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Bukowski interrumpido.

bukowski 1El propietario original iba marcando qué libros tenía, pero luego donó éste.

Una vez, en un mercadillo de libros de segunda mano, me llevé uno de Charles Bukowski, más que nada por curiosidad por su poesía y porque me gustó el título. Play the Piano Drunk Like a Percussion Instrument Until the Fingers Begin to Bleed a Bit. Hasta que no llegué a casa y examiné despacio la compra del día no me di cuenta de que en el índice había una nota a lápiz junto al título del poema “5 dollars””:

5 dollars BukowskiGave to Steve Daniels on eve of move to Bulgaria at the Ritz. Aug 1995
Se lo di a Steve Daniels en el Ritz antes de la mudanza a Bulgaria. Aug 1995.

La sintaxis es ambigua. No permite saber quién se iba a Bulgaria, si el fan de Bukowski o Daniels, pero por lógica, si el libro se compró en los 90 en Estados Unidos y allí fue donde lo adquirí yo diez años más tarde, la mudanza era de Daniels. ¿A qué fue Steve Daniels a Bulgaria? Y ¿de qué trata 5 dollars?

Busqué el poema en Google sin éxito, y conté la anécdota en mi blog de entonces. Más o menos un año más tarde, alguien me mandó el poema por email. Aquí está. No sé si tiene algo que ver con la relación entre el fan de Bukowski y Steve Daniels, o si era simplemente un recuerdo para que le trajera buena suerte. En cualquier caso, el poema me fascina, y por eso os lo traduzco al final.

I am dying of sadness and alcohol
he said to me over the bottle
on a soft Thursday afternoon
in an old hotel room by the train depot.

I have, he went on, betrayed myself with
belief, delude myself with love
tricked myself with sex.

the bottle is damned faithful, he said,
the bottle will not lie.

meat is cut as roses are cut
men die as dogs die
love dies as dogs die,
he said.

listen, Ronny, I said,
lend me 5 dollars.

love needs too much help, he said.
hate takes care of itself.

just 5 dollars, Ronny.

Hate contains truth. beauty is a facade.

I’ll pay you back in a week.

stick with the thorn
stick with the bottle
stick with the voices of old men in hotel rooms.

I aint’s had a decent meal, Ronny, for a couple of days.

stick with the laughter and horror of death.
keep the butterfat out.
get lean, get ready.

Something in my gut, Ronny, I’ll be able
to face it.

To die along and ready and unsurprised,
that’s the trick.

Ronny, listen–

that majestic weeping you hear
will not be for
us.

I suppose not, Ronny.

The lies of centuries, the lies of love,
the lies of Socrates and Blake and Christ
will be your bedmates and tombstones
in a death that will never end.

Ronny, my poems came back from the
New York Quarterly.

That is why they weep,
without knowing.

Is that what all that noise is, I said,
my god shit.

^^^^^^^^^^

Me muero de tristeza y alcohol,
Me dijo agarrado a la botella
En una suave tarde de jueves
En una vieja habitación de hotel
Junto al cementerio de trenes.

Me he, siguió, traicionado a mí mismo con
Creencias, me he engañado con amor,
Me he estafado con sexo.

La botella es sincera que te cagas, dijo,
La botella no miente.

Se corta carne como el que corta rosas
Los hombres mueren como perros
El amor muere como un perro,
Dijo.

Oye, Ronny, dije yo,
préstame cinco dólares.

El amor necesita demasiada ayuda, dijo.
El odio se las apaña solo.

Sólo cinco dólares, Ronny.

El odio es de verdad. La belleza es una fachada.

Te los devuelvo en una semana.

Hazle caso a la espina.
Hazle caso a la botella.
Hazles caso a las voces de viejos en habitaciones de hotel.

No he comido nada en dos días, Ronny.

Quédate con la risa y el horror a la muerte.
No comas grasas.
Adelgaza, prepárate.

Con llenarme la barriga, Ronny, podré
enfrentarme a esto.

Morir estando preparado, que no te coja de sorpresa,
Ahí está el truco.

Ronny, escucha…

Ese llanto majestuoso que oyes
No será por
Nosotros.

Supongo que no, Ronny.

Las mentiras de siglos, las mentiras de amor,
Las mentiras de Sócrates y Blake y Cristo
Serán tus compañeras de cama y lápidas
En una muerte sin final.

