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Cómo tener un sistema escolar bilingüe que funcione

La implantación del bilingüismo en los sistemas educativos públicos españoles está muy discutida por su implantación irregular y apresurada, además de por los resultados que produce. Se ha dicho, entre otras cosas, que perjudica a la adquisición de contenidos y competencias en las materias no lingüísticas; por entendernos, que se está dedicando al inglés un tiempo y unas energías que se le quitan a las ciencias, etc., y que, al no ser los pobres niños las “esponjas” que nos imáginabamos, aprenden menos que antes.

No es mi intención criticar el bilingüismo, al menos no directamente, sino indicar de dónde surge este método de enseñanza y si podría llegar a funcionar. Veamos qué tienen los sistemas de éxito. La mayoría de las escuelas bilingües del mundo son privadas. Por ejemplo, los colegios franceses y alemanes diseminados por el mundo son una iniciativa cultural pensada, en principio, para que personas con estas lenguas maternas puedan escolarizarse en las mismas. Si no eres francés o alemán (o imagino, también austriaco, o belga), tienes que pagar tasas. Otros colegios en lengua extranjera son los que usan la lengua de la metrópolis en ex-colonias; en la India hay colegios en lengua local y colegios en inglés. Tuve una amiga escolarizada en la India con monjas irlandesas. Y luego tenemos el caso de la educación pública en zonas del mundo donde la población es bilingüe, como Cataluña. Es decir, si empezamos por las características del alumnado, lo tenemos de entrada seleccionado fuertemente motivado por el ambiente o por sus familias. ¿Podría funcionar aplicado de manera global, a alumnos sin seleccionar? Este parece el primer problema: hay que encontrar formas de motivarlos, a ellos y a sus familias. Y hay que trabajar desde la premisa de que muchos alumnos no van a tener esa motivación fuera de la escuela. El trabajo de clase, junto con los deberes, va a a ser todo lo que se haga. Por eso, si no se hace un método de inmersión desde muy pronto, desde Infantil o primero de Primaria, será importantísimo que la escuela facilite refuerzos, desde apoyo en el centro a actividades lúdicas y extraescolares.

Hay una cuestión complicada que es la selección interna del alumnado cuando un centro ya es bilingüe. Tenemos dos modelos, y grados entre ellos, desde una sola línea sí y varias no, hasta todos bilingües excepto el alumnado con dificultades, apoyo, diversificación, etc. Aquí no tengo una opinión hecha pero como soy partidaria de los cambios lentos optaría por el modelo de una sola línea para empezar y no ampliaría hasta pasada por lo menos una generación. ¿Que esto segrega? ¿Lo decimos de Apoyo, de Diversificación, de tener opciones de ciencias y letras en la enseñanza obligatoria, de religión, con la misma energía? Me resulta curiosísimo ver a defensores de la materia de religión, necesariamente optativa, criticar el bilingüismo por segregador. Y qué decir de la segregación por sexos.

Hay algo también muy importante en la actitud de los profesores: no naturalizar las clases particulares y las academias. No se puede pensar, ni desde Lengua Extranjera ni desde las materias no lingüísticas impartidas en la misma, que “el nivel” de nuestro idioma va a ser que alcanza, digamos, el 40% más avanzado de la clase, y que el 20% de peores resultados, que espabile. En esto como en todo, pero aquí es aún más apremiante porque estamos hablando de la herramienta necesaria para empezar siquiera a aprender.

Sobre ese papel de la lengua como herramienta, hay estrategias que hacen el proceso de adquisición más lento pero que evitan o reducen el riesgo de que los alumnos no aprendan matemáticas o naturales: utilizar la lengua extranjera para todo lo que no es estricta transmisión de conocimientos, usarla para dar clase un día en semana o en los repasos… hacer, en suma, una aplicación parcial y siempre para cosas que ya se trabajaron en la lengua materna del alumnado. Esto obliga a aumentar la cantidad de recursos; por ejemplo, si usamos libro de texto, o se usan dos, o se suplementa el que haya con materiales en el otro idioma. Este tipo de decisiones no le corresponden a un profesor, sino a un equipo de coordinación del bilingüismo para que no vayamos a una velocidad distinta en cada materia.

Ahora lo más jugoso: la formación y condiciones del profesorado. Lo primero es que tiene que ser voluntario, no puedes obligar dar clases bilingües, y con una formación excelente en el idioma en cuestión. “Excelente” quiere decir un C1 por lo menos.

Paréntesis explicativo: certificar supone varios problemas. Primero,  la mayoría de Escuelas Oficiales de Idiomas, que son de la mejor enseñanza de idiomas de este país, no certifican más allá de un B2 a pesar de que exigen un estándar bastante duro, pero eso es reformable. Segundo, algunos títulos que se dan por válidos son demasiado bajos.El First Certificate certifica un B2 pero es un examen fácil que no capacita para algo tan complejo como dar clase. Esto se resolvería dando por buenos solo los títulos de la EOI, que al fin y al cabo permite el examen de alumnos “libres”.

Para que entendáis porqué C1 os voy a poner algunos indicadores de la diferencia entre B2 y C1. Los he sacado de una guía oficial y traducido:

B2: Puede dar descripciones claras y detalladas de una amplia variedad de temas de su interés, expandiendo y apoyando ideas con puntos secundarios y ejemplos relevantes.
C1: Puede dar descripciones claras y detalladas acerca de temas complejos, desarrollando puntos concretos y redondeando con una conclusión apropiada.

Muchas diferencias en los descriptores oficiales se centran en ese “…sobre temas de su interés” frente a “…temas complejos”. La filosofía es un tema complejo, pero también lo es enseñar a sumar. Y los profesores actuamos ante muchos públicos diversos al cabo del día, ¿o te da igual dar clase en 1º A y en 3ºB? . Os pongo un ejemplo de estrategias de comunicación:

B2: puede corregir sus errores si se hace consciente de ellos o si han llevado a un malentendido. Puede llevar un listado de “sus errores favoritos” y repasarlos conscientemente.
C1: Puede recomponer el discurso si encuentra una dificultad y reformular lo que quiere decir sin interrumpir del todo la fluidez discursiva.
Sobra cualquier comentario, ¿verdad? Y si no tenemos suficientes profesores habilitados, se implanta el sistema más despacio. O se ponen incentivos económicos, verás como a todo el mundo le entran ganas de estudiar.
Los profesores seleccionados tendrían entonces que hacer un curso sobre la didáctica de su materia en lengua extranjera, dividido en una parte general (didáctica y metodología de la enseñanza bilingüe) y una específica (conocimiento de su materia en lengua extranjera). Ese curso debería ser de bastantes horas, y al menos en parte debe ser presencial. Después, debería haber una reducción horaria para preparar materiales y coordinarse con el equipo de bilingüismo del centro. Este equipo, dirigido por un profesor de idiomas, sería responsable de cuestiones como las modificaciones que se hagan a la programación de lengua extranjera para acomodarse a las necesidades de las otras asignaturas. Por ejemplo, supongamos que se va a trabajar la alimentación en Francés y en Naturales: hacerlo a la vez, o justo antes en Francés, y de forma coordinada.
Por último, me he dejado lo primero: qué queremos conseguir con el bilingüismo. Hablantes bilingües no, eso es otra cosa. Queremos hablantes fluidos, que alcancen una competencia razonable (digamos entre un B1 y un B2, depende del hablante), y que hayan interiorizado que los idiomas son una herramienta de comunicación que necesitamos todos y que enriquece la vida, no un lujo para los cuatro raros que van a academia. Tal vez es un poco triste que haga falta dedicar tantos recursos a que los niños y adolescentes aprendan esa lección.

