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21 días, día 11. Exámenes.

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Hoy tengo, en principio, un día tranquilo: guardia, una clase, tres exámenes. En la guardia, falta un profesor. Me confirman que no tengo que darles ninguna tarea. Como el grupo ocupa el aula de al lado de la biblioteca, me los llevo. Se sientan todos al fondo. Mientras hacen sus cosas, catalogo libros y hago fotos. No les obligo a estudiar, pero algunas niñas me preguntan dudas de inglés. Aviso varias veces de que pueden jugar con sus portátiles, pero no poner música ni ningún juego con sonidos. No es por mi dolor de cabeza, sino porque siempre me molesta ese ruido añadido al griterío que están montando. Es la única regla que impongo, porque me parece demasiado duro hacerles guardar el silencio de los exámenes y no saben estar en un término medio.
Un compañero me releva y voy a hacer fotocopias de los partes que puse ayer. Cuando a se pone un parte, hay que hacer fotocopias para el tutor, para el jefe de estudios y para el alumno, y llamar a su casa para informar de lo ocurrido. La comunicación es doble, oral y escrita, para estar completamente seguros de que la familia está informada de un proceso que puede acabar en expulsión.

De ahí me voy a mis exámenes. Espero a que guarden el material; siempre hay alguien repasa sus apuntes hasta que digo dos o tres veces que no reparto los exámenes hasta que lo retiren todo. Explico en español qué hay que hacer en cada ejercicio. No leen o no comprenden los enunciados: me preguntan varias veces “en este ejercicio, ¿qué hay que hacer?”. Es la primera vez en mi vida que un examen me queda demasiado largo, y en todas las clases doy cinco minutos más, lo que se come cerca de un cuarto de hora del recreo. Me da tiempo a tomarme un café.

En 1º, vemos los adverbios acabados en -ly. El libro trae pocos ejemplos. Me he inventado una familia donde cada uno conduce con un estilo y escribo las frases en la pizarra, según las voy diciendo: “My mother is a good driver. She drives well”. Una niña dice que su madre no tiene carnet. Un niño bromea “tu madre es una sinpapeles”. La niña se ofende, me llama, y quienes los rodean le dan la razón a ella. Comento que es desagradable, y que es muy triste valorar a las personas por su documentación, lo que lleva a un minidebate porque han visto en televisión algo sobre los inmigrantes sin tarjeta sanitaria y no les gusta la idea. Me hacen muchas preguntas que contesto brevemente, diciendo la verdad pero procurando no asustarlos. Volviendo a los adverbios, los entienden en teoría pero sólo la cuarta parte de la clase es capaz de resolver a la primera un ejercicio para convertir adjetivos añadiendo -ly. Habrá que insistir.

Mientras tanto, la niña a la que puse un parte ayer se lleva un chasco, porque ha dado por supuesto que cuando le entregue su parte la expulsaré de la clase y no era mi intención hacerlo. Hace todo lo que puede para que la eche. Se niega a copiar de la pizarra. Distrae a sus amigas, sentadas varias mesas más atrás. Le digo que si sigue así, la sentaré sola. La siento sola. Dice que no se va a mover porque no quiere. Hace ruido: habla sola, tira bolígrafos al suelo y vuelve a cogerlos, se ríe. Al terminar la clase, voy a hablar con el Jefe de Estudios a contarle lo que ha pasado. La alumna ha pasado de no querer trabajar a querer echarme un pulso, y la verdad, me daría pena que la echaran del centro una semana a base de ponerle partes, que sería lo fácil. El jefe dice que hablaremos con ella.

Me llevo a casa las redacciones que los grupos de 3º y 4º me han entregado, hechas en casa. 43 alumnos, 4 que no la han traído. Cada día de retraso resta 0,1. A mí me gustaría tenerlo todo para mañana, pero imposible. Tardo dos horas con pausas mínimas en corregir las 15 redacciones de 3º. Son amenas de leer: la biografía de alguien que no sea famoso. Todos han escogido a su familia. No es fácil ponerles nota numérica. Cuento y corrijo sus errores en gramática, vocabulario, expresión (3 puntos cada cosa), y ortografía/puntuación (1 punto), pero no voy descontando X puntos por error. Casi todas tienen errores graves pero son legibles, y algunas, amenas. Al final, apunto los errores más repetidos que no sean un simple despiste, para comentarlos en clase el próximo día.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1.
Horas reales de trabajo: 7:30.
Recursos que he echado en falta: no tengo grabaciones para poner ejercicios de escucha en los exámenes de 4º: es un material que no se compra, las editoriales lo regalan si los alumnos se compran el libro.
Los recursos para trabajar con alumnos con problemas de conducta graves son muy limitados. Puedo hacer poco más que echarlos de la clase o dejarlos sin recreo. Y cuento con un equipo directivo excelente, si no lo fueran no sé qué sería de mí.

