Archivo de la etiqueta: consejos

Cómo pasar menos tiempo corrigiendo

Una de las tareas más ingratas de la docencia es corregir. Leer una y otra vez lo mismo, marcar una y otra vez los mismos errores, decidir qué nota asignar… horas y horas dedicadas a una actividad que se eterniza. Aquí van una serie de consejos para reducir el tiempo que le dedicamos. No están pensados para aplicarlos todos a la vez y mi punto de vista es el de una profesora de idiomas, así que seguramente otros profesores tendrán otros trucos igualmente válidos.

Trucos para exámenes:
  1. Usa un tipo de letra legible y bonito, en un tamaño adecuado. Hay profesores que reducen la letra tanto como sea necesario para que un examen (o cualquier otro texto) ocupen una o dos carillas. Así, además de ser difícil de leer, quien se examina escribe desordenadamente porque no cabe lo que quiere poner.
  2. Pon exámenes cortos.
  3. Pon pocas preguntas relativamente largas.
  4. Puntúa sobre 10. He tenido muchos compañeros que escogían los ejercicios que les gustaban, y si les salían 78 puntos o 114, luego calculaban qué era eso en proporción. Tiempo perdido.
  5. Si tus exámenes son, por ejemplo, con una lectura, una escucha, ejercicios de vocabulario, gramática y escritura, no puntúes los ejercicios de uno en uno. Pon signos de “bien” y “mal” (✓ y X, por ejemplo) y suma las secciones en un margen o una cabecera. Así además cada estudiante sabrá qué tal va de habilidades en cada una de esas destrezas.
  6. Antes de empezar a corregir, haz tú un examen para usarlo de modelo. Así cuando corrijas no tendrás que leer nada más que las respuestas en lugar de líneas completas.
  7. Evita si puedes la mezcla de ejercicios mecánicos o de respuesta cerrada con los más abiertos como las redacciones. Esto no quiere decir que no trabajes todo tipo de actividades, sino que no las incluyas en la misma prueba, para no cambiar tu “chip” a media corrección. Aunque también puedes corregir todas las redacciones seguidas, toda la parte tipo test seguida…
Trucos para trabajos escritos:
  1. Fija reglas claras sobre cómo presentar textos legibles y devuelve o califica con cero lo que no se ajuste. Esto dependerá de las circunstancias de tu alumnado: por ejemplo, no siempre es posible o recomendable que los textos estén pasados a ordenador. No es viable ni pedagógico poner un cero a según qué edades, repito que esta medida no es universal y la tienes que ajustar a tus circunstancias. A mí me han llegado a entregar trabajos impresos en amarillo.
  2. El margen es obligatorio. Todos los trabajos que no tengan amplio espacio para apuntar correcciones tendrán solo una nota numérica y ninguna explicación de su evaluación (esta medida hace que el interesado o interesada aprenda mágicamente a escribir a doble espacio).
  3. Todos los trabajos deberán ser entregados en papeles del mismo tamaño, que depende de la naturaleza de la tarea. O pósters tamaño A3, o folios, o cuartillas. Esto sirve para que no se te pierdan o traspapelen. No des formato libre. Si esto te parece duro, me han llegado a entregar redacciones escritas en pedacitos de papel del tamaño de una mano. Si cojo un fajo de folios con un cuponcito en medio, se cae y lo pierdo, ¿de quién es la culpa?
  4. Todos los trabajos de más de una página deberán ir obligatoriamente grapados. Ni sueltos ni clips. El día de la entrega llévate una grapadora a clase, porque se les va a olvidar.
  5. Si es posible para la naturaleza de la tarea, el límite de longitud debe ser una sola cara del papel.
  6. Ningún trabajo, nunca, debe ir dentro de una carpetilla o funda. Tampoco debe tener portada. Los datos como el nombre del alumno, etc deben ir en un encabezado.
Trucos para reducir la cantidad de material a corregir:
  1. Los trabajos en equipo dividen cuánto corriges aunque no tienen por qué reducir cuánto trabajas. Crea grupos heterogéneos y haz que trabajen en el aula, todo el tiempo o al menos algunas sesiones para asegurarte de que no se encargan los mismos de siempre.
  2. El trabajo por parejas divide el trabajo a la mitad pero tiene más riesgo de que si uno se escaquea, el otro diga “pues yo paso” y tengas que poner dos ceros. Hay que supervisar muy de cerca. A mí me ha funcionado crear parejas de nivel heterogéneo para trabajar en clase, no para casa.
  3. Puede funcionar la evaluación entre iguales. Yo lo hago con los apuntes de clase. Doy unas pautas sencillas en forma de rúbrica, nos pasamos cerca de media sesión de clase revisando que el cuaderno de un compañero tiene todo lo que se ha trabajado en clase ese trimestre, y tomo la calificación al dictado. Repaso sobre la marcha los sobresalientes y las notas por debajo del 6.
  4. No corrijas personalmente los deberes. A veces puedes limitarte a comprobar si están hechos. Pueden corregirlos por parejas, por grupos, o si les das el solucionario. También puedes preguntar quién tiene dudas o convertir la corrección de deberes en un ejercicio más activo para toda la clase.
  5. No pongas exámenes de recuperación. Revisa los contenidos no adquiridos en las pruebas siguientes. Por ejemplo si muchos alumnos han suspendido el examen del tema 3, incorpora en el siguiente preguntas que relacionen los contenidos de los temas 3 y 4.

Espero que alguno de estos consejos os faciliten la tarea de este curso.

Mi guía de tipos de letra pensada para docentes.
Un sistema para crear grupos de trabajo heterogéneos en el aula.
Algunas pautas para poner deberes con eficacia y moderación. 

 

Consejos a docentes, segunda parte: interinidad, familias y tutorías

Una experiencia que no he tenido como profesora es la de la interinidad. Las sustituciones, hacerse cargo de lo empezado por otros, un centro nuevo cada año… puede salir bien pero es una situación dura. Elena González ha puesto en twitter sus consejos para afrontarla, junto con otros sobre el trato con alumnado y sus familias. Aquí os los dejo. Gracias por compartirlos.

Para interinos y quienes están a la espera, en bolsa de trabajo.

Cuando veas que bajas del 100 en la lista de sustituciones, pide cita con tu médico de cabecera para que te haga el certificado médico personal que te van a pedir. De la misma forma, ten preparados tus títulos (licenciatura/grado y máster/CAP) y fotocopia de los mismos. Tampoco es mala idea que obtengas número de la seguridad social si no lo tienes ya (es decir, si tus padres son también funcionarios y hasta ahora has estado con ellos en una mutua privada). Tenlo todo preparado, lo agradecerás el día D hora H.

Cuando te llamen, si te ofrecen varias sustituciones, pregunta la duración si no te la dicen.  Si no tienes claro dónde está cada pueblo, pídele 5 minutos para pensártelo, y pregunta sobre tus días de permiso por mudanza. Si cambias de provincia tienes derecho a ellos, pero no te avisan.

Una vez has aceptado, hay dos posibilidades: o te dicen que vayas a delegación a firmar y luego al instituto, o que vayas directamente al instituto. Salvo que te digan una hora concreta, NUNCA llegues al instituto antes de media mañana. Ten en cuenta que tus compañeros estarán deseando que llegues para meterte en clase, así que llega a una hora prudente, localiza al jefe de estudios y al jefe de departamento, pide libros, listas de alumnos, y el cuaderno de notas que haya dejado el profesor al que sustituyes, si hay. También infórmate de cómo funciona el tema disciplinario (partes, aula de convivencia, etc) antes de entrar en clase, si puede ser. Habla con el profe al que sustituyes, si se puede.

Importantísimo: si te toca sustituir al jefe de departamento u otro cargo, pregunta desde el primer momento si te van a respetar la reducción horaria (porque el cargo no lo vas a cobrar). Si lo hacen, ejerce el cargo como buenamente puedas, pero si no, no.

Primer contacto con el aula (no sólo para sustitutos).

Antes de entrar en clase, establece una lista de normas de lo que vas y no vas a permitir y la sanción aparejada. Redáctala e imprímela, si puedes. Prepárate un par de dinámicas de grupo para romper el hielo.

Cuando entres en clase, sé lo que estás pensando y la respuesta es NO, no muerden (normalmente). NUNCA le digas a tus alumnos que no has dado clase antes. Huelen el miedo, así que tranquilo, y aplica las normas que has llevado. A rajatabla y desde el minuto uno. Los primeros días todo va a ir muy bien porque estarán callados estudiándote, a ver cómo respiras. Y luego, cuando te confíes, empezarán a probarte. Normas a rajatabla y palante.

No te sientas mal por expulsar alumnos o poner partes. Hay profesores que nunca jamás han puesto un parte. Hay otros que se hinchan a ponerlos las primeras semanas y luego va como la seda. Hay otros que los ponen todo el año. Y ninguno de ellos es ni mejor ni peor. Tendrás compañeros que inspirarán autoridad por diversos motivos (ser director o jefe de estudios, ser un peso pesado en el centro, forma de ser, complexión física, ser del pueblo de toda la vida…). Tú, en cambio, vas a ser el recién llegado. Paciencia.

El trato con el alumnado, sobre todo en tutorías.

No permitas que tus alumnos te falten al respeto. No te permitas faltar al respeto a tus alumnos. Son adolescentes, no tontos. No les trates como si lo fueran. No les mientas. Ten empatía. Intenta llevarte bien con ellos, pero sin olvidar que eres el profesor.

Lleva un registro de todo lo que hagas: actividades de tutoría, reuniones con familias, llamadas y mensajes. Utiliza las observaciones y avisos de Séneca/Pasen para informar (Séneca el portal online andaluz de gestión del sistema educativo; Pasen es una app para  familias similar a tener la agenda electrónica de sus hijos, y para recibir mensajes del profesorado) . Queda grabado en el sistema informático y te puede salvar la vida más de una vez. Gran parte del trabajo administrativo docente consiste en apuntar todo lo que hacemos para salvaguardarnos si aparecen familias o alumnado con el no me dijo, no me informó o no me enteré. Es triste pero es así, asumámoslo.

Por este mismo interés preventivo, no te quedes solo con uno o dos alumnos a puerta cerrada. Más importante: si algún alumno te cuenta algo delicado (como una situación de abusos, maltrato, acoso, etc) pídele que lo repita estando otro profesor delante antes de actuar. Mejor si es el tutor (aunque Orientación puede ser una posibilidad). Esto último parece una tontada, pero si empiezas a trabajar siendo joven y a poco que muestres algo de cercanía te van a contar todos su vida, y se van a confesar contigo a niveles bestiales.