 

 

Contradicciones de las nuevas modas educativas.

@Anthromet escribió esto en forma de hilo de twitter, para animar al debate. Me encantó y le pedí permiso para publicarlo en el blog. Del batiburillo pedagógico que nos toca esta década destacaría algo que él concluye acertadamente: tenemos que educar en emociones, y al mismo tiempo preparar para el mercado laboral. Bueno, para el mercado laboral de dentro de una década como mínimo, a menos que quieras que mis alumnos de 13 años se busquen un trabajito los veranos. Eso, unido a la glorificación de cualquier recurso educativo que no sea el libro “tradicional” (de texto o no) y el profesor. En fin, os dejo con sus reflexiones.

1. Centrarse en emociones y eliminar exámenes porque generan frustración, quitando así la posibilidad de emocionarse por una buena nota.

2. El niño debe expresarse libremente y ser creativo pero el profesor debe doblegarse a lo que dicte la moda educativa.

3. Quieren enseñar para la vida a base de juegos, pero olvidan que la vida no es un juego.

4. Les parece mal la cultura del esfuerzo, pero dicen que educan para el mundo real, donde como todos sabemos, no hay que esforzarse.

5. Las clases tienen que ser divertidas, pero si los niños aprenden de maneras diferentes también se divierten de maneras diferentes.

6. Insistir en trabajar las emociones en el aula implica no respetar el derecho de los niños a ser tímidos o reservados: los marca.

7. Hablan de que la escuela debe ayudar a los niños a ser felices pero nunca de la parte que corresponde a la sociedad.

8. Hablan de fomentar la creatividad, pero no del estudio teórico y documentación necesaria para desarrollarla racionalmente.

9. Si un alumno no tiene interés es porque el profesor no sabe motivarle. ¿Qué pasa si no es esa la causa? ¿Hay plan B?

10. Dicen que no se puede aprender algo que no se ama, pero la realidad es que no se puede amar aquello que no se conoce.

11. No es que tengamos que emocionarnos para aprender, es que aprender siempre es emocionante.

12. Decir que los alumnos “vomitan” la información en los exámenes es una gran falta de respeto a su esfuerzo y su inteligencia.

13. No es posible centrar la educación en las emociones y al mismo tiempo estimular el desarrollo de la razón y el pensamiento crítico.

14. Decir que hay cosas que no hace falta aprender y al mismo tiempo lamentarse de que se aprenden mal y se olvidan.

15. Parcelar el conocimiento es un error, pero que el cerebro esté dividido en inteligencias múltiples es un hecho incuestionable.

16. Aprender de memoria es un error porque Gardner no la considera un tipo de inteligencia. La memoria es algo inútil para el alumno.

17. Los alumnos pueden elegir su itinerario de aprendizaje pero el responsable de su posible fracaso seguirá siendo el docente.

18. Hay que permitir al alumno que estudie solo lo que le interesa aunque luego no pueda apreciar nada de lo que hacen los demás.

19. Hay que motivar a los alumnos relacionando contenidos con sus intereses, mucho más adecuados que lo que ofrece la rancia escuela, claro.

20. Los alumnos deben aprender siguiendo el método científico, pero el profesor no necesita documentar la validez de su trabajo.

21. El profesor debe ser un guía que acompañe a los alumnos y al mismo tiempo tiene que aprender el camino junto a ellos.

22. Las notas numéricas les parecen un atentado contra los derechos del niño, reducir su capacidad de esfuerzo es un favor que les hacen.

23. Dicen preocuparse por los niños, pero apenas veo comentarios preguntándose por la situación que pueden tener en sus casas.

24. Es curioso que se conceda tan poco valor a la capacidad de aprender leyendo y escuchando. Parece que algo y alguien sobra.

25. Afirman que hay un aprendizaje bulímico, y pretenden erradicarlo a base de implantar la anorexia de los contenidos.

26. Se habla mucho de innovación metodológica, de cuestionar el sistema educativo, pero nada de cuestionar el sistema socio-económico.

27. Dicen que la educación puede cambiar el mundo y apuestan por metodologías recomendadas por el poder económico.

28. La educación cambiará el mundo, pero es un mundo gobernado por la avaricia y la mediocridad el que está cambiando la educación.

29. Se fomenta el trabajo en equipo como si trabajar solo fuera malo, cuando en realidad es la base del desarrollo personal e intelectual.

30. Se tilda el aprendizaje individual de competitivo y al mismo tiempo se fomenta que los alumnos sean emprendedores.

31. Se dice que la escuela debe abrirse a su entorno. De acuerdo, pero que sea para irradiar cultura, no para absorber infracultura.

32. Presumen de enseñar a pensar, pero van a disfrazar los contenidos de luz y de color para que se aprendan con anestesia.

33. Defienden que hay varias formas de aprender, pero quieren poner una manera única de enseñar.

34. Hay que fomentar el pensamiento crítico, por eso se adaptan las lecturas y se infantilizan los contenidos.

35. Hablan de metodologías activas, confundiendo estar de pie con estar activo y estar sentado con estar pasivo o catatónico.

36. Están de acuerdo en que estudiar, leer, estar sentado, escuchar al profesor, escribir… son un rollo, ¿y se consideran docentes?

37. Presumen de atender a la diversidad y centrarse en el alumno, pero discriminan a los niños que vienen a atender y a esforzarse.

38. El niño debe ser libre y expresarse, pero el profe tiene que hablar menos y no adoctrinar: debe seguir la moda sin rechistar.

39. No les parece bien que el profesor transmita contenidos, pero sí que el alumnado los copie de alguna página de internet.

40. La clase magistral es inútil, a no ser que la haga por Youtube un señor desconocido.

41. Hacer deberes está mal, pero la flipped classroom es un avance educativo.

42. Consideran tortura estar sentado en una silla siempre que no sea delante de un ordenador, claro.

43. Hay que fomentar el espíritu crítico en los alumnos pero los profes deben creer sin rechistar todo lo que digan gurús y fundaciones.

44. El profesor puede aprender mucho de sus alumnos, pero no hasta el punto de tener que compartir su sueldo con ellos, claro.

45. El docente solo puede ser guía, pero el gurú educativo tiene permiso para adoctrinar, sentar cátedra y condenar infieles.

46. Creen que el sistema educativo es del siglo XIX y al mismo tiempo aceptan que las empresas decidan cómo debemos enseñar.

47. Les parece que el profesor no tiene la verdad absoluta sobre nada, pero aceptan todo lo que diga su gurú de cabecera.

