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Guía de lectura a Sarah Waters

La autora inglesa Sarah Waters se especializa en imitar los estilos de épocas pasadas sin parodiarlos, adaptándose no solo a los temas sino a la manera de expresarse de corrientes literarias de los dos últimos siglos. Es decir, escribe lo que técnicamente se llaman “pastiches”, lo que no significa que sus obras sean de mala calidad. Sus seis novelas publicadas son todas muy diferentes entre sí y algunas son una buena lectura para el verano.

Tipping the Velvet (El lustre de la perla, 1998) tiene detalles que la traicionan como primera novela: una estructura en tres partes muy simétricas entre sí, narración en primera persona… a pesar de sus detallitos “de novata”, es una historia muy entretenida: las aventuras bastante gamberras y con un punto erótico de una inocentísima (al principio) lesbiana victoriana. Tiene toques de novela picaresca. Hay una miniserie en tres episodios de la BBC con un cuidado exquisito por los detalles y la ambientación.
Recomendada: si la idea de “lesbianas victorianas con un puntillo erótico” suena bien. Si te has leído todos los clásicos cómico-amorosos del siglo XIX y quieres más.

Affinity (Afinidad, 1999) continúa con la misma época y en su manera de describir una sociedad opresiva y mujeres tristes se parece un poco a Charlotte Brontë, aunque los ambientes no sean nada brontëanos. Cuenta la relación entre una señorita de la alta sociedad que hace obras de caridad porque se aburre, y la presa a la que visita en una cárcel de mujeres. Hay intriga y elementos sobrenaturales. Es muy, muy triste, yo aviso. También hay adaptación, esta vez una película.
Recomendada: Si quieres una historia victoriana deprimente. Si no te importa leer algunos topicazos en una historia con lesbianas (véase: finales deprimentes).

Fingersmith (Falsa identidad, 2002). Probablemente la mejor de las novelas situadas en el siglo XIX. ¿Qué habría pasado si Oliver Twist o La Dama de Blanco los protagonizara… acertaste, una chica lesbiana? Una historia con intriga y suspense que engancha mucho más que Afinidad, mucho más compacta y técnicamente más compleja que El Lustre de la Perla, acerca de una complicada estafa a un coleccionista de libros. La novela por la que empezar.
Recomendada: Si Dickens se te queda corto. Es ASÍ de buena.

The Night Watch (Ronda Nocturna, 2006). Yo lo siento, pero esta no fui capaz de acabarla. Parece que Waters alterne novelas buenas y malas y que haya que evitar las pares. Está escrita en orden cronológico inverso y empieza en 1947, con unos personajes que viven solos o peleados y están tristes, así que sabes desde el principio que lo que vas a leer es cómo llegaron a sentirse tan mal (pista: hace dos años que acabó la guerra).
Recomendada: por mi parte, no.

The Little Stranger (El Ocupante, 2009). En español yo la habría llamado “El intruso” o “el desconocido”. Y eso porque no se me ocurre una palabra de género más indefinido. Seguimos en los años 40: aquí el género imitado es “muchacho pobre y desclasado mantiene una relación complicada con una familia aristocrática, que se desmorona”. Dos ejemplos ingleses son The Go-Between de L. P. Hartley (un pestiño insufrible), Retorno a Brideshead (quédate con la adaptación televisiva de los 80), y fuera de Inglaterra, el mejor ejemplo es sin duda El Gran Gatsby, aunque se escribió veinte años antes que las novelas inglesas y las diferencias de clase son de una naturaleza bastante diferente. La novela de Waters me parece mejor que ninguna de sus inspiraciones: un médico de origen social bastante bajo se va a vivir cerca de la mansión donde su madre fue criada. La familia de clase alta que siempre ha vivido allí está muy venida a menos, y la casa es muy difícil de mantener. Mientras el médico se hace amigo de la familia, ocurren  todo tipo de fenómenos extraños.
Recomendada: Si quieres una historia gótica y melancólica muy bien ambientada. Si te gusta el terror psicológico manejado muy, muy despacito.

Waters tiene una novela más, que no he leído, The Paying Guests, no publicada en español. De nuevo, las relaciones entre unaclase alta que ya no puede mantener el estándar de vida de antes de la guerra, y gente recién ascendida a la “clase media”, esta vez en los años 20. Con unos agujeritos rotos en el muro que separaba las clases sociales, puede pasar cualquier cosa. Y pasa. La crítica del Guardian dice que es demasiado larga (cuidado que hay muchos spoilers). La del Independent da a entender que le falta chispa, que para el caso es lo mismo.

Así que para redondear: Si quieres lesbianas pasándoselo bien, El Lustre de la Perla y Falsa Identidad. Si quieres lesbianas pasándolo fatal, Afinidad y Ronda Nocturna. Si quieres intriga, con o sin lesbianas, Falsa Identidad y El Ocupante. Ya tienes lectura para el verano.

 

21 días, día 6. Accidentes e imprevistos.

A mi tutoría le gusta que ponga esta música como fondo cuando hacemos ejercicios de relajación.

Los viernes son, en teoría, el único día en el que puedo descansar en el recreo. La biblioteca la abre alguien del equipo de apoyo: 5 profesores que se turnan en ello. Lo hacen sin que conste en su horario: oficialmente están descansando. La única ventaja que consiguen son puntos para el concurso de traslados. Esto es algo bastante frecuente en algunas tareas que realizamos.

Hoy, sin embargo, en el recreo abro yo porque mis compañeros ya se encargaron ayer mientras yo estaba en el médico. Es importante para mí que la biblioteca abra todos los días, ya que solo se abre al público en los recreos. Además hoy llueve y no hay apenas sitio donde estar en esos casos.

Mi jornada empieza a las 10:30, pero me levanto muy temprano para corregir exámenes. Termino con un grupo, meto las notas en la hoja de cálculo que también me sirve para hacer una pequeña estadística. Hay un 0,9 y luego todas las demás notas están entre el 2,7 y el 6.3. Media: 4.6. Aprobados: justo la mitad. Descanso un rato, sigo con el otro grupo, y me voy al instituto.

Examen de primero. Quieren colocarse en filas separadas que empiecen en la pared de delante, bloqueando la puerta y todo el camino de salida del aula. Les digo que se echen para atrás. Se colocan, reparto, y doy instrucciones. Les pregunto a ellos que expliquen de uno en uno qué hay que hacer en cada ejercicio. Mi experiencia es que no las leen, esperan a que yo explique. Están muy alterados y resulta casi imposible que se callen del todo y no hagan ruido. No están haciendo trampa, solo ruido. Me preguntan hasta cuatro veces dudas de vocabulario y les digo todas ellas que no les voy a contestar. Me preguntan seis veces cómo se hace el ejercicio 11 y les digo que hay que poner signos de puntuación. Entonces, el desastre: en la funda donde llevo los CDs del libro de texto falta el de los exámenes de primero, el que pone “5 out of 5”. Lo busco por todas partes. No está. Los niños me dan sugerencias sobre qué hacer, todas inútiles. Le pido a uno que busque al maestro de guardia, que viene en un par de minutos, y me voy a buscar el CD. Me cruzo con mis compañeros de departamento: nadie tiene un ejemplar. El problema es que esos CDs están pegados al libro del profesor, que por distintos motivos yo no llevo nunca a las clases, así que metí los CDs en una de esas fundas pensadas para llevar CDs en el coche.

