Archivo de la etiqueta: perfeccionismo

Propósitos de año nuevo, otra vez.

Llevo varios años poniendo por aquí una lista de propósitos de Año Nuevo. Es una manera de que la lista esté localizada y poder recordarla. Suelo cumplir unos cuantos, más que nada porque intento ser realista. Este año ha sido desastroso en muchas cosas personales (salud mía y de familiares, principalmente), pero algo he podido hacer. Mantuve la tasa de aprobados, aunque lo tenía fácil, con tres grupos de 4º de ESO. Terminé la tesis, de la que solo me queda defender. Con una mezcla de ejercicio físico y control del estrés conseguí no caer enferma de verdad. Sobre el eterno “quiero leer más libros de los que compro y reducir la altura del montón de pendientes”, pues este año ha ido mejor, porque el montón invencible al menos mantiene la altura sin crecer. Sigo tirándome del pelo cuando estoy nerviosa, y he empezado a medir el tiempo que paso online así que ahora podría empezar a reducirlo. Y algo importante: no he roto relaciones, no he cerrado capítulos.

Y estos son los de este año:

Trabajo, dinero, y demás cosas prosaicas:

  1. Mantener la tasa de aprobados en junio es imposible. Subirla al 70% desde el 50% actual sería todo un logro.
  2. Hacer actividades más variadas y más comunicativas.
  3. Volver a ahorrar. Ya sé cómo, y se me da bien, pero una serie de gastos en 2015 me han desequilibrado las cuentas y hay que volver a echarlas.

Salud:

  1. Pues lo de siempre: mantenerla. Que no es igual para todo el mundo, pero en mi caso depende mucho de mí.
  2. Derivado de lo anterior: seguir haciendo ejercicio. Aumentar las distancias que camino sin esfuerzo (este año pasó de casi 5 a 8 kilómetros). Hacer yoga como mínimo en días alternos, y si es a diario mejor.

Hobbies y demás cosas importantes y divertidas:

  1. Como siempre, leer más libros de los que compro. Con reducir el montón me vale. Ahora son casi 280.
  2. Seguir escribiendo en los blogs; resucitar el blog de cocina.
  3. Vaciar el cesto de la costura es mucho pedir… por lo menos empezarlo.
  4. Volver a hacer algún tipo de trabajo manual, como joyería, que la tengo muy abandonada.
  5. Pasar menos tiempo viendo bobadas online y más tiempo viendo series o películas.

La verdad es que me cuesta distinguir “propósitos” de deseos este año, pero aquí están. Lista y preparada para que las cosas cambien.

Todo lo que siempre quisiste saber sobre la tesis y nunca te contestaron a tu gusto.

phd how long-Te presento a Beth, una estudiante de doctorado de Antropología. -Hola, ¿qué tal llevas la tesis? -¿Pero tú de qué vas? -(no me lo creo….) – ¿No sabes que es de mala educación preguntar eso a un estudiante de doctorado? -P-perdón, ¿cuándo vas a terminar? -Uau, ¿por qué no le preguntas su peso o su edad ya que estás en ello?

Alguien cercano a ti (tu sobrina, tu hija, un compañero que iba un curso por delante en la Universidad) está haciendo un doctorado, una tesis, una tesina, un posgrado…. como se llame, la cosa es que terminó la carrera y sigue estudiando. Y no sabes ni qué hace, ni por qué. No sufras más, que aquí te lo explicamos.

Quién puede hacer el doctorado: quien tenga una licenciatura, o un grado.

En qué se parece y se diferencia a un Master: los masters son títulos similares a una especialización, duran uno o dos años,  y tienen salidas normalmente profesionales. Su creación es bastante flexible. En un Master normalmente tienes que hacer algún tipo de trabajo de investigación breve al final, pero el sentido de un master no es solamente aprender a investigar. Un Master en traducción puede enseñar a traducir a un filólogo; un Master en cerebro y conducta enseña práctica clínica a psicólogos. Es discutible si el contenido de los Másters debería formar parte de los títulos de grado.