48. Los gurús suelen estar en contra de los libros de texto, pero todos escriben los suyos dictando lo que tenemos que hacer.

49. Se acepta mucho mejor una propuesta innovadora certificada por un gurú, que una idea nueva aportada por un compañero del centro.

50. Creen que innovar siempre se trata de hacer algo diferente, cuando a veces es solo cuestión de hacerlo mejor y con más ganas.

Fórmulas mágicas en educación.

Entre tanto “pues resulta que en Finlandia…” se olvida a menudo que un sistema educativo es mucho más que lo que hacen los profesores en el aula, y también que depende de cosas que ocurren en el conjunto de la sociedad. Es peligroso decir que algo es “cultural”, “depende de la sociedad entera”, o “es estructural” porque hace que parezca que no puede resolverse y diluye las responsabilidades cuando las hay. Veamos algunos de los elementos que contribuyen desde fuera al funcionamiento del aula.

Primero, el debate como herramienta educativa, y el valor de la participación en clase (en grupos pequeños o grandes) están condicionados por si nos hallamos en una cultura que favorezca el debate en general, la participación pública, o todo lo contrario. Empezando por la participación política: ¿hay cauces suficientes, eficaces y transparentes para la participación ciudadana? Por lo que vemos en los medios de comunicación: ¿en un debate en televisión, radio, o podcast, la gente se escucha con atención para hablar reposadamente de temas interesantes, o se monta un griterío en el que solo importa hablar más que el contrario? ¿Los niños tienen modelos positivos fuera del aula? En el caso español, diría que todas las respuestas son pesimistas. Con todos los defectos que veo en el debate escolar, no conozco un ambiente con un intercambio de ideas más valioso y respetuoso. Sí, estoy hablando de quinceañeros.

¿La gente tiende a cumplir las normas sin que se les obligue? ¿Cómo andamos de civismo? Desde tirar papeles al suelo al volumen con el que se hbla en lugares públicos. Difícilmente vamos a tener una buena convivencia escolar si no hay buena convivencia en la calle.

El sistema se asienta sobre la formación del profesorado, inicial y continua. Las leyes españolas que han cambiado el sistema educativo llevan al menos 25 años sin ir acompasadas con los cambios en la formación del profesorado, y nuestra formación continua deja mucho que desear. La formación inicial es demasiado breve y genérica, es un máster caro en lugar de ser prácticas pagadas, y la formación continua es insuficiente y parcheada. Hay demasiadas cosas que podemos hacer y muy poco tiempo. Y algo que ocurre una y otra vez es que los cambios primero se imponen, y luego se nos forma para hacerles frente. Pero esto tenemos que compararlo con cómo funciona, en general, la formación continua en nuestro país. Abuso de los becarios, incumplimiento de las leyes, gente trabajando en puestos para los que no ha recibido formación específica, exigencia de la CEOE de que tal formación la imparta la educación pública, accidentes laborales que al menos en parte deberían haberse prevenido con formación… no, los problemas de la formación del profesorado no son exclusivos nuestros.

Sobre las lenguas extranjeras: habrá que ver si estamos en un país donde a la gente le gusta o necesita utilizar lenguas extranjeras. En España, el doblaje es una batalla perdida. La mayoría de la gente ha pasado de pensar que los idiomas no van con ellos a tratarlos como un requisito importantísimo en el mundo laboral, en lugar de una fuente de placer que amplía tus posibilidades de ocio y de comunicación. Con los niños ha pasado igual: lo importante es “que se saquen el B2“. Da igual si saben un idioma y les gusta, lo que necesitan es un papel que lo demuestre. Y por supuesto, el inglés es el único idioma que existe. Ante esta actitud, no hay escuela bilingüe ni método educativo que funcione como pastillita mágica.

Se insiste en que una de las claves del éxito educativo es la comprensión lectora, y también se dice que la de los niños españoles deja mucho que desear. Pero ¿qué modelo están dando los adultos a los niños? ¿Los padres leen a los niños? ¿Mucha gente lee por placer? ¿Cómo está la cosa de bibliotecas públicas? ¿Y de bibliotecas escolares? MI impresión a raíz de lo que se encuentra en las librerías es que si alguien lee en este país son los niños. Pero nada, vamos a seguir diciendo que el problema es que no les enseñamos.

Ya que estoy con el modelo que los padres dan a los hijos: ¿qué nivel educativo han alcanzado los padres y abuelos de los niños? Esto tiene varios efectos. Primero, que los niños “captan” que estudiar es algo que se hace y punto, o que es algo más bien opcional. Pueden estar captando de manera más o menos implícita que estudiar lo haces para conseguir un trabajo (y mis alumnos traen de casa esa visión utilitarista desde Primaria) o ni cuestionarlo: estudiar es lo que hacen los niños y jóvenes, sin más. Un segundo efecto es la posibilidad que las familias de los niños les puedan ayudar cuando tengan dudas con sus estudios. Una tercera cuestión que mezcla el poder adquisitivo, el tiempo libre y las inclinaciones de los padres, es estimularlos leyéndoles cuentos, haciendo actividades culturales en familia, etc. Esto no está necesariamente ligado a la educación formal de los padres pero sí a una visión de la educación como algo natural, divertido y continuo.

Sigamos con las familias: ¿cómo es la implicación de las mismas en educación? Esto se conecta con lo que dije al principio sobre participación ciudadana. Podemos tener padres desentendidos de la escuela (el profe que haga lo suyo que yo haré lo mío), padres que buscan una comunicación con el centro sobre SU hijo, y asociacionismo familiar que busca una participación global en aspectos del funcionamiento del centro. En España hemos pasado de la primera opción a la segunda.

Hablemos de dinero. Es más que sabido que el nivel adquisitivo de las familias afecta al rendimiento educativo de los niños (con hambre y frío se estudia fatal). No me refiero a eso. Lo que propongo considerar es si el sistema educativo se ha creado con un determinado poder adquisitivo de la población en mente, nivel que puede ser nacional o regional, y si nos hallamos en un lugar con muchas desigualdades. ¿El sistema educativo se ha diseñado para la media de la población, para la sección más favorecida económicamente, o para paliar desigualdades? ¿Son esas desigualdades tan graves que impiden el acceso a la educación a mucha gente? Pongo un ejemplo: en España no hay nada que compense las dificultades económicas a las que se enfrentan quienes no viven a un ratito de autobús de un centro de educación no obligatoria (ya sea FP o universidad). El sistema educativo, la distribución de centros con FP y las becas están pensados para gente que vive en ciudad y con sus padres. Esto condiciona los estudios del alumnado rural desde la Primaria: “maestra, es que yo no voy a seguir estudiando”, te dice un niño de 12 años.

Y por último de momento, están las condiciones de acceso a la educación post-obligatoria y el mercado laboral que los estudiantes se van a encontrar después.

Todo esto, que queda fuera del control del profesorado, afecta al sistema educativo, a su gestión y al aula. Se nos pueden pedir muchas cosas, pero no que vayamos a la contra de toda la sociedad.

Sistemas educativos y modelos productivos.

