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Qué queremos decir con “conciliación”: guía para no padres.

El título completo es “Guía para no padres y para gente rica que no necesita preocuparse del cuidado de sus hijos, porque siempre tendrán suficiente ayuda”, pero quedaba muy largo.

Cuando no tienes hijos, sólo ves a las madres ir con mucha prisa a todas partes. Puede que tu madre estuviera siempre quejosa o cansada. Y a veces se debaje sobre si la baja maternal es demasiado corta. Son dieciséis semanas  El colegio (Educación Infantil) empieza a los tres años. ¿Qué hacemos las familias los dos años y medio en los que la madre no tiene baja maternal pagada y el niño no tiene educación gratuita? Y sobre todo, ¿qué queremos? No buscamos todos lo mismo, pero aquí una pequeña guía. Para quien lo desconozca, y para políticos despistados que hacen propuestas que no resuelven gran cosa.

Los primeros días:  Una madre reciente, más si ha sufrido una cesárea, y más si da el pecho porque el bebé es totalmente dependiente de ella, necesita toda la ayuda que tenga. En cualquier caso, el bebé duerme trechos muy cortos, mama (o toma biberón) despacio y con frecuencia. La baja por paternidad ahora son dos semanas y debería ser, como mínimo, un par de meses y me quedo corta. Seis estaría bien. Y esta baja debería ser irrenunciable, como las vacaciones, para que fuera no sólo ilegal sino imposible que hubiera presiones en el trabajo para no cogerla. Para evitar la discriminación hay quien dice que debería ser tan larga como la de las madres.

El bebé: la recomendación oficial es lactancia materna exclusiva y a demanda hasta los seis meses. Eso son 26 semanas. Ahora, las madres tenemos derecho a 16 semanas de baja maternal, y a un permiso de lactancia de chiste: un ratito al día que podemos concentrar en forma de 2 semanas seguidas, y así tener 18. Suponte que entonces te coges las vacaciones (no siempre se puede) y tienes 22 semanas, y un bebé de cinco meses. Aún no se tiene sentado solo. Empieza a jugar arrastrándose por el suelo. Es muy, muy pequeño. Y tú tienes que volver a trabajar, si no te han despedido, a menos que te pidas un tiempo sin sueldo. ¿Qué necesitamos? Pues como mínimo, una baja maternal de 26 semanas, no las 16 de ahora. Mejor que eso: un año para la madre y seis meses para el padre.

El bebé de 6 meses a un año: Es un período muy largo y de grandes cambios en el niño. Sus necesidades y las de la familia cambian sin parar. Los niños empiezan a demandar mucha atención cuando se mueven solos (redondeando, reptan o gatean desde los 9 meses, caminan alrededor del año). Hay quien piensa que cuando todavía no llegan al año, para ellos no es especialmente beneficioso ir a la guardería. Además con 11 y 12 meses se ponen gran cantidad de vacunas importantes y el sistema inmune es más maduro ante el bombardeo de infecciones que es inevitable que pille en la guardería. Mucha gente, por una cuestión emocional, pone la fecha en “cuando anden solos”. Luego está la madre. Hay madres que quieren estar con sus bebés el mayor tiempo posible y otras que tienen ganas de ver a adultos, recuperar parte de sus costumbres anteriores, salir de casa… es una cuestión muy personal. Yo volví al trabajo cuando mi bebé tenía 7 meses y para mí fue el tiempo perfecto. No necesitaba tanto trabajar como tener un rato para algo que no fuera la casa y la familia, y para eso tenía que salir.

Del año a los tres años: Necesitamos escuelas infantiles. Pequeñas para que todo el mundo se conozca y porque deben ser muchas para tenerlas al lado de casa. El personal que trabaja en ellas debe tener una formación excelente. En España esto se consigue: las maestras de Infantil son unas fenómenas. Debería haber suficientes guarderías públicas y una oferta de plazas suficiente. Y una ratio decente de maestras o cuidadoras/aula. Y deberían ser baratas, porque lo de ahora es de llorar. Cuestan una fortuna. Os pongo un ejemplo: en Andalucía las guarderías públicas, que son pocas (en mi pueblo cubren cerca de la mitad de la demanda) tienen un precio máximo de 280 euros, y pagas menos, por tramos, según tu renta. Necesitamos todo esto tanto si somos trabajadoras por cuenta ajena como si no, porque llevamos meses pasando 24 horas al día con un bebé y necesitamos un rato para buscar trabajo, ir al médico, oírnos pensar, dormir la siesta, o cortarnos el pelo. No todas las mujeres están de acuerdo conmigo. Pero tú danos una escuela infantil por si acaso.

