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Fórmulas mágicas en educación.

Entre tanto “pues resulta que en Finlandia…” se olvida a menudo que un sistema educativo es mucho más que lo que hacen los profesores en el aula, y también que depende de cosas que ocurren en el conjunto de la sociedad. Es peligroso decir que algo es “cultural”, “depende de la sociedad entera”, o “es estructural” porque hace que parezca que no puede resolverse y diluye las responsabilidades cuando las hay. Veamos algunos de los elementos que contribuyen desde fuera al funcionamiento del aula.

Primero, el debate como herramienta educativa, y el valor de la participación en clase (en grupos pequeños o grandes) están condicionados por si nos hallamos en una cultura que favorezca el debate en general, la participación pública, o todo lo contrario. Empezando por la participación política: ¿hay cauces suficientes, eficaces y transparentes para la participación ciudadana? Por lo que vemos en los medios de comunicación: ¿en un debate en televisión, radio, o podcast, la gente se escucha con atención para hablar reposadamente de temas interesantes, o se monta un griterío en el que solo importa hablar más que el contrario? ¿Los niños tienen modelos positivos fuera del aula? En el caso español, diría que todas las respuestas son pesimistas. Con todos los defectos que veo en el debate escolar, no conozco un ambiente con un intercambio de ideas más valioso y respetuoso. Sí, estoy hablando de quinceañeros.

¿La gente tiende a cumplir las normas sin que se les obligue? ¿Cómo andamos de civismo? Desde tirar papeles al suelo al volumen con el que se hbla en lugares públicos. Difícilmente vamos a tener una buena convivencia escolar si no hay buena convivencia en la calle.

El sistema se asienta sobre la formación del profesorado, inicial y continua. Las leyes españolas que han cambiado el sistema educativo llevan al menos 25 años sin ir acompasadas con los cambios en la formación del profesorado, y nuestra formación continua deja mucho que desear. La formación inicial es demasiado breve y genérica, es un máster caro en lugar de ser prácticas pagadas, y la formación continua es insuficiente y parcheada. Hay demasiadas cosas que podemos hacer y muy poco tiempo. Y algo que ocurre una y otra vez es que los cambios primero se imponen, y luego se nos forma para hacerles frente. Pero esto tenemos que compararlo con cómo funciona, en general, la formación continua en nuestro país. Abuso de los becarios, incumplimiento de las leyes, gente trabajando en puestos para los que no ha recibido formación específica, exigencia de la CEOE de que tal formación la imparta la educación pública, accidentes laborales que al menos en parte deberían haberse prevenido con formación… no, los problemas de la formación del profesorado no son exclusivos nuestros.

Sobre las lenguas extranjeras: habrá que ver si estamos en un país donde a la gente le gusta o necesita utilizar lenguas extranjeras. En España, el doblaje es una batalla perdida. La mayoría de la gente ha pasado de pensar que los idiomas no van con ellos a tratarlos como un requisito importantísimo en el mundo laboral, en lugar de una fuente de placer que amplía tus posibilidades de ocio y de comunicación. Con los niños ha pasado igual: lo importante es “que se saquen el B2“. Da igual si saben un idioma y les gusta, lo que necesitan es un papel que lo demuestre. Y por supuesto, el inglés es el único idioma que existe. Ante esta actitud, no hay escuela bilingüe ni método educativo que funcione como pastillita mágica.

Se insiste en que una de las claves del éxito educativo es la comprensión lectora, y también se dice que la de los niños españoles deja mucho que desear. Pero ¿qué modelo están dando los adultos a los niños? ¿Los padres leen a los niños? ¿Mucha gente lee por placer? ¿Cómo está la cosa de bibliotecas públicas? ¿Y de bibliotecas escolares? MI impresión a raíz de lo que se encuentra en las librerías es que si alguien lee en este país son los niños. Pero nada, vamos a seguir diciendo que el problema es que no les enseñamos.

Ya que estoy con el modelo que los padres dan a los hijos: ¿qué nivel educativo han alcanzado los padres y abuelos de los niños? Esto tiene varios efectos. Primero, que los niños “captan” que estudiar es algo que se hace y punto, o que es algo más bien opcional. Pueden estar captando de manera más o menos implícita que estudiar lo haces para conseguir un trabajo (y mis alumnos traen de casa esa visión utilitarista desde Primaria) o ni cuestionarlo: estudiar es lo que hacen los niños y jóvenes, sin más. Un segundo efecto es la posibilidad que las familias de los niños les puedan ayudar cuando tengan dudas con sus estudios. Una tercera cuestión que mezcla el poder adquisitivo, el tiempo libre y las inclinaciones de los padres, es estimularlos leyéndoles cuentos, haciendo actividades culturales en familia, etc. Esto no está necesariamente ligado a la educación formal de los padres pero sí a una visión de la educación como algo natural, divertido y continuo.

Sigamos con las familias: ¿cómo es la implicación de las mismas en educación? Esto se conecta con lo que dije al principio sobre participación ciudadana. Podemos tener padres desentendidos de la escuela (el profe que haga lo suyo que yo haré lo mío), padres que buscan una comunicación con el centro sobre SU hijo, y asociacionismo familiar que busca una participación global en aspectos del funcionamiento del centro. En España hemos pasado de la primera opción a la segunda.