Un master se parece al primer o dos primeros años de doctorado, y aquí se acaba el parecido. El trabajo de fin de máster es mucho más corto que la tesis (producto final del doctorado). En el doctorado aprendes a investigar y la salida profesional es la investigación.

Esto nos lleva a….

Para qué sirve el doctorado (o la tesis). Un doctorado es un proceso largo y las razones que llevaron a empezarlo no son necesariamente las que se tienen al terminar. Yo empecé mi doctorado en los felices tiempos de la burbuja, así que tengo una perspectiva con y sin crisis económica. Por eso los motivos que expongo son tan variados.

Razones para empezar:  No hay trabajo de lo que he estudiado en la carrera, me voy a meter en el doctorado (esto lo hacía la gente antes de que hubiera tanta oferta de Másters). Tengo curiosidad por algo estudiado brevemente en la carrera y quiero profundizar en ello. Quiero ser investigador y la universidad es un buen lugar para empezar.  Quiero ser profesor universitario; el doctorado es un requisito importante para llegar a serlo.

Razones para terminar: además de las anteriores: quiero ver esto terminado, tanto si es útil como si no. Quiero acabarla. Puede darme algún tipo de ventaja profesional. Cuando la termine, puede que sea un libro publicable.

“Eso para qué sirve” significa dos cosas: en que me beneficia a mí terminar y en qué beneficia a los demás. Una tesis sobre el efecto de un alimento en una enfermedad está claro que puede contribuir, a muy largo plazo, a curar esa enfermedad. Una tesis de cualquier rama de las ciencias sociales sobre el comportamiento de las pandillas de niños que juegan en la calle en Córdoba puede contribuir a que mejore el urbanismo, la educación,  o los servicios sociales orientados a los niños. Y contribuyes a las investigaciones de los demás: en la bibliografía de mi tesis hay dos tesis sin publicar, que encontré buscando información por internet.

¿Te pagan por hacer el doctorado?: No. El doctorado son unos estudios, y a nadie le pagan por estudiar. Puede que tengas una beca, o que estés contratado para dar clases en la universidad donde estás estudiando, pero eso no es que te “paguen por estudiar”.

¿Qué estás haciendo exactamente? ¿qué es una tesis? Los estudios de doctorado se dividen en dos partes: primero vas a clase y haces unos trabajos de investigación cortos, los presentas, te ponen un “sellito de calidad” que para algunos trámites es equivalente a un master, y entonces lo que hacemos es investigar para crear algo así como un libro. Un doctorado en Derecho estudia, compara y comenta leyes; un doctorado en Filología como el mío analiza y comenta novelas; en una ciencia experimental puede que trabajes en un laboratorio. Hay investigación científica y no científica. El resultado final es como un libro, un ensayo largo, del que nos hacen un examen oral.

phd comics mom¡Voy a defender mi tesis, mamá! -¡bien! ¿eso qué significa? -Significa que casi he terminado, pero que hay una posibilidad de que me suspendan y que tenga que seguir, o abandonar. – Así que no debería alegrarme mucho. – Que te alegraras un poco estaría bien.

¿Cuándo vas a terminarla? Nunca preguntes esto a un estudiante de doctorado, porque se lo han preguntado mil veces, y no sabe contestar. Lo que hacemos es creativo. No es sólo que nos sentemos a escribir y punto; a veces volvemos atrás, repetimos cosas, nos damos cuenta de que nos hemos equivocado. Es duro, también, porque sólo nosotros ponemos la medida de lo bien que lo estamos haciendo. Escribir cualquier cosa mínimamente creativa ( y hay algo de creativo en todo esto, sí, en ciencias también) y además larga es algo que sólo termina cuando además de estar completo, no crees que puedas mejorarlo más.  Pero vamos: para que tengas una medida, es imposible terminar en menos de 4 años. Imposible del todo. Y 4 años no es “ir a curso por año” como en la licenciatura o el grado: es ser brillante, dedicado, muy trabajador y con suerte, y sin tener que simultanearlo con nada más. No empieces a preocuparte hasta que lleve diez años por lo menos.

