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21 días, día 9. Otro lunes infernal.

nighthawks

Como ya he dicho, mis lunes son terribles. Al lío.

Tercero: hoy toca acabar de ver cómo cuenta el libro el vocabulario que empezamos el jueves, hacer un ejercicio de escucha (sí, otro) y probar una técnica nueva para aprendernos los verbos irregulares. Teóricamente esa lista de verbos es materia de 2º, y hay profesores que la convierten en llave para aprobar (con la LOMCE no sé, pero con la LOE me parece ilegal del todo). Esta clase, en conjunto, no la domina, algo bastante habitual en tercero. Haber intentado memorizarla en un curso no basta, hay que utilizar las palabras para comunicarse, leer sobre todo. También repaso deberes. los ha hecho más gente que la última vez, pero no muchos. El tiempo se me va, porque a raíz de un ejercicio del libro me preguntan por el contexto cultural de la película Criadas y Señoras (les explico por qué me parece mala y tramposa), El niño del pijama de rayas (peor aún) y por cuestiones sociales relacionadas con la Segunda Guerra Mundial. Hablamos de Mengele, de la banalidad del mal y del diario de Ana Frank , que no han leído pero conocen por un documental. Me despisto y me dejo enredar un poco; eso se come el tiempo del ejercicio de escucha. Les cuento cómo vamos a trabajar los verbos irregulares a partir de ahora: unos minutos en clase para repasar, y una autoevaluación en clase. La idea la reciben con apatía.

Segundo: ruido, mucho ruido. Primero compruebo si han hecho los deberes y les digo que voy a poner las soluciones en la plataforma online del instituto. Corregir es aburridísimo y llevamos mareando los mismos ejercicios una semana. Leemos las respuestas a otro del libro, y pasamos a los verbos irregulares. Les hago un repaso ultrarrápido de cómo funciona el pasado simple de los regulares, comprueban que está tirado de fácil, y les detallo cómo vamos a estudiarlos (repasos en clase 2 veces en semana, los deberes van a ser autoevaluaciones). He separado los verbos en grupos de los que se conjugan parecido y empezamos con los que tienen tres formas iguales (cut-cut-cut: cortar, por ejemplo). entre todos ven que se saben la mayoría de los significados. Todo bien por aquí.

Primero: nadie está sentado en su sitio y me lío a poner negativos. Me he buscado un cuadernito para dejar de usar papeles sueltos en las clases en las que no hay ordenador. Me hacen tantas preguntas absurdas y tengo que llamar al orden tantas veces que empezamos casi a menos cuarto. Empezamos tema con vocabulario: las partes de la ciudad. Son casi todo nombres de tiendas (panadería, librería…) y cosas como parque y colegio. Les hago que me vayan diciendo las que saben, y en vez de dar una lista corta y simple como el libro, las separamos en tiendas, sitios divertidos, y todo lo demás. No va mal, salvando que me tengo que pasar la hora mandando callar y les obligo a quedarse un par de minutos de recreo para terminar.

Recreo en la biblioteca. Estoy cansadísima y no hago casi nada aparte de ordenar devoluciones. Me chivan (no hay otro nombre: me lo dicen ml y a escondidas) que unas niñas están viendo “cosas que no deben”: es un libro de láminas de arte, poco accesible, con pintura figurativa del siglo XX, así que hay un par de desnudos frontales masculinos, hombres feos, tipo Lucien Freud. A las niñas las conozco, son de primero y están más bien nerviosas y un poco escandalizadas. No les parece divertido y no quieren gastarme ninguna broma como quizá sí harían si tuvieran un par de años más. Les explico con el libro cerrado o con una de las imágenes a medio tapar que es natural que resulte chocante una figura humana mostrada de una manera que no es bonita; lo que yo creo que el artista quiere expresar y qué opinan ellas sobre que ese libro esté en la biblioteca y se pueda coger si a uno no le desagradan esas pinturas tan chocantes. Otras veces he tenido problemas con cómics que mostraban desnudos. Los retiro de la circulación, no por el desnudo sino porque algunos chicos vienen a verlos, reírse y molestar a quienes leen o estudian. Las láminas de arte, en cambio, vuelven a la estantería.