El Ministro de Educación acaba de decir que en España hay demasiados universitarios. Esto lo han rebatido los rectores y lo ha matizado el partido al que pertenece el ministro. Tampoco es verdad que haya pocos titulados de FP, al menos si se compara con países de nuestro entorno. Esto da pie a observar la evolución que nuestro sistema educativo ha tenido en los últimos cuarenta años, y que nos ha llevado a la situación de ahora.

Hay una relación estrecha entre el sistema educativo de un país y su modelo productivo. Los escolares son los trabajadores de dentro de veinte años, y los gobiernos lo saben. Esta es una razón importante de algunas reformas educativas, sobre todo en países en los que el punto de partida es malo. Si pensamos en un país en vías de desarrollo, en tiempo de paz, recién democratizado o planeando una expansión económica, se hace necesaria una reforma educativa. La mejora empieza por la educación primaria, buscando la alfabetización universal. Esto supone una mejora y expansión de la enseñanza de Magisterio. Las carreras universitarias de las que salen los profesores de la enseñanza secundaria no importan tanto al principio y las reformas universitarias tienen una naturaleza muy diferente. Lo primero, tanto cronológicamente como en importancia, es tener muchos más maestros y maestras de Primaria y con mejor formación que antes, sobre todo si vamos a escolarizar a más niños que antes o durante más tiempo. En España ocurrieron las dos cosas en los 70 porque la EGB prolongó la educación primaria que se daba antes.  Y por ello tenemos la creación de los maestros especializados en matemáticas, en ciencias sociales, etc. que entraron a dar clase a los alumnos de tercer ciclo de EGB en los 80, niños que antes habrían ido a Bachillerato o habrían terminado sus estudios. Además de un aumento en el acceso a la universidad de las mujeres, desde los 80, y en parte dirigido a la carrera de Magisterio.

La segunda fase suele ser una reforma del bachillerato, del conjunto de la educación secundaria, o de las “rutas” que el alumnado sigue desde la primaria hacia la educación superior. En España se reformó en el año 70 primero (se eliminaron todas las reválidas y se creó Selectividad, que determina qué se estudia el último año de Secundaria), en 1990 después (la LOGSE creó la Secundaria Obligatoria) y por último en 2013 (la LOMCE limita el acceso a Bachillerato según la optatividad en ESO). Ha habido más reformas, pero estas son las que controlan las puertas de acceso. Sin centrarnos en el caso español, la primera reforma en este sentido es la más importante para el desarrollo posterior porque está dirigida a que los nuevos bachilleres estudien carreras universitarias y sean los nuevos profesores de la enseñanza secundaria en expansión, hasta cubrir la demanda. Aquí se producen unos cuantos fenómenos: la nueva educación secundaria parece más fácil porque reduce contenidos que eran importantes en la Secundaria no reformada. ntenta ser una educación más práctica y más centrada en conocimientos del mundo moderno (menos lenguas clásicas y más ciencia, por ejemplo). Y las primeras promociones de la nueva secundaria están masificadas por falta de centros educativos o de profesores.

Imagina a los niños que entraron en el sistema educativo bastante al principio de la reforma. Imagina a alguien nacido en España muy a finales de los 60, que formara parte de una promoción de EGB desde 1972, BUP en 1980, Selectividad en 1984, una carrera de Humanidades, da igual cuál, terminada en seis años y te da 1990, CAP, oposición, y a eso de mediados de los 90 el sistema tiene lo que quería: un aumento masivo de la alfabetización, una prolongación de la escolarización porque el mercado laboral deja de querer niños en sus filas, y mucho personal formado para ser educadores. Esto es común a toda reforma educativa que quiera pasar de una economía atrasada, agrícola, o destruida, a una avanzada. Luego ya tienes las peculiaridades nacionales. Pongo el ejemplo de la LOGSE: en el momento de su creación, debido a la epidemia de toxicomanías de los años 80, había un problema de delincuencia juvenil que creaba gran alarma social, no sé cómo de real o exagerado. También teníamos el eterno problema del paro juvenil. Y además, la edad mínima legal para trabajar eran los 16 años, igual que ahora, mientras que la escolarización obligatoria se acababa a los 14. Había una “bolsa” de menores de edad que eran considerados un problema serio. La LOGSE introdujo la escolarizacióobligatoria hasta los 16, prolongable hasta los 18 en caso de repetición. También se buscó aumentar el estudio de FP sin reducir el de universitarios.

A esta altura de la película, es decir, a los 25-30 años aproximadamente del  inicio de las reformas en profundidad, el Estado tiene un problema. Estudiar es más agradable que trabajar, y los trabajos que requieren estudios suelen ser más estables, más seguros y mejor pagados que los que no, así que la educación post obligatoria se vuelve muy atractiva y estudia más gente de la que la economía preexistente puede absorber. Se crea una bolsa indeseable de gente sobrecualificada. A esto se le pueden dar varias soluciones, de las que destacaré tres. La solución más fácil es alargar la vida universitaria con posgrados que una generación antes, el mercado laboral no exigía. Esto ha caracterizado la universidad americana y se está empezando a aplicar en el sistema español. En EEUU es peor: carreras como Derecho, todas o casi todas las profesiones sanitarias, y muchos estudios que en España son una ingeniería, no es que requieran un máster: es que son un posgrado, de diferente longitud según el caso, y tienes que estudiar una carrera genérica primero.

La peor manera de resolver el problema es retroceder en el proceso de reforma y volver a endurecer las condiciones que convierten a los escolares en universitarios. Esto puede venir acompañado de un aumento de las tasas que a veces ocurre sin una crisis económica como excusa. En Reino Unido a finales de los 90 se eliminaron becas y se aumentaron las tasas. En España, se ha hecho todo casi a la vez: establecer las reválidas, establecer rutas en Secundaria que impiden el acceso a la universidad, y encarecer las tasas. Las tasas de los máster son mucho más caras que las de los grados, también.

La mejor manera de arreglarlo es transformar el el sistema económico para que absorba a esos universitarios o bachilleres extra. Es decir, invertir en ciencia, en investigación y desarrollo. Mejorar los servicios públicos más allá de los básicos en Sanidad y Educación. Crear o dar mejoras al Estado del Bienestar. Aumentar la producción y la exportación de tecnología. Todo esto necesita un buen programa de inversión a largo plazo, y mucho dinero público y privado. Justo eso es lo que hace falta ahora en España. No hay que cambiar el número de universitarios,dado que ahora mismo sin estudios no encuentras trabajo de ninguna clase, y con estudios encuentras empleo de mala calidad. Lo que hace falta es aumentar los inversores para la engordada bolsa de autónomos, PYMES, y emprendedores, y, ehem, educar a quienes tienen mucho dinero parque lo empleen en esto.