21 días, día 8. Exámenes y ACIS.

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Ayer terminé el examen de 4º. Hoy me pongo con el de 1º de ESO. Los exámenes de 1º de ESO tienen una dificultad extra para mí: hacer, aparte, la versión para los alumnos con una adaptación.

Los alumnos que necesitan una adaptación del material tienen unas necesidades muy diferentes. A veces simplemente necesitan más tiempo, y lo van a necesitar siempre. Otras veces es que por el motivo que sea han entrado en la ESO con muy bajo nivel, y tienen un retraso en lo académico de uno o dos cursos. En inglés empezamos casi de cero, pero llegan desanimados y a veces no hay quien los motive. Y en tercer lugar están los niños y niñas que tienen dificultades del aprendizaje y no pueden superar los mismos objetivos que el resto de la clase, ni siquiera con un poquito de ayuda extra.

Este año, sólo tengo dos alumnos con ACI (adaptación curricular individualizada), que coloquialmente llamamos “alumnos de apoyo”. Estoy obligada a adaptarles ligeramente las tareas que hacemos. En los exámenes, eso quiere decir que tengo una versión normal y una versión fácil. A menudo le pongo el examen fácil al tercio inferior de la clase, o lo uso como motivación: “si te portas bien, te pongo el examen fácil”. En realidad, no hay tanta diferencia porque estamos en un nivel muy elemental. El examen fácil tiene más preguntas tipo test, la sección “vocabulario” puntúa más, y a veces no tienen que hacer una redacción. Al nivel que tenemos en 1º de ESO es muy difícil simplificar.

Tardo hora y media en revisar y cambiar cosas en el examen que puse el año pasado por estas fechas. No me quito de la cabeza a los “niños de apoyo”, la verdad es que mi objetivo es poner un examen que sean capaces de hacer. Separo una lista con los alumnos, adaptados o no, que van muy mal en mi clase. Como el examen es el viernes, el lunes les diré que si me demuestran que han estudiado les prepararé unas fotocopias de refuerzo.

Después de un descanso, preparo las cosas que me van a hacer falta esta semana. Me hago un esquema de qué voy a hacer cada día, imprimo los exámenes y los guiones, y compruebo que en las clases donde voy a utilizar el libro, los ejercicios son adecuados y no tengo que modificar nada.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales: 2.

21 días, día 7. Trabajando desde casa.

Casi siempre pongo los exámenes en casa. En el instituto, a pesar de los numerosos huecos, tener que trabajar en pequeños golpes de unos 50 minutos no me deja concentrarme. Me tomo muy en serio el diseño de las pruebas porque sé que de ello depende la calificación de los alumnos. Nunca puedo simplemente fotocopiar el examen del libro del profesor, porque no he trabajado exactamente como el libro pretende.

La editorial me facilita un “libro del profesor” con exámenes en varios niveles de dificultad, y material extra, más fácil y más difícil del que viene en el libro. Estos recursos son un libro de papel y también hay un CD-rom idéntico. Por si no tengo el CD-rom puedo descargarlo todo de una página web, con contraseña. En ese sistema todo está en una versión antigua de Word (sí, de Microsoft, puedo abrirlo porque uso LibreOffice) También tengo, regalo de las editoriales, muchos libros de texto de papel, además del que usen los alumnos. Uso todo esto, y también obviamente mi imaginación, para preparar los exámenes.

Divido los exámenes en “comunicación” (lectura, redacción, ejercicio de escucha) y “corrección lingüística” (vocabulario y gramática). La carga suele ser mitad y mitad. Es artificial, pero uno de mis objetivos es que cada pregunta evalúe una sola cosa. Por eso, el ejercicio de lectura tiene las preguntas tipo test. Así, no se penaliza el no saber expresarse, eso va en la redacción. Mis exámenes tienen fama de difíciles por el peso que le doy a la parte de Comunicación y porque mis preguntas de comprensión lectora no permiten copiar literalmente del texto. Por ejemplo, a “Cuando Ana nació, en 1930…” la pregunta no sería “¿En qué año nació Ana?” sino “Ana es A) joven, B) vieja, C) una niña”.

