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Cosas que no decir a las aspirantes a madre

Ahora mismo, al menos tres mujeres de mi entorno cercano quieren tener hijos y están teniendo dificultades para ello. Digo mujeres y no parejas porque no conozco a todos los hombre implicados. Las mujeres hablamos más de estas cosas, y también se nos pregunta y se nos exige más.

Es fácil explicar que es de pésima educación meter miedo o echar sermones a las mujeres que no planean tener hijos, ya sea porque han decidido no tenerlos o porque “ahora no”. El tema no se toca, y ya está. Pero ¿qué decir cuando sabes que una mujer (o una pareja) quiere tener niños, y no pueden? Si tienes confianza como para saber algo tan íntimo, seguro que quieres consolar o aconsejar, pero te arriesgas a decir algo que lo empeore. A continuación, unas cuantas cosas que es mejor que no digas,  y luego algo más constructivo.

“¿Has pensado en la adopción?”. A ver. La adopción es una opción tan obvia, tan pública, que es como preguntar si sabe cómo se hacen los niños. De verdad que no necesita que se la recuerdes. Si no ha intentado adoptar todavía, tendrá sus razones.

“¿Has pensado en la fecundación in vitro?”. A menos que te haya contado su historial médico y el de su pareja también, no tienes ni idea de por qué no tiene niños. Igual hay contraindicaciones. Igual es caro. Igual los recovecos del sistema de salud de donde ella vive la dejan fuera de la cobertura. Además, hay parejas que no lo consiguen a pesar de que sobre el papel ambos son fértiles. De nuevo, ella ya sabe que esto existe.

Cualquier cosa que signifique “si deseas quedarte embarazada, no te quedas. Te quedarás cuando no pienses en ello”. Además de cruel, es mentira. Puede que el estrés tenga algún efecto que dificulta la concepción, pero el cuerpo no va a distinguir “estrés por exceso de trabajo” de “estrés por ganas de quedarse embarazada”. Lo único que consigues es culpabilizarla. Y ¿no es curioso que en un mundo que repite que la voluntad es mágica y todo lo consigue, justo esto se gafa si lo deseas? Venga ya.

“Todavía eres joven” a las mujeres de más de treinta y pico. Sobre todo si ella dice que no se siente joven o que siente que se le acaba el tiempo. Da igual si tienes razón o no, porque no estamos en una conversación filosófica sobre si la juventud es un estado de ánimo, sino sobre las posibilidades objetivas de tener un embarazo con éxito.

“Mi prima tuvo tres abortos espontáneos y ahora tiene un bebé”. “Mi prima lo intentó diez años y tuvo un bebé con 47”. “Mi prima lo consiguió con su tercer marido”. Nos alegramos mucho por tu prima. Sabemos que es posible tener niños después de mucho esperar y mucho sufrimiento. Pero ahora mismo, los niños de los demás y las historias de terror sobre embarazos complicados son la última y la penúltima cosa de las que apetece hablar.

Cualquier consejo médico si no eres su médico. Primero porque igual te equivocas. Segundo porque la concepción es cosa de dos y no sabes si pasa algo con la segunda persona.

“A lo mejor no te quedas porque estás gorda/demasiado delgada”. Esto suele venir acompañado de un “mi prima no se quedaba porque estaba gorda/demasiado delgada, se lo dijo el médico”. Sin comentarios.

Y estas son algunas cosas que puedes decir, además de “sé que es muy duro, lo estás pasando muy mal. ¿Quieres un café?”.

¿Te ha visto el médico? ¿te han dicho por qué os pasa esto? Si estás preocupada, ve al médico si aún no lo has hecho. Hay muchos problemas que tienen una solución muy sencilla, como tomar medicación.

Algún comentario positivo sobre su pareja o su relación que NO sea “bueno, vosotros ya sois felices juntos sin tener niños”. Es decir, algo del estilo de “os queréis mucho, se os ve bien juntos, cuando vengan será un buen padre, esto es muy duro pero seguro que os dais mucho apoyo”.

“Todavía eres joven” acerca de la crianza. Algo que se resuma en “ahora tienes más experiencia de la vida que con 25 años, y cuando vengan, serás una buena madre”.

“Hacer dieta/hacer ejercicio puede que te haga sentirte mejor, y si te quedas embarazada estarás más sana y mejor preparada”. No hablo de recomendar hacer dieta a una mujer gorda porque está gorda, sino de animar a quien lleva una vida sedentaria, o a quien no está comiendo sano, a hacerlo por sí misma, no por sus supuestos beneficios para la concepción.

Sugerencias de cosas concretas, útiles y agradables que alivien el estrés y la ansiedad, si tiene.

“A mí me pasó lo mismo que a ti”. Cuando es relevante, claro.

Y si estás en esta situación y has llegado aquí buscando consejo, ve al médico. Y si no te da solución, busca otro. Si eso ya está controlado, mucho ánimo y suerte.

Deberes, cómo sí y cómo no.

Internet está lleno, y con razón, de blogs de padres (madres) y de docentes en contra de los deberes. Que son injustos  porque unos niños tienen ayuda en casa y otros no, que son excesivos, y que no mejoran el rendimiento. Todo esto es verdad a menudo. Ahora bien, a partir de un momento en la educación de una persona, que no siempre es la misma edad ni el mismo nivel para todos, concentrarte en lo que se hace en clase no resulta suficiente, y hay que trabajar en casa. Pueden ser deberes mecánicos, tareas más creativas o estudiar teoría.

Como ese momento llega alguna vez, aquí van unas pautas sobre cómo organizarnos como docentes. Un factor importantísimo es la coordinación en el departamento, ya que hay una tendencia fuerte a que los profesores que den la misma materia evalúen igual (por ejemplo, que los exámenes sean el 80% de la nota final), que trabajen al mismo ritmo para poder cumplir la programación, etc. Si está recogido que los deberes son evaluables, tienes que mandarlos. Para eso están las reuniones de departamento y el enendimiento entre compañeros. Si eres anti-deberes, siempre tienes margen para mandar pocos.