Segundo. Se repite casi la misma clase que en el otro grupo con poca diferencia. Están completamente incrédulos ante mi manera de introducir los verbos irregulares. Una repetidora dice: “¡pero si nos vamos a autoevaluar va a aprobar todo el mundo!”. Más incredulidad cuando les digo que suelo dar aprobados generales de vez en cuando (me pasa en cuarto: otro resultado es un fracaso para mí). Bromeo con que “la página de los verbos en el libro es tó fea” y sugieren arrancarla; les prometo que si se portan bien veremos El Club de los Poetas Muertos. No se saben muy bien lo que significan los primeros verbos. Sobra tiempo y hacemos un ejercicio de escucha que nadie entiende. Un niño quiere dar todas las respuestas de absolutamente todo y dice que no piensa cambiar cuando le digo que deje hablar a los demás.

Primero: otra ronda de puntitos negativos a los que no se sientan. La clase va justo como la anterior, pero sorprendentemente y a pesar de la hora se portan muchísimo mejor. Me sobran cinco minutos para dar la misma materia y ellos mismos han dado extra de vocabulario así que añado una explicación de las diferencias entre pub inglés, bar americano y “bar” en español. Les enseño el típico cuadro de Hopper para que vean qué es un diner americano.

Antes de irme a comer, dejo puesta tarea para un alumno que sale expulsado. Cuando un alumno acumula avisos por mal comportamiento, se puede acabar expulsándolo, pero no es imprescindible. En estos casos, hay que dejar apuntadas actividades para que el niño no pierda clase.

Esta tarde, además de tres familias tengo claustro. Afortunadamente dos madres vienen juntas y muy pronto y las puedo ver antes de la reunión. Más tarde viene un padre separado que no convive con su hijo y acuerdo que lo voy a tener informado con emails. Una madre no viene a verme a mí, pero ya que nos cruzamos me saluda y hablamos de cuánto ha mejorado su hija. Es bonito y me sienta muy bien que me reconozcan el trabajo, la verdad.

Un claustro es una reunión de todos los profesores de un centro educativo. Hay al menos un par por trimestre, rara vez más de uno al mes. El de Enero consiste en ver estadísticas de resultados de la primera evaluación, por grupos, por niveles y por departamentos; comentar un informe sobre las faltas de convivencia; comunicar y si hace falta debatir y cambiar el calendario de actividades del trimestre; y en este caso, organizar qué vamos a hacer por el Día de la Paz y el Día de Andalucía.

No llego a casa hasta las siete. Llevo once horas dando vueltas. Hago un par de tareas prioritarias: meto en la hoja de cálculo los puntos que he puesto en el día, y envío vía online un SMS a las familias de alumnos especialmente revoltosos o que llevan dos semanas enteras sin hacer los deberes. Es más rápido que ponerles una nota en la agenda a los niños.

Horas lectivas: 5.
Horas no lectivas: 1.30
Horas reales trabajadas: 8

 

 

 

Nuevo método de trabajo: conclusiones sobre la marcha.

En Enero, conté que había empezado a trabajar de otra manera, a partir de no poder dar clase con libro de texto en 4º de ESO. Según avanzó el curso, algunas cosas cambiaron. Mis alumnos tenían, en general, una hora a la semana para ver una película con subtítulos o trabajar con una canción, otra hora a la semana de trabajar en grupos en lo que ellos quisieran, que casi siempre era gramática porque yo no pongo ejercicios mecánicos de rellenar huecos; y el resto del tiempo, dependía.

Algunas cosas han salido muy bien. Una evaluación basada casi a partes iguales en exámenes y en distintos trabajos ha servido para que aprendieran y aprobaran (que no es lo mismo) algunos alumnos a los que se les atravesaba la materia. Ni un solo suspenso en 4º de la ESO, por ejemplo. Vistos más de cerca, estos resultados siguen siendo muy mejorables: en clase hay 110 alumnos que trabajen algo, aunque sea poco. Saco de las cuentas a los que no vienen nunca, a los que vienen de vez en cuando, y a los que vienen para no hacer nada de nada. De esos 110, mando para Septiembre a 18: 16%. Mi tasa de suspensos real es más alta, porque hay alrededor de 10 niños más que vienen para no hacer nada, nunca, en ninguna materia, y no los he podido involucrar, pero ahora lo que me interesa es comprobar que es verdad lo que les digo a los grupos en Septiembre: “conmigo, quien trabaja, aprueba”.