Encuentro un CD 5 en el departamento, pero cuando intento reproducirlo en el examen, está rayadísimo y no reconoce el corte. Me hacen más malas propuestas y les digo que les pondré el listening en ficha aparte el lunes, en diez minutillos. Terminan antes de la hora, parece que el examen me ha quedado corto.

Recreo. Niñas que tienen libros desde diciembre vienen a renovarlos. Un profesor que coordina una reunión a la que no pude asistir viene a pedirme unos datos y se los doy de memoria. Recomiendo Mort a dos que bichean estanterías. hago una copia a mp3 del corte que no se dejaba reproducir en la clase anterior y lo grabo en un pendrive. Recuerdo difusamente una época en la que podía catalogar en los recreos.

Me voy al grupo de segundo del que he corregido el examen y lo entrego. Cuando digo que los tengo, un par de ansiosos preguntan repetidamente “¿y están bien?”. No me dejan hablar. Les enseño la estadística en la hoja de cálculo, les reparto el examen, y les echo el enésimo discurso motivador: sois mejores en inglés de lo que creéis. Un par protestan por no haber hecho el examen adaptado. En un caso no negocio (el examen adaptado ha cumplido su función y ya no estás descolgada) y en el otro sí (haz tu trabajo diario y da menos guerra; el examen adaptado no es un capricho que me puedas exigir). A continuación, mi chasco: nadie, o casi, ha hecho los deberes. Dejo su corrección para el lunes y les digo que si ellos me dan disgustos, yo les daré disgustos a ellos (sí, es poco pedagógico y motivador, pero a veces me sale el ramalazo). Les cuento por encima de qué trata el próximo tema. En dos palabras, que el Past Simple es fácil, que la lista de los verbos irregulares hay que aprenderla sí o sí, y que las próximas seis semanas deberían estudiar inglés a diario si esperan enterarse de algo, no ya aprobar.

Entre aclarar las dudas con el examen y el anuncio del tema 3 (deberes míos para el fin de semana: preparar una plantilla. Ya os contaré), son casi menos veinte. Entre las cosas que puedo improvisar, ya que no quiero corregir deberes, está el vocabulario que introduce el tema 3. Por cierto, si estoy empezándolo no es porque sea muy lenta: he dado los temas 1, 2 y 8 porque me parecía más claro y pedagógico. El tema es la familia y es rápido y fácil poner el típico árbol genealógico en la pizarra. Aclaro las dudas, insisto en los sitios donde sé por otros años que más errores hay, y a poner un examen al otro grupo de primero.

Se ha roto la pizarra digital. Sí, la nueva, la que lleva instalada desde septiembre, cuando nos quitaron el proyector del ordenador que funcionaba perfectamente (cosas de la Junta: hay que usar pizarras digitales, no ordenadores conectados a un cañón proyector, aunque no necesites las funciones de una pizarra digital). Sí, esa pizarra en la que se instalaron esta misma semana los libros de texto digitales. Les digo que tienen que hacer el examen muy calladitos porque estoy muy cansada, y todo transcurre sin novedad, salvo que hacen veinte veces la misma pregunta. Me dan dos versiones sobre la posible causa de la avería: una pelea en broma acabó con una colisión múltiple A empuja a B -> B cae sobre C -> C golpea sin querer la pizarra, y que un niño (con nombre y apellidos) de otra clase vino y la estuvo aporreando. Se lo digo por el pasillo a la jefa de estudios, que dice que habrá que hablar con los respectivos tutores. Los compadezco, o quizá no, porque ellos han salido ya y a mí me queda por dar una clase.

Segundo. Soy la tutora, y a pesar de que ya tuvimos sesión de tutoría el miércoles, pretenden que reorganice ahora cómo se sientan. No me dejo engatusar, pero tengo que dedicar unos minutos a supervisar agendas y citas con sus padres. Compruebo los deberes: no los ha hecho casi nadie aquí tampoco. Los dejo para el lunes, y les doy la misma introducción a los verbos irregulares que hice en la otra clase. Antes del vocabulario sobre la familia, hacemos una relajación con música. Pongo The velocity of love, que ya la conocen. Son capaces de cerrar los ojos hasta con un vídeo de youtube y el proyector encendido.

La diferencia en el repaso del vocabulario sobre la familia es que al comentar el género gramatical father vs. parent hago una broma sobre su típico error “my fathers” y acabamos con un brevísimo debate y muchas preguntas sobre el matrimonio igualitario y la educación de los hijos de parejas del mismo sexo. Algunos arrugan la nariz porque sea posible; otros se escandalizan de que el matrimonio igualitario y la adopción por homosexuales no sean universalmente reconocidas. Un niño dice “pues yo no estoy de acuerdo” “¿con qué?” “con la homosexualidad”. En el coro de protestas escojo a la voz que dice “…derecho a su opinión”. Zanjo esto con que no todo es opinable, y que no podemos tener  un debate sobre los derechos más básicos de la gente. Decir “imagínate que tenemos un compañero de clase gay” ayuda.

Mi bolsa es un caos de papelitos, notas, agendas, exámenes. Eso me agobia muchísimo. La ordeno un poco, lo justo para separar el trabajo que merece la pena llevarme a casa.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: ninguna.
Horas reales trabajadas: 6.30

 

21 días, día 5. Una jornada interrumpida.

A este grupo de primero le gusta más esta versión que la de los Beatles.

Los jueves son el día más largo de la semana, pero no cansan. Tengo dos horas de clase, una de gestión administrativa, recreo en la biblioteca, una hora oficialmente libre pero que solo puedo emplear en trabajar (eso os lo explico el jueves que viene), y dos horas más de clase. Sin embargo, hoy es diferente porque tengo que ir al médico. La cosa va así: disponemos de cuatro días por año natural para ir a una cita médica o para estar de baja. A partir del quinto, nos descuentan el 50% del sueldo. Hace 5 años, cuando estaba afónica, si iba al médico me daban entre una y dos semanas de baja. Ahora, directamente no voy al médico, ¿para qué? si no me podría permitir perder tanto dinero. Así fue cómo en noviembre estuve tres semanas con dolor de garganta hast que me obligaron a ir porque tenía una infección y placas de pus. De todas maneras, el dolor de garganta es permanente. No lo he mencionado hasta ahora porque alargo mucho las entradas, pero hace años que me quedo ronca con mucha facilidad. He encontrado maneras de elevar mucho la voz sin que duela mucho más; de hecho me resulta más fácil hablar alto que suave. Duele menos. No se lo digáis a un logopeda, que me riñen.

