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Trucos y consejos para aspirantes a madre: de la pre-concepción al fin del embarazo.

Lo que viene a continuación podría ir en masculino genérico porque va orientado también a las parejas y demás personas cercanas a la madre, pero prefiero el femenino para estas cuestiones. Me sale más natural. Pero va para todos.

Cuando quería quedarme embarazada, me dijeron muchas veces “no te agobies”. Y cuando estaba embarazada, había dos comentarios que se repetían en todas las conversaciones: “disfrútalo, que es una época muy bonita” y “aprovecha para dormir ahora, que luego no vas a poder”. Yo no estaba agobiada antes, no lo disfruté, dormía fatal, y tuve un niño que duerme trechos de 4 horas varias veces al día, así que me deja dormir aunque sea por etapas. Los consejos que se dan tomando café son insuficientes, y a veces erróneos porque cada embarazo, y cada pareja madre-bebé, son diferentes, así que puede que nada de lo que te cuente sea útil para ti. En cualquier caso, allá va.

Antes de concebir:

Tener un poco de miedo a que algo salga mal o a no ser “una buena madre” es completamente normal. Lo raro es no tener nada de miedo. Si no pegas al niño, lo mantienes limpio, caliente y alimentado, y lo llevas al pediatra para las cosas que no se arreglan con un poco de apiretal, has empezado bien.

Hay gente a la que el sexo mirando el calendario le agobia y aburre; no des por hecho que a ti o a tu pareja os va a pasar. Quién sabe, igual os motiva. Y hay gente a la que le gusta sentirse en control del proceso desde antes de empezar. Para eso necesitas saber cuándo ovulas y cómo se comporta tu cuerpo en ese momento. Te sirve la observación sin más, apuntar en un papel, o usar una app del tipo de Clue. Ahí vas apuntando cómo te sientes en cada momento del mes, y predecir cuándo será tu próxima ovulación. Otra manera de medir cuándo ovulas es comprar online tests de ovulación; son como los test de embarazo, pero para saber cuándo eres más fértil. Lo que debes tener en cuenta es que el óvulo sale del ovario y aguanta vivo alrededor de un día, pero el esperma está nadando por ahí alrededor de cuatro. Eso significa que el óvulo debería encontrar espermatozoides esperándole.  Por eso no se trata de tener relaciones sexuales el día que ovulas, sino justo antes. ¿Cómo sabes cuándo es eso? Porque a base de medir, en un par de meses puedes predecirlo. En general, no ovulas en mitad del ciclo, sino catorce días antes de la regla. Es decir, si tienes un ciclo de 31 días y la regla te vino el 1 de marzo, ovulaste alrededor del día 16 o 17. La opción blanda para todo esto es calcular qué semana ovulas, y tener relaciones en días alternos de esa semana. Hay que tomárselo con calma; igual ese mes, justo esa semana tienes la gripe, o no tienes nada de ganas, por el motivo que sea. Date meses. Y si al cabo de seis meses o un año no te has quedado embarazada, ve al médico.

Mientras tanto, haz el ejercicio físico que quieras, pero hazlo. Hay algunas limitaciones: no aumentes la intensidad que alcanzabas antes del embarazo, ni hagas nada con lo que tengas un riesgo grande de caerte (esquí, montar a caballo). Sea cual sea tu actividad física favorita, haz sentadillas. Cuando estés embarazada lo agradecerás: la nueva disposición de tu barriga y la pelvis te harán caminar, sentarte y levantarte con las piernas abiertas, y sobrecargarán las piernas.

Las embarazadas necesitan suplementar un par de minerales: ácido fólico, yodo y vitamina B12, aunque no a todas nos recetan yodo preconceptivo. El ácido fólico solo, y un cóctel con yodo y vitamina B12,  los cubre la Seguridad Social, así que ve al médico y le pides la receta. Hay suplementos prenatales más variados pero no necesitas más, como se explica en Escéptica, y además no están cubiertos por la SS. Una vez embarazada muchas necesitamos suplementar hierro, pero no hace falta que lo tomes si no te ven anemia en un análisis de sangre.

De paso que vas al médico, dile si no estás absolutamente segura de estar inmunizada contra la rubeola. Te pueden hacer un análisis para ver si tienes anticuerpos, o directamente ponerte la vacuna. Si te la tienen que poner, no debes quedarte embarazada en las siguientes 6 a 8 semanas.

En principio la vacuna de la gripe se la ponen a embarazadas, no a mujeres que estén buscando concebir, pero si puedes y llega la temporada, póntela.

Hay muchas cosas que no debes comer si estás embarazada. Este es el mejor artículo que conozco sobre el tema, y los he leído a puñados. Si quieres tener mucho cuidado, puedes ir mentalizándote comiendo “en modo embarazo” ya, o al menos desde el día 10 del ciclo. O una semana “normal” y tres que no. Eso es lo que hacía yo, sobre todo con el alcohol.

Estoy embarazada, ¿y ahora qué?

Un resumen muy rápido sobre tus derechos laborales: hay diferencias legales entre riesgo durante el embarazo por las características de éste, riesgo en el embarazo por las circunstancias de tu trabajo, y enfermedad común durante el embarazo. Cada una de esas causas tiene un trámite distinto para que te den la baja. Cuida tu salud y tus derechos al máximo y pregunta a un abogado laboralista o a un sindicato al mínimo problema. Piensa que cosas como el ruido y el estrés os hacen a los dos daño a largo plazo, y que un dolor de espalda se puede convertir en qué sé yo, una hernia de disco. Sé precavida.

Voy a dar por hecho que tienes un embarazo sano y lo vas a llevar en la sanidad pública. Si tienes alguna enfermedad crónica, tanto si requiere medicación como si no, consulta tus planes de concebir con tu especialista habitual porque el embarazo puede afectar a tu salud, y la medicación interferir con tu fertilidad o hacer daño al embrión. A continuación, te doy algunas ideas prácticas por trimestres.

Primer trimestre:

Las primeras señales de embarazo se parecen mucho al síndrome premenstrual, así que tú tranquila y espera al día adecuado para hacerte un test. Es normal, incluso, manchar. El dolor al nivel de la regla y un leve manchado son frecuentes. De hecho, a lo largo de la primera mitad del embarazo, si vas a urgencias con estos problemas la primera pregunta que te haran será: “¿Más, o menos que la regla?”. Cuando tengas un test positivo, mira cuándo te vino la última regla y desde ahí cuentas semanas. Es decir, no puedes saber si estás embarazada antes de la semana 5 como muy pronto, y las semanas 1, 2, y a veces 3, son las de la regla y la ovulación. Olvídate de los meses, las semanas son más claras.

Esto va a sonar muy bestia, pero el primer trimestre de embarazo es un poco de prueba. Nadie te cuenta que es frecuente abortar espontáneamente y cuando te pasa, todo el mundo te dice “ah, sí, eso le pasó a mi hermana/prima/mujer”. No lo digo para que pases miedo, pero hay que estar informada.

Tienes que ir al centro de salud para que te remitan a tu matrona, que te verá una o dos veces el primer trimestre y te derivará a la ecografía de la semana 11. En las ecografías anteriores (semana 7 u 8) solo se ve si hay un embrión o más, y si le late el corazón. En la semana 11 se ve su tamaño, se fija una fecha probable de parto y se hace el cribado genético, para saber si hay una probabilidad estadística de varias malformaciones genéticas.

Tu salud y la del feto está controlada por el Servicio de Ginecología del hospital, en el que te verán ginecólogos, probablemente uno diferente cada vez y otros distintos en el parto; por la matrona de tu centro de salud, y por tu médico de cabecera. Los tres tienen puntos de vista ligeramente distintos y tienen que conseguir un equilibrio complicado entre tu bienestar y el del feto, que a veces están contrapuestos (véanse todas las cosas que te van a doler en los próximos meses). A veces, estos profesionales, sobre todo los ginecólogos, no tienen la paciencia o el tacto necesarios y las embarazadas acaban con la sensación de que todo va mal o de que los médicos “pasan de ellas”. En esto te diría que seas fuerte y práctica, y que te fijes sobre todo en que te cuenten todo sobre el estado del feto, lo que se ve en las ecografías… no esperes consuelo ni palmaditas en la espalda. Puede que te los lleves, pero no los esperes. Tampoco pienses que trabajar con un equipo de personas te da un trato de menos calidad (yo agradecí contar con muchas opiniones y tantos ojos sobre nosotros). Lo importante es que todo lo que te pase quede reflejado en tu cartilla y en la historia clínica.

Cómprate un buen protector solar y úsalo a diario. Con el embarazo pueden salirte manchas o rojeces en la cara, que a veces se van y aveces no. Sobre las estrías, no sé qué decirte: dicen que ponerse crema no sirve para nada. Como la barriga me picaba y me molestaba al estirarse la piel, me puse hidratante a menudo, y todas las estrías me salieron en la semana entre acabar un bote y comprar otro.

Sobre dolores y molestias he escrito ya. Identifica qué desayunos te sientan bien, las mañanas son el peor momento del día. Yo tenía que comer algo salado, proteico, digestible y que no fuera queso porque lo vomitaba. Y los desayunos dulces me hacían tener náuseas y más hambre un par de horas más tarde.

Segundo trimestre:

Si te preguntabas cuándo empiezas a parecer embarazada y necesitar ropa premamá: a lo mejor te ha aumentado el pecho en el primer trimestre. A partir de la semana 10 es normal que la barriga cambie su forma sin cambiar de volumen y se te vaya poniendo redondita; a partir de la semana 15, el 4º mes, a lo mejor se te empiezan a quedar pequeños los pantalones que no sean elásticos. Aprovecha un cambio de estación para quitar de en medio la ropa que no te vas a poner en una temporada. Lo más seguro es que uses ropa premamá algunos meses tras el parto; calcula entre uno y tres por lo menos. Piensa también si quieres dar el pecho. La ropa de lactancia no tiene por qué ser abierta por delante, también es discreto levantarte las camisetas desde abajo. Lo que tendrás que descartar son los jerseys gordos o de cuello vuelto (levantarlos es muy engorroso) y los vestidos cerrados por arriba, que son inaccesibles en todas las direcciones. Todo lo demás depende de tu gusto.

Lee todo lo que quieras sobre crianza y no te creas ni la mitad. Los consejos de tu madre, tus amigas o el pediatra tienen la ventaja de que son incompletos y parciales. Sí, he dicho ventaja. Son para el caso concreto y para ese momento. Ellos no han tenido que elaborar una Teoría del Bebé, y además, cada niño es distinto y cambia. Hoy se consuela meciendo la cuna y mañana con música. Tu sobrino es de hábitos regulares pero nocturnos, el hijo de tu amiga solo duerme bien si está acompañado. Los autores de libros tienen que hacer una teoría global que incluso si te gusta, a lo mejor no funciona, o por lo menos no completa. Mi ejemplo más inmediato es que a mi bebé no le gusta estar tumbado en mi cama, prefiere su propia cuna. Fin de las bonitas teorías sobre el colecho.