En 4º de ESO no uso libro de texto. Esta semana he buscado libros que tengan un texto de lectura del tema, dificultad y longitud adecuados para este examen. Hoy he preparado casi todo el examen. Mañana tengo que hacer el de 1º, y alguna cosilla más.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales trabajadas: 2

21 días, día 5. Hoy tengo deberes.

Los jueves tengo: hueco, biblioteca, hueco, dos horas de clase. Llego una hora demasiado pronto porque sé que tengo muchas cosas que hacer.

En la sala de profesores está alguien que ha faltado tres días. No tiene buena cara. Dice que ha tenido gripe y que no se ha recuperado. Por faltar un día para ir al médico y por el par de días siguientes no pierdes sueldo, pero si falta más de 3 días o si le dan la baja, la de verdad, pierde el 50% del sueldo de todos esos días, desde la primera falta. Así que después de 3 días, ha vuelto.

Empiezo mi tiempo extra de hoy con una lista de tareas. Algunas son muy breves, pero son muchas y no me quiero olvidar. Me salen un poco más de 20 cosas. Empiezo por las más sencillas. Casi todo es papeleo. En algún momento hago un descanso cortito.

Tengo una vista de una madre. Normalmente, las reciben los tutores, pero siempre hay alguien que quiere ver a todos los profesores que han suspendido a su hijo o hija. Yo dejo hablar, esta madre viene con mucho que decir, y además yo quiero que todo quede muy claro. La atiendo durante unos 40 minutos y me quedo sin tiempo para ninguna de las tareas de peso que iba a hacer hoy. Ese es uno de los problemas de aprovechar los huecos: solo puedes dedicar ratitos breves, toca el timbre y a clase.

En la biblioteca hay más jaleo que de costumbre. Me siento el tiempo justo de registrar devoluciones y préstamos. Coordino a 6 niños que me ayudan en tareas diferentes (mover libros de sitio para colocarlos bien, pegar tejuelos). Mis ayudantes son un turno rotatorio, dos personas al día, y si hoy son tantos es porque hay más alumnos que se aburren y me preguntan si pueden ayudar en algo.

El día termina con dos horas seguidas de clase en 4º. Las dos clases trabajan por grupitos, muy tranquilamente. Yo superviso, voy de grupo en grupo y contesto dudas. Hay un poco de debate sobre porqué es machista y clasista llamar “señorita” a las profesoras. Dedicamos un rato a cantar.

Me voy a casa con una de las dos conserjes porque nos coge de camino. Me comenta algo sobre la vida social de la semana que viene y charlamos de naderías. Lo menciono porque sé que en otros centros, el profesorado y el personal no docente no se relaciona, pero en este instituto sí.

Las principales tareas que me llevo para casa son terminar de poner tres exámenes. Les doy mucha importancia y nunca pongo sin más los que vienenen el libro del profesor, les cambio cosas. Cuanto más me distancio del libro de texto en clase, más tengo que poner de mi parte al crear exámenes. En casa, completo el examen de tercero, y hago partes de los de cuarto y primero. El examen de cuarto me da muchos problemas: no usamos libro de texto y es muy fácil inventar ejercicios de gramática y vocabulario, pero los textos de comprensión lectora que tengo a mano (libros del profesor, internet) no se ajustan nada a lo que hemos hecho en clase últimamente. Tengo tres días más. Termino el día imprimiendo un par de cosas porque en el trabajo las impresoras están todas o rotas o desconectadas. No es habitual que les pase a todas a la vez.

Horas lectivas: 2.
Horas no lectivas: 2:30.
Horas reales trabajadas: 7:30 excluidos todas las pausas. Termino de trabajar sobre las 7:30.
Recursos que he echado en falta: un ordenador en el despacho. La calefacción. Una impresora sin tinta, dos estropeadas o desconfiguradas. No tener ordenador ni pizarra digital en dos aulas.

Evaluar mediante rúbricas:

Una rúbrica es un instrumento posible para la evaluación de tareas abiertas, como comentarios de texto, trabajitos de investigación, el trabajo diario en el aula, etc. Hay muchas explicaciones de porqué son buena idea y cómo construirlas y si de verdad te interesa el tema o si tienes poca práctica valuando te recomiendo buscar en Google “cómo evaluar mediante rúbricas” porque hay mucha información, afortunadamente. Yo voy a explicar solamente cómo las uso yo, en clase de inglés.