Ronny, me han devuelto los poemas que mandé al
New York Quarterly.

Por eso lloran,
Sin saberlo.

Por eso hay tanto ruido, dije,
Dios mío, mierda.

Alan Spence y los libros que te llaman.

Cuando vivía en Glasgow tardé en hacer una visita a Edinburgo, ciudad de postal a la que tenía manía por motivos que no vienen al caso. Me decidí cuando supe que había una feria del libro, junto con el famoso festival de artes escénicas, y que un autor que entonces me gustaba iba a dar una charla. Así que me planté allí, sobre la marcha, y me quedé con las ganas porque el evento era pagando una entrada que no me podía permitir. Mirando sin ganas las estanterías, leí con sorpresa un lomo que decía

GLASGOW ZEN.

Ir a Edinburgo para leer aquello. De verdad, parecía un chiste sobre la rivalidad entre las dos ciudades. Hojée el libro, un volumen muy pequeño de poesia experimental. Me lo llevé de recuerdo junto con otro del mismo autor, éste menos innovador, quizá: haikus. Seasons of the heart. Del segundo me llamó más la atención la portada, una instalación de Andy Goldsworthy. Hojas rojas tapizando una piedra en mitad de un río gris.

Intenté comprar otros libros de Spence en las librerías de Glasgow. Yo era asidua de la Waterstones de la calle Sauchiehall y algo menos de la Borders de Buchanan. Ambas son parte de cadenas, iguales a sí mismas en todo el país, pero en este caso con la ventaja de ser inmensas y tener un fondo muy amplio y secciones variadas. En ninguna de las dos habían oído hablar de Spence y yo no tenía tiempo de encargar nada antes de volver a España. Al menos tenía los dos libros de poemas.

Me olvidé de buscar más, de momento. Me fui a Estados Unidos a estudiar. Pasé días enteros metida en la biblioteca Olin, la de Humanidades. Siete plantas, y largos pasillos en los que perderte. No recuerdo si busqué a Spence en el catálogo, o si me topé con él buscando otra cosa, pero sí recuerdo que el corazón me dio un salto al ver que el poeta había escrito una novela.

Way to Go es una novela sobre la muerte. Sí, sobre la muerte en abstracto. La anécdota, la narración, es lo de menos. La realidad no es la sucesión de acontecimientos, es el hombre consciente de que es mortal desde la primera línea del libro. I sat in the coffin, reading a comic and eating a sherbet fountain. Esa lectura me llevó a comprar todo lo que pudiera de Spence, por difícil que fuera. Sólo tenía dos maneras de comprar: encargos a tiendas físicas (un libro, mientras aún estaba en Estados Unidos) y compras online. Aquí fue cuando descubrí que los libros dejan de publicarse. Qué tontería, ¿no? Claro que dejan de publicarse. Pero yo no me lo podía creer: ¿cómo podía ser que un autor tan bueno, tan brillante, y que iba escribiendo libros nuevos lento pero seguro, progresivamente más popular y prestigioso, no viera sus primeros libros reeditados?

Tengo ocho libros de Alan Spence, y sólo tres los compré nuevos: todos los demás los compré a librerías de segunda mano que venden por internet. He regalado varias veces Way to Go, siempre de la misma manera.

Es cada vez más raro descubrir un autor desconocido. Recomendar algo que no conoce nadie. Explorar una estantería y sorprenderme. Visitar una librería que no sea una franquicia. Comprar a ciegas. Comprar un libro que no sea ni novedad ni un clásico. Incluso ver una portada que no sea lo mismo de siempre (más y todavía más). Los libros se convierten en copias hasta el infinito, por dentro y por fuera, igual que las tiendas, incluidas las librerías. Me entristece esa uniformidad, porque lo que quiero no es que leas a Alan Spence, es que puedas perderte en una librería, que un título te salte encima y te agarre, que te lo tengas que llevar, que te obsesiones con él, que vuelvas a la librería y preguntes si hay más cosas parecidas y que el librero sepa de qué le estás hablando.

No quiero que leas a Alan Spence. No tiene que gustarte su mezcla de Glasgow y Zen. Quiero que encuentres a tu Spence particular, ese autor o ese libro íntimos tuyos. Búscalo. Tiene que estar ahí, donde menos te lo esperas.