Has dicho que se parece a un libro. ¿Luego se publica y se vende en las librerías? Una tesis suele ser el primer trabajo de investigación serio que escribimos. Para que se publique, tendría que ser de mucha calidad, y de interés para las editoriales que publican ensayo y divulgación. ¿Y luego se va a poder vender? Bueno, ¿en las librerías ves muchos libros de divulgación y ensayo? ¿tú compras muchos?

Recuerda que un doctorando es una persona más bien estresada, que o anda fatal de dinero o trabaja en otra cosa a la vez (o ambas). No tiene una medida real de lo bueno que es su trabajo y todas las preguntas le pueden sonar a reproche. Mi última pregunta es la mejor que puedes hacer al doctorando de tu vida para mostrar tu interés en su trabajo.

¿Quieres que te traiga un café? Sí, por favor.

phd blood sweat and tearsSangre. Sudor. Lágrimas. Café.

Todas las tiras cómicas están sacadas de phdcomics.com

Gracias por la inspiración y las respuestas a @rositafraguel, @darksapiens, @zifra, @hablaqueescucho, @phobophille, @verdewek, @ptraciogg, @indvbio, y @laletraB

Propósitos de año nuevo: revisión.

El año pasado hice aquí una lista de propósitos, que sin pretenderlo cumplía algunas de las condiciones que deben tener este tipo de buenas intenciones. Simplificando: deberían ser pocas, concretas, y medibles. Mejor que “apuntarme al gimnasio” es “ir al gimnasio dos veces a la semana”.

Veamos lo que conseguí y lo que no.

  1. Mantener la tasa de aprobados: lo conseguí, aunque lo tenía fácil al tener apenas 70 alumnos en vez de los habituales 100-120. Y con tres grupos de 2º ciclo, donde los resultados suelen ser mejores que en el 1º.
  2. Conseguir cien libros más para la biblioteca escolar: lo conseguí con ayuda. Solo no puedes, con amigos sí.
  3. Terminar la tesis doctoral: Pues no, no ha podido ser, pero casi. Me falta un capítulo, revisar, y concluir.
  4. Evitar los problemas de salud que está en mi mano evitar: psché. Podría ser peor.
  5. Seguir haciendo ejercicio: también psché. Hago un poco más de la mitad de lo previsto.
  6. Vaciar el cesto de la costura: JAJAJAJA. No. Apenas lo he tocado.
  7. Leer más de lo que compro (o me regalan). Pues tampoco. Redondeando lo leído (y en diez días que le quedan al año, puedo hacerlo), serían treinta leídos del montón acumulado y cincuenta nuevos. Echadle la culpa al Algarve Book Cellar: los libros de segunda mano son mi perdición.
  8. Leer más variado: esto sí. Estilos variados (mucho ensayo que no tenía que ver con la tesis, también), y autores también. Sin contar antologías, he leído a casi 20 autores desconocidos para mí, y apenas he repetido autores.
  9. Escribir semanalmente en los 3 blogs que mantenía en ese momento. No lo he hecho por dos motivos: por una parte, la biblioteca escolar no genera tanta información ni tanto tráfico, y una media de 2 posts al mes (o 15 al año) es más que suficiente. Lo importante es que si hay información, se incluya ahí. Respecto al blog de cocina, mantenerlo ahora mismo es una tarea demasiado ambiciosa considerando el tiempo que consume la tesis. En este blog llevo casi 70 entradas, superando ampliamente la media de una semanal.

Es decir: tres cumplidos, cinco que no se han cumplido pero me he acercado o al menos lo he intentado, uno que no, ni de lejos.