Me han dicho que si para el cuarto mes sigues con náuseas, las tendrás hasta el final. No sé si es verdad. Lo que sí sé es que la pérdida de movilidad y el cansancio físico van subiendo escalones a toda velocidad desde que estás en la mitad del embarazo.

La semana 20 te hacen la segunda ecografía del sistema público. Sirve para comprobar si hay una serie de malformaciones; el médico (normalmente es ginecólogo, pero podría ser un radiólogo, que también hacen ecografías) comprueba si están bien una larga lista de partes del cuerpo, una a una, y completa un informe que no es más que picar casillas. La gente conoce esta ecografía popularmente como “la de saber el sexo del bebé”, aunque desde que sepan que estás embarazada todo el mundo (TODO el mundo) te va a preguntar si es niño o niña. Seguramente las mismas personas que desde la semana 10 te reñían con un “¿pero todavía no sabes el sexo?” te dirán que te hagas una ecografía sin indicación médica para tener más, para que te den un DVD con vídeo y fotos, o porque es muy larga y en la del hospital solo van al grano, y te largan deprisa. Lo último en mi caso no fue cierto, y además, si no te queda algo claro, pregunta. O pide que te enseñen lo que haga falta otra vez. A mí casi todas las veces me sacaron una fotillo (sácale una foto con el móvil o escanéala, porque ese papel se borra con el tiempo). Lo más importante es que tanto ginecólogos como  radiólogos, desaconsejan las ecografías sin indicación médica. Aquí un pdf en inglés lo explica.  Y aquí, diversas críticas de muchas instituciones médicas.

Notarás las primeras pataditas en algún momento a partir de la semana 20. Al principio no las sabes identificar. Las mías eran igual, igual, que el vacío/cosquillas en el estómago de una montaña rusa, pero mucho más abajo. Luego ya sí son como pataditas o toquecitos.

Tercer trimestre:

El segundo consejo muy generalizable que te puedo dar, junto con el de las sentadillas (lo digo en serio: haz sentadillas desde antes de quedarte embarazada), es que consigas una silla o taburete de ducha. Cuestan unos 30 euros. No necesitas que tenga respaldo. Te vendrá bien al principio del embarazo si te dan bajadas de tensión, al final si estás muy cansada y para poder lavarte tú sola los pies, en la cuarentena sobre todo si te han hecho cesárea, y supongo que lo usaré para estar cómoda sin tener que agacharme dentro de un par de años, en las primeras duchas del niño. De verdad, te facilitará la vida aunque solo la uses dos meses.

Tu tercera y quizá última ecografía tiene como fin principal saber si el feto está bien colocado para salir. Si no lo está, es decir, si viene de nalgas, te programarán una cesárea. Otra cita médica importante es la vacuna de la tosferina para que el bebé esté inmunizado antes de sus primeras vacunas a los dos meses de edad.

La presión del útero hacia arriba cambia la posición del estómago y da reflujo. La única solución que conozco es comer cantidades pequeñas.

No te agobies ni te preocupes si estás siempre muy cansada. Es lo más normal del mundo. Duerme siestas, pero procura mantenerte tan activa como el cuerpo te deje.

Los cursos de preparación al parto varían mucho de un sitio a otro. Asegúrate de que te has enterado, ahí o por tu cuenta, de todo esto. Pregunta a la matrona, a madres de las que te fíes, o en webs de crianza, preferiblemente creadas por sanitarios.

  1. Cómo es un parto normal, cuánto dura y cuándo ir al hospital. Aquí lo explican.
  2. Algunas de las intervenciones más frecuentes, por qué se hacen, ventajas e inconvenientes. La epidural.
  3. Algunas de las causas más comunes de que te hagan una cesárea. Cómo es el posoperatorio de una cesárea (sigue leyendo y te cuento mi experiencia).
  4. Qué pasa en el hospital entre expulsar el bebé e irte a casa. Protocolos habituales de tu hospital de referencia.
  5. Cómo se te va a quedar el cuerpo en la cuarentena. Cómo cuidarte y cuidar del bebé los primeros días.
  6. Lo básico sobre cómo dar el pecho. Cómo extraer y conservar leche.

Leí por ahí que el instinto de nido existe, es un impulso real, que te puede dar mucha energía si tienes suerte, o ansiedad porque esté todo bien si no. Las ganas de limpiar, ordenar y estar equipada se pueden canalizar. Estas son las cosas que me parecen más necesarias:

  1. Preparar el cuarto del bebé. Sobre cacharritos para bebé te cuento en otro post, pero aquí tienes una lista de la compra lo más amplia posible. Crea la tuya propia y si te preguntan qué quieres de regalo, no te cortes en ir tachando cosas de la lista.
  2. Haz una compra gigante de comida no perecedera, productos de limpieza, menaje del hogar… compra de todo lo que no se estropea, desde detergente a servilletas, para 3 meses. Si eres muy perfeccionista o te sientes muy perdida, calcula tu gasto semanal y multiplica por 15. Lo más seguro es que te salga una cantidad tan grande de cosas que no puedas comprarlas todas de una vez, así que repártelo en dos o tres compras.
  3. Asegúrate de que tienes la despensa y el congelador llenos hasta arriba de comida fácil y rápida de preparar y comer. En mi caso eso fue salsa de tomate, salsa de pimientos, latas de pescado, salchichas, frutos secos, caldo congelado, caldo de tetrabrik, filetes de cerdo y de pollo, albóndigas, croquetas, hamburguesas, y verdura troceada y congelada.
  4. Haz una pequeña compra de caprichos que no puedes comer mientras estés embarazada. Queso azul, embutido…

Acepta, ahora y cuando llegue el bebé, toda la ayuda que te ofrezcan, todos los regalos y todas las “herencias”. No sabes lo que puedes llegar a necesitar. Si tienes algo duplicado y ninguno de los dos se puede devolver a la tienda, guarda el más feo, viejo o que menos te guste, por si el otro se rompe. Compra lo mínimo.

Lo más tarde posible, la semana 36 por ejemplo, ve a la peluquería y hazte un corte bonito y que requiera poco mantenimiento. Si sueles teñirte, organízate para hacerlo más o menos ahora, cuanto más tarde mejor. En la cuarentena lo más seguro es que no tengas tiempo.

Si puedes escoger dónde parir, escoge un hospital con UCI pediátrica. Eso suele querer decir un hospital público.

Dedicaré el próximo post a la cesárea, que es lo que conozco, a la cuarentena y al bebé.

 

De embarazos y eufemismos

Una expresión que me desagradaba muchísimo cuando estaba embarazada era la frase hecha “las molestias del embarazo”. Una picadura de mosquito es una molestia; lo del embarazo es otra cosa.

Un listado de todas las cosas que cambian en el cuerpo durante el embarazo está siempre incompleto, porque cada embarazo es diferente, incluso para la misma mujer. Hay dos carreras universitarias dedicadas a este tema (las especialidades de matrona en enfermería y obstetricia y ginecología en medicina). Pero por dar una idea de cuántas cosas pueden cambiar, aquí están las que me han pasado a mí o a gente que conozco. No cuento nada sobre el parto, porque eso sí que es inabarcable.

Pelo: A muchas no se nos cae en meses, lo que da una melenaza impresionante. Después del parto se espera que se caiga todo a la vez, hasta volver a su estado anterior al embarazo. Casi dos meses tras el nacimiento, el mío está fatal: seco, de aspecto despeinado siempre, feo. Conozco casos de mujeres que han perdido el rizo con los embarazos.

Piel: Pueden salir manchas en la cara: no son pecas sino que tienen forma de “careta” o de cachetes colorados a lo Heidi. Mis chapetas se agravaron con el nacimiento, luego se pusieron marrones, y ahora siempre parece que me haya puesto colorete. No sé si se irán algún día. Una de las dos mejillas tiene una leve “telaraña” (cuperosis). Creo que eso no ya no se va.

Mientras la barriga crece puede que la piel, al estirarse, pique o moleste. Luego están las estrías y la piel descolgada de la barriga. Las estrías son para siempre. La piel descolgada, puede que sí o que no. Una cosa que me ha sorprendido de las estrías es que esa zona está muy sensible. Escuece, pica, por ejemplo con el sudor, el roce de los elásticos de la ropa… Esto ha ido a peor después del nacimiento.

Ojos: La retención de líquidos y la relajación de los músculos y ligamentos puede modificar un poco la visión. No suele ser permanente. No se recomienda graduar la vista ahora, ni tomar medidas para poner lentillas.

Sistema nervioso: Muchas embarazadas tienen pérdidas de memoria, despistes, menos capacidad de concentración… luego se recupera, pero tarda, sobre todo porque con un bebé duermes poco e interrumpido. Bueno, cuando estás embarazada también. Te duelen cosas, puedes tener ansiedad, te estorba la barriga, o porque sí. Yo dormía fatal. Además, aunque duermas bien puede ocurrir que tengas mucho sueño todo el rato, sobre todo en el primer trimestre. Yo dormía nueve horas de noche, y siesta.

No sé hasta qué punto esto es nervioso o no, pero aquí lo pongo: los cambios en la forma del cuerpo alteran tu cetro de gravedad y tu autopercepción de una forma que favorece que pierdas el equilibrio. Hay que tener cuidado con las caídas.

He visto en muchas páginas web que las embarazadas tienden a sufrir estrés y ansiedad. Se suma el miedo a que os pase algo, el desequilibrio hormonal, y que cada vez se vuelve más difícil cumplir con tus obligaciones o rutinas habituales con un cuerpo más y más cansado y dolorido.  Quiero decir que no son solo “las hormonas” sino una suma de factores que es normal que te pesen. Dependiendo del médico, te dirán que puedes tomar ansiolíticos o que no. Lo que no puedes tomar son antidepresivos. Existe la “depresión gestacional”, que se va con el parto. Hay que pasarla tal cual o con psicoterapia.

Dientes: Se estropean más, por los vómitos, la sequedad de boca y los cambios alimentarios. También porque se aflojan en la encía. Pueden salirte caries o caerse. Se recomienda hacer un par de revisiones. Eso sí, no te pueden hacer radiografías (unos dentistas piensan que en caso de necesidad merece la pena hacer alguna y que el riesgo no es tanto).

Problemas digestivos: Algunas embarazadas tienen náuseas al principio, y otras todo el embarazo. Algunas solo por la mañana, y otras todo el día. A veces te lo provocan alimentos concretos (yo dejé de comer queso y de beber café). “Náuseas” puede ir desde “sensación de asco que se pasa comiendo algún alimento ligero” a que vomites todo lo que comes. Algunas mujeres no son capaces de retener nada, ni los líquidos, lo que es una situación grave que requiere control médico. Vomitar varias veces al día destroza los dientes y hace que te duela la zona del diafragma. No sabes lo horrible que es hasta que te pasa. En algunos casos te sientes llena y empachada con unos bocados, y con ganas de vomitar o muy debilucha si estás hambrienta, así que te pasas el día haciendo comidas pequeñitas.

El tercer trimestre, el útero ha crecido hasta empujar al estómago hacia arriba. A partir de ahora lo que se tiene es reflujo. Yo pasé mucho peor los dos últimos meses que el resto del embarazo. Comer cantidades normales me hacía vomitar porque la comida no me cabía dentro. Todo lo que comía me daba ardor de estómago.