A veces se sugiere el teletrabajo como medida de conciliación. Se lo he visto hacer a políticas de derechas. Como profesora, soy partidaria de llevarte papeleo a casa si estás más cómodo haciendo tus cosas en pijama, delante de la tele. Pero como madre, el teletrabajo es entre horrible e inviable. Un niño pequeño no sabe dejarte tranquila. Los adultos tampoco es que respeten mucho, pero los niños no, nada de nada. El teletrabajo no ahorra tiempo ni te permite hacer varias cosas a la vez. Solo te ahorra el tiempo del transporte, suponiendo que puedas concentrarlo en jornadas completas.

Con el niño ya escolarizado: En la escuela infantil se puede escoger la longitud de la jornada, pero no el horario. Son todas por la mañana. Eso es bueno para los niños y significa que las empresas deberían estar obligadas a dar horario de mañana si lo desean a todas las personas que tengan niños pequeños a su cuidado. Otras medidas útiles son:

  • El horario flexible. Trabajas X horas a la semana pero tú decides cuándo.
  • La reducción de jornada sin reducción de sueldo.
  • La reducción de jornada con reducción de sueldo no proporcional a las horas reducidas (es decir, si calculas euros/hora en realidad es mejor para la madre).
  • La jornada intensiva para todos los trabajadores.
  • La planificación eficaz del trabajo. Suele ponerse de ejemplo no poner reuniones por las tardes. Incluyo aquí el teletrabajo parcial.
  • El traslado a otro centro de la misma empresa (suponte que ser madre o padre diera preferencia para traslado más cerca de tu casa).
  • Facilidades varias para el trabajo autónomo y las PYMES. Muchas madres se dedican al autoempleo porque no las quiere contratar nadie, y eso no es lo mejor, pero como es una situación que ya se da, lo dejaré mencionado. No me refiero a fomentarlo, sino a que ya que ocurre, que no sea tan difícil.

Hay más, pero estas son algunas bastante básicas.

Y por último: ¿hacen falta medidas que alarguen el tiempo que los niños están al cuidado de otras personas? Claramente, no. Los niños españoles tienen una jornada escolar inusualmente larga (en Alemania son cuatro horas y media). Las vacaciones también son largas, pero no se trata de que pasen más tiempo en la escuela, sino de que sus familias puedan pasar tiempo con ellos, o como mucho, que puedan ir a actividades de ocio organizadas, del tipo de campamentos, para no estar todo el día metidos en casa.

Es decir: la conciliación del trabajo con el cuidado de los niños (porque “vida familiar” tenemos todos) requiere muchas medidas distintas, unas grandes y otras pequeñas, en función de las necesidades de los padres y del desarrollo de los hijos. Queremos algo de tiempo de dedicación exclusiva, algo de reducción de la carga o el tiempo de trabajo, facilitar las condiciones laborales de una manera que beneficia también a quienes no sean padres y madres, y que alguien que no sean los padres se encargue de los niños unas pocas (he dicho pocas) horas al día. Y repito, las condiciones son variables y cambiantes. Lo más sencillo es alargar las jornadas de todos, sobrecargando de trabajo a las familias, a los cuidadores externos, y haciendo que los niños no puedan ejercer su derecho a estar con sus padres. También es la peor manera de resolver el problema.

 

Educación y rentabilidad

La Education Endowment Foundation es una fundación creada por el Ministerio de Educación británico. El Ministerio está ahora en manos del gobierno conservador pero la fundación es, en teoría, independiente. Su principal interés es mejorar el desarrollo educativo del alumnado pobre en las escuelas más deprimidas. Y recientemente ha publicado un estudio del que hay un resumen aquí, sobre la rentabilidad de algunas estrategias para impulsar ese rendimiento académico. La rentabilidad es importante, claro, aunque no sea el único factor, ya que también hay que pensar en la formación integral, en los derechos de las familias, el alumnado y el profesorado, en su satisfacción, etc. Pero en un sistema público de enseñanza, será mejor optar por las medidas más económicas. El estudio se ha hecho en las escuelas inglesas, así que no tienen por qué ser universales, aunque son una buena pista.

