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Consejos a docentes, segunda parte: interinidad, familias y tutorías

Una experiencia que no he tenido como profesora es la de la interinidad. Las sustituciones, hacerse cargo de lo empezado por otros, un centro nuevo cada año… puede salir bien pero es una situación dura. Elena González ha puesto en twitter sus consejos para afrontarla, junto con otros sobre el trato con alumnado y sus familias. Aquí os los dejo. Gracias por compartirlos.

Para interinos y quienes están a la espera, en bolsa de trabajo.

Cuando veas que bajas del 100 en la lista de sustituciones, pide cita con tu médico de cabecera para que te haga el certificado médico personal que te van a pedir. De la misma forma, ten preparados tus títulos (licenciatura/grado y máster/CAP) y fotocopia de los mismos. Tampoco es mala idea que obtengas número de la seguridad social si no lo tienes ya (es decir, si tus padres son también funcionarios y hasta ahora has estado con ellos en una mutua privada). Tenlo todo preparado, lo agradecerás el día D hora H.

Cuando te llamen, si te ofrecen varias sustituciones, pregunta la duración si no te la dicen.  Si no tienes claro dónde está cada pueblo, pídele 5 minutos para pensártelo, y pregunta sobre tus días de permiso por mudanza. Si cambias de provincia tienes derecho a ellos, pero no te avisan.

Una vez has aceptado, hay dos posibilidades: o te dicen que vayas a delegación a firmar y luego al instituto, o que vayas directamente al instituto. Salvo que te digan una hora concreta, NUNCA llegues al instituto antes de media mañana. Ten en cuenta que tus compañeros estarán deseando que llegues para meterte en clase, así que llega a una hora prudente, localiza al jefe de estudios y al jefe de departamento, pide libros, listas de alumnos, y el cuaderno de notas que haya dejado el profesor al que sustituyes, si hay. También infórmate de cómo funciona el tema disciplinario (partes, aula de convivencia, etc) antes de entrar en clase, si puede ser. Habla con el profe al que sustituyes, si se puede.

Importantísimo: si te toca sustituir al jefe de departamento u otro cargo, pregunta desde el primer momento si te van a respetar la reducción horaria (porque el cargo no lo vas a cobrar). Si lo hacen, ejerce el cargo como buenamente puedas, pero si no, no.

Primer contacto con el aula (no sólo para sustitutos).

Antes de entrar en clase, establece una lista de normas de lo que vas y no vas a permitir y la sanción aparejada. Redáctala e imprímela, si puedes. Prepárate un par de dinámicas de grupo para romper el hielo.

Cuando entres en clase, sé lo que estás pensando y la respuesta es NO, no muerden (normalmente). NUNCA le digas a tus alumnos que no has dado clase antes. Huelen el miedo, así que tranquilo, y aplica las normas que has llevado. A rajatabla y desde el minuto uno. Los primeros días todo va a ir muy bien porque estarán callados estudiándote, a ver cómo respiras. Y luego, cuando te confíes, empezarán a probarte. Normas a rajatabla y palante.

No te sientas mal por expulsar alumnos o poner partes. Hay profesores que nunca jamás han puesto un parte. Hay otros que se hinchan a ponerlos las primeras semanas y luego va como la seda. Hay otros que los ponen todo el año. Y ninguno de ellos es ni mejor ni peor. Tendrás compañeros que inspirarán autoridad por diversos motivos (ser director o jefe de estudios, ser un peso pesado en el centro, forma de ser, complexión física, ser del pueblo de toda la vida…). Tú, en cambio, vas a ser el recién llegado. Paciencia.

El trato con el alumnado, sobre todo en tutorías.

No permitas que tus alumnos te falten al respeto. No te permitas faltar al respeto a tus alumnos. Son adolescentes, no tontos. No les trates como si lo fueran. No les mientas. Ten empatía. Intenta llevarte bien con ellos, pero sin olvidar que eres el profesor.

