Archivo de la etiqueta: en clase

21 días, día 6. Una retirada a tiempo.

Los viernes tienen el horario más cargado de toda la semana. 4º, reunión, 1º, biblioteca, guardia, 3º, 4º. Teóricamente, no tengo ni un momento de descanso en 6 horas y media. La realidad es que la guardia es tranquila y me da tiempo a comerme el bocadillo.

En 4º, alguien ha intentado salir en un programa de televisión y se ha sentido engañada. La consuelo comentando algo sobre los procesos de selección que se hacen en los programas donde no salen famosos: tertulias, realities, etc. De ahí pasamos a rematar la última parte de gramática del trimestre. Explico en español y pongo los ejemplos en inglés en la pizarra, como ya pasó con el otro grupo que tuvo una clase parecida a principios de semana. Y con esto, no más gramática hasta dentro de cinco o seis semanas.

La reunión es del Departamento de inglés. Somos tres. Nos reunimos en la sala de profesores porque el despacho está helado. Otros profesores entran y salen. A la vista de una estadística que me han dado de Dirección, comentamos con mejor perspectiva  los resultados del primer trimestre. Tenemos un poco de “sesión de desahogo” y ponemos posiciones en común porque dentro de dos semanas, dos de nosotros tenemos una reunión con los maestros de 6º de Primaria de los colegios cercanos, para ir organizando el “tránsito” de los niños.

En 1º, tengo la sensación de estar dando clase a un tercio de los alumnos. Cantan todos. Hacen un ejercicio escuchando una grabación y casi nadie lo entiende. Vemos, esta vez sí en inglés, cómo se da permiso y se prohíbe. Pongo una tabla en la pizarra porque no me gusta cómo viene el tema en el libro, y la copian. Y para terminar hacemos un par de ejercicios del libro. Un tercio parece pillarlo a la primera, la cuarta parte no quiere hacer nada pero no impiden trabajar, y el resto acaba por pillar el concepto al final, a base de repeticiones.

En la biblioteca, nada nuevo. Como siempre, protestas enérgicas de la gente que quiere sentarse en los puntos de paso: “¡Ni que estuviera aparcado en doble fila!”.

En mi guardia de los viernes, me voy a la sala que se usa para los alumnos expulsados de clase. Si un niño da mucha, mucha guerra, se le pone un “parte”, un formulario que detalla qué ha hecho, y es opcional mandarlo (o mandarla) a esta sala, donde el profesor sólo lo admite si hay “parte” con deberes para que haga en el rato que pasa allí. Es un rato muy tranquilo. Como no tienen público y la sanción no la has puesto tú, no te discuten. Hoy también tengo que hacer llamadas de teléfono a padres de niños enfermos, para que los recojan. Entre dirigir el tráfico para que los niños entren en su clase, conseguir unos papeles y hacer llamadas, se va media hora. Más tarde, tengo una cantidad desacostumbrada de expulsados: tres. Por responder a voces, y por hablar con el compañero. Aprovecho para pasar a limpio las actas de la reunión que tuve antes.

En 3º, nos rendimos definitivamente con What Can I Do de The Corrs. No la cantan bien, y algunos se dedican a hacer el payaso. Me enfado. Les digo que no es problema si están aburridos de la canción, pero que me molesta que tengamos tantas “estrellas del rock”, que es como suelo llamar a la gente que llama demasiado la atención. Por un momento, se callan. Acordamos que a la siguiente canción le vamos a dar, la semana que viene, una sola oportunidad, y si no la disfrutan me lo dirán y cambiaremos de método. Después de eso, tienen su sesión semanal de trabajo semilibre en grupos. Resuelvo dudas y les hago de diccionario.

En 4º, ensayamos nuestra canción. Votamos una entre dos versiones de un clásico para usar como karaoke. Esta actividad ha despertado algo. Después vemos media hora de Romeo y Julieta. Es nuestra única sesión semanal en una sala con pantalla.

Salgo tarde, porque recojo libros que me van a hacer falta para trabajar en casa, donde hago un par de cosillas sin muchas ganas.