Veamos las estrategias que el estudio considera más rentables:

Las dos medidas más rentables son el feedback y las técnicas de estudio. El feedback es para los alumnos y los profesores: para los alumnos, consistiría en dar no solo notas numéricas sino una explicación lo más detallada posible de la calidad de sus tareas, de sus progresos y de sus métodos de estudio o trabajo. Es decir, una evaluación continua y motivada. Para los profesores, la verdad es que recibimos bastante poco de esto. El uso de técnicas de estudio y también de autoevaluación es tan importante que sorprende que haya que recordarlo.

Las siguientes estrategias con un buen nivel de efectividad y rentabilidad son muchas a un nivel similar. El EEF mide en “meses lectivos en los que se compensa una desigualdad  educativa” y les da a todas un valor de cinco. Destacan en Primaria reforzar la expresión oral y la comprensión lectora; evidentemente sin comprensión lectora, que debe ser trabajada durante toda la educación obligatoria hasta alcanzar un nivel maduro y crítico, no podemos aprender nada más. El trabajo de la expresión oral obliga a crear clases lo más participativas posible, y que sea posible que los alumnos mantengan discusiones y no solo “reciten la lección” o resuelvan ejercicios. Además, esto sugiere que es bueno reducir el tamaño de los grupos o hacer que se trabaje en equipos supervisados. El aprendizaje colaborativo y supervisión a cargo de compañeros de clase son, por lo tanto, dos estrategias con beneficios múltiples. Por una parte, se ha demostrado que produce mejoras organizar un trabajo en equipo que garantice que todo el mundo hace algo (no vale mandar trabajo para casa y ya está). Y por otra, si se trabaja en grupitos en el aula en tareas sencillas, el profesor puede supervisar los grupos y atender a más frentes a la vez. La supervisión por compañeros no se haría tanto en el aula sino por ejemplo a la hora de hacer los deberes. Un poco al modo de clases particulares. Para realizarla puede ser muy práctico que haya jornadas un poco más cortas y horas de estudio libre o guiado en el centro escolar. Si no, se convierte en una extensión de los deberes.

Otras técnicas con el mismo nivel de eficacia son hacer deberes en Secundaria (en Primaria no), y una técnica de trabajo llamada en inglés “mastery learning” consistente en dividir el aprendizaje en bloques pequeños y hasta que no superas uno no avanzas. La estimulación temprana, es decir, ir a la guardería o recibir apoyo antes de los 7 años, junto con el apoyo individual o clases particulares son dos métodos útiles pero que salen carísimos. Es decir, yo los consideraría ineficientes. Pero claro, los niños no van a la guardería o a Infantil solo para garantizar su aprendizaje cinco años más tarde: van a socializar, a no estar todo el día metidos en casa, a aprender cosas que les gusten y les sean útiles en ese momento de sus vidas, y a dejar a sus padres hacer algo que no sea cuidarlos, unas horas al día. No todo se hace por criterios globales de eficiencia, como dije al principio.

Veamos las técnicas que suponen una compensación cercana a un trimestre, es decir, un impacto positivo pero muy moderado. Para empezar, los programas a nivel de centro o de aula para reducir la conflictividad requiere formación del profesorado, crear un programa con sus protocolos y demás, y trato individualizado al alumnado o los grupos más disruptivos. Sin tener en cuenta la mejora académica, es una medida básica porque contribuye al bienestar de todos. Sorprendentemente, tienen un nivel similar de eficacia la introducción de tecnología digital para apoyar el aprendizaje y la práctica de actividades deportivas al aire libre. Sí, como suena: dedicar un día a aprender escalada o una semanita a irnos de camping genera actitudes positivas (resiliencia, fuerza de voluntad…) y contribuye al trabajo en equipo, que ya hemos visto que funciona muy bien. También puede tener un valor para la motivación del alumnado: tan simple como “si os portáis bien os llevamos al rocódromo al final del trimestre”. Curiosamente las actividades artísticas o deportivas tienen un impacto un poco menor.

La implicación de las familias se pone en este nivel, aunque aquí dudo y me parece que debe haber problemas metodológicos. Y por último, reducir el tamaño de las clases, aunque es muy incompleto porque los estudios parecen centrados en reducciones pequeñas, por ejemplo de 30 a 25. Para que la reducción sea efectiva a corto plazo debe ser suficiente para permitir que el profesor haga cambios metodológicos que faciliten una dinámica más participativa. También es uno de los cambios más caros de efectuar.