Lleva un registro de todo lo que hagas: actividades de tutoría, reuniones con familias, llamadas y mensajes. Utiliza las observaciones y avisos de Séneca/Pasen para informar (Séneca el portal online andaluz de gestión del sistema educativo; Pasen es una app para  familias similar a tener la agenda electrónica de sus hijos, y para recibir mensajes del profesorado) . Queda grabado en el sistema informático y te puede salvar la vida más de una vez. Gran parte del trabajo administrativo docente consiste en apuntar todo lo que hacemos para salvaguardarnos si aparecen familias o alumnado con el no me dijo, no me informó o no me enteré. Es triste pero es así, asumámoslo.

Por este mismo interés preventivo, no te quedes solo con uno o dos alumnos a puerta cerrada. Más importante: si algún alumno te cuenta algo delicado (como una situación de abusos, maltrato, acoso, etc) pídele que lo repita estando otro profesor delante antes de actuar. Mejor si es el tutor (aunque Orientación puede ser una posibilidad). Esto último parece una tontada, pero si empiezas a trabajar siendo joven y a poco que muestres algo de cercanía te van a contar todos su vida, y se van a confesar contigo a niveles bestiales.

Gestión de la tutoría, 2: las familias:

Cómo tratar a la familia, mi receta mágica: busca algo bueno que decir de su churumbel, lo que sea. Ten mano izquierda: presenta los aspectos negativos con realismo, pero no te ensañes, y ofrece propuestas de mejora, alternativas. Finaliza siempre con algo constructivo. Un ejemplo: “Bueno, Jony es un chico muy simpático, en el recreo me río mucho con sus ocurrencias. Desgraciadamente no estudia mucho y las ha suspendido todas. Pero fíjate, sin apenas dar golpe tiene un 3 en Biología, esto quiere decir que a poco que se esfuerce lo puede sacar”.

Prueba a hablar bien de un alumno del que todos esperan que hables mal, incluso sus propios padres. Te sorprenderás del resultado. En el fondo muchos “malos” alumnos sólo necesitan atención, autoestima y cariño. Igualmente, busca la mínima excusa para alabar en clase a ese descarriado que nunca da golpe si un día le da por participar o corregir un ejercicio. Elógialo, ponle positivo, hazle la ola. Parece otra tontería, pero así he motivado yo a chavales que con otros no hacían nada.
Si llegas a la reunión inicial con padres, entre todo lo que les tendrás que contar, es importantísimo comprobar los teléfonos. Señala cuál es el teléfono en el que hay más posibilidades de que te lo cojan, porque ese progenitor no trabaja o tiene un trabajo que le permite atender llamadas. Aún más importante para mí: busca formas de comunicación alternativa al teléfono, porque vas a tener pocas horas para llamar, y en algunos centros el teléfono está muy solicitado. Pregúntales si tienen email, o que se instalen Pasen, si hace falta se lo instalas tú. Soy la defensora número 1 del combo Séneca/Pasen, pero es que está infravalorado y te puede hacer ahorrar una cantidad de tiempo absurda. He perdido la cuenta de los padres a los que se lo he instalado en el móvil y solicitado la clave en el ordenador de mi aula.

Muchas gracias, Elena, por esta fantástica colección de consejos prácticos.

Cómo empezar de cero una biblioteca escolar.

La biblioteca que coordino, lista para empezar el curso.

Casi todos los bibliotecarios escolares que he conocido fueron el primero de su centro, o el primero en muchos años, y comenzaron con una biblioteca que era un almacén de trastos hasta que la pusieron en marcha. No sé si eso será la norma, pero sí es muy frecuente. Además, la legislación educativa nacional no dice casi nada de las bibliotecas escolares, cuyo día a día queda a criterio de las comunidades autónomas. Que alguien me corrija si me equivoco, pero en ninguna parte de España existe la figura del bibliotecario escolar, es decir, una persona con esas funciones exclusivas o casi. Lo que tenemos son “coordinadores de biblioteca”, profesorado que dedica parte de su horario a esa función. En este post sobre las guardias explico cómo nuestro horario se divide en clases, guardias, reuniones, y diversas tareas. Pues cuando llevas la biblioteca, normalmente se hace en el horario en el que no das clase; en algunos centros estar en la biblioteca es un tipo de guardia y le toca por turnos a todo el mundo.

