Archivo de la etiqueta: en clase

Conclusiones sobre el curso escolar.

DSC_0448

Notas de clase de 1º. Detalle.

El año pasado, puse en marcha una manera de trabajar un poco diferente que este año he continuado, adaptándola a unos alumnos con unas características muy diferentes. Por resumir, 3 de mis 5 grupos del año pasado eran bastante listos y muy rebeldes, mientras que este año he tenido dos grupos en conjunto buenos, y dos grupos con conducta excelente y muy mala base de años anteriores.

La forma de poner notas ha seguido más o menos igual. Partes iguales de exámenes y trabajos, donde “trabajos” incluye tener un cuaderno de apuntes, hacer redacciones, trabajar en clase, y ese abstracto que se llama “actitud” o “buena conducta”, que intento que puntúe poco y de manera lo más objetiva posible. Veamos qué tal nos las hemos arreglado todos así.

La tasa total de aprobados es muy buena, pero eso no es mérito mío si comparo con otras materias en las mismas clases. He tenido suerte y me han tocado grupos buenos. He tenido solo 68 alumnos (lo normal para mí es el doble) y han aprobado al final 57, el 83%. Casi todos los suspensos son en 1º. Esto es una mejora respecto al año pasado porque entonces no incluí a los que vienen para no hacer nada, y este año incluyo a todo el mundo. Por otra parte, si observo quién habría aprobado con el sistema tradicional, si el examen fuera el 80% de la nota (la gente con una media de 4 o superior), me salen 15 alumnos en vez de 11, 22% suspensos en vez de 17%. Eso sí, las notas medias son mucho más bajas. Un sistema de evaluación global,  con muchas pruebas de distinta naturaleza y en la que el examen puntúe poco, no altera mucho la tasa de aprobados pero sí aumenta las destrezas adquiridas, la motivación y la nota media. Por otra parte, pongo exámenes cada vez más fáciles y debería aumentar un poco esa dificultad, siempre según lo trabajado en clase.

Lectura: es una cuestión de machaque. Les cuesta muchísimo ir cogiendo comprensión lectora. Este año he sido más constante con hacer los ejercicios de lectura de los libros, adaptándolos sin tocar el texto pero poniendo a a veces preguntas más fáciles. Mejorado: ahora leemos más, y creo que mejor. Para mejorar: quiero que leamos más textos de diferente naturaleza sin caer en el típico libro odioso de lectura obligatoria.

Escritura. Hay que empezar pronto, y trabajar mucho. Cualquier grupo de quinceañeros es capaz de escribir dos párrafos sobre cualquier tema que le interese en un inglés aceptable y comprensible; eso sí, no te garantizo nada hasta el décimo intento. Dos redacciones mandadas para casa por trimestre y lo mismo en los exámenes. Desde 1º de ESO. Se puede, de verdad que se puede, es un error dejarlo para cursos superiores. Mejorado: la escritura en 1º de ESO. Por mejorar: un poco más de creatividad, pero todavía no sé cómo. Más motivación. Las primeras redacciones del año hay que darlas por perdidas, porque creen que si hacen trampa no pasa nada o no me doy cuenta.

Gramática. El punto flaco con diferencia del año, y el que no sé por dónde coger. Donde me he quedado corta de tiempo, he sacrificado practicar gramática. Y además, como el año pasado, los deberes eran voluntarios y nadie los hace. Los propios alumnos me han dicho que preferirían tener deberes. Así que hala: una posible manera de mejorar la corrección gramatical es mandar deberes, no por convicción mía, sino porque los alumnos lo piden repetidamente. No sé cómo hacerlo, porque no puedo pedirles que compren un libro de ejercicios, pero bueno.

Pronunciación. El gran hallazgo de este año han sido las canciones. Empezó con 1º de ESO cantando Tom’s Diner y terminó con 4º A cantando Scar Tissue. En la primera, puede apreciarse que incluso cuando la canción es difícil se puede entusiasmar a un grupo. La segunda no me convence, no es adecuada para cantar a coro, pero se puede ver cómo pronuncian bastante bien sonidos individuales muy difíciles para el hispanohablante, como la vocal de saw, all, ‘cause. Mejorado: mis alumnos nunca habían hablado tanto en inglés. Para mejorar: No es suficiente repetir, todavía no encuentro maneras de que hablen en inglés de manera comunicativa. Y también, sería buena idea trabajar todas las actividades posibles con la misma canción, no sólo cantarla o hacer ejercicios de huecos o de ordenar.

El trabajo en grupos en horas de clase ha funcionado mucho peor. Ha sido menos productivo, a veces por problemas de conducta y a veces porque no sabían qué se esperaba de ellos. Dar un tiempo semanal para el trabajo semilibre en grupos sólo funciona si hay buenos líderes de cada grupo o tareas cuidadosamente prefijadas. El año que viene lo más probable es que no lo elimine completamente, pero sí que reduzca el tiempo reservado a esto.  Eso me llevará a puntuar de otra manera la iniciativa y el trabajo en clase.

Sobre convivencia y mis relaciones con los alumnos, eso sí que ha ido a mejor. No tengo el dato pero mi recuerdo es que he puesto menos “partes”, los avisos oficiales de mala conducta que pueden terminar en expulsión. Y he peleado menos, y me he enfadado menos.