Gestión de la tutoría, 2: las familias:

Cómo tratar a la familia, mi receta mágica: busca algo bueno que decir de su churumbel, lo que sea. Ten mano izquierda: presenta los aspectos negativos con realismo, pero no te ensañes, y ofrece propuestas de mejora, alternativas. Finaliza siempre con algo constructivo. Un ejemplo: “Bueno, Jony es un chico muy simpático, en el recreo me río mucho con sus ocurrencias. Desgraciadamente no estudia mucho y las ha suspendido todas. Pero fíjate, sin apenas dar golpe tiene un 3 en Biología, esto quiere decir que a poco que se esfuerce lo puede sacar”.

Prueba a hablar bien de un alumno del que todos esperan que hables mal, incluso sus propios padres. Te sorprenderás del resultado. En el fondo muchos “malos” alumnos sólo necesitan atención, autoestima y cariño. Igualmente, busca la mínima excusa para alabar en clase a ese descarriado que nunca da golpe si un día le da por participar o corregir un ejercicio. Elógialo, ponle positivo, hazle la ola. Parece otra tontería, pero así he motivado yo a chavales que con otros no hacían nada.
Si llegas a la reunión inicial con padres, entre todo lo que les tendrás que contar, es importantísimo comprobar los teléfonos. Señala cuál es el teléfono en el que hay más posibilidades de que te lo cojan, porque ese progenitor no trabaja o tiene un trabajo que le permite atender llamadas. Aún más importante para mí: busca formas de comunicación alternativa al teléfono, porque vas a tener pocas horas para llamar, y en algunos centros el teléfono está muy solicitado. Pregúntales si tienen email, o que se instalen Pasen, si hace falta se lo instalas tú. Soy la defensora número 1 del combo Séneca/Pasen, pero es que está infravalorado y te puede hacer ahorrar una cantidad de tiempo absurda. He perdido la cuenta de los padres a los que se lo he instalado en el móvil y solicitado la clave en el ordenador de mi aula.

Muchas gracias, Elena, por esta fantástica colección de consejos prácticos.

Experiencias y consejos tras diez años en el aula.

Así de repente, hace diez años que soy profesora de Secundaria. En este tiempo, mis puestos y funciones han sido menos variados que la media, porque he tenido la suerte de trabajar en solo dos centros, en lugar de que el sistema me tenga dando vueltas por cada instituto de Andalucía. He sido tutora de bachillerato y de la ESO (y siempre me toca 2º, oye), solo he dado clases de inglés, he sido jefa de departamento como alguna vez nos toca a todos, y coordino la biblioteca. En dos institutos bastante buenos de pueblos grandes y prósperos, un instituto muy grande y otro tirando a pequeño. Y más o menos eso es todo.

Estas son algunas de las cosas que he aprendido:

Sobre orden y organización:

No vas a tener un espacio propio donde quepan todas tus cosas y vas a tener que acostumbrarte a trabajar donde te pille. Seguramente tendrás taquilla, la posibilidad de dejar tus cosas en el departamento, cosas del trabajo en tu casa, y cosas que necesitas llevar al aula. Por eso, necesitas mantener el orden. Dedica un rato a la semana a despejar tu rincón o rincones favoritos.

Las taquillas tienden a convertirse en cementerios de papelotes. Se reproducen y tienen hijitos ahí. Es una tentación, pero no se lo permitas. Lo mismo pasa con los bolsos.

Sobre bolsos, yo uso dos: el que va del trabajo a casa y el que uso por el instituto. Así tengo las manos libres en lugar de llevar un bolso, un montoncito de libros y un estuche por el centro, y no corro el riesgo de llevarme cosas del trabajo a casa. Con esto no me refiero a “no trabajar en casa”, que inevitablemente ocurre, sino por no cargar con pesos innecesarios.

En las salas de profesores suele haber varios ordenadores. No trabajes en el de al lado de la impresora: te van a interrumpir “un momentito de nada” quienes necesitan usarla para imprimir y quienes tengan cualquier duda técnica para imprimir en red.

Si algo está roto, avisa a quien está encargado de repararlo porque si no, no se enterará.

Entérate tan rápidamente como puedas de qué equipamiento electrónico e informático funciona, qué no, y cómo se usan las cosas que son nuevas para ti.

Sobre gestión del tiempo:

El trabajo es inabarcable. En serio. No es posible hacerlo todo y hacerlo bien. Vive con ese conocimiento, y prioriza.

Lo que más se va a notar si está hecho o no es el papeleo.

Lo que más tiempo consume es la tutoría.

Lo segundo que más tiempo consume es preparar clases de algo que no dominas.

No calcules a mano las notas medias aunque parezca muy fácil. Consume muchísimo más tiempo del que parece, sobre todo si haces una variedad de pruebas y tienes una media ponderada complicadilla. Usa una hoja de cálculo. Si no sabes, pide a alguien que te la diseñe o usa una aplicación para profesores.

Cuando tengas tu horario, seguramente tendrá “huecos”, es decir, horas de permanencia obligatoria en el centro para hacer tareas administrativas. Intenta hacer siempre lo mismo en los mismos días; por ejemplo, ordenar papeles los viernes después del recreo.

Descansa en los recreos, pero evita los corrillos en las horas muertas.

Evita en lo posible llevarte trabajo a casa. Una opción para ello es estar en el centro la jornada completa. Es decir, llega a las 8:15 y vete a las 14:45 o 15:00 todos los días tanto si tienes clases como si no. Haz llamadas a familias, prepara clases, corrige, lo que sea que tengas que hacer, sin llevártelo a casa.

Relacionado: el peor horario posible es entrar y salir cada día a una hora diferente.

Usa agenda. A mí me gusta usar Trello para mis cosas y una agenda de papel para apuntar lo mismo que los alumnos. Trello al ser una aplicación la puede ver en el móvil y en el ordenador, y la agenda de papel está entre las cosas que no salen del instituto.

Separa agendas para tus asuntos personales y laborales, por si se la cedes a un sustituto o se la enseñas a alguien a quien no le importa cuándo cumple años tu padre.

Sobre salud laboral:

Necesitas un termo de infusión o una botella rellenable con agua. Los alumnos bromearán al principio porque son opacas y no saben qué estás bebiendo. Pasa de ellos, se acostumbrarán. No lleves café, es fácil pasarse y además mancha, ni bebidas dulces: acabas por tener más sed. Agua o infusiones. En cantidad.

En tus primeros años, ve a un logopeda o a clases de cómo cuidarte la voz. Pide al centro de formación de profesores que organice un curso sobre el tema. Aplica lo que te enseñen.

Te pasas el día de pie y cargas pesos moderados. Este trabajo no es tan sedentario como parece. Necesitas una actividad física agradable que compense las sobrecargas y te despeje la cabeza.

Prevé los días que vas a quitar trastos del departamento, o de tu aula si tienes una tutoría, a principio y al final del curso. Lleva calzado deportivo y ropa que pueda mancharse.

El color rojo es muy cansado de leer. Si tus correcciones son algo más que números y X, es decir, usa bolígrafo verde u otros colorines raros como turquesa.

Es bastante probable que tengas ansiedad, depresión, o una sobrecarga de estrés muy gorda en pocos años. Si te parece que tu relación con el trabajo cambia bruscamente, que las cosas han cambiado de forma que ya no sabes cómo llevarlas, te pones a llorar al llegar a casa o te da angustia volver el lunes, ve al médico. Son baches, todo el mundo los tiene, y se sale de ellos.

Sobre relaciones con los compañeros:

Siempre te van a decir que en este centro todo el mundo se lleva bien. Es fácil darse cuenta de cuándo no es verdad.

Asume que nada de lo que haga el equipo directivo es personal. Solo están haciendo su trabajo. Que te digan que has metido la pata no quiere decir que les caigas mal o que te la guarden.

Aprende rápido la dinámica de trabajo de Conserjería. Son muchos, son pocos, quién hace rápido las fotocopias, si alguien se escaquea. Tu vida depende de este personal.

Cuando dejes algo para que te lo fotocopien, aunque lo expliques, apunta exactamente qué es. “7 copias por las dos caras para Eugenia del Depto de Inglés, es para mañana”.

Sobre tus materiales:

Si usas pizarra blanca, nunca tienes suficientes rotuladores.

Las tizas resecan las manos hasta romper la piel y las uñas. Lávate las manos varias veces al día y usa crema de manos.

Necesitas guardar en la taquilla un par de calcetines por si llueve camino del instituto.

A veces, los centros tienen material escolar para el alumnado (por ejemplo en el mío las cartulinas para pósters y cosas así). Nunca les des material escolar tuyo solo porque se les ha olvidado. Tampoco un pañuelo. Tienes cien alumnos, no puedes ser el plan B de todos.

Sobre el alumnado:

Tienes alumnos a los que pegan en su casa. Hay familias que pegaron a los chicos hasta que crecieron demasiado y ya les dio reparo. Bastantes problemas de convivencia se deben a que ya no saben “disciplinar” porque se han quedado sin recursos.

Tienes alumnos que no están nada acostumbrados a que alguien les lleve la contraria.

¿Los alumnos te han mentido alguna vez? Pues imagínate a sus familias. Ante la duda,  creerán a su hijo o te dirá que es culpa tuya por no avisar antes.

Tienes alumnos que pasan hambre o que están desnutridos. Ellos han normalizado la pobreza y sus familias la disimulan. Sí, aunque tengan smartphones o ropa de marca.

Tener smartphone no significa tener acceso a internet. Muchos de tus alumnos tienen una tarifa de datos que racionan para acceder a redes sociales, sin internet en casa.

No, no todo el mundo puede estudiar lo que quiera. Las becas no son suficiente manutención para ir a la universidad. Si no estás en una ciudad, la elección de ciclos formativos está condicionada por la oferta local, que es muy reducida. La mayoría de tus alumnos suele ser consciente, aunque sea vagamente, de estos condicionantes, desde que son muy pequeños.

Los niños a veces llaman “estudiar” a ir a la universidad. Al principio de la ESO creen que después de Primaria vienen seis cursos preuniversitarios. Al final, que después de la ESO hay dos cursos preuniversitarios. Vas a tener que trabajar duro para cambiar ese prejuicio, que a menudo comparten en su casa.

A pesar de todo lo que he dicho, tus alumnos son gente que merece la pena. Mucho.

Haz lo que te dé la gana con el lenguaje inclusivo (yo en este post uso unos cuantos masculinos genéricos) pero usa “familias” mejor que “padres”. He tenido tutorías con: padre, madre, ambos, madre y su pareja, padre y su pareja, abuelo, abuela, adoptantes no oficiales. Si haces en clase una tarea que incluya mencionar a sus progenitores y no estás 100% seguro de lo que tienes entre manos, deja claro que si quieren pueden hablar de “vuestros abuelos, o quien vosotros queráis”.

Gestión del aula.