La digestión se vuelve más lenta para obtener la máxima cantidad posible de nutrientes. Eso provoca estreñimiento y gases. La suma de problemas de tránsito y circulatorios suele producir hemorroides o empeorar las que ya tuvieras. Y si no te pasa en el embarazo, espérate al parto.

Hay muchos alimentos que hay que eliminar, modificar o reducir. Este artículo lo explica muy bien. Mucha gente sabe lo del jamón, pero ¿te habían contado que verdura cruda sin pelar tampoco? ¿Y comida que habitualmente se coma fría o del tiempo? Je. Lee, lee.

Desarreglos endocrinos: Si tenías hipotiroidismo antes, suele empeorar. Si no, el embarazo puede provocarlo y puede ser permanente. Puedes desarrollar diabetes gestacional y ésta se puede volver permanente, o desaparecer con un poco de suerte, tras el parto.

La diabetes gestacional se produce más a menudo en embarazadas con sobrepeso previo, antecedentes familiares o dieta alta en hidratos de carbono, pero a algunas les toca sin tener esas características. Es una lotería.

Circulación: Pueden salirte varices o empeorar las que ya tuvieras. Y no sólo en las piernas, pueden ser pélvicas. La tensión arterial baja al principio del embarazo, y si eras hipotensa de antes eso provoca desmayos y mareos. A mí me pasaba a menudo, sin avisar y sin haber hecho esfuerzos. También puede subir, sobre todo en el tercer trimestre. Los desajustes de la tensión pueden dar dolores de cabeza.

La retención de líquidos provoca hinchazón en las piernas y los pies. Eso a veces duele o molesta, y otras no.

Son frecuentes los calambres en las piernas, sobre todo de noche. A mí me daba tan fuerte que por la mañana tenía agujetas.

Aparato respiratorio: En el tercer trimestre, la presión del útero contra el resto de órganos desplaza los pulmones hacia arriba. Pierden capacidad y te ahogas, te quedas sin aire. Esto puede ocurrir incluso en reposo; en mi caso no parecía conectado con hacer esfuerzos, pasaba porque sí. También puedes tener la sensación de que te dan un puñetazo al plexo solar con ciertos movimientos. En mi caso, los dos últimos meses, cada vez que me sentaba.

Cuidado con los resfriados. Primero, porque si te da fiebre es peligroso para el feto. Segundo, porque a partir de que tengas barriga la tos y los estornudos duelen; los abdominales están sobrecargados y el “impacto” va hacia abajo. Yo sentía los estornudos como puñaladas en la pelvis.

Aparato locomotor: Vale, aquí tenemos para largo.

Síndrome del tunel carpiano. En serio, no me lo invento: tiene que ver con el estado de los ligamentos y con la retención de líquidos, surgen inflamaciones donde menos las esperas. Dolores en las costillas (patadas del bebé o presión del útero hacia arriba). Dolores de espalda, sobre todo lumbares. Hernias de disco. Ciática. Dolores en la pelvis y en las caderas. Llega un punto en el que abres ligeramente las piernas al andar y al sentarte y levantarte, lo que provoca dolores en los muslos, sobre todo en la cara interna, o en las rodillas. Duelen los pies como si hubieras estado todo el día caminando. Todo esto hay que pasarlo son analgésicos o con dosis bajas de paracetamol, depende de lo que te diga el médico.

Desde el final del 1º trimestre puedes tener el que se conoce coloquialmente como “dolor del ligamento”, que afecta a toda la banda baja de la barriga (casi el pubis).  Se debe a que la zona se está estirando. Aunque se dé en la misma parte del cuerpo, es distinto a la disfunción de la sínfisis púbica, que es un dolor muy intenso, en forma de pinchazos o continuo, muy abajo, en el mismísimo pubis. En el embarazo o ya en el parto, la estructura de la pelvis se puede ensanchar para siempre y aunque pierdas todo el peso te puedes quedar con una o dos tallas más de pantalón. Lo mismo le puede pasar a los pies. De todo esto, está claro que lo peor por ser irreversible son las hernias de disco, y a veces la ciática, pero los tres o cuatro meses de dolor articular constante (no molestias: dolor) tienen su miga.

Sobre la pérdida de movilidad. Primero no puedes tumbarte boca abajo, tan pronto como te empieza a salir barriga (unos 3 meses). Luego no puedes tumbarte boca arriba, porque el útero presiona el resto de órganos y te ahogas. Luego no puedes doblarte por la cintura, por ejemplo para coger algo del suelo. Luego no puedes sentarte con las piernas juntas o cruzadas.

Aparato reproductor: Las mamas no son reproductivas, pero aquí lo digo: duelen, o se ponen muy sensibles.

Una cantidad alta de embarazos, más o menos el 25%, acaba en aborto espontáneo. Siento ser así de dura, pero el primer trimestre es “de prueba”. Como para no creerte nada hasta que veas la ecografía de la semana 10-12.

En el primer trimestre lo normal es que te duela la barriga más o menos igual que con la regla, solo que seguido, durante semanas. La progresión es que primero te duele así, luego ya no duele durante un par de meses, y luego el dolor es más bien muscular, como describo en la sección anterior (lumbares, cara interna del muslo, ligamentos). En mi experiencia, el paracetamol no alivia estos dolores musculares, y te dicen que no debes tomar ningún otro analgésico; desde luego, ibuprofeno nunca.

Desde el principio del tercer trimestre puedes tener contracciones falsas. Es una buena señal. El dolor empieza muy arriba, donde antes estaba tu cintura, y baja en forma de ola o calambre. Dura unos segundos y son más frecuentes si estás cansada. Finalmente, hacia el final del embarazo la barriga entera te puede doler entera y de una forma sorda. Si el feto se encaja bien, listo para salir, alrededor del octavo mes, se te puede clavar en el pubis y duele. A mí eso me daba dentera.

La presión del útero hacia abajo daña el suelo pélvico, sobre todo si tienes varios hijos o realizas tareas pesadas en el embarazo o los meses siguientes. Eso te puede provocar incontinencia, temporal o permanente, ahora o más adelante.

Hacia el final del embarazo, las “pataditas” duelen, porque el feto no cabe. Dan en cualquier parte, lo mismo en las costillas que abajo del todo.

Sistema inmune: Te bajan las defensas. Eso te hace más proclive a coger infecciones; muchas amigas mías han tenido candidiasis  durante meses. También altera los síntomas de las enfermedades autoinmunes. Si eras alérgica de antes, los síntomas pueden empeorar.

Aspecto físico, imagen corporal: Algunas embarazadas se ponen muy guapas, o se ven ellas así. No va a ser todo malo. Luego está el tema del peso. Hay quien engorda mucho y es todo retención de líquidos; quien engorda mucho y lo pierde con la lactancia; quien engorda mucho y no pierde. Algunas embarazadas, sobre todo si estábamos gordas y comemos en el embarazo una dieta saludable y no muy alta en calorías, perdemos peso. Comparando con amigas he visto que engordar o adelgazar está más desconectado que nunca de cuánto comemos. Está desaconsejado hacer dieta de adelgazamiento porque podrías privarte a ti y al feto de nutrientes esenciales, pero las recomendaciones sobre qué debes comer se parecen bastante a hacer dieta, y si tienes náuseas no vas a tener muchas ganas de comer de todos modos.

Enfermedades previas y sobrevenidas; medicación. Espero que no cojas ninguna enfermedad que requiera algo más que paracetamol, porque en el primer trimestre médicos y farmacéuticos te cogen con unas pincitas y te dicen “eso en el primer trimestre no se puede”. Ánimo, que dura poco tiempo.

Si tienes una enfermedad crónica es muy probable que el embarazo la afecte, y al revés, que tu problema o tu medicación habitual afecten al feto. Esto lo lleva tu especialista habitual, no el ginecólogo. Cada situación es diferente.

Concluyo: la sensación básica de un embarazo sano y normal se parece a combinar resaca y agujetas. Como si el día anterior hubieras ido al gimnasio y luego de borrachera. Pero hoy no es domingo, no puedes pasar el día en el sofá, y estoy no es solo ahora, va a ser así durante semanas. Cuarenta.

Cuidados del pelo rizado para gente vaga o con prisas.

IMG_20141115_193017Yo soy la de la izquierda.

Tengo el pelo rizado, con el rizo bastante duro. Las ondas son blandas y se deshacen con facilidad. Me he encontrado con mucha gente que tiene poca idea de cómo cuidar el pelo rizado, o que no les gusta, y gente que lo trabaja de más sin necesidad, aparte de que tenemos expectativas poco realistas sobre lo que nuestros rizos puede hacer. Échale la culpa a la publicidad y al miedo a que parezca despeinado. A continuación va una pequeña guía sobre cómo cuidarlo con mínimo esfuerzo.

Lo primero, un aviso: una vez el pelo está sano e hidratado, solo los rizadores en caliente modificarán su forma. El rizo que tienes es lo que hay. No existe el producto que te dé tirabuzones, rizos más apretados o una forma distinta a tus ondas. Puedes notar una diferencia bastante grande hasta que des con la combinación de champú/crema/producto de peinado que mejor te vaya, eso sí.

Empecemos por el lavado: lávalo poco. Tras baños de mar, piscina, suciedad extraordinaria o cuando veas que las raíces están grasas. Cuanto menos mejor. No necesitas más. Los dermatólogos desaconsejan los diversos métodos de no lavarlo con champú (no lavar nunca, o “lavar” con crema suavizante) y yo me fío de ellos. No se trata de que lavar el pelo sea malo, sino de que te acostumbres a no necesitar lavarlo para peinarte. No necesita lavados diarios, de verdad que no.

El pelo rizado suele ser seco, o de raíces grasas y puntas secas. Puedes notar diferencia entre marcas de champú, pero yo no la veo entre champú etiquetado para rizos, para pelo seco o dañado o en su caso, teñido. Sin salir del supermercado, me gusta Elvive en cuanto  relación calidad-precio, especialmente la línea para pelo teñido. Cuando hay más dinero uno de mis favoritos es Trichomania de Lush, un champú sólido de aplicación cremosa y olor a coco. Es caro, pero dura muchísimo, como otros productos sólidos de Lush.  Si andamos cortos de dinero, el champú es de donde se puede recortar, ya echaremos crema suavizante. A mí me da igual crema que mascarilla: mi pelo está hambriento y lo absorbe todo igual. Tengo rachas de usar solo mascarilla porque para qué tener veinte botes en la ducha y total, si me lavo el pelo un par de veces a la semana no me acuerdo de cuándo fue la última vez que usé uno u otro. Igual que con el champú: un producto pensado para pelo rizado, seco, dañado o teñido. Sin dinero o pillando una oferta, Elvive. En una visita a Lush con ganas de dejar la cartera vacía, American Cream (carísimo), Happy Happy (no es lo más hidratante pero huele a gloria divina) o Jungle (sólido, un rollo de aplicar pero efectivo). A veces alterno con las mascarillas de las que venden en la peluquería, o en tiendas de productos de peluquería con marcas anónimas a bastante buen precio, y no soy fiel a ninguna marca, menos las ya nombradas, a las que acabo volviendo si nada me ha llamado la atención por ahí.