Horas lectivas: 4
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 7. 6:30 seguidas en el trabajo, sin pausas, y media en casa.
Recursos que he echado en falta: nada nuevo.

21 días, día 2. Un lunes tranquilo.

Los lunes son, para mí, el mejor día. Son tranquilos.

Hoy no hay calefacción, algo frecuente. Según la web de la AEMET, tenemos máximas de 14 grados. El IES tiene fachada norte y aulas orientadas al norte o al sur. Llevo un jersey de cuello vuelto y tengo las manos heladas. La sala más cálida es la sala de profesores, con un radiador, y la biblioteca porque es pequeña y tiene orientación sur.

Mis clases de hoy son 4º A, 3º, 1º. En la primera, a las 8.30 de la mañana, algunos que no suelen participar están especialmente comunicativos y atentos. Empezamos con un discursito sobre las obligaciones de los famosos, porque un corrillo está leyendo una fotocopia en defensa de Justin Bieber después de que lo pillaran conduciendo bebido. Seguimos cantando. Estamos con “Love is all around”. Cantar les motiva y ha mejorado enormemente su pronunciación; todas mis clases cantan unos 10 minutos al principio de la sesión. Dedicamos la segunda mitad de la clase a empezar con “Romeo + Julieta”, la versión de Baz Luhrmann.  Empiezo situando la película en su contexto (Leonardo di Caprio no era famoso, el director es el de Moulin Rouge….) a Shakespeare (no, no es un autor romántico, es contemporáneo de Cervantes). Y luego hago pausas para ver si se van enterando y no han aprovechado para echarse una siesta.

Ahora tengo la única hora dedicada oficialmente a llevar la biblioteca de toda la semana, aparte de los recreos. Catalogo libros y ordeno un poco.

En 3º, lo primero es cantar. Los chicos son minoría y algunos enredan. Uno acaba con una nota en la agenda para que la firmen los padres. Suelo seguir una política de tres avisos y el tercero ha sido por pelearse a manotazos; siempre dicen que es en broma.

Después de cantar, pasamos a un tema algo árido. Aunque teóricamente no debería, doy explicaciones teóricas de gramática. Me ocupan alrededor de una clase de cada diez. Hablo en español, escribo toda la teoria y todos los ejemplos en inglés en la pizarra, y los alumnos lo copian porque el libro de texto no tiene explicaciones teóricas de gramática. Al final del trimestre me entregarán el cuaderno pasado a limpio.

Recreo. Me como un bocadillo en la puerta de la biblioteca (no, no tengo ningún descanso). Se va formando un corrillo de niñas para que les abran la puerta del servicio, porque ese servicio de niñas solo abre los recreos. Entro en la biblioteca para dar instrucciones a mis dos ayudantes voluntarios de hoy, que están encargados de la pesada tarea de pegar cada tejuelo a su libro correspondiente. No uso papel pegatina para imprimir, sino folios normales y cinta adhesiva. La sala tiene una mezcla de estudiosos y niños que se aburren en el patio y no quieren dejar estudiar. Nadie está callado. Hago un par de préstamos.Cuando toca el timbre, lo dejo todo tirado, con montoncitos de libros que hay que colocar en su lugar correcto.

Y por último 1º. En la clase de después del recreo siempre están muy alborotados. Mando callar muchas veces. La última, me tiro cinco minutos de brazos cruzados esperando que se callen y tengan todo el material preparado en la mesa. Unos niños me devuelven hechas unas líneas copiadas, un castigo de último recurso que puse la semana pasada. Un par de personas no paran de hablar en toda la clase, pero son casos donde reñir demasiado no sirve de nada: mejor que hablen y trabajen poco a castigar y que no trabajen nada.

Primero cantamos (cómo no). Estamos terminando con esta canción y no tengo claro cuál sera la siguiente. Hacemos una prueba con el estribillo de Starman. Corean el estribillo después de mí y les pongo la canción entera re ruido de fondo mientras hacen un ejercicio. Les ha gustado. Starman, pues.

Tenemos una sesión de las que más me gustan: vocabulario. Uso el tema del libro, los deportes, y alguno de los ejercicios, pero hacemos más ejercicios y vemos más palabras.