Ayuda mucho que el principio y el final de las clases sean siempre iguales. También que por ejemplo los lunes siempre hay lectura, los martes siempre deberes y los jueves siempre juegos.

Siempre hay problemas para dar permiso para ir al baño, sobre todo si hay una norma de dejar salir al alumnado de uno en uno. Yo doy prioridad a las chicas por si tienen la regla y para compensar, si necesito algo de conserjería, me lo trae un chico.

No hay un solo método correcto y efectivo para mantener el orden.

No hay un solo método correcto y efectivo de relacionarse (o no) con el alumnado en redes sociales. La única certeza es que te van a buscar, y te encontrarán. Puede que te agreguen, y puede que solo te espíen.

Asegúrate de que el alumnado usa la agenda.

Todas las clases que he dado de “técnicas de estudio” han sido de gestión del tiempo. Aprender a priorizar es dificilísimo y a los alumnos les cuesta.

Busca cualquier lista de “frases típicas de profesores” y evita decirlas. Todas. No importa si tienes muletillas, pero que no sean esas.

Nunca amenaces sin consecuencias. “A la próxima te voy a […]” tiene que cumplirse siempre. En general, esto sorprende, porque están muy acostumbrados a que los adultos les amenacen sin cumplir, les retiren los castigos inmediatamente… sé coherente y sobre todo previsible.

No seas sarcástico nunca jamás, aunque para ti sea solo una forma de hacer humor o de reñir. Es innecesariamente cruel y los más pequeños no te entienden.

Gritar está mal y lo sabes, pero alguna vez perderás los nervios y ocurrirá. Si te has pasado mucho con la bronca, discúlpate. Puede que seas el único adulto que lo haya hecho en sus vidas.

Y fin. De momento.

Si dejáis comentarios los añadiré a la entrada principal. Y mañana habrá una entrada invitada  sobre papeleos y trucos para interinos, gestión de tutorías y relaciones con las familias.

Que tengáis muy buen curso.

 

Hipogalactia, lactancia mixta, y otras cosas que no existen.

En las clases de preparación al parto me lo dijeron bien claro: no existe la “leche materna de mala calidad”. Me hablaron de buena parte de los problemas que pueden surgir en una lactancia exitosa, y hala, a casa. Leí algún libro, popular y prestigioso, que explicaba que por razones evolutivas las madres que no dieran leche verían morir a sus hijos por lo que “el gen de tener poca o ninguna leche” desaparecería por selección natural (si ves el fallo de este argumento tan bonito, premio para ti).  Así que iba yo tan contenta, algo preocupada por si dolería, por el enganche, pero ya está. Y luego resultó que no. Que lo que nadie decía claramente, ni muchísimo menos al principio de la discusión, es esto: existe la baja producción de leche materna, temporal o permanente.

Algunas causas de hipogalactia.

Se llama hipogalactia, es bastante rara, y puede tener que ver con problemas “externos”, como la técnica al dar el pecho, aunque también puede ser que sea una circunstancia de la madre. Una causa posible de esto último es el hipotiroidismo, que no es tan raro. Otra es tener poco tejido mamario, que no tiene nada que ver con tener poco pecho. Hay pechos pequeños con una cantidad adecuada de tejido mamario; los pechos con este problema tienen forma cónica o casi “tubular”,

Extraído de la web de una clínica de estética. 

De Alba Lactancia Materna.
Indico esto para descartar el “pecho pequeño” sin más. Con el pecho pequeño se puede dar de mamar. Resumiendo: hay causas de base, características de la madre, que te tienes que comer con patatas. Las puedes mitigar con diversas medidas, así que si ya embarazada ysabes que tienes una de estas circunstancias, puedes ir previniendo los problemas y buscando soluciones. Tranquilamente, pero preparada. El enlace de Alba de arriba es útil.

Ahora veamos causas que no son las condiciones previas de la madre. En primer lugar, las circunstancias del nacimiento. El parto inducido, la cesárea, y la separación de la madre y el recién nacido dificultan la producción del cóctel hormonal que provoca la subida de la leche. Cuando no puede haber parto natural, la manera de mitigar esto es darle el bebé a la madre lo antes posible y que mame a menudo. Cógelo antes de que llore y pida. Y no tengas miedo: retrasar el contacto inmediato tras un parto natural no significa que no vayas a tener leche. Han dado el pecho madres adoptivas, incluso. Solo quiere decir que tal vez haya dificultades al principio.

En segundo lugar, tenemos la “subida de la leche tardía”. Al principio no hay leche, hay calostro, luego leche de transición y luego leche madura. El resultado cada vez tiene más calorías. La “subida de la leche” suele producirse entre 1 y 3 días después del parto… menos cuando no. Yo noté sensación de “aaaah, ESTO era la subida” cuando el niño tenía tres semanas. Es decir, a lo mejor la primera semana parece que no tienes leche, el niño no coge peso, todo parecen problemas, y en unos días BOOM. En serio, si tienes tiempo de amamantar, ganas, y ayuda, y tu único problema es que parece que no tienes leche, espera unas semanas.

Pero, ¿cómo sabes que está mamando lo suficiente?

Los recién nacidos pasan muchísimo tiempo al pecho, y a veces lloran sin que sepamos por qué. Así que empiezo por descartar.

Pistas que NO sirven para saber si tienes leche o no. Repito: te las van a sugerir, y engañan.

  • El bebé quiere estar mucho tiempo al pecho.
  • Quiere estar muchas veces al pecho.
  • No hace caca.
  • Llora mucho.
  • Llora más o parece más nervioso cuando lo coges tú. Se impacienta y rechaza el pecho.
  • Con el sacaleches sale poco.

Sobre lo primero no te puedo decir gran cosa; mi bebé era lento. Cada uno tiene su ritmo. Del segundo hablé un poco en una entrada más general: es lo normal, también con biberón. Sobre las cacas, hay bebés que hacen poca y no muy a menudo y otros que son más efusivos. Se dice que hacen poca porque de la leche materna lo aprovechan todo. Sobre que lloren, pide consejo. Y la pista falsa del bebé que te rechaza o llora te la explican en Alba Lactancia Materna. Son las “crisis” o picos de demanda. Resumo: la lactancia exitosa con leche “de sobra” no es fácil, y siempre está el riesgo de confundir cualquiera de sus muchas dificultades con “poca leche”.

(Del sacaleches hablamos luego).

Entonces, ¿cómo sabes que tu bebé no está bien alimentado? Fundamentalmente por el peso. Los recién nacidos pierden hasta un 10% de su peso al nacer en unos días, y luego lo recuperan. Si pierde más de un 10% en una semana, algo va mal. Debería recuperar el peso que tenía al nacer en un mes como mucho. A lo mejor tienes un bebé menudito que coge peso con dificultad, así que paciencia, pero este es el signo más objetivo. Otras pistas (algunas están aquí y otras me las dijo mi comadrona):

  • Después de una toma está nervioso, irritable, o llorón.
  • Hace poco pipí. Debería mojar media docena de pañales al día.
  • Siempre tiene sueño, tienes que despertarlo para que mame (está en modo ahorro de energía, el pobre; esto le pasaba al mío).
  • Su llanto es más como un gemido largo y débil.
  • Tiene la piel seca o escamosa, parece deshidratado.

Por contra, un bebé bien alimentado está contento después de mamar, si llora lo hace con energía y se va poniendo gordito o por lo menos con piel suave y rosita.

Mi experiencia fue: en el hospital, me indujeron, no funcionó, me hicieron una cesárea y cuando en un par de horas me dieron al bebé, enganchó bien. Desde el principio fue lento mamando, y muy dormilón. Al tercer o cuarto día, ya en casa, empezó a llorar inconsolable  entre quitármelo del pecho y que se quedara dormido. Cada toma podía durar una hora. El  quinto día de vida la matrona lo vio; lloraba sin parar, creo que recién amamantado. Atribuimos el llanto a cualquier otra cosa. Al octavo día de vida vi que había perdido el 20% de su peso.

Algunas soluciones para mejorar la producción de leche materna.

A partir de ahora, ¿qué hacemos para solucionar esto? Primero y muy importante: si para ti es muy importante dar el pecho y tu bebé no está cogiendo peso, no está todo perdido. Tienes que tener en cuenta que el problema puede ser temporal, circunstancial, debido a un mal acople, al uso de pezoneras, a que la leche te va a “subir” tarde. Tú no “tienes poca leche”, como que ya has nacido así, porque la producción se puede modular. Puede reducirse, y puede aumentar (*). Vamos a ver cómo conseguirlo.

Medida número uno: el enganche y el dolor. La producción de leche depende de la estimulación y para que ésta se produzca, la boca del bebé debe estar bien agarrada. Eso significa bien abierta. Si te duele, quiere decir que el niño no tiene la boca en la mejor postura, y si eso ocurre, no estás produciendo leche de la mejor manera posible. De los muchos vídeos que hay en Youtube te dejo uno que me ha parecido claro aunque esté en inglés:

Y te recomiendo muchísimo este hilo de Nyita en Twitter.

Segunda cuestión: las pezoneras. Si ya las usas, intenta prescindir de ellas, por la misma razón que ya te he dicho: el roce directo del pezón y la areola es lo que produce la leche, y con este chisme, vas a producir menos leche, o menos densa.

En algunos hospitales te las sugieren enseguida, para prevenir las grietas o por si tus pezones no son largos y grandes. Habrá a quien le vayan bien, pero estorban más que ayudan.  A lo mejor puedes empezar con ellas para ir aprendiendo, como con una bici con ruedines, y quitarlas si ves que no os van bien.

Tercera solución: sobreestimular, con tomas frecuentes o con sacaleches. Una explicación super rápida de cómo funciona la producción de leche: al principio de la toma, la leche es más ligera y dulce, y al final es más grasa y por lo tanto engorda más. Por eso no debemos interrumpir al niño, sino que mame lo que quiera. Lo que aumenta la producción no es una toma larga sino que sean frecuentes. Cuando la criatura está al pecho una hora entera te parecerá que “larga” y “frecuente” es incompatible y no hay horas en el día, y al principio algo de verdad es. Otro factor a tener en cuenta es que la leche tiene una proteína que inhibe la producción, con lo que si tu recién nacido no te deja el pecho vacío, estamos enviando un mensaje de “gracias, la próxima vez haz menos cantidad”.