¿Formación? La que hagamos voluntariamente. Cuando estudias y opositas, las bibliotecas escolares no existen. ¿Medios? Los que ponga el equipo directivo de cada centro. La biblioteca existe solamente por la buena voluntad de quienes participan en ella. ¿Y por qué lo hacemos? Por gusto, para no hacer otro tipo de tareas no lectivas, porque da puntos para el concurso de traslado, o porque nos lo han pedido. Aclarado esto, me voy a dirigir a un profesor que llega nuevo al centro, pregunta por la biblioteca y le dicen que no se usa.

Lo primero, dile al equipo directivo que quieres hacerte cargo. Los primeros días del curso hace falta adjudicar jefaturas de departamento, coordinaciones, y otros asuntos de ese estilo. Si nadie mantiene la biblioteca abierta, estás resolviendo un problema. Entérate de cuál es tu reducción horaria. Puede que sean 2 o 3 horas de la parte no lectiva del horario, o quizá tengan que asignarte menos guardias; dependerá de la comunidad autónoma. Decide si quieres que esas horas sean en el recreo, para abrir al público, o si el primer año no vas a abrir. Yo que tú abría 4 recreos, que son dos horas. Y claro, que no te pongan en el cuadrante de las guardias de recreo. Según cómo sean las cosas en tu comunidad autónoma, busca un equipo de apoyo, es decir, más profesorado que se comprometa a ayudarte aunque sea un poquito. En qué te van a ayudar va a depender de lo que necesites y lo que ellos sepan y puedan hacer, así que ahí no entro aún. En fin, este es el momento de mirar la legislación que se te aplique en tu comunidad, que seguramente te diga que tienes que hacer un plan de trabajo. A veces se te exige un formato concreto; al menos como documento para ti, como una especie de programación de aula, te propongo un esquema. Intento que mis posts sean muy ordenados, pero por una cuestión de fluidez desde aquí va a haber un poco de desajuste entre el orden del esquema, que me parece claro cuando ya tienes las ideas hechas, y el orden en el que os expongo cómo puedes actuar.

  1. Evaluación de la situación previa.
  2. Nombre y funciones del profesorado de apoyo.
  3. Funciones del alumnado de apoyo.
  4. Objetivos.
    1. Medios básicos y acondicionamiento de la sala.
    2. Organización del fondo.
    3. Formación bibliotecaria del alumnado.
    4. Comunicación con el profesorado y los departamentos.
    5. Relación con el resto de la comunidad educativa (familias, antiguo alumnado).
    6. Relación con la comunidad (bibliotecas públicas y otras instituciones).
  5. Criterios para la adquisición de nuevos fondos.
  6. Criterios para el expurgo.
  7. Calendario de actividades.
  8. Actividades extraescolares.
  9. Autoevaluación.

En esta web de la Junta de Andalucía hay algunos manuales de referencia, muy elementales, en los que destacan los dos primeros para estas tareas iniciales.

Además de un plan de trabajo más o menos teórico, te recomiendo usar un cuaderno, un simple cuaderno de papel o quizá tu medio electrónico favorito, y cada vez que hagas una tarea, lo apuntes, con su fecha. Lo que completas se vuelve invisible y la sensación de que no has progresado desmotiva mucho.

A continuación mira a ver la sala y saca sin compasión la basura. Todo lo que esté roto, o se arregla o fuera. Todo lo que no te haga falta en la biblioteca, se lo dices al secretario y que vaya a otro sitio. No puedo insistir suficiente: una biblioteca no puede funcionar bien con trastos estorbando. Tiene que ser un sitio acogedor. Si las estanterías tienen cristales, FUERA. No quieres que se den un cabezazo con ellas. Con los recursos materiales que tengas ahora mismo, según empiezas, plantéate dividir zonas de trabajo para los alumnos, y tu esquina. Necesitas un escritorio, y un ordenador a ser posible con conexión a internet. Vas a necesitar sitio y materiales para escribir a mano, y una impresora, aunque no tienes por qué tenerla aquí si la hay común en otra parte del centro.