Y ahí quedó. A casa.

Horas lectivas: 3
Horas no lectivas: 1:30
Horas reales trabajadas: 4:30
Recursos que he echado en falta: Calefacción.

This is just to say – lección.

Nivel: 2º ESO en adelante. Se requiere comprender el Present Perfect.
Gramática: Present Perfect, Past Simple, relativo “which”.
Vocabulario: no se trabaja un área concreta, pero puede ser un punto de partida para comida o la cocina. También se pueden trabajar conceptos de métrica como free verse, blank verse, stanza, etc.
Destrezas: Todas.
Duración: una hora, quizá tiempo extra para presentar el trabajo hecho por los alumnos.

1. En primer lugar, dictamos este poema de William Carlos Williams. Repetimos cada verso dos o tres veces y al final, el poema entero seguido. Vocabulario previo: poem, dictation, dictate, title, line, blank verse, free verse, stanza. syllable, rhyme, rhythm.

This is just to say

I have eaten
the plums
that were in
the icebox
and which
you were probably
saving
for breakfast
Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold

2. A continuación pedimos voluntarios para leernos el poema y escribirlo en la pizarra, para que lo puedan corregir. Aclaramos los problemas con el vocabulario (eaten, plums, icebox), la ortografía, (eaten, which, delicious, breakfast), y la pronunciación (just, plums, probably, delicious). Esto podemos practicarlo con la repetición o no, según cómo sea la clase y sus necesidades.

3. Comprobamos la comprensión del texto con algunas preguntas, orales o por escrito. Where would you find this? (in a post-it note) What type of person can write this? What sort of person is it intended for? Do you like it? (mis alumnos suelen estar de acuerdo en que la nota la ha dejado un hermano pequeño, o un hijo a una madre: de alguien mimado para alguien que supuestamente tiene más autoridad en la familia).

4. Por último, animamos a los alumnos a componer, solos o en grupo, sus propios poemas-nota. Yo recomiendo que empiecen por pensar quién es la “voz” del poema. Por ejemplo, ellos. Y a quién se dirigen: por ejemplo, a su madre. A continuación, escribir toda la nota seguida, y entonces, recortar y añadir para dar una forma con cierto ritmo. También pueden escribir espontáneamente, o si tienen poca destreza, imitar el modelo.

Es una buena idea que el profesor componga también, al mismo tiempo que los alumnos, o o por lo menos antes de que los alumnos compartan su trabajo.

A continuación: ejemplos de trabajo de alumnos.
*
I am going to the
Cinema
I am buying
Popcorn
I’ll come back
later
Good night
Mum.

*

Life road
you decide it
with sweat and effort
you do it
until the sun hides.

Love the fun moments
with your friends and family
because for some life starts
for others it ends.

*
Note from a cousin.
I used all the hot water, so if you have a shower it’s gonna be cold. I’m sorry, but this is life when you share a flat, and if you get angry, have a shower, but the water will be cold.
*

I have eaten strawberries,
because I was hungry, that were cold.
And I ate them with cream.
They were delicious.

*

Sorry Angela, I have eaten
your favourite cereal.
Sorry.
I hope you
don’t get angry at me.
Sorry, I couldn’t
resist the temptation.
I promise you
When I go to the shopping centre
I’ll buy you a present.

*

Attention!
Is dangerous for you
if you try to pass.
You can lose your life
But think, you can win!
It’s so difficult, because
that is an attraction.

poem chicken

 

 

La selección de cursos en Secundaria

Me ha pasado varias veces que en Junio, alguna familia me pregunta si el curso próximo voy a volver a dar clase a sus hijos. Es uno de mis mayores orgullos como profesora: que los niños y las familias quieran repetir. En esos casos, yo siempre tengo que contestar “espero que sí, lo sabremos en Septiembre”.

La elección de grupos de cada mes de Septiembre la espero con los nervios con los que esperaba cualquier primer día de curso cuando era pequeña. tenemos que escoger en Septiembre por dos motivos. El primero es que algunos profesores, por razones administrativas que no vienen al caso, no llegan al centro educativo hasta Septiembre. El segundo, que a veces no sabemos seguro cuántos grupos va a haber de cada nivel. Por ejemplo, dependiendo de la matriculación podemos tener 3 o 4 grupos de 1º de ESO y no lo sabemos con seguridad hasta Septiembre.