Dedicado con cariño a Cristina Riera y la librería Sant Jordi.

 

This is just to say – lección.

Nivel: 2º ESO en adelante. Se requiere comprender el Present Perfect.
Gramática: Present Perfect, Past Simple, relativo “which”.
Vocabulario: no se trabaja un área concreta, pero puede ser un punto de partida para comida o la cocina. También se pueden trabajar conceptos de métrica como free verse, blank verse, stanza, etc.
Destrezas: Todas.
Duración: una hora, quizá tiempo extra para presentar el trabajo hecho por los alumnos.

1. En primer lugar, dictamos este poema de William Carlos Williams. Repetimos cada verso dos o tres veces y al final, el poema entero seguido. Vocabulario previo: poem, dictation, dictate, title, line, blank verse, free verse, stanza. syllable, rhyme, rhythm.

This is just to say

I have eaten
the plums
that were in
the icebox
and which
you were probably
saving
for breakfast
Forgive me
they were delicious
so sweet
and so cold

2. A continuación pedimos voluntarios para leernos el poema y escribirlo en la pizarra, para que lo puedan corregir. Aclaramos los problemas con el vocabulario (eaten, plums, icebox), la ortografía, (eaten, which, delicious, breakfast), y la pronunciación (just, plums, probably, delicious). Esto podemos practicarlo con la repetición o no, según cómo sea la clase y sus necesidades.

3. Comprobamos la comprensión del texto con algunas preguntas, orales o por escrito. Where would you find this? (in a post-it note) What type of person can write this? What sort of person is it intended for? Do you like it? (mis alumnos suelen estar de acuerdo en que la nota la ha dejado un hermano pequeño, o un hijo a una madre: de alguien mimado para alguien que supuestamente tiene más autoridad en la familia).

4. Por último, animamos a los alumnos a componer, solos o en grupo, sus propios poemas-nota. Yo recomiendo que empiecen por pensar quién es la “voz” del poema. Por ejemplo, ellos. Y a quién se dirigen: por ejemplo, a su madre. A continuación, escribir toda la nota seguida, y entonces, recortar y añadir para dar una forma con cierto ritmo. También pueden escribir espontáneamente, o si tienen poca destreza, imitar el modelo.

Es una buena idea que el profesor componga también, al mismo tiempo que los alumnos, o o por lo menos antes de que los alumnos compartan su trabajo.

A continuación: ejemplos de trabajo de alumnos.
*
I am going to the
Cinema
I am buying
Popcorn
I’ll come back
later
Good night
Mum.

*

Life road
you decide it
with sweat and effort
you do it
until the sun hides.

Love the fun moments
with your friends and family
because for some life starts
for others it ends.

*
Note from a cousin.
I used all the hot water, so if you have a shower it’s gonna be cold. I’m sorry, but this is life when you share a flat, and if you get angry, have a shower, but the water will be cold.
*

I have eaten strawberries,
because I was hungry, that were cold.
And I ate them with cream.
They were delicious.

*

Sorry Angela, I have eaten
your favourite cereal.
Sorry.
I hope you
don’t get angry at me.
Sorry, I couldn’t
resist the temptation.
I promise you
When I go to the shopping centre
I’ll buy you a present.

*

Attention!
Is dangerous for you
if you try to pass.
You can lose your life
But think, you can win!
It’s so difficult, because
that is an attraction.

poem chicken

 

 

Haikus de día de playa.

Todos compuestos en una vista a Praia do Barril, Julio 2013. No son una secuencia.

Peleas de machos.
Tragedias en la orilla.
Cangrejo manco.

El niño huye
rebozado de arena
sin calzoncillos.

Sopla con fuerza.
Atraviesa, poniente,
cuerpos y penas.

Cielo plateado.
Olas transparentes,
La mente en blanco.

Flota en el agua,
como un mal pensamiento,
una medusa

Rodeada de azul
surfea en el horizonte
la vela roja.