En la ducha, con la crema en el pelo, te peinas con un peine de púas un poco anchas. Y es el único momento en el que te quiero ver coger esos chismes. La crema hará de lubricante para facilitar quitarte los enredos, y si tu pelo tiene una tendencia natural a formar tirabuzones, saldrán cuando el pelo esté seco. Insisto: nunca te cepilles el pelo seco. No hay ninguna razón para ello. Sólo sirve para romperlo y abrir el rizo, o incluso para deshacerlo completamente hasta el próximo lavado. No todos los cabellos necesitan el mismo tipo de cuidado y el pelo rizado no necesita cepillarse. Si te gusta cepillarte, puedes hacer dos cosas: usar agua de peinado para reducir el daño (sigue leyendo), o aprender a masajearte la cabeza, si lo que buscas es esa sensación de “cosquillas”.

Para un extra de hidratación o reparación, o para ir a la playa, uso dos mascarillas diferentes: o aceite de coco, o un huevo batido con un par de cucharadas de aceite de oliva. El aceite puro es más difícil de aplicar; el huevo batido con aceite es pringoso pero una vez aplicado se seca y no gotea. Lo dejo puesto un rato, o varias horas, si me voy a la playa, y luego a la ducha. Queda más suave, y me encanta peinarme el pelo engrasado, relaja mucho.

Evito como la peste los serum reparadores de puntas y demás productos que son fundamentalmente siliconas con un olorcito agradable. No me importa si el cuarto o quinto ingrediente de mi suavizante es una silicona, pero no voy a comprar un producto supuestamente reparador o que dice ser un aceite vegetal a precio de oro, cuando en realidad es un aceite mineral que embadurna el pelo y que a la larga hace que parezca grasiento. No me gusta cómo queda y además esos reparadores salen mucho más caros que una simple gota de aceite de oliva o de crema. En los ingredientes figuran como Cyclomethicone, Dimethicone, Methicone, Amodimethicone, Dimethiconol, o Cyclomethicone/Cyclopentasiloxane.

Vale, tu pelo está ya todo lo hidratado y cuidado que puede estar sin un corte de puntas. Toca peinar: Si está completamente seco, mójalo con un spray. Los tienes en los “gremios” de peluquería, y en los bazares chinos. Si quieres puedes echar en el bote del spray un chorro de crema o mascarilla y agitar bien con el agua: “agua de peinado” instantánea, que te cobran a precio de crema de verdad. Ojo: este truco no sirve con productos que sean 100% grasa, sólidos o sin conservantes. Los grasos no se disuelven y los sólidos o hippies, “naturales” sin conservantes fermentarán o se pudrirán. Me pasó con un producto de Lush. Te mojas el pelo un poco, todo por igual. Te lo peinas con los dedos y decide, según cómo lo veas, si vas a ir natural, te vas a poner un poco de crema sin aclarado, o un producto fijador del tipo de gomina o espuma. Si te pones crema, ten cuidado: solo las puntas, o de medios a puntas, porque si te tocas las raíces te las vas a engrasar.

Si quieres un poco más de fijación, puedes usar espuma para ondas, gomina para rizos y tirabuzones, o una mezcla de gomina con crema. Peina un poco con los dedos, boca abajo si quieres extra de volumen. Y hala, a la calle.

¿Y el secador? ¿Y los rizadores? Para mí, ningún tratamiento de calor merece la pena. Destrozan el pelo, consumen mucho tiempo… los reservaría para días especiales.

Esta entrada puede quedar un poco rara en un blog dedicado sobre todo al feminismo y la educación, pero espero que sirva un poco para los dos propósitos. A mucha gente no le gusta su pelo, o no sabe cuidarlo porque la publicidad confunde o porque nos han enseñado que el pelo rizado es feo; como se decía en mi colegio, “de gitanas” o “de piojosas”. Y si me está leyendo alguien que prepara niñas para la vuelta al cole, espero que ahora vayan guapas, con tirabuzones, y sin dramas por los tirones y los enredos.

Cosas que no decir a las aspirantes a madre

Ahora mismo, al menos tres mujeres de mi entorno cercano quieren tener hijos y están teniendo dificultades para ello. Digo mujeres y no parejas porque no conozco a todos los hombre implicados. Las mujeres hablamos más de estas cosas, y también se nos pregunta y se nos exige más.

Es fácil explicar que es de pésima educación meter miedo o echar sermones a las mujeres que no planean tener hijos, ya sea porque han decidido no tenerlos o porque “ahora no”. El tema no se toca, y ya está. Pero ¿qué decir cuando sabes que una mujer (o una pareja) quiere tener niños, y no pueden? Si tienes confianza como para saber algo tan íntimo, seguro que quieres consolar o aconsejar, pero te arriesgas a decir algo que lo empeore. A continuación, unas cuantas cosas que es mejor que no digas,  y luego algo más constructivo.

“¿Has pensado en la adopción?”. A ver. La adopción es una opción tan obvia, tan pública, que es como preguntar si sabe cómo se hacen los niños. De verdad que no necesita que se la recuerdes. Si no ha intentado adoptar todavía, tendrá sus razones.

“¿Has pensado en la fecundación in vitro?”. A menos que te haya contado su historial médico y el de su pareja también, no tienes ni idea de por qué no tiene niños. Igual hay contraindicaciones. Igual es caro. Igual los recovecos del sistema de salud de donde ella vive la dejan fuera de la cobertura. Además, hay parejas que no lo consiguen a pesar de que sobre el papel ambos son fértiles. De nuevo, ella ya sabe que esto existe.

Cualquier cosa que signifique “si deseas quedarte embarazada, no te quedas. Te quedarás cuando no pienses en ello”. Además de cruel, es mentira. Puede que el estrés tenga algún efecto que dificulta la concepción, pero el cuerpo no va a distinguir “estrés por exceso de trabajo” de “estrés por ganas de quedarse embarazada”. Lo único que consigues es culpabilizarla. Y ¿no es curioso que en un mundo que repite que la voluntad es mágica y todo lo consigue, justo esto se gafa si lo deseas? Venga ya.

“Todavía eres joven” a las mujeres de más de treinta y pico. Sobre todo si ella dice que no se siente joven o que siente que se le acaba el tiempo. Da igual si tienes razón o no, porque no estamos en una conversación filosófica sobre si la juventud es un estado de ánimo, sino sobre las posibilidades objetivas de tener un embarazo con éxito.

“Mi prima tuvo tres abortos espontáneos y ahora tiene un bebé”. “Mi prima lo intentó diez años y tuvo un bebé con 47”. “Mi prima lo consiguió con su tercer marido”. Nos alegramos mucho por tu prima. Sabemos que es posible tener niños después de mucho esperar y mucho sufrimiento. Pero ahora mismo, los niños de los demás y las historias de terror sobre embarazos complicados son la última y la penúltima cosa de las que apetece hablar.

Cualquier consejo médico si no eres su médico. Primero porque igual te equivocas. Segundo porque la concepción es cosa de dos y no sabes si pasa algo con la segunda persona.

“A lo mejor no te quedas porque estás gorda/demasiado delgada”. Esto suele venir acompañado de un “mi prima no se quedaba porque estaba gorda/demasiado delgada, se lo dijo el médico”. Sin comentarios.

Y estas son algunas cosas que puedes decir, además de “sé que es muy duro, lo estás pasando muy mal. ¿Quieres un café?”.

¿Te ha visto el médico? ¿te han dicho por qué os pasa esto? Si estás preocupada, ve al médico si aún no lo has hecho. Hay muchos problemas que tienen una solución muy sencilla, como tomar medicación.

Algún comentario positivo sobre su pareja o su relación que NO sea “bueno, vosotros ya sois felices juntos sin tener niños”. Es decir, algo del estilo de “os queréis mucho, se os ve bien juntos, cuando vengan será un buen padre, esto es muy duro pero seguro que os dais mucho apoyo”.

“Todavía eres joven” acerca de la crianza. Algo que se resuma en “ahora tienes más experiencia de la vida que con 25 años, y cuando vengan, serás una buena madre”.

“Hacer dieta/hacer ejercicio puede que te haga sentirte mejor, y si te quedas embarazada estarás más sana y mejor preparada”. No hablo de recomendar hacer dieta a una mujer gorda porque está gorda, sino de animar a quien lleva una vida sedentaria, o a quien no está comiendo sano, a hacerlo por sí misma, no por sus supuestos beneficios para la concepción.

Sugerencias de cosas concretas, útiles y agradables que alivien el estrés y la ansiedad, si tiene.

“A mí me pasó lo mismo que a ti”. Cuando es relevante, claro.

Y si estás en esta situación y has llegado aquí buscando consejo, ve al médico. Y si no te da solución, busca otro. Si eso ya está controlado, mucho ánimo y suerte.

Entrevista a Nía Cortijo (Las XL)

las XL

Las XL (o equisele, también) son un dúo de actrices, Nía Cortijo y Marta Sitjà, que han creado el espectáculo músico-teatral “Abandónate mucho”, que tuve el placer de ver la primavera pasada dentro del festival LaTeatral.  El espectáculo trata sobre el amor de una manera muy gamberra y con una buena dosis de feminismo. Quedamos en que las entrevistaría después, y por estas cosas que tiene la vida lo hemos dejado hasta ahora. Inauguramos con ellas la parte más feminista del nuevo curso escolar.

¿Qué habíais hecho antes de este espectáculo?

La verdad es que miro atrás y no me quejo, he trabajado siempre como actriz y simplemente eso me hace sentir bastante afortunada, porque en este país y en este gremio es muy difícil dedicarse a la cultura sin tener que buscarse un plan B en algún momento. Actores y actrices somos verdaderos supervivientes y luchadores, la realidad resulta desalentadora, y más hoy. Pero bueno, ¡he dicho que no me iba a quejar!

Así que te contaré que he trabajado como actriz en varias compañías, la mayoría de Granada, ciudad en la que vivo: LasaL, Lavíebel, Vagalume, Alsuroeste… y en ellas he hecho de todo: teatro clásico, piezas contemporáneas, teatro infantil, de calle, cabaret, en verso, creaciones colectivas… Adoro el teatro en todas sus formas. Y en estos años de profesión, más de 12, he aprendido a amarlo conociendo todas sus facetas y todo el engranaje que hace posible un espectáculo: los técnicos (y técnicas) de luces, de sonido, la dirección, la gestión, distribución, escenografía, vestuario,  todas las piezas que configuran el puzzle, que son muchas. Y estuve varios años gestionando la Sala de teatro EL APEADERO en Granada donde conocí a Marta, mi compañera en las XL.

¿Cómo os conocisteis? ¿cómo surgió el espectáculo?

Trabajamos juntas en el proyecto del APEADERO y montamos algunas piezas cortas para los cabarets que organizábamos. Éramos un grupo de mujeres y nos hacíamos llamar “Las Chotillas”. Hicimos 4 ó 5 cabarets con temática femenina, en los que intercambiábamos propuestas, intereses y curiosidades varias. En aquella época Marta tenía una compañía y necesitaban una sustituta porque la actriz se había quedado embarazada, así que entré yo. Ahí empezamos a trabajar juntas a tope.