Ahora, veamos de cerca otros resultados. 42 alumnos, el 38%, habrían suspendido si el examen fuese el 100% de la nota. Incluyo a los que tienen notas por encima del 4. Es decir: mi tasa de aprobados de 62% habría estado algo más cerca de lo normal en mi asignatura. Aún así, sigue siendo bastante alta. Una cosa preocupante es que mis alumnos no están muy preparados en gramática, lo que puede darles problemas si su profesor del año siguiente es más exigente que yo con eso. Conclusión: Tengo que supervisarlos más cuando trabajan en gramática.

Trabajos escritos: quienes los entregan, ya los hacen bastante bien. Mis alumnos de 4º y algunos de 2º escriben redacciones a un nivel que muchos estudiantes no consiguen en Bachillerato. Aquí el problema es otro: No se debe encargar ningún trabajo susceptible de ser cortapegado. En primer ciclo de ESO no saben documentarse y resumir, y en segundo ciclo siguen creyéndose inmunes a que les pille los plagios. Se les puede enseñar a documentarse, y a no utilizar traductor online, pero se tarda mucho tiempo.

Hacerles trabajar en grupos una vez en semana ha servido para motivar a la gente que estaba al borde del abandono, y para que los que más inglés saben no se aburran. Una buena organización de los grupos, y que sea una actividad evaluable objetivamente, es fundamental.

Sobre el cuaderno de apuntes, al final del curso no lo entregaron 28 alumnos, el 25% del total, y entregaron un cuaderno desordenado, incompleto, sucio o de alguna otra forma merecedor de una nota por debajo del notable diez alumnos más. Están acostumbrados a que les revisen el cuaderno de clase… para ver que tienen los ejercicios hechos. Esta ha sido, para todos, incluso para los mayores, su primera experiencia de dar clase tomando apuntes. Y el 65% ha aprendido a hacerlo bastante bien. Conclusión: El alumnado de la ESO es perfectamente capaz de aprender a coger apuntes, centrándose sobre todo en copiar la pizarra, pero pasando a limpio según su gusto personal.

Una cosa para mí muy importante: yo no mando deberes. Me entregan dos trabajos escritos, individuales o por grupos, cada trimestre, y el cuaderno de apuntes. Mandar deberes tiene poco o ningún efecto en el rendimiento académico de mis clases. Sin embargo, los estudiantes lo echan de menos.

No estoy contenta de cómo he llevado la producción oral en inglés. Tengo que pensar en más tareas fáciles, breves, progresivas y distinguir la correción fonética de la capacidad para hablar en público y de la capacidad de comunicación “natural”.

Otras cuestiones, derivadas sobre todo de la encuesta de satisfacción que les hice hace unos meses:

  1. Los más pequeños tardaron dos películas en superar su rechazo a los subtítulos. Los de 2º de ESO, un rato. Las películas hay que ponerlas con subtítulos en español, aunque se quejen. Ya se callarán. Queda pendiente normalizar los subtítulos en inglés.
  2. Es arriesgado encargar trabajos evaluables por parejas porque si uno de los dos no puede trabajar por el motivo que sea, hay un riesgo de que el otro se desentienda.
  3. Como me han enseñado mis amigos informáticos, repetir varias veces el mismo trabajo debe evitarse a toda costa. Eso quiere decir hacer las cosas pensando en reutilizarlas. Por ejemplo, la misma canción se puede trabajar en muchos niveles diferentes. Donde 1º canta, 2º practica verbos irregulares y 4º hace un trabajo difícil de comprensión lectora (además de cantar y recordar los verbos).
  4. Tengo que trabajar más la lectura, en clase y fuera de ella.