Hablemos de dinero. Es más que sabido que el nivel adquisitivo de las familias afecta al rendimiento educativo de los niños (con hambre y frío se estudia fatal). No me refiero a eso. Lo que propongo considerar es si el sistema educativo se ha creado con un determinado poder adquisitivo de la población en mente, nivel que puede ser nacional o regional, y si nos hallamos en un lugar con muchas desigualdades. ¿El sistema educativo se ha diseñado para la media de la población, para la sección más favorecida económicamente, o para paliar desigualdades? ¿Son esas desigualdades tan graves que impiden el acceso a la educación a mucha gente? Pongo un ejemplo: en España no hay nada que compense las dificultades económicas a las que se enfrentan quienes no viven a un ratito de autobús de un centro de educación no obligatoria (ya sea FP o universidad). El sistema educativo, la distribución de centros con FP y las becas están pensados para gente que vive en ciudad y con sus padres. Esto condiciona los estudios del alumnado rural desde la Primaria: “maestra, es que yo no voy a seguir estudiando”, te dice un niño de 12 años.

Y por último de momento, están las condiciones de acceso a la educación post-obligatoria y el mercado laboral que los estudiantes se van a encontrar después.

Todo esto, que queda fuera del control del profesorado, afecta al sistema educativo, a su gestión y al aula. Se nos pueden pedir muchas cosas, pero no que vayamos a la contra de toda la sociedad.

Educación en Alemania (entrevista a Farándula)

Hace unos días me llamó la atención un tuit sobre las dificultades para la escolarización de una niña española en Munich. Lo vi como una oportunidad de comparar sistemas educativos, si a la familia le parecía bien, y aquí tenéis una entrevista a la madre, que nos da todo lujo de detalles sobre cómo funciona la educación en Baviera, o al menos el acceso a la misma.

 ¿En qué parte de Alemania estás? ¿Hace cuánto tiempo que te fuiste?
Vinimos a Múnich hace apenas 11 meses, pero con tantos cambios se me ha hecho largo.

¿Cuántos sois en tu familia? ¿Qué edad tenían los niños cuando llegasteis a Alemania?
Somos tres: mi marido, mi hija y yo; ella cumplió 11 años al poco de llegar.

¿Qué le pareció al principio la idea de irse a vivir allí?
No se lo tomó nada bien. Intentamos mentalizarla, pero no hubo manera, yo creo que aún no se ha hecho a la idea.

Háblanos un poco de ella: sus gustos, sus estudios en España…
En España tenía muy buenas notas, aunque más por insistencia nuestra que porque le guste especialmente el estudio. Adora los videojuegos, antes quería diseñarlos y últimamente quiere ser youtuber, como todos. Siempre le gustó el trabajo artístico y procuramos fomentar esa afición, dibuja muy bien y me ha preguntado si se puede vivir de ello. Intenta vender todo lo que hace: pulseras, papiroflexia, pixelart, dibujos… siempre quiere hacer dinero, supongo que porque lleva toda la vida oyendo nuestras quejas de lo caro que es todo.

Hablemos de educación en Alemania. Aquí en España hay pública, privada y concertada. ¿Cómo funciona allí ese tema?
No existe un “sistema educativo alemán” como tal. Cada Bundesland (estado federal) es soberano en materia educativa y puede haber grandes diferencias entre ellos. En Baviera, donde vivo, la mayoría de centros son públicos (estatales o municipales, según quién los financie) y en general gozan de buena reputación. Quienes eligen privados suelen hacerlo movidos por su filosofía de enseñanza, motivos religiosos o porque ofrezcan alguna ventaja especial (determinado idioma, grupos reducidos, atención especializada a problemas de aprendizaje), no porque consideren el nivel de los públicos inferior.

Los centros privados pueden ser de dos tipos, centros “reconocidos”, que siguen el currículum bávaro, tienen los mismos requisitos y garantizan la misma titulación que los públicos; y centros “aprobados”, con modelos pedagógicos “alternativos” (Montessori, Waldorf) o que otorgan titulación propia como el bachillerato europeo, algunos bilingües y escuelas internacionales. En estos los alumnos deben realizar pruebas externas al finalizar sus estudios para obtener el título alemán de secundaria y el de bachillerato, que da el acceso a la universidad. Concertados como los de España no hay, pero hay algunas ayudas estatales a esos centros y ventajas fiscales a los usuarios. Curiosamente, pese a que aquí los sueldos y el nivel de vida son muy superiores, el coste del colegio privado no es mucho
mayor que en España, supongo que por la fuerte implantación del sistema público.

Nuestro interés es la atención a la diversidad y las medidas que se toman para ello. ¿Qué medidas se toman en Alemania para los alumnos con dificultades?
Es un tema complejísimo debido que hay muchas vías, basadas en la idea de un “itinerario educativo individualizado”. Esto suena muy bien,  pero en la práctica consiste en separar a los alumnos desde etapas muy tempranas; aunque se habla con los padres, la decisión final no depende de ellos ni del niño.

La escuela comienza a los 6 años. Los niños deben pasar una “prueba de madurez” con  en entrevistas, pequeñas pruebas y un reconocimiento médico. Si consideran que el niño no está maduro para la escuela, pueden retrasar un año su ingreso. Los alumnos con dificultades de aprendizaje o socialización (por ejemplo, algún nivel de autismo), con déficit motórico, ceguera o sordera, deben acudir a un centro de educación especial, Förderschule, con apoyo específico hasta secundaria y formación profesional. Algunos institutos tienen proyectos de inclusión donde no se realiza esta separación. Desconozco si existe algo concreto para los alumnos superdotados.