El punto de partida es cómo se evalúa la redacción en el examen de Selectividad. Su valor es de 3 puntos, uno para gramática, otro para vocabulario y otro para expresión. Las instrucciones indican que no se debe ir restando a tanto por error, sino hacer una valoración en positivo de cada uno de esos aspectos. Como este era el único criterio que me dieron para corregir trabajos escritos cuando empecé a corregir redacciones, es el que apliqué desde la ESO, tres puntos para cada aspecto, con un punto extra de regalo que se podía perder por los errores “de despiste” (por ejemplo las erratas, que no las contaba como errores de vocabulario). No uso una rúbrica exactamente, pero lo más importante: cada uno de los aspectos juzgados vale un número de puntos, ni más ni menos. Eso significa que si la gramática, por ejemplo, es el más absoluto de los desastres, no puedo restar más de 3 puntos. Los otros 6 son para los demás aspectos. Puedo avisar “escribir sin párrafos, o no utilizar bien tal y cual forma gramatical, tendrá una penalización fuerte”, pero no puedo, por mi cara bonita, suspender a alguien que falla en unos aspectos sí y en otros no.

Lo siguiente es el paso a la rúbrica para trabajos en grupo. Por ejemplo, un póster. Las columnas son sencillas: de “muy mal” a “excelente”. Se suelen poner 4. Yo prefiero 5. Las filas son los aspectos evaluables (respecto a “copiado”: esta rúbrica sirve en la ESO, cuando están aprendiendo a buscar información, y se trata de si procesan la información o si se limitan a copiarla; los plagios son la única razón para poner ceros).

Rúbrica para evaluar proyectos que requieren un poco de investigación:

Muy insuficiente Insuficiente Regular Bien Excelente
Gramática Muchos errors básico. Incomprensible.
Muchos errores y muy simple, pero inteligible. Algún error.  Muy pocos errores, ninguno básico. Sin errores, o sólo 1-2.
Vocabulario Muchos errores, difícil de entender.
Muchos errores, pero comprensible. Algún errror.
Muy pocos errores, ninguno básico.
Sin errores, o sólo 1-2.
Expresión Confuso, desordenado, muy difícil o imposible de entender. Confuso y desordenado, pero comprensible. Algunos errores importantes, por ejemplo no hay párrafos.
Claro. Claro, organizado y original.
Contenido Sólo copia, sin crear nada. Incompleto. Mayoritariamente copiado. Partes copiadas. Usa más de una fuente de información y sabe citarlas y resumirlas correctamente. Usa varias fuentes de información correctamente citadas. Es original.
Presentación Sucio o desordenado. Sólo texto. Un poco descuidado. Usa sólo dos medios (los posibles son texto, imagen, video, audio) Usa varios medios, está limpio pero no es especialmente atractivo.
Confuso (exceso de dibujitos).
Usa 3 o 4 medios, claro, limpio, ordenado.
Usa varios medios, claro, limpio, original, la forma complementa al contenido.

En las casillas en blanco es necesario incluir motivaciones para que los alumnos sepan a qué atenerse. Esto es muy importante también: no es sólo para quien evalúa, es para los alumnos también, para que sepan qué se espera de ellos. En una clase de ESO normal que nunca haya utilizado rúbricas, hay que dedicar un rato (cosa de media clase) a explicarla, con ejemplos, porque se les hace raro una evaluación tan motivada a priori.

Lo más importante en la creación de la rúbrica es decidir qué evaluar. Puede ocurrirnos, y a mí me ha pasado, que ponemos pocos aspectos y no incluimos alguno importante. Por ejemplo, al revisar cuadernos de apuntes, al principio “correcto y completo” eran un solo aspecto, hasta que en la primera tanda de cuadernos vi que eran dos aspectos demasiado importantes para juntarlos.

El paso de aquí a la nota numérica yo lo hago así. Divido 10 entre el número de filas. Divido esto entre 4 o 5, según las columnas que esté usando. Cada casilla tiende a valer 0’4 o 0’5 según el caso. Los alumnos ven en su trabajo algo así:

Gramática 3
Vocabulario 4
Expresión 3
Contenido 4
Presentación 5
= 19 x 0’4 = 7’6

Pueden discutir ese 3 en expresión, pero saben perfectamente porqué lo tienen, y saben qué hacer para convertir los 3 en 4 y los 4 en 5 la próxima vez. Mil veces mejor que decir “ah, mira, estamos aprobados con un 7’5 y eso es lo que hay”.

Test inicial para 4º de ESO.