Bien, para escoger grupos nos reunimos todos los profesores del mismo departamento, y nos repartimos las clases, a veces con un poco de fricción y a veces amistosamente. El proceso se supone que es consensuado, y algo de debate siempre hay. Si no es posible escoger simplemente por consenso, primero escogen los catedráticos, luego los profesores definitivos por orden de antigüedad y luego los interinos. Pero esto la norma no lo explica muy claro, y puede ser que Andrés escoja lo que quiera, y luego Bea y Carlos se queden con las migas, o puede ser que se haga como repartiendo naipes: escoge Andrés, luego Bea, luego Carlos. Otra vez Andrés y así hasta que nos hemos repartido todos los grupos. A esto se llama “hacer rondas” y es el método más frecuente. De hecho, en casi todos mis repartos hasta ahora, primero se hace ronda, y luego se hacen algunos cambios si la ronda ha dejado cosas mejorables.

Es normal tener en cuenta que haya continuidad, si se puede: si Andrés el año pasado dio 2º de la ESO, este año es normal que quiera dar 3º. No a todo el mundo le importa este criterio. Hay profesores que después de haber tenido buenos resultados con unos materiales y recursos concretos, tengan ganas de reutilizarlos con alumnos nuevos. También hay gente que quiere dar la menor cantidad posible de niveles distintos, y gente a la que no le importa tener cursos de muchos niveles. Aquí, mis preferencias personales son: dar pocos niveles, y tener continuidad, en ese orden. Me agota tener más de tres niveles distintos. He llegado a tener cinco.

También es importante que las horas de clase sumadas de cada profesor sean 20 o 21. En mi departamento de Inglés tenemos bloques de 2, 3, y 4 horas semanales, así que la suma no siempre es sencilla.

Finalmente, ¿por qué el reparto no es fácil? Porque los cursos superiores tienen fama de mejores: niños menos rebeldes y contenidos más estimulantes para los profesores. No es tan simple, os lo cuento curso por curso.

Primero de la ESO es duro, porque los alumnos son niños, no son adolescentes, y no saben estar en el aula. Hay gente a la que les gusta su falta de cinismo, y la posibilidad de hacer con ellos actividades más o menos infantiles (dibujitos, Halloween, etc).

Segundo de ESO puede hacerse más duro que 1º porque es el tapón de atascado de repetidores y del alumnado más conflictivo. No tiene por qué ser malo, pero si hay problemas, van a estar aquí. Es un motivo para preferir 1º.

Tercero de ESO es mi curso favorito. Los alumnos son definitivamente adolescentes, no niños, pero la mayoría aún no ha pegado el estirón definitivo, y como no son los mayores, todavía te tienen cierto respeto. En mi asignatura, inglés, es un año crítico para enseñar a redactar. Hay profesores, en cambio, a los que precisamente no les gusta ese carácter indeterminado, “a medio hacer”, del quinceañero, y evitan este curso y 4º también.

Cuarto de ESO tiene un enorme ventaja: las características del sistema de repetición de cursos hace que muy raramente haya alumnado conflictivo aquí. Es el año con menos repetidores. Es un año a veces un poco difícil porque definitivamente, ya no son niños y se pueden subir un poco a las barbas por esa razón. Empiezan a sentirse adultos.

Primero de Bachillerato es la gran estrella, el año favorito de casi todos. Inconveniente: demasiados alumnos llegan con mal nivel desde la ESO. Ventaja: A algunos profesores les parece que el nivel que se imparte en Bachillerato es más complejo y estimulante que el trabajo en la ESO. Yo no estoy entre esos profesores; no me divierte más trabajar la pasiva que trabajar el presente continuo.

Finalmente, en segundo de bachillerato vas a tener un alumnado con mucha motivación para terminar, sin conflictos graves, y donde se supone (puede ser mucho suponer) que la gente tiene las ideas claras y va a trabajar. Inconveniente: lo más seguro es que te mates a corregir exámenes y trabajos.