El espectáculo surge después de un gran batacazo amoroso y profesional; va a ser verdad aquello de que los estados de crisis son una fuente de inspiración estupenda. Se me inflamó la glándula y decidí dejar Granada para instalarme en Madrid, convencida de que no me iba a resultar díficil encontrar un hueco. ¡¡¡Madre mía, benditos aquellos que aguantan en la capital!!! Qué rollo tener que venderse, ser la number one, ir a los estrenos siempre estupenda y simpatiquísisma, uff. Recuerdo la rabia que me daba verlos a ellos ataviados con deportivas y cazadora de cuero, tan cómodos, mientras nosotras debíamos lucir maquilladas como si de la Gioconda se tratara y tacones cuanto más imposibles, mejor. La verdad es que no tuve paciencia y decidí inventarme el trabajo en lugar de buscarlo.

El desengaño amoroso tuvo lugar en ese momento, así que llamé a Marta y le propuse montar un show todoterreno, que pudiéramos hacer en cualquier sitio, cómodo, barato y divertido. Ella me rió las gracias, y preguntarnos de qué queríamos hablar, surgió con  fluidez que hablaríamos de lo que hablamos siempre en nuestra vida, del AMOR.

¿Vuestros padres han visto el espectáculo? Y si sí, ¿qué opinaron? (tengo que preguntar esto, he coreado EL CLÍTORIS ES ASÍ sentada con toda la familia).

Claro que sí. Además, ¡ estaban encantados! ¡Me daba más apuro a mí que a ellos!

El amor al teatro lo he mamado en la teta, mi madre también hizo teatro y los dos han sido profesores de filosofía, ¡así que imagínate qué caldo de cultivo! Mi único hermano es músico, algo habrán hecho ellos también para que nos dediquemos a la cultura con tanto amor. La verdad es que les estoy muy agradecida, siempre me dejaron hacer lo que me gustaba, me han ayudado mucho y lo siguen haciendo.

He de reconocer que mi madre estaba preocupada porque el show fuera excesivo, pero cuando lo vio tuvo que reconocer que eran sus miedos. Aunque es cierto que nos ponemos brutas todo está muy pensado y medido, nada es gratuito.

Os he visto hacer muchas cosas diferentes, particularmente a Marta, porque la conozco desde hace más tiempo: actuar, circo, y ahora cantary bailar. ¿Qué es lo que más te gusta?

Me gusta todo.   Como decimos en el espectáculo: “¡Me cabe Troyaaaaa!”. Pero hay muchos lenguajes, muchas maneras de contar las cosas y comulgo con todas siempre que el mensaje me parezca auténtico y necesario. Lo que más me gusta es trabajar para la gente desde una actitud sincera. Considero clave hablar de lo que nos preocupa, inspirarnos en la vida que está llena de situaciones muy ricas, para dar energía de la buena a todo el que mira. Lo importante para mí es el QUÉ.

En el espectáculo podemos escuchar todo tipo de música, desde copla a Barricada. Obviamente tiene que ver con lo que es necesario en cada momento de la historia que contáis. ¿Cuál es vuestra música favorita? ¿Hicisteis algún descubrimiento preparando Abandónate Mucho?

¡Descubrimientos muchos! ¡¡Descubrimos que somos feministas!! ¡¡Que una mujer si muestra interés por conocerse, obligatoriamente ha de ser feminista!! Bueno, no quiero entrar en debates de terminología, pero para mí fue el descubrimiento mayor. Sabía muy poco del movimiento feminista, a nivel teórico sigo estando bastante pez, pero fue muy revelador decidir hablar del amor y encontrarnos con una cantidad de roles impuestos, de prejuicios y demás “perlitas” asumidas por mi parte y que no me generan más que dolor, frustración y otras lindezas.

Sobre la música, me gustan muchos tipos, no tengo una favorita.

¿Qué parte del show es la preferida del público? ¿y vuestra?

“Las punkies” triunfan bastante, también “las yonquis del amor”. Yo me lo paso genial en ese momento, ¡la risa del público es lo mejor!

Es difícil elegir un sólo momento porque todo está muy hilado, aunque las transiciones me gustan mucho porque es cuando sorprendemos; el público cree que todo va en una dirección y de repente ¡flash!, cambio radical. También el final, con la canción de “Yo soy aquella”, que resume todo el recorrido que hacemos para autoafirmarnos en positivo; la parte reflexiva minimalista donde reconocemos que sufrimos mucho con la concepción del amor que nos viene dada me emociona. Ahí me sale la vena dramática y lo disfruto porque siento que el público respira conmigo, que llevo la nave, y aunque lo que decimos es duro, el objetivo es aceptarlo para superarlo. En general es un espectáculo muy disfrutón, porque es muy nuestro y porque el mensaje que damos empodera.

Si pudierais prohibir, borrar, olvidar para siempre una forma de arreglo personal (depilarse, por ejemplo) ¿cuál sería?

La depilación se lleva la palma, sin duda. Aunque el maquillaje o los condenados tacones también los enterraría para siempre.

¿Qué crítica al espectáculo (buena o mala) se os ha quedado grabada?

Recuerdo al único hombre ofendido que nos lo ha hecho saber. Se quejaba de que en nuestro videoclip de “El Clítoris” la referencia a los hombres es “pequeños capullos”. Lo mejor es que a su crítica contestaron varios hombres indicándole razones varias: por un lado el contexto en el que está dicho, desde el humor ácido y autocrítico, desde el punkarrismo salvaje y ciego. Uno de ellos añadía que era lo mínimo que se despacha si tenemos en cuenta la de siglos de machaque que llevamos las mujeres. ¡Me encantó ese espontáneo! Y me gusta mucho que se genere debate y polémica, eso es lo que queremos: empezar a romper ciertos tabúes y llamar a las cosas por su nombre.

También vino una chica que nos veía por segunda vez, muy jovencita, y nos dijo que había sido el segundo día más feliz de su vida, ¡y que el primero fue la otra vez que nos vio! Me puso los pelos de punta porque ese tipo de agradecimientos son los que para mí dan sentido a este trabajo.

Habéis dicho que el  feminismo, al menos el teórico, había sido para vosotras un descubrimiento a raíz de crear Abandónate Mucho. ¿Me contáis algo más de cómo fue eso? ¿Habéis conocido a alguna autora o teoría que os guste especialmente?

Gracias a nuestra amiga Paloma Tosar, especialista en el tema, leímos a Clara Coria, su librito El amor no es como nos contaron y fue muy revelador. También leímos a Lucía Etxebarría, Ya no sufro por amor, que nos inspiró mucho. A mí me dio subidón teórico y compré Para mis socias de la vida de Marcela Lagarde, pero aún no me lo he terminado, es más denso y me cuesta. Mi último descubrimiento ha sido una granaína: Ana Belén Rivero ha publicado un cómic divertidísimo que se llama Somos pobres en euros pero ricos en pelos de coño. ¡Lloré de la risa!

“Abandónate Mucho” nos enseña una galería de efectos secundarios del amor. ¿Habéis averiguado cómo evitarlos? No me digáis que sin amor, que eso no vale.

La mejor receta para evitarlos es saber que son inevitables. Parece una contradicción, pero la vida es contradictoria. El amor y por tanto la felicidad tienen más que ver con dejar de luchar ante esa contradicción y aceptarla, que con intentar evitarla. Al menos eso voy aprendiendo yo.

¿Hay actuaciones previstas próximamente?

Sí, esperamos estar en Madrid en otoño, volveremos a Barcelona al festival de Poblenou, a Cardedeu. ¡Y estamos disponibles para todo el que nos quiera!!

Y para terminar, ¿amáis sin fin?

Lo intento, con todas mis fuerzas. No siempre lo consigo. Es un objetivo en mi vida pero a veces se aleja, a veces se acerca. ¡Lo importante es no perderlo de vista!

Eso que llamas cosificación masculina… no lo es.

Una crítica a las mujeres que a veces se usa para quitar importancia a nuestra cosificación es, resumiendo, “a las mujeres también os gustan los hombres atractivos”. “A las mujeres les gustan las piernas de los futbolistas”, “pues anda que las fans de [inserte aquí cantante de moda]”. Esto iguala dos fenómenos diferentes: la cosificación, que es perniciosa, evitable, y en nuestra sociedad ocurre más a mujeres que a hombres, y el atractivo sexual de las personas famosas, que no es necesariamente malo y que aunque afecte a los hombres, lo hace de manera ventajosa para ellos.

Empecemos por delimitar bien qué es cosificar.  Encontrar a otra persona sexualmente atractiva no lo es.  No tratamos a todas las personas bellas como a objetos, y no todas las imágenes las transforman en cosas. Muchos ejemplos de esto se encuentran en la publicidad.

Siguiendo a Sociological Images, hay algunos elementos que pueden “diagnosticar” cosificación. Por ejemplo, mostrar sólo partes de un cuerpo sexualizado.

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Publicidad de colonia masculina.

sexist -comic-assCómic.

Beachvolley doubleJugadoras olímpicas de voleibol. La imagen izquierda es del Independent, diario británico “serio” que tiende a la izquierda, y la derecha del Sun, tabloide sensacionalista de derechas. Cosificar une.

Otras rasgos cosificadores: mostrar a personas o partes del cuerpo como si fueran intercambiables: “colecciones” de cosas. Aquí hay buenos ejemplos.

ryanair-calendario-sexista8--478x270Anuncio de Ryanair.

post20itAquí la “colección” no sale, pero te la imaginas.

También vemos a personas sexualmente disponibles, indefensas, pasivas o sometidas más o menos violentamente. De esto no me apetece mostrar imágenes. Dentro de una estética menos violenta os recomiendo páginas sobre cómo salen los personajes femeninos en los cómics de superhéroes: Hawkeye Initiative Escher girls, y el post ya referido de Sociological Images.

Entre los ejemplos de mujer como objeto, son reveladores los de las mujeres comestibles y las mujeres como superficie para pintar o escribir.

jerte--644x362Campaña de cereza del Jerte retirada tras protestas.

wash-me-lynxAnuncio de un gel de baño dirigido a hombres.

El post de Sociological Images no lo nombra (sí en otro punto de la página web) pero por último yo incluiría el uso de mujeres como decoración. Esto lo ha observado Aita Sarkeesian:

Sarkeesian habla de ficción, de videojuegos. Hay mujeres como decorado entregando premios deportivos, “mujeres florero” en televisión (y la sola existencia de la frase hecha es reveladora). Mi impresión es que cada vez hay menos lugares donde se demande que las mujeres sean una figura decorativa, aunque quizá me equivoco.