Lo más importante: los deberes tienen que servir para algo por sí mismos. “Crear hábito de estudio” no es una razón, te pongas como te pongas, de ninguna de las maneras. Es como ir al gimnasio a ver a la gente trabajar para crear hábito de ir al gimnasio. Los niños no van al colegio a crear rutinas ni a ser adiestrados: van a aprender. Esto significa que la razón por la que se suelen poner deberes en Primaria no es válida. No pongas deberes “para crear hábito”. Nunca. Es inútil, y encargar tareas inútiles es cruel.

Ante esto te puede surgir una duda: ¿y si les cuesta mucho esfuerzo el salto a un nivel educativo en el que sean imprescindibles los deberes, o estudiar a diario? ¿y si en ese desajuste fracasan? Pues verás: a casi todos los estudiantes les llega un momento en el que la cantidad de trabajo del curso anterior no basta. Los estudiantes bastante dotados, esos que aprueban sin ningún esfuerzo, un día se estrellan y suspenden unas cuantas, o bajan del notable al aprobado raspadito. Entonces se espabilan y se ponen a hacer deberes y a estudiar por las tardes, o si están en una etapa postobligatoria cambian de estudios, porque el fracaso escolar no depende de la capacidad de hacer deberes, y donde sí depende, es que el sistema es absurdo: ¿cómo puedes querer que los estudiantes de Primaria y Secundaria trabajen más en su casa que en tu clase?

Otro problema: cuántos deberes. La jornada escolar es muy larga, y el tiempo libre excluido comer y descansar que tienen los niños y jóvenes es de 5 a 9. Los deberes no deberían ocupar más de un par de horas diarias en la ESO, como límite. Tienes 6 horas diarias de clase de unas 10 materias, y si todas mandan 15 min de deberes diarios juntas 90 minutos sin descansos. Es decir: hay que poner poco. No siempre podemos coordinarnos con el resto del equipo educativo para mandar una cantidad equilibrada de tareas, pero podemos tomar dos medidas muy sencillas. Una: preguntar a los alumnos. Pasas por lo menos dos horas semanales con ellos, puedes dedicar un cuarto de hora a preguntar qué profesores  mandan más deberes y qué días de la semana dejan la agenda temblando. Entonces, actúa en consecuencia. Dos: manda en clase tareas similares a las que van a ser los deberes, y mide el tiempo que se tarda en completarlas. No mandes más de lo que los alumnos pueden hacer en casa en, digamos, una hora semanal, como mucho dos para las asignaturas de 4-5 horas semanales. Si tus alumnos tardan diez minutos en sacar el cuaderno, entender tus instrucciones, hacer UN ejercicio y compararlo con el del compañero mientras cotillean, puedes mandar de seis a diez ejercicios a la semana como máximo. Sé realista: en casa están cansados y tienen muchas distracciones. No tienen por qué trabajar más y mejor que en clase; al contrario.

Sobre la organización, ¿qué pasaría si hoy mismo tuvieras que hacer un recado inesperado de una o dos horas? ¿podrías hacer todas las demás cosas que sueles hacer? ¿a que no? Pues los deberes igual. Igual mañana hay un examen de otra materia, o esta tarde tienen fútbol o dentista o ganas de dormir siesta. No mandes tarea de un día para el siguiente. Te recomiendo escoger uno o dos días semanales y que sean “los días de los deberes”. Ahora yo pongo en 4 de mis 5 clases “el lunes para el jueves, y el jueves para el lunes”. Repito esa frase en clase TODOS los días. Así se genera una rutina de trabajo (OJO: creo rutinas que faciliten el trabajo, no mando trabajo para crear rutinas) y es menos probable que se nos olvide, a mí también, qué toca. El quinto grupo no tiene inglés el jueves así que ellos van de lunes a miércoles y viceversa.

Por último, qué poner como deberes. Los deberes se usan a menudo para lo que no da tiempo en el aula. Explicamos la teoría, y a continuación ponemos ejercicios, y si no se terminan a tiempo, los mandamos para casa. Esto es un problema grave si los alumnos no tienen la oportunidad de preguntar todas y cada una de sus dudas en clase antes de hacer deberes en casa. Los factores son muchos: falta de tiempo, una metodología que no da un turno de preguntas, timidez, cansancio. El resultado es que tendrás quien no hace los deberes o simplemente los copia de un amigo porque no sabe hacer la tarea, y no sabe hacerla porque no ha podido entender las instrucciones. En dos palabras: los deberes tienen que ser fáciles y tienen que hacerse sobre contenidos que han quedado claros en clase. Una posible solución a este problema es un método que se llama “la clase al revés”, que en su definición más simple es que en casa, los estudiantes se familiarizan con la teoría (lectura, vídeo, presentación de diapositivas, lo que el profesor considere) y en clase se trabajan actividades más dinámicas. Tienes un inconveniente de los deberes (invades el tiempo personal del estudiante) pero pierdes otros, como el trabajo en solitario sin ayuda.

Por último, en ESO y Bachillerato evaluamos hacer los deberes, no que estén bien o mal, a menos que pongamos una tarea más o menos larga y creativa. ¿Por qué? porque hacer tareas es más efectivo como método de aprendizaje que estudiar teoría, y queremos convencer a la clase de que trabajar un ratito por las tardes va a ser productivo y útil. La segunda vez que un alumno reciba una nota negativa por hacer los deberes mal no va a volver a hacerlos. ¿Para qué, si ha perdido tiempo y además una nota? Distinto es mandar con mucho tiempo e instrucciones una tarea creativa puntuable, como por ejemplo una redacción en idiomas.