Así que por eso, cuando los profesores terminamos un curso, no tenemos ni idea de si vamos a repetir con las mismas clases al año siguiente. Depende de nuestros gustos, y también de hacer un reparto justo con los compañeros de departamento.

El copiado

Tengo una pelea mil veces repetida con los alumnos de 1º de la ESO. Les digo: “Haced tal cosa que viene en el libro. Tenéis cinco ( siete o diez) minutos”. La idea es que pasado ese tiempo, lo corregiremos tanto si han terminado como si no. Mi objetivo es que pasen X tiempo pensando solos o por parejas, y si algunos tienen problemas, que el tiempo extra se emplee durante la corrección.

Pasa el tiempo, y hay quien no ha empezado siquiera, porque estaban copiando todo el enunciado con su mejor letra. “¿Cuándo fue la ultima vez que os mandaron un copiado?” Me dicen: “El año pasado había que copiarlo todo”. Y me pregunto, maestras de primaria: ¿Por qué? ¿De qué sirve copiar después que que han aprendido a escribir?

El copiado es, casi casi, la peor de las malas costumbres bienintencionadas que se pueden tener en educación. Odio tener que enseñar a mis alumnos a dejar de hacerlo en el aula.

 

Preguntas para maestras de Primaria

Y digo maestras porque en los grupos de 1º de la E.S.O. que conozco, se ha nombrado a un solo maestro y a una docena de maestras.

Mi primer contacto con los cursos iniciales de la Secundaria tuvo lugar cuando ya llevaba varios años de profesora, siempre dando 3º, por lo que me había acostumbrado a esperar ciertos comportamientos en clase de los alumnos. Dar clase en 1º de la ESO supuso un cambio mucho más grande en mis métodos y en la convivencia en clase de lo que yo esperaba, porque mis alumnos, incluso siendo oficialmente “buenos” en comportamiento y en nivel académico, vienen con unos métodos de trabajo que para mí no funcionan.

En primer lugar, la frecuencia con la que esperan atención personalizada, y no sólo porque no entiendan algo. Maestra, mira lo que tengo. Maestra, mira lo que hago. Maestra, mira mis deberes. Maestra, quiero opinar sobre lo que estás diciendo. Maestra, quiero contarte una cosa que me ha pasado. Maestra, mira lo que me ha dicho. Algunos alumnos, entre el 10 y el 20% de la clase, no se dan ni cuenta de que si de ellos dependiera yo no daría clase: estaría hablando con cada uno de ellos toda la hora. Otros, alrededor del 50% de la clase, oscila entre una y tres llamadas de atención irrelevantes por día. Por otra parte, si no les hago caso IN-ME-DIA-TA-MENTE, un “¡Maestra”!” se convierte en dos, o cinco o los que sean. Y la pregunta es: ¿en Primaria hacen lo mismo? ¿qué hacéis allí? ¿les hacéis todo el caso que ellos exigen? ¿se supone que es cosa de la edad? ¿Cuántos alumnos tenéis por clase? ¿cómo se les hace conscientes de que mi atención es para todos?

En segundo lugar, no saben lo que es el espacio personal. Se acercan demasiado, me agobian, me dan toquecitos, incluso alguna vez me han hecho tropezarme porque no espero estar rodeada por todas partes (tropezarme con niñas que no me llegan al codo es un susto grande para las dos). Pregunta: ¿por qué no se les enseña en Primaria o en sus cosas a respetar el espacio personal de la gente y a no andar toqueteando a nadie sin su permiso?

En tercer lugar, según cuentan, al parecer cuando tienen algo que decir o preguntar, se levantan, van a la maestra, y entonces se lo preguntan. Si varios quieren preguntar algo, el método correcto es hacer cola, y  el que practican de verdad es hacer un corrillo a mi alrededor. Los que no tienen nada que preguntar se quedan sentados sin hacer nada hasta que los que tienen algo que decirme han terminado. Ninguna duda se pone en común: todo se contesta en un tú a tú. En un día normal, según entro en la clase ya hay un mínimo de 5 manos levantadas, que al principio eran cinco personas que bloqueaban la puerta, no dejándome ni entrar, para poder ser el primero en preguntarme lo que fuera. ¿Es esto lo normal en Primaria, o me están engañando las criaturas? ¿quién pensó que esto era un buen método de trabajo y por qué? ¿qué se supone que deberían estar haciendo los 20 niños que no tienen nada que preguntarme?