Volvamos a la zona que usan los alumnos. Debería haber mesas grandes, o pupitres agrupados. No debe parecer un aula, aunque sea necesario usarla a veces para dar clase (los profesores que la utilicen se adaptarán a ella, y no al revés). Y por supuesto, no debe usarse NUNCA como el cuarto al que se manda a los alumnos expulsados de clase. Si a la biblioteca se va castigado, no se irá a otra cosa. Al principio de todo tu objetivo es que se pueda entrar sin ningún obstáculo, que no haya nada que no deba estar allí, y que haya sitios en los que sentarse a charlar tranquilos, leer o hacer un trabajo en equipo. La decoración mejor la pospones o la delegas, a menos que te guste mucho.

Ahora vamos a fijarnos en los libros. En dos aspectos: qué tenemos y si está catalogado en un programa informático útil. El que se nos recomienda es ABIES. Reconozco que hay detalles técnicos que olvido de una vez para otra, como por ejemplo la instalación de una lista de alumnos. Pero Abies es fácil de usar una vez que te pones a ello. Si no lo tienes, solicítalo. No te doy un enlace porque depende, de nuevo, de tu comunidad autónoma. Si lo tienes, enhorabuena. Te toca comprobar si los libros están catalogados. ¿Que sí? Bueno… a menos que la biblioteca estuviera en uso, te recomiendo comprobar que las fichas están bien hechas. En mi biblioteca había duplicados porque se había intentado poner en marcha en 2005 y 2010, y muchas incoherencias con libros introducidos como “Historia Interminable, La” o “La Historia Interminable”. En serio, repásalos. Y ni que decir tiene que un catálogo en fichas de papel solo te sirve a la desesperada. Usa el programa que quieras, pero hazlo a ordenador.

Si el catálogo no está hecho o está incompleto, es la tarea prioritaria. Habrá quien piense que hay que involucrar al alumnado, a las familias, hacer actividades de fomento de la lectura, y cosas así. Todo eso es muy importante, pero tu primera responsabilidad es la biblioteca y sin catálogo, lo que tienes un almacén desordenado. Es una tarea invisible y lenta, así que te puedes organizar para hacer, si tienes 3 horas por ejemplo, dos de catalogar y una de otras actividades. Date tiempo y no te agobies.

Cuando empieces a catalogar, empieza por tener claro cómo quieres clasificar. Te explico cómo lo hago yo. Uso la CDU, la Clasificación Decimal Universal, con algunas modificaciones. Tenemos una sección de narrativa juvenil que incluye libros infantiles; narrativa general, con los libros “adultos”. Siempre hay solapamiento, así que ante la duda el libro es juvenil, porque narrativa adulta puede intimidar un poco. Se me ocurren algunas circunstancias en las que necesites distinguir infantil de juvenil:

  1. En un colegio de Infantil y Primaria.
  2. En un centro rural que imparta hasta 2º de ESO.
  3. En un centro privado o concertado de los que tienen a los niños desde los 3 a los 18 años.
  4. En un Instituto de Secundaria con muchos alumnos con trastornos de aprendizaje. Es una pena que haya pocas lecturas muy fáciles que no tengan temática infantil, pero bueno.
  5. En un Instituto de Secundaria donde se impartan algunos ciclos formativos de la familia profesional de servicios socioculturales y a la comunidad, como por ejemplo el de educación infantil.

Si estás en un instituto de Secundaria, tanto si hay Bachillerato como si no, no te molestes. De verdad.

Aparte de esas narrativas, tenemos cómic, poesía y teatro. Y luego, todo lo demás está organizado según la CDU. Eso significa que si tienes una colección, por ejemplo Las Maravillas de la Naturaleza, no se guarda como colección. Separas Física de Biología de Matemáticas de Astronomía.  Algunos solapamientos: como si se tratara de un juego de piedra, tijera, papel, cómic gana a todo. Si parece un cómic da igual si es Historia o Matemáticas: va a Cómic. ¿Por qué? Porque es la categoría más popular. Así mientras buscan un Astérix, o un bikini furtivo, o -dios mío- un desnudo, se encuentran con la biografía de Marie Curie. Y si cuela, cuela.  Y ya puedes ponerte a clasificar y a poner tejuelos.