Los alumnos con enfermedades crónicas que requieran tratamiento permanente (incluyendo TDAH, asma, diabetes, alergias severas, epilepsia, anorexia…) o largas hospitalizaciones (por ejemplo, tras un accidente, cáncer, problemas cardíacos), son enviados a la Schule für Kranke, de enseñanza semipresencial. Sobre la dislexia, conozco un caso de madre e hijas disléxicas, brasileñas pero germanoparlantes, en secundaria ordinaria. La madre estaba muy enfadada porque en su país los profesores sabían enseñar atendiendo al problema particular de su hija y aquí había una incomprensión total.

Creo que el sistema genera unas expectativas muy concretas sobre lo que se puede esperar de los alumnos de cada tipo de centro, por lo que es posible que carezcan de medios o de formación pedagógica para atender lo imprevisto; son poco dados a hacer excepciones o probar cosas nuevas. La timidez y ser poco participativo en clase se valora negativamente.

Respecto al rendimiento académico, existen clases gratuitas de refuerzo escolar y apoyo
psicopedagógico por las tardes, generalmente fuera del cole, llevadas por asociaciones y
financiadas por el Estado. Allí donde existe Ganztagschule, esto es, clases de 8 a 15:30 con  comedor (algo relativamente reciente, la primaria y los primeros años de secundaria suelen ser de 8 a 12:30 sin comedor, con los consiguientes problemas de conciliación) suelen tener algunas horas donde los niños se dedican sólo a estudiar o hacer ejercicios. Todos los colegios cuentan también con un trabajador social unas horas a la semana.

¿Hasta qué edad es obligatoria la educación? ¿Cómo son las etapas o ciclos?
La educación obligatoria básica termina en 9º curso, con 15 años, pero es obligatorio realizar después o un curso de un año de preparación para el trabajo, o tres años de
formación profesional, o seguir estudiando por otras vías hasta los 21 años. Primaria empieza a los 6 años y abarca de 1º a 4º; secundaria de 5º a 9º o 10º, según el
instituto (hay de tres tipos); y el bachillerato de 11º a 12º curso. Es importante que no todas las vías de secundaria ofrecen las mismas posibilidades.

Paralelamente se imparte la famosa formación profesional dual con prácticas en
empresas, que deja muchísimas plazas sin cubrir, y la formación profesional básica, desde los que se puede llegar a distintos tipos de formación profesional media y superior. A la universidad y otros estudios superiores que en España serían universitarios,
(Fachhochschule, Bellas Artes, Arte Dramático, música) sólo se accede por Bachillerato (Abitur) o por formación profesional superior, esta generalmente para carreras de una rama concreta. También hay escuelas para adultos y a distancia donte obtener el
bachillerato y pruebas de acceso externas.

¿A partir de qué edad se separa a los alumnos en la ruta universitaria y las, digamos, alternativas? ¿El camino es reversible? ¿Qué criterios se usan para la segregación?
A los 10 años, cuando terminan cuarto de primaria y pasan a 5º, que ya es secundaria. Según la recomendación de los profesores y la nota media en lengua, matemáticas y sociales, los niños irán a un instituto u otro, cuyo contenido se orienta a la universidad (Gymnasium, hasta 10º y acceso directo a bachillerato), la formación profesional (Realschule, hasta 10º, con requisitos especiales para acceder a bachillerato) o la formación profesional básica (Mittelschule, antiguamente llamados Hauptschule, hasta 9º). Los dos primeros permiten obtener el título de secundaria al terminar 10º, el Mittelschule expide un título propio en 9º, tras el que puedes hacer una formación profesional básica. Los cambios de uno a otro son posibles, pero muy difíciles según pasan los años, siempre
condicionados a la nota media obtenida en alemán, matemáticas e inglés y requieren
emplear más años en prácticamente todos los casos.

Desde el Realschule es posible cambiar al Gymnasium con muy buenas notas en 5º
o 6º, pero hay que repetir curso.  Puede darse el camino inverso, Gymnasium a
Realschule, pero en ese caso es voluntario. Tras terminar la Realschule pueden pasar a la formación profesional superior; para acceder a bachillerato, tienen que repetir 10º en el Gymnasium, hacer un curso puente específico, o tener media de 9 o 10 si están en la rama de idiomas.

Desde el Mittelschule al Gymnasium sólo puedes cambiar si terminas 5º con media de
notable y además repitiendo; al Realschule entre 5º y 6º con notas algo inferiores. A partir
de 6º sólo queda la opción, siempre con nota mínima de acceso, de ir, o bien a una
“escuela de negocios” (Wirtschaftsschule) o a una clase especial dentro de algunos Mittelschule (M-Zug), de 7º a 10º. En ambos se obtiene el título de secundaria, por
lo que también podrías acceder a bachillerato, pero en ese caso se exige hacer el curso
puente y una recomendación de tu centro anterior.