En conjunto, las cosas han salido bien. Quizá no tan bien como podrían, porque siempre se puede mejorar. Estoy menos satisfecha que el curso pasado porque las mejoras no han sido tan dramáticas, pero cada curso tiene sus diferencias, sus problemas o su encanto. Pero también estoy contenta porque ha habido muchos momentos bonitos, sobre todo con alumnos que estaban desmotivados al principio.

21 días, día 20. Mansplaining en miniatura.

DSC_0433Empezamos con 4º. Cantamos. Dos veces la misma canción, una conmigo y otra sin mí. No me parece fácil, y lo hacen bastante bien. Pasamos a ver el tema de vocabulario que preparé ayer. Yo creía que era simple y breve, pero me quedo corta. Odio dejar temas de vocabulario a medio explicar, siempre procuro que cojan una sola sesión. Les cuento, dibujando mal un mapilla en la pizarra, cómo es el urbanismo de Manhattan. Ese tipo de detalles culturales suele gustar; de hecho, nombro todas las islas del archipiélago menos Long Island y alguien me pregunta cómo se llama la isla que me ha faltado.

Reunión de departamento. Los que damos clase en 1º tenemos una reunión el lunes por la tarde con los maestros de primaria de los colegios; les pido información a los otros dos profesores que dan clase ese año. Sobra tiempo y me voy a la biblioteca, a seguir con el proceso de pegar tejuelos y guardar libros con el que llevo toda la semana.

Clase en 1º. Cantamos Don’t worry, be happy, nuestra nueva canción, una sola vez. Llevamos poco tiempo con ella y no se la saben. Como es larga, hacemos un solo intento. Pasamos al libro: hacemos un par de ejercicios relacionados con la escritura: seleccionar información de un texto, resumir, el orden de las palabras en la oración. Aquí les hago comparar con la sintaxis del español para que vean dónde están las principales diferencias. Una niña no está haciendo nada. Le digo que tiene muchas habilidades (dibuja muy bien) y dice que ella no quiere trabajar de eso. Eso es algo desgraciadamente muy frecuente: los alumnos asocian directamente sus habilidades con profesiones. El bueno en matemáticas se plantea ser profesor de matemáticas, la niña que dibuja se plantea (y descarta) ser pintora. No hay nada más allá. Le pongo algunos ejemplos de profesiones donde su atención al detalle, ya sea o no para dibujar, es necesaria: todo lo relacionado con la moda…un niño sugiere arquitectura. Aquí me preguntan “qué hay que hacer para trabajar de….” y contesto alguno.

Llega nuestro pequeño mansplainer: un niño que me pregunta qué hay que hacer para ser policía. Le cuento en qué consisten las oposiciones. El niño levanta la mano, pero no para preguntar, sino para contarme, él a mí, qué le han dicho en su casa sobre el tema (le han hablado de la academia de policía, pero no de las oposiciones). Le pregunto: “¿por qué me estás explicando esto?” No lo sé. “¿Yo te he preguntado?” No. “Cuando me has hecho la pregunta, ¿sabías ya la respuesta?” No. “¿Me he equivocado con lo que te he dicho?” No. “Entonces, ¿para qué interrumpes?” No lo sé. “Está feo que quieras explicarle una cosa a quien te está resolviendo tus dudas”. No es mi intención, pero muchos se ríen. Cambio rápidamente de tema.

Este tipo de interrupción, o que me contradigan, por ejemplo cuando se confunden con la polisemia y creen que el error es mío, es frecuente. Suele haber un par de alumnos en cada clase que intentan quedar por encima. No son rebeldes, suelen ser buenos estudiantes; es otra cosa. Suelen ser ferozmente competitivos. Otra cosa bien distinta son los alumnos críticos o rebeldes, los que cuando propongo un tema para una redacción dicen que prefieren hacer otra cosa o los que dicen que no les gusta la película o la canción que he puesto, por ejemplo.

En el recreo, más biblioteca. Unas niñas y yo casi terminamos de pegar tejuelos en los libros que tenemos amontonados en las mesas. Al final del día, cuento los libros que me quedan. Son unos 80. Eso son unas tres semanas más. Las siguientes tareas gordas son elaborar y comprar una lista de libros, y conseguir que niños con más arte que yo me hagan unos cuantos carteles, que la biblioteca se ve muy sosa. Eso cerraría todas las tareas del año aparte del mantenimiento normal.

Guardia. Llamo a las familias de varios niños enfermos, paso a limpio las actas de la reunión de horas antes, y miro unas estadísticas. Ya tengo las notas medias de 1º: también están en el 5 raspado, y si el curso acabara hoy, suspendería a un tercio de la clase.

Y 3º. Tienen su sesión semanal de trabajar en grupos y toca que revisen su examen.La clase pasa sin más incidente que una pelea de tirarse bolas de papel cuando no miro, entre los alumnos varones de la clase, que no paran.

En 4º, terminamos de ver Romeo y Julieta. No se quieren creer el final. Debatimos un poco sobre la visión que presenta del amor romántico y las relaciones familiares. No son conscientes de que la diferente personalidad de Romeo y de Julieta se debe a que él es libre y ella no, porque son un hombre y una mujer. Romeo les parece “más liberal” y ella “más mimada”.