Volviendo a lo de hoy, si faltamos solo parte de nuestra jornada, no cuenta para quitarnos sueldo. Antes de que existiera la norma me parecía razonable llegar tarde o irme pronto si tenía algo justificable que hacer, y no faltar todo el día si por ejemplo tenía que estar en un curso a las doce. Así que hoy doy las dos primeras horas de clase antes de salir para el médico.

La primera alegría me la llevo antes de entrar: en la puerta, se están besando una alumna mía y una chica que no es de este centro. Las despedidas apasionadas a las ocho de la mañana son habituales, pero suelen ser entre chicas del centro y varones de fuera, y en lugares más discretos que el mismísimo portalón. Nadie pestañea.

Persigo por un pasillo a dos chicas que no entregan libros a la biblioteca, y entro en primero. Ayer se me olvidó poner en la crónica que como nos sobraron cinco minutos de clase y no quería empezar nada nuevo, me recordaron que hace mucho que no cantamos. Se aprendieron de memoria Hello, Goodbye de los Beatles en diciembre y no la han olvidado, así que les dije que hoy la grabaríamos. Practicar una canción, grabar a un grupo entero cantando a coro, solo sonido, sin vídeo, y subirlo a una página web, es una de las actividades más motivadoras que he hecho. Hay ejemplos del año pasado aquí.

Primero corregimos los deberes. Solo los han hecho 10 de 25, pero corrijo de todas maneras. Unas cosas las leen ellos y otras las dicto yo. No tengo ordenador en esta clase (se acaba de averiar) y solo escribo en la pizarra las dudas. Me hacen preguntas sobre nutrición y sobre animales porque los ejercicios tratan un poco de eso, y contesto unas en inglés y otras en español, según lo complicadas que sean. Un niño alaba el nivel de español de una alumna rumana que no sabía nada cuando llegó en septiembre; la integración de los niños extranjeros es admirable y el racismo del alumnado suele ser bastante escaso. Cantan Hello Goodbye porque se han portado muy bien y sobra tiempo, la grabo, y me llevo la tarjeta de memoria de la grabadora para subirla a internet desde casa. La grabadora es mía, no quise gastarme el presupuesto del departamento de hace dos o tres años en algo que solo pensaba usar yo.

Me voy a tercero. En la puerta, un niño viene desde la otra punta del pasillo. Algunos tienen la costumbre de meterse en clases ajenas, lo que puede dar problemas serios porque si se rompe o pierde algo siempre se acusará a “uno de otra clase que vino”. Me ve que pongo mala cara y hace una pose y un gesto de burla. Le digo que si tiene ganas de partes, y dice que él no ha hecho nada. Va a ser peor si me enfrento, así que lo dejo pasar.

Varios protestan por el calor; es verdad que la calefacción está puesta demasiado alta esta semana. Hago que se sienten lo más lejos posible de la pared de los radiadores, y empezamos. ¿Quién ha hecho los deberes? nadie. ¿Quién ha hecho la redacción? Un tercio de la clase como mucho. Les digo que no vamos a usar los deberes como material de clase, que los quiero para el lunes, y empiezo tema nuevo.

El vocabulario suelo trabajarlo siempre de la misma manera. Si el libro dice “la ropa”, y da una lista, casi siempre sin orden, yo les doy cinco minutos para recordar, hago un gráfico o tabla, y lo relleno primero con lo que dicen ellos, luego con lo que no saben en inglés pero tienen curiosidad por traducir, y luego lo completamos con lo que venga en el libro. Evito trabajar con listas descontextualizadas. Este vocabulario es muy frecuente en 3º de ESO, independientemente del libro de texto que se use. Hoy nos cuesta porque algunos tienen unas carencias de vocabulario muy elementales. Cuando llevo diez minutos preguntando para que digan una palabra cada uno por turnos y le toca a un chico muy tímido (o muy inseguro en mi clase, no lo sé), se queda callado mirando fijamente las tablas de la pizarra y tapándose la boca con la mano. Acabo por sacarle con fórceps que no sabe dónde habría que clasificar la que quiere decir (partes de arriba y de abajo, ropa fresca y cálida, complementos y joyas) porque no entiende las palabras que configuran las tablas. Le grito (sí, ya sé que está mal) “Si no entiendes algo, pregúntalo”. Cuando le pregunto qué es lo que no entiende, dice que “nada“. Desgrano, en inglés, despacio, con sinónimos y ejemplos, los significados de cool, warm, y accesories. Cuando llego a top y bottom, señalo la parte de arriba y de abajo de la pizarra, de una silla, de la mochila de una niña, y ya que estoy en el centro de la clase, vuelvo a la pizarra con un sonoro “and this is my bottom” y una palmada. La clase entera menos el tímido se ríe, pero no de él. Seguimos con normalidad y al final tienen interés en saber cómo se dicen los nombres de la ropa interior. Los doy todos. No conseguimos acabar porque no hemos tocado el libro.

Antes de irme al médico, le pido a las conserjes que me hagan copias del examen de mañana, y dejo tarea para que el maestro de guardia supervise al grupo al que no voy a poder dar clase hoy. Agradezco infinito que la biblioteca se coma las horas que podría pasar haciendo guardias, y como es una tarea pesada que a nadie gusta, me tomo en serio la obligación de dejar deberes puestos si voy a faltar.

Por la tarde, tengo más cosas que hacer que tiempo para hacerlas y empiezo por la más pesada: corregir los exámenes de 2º que puse el lunes. Odio corregir con toda mi alma, y suelo tardar mucho en ponerme a ello. Corrijo quince exámenes en hora y media, lo que significa que no voy a poder tener cincuenta para mañana como quería. Pero las notas no son muy bajas y la niña a la que llevo apoyando aparte dos medias horas ha pasado del 2,3 al 4,9.

Horas lectivas: 4. (he cumplido 2)
Horas no lectivas: 1:30 (no he cumplido ninguna)
Horas reales trabajadas: 3:30 (dos por la mañana y 1:30 por la tarde).

Una unidad didáctica para inglés: Buffy Cazavampiros.

En los últimos años, he repetido una actividad con bastante éxito en 4º de la ESO. Ahora que han pasado por ella grupos muy diferentes, la voy a compartir. El interés de esta entrada para quien no sea docente es que voy a hablar de algunos de los prejuicios sexistas que tienen mis alumnos, y sobre la maravilla que es Buffy Cazavampiros. Dejo cómo incorporarlo a una programación a quien quiera utilizarla; no me voy a detener en indicar gran cosa sobre objetivos / contenidos / competencias. Que la adapte a su gusto quien la utilice. Y lo voy a explicar todo en español, para facilitar la lectura. Si vas a usar esta tarea en clase de inglés, es sencillísimo de traducir.