Dirty Old Town

Cuando yo rondaba los diez años, ponían en la televisión la tarde de los viernes un programa musical llamado “Plastic”. Creo que lo presentaban un hombre rubio y otro moreno, muy jóvenes, y una mujer que a veces sobraba. Lo veíamos con la merienda mi padre, mi hermano, y yo. Y si con mi madre aprendí a disfrutar de los libros, con mi padre aprendí a disfrutar de la música. Él era fan de Sting y me enseñó a reconocer un bajo dentro de las canciones, y ahora yo enseño a mis alumnos a decir “bass guitar”. Escuchaba The Wall y yo tarareo Nobody Home cuando me deprimo. Plastic duró poco, pero las meriendas de los viernes de aquellos meses las recuerdo bien.

Una sección del programa eran los videoclips subtitulados. Uno a la semana nada más, para una niña que estaba justo empezado a aprender inglés. Y pusieron éste:

Y yo me quedé prendada, alucinada, con aquel tipo tan feo que cantaba con tanto odio. Mi padre me explicó algo, la letra, el grupo, no sé; yo estaba hipnotizada por el sentimiento con el que Shane McGowan maldecía su ciudad.

Mi padre no me enseñó a traducir, pero me animó a ser una buena traductora y a tomarme libertades según me pareciera. Así que aquí está mi versión, algo libre, de la letra de esta canción. Con versión haiku de propina.

Quedé con mi amor junto a la fábrica de gas,
Tuve un sueño junto al canal.
Besé a mi chica junto al muro de la fábrica,
mierda de pueblo,
pueblo de mierda.

Las nubes pasan y tapan la luna,
los gatos hacen la ronda,
la primavera es una fulana nocturna.
Mierda de pueblo,
pueblo de mierda.

Oí una sirena en el muelle,
vi un tren, una noche en llamas,
Se olía la primavera en el viento.
Mierda de pueblo,
pueblo de mierda.

Me voy a hacer un hacha bien grande.
Acero brillante, forjado en la fragua.
Te partiré a cachos como árbol podrido.
Mierda de pueblo
pueblo de mierda.

*
Gas, humo, muerte.
Noche de primavera
sin redención.

La musa que viene y va

La Musa se fue de vacaciones,
La Musa se ha cogido un año sabático,
La Musa se dio de baja.
La Musa está en huelga.
La Musa no quiere cooperar,
La Musa está desaparecida en combate,
La Musa se fue a por tabaco,
La Musa ha hecho un ajuste,
La Musa ha hecho recortes,
La Musa tiene miedo al compromiso.
La Musa está ocupada.
La Musa dijo que ya me llamaría.
¿Cómo me llamas ladrona y mentirosa?
Fue la Musa.
Ella me enseñó.

Corazón en bandeja.

No,
no voy a poner mi corazón en un poema.
No,
No en un poema como en una bandeja.
Porque entonces
ese pedacito de mí –quizá tuyo-
lo leerán otros,
y otros se lo contarán a alguien.
Mi corazón, que empezó mío,
y luego fue tuyo
acabará repartido.
Cortado con tenedor y cuchillo.
Todos podrán compararlo con los que ya conocen:
Los otros corazones puestos en blancas bandejas,
Pinchados sobre un panel,
Intimidades que otros incautos (no yo)
Pusieron en un poema para compartirlas.
Yo no,
prefiero no ponerlo.
No.
En un poema, no.
No va a ser en un poema donde te dé mi corazón.

(Ithaca, Abril 2005)

 

Soneto para amadas meteorológicas.

IMGP2785Hay una sola palabra “primavera”,
pero no hay una sola primavera.
Yo conozco dos.
Necesitamos dos palabras para las dos primaveras.
Una primavera fría,
Esquiva,
Primavera que muestra pero no da.
Beatrice, Dark Lady, Laura, Stella, Elisa,
De blanco cuello blanco que no puedes besar.
Primavera de escalofrío y lluvia,
Una flor al día.
Cada tierno brote una semana de anhelo,
Cielos azules que prometen brisa suave
Pero engañan.
Cuatro meses de súplica y diez días de calor,
Conozco primaveras (¿o eran mujeres?) así.

Y otra primavera ardiente,
Colores que estallan,
Toda entregada entera,
Flores y fruta y luz,
De golpe.
Es la amiga del verano,
Ahogo, sofoco, bochorno, treinta y siete grados,
Exigencias.
Te dio placer y te hará sudar.
Conozco primaveras (¿o eran mujeres?) así.