A principios de curso, en clase se hacen evaluaciones iniciales para hacernos una idea de cuál es el nivel del que parten nuestros alumnos. Normalmente se hace un examen convencional con una nota que no puntúa, y el resultado es normalmente desastroso. La realidad es que nadie está motivado para empezar el curso con un examen, y si encima no va a aportar una nota numérica, apaga y vámonos.

Llevo algunos años tomando una ruta diferente. A los alumnos que conozco del curso anterior, no los examino. A los que no conozco, les he preguntado. Así de simple: del 1 al 10, ¿el inglés es fácil o difícil? y del 1 al 10, ¿el inglés te gusta? Sinceramente, sus respuestas me aclaran más sobre cómo va a ser el curso que ningún examen.

Como en cuarto de ESO tengo alumnos que no conozco y hay mucho trabajo que hacer, he aprovechado para crear una ficha de trabajo que los alumnos van a completar por parejas para luego compartir los resultados con la clase. En completar la ficha trabajando por parejas se tarda como máximo una hora. En corregirla, depende de con cuánta profundidad se haga, si se comentan las respuestas, o si en clase hay mucha gente, podría ser otra hora, pero yo lo que quiero dedicar más de media hora como mucho.

Puede adaptarse como examen final de 3º de ESO, prueba diagnóstica de 4º, o examen final de 4º de bajo nivel. La sección final está pensada para el autodiagnóstico con bien/regular/poco/nada.

Test final para tercero o inicial para cuarto de ESO.

Nuevo método de trabajo: conclusiones sobre la marcha.

En Enero, conté que había empezado a trabajar de otra manera, a partir de no poder dar clase con libro de texto en 4º de ESO. Según avanzó el curso, algunas cosas cambiaron. Mis alumnos tenían, en general, una hora a la semana para ver una película con subtítulos o trabajar con una canción, otra hora a la semana de trabajar en grupos en lo que ellos quisieran, que casi siempre era gramática porque yo no pongo ejercicios mecánicos de rellenar huecos; y el resto del tiempo, dependía.

Algunas cosas han salido muy bien. Una evaluación basada casi a partes iguales en exámenes y en distintos trabajos ha servido para que aprendieran y aprobaran (que no es lo mismo) algunos alumnos a los que se les atravesaba la materia. Ni un solo suspenso en 4º de la ESO, por ejemplo. Vistos más de cerca, estos resultados siguen siendo muy mejorables: en clase hay 110 alumnos que trabajen algo, aunque sea poco. Saco de las cuentas a los que no vienen nunca, a los que vienen de vez en cuando, y a los que vienen para no hacer nada de nada. De esos 110, mando para Septiembre a 18: 16%. Mi tasa de suspensos real es más alta, porque hay alrededor de 10 niños más que vienen para no hacer nada, nunca, en ninguna materia, y no los he podido involucrar, pero ahora lo que me interesa es comprobar que es verdad lo que les digo a los grupos en Septiembre: “conmigo, quien trabaja, aprueba”.

Ahora, veamos de cerca otros resultados. 42 alumnos, el 38%, habrían suspendido si el examen fuese el 100% de la nota. Incluyo a los que tienen notas por encima del 4. Es decir: mi tasa de aprobados de 62% habría estado algo más cerca de lo normal en mi asignatura. Aún así, sigue siendo bastante alta. Una cosa preocupante es que mis alumnos no están muy preparados en gramática, lo que puede darles problemas si su profesor del año siguiente es más exigente que yo con eso. Conclusión: Tengo que supervisarlos más cuando trabajan en gramática.

Trabajos escritos: quienes los entregan, ya los hacen bastante bien. Mis alumnos de 4º y algunos de 2º escriben redacciones a un nivel que muchos estudiantes no consiguen en Bachillerato. Aquí el problema es otro: No se debe encargar ningún trabajo susceptible de ser cortapegado. En primer ciclo de ESO no saben documentarse y resumir, y en segundo ciclo siguen creyéndose inmunes a que les pille los plagios. Se les puede enseñar a documentarse, y a no utilizar traductor online, pero se tarda mucho tiempo.

Hacerles trabajar en grupos una vez en semana ha servido para motivar a la gente que estaba al borde del abandono, y para que los que más inglés saben no se aburran. Una buena organización de los grupos, y que sea una actividad evaluable objetivamente, es fundamental.