Siempre es posible la entrada directa en cualquier curso e instituto pasando exámenes de acceso externos y periodos de prueba; pero, obviamente, si has estado recibiendo una educación de menor nivel, difícilmente aprobarás, por mucho que fueras “cabeza de ratón” en tu centro. Todo esto supone una inestabilidad emocional y una presión enorme para los niños, ya que acceder a la Universidad partiendo del Mittelschule puede implicar pasar por varios centros entre los 11 y los 18 años, además de necesitar más años para el mismo título. La separación temprana es el aspecto más criticado por los padres y en otros estados alemanes se han unificado Mittelschule y Realschule o han aumentado primaria hasta sexto. Existe además una clarísima correlación entre nivel socioeconómico familiar, origen y tipo de instituto. El 68% de los alemanes de clase alta va al Gymnasium, frente al 14% de los de clase baja. Las diferencias socioeconómicas entre alumnos con Migrationhintergrund (al menos un progenitor extranjero) son similares, con la diferencia de que la mitad de los extranjeros de Baviera pertenece al nivel económico inferior. El 25% de los extranjeros acude a centros privados.

¿Cómo se enfrenta la educación alemana a la inmigración? ¿Cómo ha sido el proceso de tu hija?
En el consulado no existe asesoramiento en materia educativa y antes de venir me
informé como pude por internet, preguntando en los Gymnasiums (ya que mi hija tenía unas notas muy buenas y por edad debía entrar en secundaria), y en el servicio de información a extranjeros de la Consejería de Educación bávara. En los Gymnasiums, me dijeron que no dan valor al expediente académico español y no saber alemán se trata como si no tuviera las competencias correspondientes, incluso en matemáticas, por ejemplo. En la Consejería me confirmaron que los niños sin idioma deben pasar por una “clase de transición”, Ü-Klass, para aprenderlo. Están siempre en una Mittelschule sin ninguna clase en común con otros niños. En teoría, tras el periodo de transición, te dan unas notas con las que podrías pasar a los otros institutos. Me lo vendieron como una cosa muy positiva y me resigné.

La enviaron a un instituto a una hora de distancia de mi casa, con clases de 8 a 12:30 y
un horario normal, pero al preguntarle a ella vi que nunca se cumplía. Se juntaban 25 niños entre 8 y 13 años. No había libros ni deberes, solo traía manualidades y a veces una lista de palabras sobre un tema. Una vez los tuvieron media mañana haciendo ejercicios para aprender a contar. También hacían muchas excursiones. Mientras yo avanzaba a buen ritmo en la universidad popular, mi hija no pasaba del “Entschuldigung” y olvidaba lo aprendido en primaria; si me hubieran dejado, habría pasado del colegio para llevármela conmigo a clase de alemán.

Hablé con la profesora, en mi alemán rudimentario, porque ella apenas sabía ningún otro idioma. Defendió su sistema de enseñar alemán a base de listas de vocabulario, y me explicó que además de las diferencias de edad, allí había niños que nunca habían ido al
colegio y no sabían leer ni escribir; otros con traumas (por ejemplo, llegados a Alemania
escondidos en un container) y problemas psiquiátricos importantes, además de vivir la
mayoría en situación de pobreza. Comprendía que el contexto no era el mejor, pero se
supone que estaban allí para aprender alemán y aquello no funcionaba, era más un
centro de día para tener a los niños entretenidos que uno de enseñanza. Me enteré de que no era una medida breve, de emergencia, puesto que muchos pasaban allí hasta dos años. Visto el panorama, busqué un profesor particular y, tras mucho discutir, conseguí el
cambio a una clase regular de un Mittelschule cercano a casa, con un nivel bajísimo y sin
apoyo, pero que al menos imparte materia y lo hace en alemán. En los seis meses de curso que quedaban avanzó mucho con el idioma y aprobó todo salvo lengua.

Hay dos programas experimentales de clases intensivas de alemán con integración progresiva de los niños en otras materias junto a los demás alumnos: SPRINT en Realschule e In-Gym en Gymnasium. Para el primero me dijeron que no, una porque mi hija aún no sabía suficiente alemán (?), para el segundo el requisito era estar ya matriculado como “alumno invitado” en otro Gymnasium, que, como dije al principio, es imposible porque no te aceptan si no hablas alemán. Es decir, un círculo vicioso que siempre te deja fuera.

¿Cómo ha encontrado tu hija el sistema en cuanto al trato? ¿Es fácil integrarse
socialmente, hacer amiguitos?
Debido a los dos cambios de escuela y la barrera idiomática ha sido complicado, pero en
el último centro hizo un par de amistades. Obviamente, que nosotros mismos no
tengamos trato con familias alemanas, pues nuestro entorno personal y laboral no lo
favorece, es una desventaja. También existen en todos los barrios los Jugendtreffpunkt,
puntos de encuentro para niños y jóvenes donde no se permite la entrada de padres: tienen cafetería, juegos de mesa o sillones para simplemente quedar allí y charlar con tus amigos.. Hay puntos de encuentro específicos para familias con niños pequeños (Familientreff) y alguno más general (Mehrgenerationenhaus). Suelen dirigirlos asociaciones y tienen un componente lúdico y social fuerte. En general hay muchas opciones, el problema es conseguir forjar los primeros vínculos que te permitan disfrutarlas, aquí a estas edades se espera que los niños no vayan de la mano de sus padres.

En mi opinión, el otro factor que más está dificultando la socialización es internet.
Ella juega online y habla con sus amigos de España todos los días, así que prefiere quedarse en casa y conectar por Skype. Espero que según mejore con el idioma se sienta más segura para hablar con sus compañeros y hacer planes juntos.