Para mantener el pecho estimulado la solución más directa es coger al niño, y hala. Mínimo cada dos horas. Pero suponte que no es posible, o que no es lo bastante rápido, o cualquier otra razón, como que tu bebé duerme tres o cuatro horitas y no hay quien lo despierte, o que uno de los dos está ingresado. Lo que sea. Aquí es cuando te viene bien un sacaleches. En Alba Lactancia Materna lo explican con detalle y yo aquí solo te resumo mi experiencia. Necesitas ayuda doméstica porque entre alimentar al bebé si está contigo,sacarte leche y limpiar el aparato vas a estar ocupada casi todo el día. Encarga comida para llevar, o que cocine otro. Y durante dos días y una noche como mínimo, tres días y dos noches como máximo, extrae leche 5 minutos de cada pecho cada hora. De noche, deja pasar como mucho cuatro horas. “5 minutos cada hora” en realidad es un momento para montar el trasto, 5 minutos cada pecho, y el tiempo de lavarlo: 20 minutos de cada hora. Búscate una buena serie o película, un sacaleches de muy buena calidad y silencioso, y hazte a la idea de pasar esos dos días tirada en el sofá. Es duro, y es imprescindible estar acompañada, pero puedes doblar o triplicar la producción. A mí me la alargó un mes en una lactancia muy problemática.

Tu otra opción con el sacaleches es que en momentos tranquilos del día hagas una extracción breve para asegurarte de que tienes el pecho vacío. Yo lo hice en ocasiones como después de una toma, con el niño dormido de puro cansancio; antes de acostarme por la noche, para irme a la cama cómoda; cuando el bebé empezó a rechazar el pecho en serio.

No calcules cuánta leche produces a partir de cuánto sale del sacaleches. Es menos efectivo succionando que el niño, siempre, y esto también es así cuando se fabrica leche de sobra.

¿Y las “ayuditas”? ¿Le doy un biberón?

  • Todos los de llevar encima biberones, polvitos, refrigerar leche materna, etc. Es engorroso. Y lento, porque no es buena idea recortar del tiempo que el niño pasa al pecho. Para mí, una toma no bajaba de una hora (pecho, biberón, a veces después sacaleches).
  • Es más fácil tomar biberón que mamar. Es menos cansado. Existe el riesgo de que rechacen el pecho. Una manera de evitar esto es darles la leche con cucharita o con una jeringa. Yo usé cucharita. Da un poco de pena verterla gota a gota por los labios de esa boquita… aquí hay una buena explicación de la técnica de la jeringa.
  • Si dejas al niño muy lleno, tardará más en volver a pedir, y si quieres que la lactancia mixta sea solo una medida transitoria, tiene que mamar tan a menudo como sea posible. Yo para paliar esto le daba con interrupciones, lo justito para que dejara de llorar.

Si tu intención es usar la lactancia mixta o suplementada como un apoyo puntual y librarte de ella cuanto antes, nunca la uses en lugar de tomas de pecho. Tu cuerpo se acostumbrará rapidísimo a no producir a esas horas, o dejará de producir y ya. Para favorecer la lactancia materna mientras haya suplementos, primero das el pecho, y entonces el extra en la forma que mejor te vaya.

Consejos para estudiar los verbos irregulares ingleses.

La lista de los verbos irregulares nos amarga la vida a estudiantes y profesores por igual, reconozcámoslo. Los estudiantes se agobian ante una lista de vocabulario sin dibujos y con más de veinte palabras, que se les suele presentar en 2º de ESO o en el momento de empezar a estudiar el Past Simple, es decir, sin ningún contexto, antes de que sepan comunicarse en pasado, y mucho antes de que necesiten la columna de los participios pasados. Los profesores nos amargamos al ver cómo por más que lo desmenucemos y pongamos tests, no hay manera: no se la estudian, no se la aprenden, y no saben el significado de esos verbos cuando se los encuentran en un contexto comunicativo.

Uno de los errores más frecuentes que he visto en el alumnado es estudiar la lista por columnas y no por filas, memorizando una lista de infinitivos, pasados o participios sin conectar con nada. Sí, leer o copiar algo como

be
beat
become
begin
bend
bet
bite.

Sin pasados y sin significados. Y también estudiar la lista sin saber lo que significa nada. Otro problema es la actitud de que los temas se memorizan, se sueltan en un examen y se olvidan. “¿Esto cae en el examen?”. No, queridos, esto te lo tienes que aprender para siempre. Como el abecedario, como la tabla de multiplicar. A veces parece que haya un esfuerzo deliberado por el olvido, por el descarte de información. Por último, la actitud de que los verbos irregulares son un extra, un plus para estudiantes avanzados, y que de verdad vas a poder aprender inglés sin saber cómo se dice comer, beber, salir, pasártelo bien o dormir.

Entre los errores pedagógicos veo enseñar primero pasados y solo años más tarde los participios; prefiero dar la lista entera. Utilizar el orden alfabético y no contextos comunicativos. Priorizar la lista sobre otros conocimientos, y como se ha hecho muchos años, convertirla en “llave” para aprobar un curso, que suele ser 2º de ESO.

Se podría argumentar que por qué trabajamos una lista de vocabulario sin contexto si queremos que el aprendizaje sea comunicativo. Creo que ambas tareas deben ser simultáneas. Cuando aprendes cómo se forma el pasado, ya sea con la regla o con un contexto, puedes entender cualquier verbo regular en pasado o participio, pero los irregulares no. No vas a poder crearlos ni entenderlos sin un poco de trabajo extra. Un ejemplo: el principio de la canción Someone like you:

I heard that you’re settled down
That you found a girl and you’re married now
I heard that your dreams came true
I guess she gave you things
I didn’t give to you
Supongamos a una entusiasta alumna de nivel bajito, de 3º de ESO para abajo. Se sabe la regla básica de formar el Past Simple. Entiende que toda la canción está en pasado; puede adivinar qué son heard, settled, married, didn’t give y en contraste con didn’t give, si es lista, sacará gave. Puede que se líe con found, dreams (llevan mal que la misma palabra sea nombre y verbo sin sufijos que lo aclaren) y guess (porque imaginará que el texto entero está en el mismo tiempo verbal). Y necesitará mucha práctica para entender verbos más rarillos, como see-saw-seen. Por eso pienso que hay que compaginar las dos cosas. Sí, soy de esas profesoras de inglés muy cotillas y muy pesadas que te preguntan todos los lunes qué has hecho el fin de semana. Adivinad qué: no saben contestar.
Vale, y ahora ¿cómo nos estudiamos la lista? El primer paso es no hacerlo en orden alfabético. A mí se me ocurrió cuando empecé un orden que no he visto en ningún libro pero que usamos algunos profesores: por terminaciones. Es más práctico agrupar los verbos terminados en -t, los que añaden una -n, los que cambian la vocal, etc. Esa es la lista que he dado a mis alumnos durante años. Hace poco pensé en agruparlos también por temas. En casi treinta años de estudiar inglés, no he visto nunca nada parecido. Mis alumnos y yo, porque esta actividad la puse como deberes, fuimos juntando “verbos sobre violencia” “verbos relacionados con lenguaje” “verbos sinónimos” y así. Nos salieron una docena de categorías.
Ahora, para estudiarlos, recomiendo tomar un grupo al día (los que terminan en -n; los referidos a deporte), hacerte un test para ver cuánto sabes ya, copiar la lista completa, y construir frases o textos que te ayuden a recordar. Eso es darle una vuelta completa al mes. Así hasta que te la sepas.
Mis alumnos de 4º y yo hemos creado una hoja de cálculo para facilitarte esta tarea. Casi todas las actividades están basadas en una lista de poco más de cien verbos, pensada para la ESO. Las listas “advanced” son un extra con verbos algo menos útiles. Aquí tienes la lista, para que hagas una copia para ti.
Espero que esta vez consigáis aprenderla, o conseguir que la aprendan vuestras clases.¡Suerte y ánimo!

La “carga mental” de las tareas domésticas en Navidad

¿Recordáis aquello de la carga mental y el “habérmelo pedido”? Si no sabes de qué hablo, te lo explico. El pasado mayo, la dibujante Emma Clit hizo un cómic que tienes aquí, sobre cómo para las mujeres, cada tarea de la casa es, como mínimo, doble: saber que hay que hacerla, coordinarla, delegarla, supervisarla, por un lado; y hacerla si es nuestra responsabilidad, por otra. Su título, “Me lo podías haber pedido”, se refería a parejas masculinas que creen que hacen “la mitad de las tareas de la casa”, pero nunca se encargan de nada por iniciativa propia.

Las fiestas son una época de enorme carga mental para quien administre las tareas domésticas, y aquí os sugiero una lista de tareas para que se observe cómo debe ser un reparto justo. Cada casa es diferente, pero estas son, en general, las tareas más habituales.

  1. Decidir donde y con quién se celebra cada festivo. Sólo decidir, sin organizar.
  2. Hacer regalos.
    1. Decidir qué comprar.
    2. Comprarlo.
    3.  Envolverlo.
    4. Multiplica por tu familia, la de tu pareja, y vuestros hijos en común si los hay.
  3. Organizar vuestro transporte.
    1. Sólo organizarlo. ¿Vais a viajar? ¿Os vais a encontrar atascos? ¿Qué hacer para evitarlos?
    2. Si vais en coche, ponerlo a punto. Si vais en transporte público, comprar billetes o comprobar horarios.
    3. Hacer las maletas de cada miembro de la familia.
    4. Si vais en coche, conducir.
  4. Saber quién está invitado a vuestra casa, y cuándo. Sí, saber quién viene a merendar el día 2 de enero es una tarea, porque hay que coordinar con todas las tareas restantes.
  5. Planear qué se va a comer durante toda la quincena, y comprar los ingredientes.
  6. Cocinar.
  7. Tener la casa lista para recibir invitados.
    1. Decoración.
    2. Limpieza, orden, suministros de todo.
  8. Limpieza post-fiesta.
  9. Tener lista la ropa de fiesta.
    1. Puede ser comprarla, o asegurarnos de que está limpia y planchada y es la talla correcta.
    2. La tuya.
    3. La de tu pareja.
    4. La de los niños.
  10.  Mantener una comunicación fluida con todas las personas con las que vais a quedar, en sus casas, las vuestras, o en la calle.
    1. Enviar felicitaciones, si queréis.

Lo que aquí queda formulado como diez tareas puede expandirse si se considera el trabajo de cada uno de los días festivos, pero sirve como aproximación general. A lo mejor se te ocurren más tareas, sobre todo si tienes hijos.

Ahora puedes hacer lo de siempre, es decir, hacerlo casi todo y maldecir, y decir que el año que viene la Nochebuena la va a organizar Rita porque tú te quedarás en casa viendo pelis tú sola, o puedes coger el toro por los cuernos. Coge esta lista e imprímela. Ahora coge la agenda, el móvil, papel, bolígrafos, y a tu pareja en un momento de buen humor y con tiempo por delante. Y explícale que  lo justo es que hagas la mitad de las tareas, y que eso no es “yo cocino y tú limpias”.