Este fin de semana no quiero trabajar. Cojo un par de papeles que necesito para escribir esto. Mi última lista de tareas es a un mes vista, la hice el lunes, tenía doce elementos y he hecho la mitad.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2:30
Horas reales trabajadas: 6:30

* No habrá día 21 mañana. Pronto, unas conclusiones.

 

21 días, día 19. Con optimismo.

DSC_0045Los jueves son de relax. 2 horas de permanencia obligatoria, con la media hora de recreo en la biblioteca, y luego dos horas con 4º que dedicamos a que ellos trabajen en grupos mientras yo sólo controlo que no están haciendo otra cosa, o contesto sus dudas. Este método de la hora semanal de trabajo semilibre (haz lo que quieras siempre que sea en grupo y relacionado con la clase de inglés) funciona muy bien y es el momento que casi todos dedican a los ejercicios mecánicos que son muy aburridos de corregir si trabajamos toda la clase junta.

En las dos horas de permanencia trabajo en el departamento para no distraerme, ahora que de nuevo hay calefacción. Trabajar en los despachitos es relativamente raro, y el profesor que lo hace suele tener un punto antisocial: casi todos los profesores prefieren la sala común, donde se charla y te distraes un poco. Pierdes productividad pero tener un poco de camaradería también es importante. Últimamente hablamos demasiado de salud.

termino de corregir casi todo lo que me quedaba por ahí desperdigado, a falta de una o dos redacciones entregadas muy tarde. En 3º, y en los dos grupos de 4º, la nota media está en el aprobado raspado. En 3º, haciendo la media con todos los trabajos entregados y demás, todos aprobarían en septiembre menos uno (de 18). En 4º, repetirían la asignatura siete (de 30). En 1º no tengo cifras exactas aún, las pondré mañana. Estos resultados son inferiores a los del año pasado. Los alumnos de 3º y 4º son capaces, casi todos, de aprobar en Junio. Tengo mucha suerte.

Luego, con los grupos de 4º, les devuelvo sus redacciones, que se quedan, y sus exámenes, que pueden repasar pero que debo conservar yo. La tarea de grupos de hoy es, obligatoriamente, corregir los errores del examen. Sobre las redacciones, el tema era “dame unas instrucciones o una lista de consejos” y varias chicas escribieron “cómo ser feliz y mejorar tu autoestima”. Les cuento a todos, no solo a esas chicas, que la felicidad y la autoestima son independientes, que el pensamiento positivo no puede arreglar todos los problemas… que necesitamos un mínimo de seguridad y comodidad en nuestras vidas para poder permitirnos ser felices y positivos, que no hay culpa en la tristeza, y que el exceso de confianza puede llevar a la imprudencia. Cosas así. Las chicas me dan la razón.

De uno en uno, les aclaro algún detalle sobre su nota de la redacción o sobre la marcha general del trimestre. Los que tienen que repetir la redacción no parecen enfadados ni frustrados, creo que he conseguido que no parezca un castigo. Algunas chicas comentan Romeo y Julieta: una no podía aguantar verla a pedacitos, se la ha descargado y la h visto entera en casa. Alguien me pide que hagamos más práctica de actividades orales.

En casa, organizo el vocabulario que vamos a trabajar mañana. Algo sencillo: las vacaciones. Busco por internet y no me gusta nada: ejercicios aburridos de rellenar huecos con vocabulario muy específico y poco útil, o material americano pensado para alumnos nativos en Primaria. Utilizo diversas fuentes para organizar un guión, que usaré para intentar que los alumnos aporten lo básico y complementarlo yo. Miro qué trabajo que hice el año pasado es reciclable ahora: dos lecciones sí y una que no. Me hago un calendario-guión para lo que queda hasta el próximo examen. Tengo lecciones programadas al detalle para cuatro días, una idea que estructura la clase para otros cuatro días, y nada pensado para un día. Es suficiente por el momento.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales: 6:30

21 días, día 18. Futuro lejano.

L's nailsLos miércoles empiezo con una guardia. Falta un profesor para 4º y como son pocos me los llevo a la biblioteca. Ellos estudian o charlan mientras yo pongo tejuelo a una pila de libros. Me preguntan alguna duda. Surge algo relacionado con el Bachillerato, y alguien no sabe si por aquí se puede estudiar la variedad de Artes Escénicas. Me voy al ordenador a consultarlo en Internet. Aquí, el drama: al menos cuatro chicas quieren estudiar bachillerato de arte o de artes escénicas, pero o los padres se lo prohíben porque quieren que estudien algo del estilo de Derecho, o de todas maneras da igual porque vivimos a una hora y media de la ciudad donde pueden estudiar artes escénicas. En el otro instituto de nuestra localidad, el grande, sí hay artes visuales. Pero artes escénicas, sólo en tres institutos de Sevilla capital. Me cuentan algo sobre el punto de vista de los padres, que quieren para ellas una trayectoria parecida a la que tuve yo hace veinte años.