Ahora, ¿qué es lo que no tiene ninguna efectividad? Intentar motivar a los alumnos a largo plazo con la orientación laboral. Tiene sentido: “si estudias cinco años más podrás trabajar de….” no tiene mucho sentido para las edades en las que comienzan las desigualdades educativas. Tampoco sirve de nada alargar las clases (es decir, 4 o 5 clases de 90 minutos en lugar de 5 o 6 de una hora). Sirve de poco alargar el curso o la jornada, e ir a clases extra en verano. Resumiendo: los niños ya tienen todas las horas que necesitan.

Pagar más a los profesores si los alumnos aprueban no sirve para que los estudiantes aprendan más. Me ahorro el sarcasmo. Os recuerdo que estos estudios provienen de un gobierno conservador; vaya, que muy a favor de mejorar las condiciones del profesorado no están. A ver si así se enteran algunos.

La medida más negativa de todas, que hace que los alumnos incluso retrocedan en el aprendizaje, es repetir curso. Y es carísima. Entonces ¿por qué seguimos haciéndolo? Porque no tenemos otra alternativa. Algo hay que hacer con el alumnado que no ha aprendido. De momento la propuesta de la LOMCE es sacarlos del itinerario estándar, pero seguro que hay medidas mejores, tanto preventivas como a posteriori. Por cierto, agrupar a los alumnos por habilidad, tal como la LOMCE propone, también es una medida ineficaz que provoca un retroceso en el aprendizaje según el mismo informe. Otra cosa es que a veces esa segregación se hace para que los alumnos no abandonen.

La verdad es que estos estudios tienen mucha miga. Tienen muchas medidas que el profesorado no puede llevar a cabo por sí mismo pero siempre es bueno saber qué es lo que ha demostrado que funciona.

Medidas concretas (y no tanto) para mejorar la educación en España.

Me podía haber salido un título más pegadizo, con más gancho, pero mira, esto es lo que hay.  A raíz de una conversación en la que se concluyó que los gobiernos a veces hacen exactamente lo contrario de lo que la comunidad educativa necesita, me planteo: ¿qué haría yo para arreglar este embrollo?

Ya he hablado un poco de los problemas de la educación en una zona rural. Aquí voy a ser un poco más concreta en las sugerencias y más general en su ámbito de aplicación. Intento hablar lo justito de lo que desconozco (Infantil y Primaria) y sé que voy a hablar de medidas difíciles o imposibles de llevar a cabo. Siempre por falta de financiación o de voluntad, no porque sean de por sí imposibles.

Medidas específicas para Infantil y Primaria:

  1. Guarderías públicas, muchas,  buenas y baratas.
  2. Ninguna prueba estandarizada en Primaria.
  3. Orientadores en todos los centros, no equipos de orientación manejando varios centros a la vez. Medidas de apoyo rápidas y específicas para el alumnado que las necesite desde Primaria.
  4. El fracaso escolar no empieza donde quieren arreglarlo los sistemas educativos, que es cuando los alumnos están entre 2º y 4º de ESO (13 años si no han repetido nunca, alrededor de 15 o 16 si han repetido). Está antes, y es en 2º a 3º cuando se culmina un proceso que comenzó mucho antes. Por eso, medidas de apoyo, adaptaciones, entrevistas con los padres, grupos reducidos (no segregados por nivel) y demás deben ponerse en práctica intensivamente desde Primaria. ¿Que ya se hace? Pues que se haga más.
  5. Retrasar el inicio de las clases de lengua extranjera. Sí, has leído bien. Explico muy brevemente: una cantidad muy pequeña de horas de clase no sirve de nada a ninguna edad. Los niños aprenden un idioma más rápido que los adultos cuando el sistema es de inmersión (es decir, irnos a vivir a donde se habla dicho idioma o ir a clases en un sistema bilingüe), pero eso no significa que haya diferencia entre empezar a recibir clases a los 3, 6, o 9 años. Es perfectamente posible adquirir un uso aceptable de una lengua extranjera empezando alrededor de los 10 años (un ejemplo: en Finlandia empiezan con unos 9-10 años). Sencillamente: o das clases en un sistema verdaderamente bilingüe, o todo lo que hagas antes de cierta edad es perder el tiempo. Podemos debatir si la edad útil empieza hacia los 7 o hacia los 10 años.
  6. Criterios más estrictos para la entrada en Magisterio.
  7. Más formación en contenidos en la carrera de Magisterio. Tengo entendido que tienen bastante carga de pedagogía, algo de formación general y muy poca formación específica.