Nivel: Básico; más que elemental y menos que intermedio; alrededor de A2; alrededor del First Certificate; más de 14 años hasta adultos, es decir, entre 3º de ESO y quizá 1º de Bachillerato, aunque esta actividad es poco útil para los propósitos de Bachillerato. Imagino que con otro enfoque se puede usar en Lengua Castellana

Recursos y materiales: Un ordenador con proyector, o una pizarra digital. La serie de imágenes que verás a continuación (si quieres la presentación de OpenOffice que uso yo, déjame un email en los comentarios y te la paso). El capítulo “Hush” (cuarta temporada, décimo episodio) de la serie Buffy Cazavampiros, en versión original subtitulada. Los alumnos necesitan algo con lo que apuntar (papel u ordenadores, según sea la clase).

Qué vamos a aprender o practicar: Cómo describir a personas. Los personajes de una narración (héroe, heroína, protagonista, etc). Revisar nuestras preconcepciones sobre cómo son y deben ser los personajes (y actores) de series y películas. Relaciones de pareja y de amistad. Crear narraciones. La historia del desarrollo de las series en EEUU.

La Actividad.

1. Introducción. Repasar, si es necesario y como nos parezca más conveniente, cuatro áreas de vocabulario: la descripción física, la ropa y la moda, la descripción psicológica, y los personajes de la narración. Yo lo hago más o menos así:

  1. La descripción física: brainstorm. Voy escribiendo en la pizarra, ordenadamente, lo que la clase me dice de forma desordenada, usando a compañeros o profesores como ejemplo (“Describidme a la conserje. ¿cómo tiene el pelo? Etc).
  2. Para ropa y moda me limito a darles un par de ejes: formal/casual y fashionable / out of fashion. El resto, a este nivel lo presupongo.
  3. Para la descripción psicológica convierto la pizarra entera en un eje cartesiano que vamos rellenando, así:
    Mood, positive:
    Happy
    Personality, positive:
    Generous
    Personality, neutral: shy.
    Mood, negative:
    Sad
    Personality, negative:
    selfish.
  4. Para los personajes voy definiendo estos conceptos y les pido a ellos los ejemplos. Si hace falta, los pongo yo. Te dejo unas pistas, pero se pueden modificar al gusto. Se les puede pedir que investiguen, claro. Un buen lugar donde hacerlo es TvTropes si tienen nivel suficiente como para leerla.

Protagonist (only one or two; The Simpsons doesn’t have one).
Main characters (the Simpsons family)
Secondary characters.
*

Hero (male, active, positive)
Heroine (The hero’s prize; tends to be passive).
Female hero (Lisa Simpson)
Villain (Mr Burns)
Antihero (Homer Simpson)
Ally.

2 Pre-escritura. Si queremos dirigir la clase hacia la creación de narraciones, demostrar cómo si creamos un personaje determinado y lo ponemos en una situación determinada, lo siguiente es pensar en un conflicto, y eso será lo que produzca nuestra historia. Por ejemplo:

  1. Imagina un personaje que quieres que sea central. (los alumnos ponen sus ejemplos y tú te quedas con uno que te guste).
  2. Decidme cosas que puedes esperar que le pasen (ejemplos) y alguna que sea una sorpresa (ejemplos).
  3. Va a ocurrir algo sorprendente. Este personaje está donde no debe, sabe cosas que no debería…..
  4. Ahora el conflicto: Este personje quiere algo que no tiene. O tiene un problema.

Una estructura así de simple les evita el síndrome de la página en blanco; es muy elemental, pero da algo con lo que empezar.

La descripción física puede ocupar entre media hora y una hora dependiendo de cuánto sea necesario repasar y lo participativo de la clase. Si el repaso de la descripción psicológica es exahustivo, también coge una hora. Los personajes de la narración y el ejemplo de estructura narrativa pueden llevar una hora si la clase es participativa, mucho menos si no lo es.

3. Debate. Se acabaron los pasos previos. Lo siguiente es decir que vamos a ver una película (sí, es mentira, es para despistar) y proyectar estas imágenes con las siguientes instrucciones:

  1. Describe físicamente a estos personajes (no es tan obvio; hay opiniones encontradas).
  2. Imagina cómo son psicológicamente. Luego imaginaremos sus relaciones.
  3. Olvídate de la verdad. Si sabes quiénes son, no lo digas (esto me ha pasado con dos alumnos en seis grupos)

Las imágenes las he proyectado en este orden, que en otra ocasión alteraré para ver si modifica los resultados. Os voy indicando algo sobre los personajes y sobre qué opinan los alumnos de ellos. Puedes ver el capítulo de Buffy sin saber nada más sobre la serie, así que para reducir al mínimo los spoilers, cuento aquí lo que se puede deducir de “Hush”, y nada más.

1 Tara

1. Tara es un personaje muy secundario. Hush es su primera aparición. Es dulce y tímida; se convierte deprisa en el personaje de la serie al que querrías dar un colacao y un abrazo. Mis clases nunca se han puesto de acuerdo sobre si es guapa o fea, y a veces les cae antipática, pero tienden a coincidir en que es “la amiga de alguien”, “buena”, y “tímida”.

2. Giles es uno de los dos adultos fijos de la serie. Es el Guardián de Buffy, la protagonista. Es mago pero usa muy poco sus poderes. Mis alumnos tienen una intuición sorprendente para ver relación entre él y Buffy: es su profesor, su padre, su enemigo, da igual pero está íntimamente relacionado con ella. A veces creen que es el malo, pero cuando ven la foto de Spike se les pasa.

3 Anya

3. Anya es otro personaje secundario. En el pasado lejano fue un demonio, y un accidente en la serie la convirtió en humana. Más adelante pasó a ser la pareja de Xander. Como no está acostumbrada a relacionarse con humanos, es muy bocazas. La actriz es 3 años mayor que las demás mujeres de la serie. Mis alumnos varían entre considerarla muy fea o muy sexy, nunca “guapa”. Los que la consideran fea creen que tiene mal cáracter. Todos suelen creer que es la madre de alguien, y aquí se observa cómo de condicionados los tiene Hollywood: cualquier mujer demasiado mayor o fea para ser protagonista es la madre de alguien.

4 Riley

4. Riley aparece en esta temporada y llegará a ser el novio de Buffy. Mis clases piensan, sin apenas excepciones, que es el protagonista y un héroe sin ambigüedades. Siempre. No son capaces de inventarle defectos.

5 Willow

5. Willow es la mejor amiga de la protagonista. Es algo alocada, extravagante (algo que los alumnos siempre adivinan) y muy optimista, positiva y fuerte. A veces, a mis clases les cae mal.

6 Spike

6. Spike es un vampiro. Quiere matar gente, pero por circunstancias que en este episodio de Buffy no vienen al caso, no puede. Es un enemigo recurrente de los protagonistas aunque ahora esté, puntualmente, conviviendo con ellos. Mis clases siempre, siempre, lo consideran El Malo, el villano principal.