Ya has dejado claro cómo funciona la segregación, pero, ¿repasamos lo que no te gusta en este sistema?
Para empezar, no me gusta lo que el sistema hace con los niños en general,
etiquetándolos a los 6 o los 10 años. Eso les afecta a todos; aparte, el caso de mi hija ejemplifica los errores de la atención a extranjeros. A mi hija, por sus notas de España, le correspondía un Gymnasium, pero la separan en una clase-gueto para extranjeros donde ni siquiera aprenden alemán. La clasifican como poco apta académicamente con el único criterio del idioma y además, por su fecha de nacimiento, la hacen repetir 5º. Ahora que está integrada en el sistema regular, solo puede optar, con suerte, a estudiar el doble
y cambiar tres veces de instituto en cinco o seis años si es que quiere ir a la universidad. Que la carencia idiomática repercute en las notas es evidente, y no vería mal unas horas de refuerzo separada del resto (por ejemplo, durante las clases de lengua) o incluso repetir un año si hace falta; entiendo que necesita unos años de adaptación hasta que pueda rendir como en España. Pero esas dificultades son independientes de su aptitud académica, y si le niegan un entorno de inmersión lingüística e instrucción óptimos no hacen sino agravar el problema.

Una funcionaria de la consejería, escandalizada con mis pretensiones, fue particularmente
sincera: “su hija no puede ir al Gymnasium porque bajaría el nivel y perjudicaría a sus
compañeros”. Que ellos estén perjudicando a miles de niños venidos de fuera les importa
una mierda.

He optado por la solución del 25% de los extranjeros de Baviera, que serán los que se lo puedan permitir: entrar a un Gymnasium privado no homologado y confiar en que pase las pruebas externas para el título de secundaria dentro de cuatro años. La ironía es que es un centro bilingüe inglés-alemán.

¿Hay más formas en las que se practica segregación?
La clase de gimnasia suele segregar a niños y niñas a partir de 5º curso, aunque no es de
aplicación obligatoria hasta 7º. A la profesora de mi hija le cayó una bronca de la tutora,
porque un día faltó un profesor, y se le ocurrió hacer la clase con todos juntos. Hay
desequilibrios numéricos importantes entre niños y niñas en las clases, y ningún interés
en corregirlo. No sé si hacen cosas diferentes y mi hija no sabe decirme, pero me parece
llamativo que la felicitaran por ser tan buena deportista (sacó un 10). Si bien en España
siempre hizo deporte en extraescolares, ni es una fuera de serie ni pasó nunca del 7 en
gimnasia.

¿Cuál es la posición de la religión en el sistema educativo?
Es una asignatura calificable, a elegir entre religión o ética. La diferencia es que en algunos centros suele ofrecerse más de una confesión. En el de mi hija había religión católica (mayoritaria en Baviera), evangélica y musulmana. El calendario general de vacaciones escolares se ajusta a las festividades cristianas habituales (navidad, carnaval, pascua), más otras como las vacaciones de otoño, y si se solicita es posible faltar a clase en festividades religiosas propias. El velo está permitido, salvo en clase de gimnasia. Hay cruces en las aulas de los centros públicos. También hay centros privados religiosos.

Dejando de lado estas cuestiones y mirando el currículum alemán más riguroso como si fuera universal, ¿te parece más difícil que el español? Cuál de los dos sistemas es más práctico, más participativo en las técnicas de trabajo? ¿Cuál es más conservador?
Antes que nada, debo decir que a mí no me importa tanto la dureza de los contenidos como el hecho de clasificar a los niños y que ello limite o dificulte sus opciones futuras, especialmente cuando el resultado de esta política facilita el camino a quien de por sí ya parte con ventaja.

Del nivel del Gymnasium solo puedo hablar mirando los libros, que si bien en cuanto a
contenidos son similares a España, me parecen mucho más densos y enrevesados; me recuerdan mucho a mis libros de la EGB. La diferencia fundamental es  que se imparten dos idiomas, y un tercero en la rama de lenguas, normalmente inglés, francés, latín o
español. El buen nivel de inglés, aunque no es ni mucho menos generalizado, creo que tiene mucho que ver con que se viaja muchísimo y con los programas de intercambio, que para esto no ven mal la inmersión lingüística. Antes de empezar la universidad es común irse un año a ver mundo, con tus medios o como Au-Pair. Estás más motivado para aprender idiomas si sabes que los vas a usar.

Del Mittelschule, el instituto de menor exigencia académica, sí puedo contar más: en
Lengua, Matemáticas e Inglés es claramente inferior, incluso ateniéndonos solo a los libros, que tienen mucha más materia de la que se imparte realmente. Son y no son conservadores: es obligatorio usar pluma, pero no tienen inconveniente en recurrir a calculadoras en quinto curso, sin haber aprendido aún a dividir; cosas sencillas se tratan de forma compleja. La morfosintaxis se reduce a marcar con colorines sustantivos y adjetivos, acusativos y dativos, sin explicar qué es cada cual (observar sus relaciones con el verbo, u observar concordancias, es una cosa así como muy innovadora).