Hablando claro: me pongo un sobresaliente. Un diez no, pero sobresaliente sí. Nunca había conseguido unos resultados tan buenos, sobre todo teniendo en cuenta el punto de partida. Me he tirado sin red y he aterrizado de pie. El año que viene, más.

Aprendiendo de los errores

Hoy, después de tres intentos más o menos torpes en cursos anteriores, he conseguido introducir el Past Continuous con cierto éxito en un puñado de cabecitas de 3º de la ESO. Y mira que me ha costado. El Past Continuous es una forma muy sencilla de entender y un poquitín menos sencilla de practicar que es más o menos equivalente a dos formas del español: “yo estaba hablando” (que a mí no me enseñaron con ningún nombre pero que por coherencia debería llamarse pretérito continuo) y “yo hablaba” (pretérito imperfecto).

El problema del Past Continuous en una clase de secundaria está en la comprensión lectora. Las gramáticas ponen ejemplos como “I was studying when the phone rang”. Los críos captan que el primer verbo que leen es la acción que ocurre primero, y el segundo es la acción que ocurre después (y si traduces literalmente al español te queda perfecto, “yo estaba estudiando cuando sonó el teléfono”). Problema: con los ejemplos inadecuados introducidos en clase en el orden inadecuado, los alumnos se hacen un lío o sacan conclusiones equivocadas sobre qué ocurre antes, qué ocurre después, y si las acciones terminan o no antes de que empiece la siguiente.Y además, por culpa de quien escoge los ejemplos, o sea yo.

En un mundo ideal, todo lo que hacemos en una clase de inglés sería comunicativo. Pero como somos 25 personas, algunas de las cuales se pierden cuando tienen por delante más de dos o tres líneas seguidas de texto, solemos tener entre una y tres horas de clase teórica por cada unidad didáctica. Sí, es anticuado, sí, es aburrido para el que ya lo entiende, pero funciona si no se abusa. Con cada unidad nos podemos pasar tranquilamente diez horas más – un 10%-20% de las clases dedicado a la teoría no es mucho.

Así que hoy, como cualquier otro lunes, empiezo por preguntar en inglés qué han hecho el fin de semana y pongo una serie de ejemplos en la pizarra, según me contestan, para que las frases que voy a usar de modelo tengan alguna relevancia. Y salen cosas como:

Ana went out and met her friends.
Blanca put on her party clothes and went out.
Carlos put on his sports clothes and played a football game.

A continuación machaco algo que puede parecer muy elemental, pero no siempre lo es: ¿cuántos verbos hay, cuáles son, y en qué orden ocurre cada acción? Ante esto, algunos dudan pero casi todos lo deducen sin problemas. Y la siguiente pregunta: ¿está terminada la primera acción antes de que ocurra la segunda? Y sin duda, todos dicen que sí.

Estupendo. Estamos a un solo ejemplo del past continuous.Y pongo en la pizarra:

“Dolores got dressed and Eduardo called her”.

Aquí se nos desmorona todo el castillo. Cuántos verbos dos, cuáles son got y called, cuál ocurre primero got, y finalmente, ¿Dolores estaba vestida o a medio vestir cuando Eduardo la llamó? Dolores estaba a medio vestir. Nos pongamos como nos pongamos, aunque comparemos esta frase con las anteriores (pasado simple, and, pasado simple), da igual, después de varios minutos, pruebas con otros ejemplos más, si el final de la frase es “…and Eduardo called her” o “when Eduardo called her”, dos de las tres clases de hoy (y otras clases en otros años) entienden “la primera persona estaba en pleno proceso de hacer da igual qué y entonces el teléfono la interrumpió”.

A continuación pasamos a la oración que significa lo que los alumnos quieren leer:

“Dolores was getting dressed when Eduardo called her”.

Ahora todo queda un poco más claro. Ellos están aprendiendo que hay dos pasados distintos: el de lo inacabado y el de lo acabado. Yo estoy aprendiendo también: que no puedo pedirles que respeten la gramática hasta el punto de que les haga olvidar su conocimiento previo del mundo, ya que lo normal es que el teléfono siempre nos interrumpa, y esa preconcepción puede más que toda la teoría que sepamos.