7 Buffy

7. Buffy es la protagonista de la serie. Caza vampiros e impide el fin del mundo con regularidad. Su único poder obvio es la superfuerza pero quizá también cura muy rápido. Intenta compaginar su destino de cazavampiros con una vida normal y completa de adolescente y estudiante; a veces le sale, pero normalmente no. A mis clases, al verla en foto, les cae mal instantáneamente. Es tonta. Es la mala. Se dedica al acoso escolar. Es una robanovios, o pierde a su novio (que SIEMPRE es Riley) por egoísta y no cuidarlo. Vamos: es la protagonista de Mean Girls. Esta reacción es unánime.

8 Xander

8. Xander es el mejor amigo de Willow, y luego el mejor amigo de Buffy. Dentro de una pandilla que se dedica a matar monstruos, a veces no lleva bien ser el único que no tiene poderes especiales y no es especialmente listo. Mis alumnos a veces creen que tienen cara de tonto pero suelen creer que es “el amigo de alguien”, “buenazo”, “el que se muere”.

A comentar todo esto se dedica fácilmente una hora y a veces falta tiempo; depende de lo grande que sea el grupo y cuántas ganas tengan de hablar.

Buffy Full cast

A continuación repasamos las relaciones. Esto es el esquema de lo que opinaron dos grupos este año:

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A: protagonistas, pareja principal.
B: Villanos.
C: Figuras mentoras.
D: el mejor amigo de alguien.
“most likely to die”: Quién es más probable que se muera.

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Hay cierta tendencia a construir que Buffy y Riley son una pareja que rompe, ella se queda sola al final, y él consigue una pareja más generosa, cariñosa y buena, que siempre es Tara o Willow y nunca Anya.

Hay poca tendencia a observar amistades entre personajes de distinto sexo, aunque Giles es casi siempre una figura protectora. También hay una mínima tendencia a considerar relaciones homosexuales; la única que se les ocurre espontáneamente es asociar a Spike con Xander, algo que ha ocurrido un par de veces.

3 – Dedicamos una sesión a ver el capítulo. Se pueden comentar algunos aspectos culturales (yo defino “college”, “midterms”, “finals”, “Wicca”, y “Weetabix”).

4- y otra sesión más para comentar:

– Si les ha gustado la serie y por qué.
– Identificarla: que es el 10º capítulo de la 4º temporada de Buffy the Vampire Slayer. La sitúo en el tiempo. Les cuento que es una de las series de la “transición” a la actual moda de series complejas y creativas orientadas a un público adulto. Buscamos otros ejemplos: Menciono Los Soprano si no la conocen, y Sexo en Nueva York. Comentamos qué series les gustan a ellos ahora. Me cuentan de qué tratan esas series. Comparamos con cómo el cine se ha vuelto cada vez más infantil; puede ser útil comentar la cartelera de cine de la zona para tener un ejemplo.
– Comentar los errores y aciertos de su forma de analizar las relaciones entre personajes:
– Su sorpresa al ver lo que ocurre entre Tara y Willow; su incapacidad para detectarlo, en algunos casos.
– Cómo efectivamente algunos personajes con “cara de buenos” son buenos (Tara, Xander). Buenas elecciones de casting con actores que son lo que aparentan… o no.
– Sus prejuicios contra las mujeres que no sean muy jóvenes (Si no es de mi edad es que es la Madre de alguien)
– La misoginia que hay en suponer todas las virtudes en un hombre muy guapo (siempre que sea hipermasculino) y todos los defectos en una mujer muy bella.
– El acierto en suponer un rol protector para Giles. Figuras adultas positivas que no son tu familia.
– Tal como trata el capítulo, incomunicación. ¿Por qué se nos quedan cosas sin decir?

5 – Por último, deberes. Yo suelo mandar una redacción para casa, de tema libre, siempre que sea una narración. Si el autor o autora anda escaso de creatividad, me puede resumir el argumento de una película que le guste.

No siempre hago un trabajo tan exhaustivo, pero esta es, para mí, la manera correcta de trabajar con películas en clase de inglés. Hablar sobre ellas, que no es difícil; sacar temas para el debate; repasar contenidos “secos” tipo vocabulario y gramática; relacionarlas con la experiencia personal; y hacer trabajos que vayan más allá de opinar sobre si te han gustado.

En un estado hembrista

Hace semanas, Miranda pensaba cómo sería un Estado hembrista, y comentaba algunas de las características de dicho régimen en su blog. Eso me hizo reflexionar. Hubo un hashtag en twitter, #EnUnEstadoHembrista, al que contribuí poco, porque casi todo lo que se me ocurría que pasaría no era solamente una versión femenina del patriarcado, sino un mundo con más igualdad, y no tiene porqué ser así. Desengañémonos: un mundo hembrista sería la tiranía de las blancas y ricas sobre las demás mujeres, y más abajo de la pirámide social, los hombres. Es cuestión de imaginación si los hombres blancos y atractivos según los deseos de las mujeres privilegiadas estarían en medio o abajo de la pirámide. Imagino que en una sociedad con mayor peso del capitalismo, los hombres ricos, pareja de mujeres ricas, estarían un poco más arriba que las mujeres pobres, obreras o extranjeras, mientras que en una sociedad donde el capitalismo pesara menos que la religión o la tradición, la jerarquía no estaría tan clara.

A continuación, algunas de las opiniones dadas en twitter sobre un posible mundo hembrista, con el permiso de las autoras. ¿Algún parecido con la realidad?

Sobre prestigio social y poder

En un estado hembrista habría pobreza, racismo, transfobia y homofobia, y sería un asco, porque las desigualdades se interrelacionan.

En un estado hembrista, las religiones mayoritarias serían cultos de la Gran Madre. El dios fecundador tendría un papel menor, accesorio. Las sacerdotisas de religiones mayoritarias serían ricas. Sus sirvientes serían hombres castrados, con ropa fea.

Se diría que los hombres son “muy listos”, pero serían minoría en las ciencias, tecnología, y en ser dueños de la propiedad privada. Koolasuchus

Del hombre que lograra demostrar más conocimientos sobre algo que una mujer, se deduciría que lo habría aprendido de otra. Koolasuchus. Cuando un hombre accediera al ámbito académico/laboral, se le obstaculizaría y se devaluaría su mérito a arribismo. (Sibylbanshee)

En un estado hembrista, las mujeres ganarían alrededor de un 50% más que los hombres, ya que las madres sostienen el hogar.

Habría techo de cristal y doble jornada laboral masculina, y al hombre explotado por su género se le llamaría ‘superman’. Koolasuchus

Habría algún que otro ministro varón. dejamehablarr

Un muñeco de palo se interpretaría automáticamente como mujer. Dejamehablarr

Sobre sexo y violencia sexual:

Habría libros y manuales destinados a hombres jóvenes para no ser violados, agredidos o perseguidos por mujeres. Los hombres tomarían muchas precauciones y distancias por “lo que provoca su cuerpo”. (_bitterswt)

‘Homosexual’ sería sobreentendido principalmente sólo como sinónimo de ‘lesbiana’.(dejamehablarr)

Dos mujeres besándose se consideraría algo asqueroso o incómodo de ver. Dos hombres besándose sería un acto sólo tolerable a modo de fantasía erótica para satisfacer a mujeres heteros. (Koolasuchus)

Las nazis hubieran experimentado con lesbianas y mandado a los hombres gays a un correccional. (dejamehablarr)

Habría un mercado para el fetichismo con hombres trans. A muchas mujeres les parecerían amantes deseables.