No existen facilidades de ningún tipo para los estudiantes que quieren estudiar algo que requiera desplazarse. Esto afecta a los que quieren estudiar ciclos formativos más que a los que hacen Bachillerato. Es muy difícil animarse a estudiar viviendo en una esquina del país. Mucho.

A continuación, clase con los mismos alumnos y un puñadito más que se nos incorpora. Hoy, repito la misma clase sin variación a dos horas diferentes. He cogido una lectura de uno de los libros de texto que trataba el tema de nuestro último vocabulario, la he pasado a ordenador porque queda mejor y más limpio que en fotocopia, y le he añadido más preguntas de comprensión lectora de las que el libro proponía. Texto teóricamente difícil, preguntas fáciles. El texto no les engancha, pero contestan a mis preguntas sin problema. Recomiendo que vean Nueve Reinas y Luna de Papel, y veo alguna niña tomar notitas. Alguien tendrá sesiones de cine este fin de semana.

En 3º, nada nuevo que contar. Hacemos ejercicios salteados del libro, vuelvo atrás en el temario, no tengo prisa por terminar temas porque me he adelantado.

En 1º, a raíz de llamar la atención a una niña que no hace nada, pregunto cuántos han repetido una vez en en colegio y una vez 1º. Son 4 o 5 en una clase de 25 alumnos. En primaria se puede repetir una sola vez, y en secundaria sólo te puedes matricular con menos de 18. Resumiendo: los niños españoles tienen dos oportunidades de repetir en la educación obligatoria, que puedes ser una en primaria y una en ESO o dos en ESO. Los niños de esta clase en esa situación puede que consigan terminar la ESO con 18, si no repiten más veces, pero en algunos casos están esperando a cumplir 16 para que dejen de obligarlos a venir. Y de verdad: yo no conozco nada que anime o motive a los alumnos en huelga de brazos caídos.

A pesar de esto hoy la clase va muy bien. Trabajamos con verbos de movimiento y casi toda la clase quiere resolver ejercicios. Me enfado con un niño que suele intentar corregirme y le digo que para el lunes tiene que dar él  una miniclase de 15 minutos.

Horas lectivas: 4.
No lectivas: 1:30

21 días, día 17. Sísifo y el ruido.

DSC_0121

Empezamos con 3º. Me recuerdan que toca cantar, y les digo que no tengo escogida una canción. Después del chasco de la última, de la que todos acabamos aburridos sin que fueran capaces de cantarla en condiciones, no he tenido ganas de elegir una nueva. Pienso en varias pero ninguna me gusta para ellos. Remato la gramática que medio empecé ayer, y a continuación pasamos a repasar un vocabulario. Los libros de 1º, 2º y 3º amplían todos el campo semántico del paisaje urbano, los nombres de las tiendas, etc., algo que no es frecuente: lo normal es que cada campo semántico aparezca una sola vez. Empiezo por repasar oralmente y en inglés el vocabulario de los cursos anteriores, poniéndolo en el contexto de si aquí tenemos o no cada uno de los edificios que nombramos. Algunos no se acuerdan para nada del vocabulario de 1º y 2º. No da tiempo a ver completo lo que el libro propone para este curso, acabaremos mañana.

En 4º, les digo sus notas, sin repartir los exámenes porque eso lo haré el día que les toca trabajar en grupo. Trabajamos el vocabulario que el otro grupo de 4º vio el viernes: leyes y delitos. Están muy apáticos y no muestran el menor interés, a pesar de que el tema lo escogieron ellos.

Hueco. El lunes tengo una reunión con los maestros que dan Primaria en los colegios de la zona y dedico este rato a buscar estadísticas sobre los alumnos que han entrado en 1º este año. Las comparo con sus resultados del último examen y me vengo abajo: nadie remonta. ¿Van a salir con el nivel relativo con el que entraron? ¿han aprendido algo en seis meses?

En la biblioteca, lo de siempre, incluyendo una pequeña pandillita que hace ruidos en la puerta y sale corriendo cuando me acerco. Tienen el patio a su disposición y hoy hace sol. Es, como otras veces, mucha necesidad de atención.

Las dos horas siguiente seguidas las paso con una clase de 2º: la primera hora, Alternativa, vieno el final de El Viaje de Chihiro, y la segunda, de guardia. Aprovecho para corregir las redacciones de 1º. La 2º hora es un griterío constante. De guardia tengo dos reglas: las mesas y sillas no se mueven y todo el mundo está sentado en una silla. ¿Parece obvio? Lo que muchos quieren es amontonarse, sentarse en las mesas, formar corros, correr por el pasillo… Unos trabajan y otros charlan, o más bien gritan. No lo repito mucho para no ser muy pesada, pero es así: en los camios entre clase y clase, en los recreos incluida la biblioteca, y en cualquier momento de trabajo más o menos libre, los alumnos no hablan: gritan. Todos a la vez.

Terminamos con 1º. Reparto los exámenes y las redacciones, y apunto en la pizarra algunos de los errores más frecuentes para que los pongan en el cuaderno. Están muy callados y formalitos porque los han reñido. Les digo cuáles han sido las partes mejores y peores del examen, y pasan cerca de media clase comparando y corrigiendo los ejercicios en el cuaderno. Me confirman que un tercio de la clase entiende pero no sabe construir los dos tiempos verbales que son el plato fuerte de la gramática de este curso. A ver qué hacemos con eso mañana.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2:30
Horas reales trabajadas: 6:30.