Y ¿cuánto deben puntuar los deberes? Depende de cuánto quieras que puntúe todo lo demás. Lo habitual es hacer medias ponderadas: por ejemplo, 50% el examen, 10% la “actitud”, 20% un proyecto o tarea práctica y 20% los deberes. Yo no soy partidaria de que ninguna de las partes, especialmente los deberes, sea clave. Si un alumno no hace NUNCA los deberes y es capaz de aprobar los exámenes, le ponemos cero en ese aspecto y calculamos la media. Esto perjudica de verdad a dos tipos de alumno. Primero, a los  que sacan muy buenas notas en los exámenes y que verdaderamente no necesitan hacer deberes para aprender a ese nivel. Podemos dejarles con el 6 o 7 de media que se les va a quedar y que se fastidien, o hacerles una adaptación para que puedan avanzar, dándoles deberes más difíciles o más creativos. Y en segundo lugar, a los que no pueden hacer deberes, ni bien ni mal, porque tienen algún problema personal (familiar, de salud) y en los exámenes se quedan muy raspaditos, cerca del aprobado. Estos ya quedan al criterio de cada profesor, porque cada caso es diferente.

En resumen, lo importante es la empatía. No intentes recordar cómo eras tú a su edad: piensa cómo te sientes ahora respecto a hacer horas extras, a pasarte las tardes corrigiendo en casa, y dales lo que te gustaría tener.

Las “tutorías con las familias” en educación.

Una de las partes más invisibles del trabajo del profesorado es la entrevista con las familias. Cuando hice cursos de preparación pedagógica y metodológica nunca se las mencionó, excepto para decir, de pasada, que hay quien protesta porque “hemos suspendido a su niño”. Sí, a veces la cita con la familia puede tener que resolver un conflicto, pero hay bastante más que saber.

Para empezar, el protocolo que se sigue. Yo puedo hablar del que me he encontrado en los institutos de secundaria de Andalucía. La cita puede ser a petición de la familia, que normalmente te lo comunica a través del alumno, o del profesor. Los profesores tenemos montones de cosas que hacer que nos vienen impuestas, y es difícil tener iniciativa para citar tú, pero en algunos momentos (esas rebeldías adolescentes, el paso de Primaria a ESO, esa criatura que ves venir que va a suspender muchas como no cambie…) una llamada de teléfono a tiempo puede arreglar mucho.

Si eres tutor, legalmente se reserva a esta tarea una hora semanal, que en muchos casos es por la tarde. Como yo me extiendo bastante en esas reuniones, me da tiempo a ver a pocas familias y por eso también meto algunas citas en huecos que tengo en mi horario de mañana. Entre llamar por teléfono, hablar con otros profesores, la reunión en sí, y llevar un registro, probablemente me coge un par de horas semanales de media. Pero nada, cita cogida y lo siguiente es conseguir que los demás profesores rellenen una hojita con la información que consideren relevante sobre el alumno: cómo se porta, si hace las tareas, y qué notas saca. Las primeras veces me extrañó, yo creía que los niños llegan a casa y cuentan qué les han puesto en tal examen o si tienen deberes, pero resulta que no, que algunos mienten o disimulan. Algunos padres se enfadan mucho cuando se enteran, y otros se resignan a que sus hijos no hablen en casa de ningún problema académico.

Y entonces llega la cita. Tienes que tener preparada la hoja en la que los profesores han apuntado sus observaciones y cualquier otra información que consideres necesaria. Aunque parezca una tontería, con la persona que venga lo primero que tienes que hacer es identificarte (sabe que eres el tutor o tutora pero quizá no sabe ni cómo te llamas ni qué materia das) e identificar a quien ha venido. En mi experiencia, la cita suele ser con la madre, pero también veo a padres, abuelas, abuelos, tutores legales, y cuidadores de facto sin relación de sangre, además de a la actual pareja de la madre y a hermanas mayores.

Las familias vienen casi siempre a que se las informe del progreso académico, pero no es lo único que quieren saber. En época de notas vienen a que se les cuente la causa de los suspensos, y eso no debe ponernos a la defensiva, ya que muchas veces quien parece que viene a protestar porque cree que su hijo mereció otra cosa lo que quiere saber son los motivos: ¿necesita refuerzo? ¿tiene dificultades porque trabaja y aún así no comprende? ¿no ha trabajado lo suficiente? ¿por qué no me avisaron de que no hacía nunca los deberes? (y aquí es donde te das cuenta que deberías haber citado tú a esa familia semanas antes). También hay familias con hijos que trabajan más y mejor si están un poco “controlados”, y vienen a verte una o dos veces al trimestre para que su hijo sienta esa vigilancia. A veces, si el alumno está en un curso inmediatamente anterior a que haya optatividad, es bueno orientar a los padres sobre cuáles son las opciones futuras de sus hijos sin necesidad de que pregunten.

Hay reuniones agradables, tipo “yo lo que quería era ponerle cara porque si no es muy frío, que mi hijo pasa aquí con usted todo el día” y reuniones muy desagradables, como cuando te toca arreglar un caso de acoso escolar o cuando una familia está enfrentada con un profesor (tú o un compañero). En cualquier caso, las desagradables son una excepción. Lo más importante es tener toda la información muy clarita antes de que la familia llegue, y si no puedes tenerla, saber a quién tienes que preguntar.

Muy pocas veces he tenido una reunión simultánea con la familia y un alumno (exactamente dos veces en toda mi carrera). No suele ser una buena idea porque el adolescente va a sentirse demasiado presionado por tanto adulto hablando de él, y se puede cerrar en banda. Estas reuniones sí son una buena idea cuando ha habido malentendidos: el alumno nos ha mentido y queremos aclararlo entre todos, hay un caso de acoso y la presencia de un familiar adulto es reconfortante, queremos orientar unas técnicas de estudio que el adulto puede asistir porque el niño solo no va a saber… es decir, algunas situaciones muy puntuales.