Se harían chistes sobre hombres trans “engañando” a mujeres cis. (ComandanteVimes)

Si se agrediera o vejara a un hombre, se relativizaría, se le culparía o se le acusaría de denunciar falsamente. (Sybilbanshee)

La sexualidad masculina se limitaría a la reproducción y la satisfacción femenina, siendo un tabú y estigma social (Sibylbanshee)

Sobre los cuidados:

Se reconocería que la crianza es, ante todo, muy dura. Tendría fuerte apoyo estatal o la harían sólo las pobres.

Yo no sería hembrista, porque tendría un papá que decidiría qué comer o cuándo cambiar las sábanas, ¿sabéis? dejamehablarr

Lo habitual sería que a las labores domésticas a las que no llegara papá, llegara el papá de papá, o un hombre contratado por papá. dejamehablarr

Los anuncios de comida precocinada estarían dirigidos a mujeres ‘singles’, el resto de comida estaría dirigida a papás. Dejamehablarr

Los ‘hombres casados con’ se dirían coloquialmente ‘el hombre de’, pues al casarse se comprometerían de pies a cabeza. dejamehablarr

En un estado hembrista, se diría que no te puedes fiar de alguien que no puede parir ni amamantar.

Sobre estética.

La ropa que llevaran los hombres se vería ridícula en una mujer y la gente se reiría de ello. dejamehablarr (históricamente, una mujer vestida como un hombre ha sido a veces un ser ridículo, pero ella como individuo, por tener tales pretensiones)

El color azul predominaría en los juguetes para niños y el resto de colores estarían en los de niñas o en los mixtos. Dejamehablarr

En un estado hembrista, lo masculino sería objeto de burla. Masculinizar sería denigrante. Las mujeres no se pondrían ropa masculina.

En un estado hembrista la ropa femenina sería siempre cómoda. Habría variedad en la ropa formal y elegante, cómoda.

Ocio y cultura.

Casi todos los personajes de ficción tenderían a ser mujeres. Koolasuchus

En un Estado hembrista habría muchas mujeres humoristas y guionistas de comedia, haciendo chistes sobre hombres egoístas y mentirosos.

Habría un subgénero dramático de denuncias falsas. Los hombres tendrían miedo de la calumnia, desde niños.

El canon artístico estaría plagado de fascinación por el cuerpo masculino mutilado (gaelx) a lo que yo añado, también el cuerpo masculino inconsciente.

Shakespeare habría sido maestro en Stratford, quizá.

Salud

En un estado hembrista, la pubertad masculina se viviría con vergüenza, la juventud con inseguridad y la madurez con medicalización.

Casi todas las enfermedades de los hombres tendrían algo que ver con el estrés o sus genitales.

Los genitales masculinos se considerarían algo no sólo vergonzoso, sino también sucio.

No tendríamos del todo claros los mecanismos de la erección y la eyaculación masculinas.

Cuándo criticar a feministas

Lo primero que hay que tener en cuenta y que es importantísimo si somos feministas y queremos criticar el movimiento desde dentro es que cada minuto que pasemos criticando a otras feministas es tiempo que no pasamos pateando el patriarcado. Para mí no es una cuestión de que el movimiento tenga que estar unido: hay tanta diversidad de frentes que es normal que haya desacuerdos. Es cuestión de prioridades: ¿criticar a otras feministas, o desmantelar lo que nos oprime? Por eso, criticar a compañeras o aliados es algo necesario a veces, pero que no debe hacerse a la ligera.

Un tema sencillo de ver es la feminista que se dedica a temas que no nos interesan. “Ya está Anita Sarkeesian hablando de videojuegos en vez de pobreza, discriminación salarial o burkas”. Esta actitud no sirve para nada. Anita Sarkeesian está hablando de juguetes: del uno al diez, un tres. Y tú estás hablando…. de Anita Sarkeesian. Del uno al diez…. ¿qué? Desengáñate: no estás luchando contra la pobreza, estás criticando a una persona que al menos hace algo. Ante la feminista que se preocupa por temas que no te van, en público no hay mucho que decir. Y en privado, si la conoces, busca interesarla por lo que a ti te parece importante pero sin sobreexplicar. Sin condescendencia ni críticas destructivas.

Un segundo motivo es la agresividad o el radicalismo. Sobre el radicalismo ya he hablado: las muy radicales son necesarias para hacernos pensar a las demás.Sin Andrea Dworkin y su actitud radicalmente negativa ante el sexo heterosexual y la pornografía, quizá no habríamos sentido que vivimos inmersas en una sopa de violencia y que necesitamos crear la cultura del consentimiento. Yo, desde luego, sin Dworkin argumentando que la convivencia con los hombres es imposible porque nos odian, no estaría dándole vueltas a hasta qué punto tiene razón, y cómo relacionarme con ellos, aliados o no, de maneras positivas para todos.

La agresividad es otra cosa, y propongo medirla con el estándar Risto Mejide – Mourinho – Dr House. Veamos: ¿hay gente a la que no interese el fútbol, o que era madridista y ya no lo es, porque no le gustaban los modos de Mourinho? ¿La serie House, MD ha sido un éxito, o un fracaso? Una posibilidad para cuestiones menos intrascendentes: revisa tu opinión sobre el activismo agresivo cuando es más genérico o lo realizan hombres. ¿Qué opinas de los escraches, por ejemplo? ¿Qué opinabas, en su día, de lo que llamaron “primavera árabe”? Ahora, compara esa opinión con lo que piensas de las feministas modernas que consideras agresivas y considera muy seriamente si hay coherencia ahí.

Algunas feministas, no por feministas sino porque los seres humanos somos así, son bordes. ¿Se dedican al acoso o al ataque personal? ¿Son terroristas y atacan a individuos o dañan sus posesiones? Entonces, critícalo y denúncialo donde haga falta. Que yo sepa, el terrorismo feminista no existe; desgraciadamente, el acoso por parte de feministas, sí. Ahora, si lo que hacen es pegar gritos (véase Femen), hablar de vaginas usando palabras tabú (véase Inga Muscio) o simplemente hacer del enfado bandera (véase @Angerforyou), criticar es destructivo, poco coherente y… un poquito machista, sobre todo si esos métodos sí te parecen bien para otras cosas.

¿Quién se pasa de la raya según mi propio criterio? Pues, por ejemplo, Valerie Solanas.

