempo tiene que aprender el camino junto a ellos.

22. Las notas numéricas les parecen un atentado contra los derechos del niño, reducir su capacidad de esfuerzo es un favor que les hacen.

23. Dicen preocuparse por los niños, pero apenas veo comentarios preguntándose por la situación que pueden tener en sus casas.

24. Es curioso que se conceda tan poco valor a la capacidad de aprender leyendo y escuchando. Parece que algo y alguien sobra.

25. Afirman que hay un aprendizaje bulímico, y pretenden erradicarlo a base de implantar la anorexia de los contenidos.

26. Se habla mucho de innovación metodológica, de cuestionar el sistema educativo, pero nada de cuestionar el sistema socio-económico.

27. Dicen que la educación puede cambiar el mundo y apuestan por metodologías recomendadas por el poder económico.

28. La educación cambiará el mundo, pero es un mundo gobernado por la avaricia y la mediocridad el que está cambiando la educación.

29. Se fomenta el trabajo en equipo como si trabajar solo fuera malo, cuando en realidad es la base del desarrollo personal e intelectual.

30. Se tilda el aprendizaje individual de competitivo y al mismo tiempo se fomenta que los alumnos sean emprendedores.

31. Se dice que la escuela debe abrirse a su entorno. De acuerdo, pero que sea para irradiar cultura, no para absorber infracultura.

32. Presumen de enseñar a pensar, pero van a disfrazar los contenidos de luz y de color para que se aprendan con anestesia.

33. Defienden que hay varias formas de aprender, pero quieren poner una manera única de enseñar.

34. Hay que fomentar el pensamiento crítico, por eso se adaptan las lecturas y se infantilizan los contenidos.

35. Hablan de metodologías activas, confundiendo estar de pie con estar activo y estar sentado con estar pasivo o catatónico.

36. Están de acuerdo en que estudiar, leer, estar sentado, escuchar al profesor, escribir… son un rollo, ¿y se consideran docentes?

37. Presumen de atender a la diversidad y centrarse en el alumno, pero discriminan a los niños que vienen a atender y a esforzarse.

38. El niño debe ser libre y expresarse, pero el profe tiene que hablar menos y no adoctrinar: debe seguir la moda sin rechistar.

39. No les parece bien que el profesor transmita contenidos, pero sí que el alumnado los copie de alguna página de internet.

40. La clase magistral es inútil, a no ser que la haga por Youtube un señor desconocido.

41. Hacer deberes está mal, pero la flipped classroom es un avance educativo.

42. Consideran tortura estar sentado en una silla siempre que no sea delante de un ordenador, claro.

43. Hay que fomentar el espíritu crítico en los alumnos pero los profes deben creer sin rechistar todo lo que digan gurús y fundaciones.

44. El profesor puede aprender mucho de sus alumnos, pero no hasta el punto de tener que compartir su sueldo con ellos, claro.

45. El docente solo puede ser guía, pero el gurú educativo tiene permiso para adoctrinar, sentar cátedra y condenar infieles.

46. Creen que el sistema educativo es del siglo XIX y al mismo tiempo aceptan que las empresas decidan cómo debemos enseñar.

47. Les parece que el profesor no tiene la verdad absoluta sobre nada, pero aceptan todo lo que diga su gurú de cabecera.

48. Los gurús suelen estar en contra de los libros de texto, pero todos escriben los suyos dictando lo que tenemos que hacer.

49. Se acepta mucho mejor una propuesta innovadora certificada por un gurú, que una idea nueva aportada por un compañero del centro.

50. Creen que innovar siempre se trata de hacer algo diferente, cuando a veces es solo cuestión de hacerlo mejor y con más ganas.

Cultura libre, innovación educativa.

cursos_bibhuelvaCursos de introducción al uso de internet en la Biblioteca Pública de Huelva.

Inauguramos el curso escolar con una colaboración de Undívaga, que dio estas opiniones en forma de tuits el 30 de agosto. Donde ella dice “cultura libre”, yo leo “innovación educativa”. Y me lo aplico hasta donde alcanzo. Bienvenidos al nuevo curso.

La cultura libre no es solamente ponerte un sellito de copyleft en el blog. Es sobre todo luchar por una educación pública de calidad.

Cultura libre es dotar adecuadamente las bibliotecas y dejar que se llenen de gente con ganas de leer.

Cultura libre es dotar de recursos a los institutos para inspirar a los jóvenes que pasan allí la etapa más creativa de su vida.

Cultura libre es que recibir una beca no te condene a trabajar para evitar morir de hambre y perder la beca al año siguiente.

Cultura libre es que el hijo del burgués quiera entrar en FP.

Cultura libre es que ningún niño llegue sin desayunar al colegio.

Cultura libre es luchar (de verdad) para acabar con el fracaso escolar en España. Y no, esto no tiene que ver con la “cultura del esfuerzo”.

Cultura libre es no permitir que los niños más vulnerables tengan miedo o vergüenza de ir al colegio.

Cultura libre es, por último, permitir que vuelvan al sistema educativo todos los que un día se marcharon de él para pasar a sostenerlo.