Bien, hasta aquí sólo para explicar que si no se dan este tipo de elementos no estamos cosificando. Siguiente cuestión: ¿puede ser que dar importancia al atractivo físico de una persona cuestione el resto de su valía? En dos palabras: para las mujeres casi siempre. Para los hombres rara vez.

rugby femenino

Cate Blanchett le dice a la cámara que quiere sacar un plano de su vestido: “¿A los tíos le hacéis eso?” 00:30

ScarlettRueda de prensa en la promoción de Los Vengadores. Scarlett Johanson reacciona cuando un periodista hace preguntas “profundas y existenciales” sobre Tony Stark a Robert Downey Jr. y a ella le preguntan sobre su dieta.

cecile-duflotCecile Duflot, una ministra francesa que recibió una pitada del Parlamento francés por llevar este vestido.

Las mujeres somos, en primer lugar, guapas o feas. En segundo, disponibles (simpáticas) o no. Y en tercer lugar, ya si eso, profesionales de lo nuestro.  La exigencia de belleza es a todas las mujeres, y no a los hombres. Ser feo o no ser físicamente atractivo nunca es un obstáculo para que un hombre sea un profesional de éxito (habrá casos extremos, desde luego, y desgraciadamente esto parece estar cambiando).

Podemos comprobarlo en la industria del espectáculo. Las actrices tienen que ser, o parecer, siempre jóvenes y además impecables: limpias, perfumadas, peinadas y planchadas. Los hombres, pues no. Alguna recomendación de lectura: hay un solo modelo de belleza femenina, y muchos de hombres. Todos los personajes femeninos de todas las películas de Pixar tienen la misma cara (que es, añado, bonita e infantil). En el apocalipsis zombie, seguimos depilándonos.

Volvamos al inicio, a la atracción física de las mujeres por hombres ricos, famosos y poderosos. Para empezar, ellos siempre son más ricos que las mujeres equivalentes (aquí una noticia sobre discriminación salarial en Hollywood; aquí fútbol femenino) y tienen más poder (aquí una explicación de qué es el informe sobre desigualdad de género y cómo funciona). Para quien ya tiene dinero y poder, ser deseado es un extra. Puede ser un problema si ese atractivo es feminizante o infantilizante (se me ocurren Justin Bieber, Leonardo diCaprio, e Íñigo Errejón, por ejemplo) pero más allá de alguna broma, no perjudica a una carrera profesional.

Veamos algún ejemplo para terminar el argumento. Pensemos en algunos hombres considerados atractivos y recordemos su edad: tras preguntar en twitter, algunas respuestas destacadas fueron Michael Fassbender (38), George Clooney (54), Clive Owen (50). Actores. Como deportistas, David Beckham (40) y Xabi Alonso (33). Y un político, Yannis Varoufakis (54).

Clive & Clooney

George Clooney y Clive Owen.

Pregunto:

1. ¿Estás acostumbrado a ver imágenes de estos hombres u otros utilizadas rutinariamente como mero decorado? ¿Aparecen en imágenes denigrantes? ¿Adoptan poses que los convierten en un receptor pasivo, indefenso,  para el disfrute de otros? ¿Alguien ha dicho que su dignidad, su derecho a ser respetados, depende de que no muestren demasiada carne en público?

2. ¿La carrera de estos hombres depende de ser bellos?¿Pueden ser profesionales de aquello a lo que se dediquen sin ser muy guapos de una forma que está estandarizada? ¿Pueden dedicarse a su trabajo sin que el foco mediático y la atención de sus jefes, productores, etc. esté puesta en su belleza? ¿Se les insulta o humilla porque son guapos, o no-tan-guapos-como-antes?

3. ¿Son todos muy parecidos entre sí? ¿Su tipo de belleza sólo puede conseguirse tras largas sesiones de cuidados profesionales? ¿Se ven obligados a mantener la misma clase de belleza que tenían a los 20 años? ¿Su belleza está fuera del alcance de la mayor parte de los hombres?

¿Has contestado a todo que sí? Entonces estamos hablando del nivel de exigencia aplicable a las mujeres.

Termino. He señalado que resultar físicamente atractivos no denigra a los hombres ricos y famosos, pero eso no significa que no pueda haber hombres tratados como objetos. Aquí, el único ejemplo que he encontrado recientemente (gracias, Octubrista). En un pub escocés, los camareros dejan de llevar kilt para evitar el acoso de las clientas.  Es decir, la cosificación masculina es posible, siempre y cuando reunamos a hombres y a personas que se sienten sexualmente atraídas por ellos en una relación de poder muy desigual. Dado que eso es infrecuente, también lo es la cosificación masculina. Esperemos que siga siéndolo.

Nota: con el post publicado, @Zezenzuska me señala un perfil en El Mundo de un político español, Raül Romeva, cuyo único parecido con Varoufakis es la calvicie, a mi entender. Es una mezcla de obsesión por el físico, falta de respeto, conversión de la política en un juego tonto, y al mismo tiempo idealización: “deberá empezar a pensar en descansar un poco. Sobre todo si este madrileño de nacimiento quiere cumplir con las altas expectativas que sobre él recaen como nuevo héroe de la causa independentista”. Llama la atención que el final quiere insistir en que la belleza masculina representa liderazgo: “apreciamos la belleza de un hombre por su capacidad de lucha, su fortaleza y virilidad . . . Esta apariencia les convierte en “buenos cazadores”, protectores y líderes, algo que por naturaleza provoca atracción”. Es decir, a mi entender lo denigrado es aquí la política convertida en un espectáculo, no Romeva, “el líder”.

Introducción mínima a la interseccionalidad.

Todos lo hemos oído: “pues hay quien está peor”. Es un primer intento, fallido pero intento, de interseccionalidad. Tú eres pobre, pero no estás discapacitado. Eres una mujer y cuidas de tu madre enferma, pero por lo menos tienes trabajo para manteneros a las dos. En este primer acercamiento, la realidad es una escalera, y cada privilegio que no tienes te hace bajar un escalón. Arriba están los hombres blancos ricos. El segundo escalón está ocupado por las mujeres blancas ricas. Y todo lo demás es una pirámide perfecta. Sencillo, pero incorrecto.

La interseccionalidad es algo más complejo que eso. El término lo creó Kimberlé Crenshaw en los 80, aunque la idea existía desde mucho antes, para referirse a la interacción de múltiples tipos de opresión, es decir, a cómo diversos privilegios y la falta de ellos afectan de distinta manera en distintos contextos. Evidentemente, una persona a la que le “falten” cinco o seis privilegios de la lista (no es tan difícil) tiene una vida más dura que alguien a quien falte uno, o ninguno. Pero muchas veces, lo que se supone que es una característica común a todos los miembros de un colectivo oprimido, sólo lo es de la parte más privilegiada de los mismos. En otras palabras: sin un enfoque interseccional, la lucha contra un privilegio tiende a beneficiar a quienes sólo echan en falta ese privilegio y ninguno más, a costa del resto del grupo. Así es como, en palabras de Ardeluxe, se puede ser comunista y machista, feminista y transfóbica, o gay de derechas.

Si queda un poco abstracto, como mejor puede entenderse es con ejemplos. Voy a poner uno que se beneficiaría de más feminismo, y una crítica al feminismo.

1. La lucha contra la pobreza, la lucha obrera… ese tipo de reinvidicaciones de izquierdas. Por ejemplo, es fácil tomar como héroes, como símbolos, a colectivos muy reivindicativos como los mineros. Símbolos como el del Sindicato de Estudiantes (llave inglesa que se convierte en lápiz) o la hoz y el martillo, apuntan a profesiones típicamente masculinas. Otro símbolo que me encanta a pesar de lo excluyente que es, es el albañil de Manel Fontdevila. currito fontdevilaCuando Fontdevila dibuja a su hombrecillo del casco, no está representando a un albañil sino al conjunto de la clase obrera. No sería muy difícil pensar en una camarera con uniforme, una enfermera, o una profesora, por decir mujeres fáciles de caricaturizar, como representantes del sector servicios (el autor es consciente de ello pero no sé hasta qué punto ha hecho algo por arreglarlo).

Otro ejemplo reciente y no humorístico es el reportaje de Jordi Évole “Precariado”, emitido en La Sexta hace pocos meses. Los ejemplos de profesiones que son o que se han vuelto inestables y mal pagadas: obreros de fábrica de automoción (y de refilón alguna mujer), y un hombre que ha estudiado comunicación audiovisual, como ejemplo de sobrecualificación. Esto, a mi parecer, es un enfoque completamente equivocado sobre el empleo de mala calidad. La peluquera autónoma, su empleada con el salario mínimo, infinidad de dependientas de tiendas, licenciadas que malviven dando clases particulares… estamos rodeados de un ejército invisible de mujeres con empleo precario, con problemas distintos o peores de los que tienen los hombres en su misma situación laboral, y ellas no son el símbolo de nada. Evidentemente, cualquier mejora global de las condiciones de trabajo las beneficia a ellas, pero no parece que nadie las tenga en cuenta.

Del mismo modo, cualquier análisis del empleo más estable que tenemos, el funcionariado, es incompleto sin tener en cuenta que somos una mayoría de mujeres, y por qué. Es fácil, la Administración es el único jefe que no nos pregunta nuestro estado civil.

Lo que busco no es que haya más personajes femeninos en los chistes, o que Jordi Évole entreviste a más mujeres: todo lo que he descrito no es el verdadero problema, sino síntomas de que la imagen mental que se tiene de “la clase obrera” excluye a las mujeres. Esto puede llevar a favorecer políticas, campañas de promoción, etc. que no lleguen al público que más lo necesita y se beneficiaría de ello. Podría decirse mucho más, pero como sólo quiero ilustrar un punto de encuentro (o de choque), lo dejaré aquí.

2. El feminismo también necesita ser más interseccional. Aquí me voy a limitar a explicar algo magníficamente contado por @DrJaneChi. Laurie Penny es una feminista inglesa, blanca, rica, que acaba de publicar una columna en New Statesman acerca de la imposición patriarcal de llevar el pelo largo. Opiniones de mujeres: dos, la suya y la de su hermana. Problemas prácticos de tener pelo largo: no siempre está bonito y lleva tiempo y dinero que lo esté. Penny universaliza su propia experiencia, sin tener en cuenta algunos factores importantes que no la afectan.Parece una cuestión nimia escoger el pelo corto, pero no lo es, y el colectivo menos afectado por ello es precisamente el que Penny escoge como universal, el suyo.

Por ejemplo, las mujeres trans* deben presentar un aspecto hiperfemenino para ser tomadas en serio. De esto puede depender el resto de su vida: cuando una mujer trans decide que quiere hacer los cambios legales y médicos para ser considerada la mujer que sabe que es, tiene que pasar por una serie de barreras puestas por la ley y por profesionales sanitarios para que demuestre cómo se siente, y uno de los puntos que se tienen en cuenta es si la mujer muestra una feminidad convencional. Una trans puede tenerlo complicado para elegir llevar el pelo corto.

En segundo lugar, el ideal de pelo largo es un ideal basado en la belleza de la mujer blanca. Las mujeres negras, o con el pelo más rizado que esto de aquí, tienen que hacer una inversión en tiempo y dinero que no tiene nada que ver con la que hacemos las demás. Además, las mujeres blancas con el pelo de una calidad parecida tampoco se enfrentan a los mismos problemas: lo que en nosotras puede verse como un estilo original, en las mujeres negras puede ser motivo de rechazo. Por eso, para ellas, llevar el pelo corto tiene unas motivaciones diferentes. Un análisis español de esta cuestión hablaría, por cierto, de la obsesión de las mujeres españolas con el pelo liso.