Cuando hayáis hablado todo lo que tengáis que repartir, haz la mitad. Sólo la mitad. Presta especial cuidado a la coordinación y cubriros el uno al otro si os comunicáis un despiste. Apuntad recados en un lugar bien visible. Pero sobre todo, no hagas más de la mitad.

Felices fiestas.

Cómo empezar de cero una biblioteca escolar.

La biblioteca que coordino, lista para empezar el curso.

Casi todos los bibliotecarios escolares que he conocido fueron el primero de su centro, o el primero en muchos años, y comenzaron con una biblioteca que era un almacén de trastos hasta que la pusieron en marcha. No sé si eso será la norma, pero sí es muy frecuente. Además, la legislación educativa nacional no dice casi nada de las bibliotecas escolares, cuyo día a día queda a criterio de las comunidades autónomas. Que alguien me corrija si me equivoco, pero en ninguna parte de España existe la figura del bibliotecario escolar, es decir, una persona con esas funciones exclusivas o casi. Lo que tenemos son “coordinadores de biblioteca”, profesorado que dedica parte de su horario a esa función. En este post sobre las guardias explico cómo nuestro horario se divide en clases, guardias, reuniones, y diversas tareas. Pues cuando llevas la biblioteca, normalmente se hace en el horario en el que no das clase; en algunos centros estar en la biblioteca es un tipo de guardia y le toca por turnos a todo el mundo.

¿Formación? La que hagamos voluntariamente. Cuando estudias y opositas, las bibliotecas escolares no existen. ¿Medios? Los que ponga el equipo directivo de cada centro. La biblioteca existe solamente por la buena voluntad de quienes participan en ella. ¿Y por qué lo hacemos? Por gusto, para no hacer otro tipo de tareas no lectivas, porque da puntos para el concurso de traslado, o porque nos lo han pedido. Aclarado esto, me voy a dirigir a un profesor que llega nuevo al centro, pregunta por la biblioteca y le dicen que no se usa.

Lo primero, dile al equipo directivo que quieres hacerte cargo. Los primeros días del curso hace falta adjudicar jefaturas de departamento, coordinaciones, y otros asuntos de ese estilo. Si nadie mantiene la biblioteca abierta, estás resolviendo un problema. Entérate de cuál es tu reducción horaria. Puede que sean 2 o 3 horas de la parte no lectiva del horario, o quizá tengan que asignarte menos guardias; dependerá de la comunidad autónoma. Decide si quieres que esas horas sean en el recreo, para abrir al público, o si el primer año no vas a abrir. Yo que tú abría 4 recreos, que son dos horas. Y claro, que no te pongan en el cuadrante de las guardias de recreo. Según cómo sean las cosas en tu comunidad autónoma, busca un equipo de apoyo, es decir, más profesorado que se comprometa a ayudarte aunque sea un poquito. En qué te van a ayudar va a depender de lo que necesites y lo que ellos sepan y puedan hacer, así que ahí no entro aún. En fin, este es el momento de mirar la legislación que se te aplique en tu comunidad, que seguramente te diga que tienes que hacer un plan de trabajo. A veces se te exige un formato concreto; al menos como documento para ti, como una especie de programación de aula, te propongo un esquema. Intento que mis posts sean muy ordenados, pero por una cuestión de fluidez desde aquí va a haber un poco de desajuste entre el orden del esquema, que me parece claro cuando ya tienes las ideas hechas, y el orden en el que os expongo cómo puedes actuar.

  1. Evaluación de la situación previa.
  2. Nombre y funciones del profesorado de apoyo.
  3. Funciones del alumnado de apoyo.
  4. Objetivos.
    1. Medios básicos y acondicionamiento de la sala.
    2. Organización del fondo.
    3. Formación bibliotecaria del alumnado.
    4. Comunicación con el profesorado y los departamentos.
    5. Relación con el resto de la comunidad educativa (familias, antiguo alumnado).
    6. Relación con la comunidad (bibliotecas públicas y otras instituciones).
  5. Criterios para la adquisición de nuevos fondos.
  6. Criterios para el expurgo.
  7. Calendario de actividades.
  8. Actividades extraescolares.
  9. Autoevaluación.

En esta web de la Junta de Andalucía hay algunos manuales de referencia, muy elementales, en los que destacan los dos primeros para estas tareas iniciales.

Además de un plan de trabajo más o menos teórico, te recomiendo usar un cuaderno, un simple cuaderno de papel o quizá tu medio electrónico favorito, y cada vez que hagas una tarea, lo apuntes, con su fecha. Lo que completas se vuelve invisible y la sensación de que no has progresado desmotiva mucho.

A continuación mira a ver la sala y saca sin compasión la basura. Todo lo que esté roto, o se arregla o fuera. Todo lo que no te haga falta en la biblioteca, se lo dices al secretario y que vaya a otro sitio. No puedo insistir suficiente: una biblioteca no puede funcionar bien con trastos estorbando. Tiene que ser un sitio acogedor. Si las estanterías tienen cristales, FUERA. No quieres que se den un cabezazo con ellas. Con los recursos materiales que tengas ahora mismo, según empiezas, plantéate dividir zonas de trabajo para los alumnos, y tu esquina. Necesitas un escritorio, y un ordenador a ser posible con conexión a internet. Vas a necesitar sitio y materiales para escribir a mano, y una impresora, aunque no tienes por qué tenerla aquí si la hay común en otra parte del centro.

Volvamos a la zona que usan los alumnos. Debería haber mesas grandes, o pupitres agrupados. No debe parecer un aula, aunque sea necesario usarla a veces para dar clase (los profesores que la utilicen se adaptarán a ella, y no al revés). Y por supuesto, no debe usarse NUNCA como el cuarto al que se manda a los alumnos expulsados de clase. Si a la biblioteca se va castigado, no se irá a otra cosa. Al principio de todo tu objetivo es que se pueda entrar sin ningún obstáculo, que no haya nada que no deba estar allí, y que haya sitios en los que sentarse a charlar tranquilos, leer o hacer un trabajo en equipo. La decoración mejor la pospones o la delegas, a menos que te guste mucho.

Ahora vamos a fijarnos en los libros. En dos aspectos: qué tenemos y si está catalogado en un programa informático útil. El que se nos recomienda es ABIES. Reconozco que hay detalles técnicos que olvido de una vez para otra, como por ejemplo la instalación de una lista de alumnos. Pero Abies es fácil de usar una vez que te pones a ello. Si no lo tienes, solicítalo. No te doy un enlace porque depende, de nuevo, de tu comunidad autónoma. Si lo tienes, enhorabuena. Te toca comprobar si los libros están catalogados. ¿Que sí? Bueno… a menos que la biblioteca estuviera en uso, te recomiendo comprobar que las fichas están bien hechas. En mi biblioteca había duplicados porque se había intentado poner en marcha en 2005 y 2010, y muchas incoherencias con libros introducidos como “Historia Interminable, La” o “La Historia Interminable”. En serio, repásalos. Y ni que decir tiene que un catálogo en fichas de papel solo te sirve a la desesperada. Usa el programa que quieras, pero hazlo a ordenador.

Si el catálogo no está hecho o está incompleto, es la tarea prioritaria. Habrá quien piense que hay que involucrar al alumnado, a las familias, hacer actividades de fomento de la lectura, y cosas así. Todo eso es muy importante, pero tu primera responsabilidad es la biblioteca y sin catálogo, lo que tienes un almacén desordenado. Es una tarea invisible y lenta, así que te puedes organizar para hacer, si tienes 3 horas por ejemplo, dos de catalogar y una de otras actividades. Date tiempo y no te agobies.

Cuando empieces a catalogar, empieza por tener claro cómo quieres clasificar. Te explico cómo lo hago yo. Uso la CDU, la Clasificación Decimal Universal, con algunas modificaciones. Tenemos una sección de narrativa juvenil que incluye libros infantiles; narrativa general, con los libros “adultos”. Siempre hay solapamiento, así que ante la duda el libro es juvenil, porque narrativa adulta puede intimidar un poco. Se me ocurren algunas circunstancias en las que necesites distinguir infantil de juvenil:

  1. En un colegio de Infantil y Primaria.
  2. En un centro rural que imparta hasta 2º de ESO.
  3. En un centro privado o concertado de los que tienen a los niños desde los 3 a los 18 años.
  4. En un Instituto de Secundaria con muchos alumnos con trastornos de aprendizaje. Es una pena que haya pocas lecturas muy fáciles que no tengan temática infantil, pero bueno.
  5. En un Instituto de Secundaria donde se impartan algunos ciclos formativos de la familia profesional de servicios socioculturales y a la comunidad, como por ejemplo el de educación infantil.

Si estás en un instituto de Secundaria, tanto si hay Bachillerato como si no, no te molestes. De verdad.

Aparte de esas narrativas, tenemos cómic, poesía y teatro. Y luego, todo lo demás está organizado según la CDU. Eso significa que si tienes una colección, por ejemplo Las Maravillas de la Naturaleza, no se guarda como colección. Separas Física de Biología de Matemáticas de Astronomía.  Algunos solapamientos: como si se tratara de un juego de piedra, tijera, papel, cómic gana a todo. Si parece un cómic da igual si es Historia o Matemáticas: va a Cómic. ¿Por qué? Porque es la categoría más popular. Así mientras buscan un Astérix, o un bikini furtivo, o -dios mío- un desnudo, se encuentran con la biografía de Marie Curie. Y si cuela, cuela.  Y ya puedes ponerte a clasificar y a poner tejuelos.

Ah, los tejuelos. Se pueden imprimir pegatinas y códigos de barras. Yo, como no tengo lector de códigos de barras y tengo alumnos dispuestos a hacer de voluntarios con cinta adhesiva, imprimo en folios y recortamos. Abies te genera los pdf de tejuelos automáticamente. Yo los imprimo cada vez que catalogo 20 o 30 libros, los recorto, los meto en la primera página del libro correspondiente, y le doy el montón a un grupo de voluntarios para que los peguen. Si usas pegatinas, yo que tú usaba cinta adhesiva o forro encima del lomo, porque del manoseo se ponen feas.

Recapitulemos un poquito. Tienes otros profesores que pueden ayudarte, una sala sin basura (no hemos mirado los libros todavía) y sabes cómo catalogar o corregir el catálogo que ya tienes. Siguiente paso: el expurgo, que debes hacer antes de catalogar, o al mismo tiempo. Expurgar es quitar de la biblioteca los materiales que no sirven. En mi primer expurgo hacía las dos cosas a la vez: pila de libros, cogía uno, y lo catalogaba o al montón. Antes de empezar debes tener una lista de criterios, por ejemplo:

  1. Material obsoleto.
  2. Material deteriorado.
  3. Ejemplares repetidos dependiendo de su interés (a lo mejor es un libro muy demandado o una lectura obligatoria; yo no tendría repetido Anna Karenina, pero Colmillo Blanco sí).