Cuarto y último: cuando se han ido acostumbrando a levantarla mano para hablar, han empezado a surgir peleas cuando pido voluntarios. Se interrumpen, se pisan. Si María está hablando, Pepe me llama. Si le digo que no interrumpa, se queda sinceramente sorprendido. Creen que demostrarme que son capaces de contestar mi pregunta es mucho más importante que dejarme escuchar la respuesta/opinión del compañero. ¿Esto por qué? ¿Es consecuencia de que para mí es importante la participación en clase y se me han agobiado? ¿es habitual que sean incapaces de respetar un turno de palabra?

Ahí queda. Me encantaría tener alguna respuesta a todos estos enigmas.

Una manera de crear grupos de trabajo.

(foto subida con el permiso de los alumnos)

Esta forma de crear grupos de trabajo me la enseñó Iván Bolea cuando era profesor de Historia en el mismo IES que yo. Siempre me ha funcionado bien y da mejor resultado en la ESO que dejar que los alumnos se agrupen como quieran, aqune hay que estar dispuesto a que se nos vaya cerca de una hora de clase en formar el grupo. Por eso merece la pena para actividades largas, por ejemplo que necesiten un mes que los alumnos las completen, da igual si son deberes o si las van a hacer en sus casas.

Se ponen en la pizarra los nombres de los alumnos a los que se les da mejor la asignatura en cuestión, tantos nombres como grupos queremos crear. Si hay más alumnos de sobresaliente que grupos, procuramos no poner a los amigos que trabajan bien juntos. Es decir, que si hay seis alumnos con sobesaliente entre los que hay dos amigas-muy-amigas, quitamos a una y así ya podemos tener los 5 grupos que yo quería.  Si tenemos menos alumnos brillantes de lo que queremos, los siguientes que pueden ser líderes de grupo son los alumnos con mucha capacidad de organización y ninguna timidez, para que coordinen el trabajo de los demás. Por ejemplo, la clase de alumno/a a los que gusta ser el delegado.

Esos alumnos que están arriba de la pizarra escogen por turno con quién quieren trabajar. Yo suelo obligarlos a que los grupos sean mixtos, de chicos y chicas, pero no necesariamente paritarios. Puede que haya algunas protestas, aunque vienen normalmente de los que se han quedado, dicen ellos, “solos” (un niño con tres niñas y viceversa). Cuando sólo quedan cuatro o cinco personas para repartir, para evitar la tensión de ser elegido el último, esos alumnos restantes escogen grupo ellos.

Esta manera de crear grupos es una manera de que los alumnos aprendan a no trabajar siempre igual, de que estén en grupos mixtos, y así se reparten las habilidades mejor. Puede parecer engorroso, pero la alternativa es: el grupo de las niñas A y B. El grupo de los niños A y B. El grupo de la gente que no trabaja nada de nada.

En otros posts hablaré de este sistema en acción y de posibles problemas que van surgiendo.

Aventuras en aprendizaje colaborativo.

Permitidme que os presente a MMC. MMC es una chica de 3º de la ESO con una permanente cara de sueño y un conflicto vital: quiere graduarse sin trabajar. También quiere trabajar en cualquier cosa que incluya niños pequeños. La ruta está clara y la han trazado otros por ella en función de cuánto tiempo y dinero esté dispuesta a invertir en formación: empezando por cuidar de los bebés de los demás a domicilio, estudiar un ciclo formativo y trabajar en una guardería, o estudiar Magisterio-especialidad-infantil y escoger entre las guarderías y la educación Infantil dentro de los colegios. Simplificando, ella sabe que Eso Es Lo Que Hay. De momento viene a clase a mirarme con su cara de sueño y a decir que hoy no se ha traído el cuaderno; que no puede contestarme porque no me entiende cuando hablo en inglés; que no ha hecho el ejercicio porque no sabía qué había que hacer. Y así, dos meses.