Más cuestiones: la edad. De las mujeres jóvenes y guapas se espera pelo largo, pero a partir de cierta edad, se espera que lo tiñamos y cortemos. Si ya no se es joven, tener el pelo largo, o largo y sin teñir, es más desafiante que ser joven y tenerlo corto.

No puedo terminar sin mencionar a las mujeres que pierden el pelo por una enfermedad. Penny menciona a su hermana, a la que se le cayó el pelo por estrés. ¿Tan difícil era citar dos líneas sobre los efectos de la quimioterapia?

Añadir un enfoque interseccional a una lucha por la justicia y contra la discriminación puede salir natural, sobre todo cuando nos afecta personalmente, o puede ser muy difícil. Es el único activismo que merece la pena. De lo contrario, lo único que estaremos defendiendo es un mundo aún en forma de pirámide, pero con nuestro escaloncito un poco más arriba.

Viejas

Todos los días me cruzo por la calle con muchas mujeres mayores. Se puede distinguir su nivel socioecómico más fácilmente que a los hombres: es decir, con los hombres viejos no es tan fácil distinguir pobres de no-tan-pobres, ni extranjeros de nacionales. A veces veo una pareja de ancianos y sé que son turistas por ella, no por él, que podría parecer español hasta que abre la boca.

¿Que por qué me fijo en esta distinción? Porque me revela algunas de las terribles injusticias que se han cometido contra las mujeres pobres, en este país y en otros. Se ve a la legua, os explico. La mayoría de las ancianas no andan con soltura. Esa rigidez puede variar: algunas arrastran los pies, y otras se tambalean de lado a lado, como barcos, como palios en Semana Santa. Algunas, debido a la rigidez de la cintura, se tambalean o hacen pequeños movimientos innecesarios al caminar, sólo de cintura para arriba. Otras, pocas, cojean. Siempre tienen chepita, o los hombros caídos. No caminan con la espalda recta. Nunca parecen del todo cómodas. Muestran inseguridad. A menudo están gordas, con una distribución corporal de esa gordura distinta de las mujeres jóvenes, y de las mujeres más ricas que vienen a hacer turismo. Es, creo, la suma de flaccidez con acumulación de grasa. Esto se añade a la sensación de torpeza, dolor e incomodidad que transmiten.

No suelen ir de luto, pero sí van vestidas de manera discretamente fea. Muchos no-colores. Ropa barata (la que hay). Poca ropa que ajuste al cuerpo y defina las formas. Muy rara vez pantalones. Muy rara vez ropa que esté de moda. Sólo las muy ricas son elegantes. Las de en medio, las que no son pobres, tienen su propia forma de vestir, condicionada en primer lugar por qué está disponible en su talla, y en segundo, por la discreción. Algunas se pintan. Muchas se tiñen el pelo, mal, y en casa. Tienen el pelo corto, pero no como los hombres: lo llevan corto y sin forma. Son frecuentes, en las que se lo pueden permitir, las joyas de oro que son más un indicativo de clase que un complemento que embellezca.

Esto no es una necesidad de la vejez. Las viejas españolas parecen veinte o treinta años mayores que las turistas extranjeras de su misma edad. Esto es lo que pienso sobre las experiencias vitales, desde la infancia, que hacen que sea tan fácil identificar el origen o la clase social de las ancianas.

Los zapatos. De qué calidad han sido. Con cuánta frecuencia han podido renovarlos. ¿Han tenido un solo par de zapatos, el mismo para todos los días, sin poder alternar? ¿Han tenido que usar zapatos que les quedaban pequeños? ¿Han usado mucho zapato de tacón? Fíjate cuado veas una vieja por la calle: es probable que use zapatillas de estar por casa para salir, negras o marrones para que parezcan verdaderos zapatos. Todo lo demás les duele, y no están educadas para usar zapatos deportivos. Además, las zapatillas son más baratas.

El ejercicio físico.
¿Iban al colegio y había educación física? ¿Han hecho deporte por placer? Las tareas domésticas no cuentan: son un ejercicio asimétrico e irregular. Esa es otra cuestión: ¿cuánto tiempo han dedicado a tareas domésticas que pueden dañar la espalda o las articulaciones, del tipo de como fregar suelos, cargar pesos o lavar a mano? ¿qué edad tenía tu abuela cuando usó por primera vez una lavadora? ¿qué edad tenía una mujer holandesa o inglesa de la generación de tu abuela?

Un lenguaje corporal orientado a ocupar poco espacio. Esto no ha pasado de moda; recuerdo, por ejemplo, unas manos detrás de mí juntándome discretamente los codos contra el cuerpo alrededor del año 2000. Las viejas españolas han sido educadas en bajar la mirada, en caminar con pasos cortos, poco eficientes. A no pasar más que el tiempo justo en la calle. No están acostumbradas a ocupar el espacio público. ¿Han salido solas a hacer algo que no fuera un recado?

La comida.
Las viejas españolas se han criado a base de caldo, pan, dulce, legumbres, grasa. Esto conduce a desarrollar poca masa muscular. Cuando más adelante en us vidas hubo mayor cantidad de alimentos, su salud en parte mejoró, pero por otra parte  engordaron más rápidamente y con una distribución distinta a la que tendrían si hubieran tenido acceso a alimentos de buena calidad cuando eran más jóvenes.

El cuidado dental. Sobra cualquier comentario.

Los embarazos. ¿cuántos tuvieron, y cuántos hijos? ¿qué cuidados prenatales tuvieron? ¿cómo fue la asistencia al parto? ¿cómo pudieron recuperarse después?

La ropa, sobre todo la ropa interior.
¿Qué ropa interior usaron de jóvenes? ¿Fajas que las oprimían, que quitaban libertad de movimientos? ¿Qué edad tenían cuando empezó a ser normal que las mujeres usaran pantalones? ¿Y cuando fue normal que las mujeres usáramos ropa deportiva?

Una vida entera de sacrificio, poco ejercicio, poco acceso al espacio público, poco o ningún acceso al poder, ropa restrictiva, calzado de mala calidad, comida de mala calidad, nos han dado varias generaciones de viejas enfermas y cansadas, que asumen la enfermedad como un hecho de la vida a pesar de que sus maridos no están tan estropeados, o al menos no de la misma manera.

Me dan envidia, sí, las turistas. Y me entristece ver a las ancianas de mi familia arrastrar los pies. No me basta con haberme “liberado” yo, porque sé que es consecuencia de la crianza, bastante privilegiada, que he tenido. Si dentro de treinta años, yo camino más como una turista que como mis vecinas, habremos fracasado.

En un estado hembrista

Hace semanas, Miranda pensaba cómo sería un Estado hembrista, y comentaba algunas de las características de dicho régimen en su blog. Eso me hizo reflexionar. Hubo un hashtag en twitter, #EnUnEstadoHembrista, al que contribuí poco, porque casi todo lo que se me ocurría que pasaría no era solamente una versión femenina del patriarcado, sino un mundo con más igualdad, y no tiene porqué ser así. Desengañémonos: un mundo hembrista sería la tiranía de las blancas y ricas sobre las demás mujeres, y más abajo de la pirámide social, los hombres. Es cuestión de imaginación si los hombres blancos y atractivos según los deseos de las mujeres privilegiadas estarían en medio o abajo de la pirámide. Imagino que en una sociedad con mayor peso del capitalismo, los hombres ricos, pareja de mujeres ricas, estarían un poco más arriba que las mujeres pobres, obreras o extranjeras, mientras que en una sociedad donde el capitalismo pesara menos que la religión o la tradición, la jerarquía no estaría tan clara.

A continuación, algunas de las opiniones dadas en twitter sobre un posible mundo hembrista, con el permiso de las autoras. ¿Algún parecido con la realidad?

Sobre prestigio social y poder

En un estado hembrista habría pobreza, racismo, transfobia y homofobia, y sería un asco, porque las desigualdades se interrelacionan.

En un estado hembrista, las religiones mayoritarias serían cultos de la Gran Madre. El dios fecundador tendría un papel menor, accesorio. Las sacerdotisas de religiones mayoritarias serían ricas. Sus sirvientes serían hombres castrados, con ropa fea.

Se diría que los hombres son “muy listos”, pero serían minoría en las ciencias, tecnología, y en ser dueños de la propiedad privada. Koolasuchus

Del hombre que lograra demostrar más conocimientos sobre algo que una mujer, se deduciría que lo habría aprendido de otra. Koolasuchus. Cuando un hombre accediera al ámbito académico/laboral, se le obstaculizaría y se devaluaría su mérito a arribismo. (Sibylbanshee)

En un estado hembrista, las mujeres ganarían alrededor de un 50% más que los hombres, ya que las madres sostienen el hogar.

Habría techo de cristal y doble jornada laboral masculina, y al hombre explotado por su género se le llamaría ‘superman’. Koolasuchus

Habría algún que otro ministro varón. dejamehablarr

Un muñeco de palo se interpretaría automáticamente como mujer. Dejamehablarr

Sobre sexo y violencia sexual:

Habría libros y manuales destinados a hombres jóvenes para no ser violados, agredidos o perseguidos por mujeres. Los hombres tomarían muchas precauciones y distancias por “lo que provoca su cuerpo”. (_bitterswt)

‘Homosexual’ sería sobreentendido principalmente sólo como sinónimo de ‘lesbiana’.(dejamehablarr)

Dos mujeres besándose se consideraría algo asqueroso o incómodo de ver. Dos hombres besándose sería un acto sólo tolerable a modo de fantasía erótica para satisfacer a mujeres heteros. (Koolasuchus)

Las nazis hubieran experimentado con lesbianas y mandado a los hombres gays a un correccional. (dejamehablarr)

Habría un mercado para el fetichismo con hombres trans. A muchas mujeres les parecerían amantes deseables.

Se harían chistes sobre hombres trans “engañando” a mujeres cis. (ComandanteVimes)

Si se agrediera o vejara a un hombre, se relativizaría, se le culparía o se le acusaría de denunciar falsamente. (Sybilbanshee)

La sexualidad masculina se limitaría a la reproducción y la satisfacción femenina, siendo un tabú y estigma social (Sibylbanshee)

Sobre los cuidados:

Se reconocería que la crianza es, ante todo, muy dura. Tendría fuerte apoyo estatal o la harían sólo las pobres.

Yo no sería hembrista, porque tendría un papá que decidiría qué comer o cuándo cambiar las sábanas, ¿sabéis? dejamehablarr

Lo habitual sería que a las labores domésticas a las que no llegara papá, llegara el papá de papá, o un hombre contratado por papá. dejamehablarr

Los anuncios de comida precocinada estarían dirigidos a mujeres ‘singles’, el resto de comida estaría dirigida a papás. Dejamehablarr

Los ‘hombres casados con’ se dirían coloquialmente ‘el hombre de’, pues al casarse se comprometerían de pies a cabeza. dejamehablarr

En un estado hembrista, se diría que no te puedes fiar de alguien que no puede parir ni amamantar.