Son muy puntillosos con el orden, la puntualidad, la vestimenta, el material (los libros se
dan en préstamo) y la ortografía, todo tiene su valoración específica y van haciendo
pequeños controles, también mandan algún trabajo para hacer en casa. La nota final es
la nota media aunque el alumno haya progresado durante el curso. Esto evita discusiones por las notas, que están muy claras, pero no me parece que reflejen el trabajo realizado durante el año.

Se fomenta mucho la autonomía del niño, aunque yo sufro viéndolo: van solos al colegio
desde los seis años, y si falta un profesor a última hora o hay “ola de calor” (30 grados) los
mandan a casa sin avisar.

Por otra parte, veo muy positivo, además de unas instalaciones acojonantes respecto a los centros españoles (o, al menos, los canarios), el abanico de materias tan amplio que tratan: una la asignatura tipo “pretecnología”, con un taller para trabajar madera, coser a máquina, etc., otra para aprender a cocinar platos sencillos y nutrición básica, con una cocina en el colegio para eso; música y plástica como asignaturas independientes, con dos horas semanales cada una. Se hacen muchas salidas (granja, academia de teatro, cine), y se trabaja mucho el tema de la bicicleta: suelen tener un circuito en el patio para ello, y
dan a los niños un “carné” de ciclista.  Hay optativas de teatro, deportes, etc. Muchos centros tienen acuerdos con las piscinas municipales para dar clases de natación. Me parece que la formación cubre un espectro de habilidades mayor que en España, pero a la hora de la verdad el propio sistema que las imparte no las valora.

Gracias a Farándula por esta visión de un sistema educativo tan diferente del nuestro.

Dinner, tea, supper: los nombres de las comidas en inglés.

Una de las cosas en las que más variación nos encontramos dentro del mismo idioma son los nombres de las cosas de comer. En España cambian los nombres de los alimentos (alubias, habichuelas, judías, frijoles), pero no las ocasiones en las que comemos, así que cuando los españoles aprendemos inglés y viajamos al Reino Unido y demás países donde la gente habla y come raro, nos sorprendemos. Lo que voy a contar se basa en mi experiencia y puede que quien lea sepa algo distinto.

Empecemos con el desayuno: los ingleses desayunan más o menos igual de mal que nosotros aunque la bebida es té y no café. Tostadas de pan de molde con mermelada, o cereales, son la dieta básica. En Escocia son tradicionales las gachas de avena, calientes, y se pueden incluso comprar instantáneas para hacer una especie de papilla ahorrando los dos minutos de cocción que necesitan las de verdad. El desayuno típico no es algo que se coma todos los días y muchos locales lo sirven como “all-day breakfast”. Cuando se toma para cenar, en novelas lo he visto descrito como “a fry” o “a fry-up”, “una fritura” o más bien “fritanga”. Sus elementos son:

– Huevos fritos o revueltos, nunca escalfados o cocidos.
– Bacon.
– Salchichas.
– una rodajita de morcilla.
– “baked beans”, alubias blancas con salsa de tomate.
– Medio tomate pasado por la sartén.
– Champiñones salteados o a la plancha.

Las verduras son una incorporación moderna. En Escocia también te puedes encontrar un poco de haggis, y en Irlanda entre otros sitios, algo de patata. Tortitas de patata, por ejemplo. Esto se acompaña con té fuerte.

Ah, el té. Los británicos no se lo toman con ninguna ceremonia: casi siempre es de bolsitas y he les he visto hacerlo en el microondas (blehhhhh). Eso sí, es mucho más fuerte y de mejor calidad que las marcas que se encuentran por aquí. Es una necesidad del agua de Londres, por otra parte: el té con agua dura tiene menos sabor. Lo beben a todas horas. Lo entiendo, porque hace mucho frío, y además el alcohol se supone que sirve para emborracharse y se bebe por pintas, así que bueno, algo hay que beber. A la mayoría de la gente no les gustan nada las infusiones.

El desayuno siempre es breakfast. La palabra “elevenses” para referirse a comer algo a media mañana existe, pero sólo la he visto en El Señor de Los Anillos y referida a los hobbits.

Y llegamos a la hora de comer, que empieza a las doce y es bastante corta; a las dos ya es tarde, aunque en realidad esto es así en todas partes menos en España.  Esta comida se llama lunch… menos cuando se llama dinner. ¿Y eso cuándo es? Primero, es la principal comida del día. Eso le pasa a los escolares (en inglés británico, la comida de comedor se llama school dinner y las personas que te dan de comer son dinner ladies) y lo he visto también en un convento (qué hacía yo en un convento es otra película). También ocurre que en determinadas comunidades de clase obrera, donde se trabajaba hasta la puesta de sol en lugar de hasta media tarde, la comida de mediodía tenía que ser fuerte para tener energía lo que quedaba de jornada. Ahora eso se asocia al norte de Inglaterra y a partes del sur de Estados Unidos. En un contexto tipo Downton Abbey, los criados llamaban dinner a su comida de mediodía y lunch a la de los señores, porque no era la misma clase de comida. Los restaurantes siempre sirven lunch.

Suponte que has comido temprano o que estás de celebración: el famoso “té de las cinco” se tomaba más o menos de cuatro a cinco, no a partir de las cinco. Al fin y al cabo, se cena entre las siete y las ocho. Nadie lo llama “five o’clock tea“. Se puede llamar high tea o cream tea si lo que vas a tomar es una merienda elegante con pastelitos y sandwiches, y quieres distinguirlo del té con dos galletas de cualquier otro día.