Lo más criticable, en mi opinión, son las actitudes privilegiadas o directamente discriminatorias. Las actitudes clasistas, racistas, homófobas, hacen daño a compañeras y a aliados, perjudican al movimiento y son, desde cualquier punto de vista, una falta ética. Algunos ejemplos de actitudes privilegiadas que merecen todos los ataques que les podamos dar son:

– La transfobia. Hay feministas radicales misándricas para las que si naces con pene, eres hombre para siempre. Les importa la segregación, a veces claramente con el objetivo de excluir a las mujeres trans. Mal, mal, fatal. En otros casos, como el de la ya mencionada Inga Muscio, es sólo ignorancia y tiene arreglo. Muscio escribió un libro llamado “Cunt” (coño), una introducción al feminismo radical que desgraciadamente identificaba demasiado ser mujer con tener genitales de mujer. Al cabo de los años, la autora se dio cuenta de que su libro, aunque no fuera insultante, era excluyente, y ha hecho mucho trabajo en favor de los trans.

– El racismo. Un ejemplo antiguo: la americana Amanda Marcotte publicó un libro sobre feminismo llamado “It’s a Jungle Out There”, y no se les ocurrió mejor cosa que ilustrarlo con imágenes de una guerrera rubia luchando con salvajes africanos. Como chiste, no tenía ni gracia. Marcotte ha sido acusada también de plagiar a blogueras negras.

A menudo el problema es que las feministas blancas y ricas se preocupan de sus intereses solamente. No es una voluntad de perjudicar a las marrones o pobres, pero, por ejemplo, está claro que somos generaciones enteras de mujeres que hemos ascendido en las escalas laborales de los hombres porque había otra mujer, pobre, marrón, dispuesta a cuidar de nuestros hijos y limpiar nuestra casa por una miseria.

– Clasismo. Virginia Woolf, la grande, única, maravillosa Woolf, dijo que lo único que una mujer necesitaba para escribir era dinero y un cuarto donde poder cerrar con llave, pero sólo estaba defendiendo la posible existencia del genio femenino, en absoluto abogando por “habitaciones propias para todas”. Tenía varias criadas que cobraban lo normal en ese tiempo, y que compartían cuartito.

En el caso moderno, estas actitudes continúan. Supongamos una que diga que “las mujeres tenemos que pelear por estar en la élite profesional” y ponga en ello todo su interés, despreciando o ignorando a las demás, las amas de casa, las pobres, y así.

Entremos ahora, porque lo estás deseando, en el caso de FEMEN. Temas de interés: tan válidos como cualquier otro (excepto quizá el ataque a la prostitución legal). Métodos: De momento no han puesto bombas. Nada que nos parezca mal cuando se hace por otro motivo. Nada que objetar. Actitudes discriminatorias: Pues mira, sí. FEMEN hace, más que habla, pero algunos datos hay. La web oficial de FEMEN dice esto:

Activists of FEMEN – are morally and physically fit soldiers, who every day make civil actions of the high degree of difficulty and provocativity. (…) 

FEMEN – is a hot boobs, a cool head and clean hands.

Y en femen.info:

We unite young women….

We build up a national image of femininity, maternity and beauty based on the Euro-Atlantic women’s movements experience.

Hot boobs. Para ser de Femen hay que estar buena. Physically fit – para ser de Femen hay que estar en forma. Y hay que ser joven. Tienen un planteamiento absolutamente eurocéntrico, y están orgullosas de ello (aunque existen secciones de Femen en varios países fuera de Europa, algo fuera de mi comprensión). Por otra parte, una de las bases del grupo es el rechazo de toda la industria sexual, libre o no, incluida la pornografía. Es decir, son ampliamente discriminadoras.

Declara a Madriz una activista de Femen, Lara Alcázar:

El sistema de opresión a las mujeres es el mismo en todas las partes del mundo. Creemos que la manera de hacer de Femen apela a la individualidad de la mujer de hacerlo como le dé la gana y de expresarse como quiera, apela a que su cuerpo lo puede gestionar de una manera inteligente y política.

y también:
Hemos construido nuestra teoría de manera muy libre, cada una de nosotras tiene unos referentes distintos, yo vengo de un feminismo de colectivos de militancia de acción local, de cooperación internacional, luego compañeras mías de Francia tiene más como referente el feminismo de la segunda ola, otras vienen de fanzines de chicas de riot grrrl, etc. Podemos tener desde “El segundo sexo” hasta las teorías queer, porque defendemos que hay una diversidad, no entendemos que hay solo hombre o mujer.
Es decir: las activistas de Femen sólo tienen en común que son contrarias a la religión y a la prostitución, y su manera de actuar. Más allá, ancha es Castilla. La principal crítica que les hago es ese límite de la belleza física: imagino a valientes abuelitas, o a discapacitadas, o a mastectomizadas semidesnudas en una manifestación, y oye, ahí podemos empezar a hablar de ser transgresoras.
Dice Alcázar, y no es la única, que si van medio desnudas salen en los medios, y si no, no. Buen argumento para la protesta, mal argumento para cómo está construido el grupo. No cuela.
Entiendo los grupos que no me incluyen por tener ventajas de más: nada que criticar a un grupo de mujeres trans, o negras, o discapacitadas. O de negras trans discapacitadas. Sé perfectamente que si sus grupos me admitieran, el público general no las vería ni las escucharía, se fijarían en mí. Voy como subida en zancos, sería como ese hombre en una reunión de mujeres que no se sabe muy bien cómo, centra toda la conversación. Pero un grupo feminista que utiliza esa visibilidad de la mujer blanca joven y bella está acaparando la atención que no se llevan todas las demás, e ignorandolas formas en las que los cuerpos de mujer no-blancos, no-jóvenes, no-bellos, lo tienen mucho más difícil para expresar ninguna protesta.
Varios ejemplos de feministas que critico me los dieron @DrJaneChi, @ardeluxe, y @angerforyou, entre otros. Los ejemplos son suyos, la crítica, mía.

Los privilegios en acción: ejemplo práctico.

Nuestro primer encuentro con el concepto de “privilegio” puede ocurrir en áreas que produzcan mucha división social, áreas muy visibles como el género o la riqueza. Siel primer ejemplo que alguien conoce son sus propios privilegios, esto puede generar algo de resentimiento y una tendencia a ponerse a la defensiva. Yo entré por el camino fácil, leyendo sobre feminismo, donde evidentemente la privilegiada no soy yo, sino los hombres.Llevaba bastante tiempo leyendo sobre las consecuencias de ser una persona privilegiada cuando me di en las narices con algunos blogs transexuales, y entendí qué puede sentir un hombre al que se le dicen que tiene privilegios cuando leí sobre los privilegios cis. Aquí tenéis un ejemplo en inglés.

¿Es culpa mía, o de otras personas parecidas a mí, que ser trans* sea a menudo un asco tan grande? Pues no. Yo no decidí que sexo = género, ni soy la psiquiatra que quiere decididir si esa persona es hombre o mujer. Pero tengo privilegio cis, porque mi vida es más fácil que si no lo fuera, y porque ser cis no es mérito mío. Ea, ya tienes una definición de privilegio que excluye toda culpa y responsabilidad.  Ahora yo puedo elegir ser opresora, en este caso transfóbica, o ser cómplice y pasar del tema, o ser aliada y hacer lo que se pueda por los trans*, consiguiendo así reducir el privilegio cis o su impacto.