Sobre el cuaderno de apuntes, al final del curso no lo entregaron 28 alumnos, el 25% del total, y entregaron un cuaderno desordenado, incompleto, sucio o de alguna otra forma merecedor de una nota por debajo del notable diez alumnos más. Están acostumbrados a que les revisen el cuaderno de clase… para ver que tienen los ejercicios hechos. Esta ha sido, para todos, incluso para los mayores, su primera experiencia de dar clase tomando apuntes. Y el 65% ha aprendido a hacerlo bastante bien. Conclusión: El alumnado de la ESO es perfectamente capaz de aprender a coger apuntes, centrándose sobre todo en copiar la pizarra, pero pasando a limpio según su gusto personal.

Una cosa para mí muy importante: yo no mando deberes. Me entregan dos trabajos escritos, individuales o por grupos, cada trimestre, y el cuaderno de apuntes. Mandar deberes tiene poco o ningún efecto en el rendimiento académico de mis clases. Sin embargo, los estudiantes lo echan de menos.

No estoy contenta de cómo he llevado la producción oral en inglés. Tengo que pensar en más tareas fáciles, breves, progresivas y distinguir la correción fonética de la capacidad para hablar en público y de la capacidad de comunicación “natural”.

Otras cuestiones, derivadas sobre todo de la encuesta de satisfacción que les hice hace unos meses:

  1. Los más pequeños tardaron dos películas en superar su rechazo a los subtítulos. Los de 2º de ESO, un rato. Las películas hay que ponerlas con subtítulos en español, aunque se quejen. Ya se callarán. Queda pendiente normalizar los subtítulos en inglés.
  2. Es arriesgado encargar trabajos evaluables por parejas porque si uno de los dos no puede trabajar por el motivo que sea, hay un riesgo de que el otro se desentienda.
  3. Como me han enseñado mis amigos informáticos, repetir varias veces el mismo trabajo debe evitarse a toda costa. Eso quiere decir hacer las cosas pensando en reutilizarlas. Por ejemplo, la misma canción se puede trabajar en muchos niveles diferentes. Donde 1º canta, 2º practica verbos irregulares y 4º hace un trabajo difícil de comprensión lectora (además de cantar y recordar los verbos).
  4. Tengo que trabajar más la lectura, en clase y fuera de ella.

Hablando claro: me pongo un sobresaliente. Un diez no, pero sobresaliente sí. Nunca había conseguido unos resultados tan buenos, sobre todo teniendo en cuenta el punto de partida. Me he tirado sin red y he aterrizado de pie. El año que viene, más.

Memoria de la biblioteca escolar, 2.

La semana pasada hice recuento de las cosas que hemos hecho en la biblioteca este año. Estas son las que quiero corregir, o incorporar el año que viene. Es una versión retocada del documento oficial que se incorpora a la Memoria de Dirección de mi centro.

En relación al espacio físico:

  1. Quitar las puertas de cristal de las estanterías. Dificultan el acceso a los libros, la circulación dentro de la sala, y pueden provocar accidentes.
  2. Retirada de las mesas con soporte para escribir y sustitución por más escritorios. Actualmente contamos con 7, y los alumnos los prefieren.
  3. Decoración de la sala. Hay algún cartelito suelto, pero se la ve de lo más sosa.

En relación a la comunidad educativa:

  1. Mejora de la comunicación con los departamentos, acerca de actividades de fomento de la lectura,  necesidades de dotación de fondos, y recursos de la biblioteca.
  2. Información a la comunidad educativa sobre convocatorias de concursos literarios o de divulgación.
  3. Formación de usuarios en 1º ciclo de la ESO acerca de las normas de la biblioteca, el servicio de préstamo, y el equipo de voluntarios.
  4. Organización de un calendario de actividades complementarias y extraescolares repartidas a lo largo del curso (visitas a la biblioteca municipal local, a la de Huelva en caso de actividad para público juvenil, etc)
  5. Creación de un equipo estable de alumnado ayudante para los recreos. Estos alumnos podrían recibir al final del trimestre un premio similar al del concurso Aula Limpia (un desayuno, una salida del centro).

 Funcionamiento interno y nuevas adquisiciones:

  1.  Puesta por escrito de los criterios para la adquisición de nuevos fondos. Yo sé porqué compro lo que compro, pero estaría bien tenerlo en un documento por si me lo piden en Inspección o algo así.
  2. Recopilación de materiales de interés creados por los propios alumnos (en concursos literarios, etc).
  3. Catalogación de los fondos de los departamentos. Esto sólo cambiaría su ubicación el tiempo imprescindible para catalogarlos. La puesta en préstamo sería una decisión de cada departamento.
  4. Creación de un catálogo consultable (en papel o digital) de los departamentos que presten sus materiales.
  5. Mejora y nueva redacción de las reglas de uso y funcionamiento de la biblioteca. Incorporación a las normas del centro. En particular: acostumbrar a los alumnos a no formar grupos en el pasillo de la biblioteca durante el recreo. Este año se ha experimentado con permitir utilizar un banco en ese pasillo y ha presentado inconvenientes (basura, ruido que molesta a los que estudian).

