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Cuándo criticar a feministas

Lo primero que hay que tener en cuenta y que es importantísimo si somos feministas y queremos criticar el movimiento desde dentro es que cada minuto que pasemos criticando a otras feministas es tiempo que no pasamos pateando el patriarcado. Para mí no es una cuestión de que el movimiento tenga que estar unido: hay tanta diversidad de frentes que es normal que haya desacuerdos. Es cuestión de prioridades: ¿criticar a otras feministas, o desmantelar lo que nos oprime? Por eso, criticar a compañeras o aliados es algo necesario a veces, pero que no debe hacerse a la ligera.

Un tema sencillo de ver es la feminista que se dedica a temas que no nos interesan. “Ya está Anita Sarkeesian hablando de videojuegos en vez de pobreza, discriminación salarial o burkas”. Esta actitud no sirve para nada. Anita Sarkeesian está hablando de juguetes: del uno al diez, un tres. Y tú estás hablando…. de Anita Sarkeesian. Del uno al diez…. ¿qué? Desengáñate: no estás luchando contra la pobreza, estás criticando a una persona que al menos hace algo. Ante la feminista que se preocupa por temas que no te van, en público no hay mucho que decir. Y en privado, si la conoces, busca interesarla por lo que a ti te parece importante pero sin sobreexplicar. Sin condescendencia ni críticas destructivas.

Un segundo motivo es la agresividad o el radicalismo. Sobre el radicalismo ya he hablado: las muy radicales son necesarias para hacernos pensar a las demás.Sin Andrea Dworkin y su actitud radicalmente negativa ante el sexo heterosexual y la pornografía, quizá no habríamos sentido que vivimos inmersas en una sopa de violencia y que necesitamos crear la cultura del consentimiento. Yo, desde luego, sin Dworkin argumentando que la convivencia con los hombres es imposible porque nos odian, no estaría dándole vueltas a hasta qué punto tiene razón, y cómo relacionarme con ellos, aliados o no, de maneras positivas para todos.

La agresividad es otra cosa, y propongo medirla con el estándar Risto Mejide – Mourinho – Dr House. Veamos: ¿hay gente a la que no interese el fútbol, o que era madridista y ya no lo es, porque no le gustaban los modos de Mourinho? ¿La serie House, MD ha sido un éxito, o un fracaso? Una posibilidad para cuestiones menos intrascendentes: revisa tu opinión sobre el activismo agresivo cuando es más genérico o lo realizan hombres. ¿Qué opinas de los escraches, por ejemplo? ¿Qué opinabas, en su día, de lo que llamaron “primavera árabe”? Ahora, compara esa opinión con lo que piensas de las feministas modernas que consideras agresivas y considera muy seriamente si hay coherencia ahí.

Algunas feministas, no por feministas sino porque los seres humanos somos así, son bordes. ¿Se dedican al acoso o al ataque personal? ¿Son terroristas y atacan a individuos o dañan sus posesiones? Entonces, critícalo y denúncialo donde haga falta. Que yo sepa, el terrorismo feminista no existe; desgraciadamente, el acoso por parte de feministas, sí. Ahora, si lo que hacen es pegar gritos (véase Femen), hablar de vaginas usando palabras tabú (véase Inga Muscio) o simplemente hacer del enfado bandera (véase @Angerforyou), criticar es destructivo, poco coherente y… un poquito machista, sobre todo si esos métodos sí te parecen bien para otras cosas.

¿Quién se pasa de la raya según mi propio criterio? Pues, por ejemplo, Valerie Solanas.

Lo más criticable, en mi opinión, son las actitudes privilegiadas o directamente discriminatorias. Las actitudes clasistas, racistas, homófobas, hacen daño a compañeras y a aliados, perjudican al movimiento y son, desde cualquier punto de vista, una falta ética. Algunos ejemplos de actitudes privilegiadas que merecen todos los ataques que les podamos dar son:

– La transfobia. Hay feministas radicales misándricas para las que si naces con pene, eres hombre para siempre. Les importa la segregación, a veces claramente con el objetivo de excluir a las mujeres trans. Mal, mal, fatal. En otros casos, como el de la ya mencionada Inga Muscio, es sólo ignorancia y tiene arreglo. Muscio escribió un libro llamado “Cunt” (coño), una introducción al feminismo radical que desgraciadamente identificaba demasiado ser mujer con tener genitales de mujer. Al cabo de los años, la autora se dio cuenta de que su libro, aunque no fuera insultante, era excluyente, y ha hecho mucho trabajo en favor de los trans.

– El racismo. Un ejemplo antiguo: la americana Amanda Marcotte publicó un libro sobre feminismo llamado “It’s a Jungle Out There”, y no se les ocurrió mejor cosa que ilustrarlo con imágenes de una guerrera rubia luchando con salvajes africanos. Como chiste, no tenía ni gracia. Marcotte ha sido acusada también de plagiar a blogueras negras.