21 días, día 13. Crímenes, pero de castigos, poco.

DSC_0036Los viernes tengo un día completito. de 8:30 a 3 sin pausas.

Empezamos viendo el vocabulario sobre delitos y leyes en 4º. Introduzco las palabras en inglés y explico en español las diferencias culturales que me parecen más importantes: el trabajo del fiscal que ven en las series americanas, qué es un juez de instrucción, la diferencia entre “murder”, homicidio y asesinato. Los delitos los divido en dos campos semánticos, “contra la propiedad” y “contra las personas”. Alguien me pregunta por la obligación o el derecho de testificar de las víctimas y al final de la clase esta persona me cuenta en privado que fue víctima de un delito que está denunciado y no sabe si puede o debe estar presente en el juicio, o si afecta que es menor de edad. No sé contestar a su pregunta pero le digo con quién debe hablar.

A la hora de la reunión de departamento, tardo muy poco en informar de algún asunto. Ayer nos arreglaron el ordenador: voy a imprimir algo y no se enciende. El profesor que se encarga de estas cosas lo hace como yo la biblioteca: en los huecos que le deja todo lo demás y sin formación específica. Su función es sólo llamar al servicio técnico, que devolvió el ordenador ayer, supuestamente ya arreglado. El compañero se enfada más que yo.

Compruebo que los CDs de audio que acompañan a los libros de texto no están del todo ordenados, no se sabe qué hay. La próxima vez que tenga un hueco en el que no esté libre la biblioteca, los ordeno. Pero me voy a aprovechar el ratillo que me queda catalogando libros. Me da por contar cuántos me quedan. Son unos 120. Calculo 5 horas.

Examen de 1º de ESO. 23 nenes en lista, faltan 4, de los otros 19, 8 no traen la redacción que les encargué hace semanas. Uno me entrega un trabajo de cuatro folios con fotos enormes a todo color y se lleva un enorme chasco cuando le digo que está prohibido usar traductor online. “Es que sólo traduje esta palabra”. No, más bien la mitad del trabajo. He dicho mil veces que no hagan eso, pero siempre hay alguno que cree que hacer la redacción en español, traducir al inglés lo que saben de memoria, y traducir con un traductor automático lo que no saben, es el método correcto. Durante el examen, hace muchísimas preguntas. Muchos me preguntan la solución a los ejercicios. La niña a la que he adaptado el material hace el examen casi entero, con un poco de adulación y de venga-tú-puedes por mi parte.

En el recreo, la niña castigada empieza a diseñarme unos carteles. Alumnas de 4º reparten claveles porque es San Valentín, pero a mí nadie me regala ninguno (y me da coraje). Al final del día una niña me da un corazón azul de origami. Es el primer regalo de un alumno en 7 trimestres (sí, me acuerdo muy bien del anterior).

La guardia es muy tranquila, no hay ningún niño expulsado. Corrijo sin ganas.

A la siguiente hora, entrego una tanda de redacciones y repaso los errores más comunes. Algunas parejas no se callan en toda la hora por más que llame la atención. Es un grupo bueno, pero algunos alumnos, precisamente porque comprenden casi todo y se mantienen cómodamente en el aprobado, no prestan atención se haga lo que se haga. Este problema es frecuente en clase de inglés porque son muy heterogéneas. Les repaso y explico los errores más frecuentes de la redacción. He notado que se equivocan mucho en un tema de gramática que me parece fácil pero no se suele tratar a su edad. Les hago votar: ¿quieren que cambiemos el tema 7 del libro, que es la voz pasiva, por el tema propuesto, usos del infinitivo y el gerundio? El tema nuevo gana 8 a 1 con muchas abstenciones. Y vemos muy rápidamente un vocabulario sencillo, añadiendo unas cuantas palabras más a un ejercicio del libro.

El día termina con otro grupo de 4º y Romeo y Julieta, pero antes me ponen en un aprieto. Les propongo que vayan a Portugal a ver una película porque el cine es en versión original con subtítulos en portugués, y algunos estudian portugués además de inglés. Me piden que convirtamos eso en una excursión, y les digo que lo hablaré con el profesor de portugués a ver si lo organizamos entre los dos.

En casa, corrijo una tanda de redacciones. Son lentas y aburridas de corregir, con unos errores tremendos para el nivel que se esperaría de este curso. Hay varias causas: no tienen ninguna costumbre de hacer redacciones porque en la ESO no siempre se hacen. Además, primero hacen un trabajo perfecto y completo en español y luego lo traducen, lo que lleva a más errores que trabajar en inglés con lo que uno sepa, aunque sea poco. Varios alumnos deberían repetirla. No quiero que lo vean como un castigo. Me veo venir que van a reaccionar mal el lunes.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 8.

 

 

21 días, día 12. De aquí para allá.

DSC_0006

Hoy voy al dentista antes del trabajo. Los jueves tengo una hora no lectiva a las 10:30 y biblioteca a las 11:30 y eso me da margen para ir a hacer algún recado. He avisado de que puede que llegue tarde, pero al final llego antes de la hora. Hay otra compañera que ha venido a trabajar con fiebre.