Puedes tener más criterios. Es conveniente ponerlos por escrito. En serio, si te parece que en la vida lo va a querer coger nadie, FUERA. Lo que esté en buen estado pero no coincida con vuestros intereses se puede vender en un mercadillo y así tienes dinero para comprar.

Ah, comprar libros. Al principio tómatelo con calma. Tienes que familiarizarte con lo que hay, con las necesidades de los profesores y los intereses de los alumnos.  Cuando te parezca que ya controlas la situación, le preguntas al secretario con cuánto puedes contar. Si la biblioteca no la ha llevado nadie en mucho tiempo, será insuficiente. Si tienes tiempo y ganas, pide libros directamente a quien te los pueda dar: alumnado y familias que den libros que ya no quieren, un mercadillo con los expurgos o con donaciones… yo he pedido con cierto éxito en redes sociales y a algunas editoriales. También puedes hablar con los departamentos que tienen lecturas obligatorias, para que dediquen parte de su presupuesto a comprar unos cuantos ejemplares pero que estén en la biblioteca. No puedo darte de sopetón unos criterios sobre qué adquirir, porque cada centro es diferente. Un buen objetivo son 10-15 libros por alumno, de manera que si en tu centro hay 200 alumnos empezarás a notar que tienes una colección adecuada a partir de los dos mil ejemplares. También deberías buscar un equilibrio entre los libros populares entre los alumnos, libros de estilo similar que ellos no conocen y podrían gustarles, las partes de la colección que no son narrativa juvenil, las lecturas obligatorias y los libros de consulta. Pero todo esto es a largo plazo.

Han pasado diez días sin sentir, y empiezan las clases. Las decisiones que tienes que tomar son:

  1. ¿Vas a abrir la sala? ¿los recreos o en algún otro horario? ¿con qué reglas? Mi sugerencia es la más laxa: prohibido comer y molestar. Se puede trabajar, leer, charlar, y si crees que funciona, jugar a juegos muy tranquilos que requieran una mesa.
  2. ¿Vas a prestar libros desde el principio?¿Con qué reglas?
  3. ¿Decoras? ¿Tú, el alumnado, o mitad y mitad?
  4. ¿Vas a buscar un equipo de apoyo de alumnos que hagan tareas auxiliares?
  5. ¿Por qué medio vas a informar al alumnado de las funciones de la biblioteca? Una posibilidad es una pequeña circular, o cartelesYo hago un miniconcurso para los de 1º de ESO, un pequeño cuestionario que dejan en una urna, y entre las respuestas correctas rifo un desayuno en la cafetería, o material escolar.

Y ya tienes todo lo básico para empezar tu “año cero”. Tómatelo con calma. Luego ya podrás colaborar con la biblioteca municipal, hacer extraescolares y crear todo tipo de actividades. La biblioteca puede ser el corazón del instituto o simplemente un rincón tranquilo para refugiarse del alboroto del patio.  Te deseo muchos buenos momentos en ella.

Trucos y consejos para aspirantes a madre: de la pre-concepción al fin del embarazo.

Lo que viene a continuación podría ir en masculino genérico porque va orientado también a las parejas y demás personas cercanas a la madre, pero prefiero el femenino para estas cuestiones. Me sale más natural. Pero va para todos.

Cuando quería quedarme embarazada, me dijeron muchas veces “no te agobies”. Y cuando estaba embarazada, había dos comentarios que se repetían en todas las conversaciones: “disfrútalo, que es una época muy bonita” y “aprovecha para dormir ahora, que luego no vas a poder”. Yo no estaba agobiada antes, no lo disfruté, dormía fatal, y tuve un niño que duerme trechos de 4 horas varias veces al día, así que me deja dormir aunque sea por etapas. Los consejos que se dan tomando café son insuficientes, y a veces erróneos porque cada embarazo, y cada pareja madre-bebé, son diferentes, así que puede que nada de lo que te cuente sea útil para ti. En cualquier caso, allá va.

Antes de concebir:

Tener un poco de miedo a que algo salga mal o a no ser “una buena madre” es completamente normal. Lo raro es no tener nada de miedo. Si no pegas al niño, lo mantienes limpio, caliente y alimentado, y lo llevas al pediatra para las cosas que no se arreglan con un poco de apiretal, has empezado bien.

Hay gente a la que el sexo mirando el calendario le agobia y aburre; no des por hecho que a ti o a tu pareja os va a pasar. Quién sabe, igual os motiva. Y hay gente a la que le gusta sentirse en control del proceso desde antes de empezar. Para eso necesitas saber cuándo ovulas y cómo se comporta tu cuerpo en ese momento. Te sirve la observación sin más, apuntar en un papel, o usar una app del tipo de Clue. Ahí vas apuntando cómo te sientes en cada momento del mes, y predecir cuándo será tu próxima ovulación. Otra manera de medir cuándo ovulas es comprar online tests de ovulación; son como los test de embarazo, pero para saber cuándo eres más fértil. Lo que debes tener en cuenta es que el óvulo sale del ovario y aguanta vivo alrededor de un día, pero el esperma está nadando por ahí alrededor de cuatro. Eso significa que el óvulo debería encontrar espermatozoides esperándole.  Por eso no se trata de tener relaciones sexuales el día que ovulas, sino justo antes. ¿Cómo sabes cuándo es eso? Porque a base de medir, en un par de meses puedes predecirlo. En general, no ovulas en mitad del ciclo, sino catorce días antes de la regla. Es decir, si tienes un ciclo de 31 días y la regla te vino el 1 de marzo, ovulaste alrededor del día 16 o 17. La opción blanda para todo esto es calcular qué semana ovulas, y tener relaciones en días alternos de esa semana. Hay que tomárselo con calma; igual ese mes, justo esa semana tienes la gripe, o no tienes nada de ganas, por el motivo que sea. Date meses. Y si al cabo de seis meses o un año no te has quedado embarazada, ve al médico.

Mientras tanto, haz el ejercicio físico que quieras, pero hazlo. Hay algunas limitaciones: no aumentes la intensidad que alcanzabas antes del embarazo, ni hagas nada con lo que tengas un riesgo grande de caerte (esquí, montar a caballo). Sea cual sea tu actividad física favorita, haz sentadillas. Cuando estés embarazada lo agradecerás: la nueva disposición de tu barriga y la pelvis te harán caminar, sentarte y levantarte con las piernas abiertas, y sobrecargarán las piernas.

Las embarazadas necesitan suplementar un par de minerales: ácido fólico, yodo y vitamina B12, aunque no a todas nos recetan yodo preconceptivo. El ácido fólico solo, y un cóctel con yodo y vitamina B12,  los cubre la Seguridad Social, así que ve al médico y le pides la receta. Hay suplementos prenatales más variados pero no necesitas más, como se explica en Escéptica, y además no están cubiertos por la SS. Una vez embarazada muchas necesitamos suplementar hierro, pero no hace falta que lo tomes si no te ven anemia en un análisis de sangre.

De paso que vas al médico, dile si no estás absolutamente segura de estar inmunizada contra la rubeola. Te pueden hacer un análisis para ver si tienes anticuerpos, o directamente ponerte la vacuna. Si te la tienen que poner, no debes quedarte embarazada en las siguientes 6 a 8 semanas.

En principio la vacuna de la gripe se la ponen a embarazadas, no a mujeres que estén buscando concebir, pero si puedes y llega la temporada, póntela.

Hay muchas cosas que no debes comer si estás embarazada. Este es el mejor artículo que conozco sobre el tema, y los he leído a puñados. Si quieres tener mucho cuidado, puedes ir mentalizándote comiendo “en modo embarazo” ya, o al menos desde el día 10 del ciclo. O una semana “normal” y tres que no. Eso es lo que hacía yo, sobre todo con el alcohol.

Estoy embarazada, ¿y ahora qué?

Un resumen muy rápido sobre tus derechos laborales: hay diferencias legales entre riesgo durante el embarazo por las características de éste, riesgo en el embarazo por las circunstancias de tu trabajo, y enfermedad común durante el embarazo. Cada una de esas causas tiene un trámite distinto para que te den la baja. Cuida tu salud y tus derechos al máximo y pregunta a un abogado laboralista o a un sindicato al mínimo problema. Piensa que cosas como el ruido y el estrés os hacen a los dos daño a largo plazo, y que un dolor de espalda se puede convertir en qué sé yo, una hernia de disco. Sé precavida.

Voy a dar por hecho que tienes un embarazo sano y lo vas a llevar en la sanidad pública. Si tienes alguna enfermedad crónica, tanto si requiere medicación como si no, consulta tus planes de concebir con tu especialista habitual porque el embarazo puede afectar a tu salud, y la medicación interferir con tu fertilidad o hacer daño al embrión. A continuación, te doy algunas ideas prácticas por trimestres.

Primer trimestre:

Las primeras señales de embarazo se parecen mucho al síndrome premenstrual, así que tú tranquila y espera al día adecuado para hacerte un test. Es normal, incluso, manchar. El dolor al nivel de la regla y un leve manchado son frecuentes. De hecho, a lo largo de la primera mitad del embarazo, si vas a urgencias con estos problemas la primera pregunta que te haran será: “¿Más, o menos que la regla?”. Cuando tengas un test positivo, mira cuándo te vino la última regla y desde ahí cuentas semanas. Es decir, no puedes saber si estás embarazada antes de la semana 5 como muy pronto, y las semanas 1, 2, y a veces 3, son las de la regla y la ovulación. Olvídate de los meses, las semanas son más claras.

Esto va a sonar muy bestia, pero el primer trimestre de embarazo es un poco de prueba. Nadie te cuenta que es frecuente abortar espontáneamente y cuando te pasa, todo el mundo te dice “ah, sí, eso le pasó a mi hermana/prima/mujer”. No lo digo para que pases miedo, pero hay que estar informada.

Tienes que ir al centro de salud para que te remitan a tu matrona, que te verá una o dos veces el primer trimestre y te derivará a la ecografía de la semana 11. En las ecografías anteriores (semana 7 u 8) solo se ve si hay un embrión o más, y si le late el corazón. En la semana 11 se ve su tamaño, se fija una fecha probable de parto y se hace el cribado genético, para saber si hay una probabilidad estadística de varias malformaciones genéticas.