Sobre estética.

La ropa que llevaran los hombres se vería ridícula en una mujer y la gente se reiría de ello. dejamehablarr (históricamente, una mujer vestida como un hombre ha sido a veces un ser ridículo, pero ella como individuo, por tener tales pretensiones)

El color azul predominaría en los juguetes para niños y el resto de colores estarían en los de niñas o en los mixtos. Dejamehablarr

En un estado hembrista, lo masculino sería objeto de burla. Masculinizar sería denigrante. Las mujeres no se pondrían ropa masculina.

En un estado hembrista la ropa femenina sería siempre cómoda. Habría variedad en la ropa formal y elegante, cómoda.

Ocio y cultura.

Casi todos los personajes de ficción tenderían a ser mujeres. Koolasuchus

En un Estado hembrista habría muchas mujeres humoristas y guionistas de comedia, haciendo chistes sobre hombres egoístas y mentirosos.

Habría un subgénero dramático de denuncias falsas. Los hombres tendrían miedo de la calumnia, desde niños.

El canon artístico estaría plagado de fascinación por el cuerpo masculino mutilado (gaelx) a lo que yo añado, también el cuerpo masculino inconsciente.

Shakespeare habría sido maestro en Stratford, quizá.

Salud

En un estado hembrista, la pubertad masculina se viviría con vergüenza, la juventud con inseguridad y la madurez con medicalización.

Casi todas las enfermedades de los hombres tendrían algo que ver con el estrés o sus genitales.

Los genitales masculinos se considerarían algo no sólo vergonzoso, sino también sucio.

No tendríamos del todo claros los mecanismos de la erección y la eyaculación masculinas.

Cuándo criticar a feministas

Lo primero que hay que tener en cuenta y que es importantísimo si somos feministas y queremos criticar el movimiento desde dentro es que cada minuto que pasemos criticando a otras feministas es tiempo que no pasamos pateando el patriarcado. Para mí no es una cuestión de que el movimiento tenga que estar unido: hay tanta diversidad de frentes que es normal que haya desacuerdos. Es cuestión de prioridades: ¿criticar a otras feministas, o desmantelar lo que nos oprime? Por eso, criticar a compañeras o aliados es algo necesario a veces, pero que no debe hacerse a la ligera.

Un tema sencillo de ver es la feminista que se dedica a temas que no nos interesan. “Ya está Anita Sarkeesian hablando de videojuegos en vez de pobreza, discriminación salarial o burkas”. Esta actitud no sirve para nada. Anita Sarkeesian está hablando de juguetes: del uno al diez, un tres. Y tú estás hablando…. de Anita Sarkeesian. Del uno al diez…. ¿qué? Desengáñate: no estás luchando contra la pobreza, estás criticando a una persona que al menos hace algo. Ante la feminista que se preocupa por temas que no te van, en público no hay mucho que decir. Y en privado, si la conoces, busca interesarla por lo que a ti te parece importante pero sin sobreexplicar. Sin condescendencia ni críticas destructivas.

Un segundo motivo es la agresividad o el radicalismo. Sobre el radicalismo ya he hablado: las muy radicales son necesarias para hacernos pensar a las demás.Sin Andrea Dworkin y su actitud radicalmente negativa ante el sexo heterosexual y la pornografía, quizá no habríamos sentido que vivimos inmersas en una sopa de violencia y que necesitamos crear la cultura del consentimiento. Yo, desde luego, sin Dworkin argumentando que la convivencia con los hombres es imposible porque nos odian, no estaría dándole vueltas a hasta qué punto tiene razón, y cómo relacionarme con ellos, aliados o no, de maneras positivas para todos.

La agresividad es otra cosa, y propongo medirla con el estándar Risto Mejide – Mourinho – Dr House. Veamos: ¿hay gente a la que no interese el fútbol, o que era madridista y ya no lo es, porque no le gustaban los modos de Mourinho? ¿La serie House, MD ha sido un éxito, o un fracaso? Una posibilidad para cuestiones menos intrascendentes: revisa tu opinión sobre el activismo agresivo cuando es más genérico o lo realizan hombres. ¿Qué opinas de los escraches, por ejemplo? ¿Qué opinabas, en su día, de lo que llamaron “primavera árabe”? Ahora, compara esa opinión con lo que piensas de las feministas modernas que consideras agresivas y considera muy seriamente si hay coherencia ahí.

Algunas feministas, no por feministas sino porque los seres humanos somos así, son bordes. ¿Se dedican al acoso o al ataque personal? ¿Son terroristas y atacan a individuos o dañan sus posesiones? Entonces, critícalo y denúncialo donde haga falta. Que yo sepa, el terrorismo feminista no existe; desgraciadamente, el acoso por parte de feministas, sí. Ahora, si lo que hacen es pegar gritos (véase Femen), hablar de vaginas usando palabras tabú (véase Inga Muscio) o simplemente hacer del enfado bandera (véase @Angerforyou), criticar es destructivo, poco coherente y… un poquito machista, sobre todo si esos métodos sí te parecen bien para otras cosas.

¿Quién se pasa de la raya según mi propio criterio? Pues, por ejemplo, Valerie Solanas.

Lo más criticable, en mi opinión, son las actitudes privilegiadas o directamente discriminatorias. Las actitudes clasistas, racistas, homófobas, hacen daño a compañeras y a aliados, perjudican al movimiento y son, desde cualquier punto de vista, una falta ética. Algunos ejemplos de actitudes privilegiadas que merecen todos los ataques que les podamos dar son:

– La transfobia. Hay feministas radicales misándricas para las que si naces con pene, eres hombre para siempre. Les importa la segregación, a veces claramente con el objetivo de excluir a las mujeres trans. Mal, mal, fatal. En otros casos, como el de la ya mencionada Inga Muscio, es sólo ignorancia y tiene arreglo. Muscio escribió un libro llamado “Cunt” (coño), una introducción al feminismo radical que desgraciadamente identificaba demasiado ser mujer con tener genitales de mujer. Al cabo de los años, la autora se dio cuenta de que su libro, aunque no fuera insultante, era excluyente, y ha hecho mucho trabajo en favor de los trans.

– El racismo. Un ejemplo antiguo: la americana Amanda Marcotte publicó un libro sobre feminismo llamado “It’s a Jungle Out There”, y no se les ocurrió mejor cosa que ilustrarlo con imágenes de una guerrera rubia luchando con salvajes africanos. Como chiste, no tenía ni gracia. Marcotte ha sido acusada también de plagiar a blogueras negras.

A menudo el problema es que las feministas blancas y ricas se preocupan de sus intereses solamente. No es una voluntad de perjudicar a las marrones o pobres, pero, por ejemplo, está claro que somos generaciones enteras de mujeres que hemos ascendido en las escalas laborales de los hombres porque había otra mujer, pobre, marrón, dispuesta a cuidar de nuestros hijos y limpiar nuestra casa por una miseria.

– Clasismo. Virginia Woolf, la grande, única, maravillosa Woolf, dijo que lo único que una mujer necesitaba para escribir era dinero y un cuarto donde poder cerrar con llave, pero sólo estaba defendiendo la posible existencia del genio femenino, en absoluto abogando por “habitaciones propias para todas”. Tenía varias criadas que cobraban lo normal en ese tiempo, y que compartían cuartito.

En el caso moderno, estas actitudes continúan. Supongamos una que diga que “las mujeres tenemos que pelear por estar en la élite profesional” y ponga en ello todo su interés, despreciando o ignorando a las demás, las amas de casa, las pobres, y así.

Entremos ahora, porque lo estás deseando, en el caso de FEMEN. Temas de interés: tan válidos como cualquier otro (excepto quizá el ataque a la prostitución legal). Métodos: De momento no han puesto bombas. Nada que nos parezca mal cuando se hace por otro motivo. Nada que objetar. Actitudes discriminatorias: Pues mira, sí. FEMEN hace, más que habla, pero algunos datos hay. La web oficial de FEMEN dice esto:

Activists of FEMEN – are morally and physically fit soldiers, who every day make civil actions of the high degree of difficulty and provocativity. (…) 

FEMEN – is a hot boobs, a cool head and clean hands.

Y en femen.info:

We unite young women….

We build up a national image of femininity, maternity and beauty based on the Euro-Atlantic women’s movements experience.

Hot boobs. Para ser de Femen hay que estar buena. Physically fit – para ser de Femen hay que estar en forma. Y hay que ser joven. Tienen un planteamiento absolutamente eurocéntrico, y están orgullosas de ello (aunque existen secciones de Femen en varios países fuera de Europa, algo fuera de mi comprensión). Por otra parte, una de las bases del grupo es el rechazo de toda la industria sexual, libre o no, incluida la pornografía. Es decir, son ampliamente discriminadoras.

Declara a Madriz una activista de Femen, Lara Alcázar:

El sistema de opresión a las mujeres es el mismo en todas las partes del mundo. Creemos que la manera de hacer de Femen apela a la individualidad de la mujer de hacerlo como le dé la gana y de expresarse como quiera, apela a que su cuerpo lo puede gestionar de una manera inteligente y política.

y también:
Hemos construido nuestra teoría de manera muy libre, cada una de nosotras tiene unos referentes distintos, yo vengo de un feminismo de colectivos de militancia de acción local, de cooperación internacional, luego compañeras mías de Francia tiene más como referente el feminismo de la segunda ola, otras vienen de fanzines de chicas de riot grrrl, etc. Podemos tener desde “El segundo sexo” hasta las teorías queer, porque defendemos que hay una diversidad, no entendemos que hay solo hombre o mujer.
Es decir: las activistas de Femen sólo tienen en común que son contrarias a la religión y a la prostitución, y su manera de actuar. Más allá, ancha es Castilla. La principal crítica que les hago es ese límite de la belleza física: imagino a valientes abuelitas, o a discapacitadas, o a mastectomizadas semidesnudas en una manifestación, y oye, ahí podemos empezar a hablar de ser transgresoras.
Dice Alcázar, y no es la única, que si van medio desnudas salen en los medios, y si no, no. Buen argumento para la protesta, mal argumento para cómo está construido el grupo. No cuela.
Entiendo los grupos que no me incluyen por tener ventajas de más: nada que criticar a un grupo de mujeres trans, o negras, o discapacitadas. O de negras trans discapacitadas. Sé perfectamente que si sus grupos me admitieran, el público general no las vería ni las escucharía, se fijarían en mí. Voy como subida en zancos, sería como ese hombre en una reunión de mujeres que no se sabe muy bien cómo, centra toda la conversación. Pero un grupo feminista que utiliza esa visibilidad de la mujer blanca joven y bella está acaparando la atención que no se llevan todas las demás, e ignorandolas formas en las que los cuerpos de mujer no-blancos, no-jóvenes, no-bellos, lo tienen mucho más difícil para expresar ninguna protesta.
Varios ejemplos de feministas que critico me los dieron @DrJaneChi, @ardeluxe, y @angerforyou, entre otros. Los ejemplos son suyos, la crítica, mía.