Hago fotocopias del trabajo que me voy a llevar a casa para no tener que cargar con cinco libros. Me convocan a una reunión: el jefe de área, que nos coordina a los jefes de idiomas, lengua y sociales, nos dice que un informe que hemos elaborado rellenando casillas en un formulario hay que repetirlo en un formato más abierto. Se nota que no quiere molestar, que no quiere que nos enfademos porque haya que repetirlo, y que él sólo es el mensajero. Igual que yo, que no haré el informe, lo tiene que hacer otra persona.

Selecciono un material especial, con juegos y dibujos, para un par de personas de 1º. Saco de su clase a la niña con la que he tenido tantos problemas. Le aplico un clásico palo/zanahoria: si no distraes a la gente trabajas con estas fichas. Si me das más guerra y no dejas trabajar, te las quito. Le parece todo bien y no me discute.

En la biblioteca, se mezclan quienes leen, estudian, me piden que les recomiende un libro, me ayudan, o se aburren y distraen. Hay una gran cantidad de libros fuera de sitio: los que vinieron ayer, cuando había otra persona, desordenaron mucho más que cuando vigilo yo. Otros profesores se sorprenden mucho de que los alumnos vengan a la biblioteca sólo a estar, o a molestar. A veces creo que buscan llamar la atención, que se les haga caso aunque sea para reñir y echarlos.

En la hora siguiente, corrijo algunos exámenes, pocos. Y luego tengo una hora de trabajo semilibre por grupos en 4º. Les digo que trabajen una estructura gramatical con un mínimo de ejercicios del libro que ellos quieran y dos de los tres grupos hacen más de lo exigido. Hablo con la chica que no quería trabajar con un chico que dijo algo ofensivo. Él no se ha disculpado y está esperando que las chicas, de las que dependía su puesto en un grupo de trabajo, actúen. Le digo, a él y  toda la clase, que lo primero es disculparse y luego están los “peroesqueyo”. La sanción del chico por aquella ofensa podría acabar siendo que al no estar en ningún grupo, va a perder un 20% de la nota final. Sólo depende de si se disculpa. Para terminar, en el otro grupo de 4º les cuento en qué consiste el trabajo que deben entregar dentro de un mes. Se ponen muy nerviosos cuando les digo que deberán hacer una exposición oral.

En casa, termino de preparar una sesión de vocabulario para 4º. Los alumnos escogieron en Septiembre una docena de los temas que salen en los libros de que dispongo, y este tema en concreto (delitos) no me gusta como viene en ninguno. Así que cojo la parte relevante de todos los libros que tratan el tema, sintetizo, añado, y me monto el guión de la clase de mañana.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 6.

21 días, día 9. De excursión.

DSC_0387La excursión no era para mí, sino para algunos de los alumnos, por lo que con los que quedaban no era buena idea tener una sesión de clase normal, sino sólo repaso.

Hoy las máximas son de 14 grados y en el IES hace más frío que en la calle, por la orientación norte y la poca luz natural. El frío me pone peor el dolor de espalda. Voy todo el día cargando con dos bolsos llenos de libros. El dolor se me pasa cuando dejo de tener frío, afortunadamente.

A primera hora, me enfado, y mucho. Dos personas en una clase de catorce se han traído una fotocopia con la letra de la canción. ¿Excusa? “que hoy tocaba película”. Pero sí se han traído, muchos de ellos, el cuaderno de clase. Lógica, ninguna. Les digo que yo traigo Plan A, B, C, D y E y que no hay motivo para dejarse los materiales en casa. Esperamos a que la conserje le dé a un diferencial que ha saltado antes de poner 40 minutos de Romeo y Julieta.

Cuando una niña dice que en la película han hecho algo “como los gitanos”, paro la película. Le digo que ese tipo de comentario es racista, y la niña se ofende, pues “los gitanos” tienen ese comportamiento y “eso no es malo, es que ellos son así”. Le digo que muchos payos también son así, que hay mil comportamientos que calificamos de “gitaneos” y que la mayoría son simples insultos. La chica sigue defendiéndose. Un niño (que no es blanco) me da la razón cuando digo que si tuviéramos gitanos en la clase hablaríamos de otro modo. En este tipo de situaciones yo estoy en una línea muy fina porque hay niños que pueden sentirse insultados, y un “la maestra me ha llamado racista” puede ser un problema. Antes, cuando lo de las fotocopias, les dije que yo no creo ue haya personas malas sino gente que actúa mal, y ahora le digo que sé que no tenía mala intención. Seguimos con la película.

En la hora de biblioteca, catalogo unos cuantos libros más.