Por supuesto, se puede atender por teléfono o email. Yo reservo el teléfono solo para lo que es urgentísimo, y el email lo uso siempre que la propia familia me lo pide. Aunque sea lo más rápido, me gusta el trato en persona.

La cita con los padres es una rutina más del profesorado que no se valora lo suficiente. Hay que tratarlas con el respeto que merecen y no verlas como un fastidio, aunque como no son una tarea sistemática, siempre parecen un “extra”. Un par de reuniones con una familia pueden aclarar dudas, prevenir conflictos posteriores, e incluso salvar la trayectoria de un niño.

Cómo usar el diccionario y medios afines

Oxford dictionaryEste viejito monolingüe tiene 18 años y sigue siendo mi favorito. He aprendido muchísimo con él. 

Los diccionarios online y en papel son una herramienta básica para el estudiante de lenguas extranjeras. Ahora que tenemos traductores online cada vez mejores, a mis alumnos les parece que no necesitan el diccionario o simplemente no son capaces de distinguir entre los usos del diccionario online y el traductor. Incluso se olvidan de las palabras y los llaman por la dirección de la página web. No me dicen “lo busqué en el diccionario” sino “lo busqué en wordreference”, que no es exactamente un diccionario.

Las necesidades de los estudiantes difieren según edad, nivel educativo, y nivel alcanzado en el idioma extranjero, pero se pueden establecer algunas generalidades sobre las ventajas e inconvenientes de cada método, y sus técnicas.

Sobre los diccionarios en papel, es mejor empezar con diccionarios monolingües en la lengua materna, para hacernos con sus dos normas fundamentales: el orden alfabético, y que no buscamos cualquier palabra, sino las que por convención constituyen las entradas. Es decir, el infinitivo de los verbos y no una forma conjugada, los nombres en masculino singular, y así. No penséis que esto es evidente: solo resulta evidente cuando llevas mucho tiempo usando diccionarios. Mis alumnos a veces buscan formas conjugadas de verbos castellanos en el diccionario, y cuando no las encuentran, protestan. Y no creáis que el orden alfábetico es una cosa tan obvia, tampoco: en la biblioteca escolar compruebo que un “eso está por orden alfabético de autor, búscalo tú” recibe miradas de pánico. El uso del diccionario de papel en lengua materna debería ser una habilidad perfectamente adquirida en Primaria.

Los diccionarios bilingües en papel tienen como ventaja que sus entradas son compactas, breves, y en una sola variedad del idioma (británico o estadounidense), y van a inducir menos a error que los diccionarios online. También, que está disponible cuando no hay internet o electricidad. Sus inconvenientes son, naturalmente, que ocupan bastante sitio, que pesan y que cuestan dinero.

Entre los diccionarios online, yo suelo recomendar wordreference. Es gratuito, bastante bueno, completo, y multilingüe.

Y finalmente, los traductores online. En mis clases prohíbo su uso y penalizo con un cero las actividades que se hagan utilizándolo. Al principio del curso, para que comprendan que el traductor no es una herramienta válida, uso la pizarra digital. A la vista del grupo, voy a la wikipedia, cortapego un texto  en un idioma cuanto más lejano al nuestro mejor, a continuación obtengo una versión española en Google Translate. Esto es un ejemplo: un párrafo de la entrada dedicada a Mozart en la wikipedia en húngaro.

Mozart cuando finalmente rompió el patio del arzobispo de Salzburgo. Se instaló en Viena, donde fue reservado principalmente para la enseñanza. En 1782 se casó con Constanza Weber. En el mismo año se dio a conocer rapto en el serrallo estaba tocando la canción, que fue el primer gran éxito de la ópera de Viena. Mientras tanto, su padre reconciliado con la familia Weber, quien la antipatía sintió desde el principio.

Algunos no entienden nada, y otros se dan cuenta de que podemos captar la idea general en un texto lleno de incorrecciones. Luego siempre hay alguien que mete sus trabajos en el traductor y se lleva un cero, pero yo ya he cumplido explicando por qué el traductor no sirve para lo que ellos quieren (aparte de que es hacer trampa).

Finalmente, ¿cómo usar el diccionario? No creo que buscar palabras sueltas en el diccionario deba ser una tarea en sí misma ni tampoco que haya que buscar todas las palabras que no se entienden en un texto, sino solo las que no deduzcamos. Por lo tanto, buscar en el diccionario monolingüe debe ser una tarea vinculada a la lectura, a enseñar a leer, pero no solo en clase de Lengua, sino en todas. Si en clase se dedica tiempo a leer, ese es el momento de buscar en el diccionario, y podemos tener solo cuatro o cinco en el aula, repartidos entre varios alumnos que busquen lo que les va pidiendo el resto. También se pueden hacer “carreras” para ver quién encuentra antes una palabra. En lenguas extranjeras, además habrá que insistir en la necesidad absoluta de usar un diccionario para las tareas escritas como las redacciones. Aquí podemos trabajar desde cero (trabajamos un texto y cuando no sepan cómo se escribe algo, buscarlo) o a partir de sus errores, corrigiendo en clase y en común los problemas léxicos de trabajos que ya hayan terminado. Yo prefiero el segundo método. Al principio van un poco a ciegas, pero es más ameno y práctico porque así me adapto a lo que aún no saben hacer.

Lo principal en todos los casos es no convertir el diccionario en un castigo o un obstáculo y permitir cualquier formato, además de educar en la diferencia entre diccionario y traductor.