Pasamos a la cena. Aquí tenemos tres palabras: dinner, supper y tea. Su uso depende de muchas cosas.

  • Dinner: la palabra mayoritaria. La usas si lo que vas a tomar es la comida más fuerte del día y si comes en un restaurante. Es ir sobre seguro, seguro que no te equivocas. Lo que comiste al mediodía se llamaba lunch.
  • Tea, meat tea o high tea: La usan en el norte de Inglaterra y es muy de clase obrera. A mí me suena muy a Billy Elliott. Lo que se comió a mediodía probablemente se llamaba dinner. Si la usas fuera de este contexto tan limitado social y geográficamente la gente se va a quedar como un andaluz que pidiera “manchao y media” a las ocho de la mañana en una cafetería de Bilbao(1).
  • Supper: la usas si dinner fue al mediodía, y eres demasiado pijo para llamar tea a la cena. Por ejemplo, es la cena de los empleados de Downton Abbey, que considerarían una vulgaridad decir “tea”. Lo más seguro es que sea algo frío o ligero.

Supper también puede ser lo que mi madre llama “resopón”, es decir, algo ligero que se come por la noche. A ver, si cenaste a las siete, a las nueve te apetece picar algo. Siempre me suena a las galletitas con queso de Wallace, el de Wallace & Gromit. Los locales de comida rápida en Escocia añaden supper como sufijo para indicar que algo va acompañado de patatas fritas: “fish supper”, “sausage supper”, y así, da igual a qué hora del día lo pidas.

Deberían tener un nombre para la cena de madrugada que hacen cuando los echan del pub o la discoteca a medianoche, y van a por comida rápida para acabar de arreglar la borrachera, pero aún no lo han inventado.

(1) En Andalucía occidental, un manchado es un café con leche con un poco más de leche que de café. Media, o media tostada, es una sola rebanada de pan tostado, normalmente la mitad de alguna clase de bollito. Los británicos no son los únicos raros.

Técnicas de aprendizaje de vocabulario en lenguas extranjeras

La mejor manera de aprender vocabulario es usarlo, pero claro, a veces tenemos que prepararlo para un examen u otra prueba, y no hay tiempo de practicarlo de manera natural, así que la segunda mejor manera es crear asociaciones de ideas, para que en tu cabecita cada palabra no esté, por así decirlo, colgada de un hilo, sino sostenida por una red.

En clase, siempre trabajo el vocabulario mediante campos semánticos ordenados en grupos. ¿Animales? hacemos una tabla para separar salvajes, de granja y mascotas; tierra, mar y aire. ¿Sentimientos? Separamos positivos, negativos y neutros. Y así. Nunca son una simple lista.

Para estudiar de manera independiente conozco muchos sistemas, pero no sirven igual para todas las palabras, sino que se complementan.

  1. Traducción. Traducir es peligroso a menos que estés estudiando traducción porque te ata innecesariamente a la lengua materna y porque se te escapan matices. Sólo es realmente útil en dos casos: “falsos amigos” y palabras con un solo significado que quedan muy mal explicadas con una definición. Con los falsos amigos lo mejor es encadenar todas las palabras que estén relacionadas. Ejemplo de lo primero: Assist = ayudar. Asistir = attend. Atender (en el sentido de prestar atención) = Listen to, pay attention (to). Ejemplo de lo segundo: ocurre con alimentos, o seres vivos. ¿Qué significa birch? ¿es mejor decir “a type of tree”, “a broadleaved deciduous hardwood tree of the genus Betula” como dice Wikipedia, o terminamos antes diciendo abedul?
  2. Ejemplos. No me refiero a oraciones utilizadas como modelo para recordar el vocabulario contextualizado, como “Rain gets me down” para recordar el verbo preposicional “get down”, sino a asociar una categoría con elementos de la misma. Por ejemplo: Money: cash, cards, checks. Subject: maths, music, science.
  3. Definiciones. Es un método lento, pero es buena gimnasia mental y sirve para asociar unas palabras a otras. ¿cuándo no sirve? cuando un simple sinónimo o antónimo es más eficaz.Get down = to feel very sad, discouraged or unmotivated. Attend = to go to class or to a meeting.
  4. Sinónimos y antónimos: sin duda los métodos más rápidos para crear asociaciones de ideas. Glad = happy. sad = unhappy.
  5. Dibujos o esquemas. Naturalmente sólo te sirve si sabes dibujar y te gusta, aunque siempre puedes encontrar esquemas en libros de texto o en internet. Y sólo te vale para cuestiones que puedan comprenderse de manera muy visual. Desde lo más infantil, como las partes del cuerpo o los colores, a más técnicas como las partes de un motor.
  6. Familias de palabras. Recomendado siempre, tanto para ayudar a fijar el vocabulario como para expandirlo. Cuando tengamos una palabra nueva es útil crear una red con la misma raíz. Por ejemplo: Assist (v), assistance (n), assistant (n). Attend (v), attendance (n), un/attended (adj).

 

This is just to say – ejemplos.

Estos son algunos de los poemas basados en This is Just to Say de William Carlos Williams que he compuesto en clase, con mis alumnos, en una lección basada en el mismo. Los originales son las versiones en inglés; los cambios en las traducciones son deliberados.

***
You will find
frozen soup, pizza and icecream,
enough for two days
while I’m away.
Buy fruit.
Wash up.
Think of me.
I’ll miss you.