Introduzco el método colaborativo. Es simple. Mando deberes un solo día en semana y para hoy había unas tareas gramaticales, mecánicas y sosas. Pero para corregir, les digo que se pongan en grupos de cuatro o cinco y se corrijan entre ellos. En 40 minutos, me preguntan dos dudas que no saben resolver solos. No hay ni ruido estridente ni silencio, sino un murmullo que suena a concentración. Un grupo, el de MMC, termina veinte minutos antes de la hora así que me siento con ellos a charlar un rato y ponerles lo que ellos llaman “un positivo de espikin”. Comprender mis preguntas en inglés les resulta más difícil que hilar una respuesta. Pero…

-What’s the hardest subject?

-Que cuál es la asignatura más difícil.

– What did you do last weekend?

-Que qué hiciste el fin de semana.

– Did your team win?

-Que si ganasteis.

Y así. MMC traduce con soltura casi todo lo que pregunto a sus compañeros con menos reflejos. Alucino.Y lo hace espontáneamente, sin darse ni cuenta.

No tengo ni idea de dónde acabaremos MMC y yo de aquí a que acabe el curso. He visto a nenas parecidas desertar del sistema o acabar triunfando en Bachillerato. De momento lo que sé es que de las cuatro horas semanales que paso con su grupo, dos de ellas van a ser de trabajo en equipo. A ver qué sacamos de aquí.

Recapitulando la primera evaluación.

Este tipo de temas puede ser un poco aburrido al principio, porque lo que interesa de verdad es cómo los grupos y los alumnos evolucionan y sacar conclusiones. Pero cambiemos las paredes del instituto por otras de cristal y veamos un cachito de lo que pasa dentro.

Al principio del curso, hacemos lo que se llama una “evaluación inicial”. POdemos hacerla como queramos y es normal hacerlo con un examen, que nos da una nota numérica. pero tiene dos inconvenientes graves: que sólo puede evaluar lo que sale en un examen (no me va a decir nada sobre comunicación oral, actitud, creatividad) y que hay que corregirlo, con lo que el curso empieza con prisas y agobios. Este año, en tres de mis cuatro grupos la evaluación inicial fue un examen escrito, entre otras razones porque yo estaba de permiso. En fin, es una herramienta válida pero incompleta.

Es un buen momento para comparar si mis alumnos han evolucionado algo o no.

En un grupo donde el nivel es bastante uniforme, la actitud es pasiva, y la conducta excelente, en la evaluación inicial tenía un nivel apto (no un aprobado, sino un nivel igual o superior a aprobado del año anterior) sólo el 15% de la clase. En la primera evaluación, en cambio, esa tasa ha subido a 70%. El 15% viene a clase para no hacer nada, y el otro 15% trabaja pero suspende. Es decir, está claro que hemos mejorado.

En un grupo de nivel muy heterogéneo tirando a bueno, actitud activa y bastantes problemas de conducta, hemos pasado de un 55% de alumnos con “apto” en la evaluación inicial a 63%. El 10% de los alumnos han abandonado y el 27% que nos queda suspende. Este grupo puede mejorar mucho.

En un grupo que también tiene un nivel heterogéneo y la actitud es de interés en la clase aunque se distraen con mucha facilidad, el “apto” inicial lo obtuvieron el 45% de los alumnos. En Diciembre, aprobaron la mitad. Esta clase no tiene alumnos que se nieguen en redondo a trabajar. Estoy convencida de que la mitad de los suspensos habrían sido capaces de aprobar.

En el único grupo donde la evaluación fue realizando trabajos para casa y observando la participación en clase,   los alumnos aptos eran el 70%. Aquí la estadística se nos pone peor porque han aprobado en Diciembre escasamente el 60%. La mitad de los que suspende, de nuevo, viene para no hacer nada ni en esta ni en las demás asignaturas.