Dinero hay: recordemos que España es el 20º país del mundo en cantidad de grandes fortunas. Los nombres están aquí. Veamos de dónde sale su dinero: tenemos tres nombres y dos empresas (inditex, Mango) dedicadas al textil. Producen ropa barata fuera de España y generan mucho empleo de mala calidad. Una buena cantidad de empresas de construcción e ingeniería (cuento seis). Una empresa, Nortia, dedicada a los juegos de azar, los hoteles, la inmobiliaria, y la agricultura. Una distribuidora de alimentación y supermercados (ellos no producen nada). Más hostelería. Minería. Seguridad. Es decir, en su mayoría negocios conservadores, anticuados, que requieren empleo poco cualificado y de mala calidad (pensemos en cuántos albañiles y camareras de piso hacen falta por cada arquitecto si construimos un hotel). Otra lista incluye más empresas de alimentación y comercio minorista, pero las conclusiones son las mismas.

En lugar de culpar al adolescente que quiere ir a la universidad y llegar a un mercado laboral que no lo necesita, veamos la cuestión por el lado del poder. La gran empresa privada, ¿invierte en empleo cualificado de calidad? ¿crea fundaciones u otros organismos que inviertan en I+D de forma masiva? También podrían crear más empleo aunque fuera poco cualificado, si dejaran de emplear a una persona para hacer el trabajo de tres. Y ahora los poderes públicos: si obligaran a estas empresas a pagar sueldos altos en condiciones laborales de calidad, tendríamos más cotizaciones y las pensiones no serían un problema tan urgente (y se reduciría el estereotipo según el cual el empleo poco cualificado tiene peores condiciones de trabajo que los que requieren estudios superiores).  Si pagaran más impuestos (insisto: son multimillonarios), los poderes públicos podrían crear más empleo público con lo recaudado.

Pero en lugar de fijarnos en quienes tienen el poder, nos fijamos en las víctimas. En la chica que ve que su única salida del pueblo está en estudiar una carrera. Pero cómo se atreve.

Educación y rentabilidad

La Education Endowment Foundation es una fundación creada por el Ministerio de Educación británico. El Ministerio está ahora en manos del gobierno conservador pero la fundación es, en teoría, independiente. Su principal interés es mejorar el desarrollo educativo del alumnado pobre en las escuelas más deprimidas. Y recientemente ha publicado un estudio del que hay un resumen aquí, sobre la rentabilidad de algunas estrategias para impulsar ese rendimiento académico. La rentabilidad es importante, claro, aunque no sea el único factor, ya que también hay que pensar en la formación integral, en los derechos de las familias, el alumnado y el profesorado, en su satisfacción, etc. Pero en un sistema público de enseñanza, será mejor optar por las medidas más económicas. El estudio se ha hecho en las escuelas inglesas, así que no tienen por qué ser universales, aunque son una buena pista.

Veamos las estrategias que el estudio considera más rentables:

Las dos medidas más rentables son el feedback y las técnicas de estudio. El feedback es para los alumnos y los profesores: para los alumnos, consistiría en dar no solo notas numéricas sino una explicación lo más detallada posible de la calidad de sus tareas, de sus progresos y de sus métodos de estudio o trabajo. Es decir, una evaluación continua y motivada. Para los profesores, la verdad es que recibimos bastante poco de esto. El uso de técnicas de estudio y también de autoevaluación es tan importante que sorprende que haya que recordarlo.

Las siguientes estrategias con un buen nivel de efectividad y rentabilidad son muchas a un nivel similar. El EEF mide en “meses lectivos en los que se compensa una desigualdad  educativa” y les da a todas un valor de cinco. Destacan en Primaria reforzar la expresión oral y la comprensión lectora; evidentemente sin comprensión lectora, que debe ser trabajada durante toda la educación obligatoria hasta alcanzar un nivel maduro y crítico, no podemos aprender nada más. El trabajo de la expresión oral obliga a crear clases lo más participativas posible, y que sea posible que los alumnos mantengan discusiones y no solo “reciten la lección” o resuelvan ejercicios. Además, esto sugiere que es bueno reducir el tamaño de los grupos o hacer que se trabaje en equipos supervisados. El aprendizaje colaborativo y supervisión a cargo de compañeros de clase son, por lo tanto, dos estrategias con beneficios múltiples. Por una parte, se ha demostrado que produce mejoras organizar un trabajo en equipo que garantice que todo el mundo hace algo (no vale mandar trabajo para casa y ya está). Y por otra, si se trabaja en grupitos en el aula en tareas sencillas, el profesor puede supervisar los grupos y atender a más frentes a la vez. La supervisión por compañeros no se haría tanto en el aula sino por ejemplo a la hora de hacer los deberes. Un poco al modo de clases particulares. Para realizarla puede ser muy práctico que haya jornadas un poco más cortas y horas de estudio libre o guiado en el centro escolar. Si no, se convierte en una extensión de los deberes.

Otras técnicas con el mismo nivel de eficacia son hacer deberes en Secundaria (en Primaria no), y una técnica de trabajo llamada en inglés “mastery learning” consistente en dividir el aprendizaje en bloques pequeños y hasta que no superas uno no avanzas. La estimulación temprana, es decir, ir a la guardería o recibir apoyo antes de los 7 años, junto con el apoyo individual o clases particulares son dos métodos útiles pero que salen carísimos. Es decir, yo los consideraría ineficientes. Pero claro, los niños no van a la guardería o a Infantil solo para garantizar su aprendizaje cinco años más tarde: van a socializar, a no estar todo el día metidos en casa, a aprender cosas que les gusten y les sean útiles en ese momento de sus vidas, y a dejar a sus padres hacer algo que no sea cuidarlos, unas horas al día. No todo se hace por criterios globales de eficiencia, como dije al principio.

Veamos las técnicas que suponen una compensación cercana a un trimestre, es decir, un impacto positivo pero muy moderado. Para empezar, los programas a nivel de centro o de aula para reducir la conflictividad requiere formación del profesorado, crear un programa con sus protocolos y demás, y trato individualizado al alumnado o los grupos más disruptivos. Sin tener en cuenta la mejora académica, es una medida básica porque contribuye al bienestar de todos. Sorprendentemente, tienen un nivel similar de eficacia la introducción de tecnología digital para apoyar el aprendizaje y la práctica de actividades deportivas al aire libre. Sí, como suena: dedicar un día a aprender escalada o una semanita a irnos de camping genera actitudes positivas (resiliencia, fuerza de voluntad…) y contribuye al trabajo en equipo, que ya hemos visto que funciona muy bien. También puede tener un valor para la motivación del alumnado: tan simple como “si os portáis bien os llevamos al rocódromo al final del trimestre”. Curiosamente las actividades artísticas o deportivas tienen un impacto un poco menor.

La implicación de las familias se pone en este nivel, aunque aquí dudo y me parece que debe haber problemas metodológicos. Y por último, reducir el tamaño de las clases, aunque es muy incompleto porque los estudios parecen centrados en reducciones pequeñas, por ejemplo de 30 a 25. Para que la reducción sea efectiva a corto plazo debe ser suficiente para permitir que el profesor haga cambios metodológicos que faciliten una dinámica más participativa. También es uno de los cambios más caros de efectuar.