En la siguiente clase han venido solo seis: siete de excursión, y tres no han venido probablemente porque no han querido. Contaba con tener a poca gente y uso el “Workbook” de la pizarra digital. Los libros de texto de inglés suelen venir en dos tomos que vlen cada uno tanto como un libro entero. El libro normal, que es el único que se puede pedir en el programa de gratuidad de libros de texto, tiene colorines, actividades mecánicas, y actividades comunicativas. El libro de actividades, que queda fuera del programa de gratuidad (no es que no se puede pedir “además”, es que no se puede pedir “en lugar de”), tiene actividades mecánicas, el suplemento gramatical, y cuestionarios de autoevaluación, todo ello en blanco y negro y con un mínimo muy mínimo de ilustraciones. Tenemos órdenes “de arriba” (yo no sé si son a nivel provincial o autonómico) de no mandar ningún material obligatorio que no sea un solo libro de texto gratuito, por lo que está prohibido pedir que los niños se compren el libro de actividades. Por eso insisto con la explicación teórica de la gramática: las papelerías no quieren traer unos libros que a lo mejor no se venden, y los niños no se van a comprar un libro sin que les obliguemos. En cualquier caso, tengo los ejercicios del libro de actividades en el libro digital que sólo se puede usar en el aula, y hacemos algunos de los más comunicativos entre lo que hay par elegir. También practicamos pronunciación porque se lían con palabras simples.

Tenemos un recreo tranquilo en la biblioteca. Mis voluntarios ordenan libros mientras yo presto, registro devoluciones y catalogo.

Y terminamos con 1º, que no tiene un bien día. Tenemos un lesionado llorando flojito de dolor y una marabunta de enfermeros voluntarios. Además intentamos leer un texto y no damos pie con bola: en el ejercicio de verdadero/falso, intentan resolver sin entender, simplemente comparando frases del texto a ver si son iguales. Les explico que esa clase de lectura literal no sirve si el ejercicio es un poco más complejo, que tienen que entender lo que leen. No puedo ayudarles si no me hacen preguntas. Esto es algo que pasa a menudo, y en más clases, no sólo ésta: un muro de caras que no contestan, no preguntan sus dudas, no hacen nada, esperan a que yo interprete que su silencio significa “no lo sé”. De hecho, es muy raro que alguien me diga que no sabe o que no entiende.

Están a dos horas de clase de un examen y no los veo nada preparados.

Horas lectivas: 3.
Horas no lectivas: 1:30.
horas reales: 4:30

 

21 días, día 6. Una retirada a tiempo.

Los viernes tienen el horario más cargado de toda la semana. 4º, reunión, 1º, biblioteca, guardia, 3º, 4º. Teóricamente, no tengo ni un momento de descanso en 6 horas y media. La realidad es que la guardia es tranquila y me da tiempo a comerme el bocadillo.

En 4º, alguien ha intentado salir en un programa de televisión y se ha sentido engañada. La consuelo comentando algo sobre los procesos de selección que se hacen en los programas donde no salen famosos: tertulias, realities, etc. De ahí pasamos a rematar la última parte de gramática del trimestre. Explico en español y pongo los ejemplos en inglés en la pizarra, como ya pasó con el otro grupo que tuvo una clase parecida a principios de semana. Y con esto, no más gramática hasta dentro de cinco o seis semanas.

La reunión es del Departamento de inglés. Somos tres. Nos reunimos en la sala de profesores porque el despacho está helado. Otros profesores entran y salen. A la vista de una estadística que me han dado de Dirección, comentamos con mejor perspectiva  los resultados del primer trimestre. Tenemos un poco de “sesión de desahogo” y ponemos posiciones en común porque dentro de dos semanas, dos de nosotros tenemos una reunión con los maestros de 6º de Primaria de los colegios cercanos, para ir organizando el “tránsito” de los niños.

En 1º, tengo la sensación de estar dando clase a un tercio de los alumnos. Cantan todos. Hacen un ejercicio escuchando una grabación y casi nadie lo entiende. Vemos, esta vez sí en inglés, cómo se da permiso y se prohíbe. Pongo una tabla en la pizarra porque no me gusta cómo viene el tema en el libro, y la copian. Y para terminar hacemos un par de ejercicios del libro. Un tercio parece pillarlo a la primera, la cuarta parte no quiere hacer nada pero no impiden trabajar, y el resto acaba por pillar el concepto al final, a base de repeticiones.

En la biblioteca, nada nuevo. Como siempre, protestas enérgicas de la gente que quiere sentarse en los puntos de paso: “¡Ni que estuviera aparcado en doble fila!”.

En mi guardia de los viernes, me voy a la sala que se usa para los alumnos expulsados de clase. Si un niño da mucha, mucha guerra, se le pone un “parte”, un formulario que detalla qué ha hecho, y es opcional mandarlo (o mandarla) a esta sala, donde el profesor sólo lo admite si hay “parte” con deberes para que haga en el rato que pasa allí. Es un rato muy tranquilo. Como no tienen público y la sanción no la has puesto tú, no te discuten. Hoy también tengo que hacer llamadas de teléfono a padres de niños enfermos, para que los recojan. Entre dirigir el tráfico para que los niños entren en su clase, conseguir unos papeles y hacer llamadas, se va media hora. Más tarde, tengo una cantidad desacostumbrada de expulsados: tres. Por responder a voces, y por hablar con el compañero. Aprovecho para pasar a limpio las actas de la reunión que tuve antes.