En conclusión: dos grupos han ido mejorando, dos grupos han mantenido el nivel o lo han bajado ligeramente. Y las clases están compuestas por una mayoría que trabaja y aprueba, una porción de entre 10% y la cuarta parte de la clase que no trabaja nada, y una cuarta parte que trabaja pero no aprueba, de momento.

 

Aprendiendo de los errores

Hoy, después de tres intentos más o menos torpes en cursos anteriores, he conseguido introducir el Past Continuous con cierto éxito en un puñado de cabecitas de 3º de la ESO. Y mira que me ha costado. El Past Continuous es una forma muy sencilla de entender y un poquitín menos sencilla de practicar que es más o menos equivalente a dos formas del español: “yo estaba hablando” (que a mí no me enseñaron con ningún nombre pero que por coherencia debería llamarse pretérito continuo) y “yo hablaba” (pretérito imperfecto).

El problema del Past Continuous en una clase de secundaria está en la comprensión lectora. Las gramáticas ponen ejemplos como “I was studying when the phone rang”. Los críos captan que el primer verbo que leen es la acción que ocurre primero, y el segundo es la acción que ocurre después (y si traduces literalmente al español te queda perfecto, “yo estaba estudiando cuando sonó el teléfono”). Problema: con los ejemplos inadecuados introducidos en clase en el orden inadecuado, los alumnos se hacen un lío o sacan conclusiones equivocadas sobre qué ocurre antes, qué ocurre después, y si las acciones terminan o no antes de que empiece la siguiente.Y además, por culpa de quien escoge los ejemplos, o sea yo.

En un mundo ideal, todo lo que hacemos en una clase de inglés sería comunicativo. Pero como somos 25 personas, algunas de las cuales se pierden cuando tienen por delante más de dos o tres líneas seguidas de texto, solemos tener entre una y tres horas de clase teórica por cada unidad didáctica. Sí, es anticuado, sí, es aburrido para el que ya lo entiende, pero funciona si no se abusa. Con cada unidad nos podemos pasar tranquilamente diez horas más – un 10%-20% de las clases dedicado a la teoría no es mucho.

Así que hoy, como cualquier otro lunes, empiezo por preguntar en inglés qué han hecho el fin de semana y pongo una serie de ejemplos en la pizarra, según me contestan, para que las frases que voy a usar de modelo tengan alguna relevancia. Y salen cosas como:

Ana went out and met her friends.
Blanca put on her party clothes and went out.
Carlos put on his sports clothes and played a football game.

A continuación machaco algo que puede parecer muy elemental, pero no siempre lo es: ¿cuántos verbos hay, cuáles son, y en qué orden ocurre cada acción? Ante esto, algunos dudan pero casi todos lo deducen sin problemas. Y la siguiente pregunta: ¿está terminada la primera acción antes de que ocurra la segunda? Y sin duda, todos dicen que sí.

Estupendo. Estamos a un solo ejemplo del past continuous.Y pongo en la pizarra:

“Dolores got dressed and Eduardo called her”.

Aquí se nos desmorona todo el castillo. Cuántos verbos dos, cuáles son got y called, cuál ocurre primero got, y finalmente, ¿Dolores estaba vestida o a medio vestir cuando Eduardo la llamó? Dolores estaba a medio vestir. Nos pongamos como nos pongamos, aunque comparemos esta frase con las anteriores (pasado simple, and, pasado simple), da igual, después de varios minutos, pruebas con otros ejemplos más, si el final de la frase es “…and Eduardo called her” o “when Eduardo called her”, dos de las tres clases de hoy (y otras clases en otros años) entienden “la primera persona estaba en pleno proceso de hacer da igual qué y entonces el teléfono la interrumpió”.

A continuación pasamos a la oración que significa lo que los alumnos quieren leer:

“Dolores was getting dressed when Eduardo called her”.

Ahora todo queda un poco más claro. Ellos están aprendiendo que hay dos pasados distintos: el de lo inacabado y el de lo acabado. Yo estoy aprendiendo también: que no puedo pedirles que respeten la gramática hasta el punto de que les haga olvidar su conocimiento previo del mundo, ya que lo normal es que el teléfono siempre nos interrumpa, y esa preconcepción puede más que toda la teoría que sepamos.