Ahora, ¿qué es lo que no tiene ninguna efectividad? Intentar motivar a los alumnos a largo plazo con la orientación laboral. Tiene sentido: “si estudias cinco años más podrás trabajar de….” no tiene mucho sentido para las edades en las que comienzan las desigualdades educativas. Tampoco sirve de nada alargar las clases (es decir, 4 o 5 clases de 90 minutos en lugar de 5 o 6 de una hora). Sirve de poco alargar el curso o la jornada, e ir a clases extra en verano. Resumiendo: los niños ya tienen todas las horas que necesitan.

Pagar más a los profesores si los alumnos aprueban no sirve para que los estudiantes aprendan más. Me ahorro el sarcasmo. Os recuerdo que estos estudios provienen de un gobierno conservador; vaya, que muy a favor de mejorar las condiciones del profesorado no están. A ver si así se enteran algunos.

La medida más negativa de todas, que hace que los alumnos incluso retrocedan en el aprendizaje, es repetir curso. Y es carísima. Entonces ¿por qué seguimos haciéndolo? Porque no tenemos otra alternativa. Algo hay que hacer con el alumnado que no ha aprendido. De momento la propuesta de la LOMCE es sacarlos del itinerario estándar, pero seguro que hay medidas mejores, tanto preventivas como a posteriori. Por cierto, agrupar a los alumnos por habilidad, tal como la LOMCE propone, también es una medida ineficaz que provoca un retroceso en el aprendizaje según el mismo informe. Otra cosa es que a veces esa segregación se hace para que los alumnos no abandonen.

La verdad es que estos estudios tienen mucha miga. Tienen muchas medidas que el profesorado no puede llevar a cabo por sí mismo pero siempre es bueno saber qué es lo que ha demostrado que funciona.

Educación en Alemania (entrevista a Farándula)

Hace unos días me llamó la atención un tuit sobre las dificultades para la escolarización de una niña española en Munich. Lo vi como una oportunidad de comparar sistemas educativos, si a la familia le parecía bien, y aquí tenéis una entrevista a la madre, que nos da todo lujo de detalles sobre cómo funciona la educación en Baviera, o al menos el acceso a la misma.

 ¿En qué parte de Alemania estás? ¿Hace cuánto tiempo que te fuiste?
Vinimos a Múnich hace apenas 11 meses, pero con tantos cambios se me ha hecho largo.

¿Cuántos sois en tu familia? ¿Qué edad tenían los niños cuando llegasteis a Alemania?
Somos tres: mi marido, mi hija y yo; ella cumplió 11 años al poco de llegar.

¿Qué le pareció al principio la idea de irse a vivir allí?
No se lo tomó nada bien. Intentamos mentalizarla, pero no hubo manera, yo creo que aún no se ha hecho a la idea.

Háblanos un poco de ella: sus gustos, sus estudios en España…
En España tenía muy buenas notas, aunque más por insistencia nuestra que porque le guste especialmente el estudio. Adora los videojuegos, antes quería diseñarlos y últimamente quiere ser youtuber, como todos. Siempre le gustó el trabajo artístico y procuramos fomentar esa afición, dibuja muy bien y me ha preguntado si se puede vivir de ello. Intenta vender todo lo que hace: pulseras, papiroflexia, pixelart, dibujos… siempre quiere hacer dinero, supongo que porque lleva toda la vida oyendo nuestras quejas de lo caro que es todo.

Hablemos de educación en Alemania. Aquí en España hay pública, privada y concertada. ¿Cómo funciona allí ese tema?
No existe un “sistema educativo alemán” como tal. Cada Bundesland (estado federal) es soberano en materia educativa y puede haber grandes diferencias entre ellos. En Baviera, donde vivo, la mayoría de centros son públicos (estatales o municipales, según quién los financie) y en general gozan de buena reputación. Quienes eligen privados suelen hacerlo movidos por su filosofía de enseñanza, motivos religiosos o porque ofrezcan alguna ventaja especial (determinado idioma, grupos reducidos, atención especializada a problemas de aprendizaje), no porque consideren el nivel de los públicos inferior.

Los centros privados pueden ser de dos tipos, centros “reconocidos”, que siguen el currículum bávaro, tienen los mismos requisitos y garantizan la misma titulación que los públicos; y centros “aprobados”, con modelos pedagógicos “alternativos” (Montessori, Waldorf) o que otorgan titulación propia como el bachillerato europeo, algunos bilingües y escuelas internacionales. En estos los alumnos deben realizar pruebas externas al finalizar sus estudios para obtener el título alemán de secundaria y el de bachillerato, que da el acceso a la universidad. Concertados como los de España no hay, pero hay algunas ayudas estatales a esos centros y ventajas fiscales a los usuarios. Curiosamente, pese a que aquí los sueldos y el nivel de vida son muy superiores, el coste del colegio privado no es mucho
mayor que en España, supongo que por la fuerte implantación del sistema público.

Nuestro interés es la atención a la diversidad y las medidas que se toman para ello. ¿Qué medidas se toman en Alemania para los alumnos con dificultades?
Es un tema complejísimo debido que hay muchas vías, basadas en la idea de un “itinerario educativo individualizado”. Esto suena muy bien,  pero en la práctica consiste en separar a los alumnos desde etapas muy tempranas; aunque se habla con los padres, la decisión final no depende de ellos ni del niño.

La escuela comienza a los 6 años. Los niños deben pasar una “prueba de madurez” con  en entrevistas, pequeñas pruebas y un reconocimiento médico. Si consideran que el niño no está maduro para la escuela, pueden retrasar un año su ingreso. Los alumnos con dificultades de aprendizaje o socialización (por ejemplo, algún nivel de autismo), con déficit motórico, ceguera o sordera, deben acudir a un centro de educación especial, Förderschule, con apoyo específico hasta secundaria y formación profesional. Algunos institutos tienen proyectos de inclusión donde no se realiza esta separación. Desconozco si existe algo concreto para los alumnos superdotados.

Los alumnos con enfermedades crónicas que requieran tratamiento permanente (incluyendo TDAH, asma, diabetes, alergias severas, epilepsia, anorexia…) o largas hospitalizaciones (por ejemplo, tras un accidente, cáncer, problemas cardíacos), son enviados a la Schule für Kranke, de enseñanza semipresencial. Sobre la dislexia, conozco un caso de madre e hijas disléxicas, brasileñas pero germanoparlantes, en secundaria ordinaria. La madre estaba muy enfadada porque en su país los profesores sabían enseñar atendiendo al problema particular de su hija y aquí había una incomprensión total.

Creo que el sistema genera unas expectativas muy concretas sobre lo que se puede esperar de los alumnos de cada tipo de centro, por lo que es posible que carezcan de medios o de formación pedagógica para atender lo imprevisto; son poco dados a hacer excepciones o probar cosas nuevas. La timidez y ser poco participativo en clase se valora negativamente.

Respecto al rendimiento académico, existen clases gratuitas de refuerzo escolar y apoyo
psicopedagógico por las tardes, generalmente fuera del cole, llevadas por asociaciones y
financiadas por el Estado. Allí donde existe Ganztagschule, esto es, clases de 8 a 15:30 con  comedor (algo relativamente reciente, la primaria y los primeros años de secundaria suelen ser de 8 a 12:30 sin comedor, con los consiguientes problemas de conciliación) suelen tener algunas horas donde los niños se dedican sólo a estudiar o hacer ejercicios. Todos los colegios cuentan también con un trabajador social unas horas a la semana.