Tu salud y la del feto está controlada por el Servicio de Ginecología del hospital, en el que te verán ginecólogos, probablemente uno diferente cada vez y otros distintos en el parto; por la matrona de tu centro de salud, y por tu médico de cabecera. Los tres tienen puntos de vista ligeramente distintos y tienen que conseguir un equilibrio complicado entre tu bienestar y el del feto, que a veces están contrapuestos (véanse todas las cosas que te van a doler en los próximos meses). A veces, estos profesionales, sobre todo los ginecólogos, no tienen la paciencia o el tacto necesarios y las embarazadas acaban con la sensación de que todo va mal o de que los médicos “pasan de ellas”. En esto te diría que seas fuerte y práctica, y que te fijes sobre todo en que te cuenten todo sobre el estado del feto, lo que se ve en las ecografías… no esperes consuelo ni palmaditas en la espalda. Puede que te los lleves, pero no los esperes. Tampoco pienses que trabajar con un equipo de personas te da un trato de menos calidad (yo agradecí contar con muchas opiniones y tantos ojos sobre nosotros). Lo importante es que todo lo que te pase quede reflejado en tu cartilla y en la historia clínica.

Cómprate un buen protector solar y úsalo a diario. Con el embarazo pueden salirte manchas o rojeces en la cara, que a veces se van y aveces no. Sobre las estrías, no sé qué decirte: dicen que ponerse crema no sirve para nada. Como la barriga me picaba y me molestaba al estirarse la piel, me puse hidratante a menudo, y todas las estrías me salieron en la semana entre acabar un bote y comprar otro.

Sobre dolores y molestias he escrito ya. Identifica qué desayunos te sientan bien, las mañanas son el peor momento del día. Yo tenía que comer algo salado, proteico, digestible y que no fuera queso porque lo vomitaba. Y los desayunos dulces me hacían tener náuseas y más hambre un par de horas más tarde.

Segundo trimestre:

Si te preguntabas cuándo empiezas a parecer embarazada y necesitar ropa premamá: a lo mejor te ha aumentado el pecho en el primer trimestre. A partir de la semana 10 es normal que la barriga cambie su forma sin cambiar de volumen y se te vaya poniendo redondita; a partir de la semana 15, el 4º mes, a lo mejor se te empiezan a quedar pequeños los pantalones que no sean elásticos. Aprovecha un cambio de estación para quitar de en medio la ropa que no te vas a poner en una temporada. Lo más seguro es que uses ropa premamá algunos meses tras el parto; calcula entre uno y tres por lo menos. Piensa también si quieres dar el pecho. La ropa de lactancia no tiene por qué ser abierta por delante, también es discreto levantarte las camisetas desde abajo. Lo que tendrás que descartar son los jerseys gordos o de cuello vuelto (levantarlos es muy engorroso) y los vestidos cerrados por arriba, que son inaccesibles en todas las direcciones. Todo lo demás depende de tu gusto.

Lee todo lo que quieras sobre crianza y no te creas ni la mitad. Los consejos de tu madre, tus amigas o el pediatra tienen la ventaja de que son incompletos y parciales. Sí, he dicho ventaja. Son para el caso concreto y para ese momento. Ellos no han tenido que elaborar una Teoría del Bebé, y además, cada niño es distinto y cambia. Hoy se consuela meciendo la cuna y mañana con música. Tu sobrino es de hábitos regulares pero nocturnos, el hijo de tu amiga solo duerme bien si está acompañado. Los autores de libros tienen que hacer una teoría global que incluso si te gusta, a lo mejor no funciona, o por lo menos no completa. Mi ejemplo más inmediato es que a mi bebé no le gusta estar tumbado en mi cama, prefiere su propia cuna. Fin de las bonitas teorías sobre el colecho.

Me han dicho que si para el cuarto mes sigues con náuseas, las tendrás hasta el final. No sé si es verdad. Lo que sí sé es que la pérdida de movilidad y el cansancio físico van subiendo escalones a toda velocidad desde que estás en la mitad del embarazo.

La semana 20 te hacen la segunda ecografía del sistema público. Sirve para comprobar si hay una serie de malformaciones; el médico (normalmente es ginecólogo, pero podría ser un radiólogo, que también hacen ecografías) comprueba si están bien una larga lista de partes del cuerpo, una a una, y completa un informe que no es más que picar casillas. La gente conoce esta ecografía popularmente como “la de saber el sexo del bebé”, aunque desde que sepan que estás embarazada todo el mundo (TODO el mundo) te va a preguntar si es niño o niña. Seguramente las mismas personas que desde la semana 10 te reñían con un “¿pero todavía no sabes el sexo?” te dirán que te hagas una ecografía sin indicación médica para tener más, para que te den un DVD con vídeo y fotos, o porque es muy larga y en la del hospital solo van al grano, y te largan deprisa. Lo último en mi caso no fue cierto, y además, si no te queda algo claro, pregunta. O pide que te enseñen lo que haga falta otra vez. A mí casi todas las veces me sacaron una fotillo (sácale una foto con el móvil o escanéala, porque ese papel se borra con el tiempo). Lo más importante es que tanto ginecólogos como  radiólogos, desaconsejan las ecografías sin indicación médica. Aquí un pdf en inglés lo explica.  Y aquí, diversas críticas de muchas instituciones médicas.

Notarás las primeras pataditas en algún momento a partir de la semana 20. Al principio no las sabes identificar. Las mías eran igual, igual, que el vacío/cosquillas en el estómago de una montaña rusa, pero mucho más abajo. Luego ya sí son como pataditas o toquecitos.

Tercer trimestre:

El segundo consejo muy generalizable que te puedo dar, junto con el de las sentadillas (lo digo en serio: haz sentadillas desde antes de quedarte embarazada), es que consigas una silla o taburete de ducha. Cuestan unos 30 euros. No necesitas que tenga respaldo. Te vendrá bien al principio del embarazo si te dan bajadas de tensión, al final si estás muy cansada y para poder lavarte tú sola los pies, en la cuarentena sobre todo si te han hecho cesárea, y supongo que lo usaré para estar cómoda sin tener que agacharme dentro de un par de años, en las primeras duchas del niño. De verdad, te facilitará la vida aunque solo la uses dos meses.

Tu tercera y quizá última ecografía tiene como fin principal saber si el feto está bien colocado para salir. Si no lo está, es decir, si viene de nalgas, te programarán una cesárea. Otra cita médica importante es la vacuna de la tosferina para que el bebé esté inmunizado antes de sus primeras vacunas a los dos meses de edad.

La presión del útero hacia arriba cambia la posición del estómago y da reflujo. La única solución que conozco es comer cantidades pequeñas.

No te agobies ni te preocupes si estás siempre muy cansada. Es lo más normal del mundo. Duerme siestas, pero procura mantenerte tan activa como el cuerpo te deje.

Los cursos de preparación al parto varían mucho de un sitio a otro. Asegúrate de que te has enterado, ahí o por tu cuenta, de todo esto. Pregunta a la matrona, a madres de las que te fíes, o en webs de crianza, preferiblemente creadas por sanitarios.

  1. Cómo es un parto normal, cuánto dura y cuándo ir al hospital. Aquí lo explican.
  2. Algunas de las intervenciones más frecuentes, por qué se hacen, ventajas e inconvenientes. La epidural.
  3. Algunas de las causas más comunes de que te hagan una cesárea. Cómo es el posoperatorio de una cesárea (sigue leyendo y te cuento mi experiencia).
  4. Qué pasa en el hospital entre expulsar el bebé e irte a casa. Protocolos habituales de tu hospital de referencia.
  5. Cómo se te va a quedar el cuerpo en la cuarentena. Cómo cuidarte y cuidar del bebé los primeros días.
  6. Lo básico sobre cómo dar el pecho. Cómo extraer y conservar leche.

Leí por ahí que el instinto de nido existe, es un impulso real, que te puede dar mucha energía si tienes suerte, o ansiedad porque esté todo bien si no. Las ganas de limpiar, ordenar y estar equipada se pueden canalizar. Estas son las cosas que me parecen más necesarias:

  1. Preparar el cuarto del bebé. Sobre cacharritos para bebé te cuento en otro post, pero aquí tienes una lista de la compra lo más amplia posible. Crea la tuya propia y si te preguntan qué quieres de regalo, no te cortes en ir tachando cosas de la lista.
  2. Haz una compra gigante de comida no perecedera, productos de limpieza, menaje del hogar… compra de todo lo que no se estropea, desde detergente a servilletas, para 3 meses. Si eres muy perfeccionista o te sientes muy perdida, calcula tu gasto semanal y multiplica por 15. Lo más seguro es que te salga una cantidad tan grande de cosas que no puedas comprarlas todas de una vez, así que repártelo en dos o tres compras.
  3. Asegúrate de que tienes la despensa y el congelador llenos hasta arriba de comida fácil y rápida de preparar y comer. En mi caso eso fue salsa de tomate, salsa de pimientos, latas de pescado, salchichas, frutos secos, caldo congelado, caldo de tetrabrik, filetes de cerdo y de pollo, albóndigas, croquetas, hamburguesas, y verdura troceada y congelada.
  4. Haz una pequeña compra de caprichos que no puedes comer mientras estés embarazada. Queso azul, embutido…

Acepta, ahora y cuando llegue el bebé, toda la ayuda que te ofrezcan, todos los regalos y todas las “herencias”. No sabes lo que puedes llegar a necesitar. Si tienes algo duplicado y ninguno de los dos se puede devolver a la tienda, guarda el más feo, viejo o que menos te guste, por si el otro se rompe. Compra lo mínimo.

Lo más tarde posible, la semana 36 por ejemplo, ve a la peluquería y hazte un corte bonito y que requiera poco mantenimiento. Si sueles teñirte, organízate para hacerlo más o menos ahora, cuanto más tarde mejor. En la cuarentena lo más seguro es que no tengas tiempo.

Si puedes escoger dónde parir, escoge un hospital con UCI pediátrica. Eso suele querer decir un hospital público.

Dedicaré el próximo post a la cesárea, que es lo que conozco, a la cuarentena y al bebé.

 

Sobre acoso escolar.

Empecemos con las malas noticias: nadie sabe arreglar el acoso escolar. De verdad. Si tuviéramos soluciones las habríamos aplicado. No hay sistema educativo del mundo que haya descubierto El Secreto, el protocolo post-acoso que siempre funciona. Si leéis “En Finlandia se crea la figura del blabliblú”, lo que yo leo es “en Finlandia también hay acoso”. Quien dice Finlandia dice El Colegio Santa María Donde Usan Ipads y Son Tan Modernos Que No Tienen Ni Paredes. Como con otras cosas, lo que sí puede funcionar es prevenir, aunque es difícil porque en lugar de un protocolo que aplicas a casos individuales, como si de una enfermedad se tratara, debe ser un hábito permanente.

El rasgo más importante es el más difícil de conseguir: tener una sociedad igualitaria, sin discriminaciones. Cuando más igualitaria la sociedad, menos acoso, y esto vale para el colegio, el trabajo y la calle. Los acosadores buscan impunidad, y atacar a gente en desventaja queda impune en las sociedades donde la discriminación y la desigualdad son grandes. Como crear esta sociedad se nos queda grande, consigamos que lo igualitario sean los centros educativos. Esto lo puedes conseguir desde el Ministerio de Educación hasta la Dirección de un colegio, cada uno en su ámbito.