Una forma de introducir las “normas de conducta” en ESO

Hace algunos años que cuando tengo que hablar de normas de conducta en una clase de ESO, recurro a esta justificación. Espero que resulte útil a otros profesores. Sirve para cualquier nivel educativo. A veces la uso para introducir el inevitable tostón “Estas Son Las Normas Del Centro”, y a veces para recordar por qué es importante obedecer una norma que han incumplido.  Años después de poner en práctica esta explicación, me contaron que lo que transmito en clase es el imperativo categórico kantiano, que olvidé en su día.

A mis clases les cuento que hay tres clases de normas educativas y para no soltar un rollo todo seguido, les pido que me den ejemplos de lo que voy diciendo.

El tipo 1, las menos importantes a la hora de la verdad, son las normas que facilitan la tarea a un profesor, las que son una preferencia nuestra. Casi todas son formales. El perjudicado por el incumplimiento es quien da la orden. Por ejemplo, usar cuaderno o bloc, usar lápiz o prohibirlo, sentarnos en el sitio que nos han asignado. A los alumnos les cuesta pensar en ejemplos de este tipo de normas: a poco que se les haga reflexionar, entienden que casi nada de lo que hacen es un capricho de quien da la orden.

El tipo 2 son las tareas que facilitan el aprendizaje. Si se rompen, el perjudicado es el que las incumple. Por ejemplo, prestar atención en clase o traer el material necesario.

El tipo 3, y este es el meollo, son las normas que sirven para que cientos de personas (en mi instituto somos 300) convivamos con comodidad y seguridad en un sitio bastante estrecho. Si las rompes perjudicas a la comunidad entera porque no puedes esperar que te las saltes solo tú. Dicho de otro modo, con estas normas te tienes que portar como si todo el mundo, tu clase entera, se portara igual que tú, siempre.  Aquí entra casi todo: desde insultar a un compañero a hablar en clase. No valen los “es que resulta que yo hoy”, “es que ha sido una vez nada más”, y demás excusas.

Ante un “imagínate que todo el mundo hiciera lo que acabas de hacer”, el treceañero medio reacciona más que ante un “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. No sé si es por la novedad. Probadlo, a ver si os funciona.

 

Microfeminismos del día a día.

De vez en cuando, observar a un hombre realizar una acción que beneficia a las mujeres, o percibir pequeños detalles de machismo a mi alrededor, me hace pensar en formas de contrarrestar los “micromachismos”, esas motas de polen en el aire, imperceptibles pero constantes, que molestan por acumulación y ni siquiera te das cuenta de por qué. La mayoría de las acciones feministas son igual de pequeñas.

En esta lista, evito deliberadamente las “tomas de conciencia” y las acciones negativas. No se trata en la lista de hoy de que pienses; se trata de que hagas. Pensar, no hacer, callarte… pueden ser necesarios, pero no son de lo que quiero hablar ahora. Por eso voy a hablar de cosas pequeñas, mínimas. Casi obvias. Casi.

  1. Sobre sexo. Practica y busca obtener consentimiento entusiasta. He hablado sobre evitar violencia sexual aquí. Y sobre si es posible hacer piropos feministas o no amenazadores, aquí.
  2. Ten amigas.
  3. Haz tareas de la casa. Muchas y a menudo. Haz más de lo que crees que te corresponde, a veces. Las que no sepas hacer, aprende. Recoge lo que tiras. Si contratas servicio doméstico, paga su seguro y págale bien.
  4. Es a veces difícil de definir, pero hay algo que podemos llamar “trabajo emocional” que suele caer del lado de las mujeres. Te pongo dos ejemplos elementales: el matrimonio en el que ella compra los regalos de Navidad de toda la familia, la suya y la de su marido; y que en mi trabajo como profesora de Secundaria, observo que las chicas tienden a ser mediadoras espontáneas de conflictos entre compañeros y entre la clase y yo. Observa en qué situaciones consolar, mediar, animar, decir algo amable, etc. lo hace siempre una mujer, y adelántate. U observa cuáles de tus relaciones necesitan más de esto, y hazlo tú.
  5. Lee teoría feminista. Hay mucha, con mucha variedad de temas, niveles de profundidad y dificultad, agresividad y “radicalidad”. Es decir: hay textos muy “radicales” pensados para principiantes, textos filosóficos abstractos  y complicadísimos, teoría política y económica, crítica de cine. Blogs y libros y DE TODO. Si no te gusta un libro/autora/corriente, no te preocupes, que hay más.
  6. Mantente informado sobre noticias y acontecimientos que afectan a las mujeres. Busca más de una fuente de información.
  7. Aprende sobre salud femenina y salud sexual y reproductiva (de hombres y de mujeres).
  8. Si tienes la responsabilidad de llevar el botiquín, los pequeños gastos comunes, el papel higiénico, etc. de un lugar de trabajo, asegúrate de que hay compresas y tampones.
  9. Habla con quienes tengan ideas erróneas sobre las mujeres o el feminismo. A ti te van a hacer más caso que a nosotras, casi seguro.
  10. Ve a manifestaciones o participa en otras campañas de protesta por los derechos de la mujer.
  11. Ofrécete voluntario para cosas que normalmente solo hacen mujeres.
  12. Si tienes hijos, cuídalos. Cógete el permiso de paternidad.
  13. Si las tienes cerca (en tu familia, entre tus amigos), pasa tiempo con niñas. Dedícales atención, juega con ellas, enséñales cosas.
  14. Lleva a tus hijos a colegios mixtos. Lo ideal es que sean públicos; que sean mixtos es fundamental. Anima a tus familia y amigos a llevar a sus hijos a colegios mixtos. Lo mismo va para actividades de ocio.
  15. Cuida de las mujeres de tu familia. Hazles caso, escúchalas.
  16. En el trabajo, en casa, de compras, en un lugar de atención al público, casi siempre preferimos que nos atienda una mujer. Parecen más accesibles… y las interrumpimos más. A los hombres se los interrumpe menos, parece que siempre estén muy ocupados con cosas más importantes. Evita interrumpir a una mujer. Si te pueden atender igualmente un hombre y una mujer, moléstalo a él.
  17. Apoya y difunde el trabajo hecho por mujeres. Esto va a depender de tu ocupación, y de tus circunstancias; puede variar mucho. Piensa en las mujeres que te rodean, en un trabajo y en tus aficiones, y si estás tratándolas con justicia. El trabajo de las mujeres a menudo pasa desapercibido, o no se valora lo suficiente.
  18. Si te molesta la existencia de un espacio no-mixto concreto, participa en uno que sea equivalente, mixto, y feminista (o en el que las mujeres sean bienvenidas), y si no existe cerca de ti, créalo.