¿Hasta qué edad es obligatoria la educación? ¿Cómo son las etapas o ciclos?
La educación obligatoria básica termina en 9º curso, con 15 años, pero es obligatorio realizar después o un curso de un año de preparación para el trabajo, o tres años de
formación profesional, o seguir estudiando por otras vías hasta los 21 años. Primaria empieza a los 6 años y abarca de 1º a 4º; secundaria de 5º a 9º o 10º, según el
instituto (hay de tres tipos); y el bachillerato de 11º a 12º curso. Es importante que no todas las vías de secundaria ofrecen las mismas posibilidades.

Paralelamente se imparte la famosa formación profesional dual con prácticas en
empresas, que deja muchísimas plazas sin cubrir, y la formación profesional básica, desde los que se puede llegar a distintos tipos de formación profesional media y superior. A la universidad y otros estudios superiores que en España serían universitarios,
(Fachhochschule, Bellas Artes, Arte Dramático, música) sólo se accede por Bachillerato (Abitur) o por formación profesional superior, esta generalmente para carreras de una rama concreta. También hay escuelas para adultos y a distancia donte obtener el
bachillerato y pruebas de acceso externas.

¿A partir de qué edad se separa a los alumnos en la ruta universitaria y las, digamos, alternativas? ¿El camino es reversible? ¿Qué criterios se usan para la segregación?
A los 10 años, cuando terminan cuarto de primaria y pasan a 5º, que ya es secundaria. Según la recomendación de los profesores y la nota media en lengua, matemáticas y sociales, los niños irán a un instituto u otro, cuyo contenido se orienta a la universidad (Gymnasium, hasta 10º y acceso directo a bachillerato), la formación profesional (Realschule, hasta 10º, con requisitos especiales para acceder a bachillerato) o la formación profesional básica (Mittelschule, antiguamente llamados Hauptschule, hasta 9º). Los dos primeros permiten obtener el título de secundaria al terminar 10º, el Mittelschule expide un título propio en 9º, tras el que puedes hacer una formación profesional básica. Los cambios de uno a otro son posibles, pero muy difíciles según pasan los años, siempre
condicionados a la nota media obtenida en alemán, matemáticas e inglés y requieren
emplear más años en prácticamente todos los casos.

Desde el Realschule es posible cambiar al Gymnasium con muy buenas notas en 5º
o 6º, pero hay que repetir curso.  Puede darse el camino inverso, Gymnasium a
Realschule, pero en ese caso es voluntario. Tras terminar la Realschule pueden pasar a la formación profesional superior; para acceder a bachillerato, tienen que repetir 10º en el Gymnasium, hacer un curso puente específico, o tener media de 9 o 10 si están en la rama de idiomas.

Desde el Mittelschule al Gymnasium sólo puedes cambiar si terminas 5º con media de
notable y además repitiendo; al Realschule entre 5º y 6º con notas algo inferiores. A partir
de 6º sólo queda la opción, siempre con nota mínima de acceso, de ir, o bien a una
“escuela de negocios” (Wirtschaftsschule) o a una clase especial dentro de algunos Mittelschule (M-Zug), de 7º a 10º. En ambos se obtiene el título de secundaria, por
lo que también podrías acceder a bachillerato, pero en ese caso se exige hacer el curso
puente y una recomendación de tu centro anterior.

Siempre es posible la entrada directa en cualquier curso e instituto pasando exámenes de acceso externos y periodos de prueba; pero, obviamente, si has estado recibiendo una educación de menor nivel, difícilmente aprobarás, por mucho que fueras “cabeza de ratón” en tu centro. Todo esto supone una inestabilidad emocional y una presión enorme para los niños, ya que acceder a la Universidad partiendo del Mittelschule puede implicar pasar por varios centros entre los 11 y los 18 años, además de necesitar más años para el mismo título. La separación temprana es el aspecto más criticado por los padres y en otros estados alemanes se han unificado Mittelschule y Realschule o han aumentado primaria hasta sexto. Existe además una clarísima correlación entre nivel socioeconómico familiar, origen y tipo de instituto. El 68% de los alemanes de clase alta va al Gymnasium, frente al 14% de los de clase baja. Las diferencias socioeconómicas entre alumnos con Migrationhintergrund (al menos un progenitor extranjero) son similares, con la diferencia de que la mitad de los extranjeros de Baviera pertenece al nivel económico inferior. El 25% de los extranjeros acude a centros privados.

¿Cómo se enfrenta la educación alemana a la inmigración? ¿Cómo ha sido el proceso de tu hija?
En el consulado no existe asesoramiento en materia educativa y antes de venir me
informé como pude por internet, preguntando en los Gymnasiums (ya que mi hija tenía unas notas muy buenas y por edad debía entrar en secundaria), y en el servicio de información a extranjeros de la Consejería de Educación bávara. En los Gymnasiums, me dijeron que no dan valor al expediente académico español y no saber alemán se trata como si no tuviera las competencias correspondientes, incluso en matemáticas, por ejemplo. En la Consejería me confirmaron que los niños sin idioma deben pasar por una “clase de transición”, Ü-Klass, para aprenderlo. Están siempre en una Mittelschule sin ninguna clase en común con otros niños. En teoría, tras el periodo de transición, te dan unas notas con las que podrías pasar a los otros institutos. Me lo vendieron como una cosa muy positiva y me resigné.

La enviaron a un instituto a una hora de distancia de mi casa, con clases de 8 a 12:30 y
un horario normal, pero al preguntarle a ella vi que nunca se cumplía. Se juntaban 25 niños entre 8 y 13 años. No había libros ni deberes, solo traía manualidades y a veces una lista de palabras sobre un tema. Una vez los tuvieron media mañana haciendo ejercicios para aprender a contar. También hacían muchas excursiones. Mientras yo avanzaba a buen ritmo en la universidad popular, mi hija no pasaba del “Entschuldigung” y olvidaba lo aprendido en primaria; si me hubieran dejado, habría pasado del colegio para llevármela conmigo a clase de alemán.

Hablé con la profesora, en mi alemán rudimentario, porque ella apenas sabía ningún otro idioma. Defendió su sistema de enseñar alemán a base de listas de vocabulario, y me explicó que además de las diferencias de edad, allí había niños que nunca habían ido al
colegio y no sabían leer ni escribir; otros con traumas (por ejemplo, llegados a Alemania
escondidos en un container) y problemas psiquiátricos importantes, además de vivir la
mayoría en situación de pobreza. Comprendía que el contexto no era el mejor, pero se
supone que estaban allí para aprender alemán y aquello no funcionaba, era más un
centro de día para tener a los niños entretenidos que uno de enseñanza. Me enteré de que no era una medida breve, de emergencia, puesto que muchos pasaban allí hasta dos años. Visto el panorama, busqué un profesor particular y, tras mucho discutir, conseguí el
cambio a una clase regular de un Mittelschule cercano a casa, con un nivel bajísimo y sin
apoyo, pero que al menos imparte materia y lo hace en alemán. En los seis meses de curso que quedaban avanzó mucho con el idioma y aprobó todo salvo lengua.