El balance de mi primer año como bibliotecaria es que, como casi todo, he tenido que aprender el trabajo sobre la marcha. He cometido algunos errores, y empecé a trabajar de verdad bastante tarde. Tengo ganas de seguir el año que viene y seguir convirtiendo la biblioteca en una parte activa del instituto.

Memoria de la biblioteca escolar, 1.

Ahora que termina el curso, tengo que presentar un documento detallando qué he hecho en la biblioteca escolar como coordinadora de este año, y qué planeo o propongo mejorar el curso que viene. Esta es la primera mitad, algo retocada.  La segunda parte, las propuestas de mejora, la terminaré en uno o dos días.

ACTIVIDADES REALIZADAS:
En relación a los fondos de la biblioteca:

  1. Adquisición de nuevos ejemplares: compré 20 libros, con algo menos de 200 euros. También busqué donaciones, y conseguí 30 cómics donados por la editorial Astiberri (gracias, gracias) y 30 ejemplares variados de literatura juvenil donados por la librería de segunda mano “Libros Libres” (gracias). Esto, junto con algunas donaciones de particulares, ha aumentado el fondo en unos 100 libros en total.
  2. He catalogado algo más de 300 libros, incluyendo las nuevas adquisiciones. El catálogo está prácticamente actualizado, gracias sobre todo al trabajo de la bibliotecaria del curso pasado.
  3. Corrección de la catalogación equivocada de aproximadamente 400 libros más: fuera de sección, catalogados bajo el nombre de autor incorrecto, etc.
  4. Expurgo de material diverso (libros, manuales, material audiovisual). Expurgar puede parecer una tontería, pero quitar basura despeja el ambiente que no veas.

En relación a la comunidad educativa y el fomento de la lectura:

  1. La biblioteca abre como sala de estudio y lectura los recreos de lunes a jueves, oficialmente. Luego aparte abro los viernes, si tengo ganas. Es trabajar gratis, pero bueno.
  2. Puesta en marcha del servicio de préstamo, que ha cuajado entre los alumnos de 1º y 2º de ESO. Los de 4º sacan libros que leen por obligación, y algunos profesores leen por gusto y por trabajo.
  3. Se me ocurrió tarde empezar la actividad “El libro del Año”, una propuesta de lectura anual para toda la comunidad educativa, este año con Romeo y Julieta y el próximo con El Principito. Se recomendará a las familias y a los profesores además de a los alumnos.
  4. En clase de inglés se vieron una o dos versiones de Romeo y Julieta.
  5. Hice pósters con lecturas recomendadas y algunos alumnos, con las normas de la biblioteca.
  6. Tuve un equipo grande pero inconstante de alumnado ayudante de la biblioteca.

En relación con el resto de la comunidad:

  1. Un grupo de 2º y yo participamos en el maratón de lectura de Miguel Delibes organizado por la Biblioteca Municipal.
  2. Asistí al Encuentro Provincial de Bibliotecas escolares, donde aprendí algo sobre expresión corporal y nada sobre bibliotecas

Para ser mi primer año como bibliotecaria, creo que lo he hecho bastante bien. Otro día, os hablo de lo que veo mejorable.

Mi obsesión por los apuntes perfectos.

Parte de la responsabilidad de mi éxito educativo posterior la tuvieron los profesores de Geografía e Historia de 2º y 3º de BUP. Los dos daban clase por apuntes, sin libro, y los dos revisaban los cuadernos, de entrega obligatoria pero sin nota numérica. Con el primero de los dos profesores, estuve dándome cabezazos con la pared un trimestre entero: por más que intentaba esmerarme con la letra, siempre me los devolvía con mala nota. Así que me harté y empecé a pasarlos a ordenador. Y me pasó lo mismo durante dos trimestres: dejaba la tarea de pasar a limpio hasta el último momento, me tiraba sin dormir la noche antes del examen, y no me daba tiempo a estudiar. Vaya, ni una sola relectura les daba.

  • Lección 1: Pasar a limpio a ordenador lleva tiempo, pero es una tarea más agradable que hacer codos.
  • Lección 2: Pasar a limpio es como leer tres veces, o mejor.