Este año no quiero ser demasiado ambiciosa. No quiero mezclar propósitos con deseos, y en realidad, mantengo casi todo lo que dije el año pasado. Este año quiero conseguir lo mismo, y un par de cosas más:

Una, dejar de tirarme del pelo. Me tiro del pelo como quien se muerde las uñas, sobre todo cuando estoy estresada.
Dos, pasar menos tiempo en internet. Que deje de ser mi principal distracción / forma de ocio. Este no es un propósito bien formulado porque debería ser medible, pero bueno. Así se queda, al menos de momento.

Hay un par de cosas más, pero son más deseos que intenciones, así que se quedan fuera. A ver qué tal sale todo.

La rabia que ves llegar.

Para estar en forma, usa todos tus músculos, de todas las maneras. Para mantener la mente ágil, usa todas tus habilidades. Y por supuesto, tienes que pasar por todas tus emociones. Están para eso. Se pueden exteriorizar más o menos, eso depende de ti, y de las circunstancias, eso no importa. Pero siéntelas. A veces, siéntelas mucho.

Ni pensamiento positivo, ni estoicismo, ni tonterías: las emociones negativas tienen su momento. Como el picante en la lengua, el dolor que avisa de que algo no va bien, los pliés que me machacan las rodillas y los cuádriceps, el frío, la gripe, la muerte.

Sí, echas de menos, reconócelo. Sí, estás enfadada. ¿Quieres gritar y no puedes? No grites. Pero que la furia te invada. Dale color y forma. Siéntela subir y rodearte. Haz que salga de ti, o que te inunde. Como tú veas. Sí, sientes envidia y sabes que está mal, añade culpa y haz una ensalada con las dos. Procésalas, examínalas, rómpelas, trágalas, digiérelas, decide si merece la pena conservarlas, dales tiempo a acomodarse en los recovecos de tu cabeza.

Dales su momento. Cuando corres y te quedas sin aire, sabes parar, ¿no? Haz eso con la pena. Cuando ya no sirva para nada, la guardas. Pero primero, dale una oportunidad.

La mentalidad japonesa sobre la maestría

Hace algún tiempo, me prestaron un libro sobre aikido, un arte marcial que nunca he practicado. Este libro indicaba de distintas maneras que nunca se termina de aprender, y que quien por motivos de edad o salud ya no puede practicar diversas técnicas puede practicar otras, o ser profesor, o profundizar en la teoría, la historia o la filosofía del aikido.

Y entonces participé en una de las catas organizadas por la tienda Té y Té de Sevilla. Son unos cursos generalmente divididos por países, a veces por tipos de té, y en éste del que os hablo degustamos tés japoneses con una mínima explicación-ejemplificación de la ceremonia del té. Gloria nos enseñó que hay dos ceremonias del té: la corta y la larga. La corta acompaña a una pequeña cantidad de dulce, y la larga puede acompañar a una comida completa con varios platos y puede durar varias horas. En Japón hay mucha gente que se dedica al estudio de la forma larga aunque no tengan intención de ofrecer una. Simplemente, es una adquisición de conocimiento por sí mismo. Esto es relativamente frecuente entre los japoneses aficionados a las artes tradicionales: algunas se están perdiendo, y las que se conservan, se están transformando en hobbies porque los japoneses valoran la maestría y el conocimiento por sí mismos.

En Occidente, el valor del conocimiento por sí mismo ha estado en lucha con el valor práctico de los conocimientos desde hace algunos siglos y está claro que el valor utilitario o económico salió ganando. El terreno de mi vida en el que más veo eso es entre las bailarinas de danza oriental, que se preparan para una actuación, o para ser profesoras, más que para ser, simplemente, la mejor bailarina que puedan llegar a ser. No conozco a casi ninguna bailarina que baile bien sin tener intención de profesionalizarse.

Buscar la maestría – casi se me escapa ahí “buscar la perfección”, y no se trata de eso. Buscar la excelencia requiere de una mezla de constancia,  humildad, optimismo, y placer en lo que estamos aprendiendo a la que no estamos acostumbradas. Pero merece la pena que pensemos en ello, y que lo intentemos.