A menudo el problema es que las feministas blancas y ricas se preocupan de sus intereses solamente. No es una voluntad de perjudicar a las marrones o pobres, pero, por ejemplo, está claro que somos generaciones enteras de mujeres que hemos ascendido en las escalas laborales de los hombres porque había otra mujer, pobre, marrón, dispuesta a cuidar de nuestros hijos y limpiar nuestra casa por una miseria.

– Clasismo. Virginia Woolf, la grande, única, maravillosa Woolf, dijo que lo único que una mujer necesitaba para escribir era dinero y un cuarto donde poder cerrar con llave, pero sólo estaba defendiendo la posible existencia del genio femenino, en absoluto abogando por “habitaciones propias para todas”. Tenía varias criadas que cobraban lo normal en ese tiempo, y que compartían cuartito.

En el caso moderno, estas actitudes continúan. Supongamos una que diga que “las mujeres tenemos que pelear por estar en la élite profesional” y ponga en ello todo su interés, despreciando o ignorando a las demás, las amas de casa, las pobres, y así.

Entremos ahora, porque lo estás deseando, en el caso de FEMEN. Temas de interés: tan válidos como cualquier otro (excepto quizá el ataque a la prostitución legal). Métodos: De momento no han puesto bombas. Nada que nos parezca mal cuando se hace por otro motivo. Nada que objetar. Actitudes discriminatorias: Pues mira, sí. FEMEN hace, más que habla, pero algunos datos hay. La web oficial de FEMEN dice esto:

Activists of FEMEN – are morally and physically fit soldiers, who every day make civil actions of the high degree of difficulty and provocativity. (…) 

FEMEN – is a hot boobs, a cool head and clean hands.

Y en femen.info:

We unite young women….

We build up a national image of femininity, maternity and beauty based on the Euro-Atlantic women’s movements experience.

Hot boobs. Para ser de Femen hay que estar buena. Physically fit – para ser de Femen hay que estar en forma. Y hay que ser joven. Tienen un planteamiento absolutamente eurocéntrico, y están orgullosas de ello (aunque existen secciones de Femen en varios países fuera de Europa, algo fuera de mi comprensión). Por otra parte, una de las bases del grupo es el rechazo de toda la industria sexual, libre o no, incluida la pornografía. Es decir, son ampliamente discriminadoras.

Declara a Madriz una activista de Femen, Lara Alcázar:

El sistema de opresión a las mujeres es el mismo en todas las partes del mundo. Creemos que la manera de hacer de Femen apela a la individualidad de la mujer de hacerlo como le dé la gana y de expresarse como quiera, apela a que su cuerpo lo puede gestionar de una manera inteligente y política.

y también:
Hemos construido nuestra teoría de manera muy libre, cada una de nosotras tiene unos referentes distintos, yo vengo de un feminismo de colectivos de militancia de acción local, de cooperación internacional, luego compañeras mías de Francia tiene más como referente el feminismo de la segunda ola, otras vienen de fanzines de chicas de riot grrrl, etc. Podemos tener desde “El segundo sexo” hasta las teorías queer, porque defendemos que hay una diversidad, no entendemos que hay solo hombre o mujer.
Es decir: las activistas de Femen sólo tienen en común que son contrarias a la religión y a la prostitución, y su manera de actuar. Más allá, ancha es Castilla. La principal crítica que les hago es ese límite de la belleza física: imagino a valientes abuelitas, o a discapacitadas, o a mastectomizadas semidesnudas en una manifestación, y oye, ahí podemos empezar a hablar de ser transgresoras.
Dice Alcázar, y no es la única, que si van medio desnudas salen en los medios, y si no, no. Buen argumento para la protesta, mal argumento para cómo está construido el grupo. No cuela.
Entiendo los grupos que no me incluyen por tener ventajas de más: nada que criticar a un grupo de mujeres trans, o negras, o discapacitadas. O de negras trans discapacitadas. Sé perfectamente que si sus grupos me admitieran, el público general no las vería ni las escucharía, se fijarían en mí. Voy como subida en zancos, sería como ese hombre en una reunión de mujeres que no se sabe muy bien cómo, centra toda la conversación. Pero un grupo feminista que utiliza esa visibilidad de la mujer blanca joven y bella está acaparando la atención que no se llevan todas las demás, e ignorandolas formas en las que los cuerpos de mujer no-blancos, no-jóvenes, no-bellos, lo tienen mucho más difícil para expresar ninguna protesta.
Varios ejemplos de feministas que critico me los dieron @DrJaneChi, @ardeluxe, y @angerforyou, entre otros. Los ejemplos son suyos, la crítica, mía.