En 3º, nos rendimos definitivamente con What Can I Do de The Corrs. No la cantan bien, y algunos se dedican a hacer el payaso. Me enfado. Les digo que no es problema si están aburridos de la canción, pero que me molesta que tengamos tantas “estrellas del rock”, que es como suelo llamar a la gente que llama demasiado la atención. Por un momento, se callan. Acordamos que a la siguiente canción le vamos a dar, la semana que viene, una sola oportunidad, y si no la disfrutan me lo dirán y cambiaremos de método. Después de eso, tienen su sesión semanal de trabajo semilibre en grupos. Resuelvo dudas y les hago de diccionario.

En 4º, ensayamos nuestra canción. Votamos una entre dos versiones de un clásico para usar como karaoke. Esta actividad ha despertado algo. Después vemos media hora de Romeo y Julieta. Es nuestra única sesión semanal en una sala con pantalla.

Salgo tarde, porque recojo libros que me van a hacer falta para trabajar en casa, donde hago un par de cosillas sin muchas ganas.

Horas lectivas: 4
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 7. 6:30 seguidas en el trabajo, sin pausas, y media en casa.
Recursos que he echado en falta: nada nuevo.

21 días, día 2. Un lunes tranquilo.

Los lunes son, para mí, el mejor día. Son tranquilos.

Hoy no hay calefacción, algo frecuente. Según la web de la AEMET, tenemos máximas de 14 grados. El IES tiene fachada norte y aulas orientadas al norte o al sur. Llevo un jersey de cuello vuelto y tengo las manos heladas. La sala más cálida es la sala de profesores, con un radiador, y la biblioteca porque es pequeña y tiene orientación sur.

Mis clases de hoy son 4º A, 3º, 1º. En la primera, a las 8.30 de la mañana, algunos que no suelen participar están especialmente comunicativos y atentos. Empezamos con un discursito sobre las obligaciones de los famosos, porque un corrillo está leyendo una fotocopia en defensa de Justin Bieber después de que lo pillaran conduciendo bebido. Seguimos cantando. Estamos con “Love is all around”. Cantar les motiva y ha mejorado enormemente su pronunciación; todas mis clases cantan unos 10 minutos al principio de la sesión. Dedicamos la segunda mitad de la clase a empezar con “Romeo + Julieta”, la versión de Baz Luhrmann.  Empiezo situando la película en su contexto (Leonardo di Caprio no era famoso, el director es el de Moulin Rouge….) a Shakespeare (no, no es un autor romántico, es contemporáneo de Cervantes). Y luego hago pausas para ver si se van enterando y no han aprovechado para echarse una siesta.

Ahora tengo la única hora dedicada oficialmente a llevar la biblioteca de toda la semana, aparte de los recreos. Catalogo libros y ordeno un poco.

En 3º, lo primero es cantar. Los chicos son minoría y algunos enredan. Uno acaba con una nota en la agenda para que la firmen los padres. Suelo seguir una política de tres avisos y el tercero ha sido por pelearse a manotazos; siempre dicen que es en broma.

Después de cantar, pasamos a un tema algo árido. Aunque teóricamente no debería, doy explicaciones teóricas de gramática. Me ocupan alrededor de una clase de cada diez. Hablo en español, escribo toda la teoria y todos los ejemplos en inglés en la pizarra, y los alumnos lo copian porque el libro de texto no tiene explicaciones teóricas de gramática. Al final del trimestre me entregarán el cuaderno pasado a limpio.

Recreo. Me como un bocadillo en la puerta de la biblioteca (no, no tengo ningún descanso). Se va formando un corrillo de niñas para que les abran la puerta del servicio, porque ese servicio de niñas solo abre los recreos. Entro en la biblioteca para dar instrucciones a mis dos ayudantes voluntarios de hoy, que están encargados de la pesada tarea de pegar cada tejuelo a su libro correspondiente. No uso papel pegatina para imprimir, sino folios normales y cinta adhesiva. La sala tiene una mezcla de estudiosos y niños que se aburren en el patio y no quieren dejar estudiar. Nadie está callado. Hago un par de préstamos.Cuando toca el timbre, lo dejo todo tirado, con montoncitos de libros que hay que colocar en su lugar correcto.

Y por último 1º. En la clase de después del recreo siempre están muy alborotados. Mando callar muchas veces. La última, me tiro cinco minutos de brazos cruzados esperando que se callen y tengan todo el material preparado en la mesa. Unos niños me devuelven hechas unas líneas copiadas, un castigo de último recurso que puse la semana pasada. Un par de personas no paran de hablar en toda la clase, pero son casos donde reñir demasiado no sirve de nada: mejor que hablen y trabajen poco a castigar y que no trabajen nada.

Primero cantamos (cómo no). Estamos terminando con esta canción y no tengo claro cuál sera la siguiente. Hacemos una prueba con el estribillo de Starman. Corean el estribillo después de mí y les pongo la canción entera re ruido de fondo mientras hacen un ejercicio. Les ha gustado. Starman, pues.

Tenemos una sesión de las que más me gustan: vocabulario. Uso el tema del libro, los deportes, y alguno de los ejercicios, pero hacemos más ejercicios y vemos más palabras.

Y ahí quedó. A casa.

Horas lectivas: 3
Horas no lectivas: 1:30
Horas reales trabajadas: 4:30
Recursos que he echado en falta: Calefacción.