Es posible pensar en más cosas, seguro. A ver cuáles se te ocurren a ti.

Libros de espera.

Has leído poesía romántica y novelas de detectives. Has leído cuentos infantiles y hasta filosofía. Deja que entre en tu vida un nuevo género literario: el libro de salas de espera. Es un género exigente, pero quién sabe si de aquí saldrá tu nuevo libro favorito.

Necesitas un libro, eso por descontado. El móvil se queda sin batería y sin cobertura; el periódico abulta demasiado; tus acompañantes y tú, por muchas cosas que tengáis que contaros, caeréis en el embrujo espeso del local y quedaréis mudos y desganados. Puede que mañana retoméis la comunicación, pero en la sala, olvídalo. Los auriculares te desconectan de que te avisen de tu turno. La conversación con desconocidos no te la recomiendo, tiende a derivar a criticar al personal, a la salud, o a la política. Acabarás de peor humor del que entraste. Lleva un libro.

El libro de esperas debe ser pequeño, para que no te pese en el bolso, pero largo, para que no te dé tiempo a terminarlo horas antes de que te llamen. No hay nada peor que estar en la sala de espera, cerrar el libro, y no tener absolutamente nada que hacer hasta que te llamen. Eso significa que descartamos la poesía, el teatro, las ediciones ilustradas y las tapas duras. Texto largo (ensayo, biografía, narrativa) y en bolsillo.

Los libros episódicos, fraccionarios, son ideales; así los puedes coger y soltar en función de las interrupciones. Las novelas muy largas pero sin demasiados personajes y subtramas también sirven el mismo propósito. A algunas personas nos gustan los libros con poca acción, pero puede que eso te aburra.

Escoge cuidadosamente el contenido. No leas nada que sepas que termina mal, ni nada en lo que la enfermedad sea parte central del argumento. Por lo que más quieras, no leas autoayuda, y mucho menos, autoayuda relacionada con tu razón para estar en una sala de espera. Puede que leas que todo te va a salir bien a ti, escogido de los dioses, amado del Universo, pensador positivo, predestinado gozoso, justo antes de que te digan que no, que tu mundo se ha hundido irremediablemente. Habrías estado mejor leyendo una novela, créeme. O incluso un texto religioso, que por lo menos no suele decirte que todo se va a arreglar en este mundo y a corto plazo.

Si tienes que trabajar en vez de leer por placer, escoge aquello que te permita cargar con menos materiales diferentes. Sólo leer mejor que leer y tomar notas.

Lecturas optimistas sí, ligeras sí. Ni ligero ni optimista son sinónimos de bobo.

Nadie quiere estar en una sala de espera, pero la sala llega, siempre llega. Que no te pille sin haberte preparado.

*
En los últimos 10 meses he leído en salas de espera:

Furari, Jiro Taniguchi.
Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie.
Remarkable Creatures, Tracy Chevalier.
Life of Pi, Yann Martel.
Parte de la trilogía de las matronas de Jennifer Worth.
Partes de siete novelas de Mundodisco.

Tengo que escoger el próximo.

 

 

 

 

Técnicas de aprendizaje de vocabulario en lenguas extranjeras

La mejor manera de aprender vocabulario es usarlo, pero claro, a veces tenemos que prepararlo para un examen u otra prueba, y no hay tiempo de practicarlo de manera natural, así que la segunda mejor manera es crear asociaciones de ideas, para que en tu cabecita cada palabra no esté, por así decirlo, colgada de un hilo, sino sostenida por una red.

En clase, siempre trabajo el vocabulario mediante campos semánticos ordenados en grupos. ¿Animales? hacemos una tabla para separar salvajes, de granja y mascotas; tierra, mar y aire. ¿Sentimientos? Separamos positivos, negativos y neutros. Y así. Nunca son una simple lista.

Para estudiar de manera independiente conozco muchos sistemas, pero no sirven igual para todas las palabras, sino que se complementan.