Ah, los tejuelos. Se pueden imprimir pegatinas y códigos de barras. Yo, como no tengo lector de códigos de barras y tengo alumnos dispuestos a hacer de voluntarios con cinta adhesiva, imprimo en folios y recortamos. Abies te genera los pdf de tejuelos automáticamente. Yo los imprimo cada vez que catalogo 20 o 30 libros, los recorto, los meto en la primera página del libro correspondiente, y le doy el montón a un grupo de voluntarios para que los peguen. Si usas pegatinas, yo que tú usaba cinta adhesiva o forro encima del lomo, porque del manoseo se ponen feas.

Recapitulemos un poquito. Tienes otros profesores que pueden ayudarte, una sala sin basura (no hemos mirado los libros todavía) y sabes cómo catalogar o corregir el catálogo que ya tienes. Siguiente paso: el expurgo, que debes hacer antes de catalogar, o al mismo tiempo. Expurgar es quitar de la biblioteca los materiales que no sirven. En mi primer expurgo hacía las dos cosas a la vez: pila de libros, cogía uno, y lo catalogaba o al montón. Antes de empezar debes tener una lista de criterios, por ejemplo:

  1. Material obsoleto.
  2. Material deteriorado.
  3. Ejemplares repetidos dependiendo de su interés (a lo mejor es un libro muy demandado o una lectura obligatoria; yo no tendría repetido Anna Karenina, pero Colmillo Blanco sí).

Puedes tener más criterios. Es conveniente ponerlos por escrito. En serio, si te parece que en la vida lo va a querer coger nadie, FUERA. Lo que esté en buen estado pero no coincida con vuestros intereses se puede vender en un mercadillo y así tienes dinero para comprar.

Ah, comprar libros. Al principio tómatelo con calma. Tienes que familiarizarte con lo que hay, con las necesidades de los profesores y los intereses de los alumnos.  Cuando te parezca que ya controlas la situación, le preguntas al secretario con cuánto puedes contar. Si la biblioteca no la ha llevado nadie en mucho tiempo, será insuficiente. Si tienes tiempo y ganas, pide libros directamente a quien te los pueda dar: alumnado y familias que den libros que ya no quieren, un mercadillo con los expurgos o con donaciones… yo he pedido con cierto éxito en redes sociales y a algunas editoriales. También puedes hablar con los departamentos que tienen lecturas obligatorias, para que dediquen parte de su presupuesto a comprar unos cuantos ejemplares pero que estén en la biblioteca. No puedo darte de sopetón unos criterios sobre qué adquirir, porque cada centro es diferente. Un buen objetivo son 10-15 libros por alumno, de manera que si en tu centro hay 200 alumnos empezarás a notar que tienes una colección adecuada a partir de los dos mil ejemplares. También deberías buscar un equilibrio entre los libros populares entre los alumnos, libros de estilo similar que ellos no conocen y podrían gustarles, las partes de la colección que no son narrativa juvenil, las lecturas obligatorias y los libros de consulta. Pero todo esto es a largo plazo.

Han pasado diez días sin sentir, y empiezan las clases. Las decisiones que tienes que tomar son:

  1. ¿Vas a abrir la sala? ¿los recreos o en algún otro horario? ¿con qué reglas? Mi sugerencia es la más laxa: prohibido comer y molestar. Se puede trabajar, leer, charlar, y si crees que funciona, jugar a juegos muy tranquilos que requieran una mesa.
  2. ¿Vas a prestar libros desde el principio?¿Con qué reglas?
  3. ¿Decoras? ¿Tú, el alumnado, o mitad y mitad?
  4. ¿Vas a buscar un equipo de apoyo de alumnos que hagan tareas auxiliares?
  5. ¿Por qué medio vas a informar al alumnado de las funciones de la biblioteca? Una posibilidad es una pequeña circular, o cartelesYo hago un miniconcurso para los de 1º de ESO, un pequeño cuestionario que dejan en una urna, y entre las respuestas correctas rifo un desayuno en la cafetería, o material escolar.

Y ya tienes todo lo básico para empezar tu “año cero”. Tómatelo con calma. Luego ya podrás colaborar con la biblioteca municipal, hacer extraescolares y crear todo tipo de actividades. La biblioteca puede ser el corazón del instituto o simplemente un rincón tranquilo para refugiarse del alboroto del patio.  Te deseo muchos buenos momentos en ella.