En el congelador tienes
sopa, pizza y helado,
que deberían bastar
hasta que vuelva.
Compra fruta.
Friega los platos.
Te echaré de menos.
Piensa en mí.

***************

The technician came
and fixed the heater.
You know what?
I’m cold, even so.

Maybe you’re to blame.
Maybe the stone walls.
I’m not staying to figure it out.

I’m not sorry.
I want softness.
I need warmth.

Vino el técnico
y arregló la caldera.
¿Sabes qué pasó?
Sigo teniendo frío.

No sé si es culpa tuya.
No sé si es la humedad.
No me voy a quedar para averiguarlo.

No lo siento.
Quiero algo suave.
Necesito calor.

******************

There was a cat
barely a kitten
skinny but clean
out in the hallway.

I have locked it
in the bathroom,
the only place
with nothing to scratch.

Forgive me
if it’s too sudden.
Its green eyes
are so like yours.

Había un gatito
cosita de nada
canijo, limpito
en la calle.

Está encerrado
en el baño.
Es el único sitio
fácil de limpiar.

Lo siento
por no avisar.
Tiene los ojitos verdes
como tú.

********************

Your mother called
with news.
I’m afraid your dad
is worse.
Your sister picked up
the kids.
Go to the hospital,
now.

Llamó tu madre
a las tres.
Dicen que tu padre
va peor.
Tu hermana se llevó
al bebé.
Vete al hospital,
ya.

Educación clásica 2. Lenguas extranjeras.

Empezaré por lo que más presente tengo: cómo fue mi educación clásica en lenguas extranjeras.En aquel momento, eso suponía un solo idioma, jamás dos, y en mi caso, ese idioma fue el inglés.

En el primer curso de formación del profesorado que hice después de obtener mi plaza, un ponente dijo algo positivo sobre los niños, no recuerdo qué. Yo levanté la mano y dije, dándole la razón en parte, “mis alumnos más que yo a su edad”. Se levantó un murmullo bastante alto, que al ponente le costó silenciar. Mis compañeros no me creían. Debieron tener una educación muy diferente de la mía.

Con el inglés se empezaba a los 10 u 11 años. A menos que practiquemos la enseñanza bilingüe, no me parece mala edad, aunque no quiero hablar de ese tema ahora, sino de cómo tuvo lugar esa enseñanza. Puede que mi caso sea extremo.

El maestro llegaba a la clase y se sentaba. Corregía oralmente los ejercicios del día anterior. Ponía más. A estas alturas quedaban unos 40 minutos de clase, que podíamos pasar haciendo los ejercicios, o no. El maestro no hacía absolutamente nada si nosotros no trabajábamos. Y así, dos años.

Hubo un ligero cambio en octavo de EGB (el actual 2º de ESO). Durante parte del curso, nos dedicamos a estudiar el sistema verbal inglés en función de la conjugación española. Es decir, llamábamos a las formas verbales inglesas por los nombres que tienen las traducciones españolas más cercanas. El “pretérito perfecto simple”, “pretérito perfecto compuesto”, etc. Cualquiera que conozca los dos idiomas entenderá que esto es un disparate. No aprendimos para qué servía cada uno ni tampoco los que no se corresponden a un tiempo verbal español (por ejemplo, los modales o los verbos irregulares). También hicimos largas listas de vocabulario con la ayuda del diccionario, completamente fuera de cualquier contexto.

En el Bachillerato tuve cinco profesores diferentes: una profesora distinta cada año, y un sustituto de una de ellas. Conozco profesores de inglés de secundaria que se quejan de que los manuales comiencen siempre por lo más elemental; parecen haber olvidado que entonces, en 1º de BUP se empezaba desde cero. No es que se empezara por la gramática más básica en contextos más complejos que antes, no: se empezara desde cero-cero. Otra cuestión de memoria selectiva es que muchos profesores de inglés se lamentan porque nuestros alumnos saben menos gramática que nosotros a su edad. Hoy día, los dos aspectos gramaticales más complejos que se tratan en Bachillerato son el estilo indirecto y la voz pasiva. Bien, mi clase recibió su primera explicación elemental de la voz pasiva en 3º de BUP (equivalente al actual 1º de Bachillerato) y del estilo indirecto, muy de prisa y corriendo al año siguiente, a las puertas de Selectividad.

La memoria me puede fallar, pero yo no recuerdo ejercicios de comprensión lectora antes de COU (actual 2º de Bachillerato). Los exámenes eran 100% escritura y gramática.

En ninguno de los dos centros donde estudié había laboratorio de idiomas ni aula de audiovisuales, aunque se utilizaba el salón de actos o el comedor para alguna proyección puntual. El primer radiocassette entró en clase en COU, al igual que la única canción que escuché en una clase (gracias, Lidia). Las profesoras de 2º de BUP y de COU hablaban habitualmente en inglés.

No puedo decir hasta qué punto era posible aprender idiomas de este modo porque se me daba bien y fui intermitentemente a academias privadas. Inglés siempre era una asignatura en la que se asumía que un par de personas estudiaban en academias y sacarían sobresalientes, y que todas las demás hacían un paripé bastante parecido al trabajo en clase de latín o griego.

Así que por lo general, sí que me parece que en la ESO mis alumnos saben más inglés que yo a su edad.