Un catálogo completo de privilegios sería, en la sociedad occidental moderna, varón, cis, blanco, nacional (no extranjero), heterosexual, rico, diestro, sin discapacidades, adulto joven, atractivo. Para terminar de explicarlo, aquí va un repaso de cuántos tengo yo, y algunos ejemplos de qué me benefician habitualmente.

Ser mujer no es un privilegio. Ser cis, sí, muchísimo. Puedo moverme por espacios femeninos sin ningún problema, y nunca tengo que dar explicaciones sobre la conjunción nombre-aspecto externo-personalidad-genitales. Hay más, pero os recomiendo que lo estudiéis vosotros. Ahí hay otro privilegio: puedo hablar de algunos no-privilegiados alegremente y mi opinión contará más que la de ellos, aunque yo tengo poca o ninguna experiencia, porque tengo formación académica y porque asumís mi objetividad.

Soy blanca según y cómo. En el sur de Europa es indudable (además soy paya); en el Reino Unido me aplican estereotipos bienintencionados de fiestera y alegre, por ser sureña; en Estados Unidos soy blanca hasta que abro la boca o el pasaporte, y entonces soy latina. Personalmente, me identifico con unas etiquetas o con otras dependiendo del contexto. A veces leo las experiencias negativas de no-blancas en Estados Unidos y pienso “eso me ha pasado a mí”. Pero en general, el privilegio de blanca es más beneficioso que cualquier lastre. Sirve, por ejemplo, para poder encontrar con facilidad novelas que me representan a mí y a mi experiencia de la vida; para que la gente asuma que soy nacional; participo en un sistema educativo que enseña a los niños las cosas que ha hecho gente como yo.

Ser nacional está estrechamente relacionado, pero si pensamos en los gitanos, que son nacionales pero no son considerados socialmente como blancos, vemos las diferencias. Si yo fuera la misma persona, pero gitana, probablemente recibiría comentarios condescendientes sobre lo bien que he “superado los estereotipos”, y bla, bla, bla. En el trabajo la gente me pediría mi opinión sobre Los Gitanos con mayúscula y cualquier cosa que hiciera que se saliera un poco del tiesto se atribuiría a mi origen.

Yendo a mis privilegios por ser nacional: es uno de los que más disfruto de tener, lo reconozco. Me encanta vivir en un sitio donde nadie me considera forastera y creo que he tenido mucha suerte por no tener que emigrar lejos. Mi familia está a una hora en coche. Domino el idioma, el lenguaje corporal y otras idiosincrasias de casi todas las personas que me rodean. Compartimos una cultura. El Estado del Bienestar, o lo que queda de él, está pensado para mí.

Mi educación es de clase media, y no paso hambre, así que digamos por simplificar que soy de clase media. Además, el azar me ha dado acento del norte de España, que en Andalucía Occidental significa “pijo”. De mi origen social he sacado educación superior, que me ha permitido acceder a trabajos estimulantes y motivadores, conocer a gente estupenda, y poder escoger con quién me relaciono y con quién no. La gente suele tomarme en serio cuando hablo. He observado algo parecido en algún otro norteño transplantado al sur. Ah: no se nos considera “inmigrantes”, por supuesto. Ir del norte al sur no es como ir del sur al norte.

El triángulo mujer-blanca-clase media suma “inofensiva y respetable”. La policía me hace más caso, y tienden a dejar pasar infracciones de tráfico. Me han hecho dos controles de alcoholemia en mi vida: me paran, y cuando me ven, me dicen que siga. Casi siempre llevo una navaja suiza en el bolso, y no me preocupa que me registren. No me vigilan en las tiendas, de hecho, lo normal es que me hagan caso.

Soy diestra y además no tengo discapacidades físicas. Bueno, tengo dolores que pueden cronificar si no dedico bastante tiempo a cuidarlos. Pero después del yoga y los analgésicos, el mundo está hecho a mi medida, literalmente. La cama, la mesa, los cacharros para comer y cocinar, el coche, TODO está pensado para mí y mi comodidad.

Adulta, joven: tengo todos los privilegios de los adultos, entre los que agradezco especialmente que está peor visto que me agredan mis cuidadores si los tengo, que tengo más derecho a mantener un espacio personal, que los desconocidos no hablan conmigo por la cara, y que mis rutinas diarias las creo yo. ¿Te parece que estoy diciendo una tontería? Piensa en la diferencia entre una enfermedad mental en un niño y en un adulto. Piensa en un niño con malos cuidadores. Piensa en la diferencia entre una niña y una mujer violadas. Hay cosas que no son mera consecuencia de la inmadurez física y mental, sino construcciones culturales y privilegios. Pasemos a que soy joven: por un lado tenemos joven-y-en-forma: volvemos a que no tengo discapacidades, o como dicen algunos, soy bípeda. Por otra parte, soy joven-y-atractiva. Creo que la principal consecuencia de ello es que caigo mejor que si fuera fea o mucho más mayor. Y me hace visible, literalmente. He visto a dependientes en tiendas ignorar a mi madre (atraversarla con la mirada, no oírla, una cosa extrema) y contestarme a mí a la primera. Además, creo que cierto aire de indefensión y bondad que no sé si retrendré para siempre suele despertar ganas de ayudarme en hombres y mujeres mayores que yo.

Delgada, lo que es delgada, no estoy. Estoy en el punto en el que personas sin formación médica opinan sobre mi comida, y antes del punto en el que una enfermedad mental se asociaría con mi cuerpo (“está gorda porque no se cuida porque no se gusta porque está deprimida” “está gorda porque no le gustan los hombres porque una vez….”).

Da igual si soy heterosexual o no: lo parezco porque estoy casada con un hombre y porque doy una imagen femenina. Me voy a repetir: casi toda la ficción romántica, casi toda la poesía, está pensada para mí. Puedo ser cariñosa con hombres, empezando por mi marido, en público, sin temor a represalias. El personal médico respeta mi sexualidad.  En el curriculum educativo que enseño, existimos yo y otros como yo (la soltería o el celibato no se presentan jamás como opciones deseables). Nadie cuestiona porqué estoy con mi pareja o porqué elegí a un hombre.

La suma de mis privilegios me hace visible. Soy la mujer por defecto, soy en lo que piensas cuando piensas “mujer”. Me ves y piensas “mujer”; las demás etiquetas están muy al fondo del cajón. Un político dice “ayudas a la mujer” y habla de mí. Un cantante dice “A esa mujer” y sabes que habla de mí. Abres el periódico, y salgo yo. Soy visible, soy de verdad, soy normal, soy neutra. Si has leído hasta aquí, observarás que nada de todo esto es culpa mía. Aún así, es de justicia que quiera cambiarlo; y no perderé nada que es mío cuando otros ocupen el lugar que merecen.

Entrada realizada con colaboración de Jorge Fuentes.