Medidas específicas para la ESO:

  1. Una pequeña reducción de las horas semanales de clase en Secundaria. Un aumento equivalente en la longitud del curso escolar (profesorado y alumnado trabajaríamos la misma cantidad de horas).
  2. Más personal en los departamentos de Orientación.
  3. Lectura: si quieres que en la ESO conozcan el argumento de los clásicos, ¿por qué librito adaptado mejor que película? Si quieres que en la ESO conozcan el estilo de los clásicos, ¿por qué adaptación mejor que antología? Si quieres que en la ESO cojan costumbre de leer, ¿por qué leer lo que les mandes mejor que lo que les apetezca? Conclusión: que no haya clásicos de la literatura española adaptados como lecturas obligatorias. Nunca. No hay ningún motivo pedagógico para ello.

Medidas para los niveles post-obligatorios:

  1. Becas de movilidad para FP y la universidad. Es decir, que las becas deben tener en cuenta la distancia entre el centro de estudios y el domicilio familiar.
  2. Mantenimiento en Bachillerato de la hora de tutoría de ESO. ¿Por qué? porque si no, al final pierdes clases de la asignatura que da el tutor con cuestiones de tutoría.

Medidas para todo el profesorado, independientemente del nivel educativo que imparte:

  1. Los profesores tenemos un complemento salarial por formación, los sexenios. Multiplicaría cuánto dinero es y cuántas horas de formación son necesarias por sexenios. Digamos, triplicar el dinero que recibimos y doblar las horas necesarias para cobrar ese suplemente.
  2. No implantaría ni un solo cambio curricular sin al menos dos años de plazo para que los profesores se formen. Cinco, si hablamos de aprender un idioma. ¿Por qué dos años? Porque a lo mejor los interesados en ser el nuevo profesor de ajedrez o encaje de bolillos no consiguen plaza este año, y el que viene sí.
  3. Unas oposiciones menos basadas en lo memorístico. Más duras que ahora, pero no por el requisito de memorizar largos temas.
  4. Nadie debería poder dar clase sin cumplir los requisitos legales de un profesor en España. Eso incluye a los asistentes de conversación o profesorado nativo (aunque éstos no pasarían por las oposiciones)
  5. Menos horas de clase para que los profesores podamos tener más horas de trabajo presenciales. Para que os hagáis una idea por días en vez de por semanas,  en Secundaria tengo una media de 4 horas de clase, 1 de reuniones o guardias, y media de recreo. En Primaria tienen menos “huecos” en el horario que yo. Por eso reducir las horas me parece más importante en Primaria que en Secundaria. Hay trabajo que te puedes llevar a casa, pero hay cosas que quieres hacer en el centro, cuando hay alumnos y compañeros.
  6. Más y mejor formación en prácticas. Los tutores de prácticas deberían tener una reducción horaria y un complemento salarial acorde al trabajo extra que van a tener (ahora mismo, un tutor de prácticas trabaja gratis).
  7. Nadie debe acceder a un puesto antes de recibir formación específica. Ni los coordinadores (por ejemplo TIC, de biblioteca), ni los cargos de gestión como la jefatura de departamento o la dirección. Ahora la formación suele ser posterior a conseguir el cargo.
  8. Que el profesorado ausente sea sustituido rápido. Hasta hace pocos años, la cobertura de las ausencias del profesorado era errática. Ahora empieza a partir de los 15 días de ausencia.
  9. Que las observaciones dejen de ser un tabú: que nos acostumbremos a dar clase en compañía. De un evaluador, de un profesor de apoyo o de un profesor en prácticas.
  10. Derivado de lo anterior: evaluaciones periódicas que no midan los resultados académicos del alumnado. Deberían servir para asesorar y para orientar cursos de reciclaje, no para suponer una contrapartida económica. Reconozco que creo que debemos ser evaluados periódicamente, pero que no sabría decir cuáles deberían ser las consecuencias.