  1. Traducción. Traducir es peligroso a menos que estés estudiando traducción porque te ata innecesariamente a la lengua materna y porque se te escapan matices. Sólo es realmente útil en dos casos: “falsos amigos” y palabras con un solo significado que quedan muy mal explicadas con una definición. Con los falsos amigos lo mejor es encadenar todas las palabras que estén relacionadas. Ejemplo de lo primero: Assist = ayudar. Asistir = attend. Atender (en el sentido de prestar atención) = Listen to, pay attention (to). Ejemplo de lo segundo: ocurre con alimentos, o seres vivos. ¿Qué significa birch? ¿es mejor decir “a type of tree”, “a broadleaved deciduous hardwood tree of the genus Betula” como dice Wikipedia, o terminamos antes diciendo abedul?
  2. Ejemplos. No me refiero a oraciones utilizadas como modelo para recordar el vocabulario contextualizado, como “Rain gets me down” para recordar el verbo preposicional “get down”, sino a asociar una categoría con elementos de la misma. Por ejemplo: Money: cash, cards, checks. Subject: maths, music, science.
  3. Definiciones. Es un método lento, pero es buena gimnasia mental y sirve para asociar unas palabras a otras. ¿cuándo no sirve? cuando un simple sinónimo o antónimo es más eficaz.Get down = to feel very sad, discouraged or unmotivated. Attend = to go to class or to a meeting.
  4. Sinónimos y antónimos: sin duda los métodos más rápidos para crear asociaciones de ideas. Glad = happy. sad = unhappy.
  5. Dibujos o esquemas. Naturalmente sólo te sirve si sabes dibujar y te gusta, aunque siempre puedes encontrar esquemas en libros de texto o en internet. Y sólo te vale para cuestiones que puedan comprenderse de manera muy visual. Desde lo más infantil, como las partes del cuerpo o los colores, a más técnicas como las partes de un motor.
  6. Familias de palabras. Recomendado siempre, tanto para ayudar a fijar el vocabulario como para expandirlo. Cuando tengamos una palabra nueva es útil crear una red con la misma raíz. Por ejemplo: Assist (v), assistance (n), assistant (n). Attend (v), attendance (n), un/attended (adj).

 

Todo lo que siempre quisiste saber sobre la tesis y nunca te contestaron a tu gusto.

phd how long-Te presento a Beth, una estudiante de doctorado de Antropología. -Hola, ¿qué tal llevas la tesis? -¿Pero tú de qué vas? -(no me lo creo….) – ¿No sabes que es de mala educación preguntar eso a un estudiante de doctorado? -P-perdón, ¿cuándo vas a terminar? -Uau, ¿por qué no le preguntas su peso o su edad ya que estás en ello?

Alguien cercano a ti (tu sobrina, tu hija, un compañero que iba un curso por delante en la Universidad) está haciendo un doctorado, una tesis, una tesina, un posgrado…. como se llame, la cosa es que terminó la carrera y sigue estudiando. Y no sabes ni qué hace, ni por qué. No sufras más, que aquí te lo explicamos.

Quién puede hacer el doctorado: quien tenga una licenciatura, o un grado.

En qué se parece y se diferencia a un Master: los masters son títulos similares a una especialización, duran uno o dos años,  y tienen salidas normalmente profesionales. Su creación es bastante flexible. En un Master normalmente tienes que hacer algún tipo de trabajo de investigación breve al final, pero el sentido de un master no es solamente aprender a investigar. Un Master en traducción puede enseñar a traducir a un filólogo; un Master en cerebro y conducta enseña práctica clínica a psicólogos. Es discutible si el contenido de los Másters debería formar parte de los títulos de grado.

Un master se parece al primer o dos primeros años de doctorado, y aquí se acaba el parecido. El trabajo de fin de máster es mucho más corto que la tesis (producto final del doctorado). En el doctorado aprendes a investigar y la salida profesional es la investigación.

Esto nos lleva a….

Para qué sirve el doctorado (o la tesis). Un doctorado es un proceso largo y las razones que llevaron a empezarlo no son necesariamente las que se tienen al terminar. Yo empecé mi doctorado en los felices tiempos de la burbuja, así que tengo una perspectiva con y sin crisis económica. Por eso los motivos que expongo son tan variados.

Razones para empezar:  No hay trabajo de lo que he estudiado en la carrera, me voy a meter en el doctorado (esto lo hacía la gente antes de que hubiera tanta oferta de Másters). Tengo curiosidad por algo estudiado brevemente en la carrera y quiero profundizar en ello. Quiero ser investigador y la universidad es un buen lugar para empezar.  Quiero ser profesor universitario; el doctorado es un requisito importante para llegar a serlo.

Razones para terminar: además de las anteriores: quiero ver esto terminado, tanto si es útil como si no. Quiero acabarla. Puede darme algún tipo de ventaja profesional. Cuando la termine, puede que sea un libro publicable.

“Eso para qué sirve” significa dos cosas: en que me beneficia a mí terminar y en qué beneficia a los demás. Una tesis sobre el efecto de un alimento en una enfermedad está claro que puede contribuir, a muy largo plazo, a curar esa enfermedad. Una tesis de cualquier rama de las ciencias sociales sobre el comportamiento de las pandillas de niños que juegan en la calle en Córdoba puede contribuir a que mejore el urbanismo, la educación,  o los servicios sociales orientados a los niños. Y contribuyes a las investigaciones de los demás: en la bibliografía de mi tesis hay dos tesis sin publicar, que encontré buscando información por internet.

¿Te pagan por hacer el doctorado?: No. El doctorado son unos estudios, y a nadie le pagan por estudiar. Puede que tengas una beca, o que estés contratado para dar clases en la universidad donde estás estudiando, pero eso no es que te “paguen por estudiar”.

¿Qué estás haciendo exactamente? ¿qué es una tesis? Los estudios de doctorado se dividen en dos partes: primero vas a clase y haces unos trabajos de investigación cortos, los presentas, te ponen un “sellito de calidad” que para algunos trámites es equivalente a un master, y entonces lo que hacemos es investigar para crear algo así como un libro. Un doctorado en Derecho estudia, compara y comenta leyes; un doctorado en Filología como el mío analiza y comenta novelas; en una ciencia experimental puede que trabajes en un laboratorio. Hay investigación científica y no científica. El resultado final es como un libro, un ensayo largo, del que nos hacen un examen oral.

phd comics mom¡Voy a defender mi tesis, mamá! -¡bien! ¿eso qué significa? -Significa que casi he terminado, pero que hay una posibilidad de que me suspendan y que tenga que seguir, o abandonar. – Así que no debería alegrarme mucho. – Que te alegraras un poco estaría bien.