Hay medidas en el entorno escolar que no siempre son fáciles de adoptar, porque dependen de la construcción del edificio, la disponibilidad de aulas y las guardias del profesorado: crear ambientes acogedores y al mismo tiempo vigilados. Que no haya rincones donde esconderse, y que haya lugares acogedores para los niños más vulnerables (por ejemplo, abrir la biblioteca en los recreos). Que sea fácil para los profesores ir de una clase a la siguiente sin dejar que pasen 5-10 minutos. Y así.

Entremos en el aula. La víctima de acoso o de maltrato psicológico está atrapada en una situación de la que suele desconocer “la teoría”, es decir, las dinámicas que la alimentan, cómo funciona la mente de su agresor… a él o ella le maltratan, le aíslan, y eso es todo. Un mensaje tan sencillo como “el acoso es culpa del que acosa. Son predadores. Si no estuvieras tú, irían a por el gordo o la de gafas”, NO es obvio. He visto muchas caras de sorpresa al decírselo a chicos y chicas que habían sufrido acoso. Por eso, ese sencillo mensaje (“el acoso responde a una tara del acosador”) debe repetirse de manera verbal, explícita, frecuente, en grupos y en privado.

El segundo mensaje que los niños necesitan oír hasta que se les quede es “la diferencia entre el acoso y una pelea es la repetición. Vuelve y me lo cuentas si se repite”. Esto lo tienen que oír los agresores, reales o potenciales, porque hay chicos (y chicas) que realmente no son conscientes de la gravedad de sus actos. Como cualquier otro maltratador, por otra parte, sólo que ellos son pequeños y todavía son educables en la mayoría de los casos. Es el único punto donde un “es que son cosas de críos” es cierta: el niño, a veces, no ve la diferencia entre pelearse con su amigo e insultar a Pepe El De Las Gafas porque a veces y al principio es una cuestión de frecuencia y proporción.

Para que una víctima te crea cuando le dices “me lo cuentas si se repite” tienes que haber creado confianza primero. Ya ha roto un tabú pidiendo ayuda; ahora tiene que creer que no le estás dando largas. Es importante crear un clima de cercanía y que se note que somos sinceros. Y los profesores, para saber si se repite, tenemos q estar en contacto, porque el niño quizá ha preferido hablar con su profesor favorito o con un testigo de una agresión en lugar de con su tutor. La comunicación niño-> tutor-> equipo educativo-> jefatura-> tutor del agresor tiene que ser fluida.

He dicho que a veces el agresor no es consciente de la gravedad de sus actos, o no vas a conseguir que la admita, que para el caso es lo mismo. Eso sí, las víctimas sí que distinguen pero que muy bien una pelea o broma de un acoso. Este es un tema en el que muy rara vez hay exageraciones o “denuncias falsas”. A veces sí hay un poco de timidez extra, o una situación de aislamiento previa que hace a los alumnos más sensibles o más vulnerables, así que un trabajo extra para el profesorado es darnos prisa en facilitar las habilidades sociales de quienes se sienten inseguros, la creación de amistades del alumno nuevo, etc. Es una pésima idea dejar “que espabilen solos” a los que puedan ser vulnerables aunque nos parezca que “todavía” no hay acoso real. Supongamos que hay un alumno vulnerable y un caso apenas comenzado; si hemos intervenido a tiempo, simplemente difundir toda la información relevante a todos los implicados (familias, tutor, decirle a los agresores que los tenemos calados) puede bastar porque ese niño debería contar con otros para que no se lo aísle.

Por supuesto, si hay un chico vulnerable o ya acosado lo que no debemos hacer nunca es participar nunca en una broma en su contra, por inofensiva que nos parezca, ni llamar la atención sobre él o ella, o hacer cualquier cosa que contribuya a aislarlo. Tampoco debemos decir nunca que “no queremos enterarnos” de algo. Una situación que vi y que me han contado mucho de la escuela de los años 80 (qué tiempos aquellos) era el profesor que repetía “no quiero saber nada de lo que ocurra fuera del horario escolar o fuera del centro”. Eso era en la práctica una provocación para trasladar lo peor del acoso al camino de vuelta a casa, que funcionaba muy bien si lo que el profesor quería era fomentar la violencia.

Para los agresores tenemos pocas medidas, sobre todo si no hay agresiones físicas o si todo es difícil de demostrar. Es bueno hablar con las familias para que nadie pueda decir que no sabía lo que estaba ocurriendo, incluso si nos va a suponer una escena desagradable. Es importante saber de antemano que los niños agresores no tienen rasgos en común: lo puede hacer cualquiera. Diría que los que están aislados no, porque hace falta el apoyo de la masa, así que fíate menos de los chicos populares y de las pandillas, pero hasta ahí.

Casi todas las conversaciones que he tenido sobre acoso escolar con no docentes (familias, adultos que fueron víctimas de pequeños…) se centran en cómo sancionar o cómo reparar los casos más graves. Las medidas más extremas en contra de los acosadores, como expulsarlos del centro, no sirven para mucho: deben estar escolarizados, así que los trasladas a otro centro, donde otra Jefatura, otro tutor, y otro Pepe el de las Gafas tendrá que bregar con ellos. Medidas como el internamiento en un centro de menores son más una fantasía de venganza que algo realizable; además supondría hacer cambios muy profundos en la ley, no algo que podamos hacer desde los centros.

Este post me sabe a poco; me gustaría poder decir “para prevenir el acoso hay que decir Esta Fórmula Mágica, y para arreglarlo si se produce, Cágima Lámufor Taes”. Pero no. Hay que decir, todos los días, muchas veces, las mismas obviedades. Y ni así.

 

 

 

 

Tesis doctorales, salidas profesionales, y las raciones del McDonald’s.

Los que ya lo hemos intentado, con más o menos éxito, se lo hemos dicho mil veces a los que quieren probar su suerte. Primero, que no empieces una tesis doctoral. Segundo, que no intentes ser profesor universitario. Leed el post que os enlazo, es buenísimo sobre la situación española. Ahora me voy a dirigir a la gente que está terminando una carrera y no tiene muy claro qué quiere hacer el curso que viene.

Terminé la carrera en pleno boom económico, y las cosas han cambiado bastante, pero conocí entonces y también después a bastante gente que quería empezar una tesis sólo porque no sabía qué hacer con su vida, o porque les gustaba mucho estudiar. Esto luego me ha recordado a los alumnos que después de la ESO empiezan Bachillerato por inercia, porque no tienen claro qué quieren estudiar ahora, o porque no se ven cogiéndose una FP o empezando a trabajar a sus tiernas edades, independientemente de las salidas profesionales. El estudiante de último curso de universidad que se plantea el doctorado, desgraciadamente, a veces tiene los mismos conocimientos sobre el mundo laboral que ese adolescente que empieza Bachillerato por hacer algo.

En fin, la cosa es que nuestro casi-graduado quiere seguir estudiando. Lo hace bien, le encanta y se lo puede permitir. Estas son sus opciones: un máster, una formación profesional de grado superior, la tesis, y otro grado.

Ventaja de los másters: tienes un título en uno o dos años, pueden ser útiles para buscar trabajo dependiendo de qué máster hagas, y vas a tenr que hacer una tesis de máster, que te permitirá saber si escribir textos de investigación largos es lo tuyo, o no. Inconvenientes de un máster: son específicos y muy caros. Así que hacer uno depende, sobre todo, de qué temas te interesan.

La formación profesional te la puedes tomar como una especialización. Por ejemplo, no me escandalizaría que un biólogo hiciera Industria Alimentaria: en año y medio estás haiendo prácticas en un control de calidad. O que alguien que haya terminado cualquier carrera de Humanidades con intención de ser docente haga Integración Social para ver qué tal lleva el contacto directo con (por ejemplo) alumnado en riesgo de exclusión social. Es una formación tan específica como un máster, incluye formación laboral, y es lo más barato que puedes hacer. El inconveniente es que por mucho que eches pestes de Bolonia, la asistencia obligatoria y todas esas cosas que ocurren ahora en la universidad,  sigues teniendo más libertad que a los quince años y seguro que te cuesta readaptarte a la disciplina cuasi-escolar del instituto. Un horario muy estricto de entrada y salida, control de asistencia, tener que cumplir normas pensadas para niños de doce años… No hay adulto que lo aguante.

Ahora, qué pasa con la tesis. Pero primero, hablemos de McDonalds. La guarnición estrella del McDonald’s son las patatas fritas, que se sirven en tres tamaños. El más grande equivale a casi, casi, dos pequeñas: son 70, 100, y 150 gramos. Qué tontería, ¿no? ¿por qué lo hacen así? Pues hacen esto, en vez de tener dos tamaños o solo uno y te pides más, porque la gente es muy reacia a pedirse dos bolsas de papas. No quieren sentirse glotones o exagerados. No es por el dinero. Esto está explicado en el excelente libro Fast Food Nation de Eric Schlosser; por un determinado sesgo cognitivo cuyo nombre desconozco, estamos más dispuestos a ampliar algo que ya tenemos (en este caso la ración de patatas) que a repetirlo o cambiar. Algunos trabajadores de alto nivel de McDonalds lo estudiaron hasta el aburrimiento porque el fundador de la empresa se negaba a hacerles caso y servir raciones de varios tamaños.

Te preguntarás qué tiene que ver esto con tus estudios. Muy fácil: el estudiante un poco confuso e indeciso en su último año considera la tesis una pequeña extensión de su asignatura favorita de la carrera. Algo así como repetir el placer de cursarla unos pocos años seguidos. Y no, no funciona así. Vas a tener que aprender cosas que no sabes ni que existen. Vas a tener que llegar a un grado de profundización que ni te imaginas. Te va a costar mucho más caro. Vas a pasar mucho, muchísimo tiempo solo y muy poco en el aula. Y sobre todo: la inversión en tiempo va a ser como mínimo igual, pero probablemente mayor, que la de estudiar un segundo grado. Por otra parte, desde el punto de vista metodológico, lo único que has hecho que te ha preparado para la tesis es el trabajo de fin de carrera. Si no crees que es lo más fascinante, entretenido, y adecuado a tus capacidades que has hecho en toda la carrera, olvídate. No valen los “es que el tema no lo escogí yo” ni ninguna otra excusa similar.

Si lo que quieres es seguir aprendiendo cosas nuevas en un ambiente universitario, mi recomendación es que estudies otro grado. Es posible que te convaliden asignaturas ya cursadas y ese compromiso de cuatro años se reduzca mucho.

Suerte.