Medidas multinivel no referidas al profesorado:

  1. Una auditoría energética de todos los centros. Centros escolares construidos o reformados según criterios estrictos de eficiencia energética.  Aire acondicionado o ventiladores de techo donde se superen los 30 grados en septiembre y mayo. Calefacción que funcione y presupuesto para que esté encendida.
  2. Descansos de 5 minutos entre hora y hora de clase. Siempre. En todos los niveles.
  3. Criterios más rigurosos a la hora de aprobar libros de texto. Materiales curriculares bien diseñados (unidades didácticas completas, o programaciones enteras fáciles de adaptar) de creación pública. Es decir: el Ministerio o las Consejerías de Educación deberían poner a disposición del profesorado y de las familias, a precios bajos, materiales digitales y en papel. En papel también porque a veces se va la luz, o internet, o quieres subrayar, o lo que sea.
  4. Que los medios materiales funcionen, y si se rompen, se arreglen. Me he pasado meses y años en departamentos con impresoras rotas, pizarras digitales sin audio, proyectores con el color distorsionado….
  5. Comedores escolares. Más y mejores. Comedores en Secundaria.
  6. ¿Sistema bilingüe? En principio vale, pero con ningún profesor con un nivel inferior al B2 de la Escuela de Idiomas, que quiere decir C1 en la mayoría de certificaciones oficiales. El nivel que avala el First Certificate de Cambridge es lo que quieres que consigan los alumnos, no un requisitosuficiente para el profesor.
  7. Organizar el uso de los centros educativos por las tardes, en horas no lectivas, ya sea con monitores o con el profesorado. No para dar clase, sino para usar el recreo, dar talleres, usar la biblioteca escolar, etc.
  8. Un respeto escrupuloso de las ratios, y reducir la de Bachillerato. No se puede dar clase en aulas en las que los alumnos no caben.
  9. Mientras exista la escuela concertada, la prohibición absoluta de cobrar ni un solo euro a su alumnado, por ningún concepto. Si no se pueden apañar con el dinero del concierto, que salgan del negocio. Vamos, que trabajen en igualdad de condiciones con la escuela pública.

Medidas que se salen del centro educativo:

  1. Las bibliotecas públicas deberían abrir 12 horas al día, 6 días en semana, 45 semanas al año. Deberían tener salas de silencio, de trabajo e infantiles, wifi gratis, ordenadores, e impresión a precio de coste.
  2. Actividades culturales y de ocio a nivel municipal o de distrito.
  3. Controles mucho más estrictos para homologar los libros de texto.
  4. Los libros de texto, caso de utilizarse, deberían tener algún tipo de subvención. Los profesores que no los usen deberían poder utilizar ese dinero para material de consulta (libros que no sean de texto, diccionarios, etc).
  5. Una causa del fracaso escolar es que el alumnado cree que estudiar no sirve para nada. Nadie puede hacer bien algo que no le resulta ni agradable ni útil. Aquí el problema no es del sistema educativo, es del mercado laboral, ese “modelo productivo” tan mencionado. El niño y la niña de once o doce años ya piensan “si lo que me espera es el ladrillo, la fruta, servir copas y cuidar de bebés, ¿para qué estudiar primero?”. Los profesores no podemos estar solos en la tarea de explicarles por qué ese no es un razonamiento válido.
  6. Del mismo modo, soluciones reales y efectivas a la pobreza infantil. Con hambre se estudia fatal.
  7. El fin de los debates sobre si los profesores hacemos nuestro trabajo…. casualmente justo durante las campañas electorales, la aprobación de presupuestos y similares momentos políticamente claves. Que dejemos de ser un arma arrojadiza.

Sé que son inconexas y difusas, algunas muy obvias, y que si fuera una experta en gestión educativa debería poder decir de dónde saldrá el dinero y con qué estrategia se aplicaría algo de todo esto. Pero creo que es, al menos, un principio. Y sin apenas cambios legislativos ni curriculares.

Rompe Ralph (2012)

Género: Animación infantil.

Idioma original: Inglés USA.

Argumento: Cuando el salón recreativo cierra, los personajes de los juegos cobran vida. Ralph es “el malo” de su juego y está frustrado porque no se siente querido, así que emprende una aventura para demostrar su valía a sus compañeros de videojuego.

Cumple el Test de Bechdel: Sí.

Violencia sexual: Ninguna.

Otras formas de violencia: No. Algunas escenas podrían dar miedo a niños muy pequeños.

Usos en educación secundaria: Estupenda para 1º y quizá 2º de ESO si los alumnos todavía tienen gustos infantiles. Tiene mensajes positivos sobre aceptar a los diferentes y es creativa y divertida. Imagino que gustaría mucho en primaria. Completamente recomendable.