Al año siguiente, de nuevo sin libro de texto, hubo un cambio fundamental: los exámenes eran larguísimos, y de memoria. Historia de España. Con montones de temas sobre las idas y venidas en la Conquista. Y en todos los exámenes caía todo, es decir, siempre te jugabas el curso entero al próximo examen. Solución: hice una plantilla con un mapa de España pequeñito, de cartón, y cada vez que venía a cuento, dejaba un hueco para explicar esa fase de la invasión o de lo que fuera con un mapa de colores. Cogí mi colección de postales e ilustré los temas de Arte con fotos de cuadros y monumentos.

  • Lección 3: Mima tus apuntes incluso cuando de ellos no deriva una nota numérica. Que sean bonitos, si puedes. Vas a pasearlos mucho.
  • Lección 4: Añade cualquier cosa que esté relacionada y te guste, aunque no caiga en el examen.

Un poco más tarde, entré en la universidad y desarrollé una especie de taquigrafía. Todo lo que podía ser una abreviatura, lo era. Por ejemplo, “persona”, una palabra que en 1º de Derecho oyes sopotocientas veces al día, era ps. El siguiente paso fue aprender a escribir sin la letra e. Es decir: s·gu·nt paso fue aprndr a scr·b·r sin la ltra E. Esto tuvo  ventajas añadidas:

  • Lección 5: cultiva unos apuntes sucios ilegibles. Eso te obligará a pasarlos a limpio y disuadirá a otros de pedírtelos. Los limpios se pueden copiar; los sucios son irremplazables y no se prestan.

Pasé por Derecho sin pena ni gloria y empecé Filología Inglesa, donde topé con un nuevo reto: el límite de papel en los exámenes del Departamento de Literatura.. Yo siempre he hecho exámenes muy cortos, voy al grano. Pero tengo la letra muy grande, y tenía que vigilar eso. Así que eché cuentas del tamaño de mi letra y cuánto texto me cabía en el folio por las dos caras en el que tenía que encajar cada tema de Introducción a los Textos Literarios Ingleses, comprobé cuántas líneas eran eso en Times New Roman pt11, y tmé eso como objetivo.

Primero, pasaba a limpio todo lo que hubiera apuntado en clase. Naturalmente, al coger apuntes en inglés y en otra área de conocimiento tuve que desarrollar abreviaturas nuevas (y mientras escribo esto, mis dedos casi quieren escribir dsrllar). Una vez pasado todo a limpio, se convertía en párrafos ordenados. Y entonces, a recortar sin compasión. Cada tema tenía que ocupar ni más ni menos de media carilla. Dos temas por carilla. Lo mismo un pequeño poema menor del siglo XVII que Shakespeare.

  • Lección 6: Hay apuntes para aprender y apuntes para aprobar exámenes. Distínguelos bien. Y ante la duda, haz una copia de seguridad de los apuntes de aprender, puedes necesitarlos más adelante.
  • Lección 7: El cuentapalabras es tu amigo.
  • Lección 8: el cortapega (de tus mismos apuntes) es tu otro mejor amigo.
  • Lección 9: a menos que la prueba sea ferozmente competitiva, presta tus apuntes con generosidad.  Tú los dominas; los otros tienen que aprenderlos. Puede que necesites que alguien te preste sus sucios. 

Y un par de años más tarde llegaron las presentaciones orales.

  • Lección 10. Las fases de los apuntes son: tomar apuntes en clase, pasar el sucio hasta que sea legible, revisar estilo, ajustar a una plantilla si el examen tiene límite de tiempo o papel, corregir erratas. Eso son cuatro lecturas.
  • Lección 11. Si un texto va a ser presentado oralmente o leído por otras personas, necesita siete lecturas: las cuatro de la Lección 10, y al menos tres más.

Y después llegaron las oposiciones, que en este sentido me enseñaron poco que no supiera ya.

  • Lección 12: la letra con la que imprimas los apuntes debe ser cómoda de leer, y necesitas un buen margen donde tomar notas. Siempre te vas a olvidar de algo.

Ahora, enseño a mis alumnos a tomar apuntes. Les cuesta. Son muy pequeños, y no están acostumbrados. No entienden por qué me tienen que entregar el cuaderno pasado a limpio, por qué está prohibido usar ciertos tipos de letra, por qué me da igual que puedan prestárselos unos a otros. Me da igual. Sé que en unos años ellos se van a acordar de mí como yo me acuerdo de los profesores que me enseñaron a coger apuntes.