¿Cuándo vas a terminarla? Nunca preguntes esto a un estudiante de doctorado, porque se lo han preguntado mil veces, y no sabe contestar. Lo que hacemos es creativo. No es sólo que nos sentemos a escribir y punto; a veces volvemos atrás, repetimos cosas, nos damos cuenta de que nos hemos equivocado. Es duro, también, porque sólo nosotros ponemos la medida de lo bien que lo estamos haciendo. Escribir cualquier cosa mínimamente creativa ( y hay algo de creativo en todo esto, sí, en ciencias también) y además larga es algo que sólo termina cuando además de estar completo, no crees que puedas mejorarlo más.  Pero vamos: para que tengas una medida, es imposible terminar en menos de 4 años. Imposible del todo. Y 4 años no es “ir a curso por año” como en la licenciatura o el grado: es ser brillante, dedicado, muy trabajador y con suerte, y sin tener que simultanearlo con nada más. No empieces a preocuparte hasta que lleve diez años por lo menos.

Has dicho que se parece a un libro. ¿Luego se publica y se vende en las librerías? Una tesis suele ser el primer trabajo de investigación serio que escribimos. Para que se publique, tendría que ser de mucha calidad, y de interés para las editoriales que publican ensayo y divulgación. ¿Y luego se va a poder vender? Bueno, ¿en las librerías ves muchos libros de divulgación y ensayo? ¿tú compras muchos?

Recuerda que un doctorando es una persona más bien estresada, que o anda fatal de dinero o trabaja en otra cosa a la vez (o ambas). No tiene una medida real de lo bueno que es su trabajo y todas las preguntas le pueden sonar a reproche. Mi última pregunta es la mejor que puedes hacer al doctorando de tu vida para mostrar tu interés en su trabajo.

¿Quieres que te traiga un café? Sí, por favor.

phd blood sweat and tearsSangre. Sudor. Lágrimas. Café.

Todas las tiras cómicas están sacadas de phdcomics.com

Gracias por la inspiración y las respuestas a @rositafraguel, @darksapiens, @zifra, @hablaqueescucho, @phobophille, @verdewek, @ptraciogg, @indvbio, y @laletraB

¿No al sexting? Algunos consejos.

sexting policiaUna de las campañas intermitentes más constantes de la cuenta de twitter de la Policía Nacional es la relacionada con el sexting. Si quitamos los chistecitos, se resume así: para evitar que te chantajeen o avergüencen difundiendo tus fotos íntimas, no compartas fotos íntimas. Aquí se puede observar cómo, cuando el delito es de naturaleza sexual, la responsabilidad de evitarlo se atribuye socialmente a las víctimas potenciales. La policía no nos dice “para evitar que te roben en vacaciones, no viajes”: te recomiendan unas medidas de protección de tu casa que no son una molestia. No dicen “Para evitar que te atropelle un borracho, no salgas los fines de semana”, sino que hacen campañas contra quienes conducen tras beber o consumir drogas. Ni te dicen que no vayas al fútbol porque está lleno de ultras sedientos de sangre, sino que avisan discretamente de que hay que tener “respeto” y que allí están ellos vigilando los estadios.  Es una diferencia notable de la que ya he hablado antes.

Aquí se está perdiendo una buena oportunidad de educar de verdad sobre el sexting, así que lo vamos a intentar aquí. Estos consejos son, para variar, para la persona que envía sus fotos, o sus mensajes. No pretendo culpar a ninguna víctima de lo que le ocurra (suponiendo que las fotos que envíes sean mal utilizadas), sino ayudarte a que te diviertas con más seguridad.

  1. El sexting resérvalo para gente que conozcas muy bien, preferiblemente quienes conozcas en persona. En internet es muy fácil asumir una personalidad falsa y hay quien lo hace expresamente para estas cosas. Es sencillísimo mentir por internet. Las personas más vulnerables a esto son los menores de edad, aunque nunca se sabe.
  2. Recorta tu cara o cualquier otra cosa que te identifique de las fotos que mandes. Si alguien insiste en pedir una foto en la que salga tu cara como prueba de confianza o algo así, HUYE. Nadie puede pedirte pruebas de confianza, de este tipo o de otro.
  3. Hablando de pruebas: si alguien te pide fotos porque tienes algo que demostrar, corta la relación con esa persona. Esto es como el consentimiento sexual: ni “si me quisieras lo harías”, ni “hazlo por mí”, ni “¿es que no confías en mí?”, ni nada. Si la relación depende de que cumplas los caprichos de quien te pide fotos, si por ejemplo te insulta o critica por no enviarlas (“reprimida, egoísta, presumida”), termina la relación. No es una cuestión de proteger tu intimidad, sino de que quieren manipularte y no te respetan.
  4. Repito: trata el envío de fotos sexys como tratarías el sexo. Hazlo cuando te apetezca a ti, sólo si a ti te resulta sexy y divertido. Tu misión no es complacer a la otra persona, sino disfrutar juntos.
  5. Del mismo modo, rompe una relación con alguien que te envía fotos no deseadas. Trata el envío de fotos no deseadas como tratarías el sexo no deseado. Por tanto, si quieres tomar la iniciativa tú, pregunta primero.
  6. Borra las imágenes. Conserva los chats. Releer chats e emails te puede dar mucha perspectiva cuando estés intentando decidir si estás o no a gusto en una relación.
  7. Y por supuesto, el momento de recurrir a la policía es tan pronto como te amenacen o chantajeen.

Evidentemente, lo más seguro de todo sería no mandar nunca imágenes sexuales. También sería más seguro no salir nunca de casa. Con esto, como con cualquier conducta sexual, primero la seguridad, luego el consentimiento de todos los participantes tú incluido, luego el placer. Si te falta alguno de esos tres elementos, no merece la pena.