Hay dos programas experimentales de clases intensivas de alemán con integración progresiva de los niños en otras materias junto a los demás alumnos: SPRINT en Realschule e In-Gym en Gymnasium. Para el primero me dijeron que no, una porque mi hija aún no sabía suficiente alemán (?), para el segundo el requisito era estar ya matriculado como “alumno invitado” en otro Gymnasium, que, como dije al principio, es imposible porque no te aceptan si no hablas alemán. Es decir, un círculo vicioso que siempre te deja fuera.

¿Cómo ha encontrado tu hija el sistema en cuanto al trato? ¿Es fácil integrarse
socialmente, hacer amiguitos?
Debido a los dos cambios de escuela y la barrera idiomática ha sido complicado, pero en
el último centro hizo un par de amistades. Obviamente, que nosotros mismos no
tengamos trato con familias alemanas, pues nuestro entorno personal y laboral no lo
favorece, es una desventaja. También existen en todos los barrios los Jugendtreffpunkt,
puntos de encuentro para niños y jóvenes donde no se permite la entrada de padres: tienen cafetería, juegos de mesa o sillones para simplemente quedar allí y charlar con tus amigos.. Hay puntos de encuentro específicos para familias con niños pequeños (Familientreff) y alguno más general (Mehrgenerationenhaus). Suelen dirigirlos asociaciones y tienen un componente lúdico y social fuerte. En general hay muchas opciones, el problema es conseguir forjar los primeros vínculos que te permitan disfrutarlas, aquí a estas edades se espera que los niños no vayan de la mano de sus padres.

En mi opinión, el otro factor que más está dificultando la socialización es internet.
Ella juega online y habla con sus amigos de España todos los días, así que prefiere quedarse en casa y conectar por Skype. Espero que según mejore con el idioma se sienta más segura para hablar con sus compañeros y hacer planes juntos.

Ya has dejado claro cómo funciona la segregación, pero, ¿repasamos lo que no te gusta en este sistema?
Para empezar, no me gusta lo que el sistema hace con los niños en general,
etiquetándolos a los 6 o los 10 años. Eso les afecta a todos; aparte, el caso de mi hija ejemplifica los errores de la atención a extranjeros. A mi hija, por sus notas de España, le correspondía un Gymnasium, pero la separan en una clase-gueto para extranjeros donde ni siquiera aprenden alemán. La clasifican como poco apta académicamente con el único criterio del idioma y además, por su fecha de nacimiento, la hacen repetir 5º. Ahora que está integrada en el sistema regular, solo puede optar, con suerte, a estudiar el doble
y cambiar tres veces de instituto en cinco o seis años si es que quiere ir a la universidad. Que la carencia idiomática repercute en las notas es evidente, y no vería mal unas horas de refuerzo separada del resto (por ejemplo, durante las clases de lengua) o incluso repetir un año si hace falta; entiendo que necesita unos años de adaptación hasta que pueda rendir como en España. Pero esas dificultades son independientes de su aptitud académica, y si le niegan un entorno de inmersión lingüística e instrucción óptimos no hacen sino agravar el problema.

Una funcionaria de la consejería, escandalizada con mis pretensiones, fue particularmente
sincera: “su hija no puede ir al Gymnasium porque bajaría el nivel y perjudicaría a sus
compañeros”. Que ellos estén perjudicando a miles de niños venidos de fuera les importa
una mierda.

He optado por la solución del 25% de los extranjeros de Baviera, que serán los que se lo puedan permitir: entrar a un Gymnasium privado no homologado y confiar en que pase las pruebas externas para el título de secundaria dentro de cuatro años. La ironía es que es un centro bilingüe inglés-alemán.

¿Hay más formas en las que se practica segregación?
La clase de gimnasia suele segregar a niños y niñas a partir de 5º curso, aunque no es de
aplicación obligatoria hasta 7º. A la profesora de mi hija le cayó una bronca de la tutora,
porque un día faltó un profesor, y se le ocurrió hacer la clase con todos juntos. Hay
desequilibrios numéricos importantes entre niños y niñas en las clases, y ningún interés
en corregirlo. No sé si hacen cosas diferentes y mi hija no sabe decirme, pero me parece
llamativo que la felicitaran por ser tan buena deportista (sacó un 10). Si bien en España
siempre hizo deporte en extraescolares, ni es una fuera de serie ni pasó nunca del 7 en
gimnasia.

¿Cuál es la posición de la religión en el sistema educativo?
Es una asignatura calificable, a elegir entre religión o ética. La diferencia es que en algunos centros suele ofrecerse más de una confesión. En el de mi hija había religión católica (mayoritaria en Baviera), evangélica y musulmana. El calendario general de vacaciones escolares se ajusta a las festividades cristianas habituales (navidad, carnaval, pascua), más otras como las vacaciones de otoño, y si se solicita es posible faltar a clase en festividades religiosas propias. El velo está permitido, salvo en clase de gimnasia. Hay cruces en las aulas de los centros públicos. También hay centros privados religiosos.

Dejando de lado estas cuestiones y mirando el currículum alemán más riguroso como si fuera universal, ¿te parece más difícil que el español? Cuál de los dos sistemas es más práctico, más participativo en las técnicas de trabajo? ¿Cuál es más conservador?
Antes que nada, debo decir que a mí no me importa tanto la dureza de los contenidos como el hecho de clasificar a los niños y que ello limite o dificulte sus opciones futuras, especialmente cuando el resultado de esta política facilita el camino a quien de por sí ya parte con ventaja.

Del nivel del Gymnasium solo puedo hablar mirando los libros, que si bien en cuanto a
contenidos son similares a España, me parecen mucho más densos y enrevesados; me recuerdan mucho a mis libros de la EGB. La diferencia fundamental es  que se imparten dos idiomas, y un tercero en la rama de lenguas, normalmente inglés, francés, latín o
español. El buen nivel de inglés, aunque no es ni mucho menos generalizado, creo que tiene mucho que ver con que se viaja muchísimo y con los programas de intercambio, que para esto no ven mal la inmersión lingüística. Antes de empezar la universidad es común irse un año a ver mundo, con tus medios o como Au-Pair. Estás más motivado para aprender idiomas si sabes que los vas a usar.

Del Mittelschule, el instituto de menor exigencia académica, sí puedo contar más: en
Lengua, Matemáticas e Inglés es claramente inferior, incluso ateniéndonos solo a los libros, que tienen mucha más materia de la que se imparte realmente. Son y no son conservadores: es obligatorio usar pluma, pero no tienen inconveniente en recurrir a calculadoras en quinto curso, sin haber aprendido aún a dividir; cosas sencillas se tratan de forma compleja. La morfosintaxis se reduce a marcar con colorines sustantivos y adjetivos, acusativos y dativos, sin explicar qué es cada cual (observar sus relaciones con el verbo, u observar concordancias, es una cosa así como muy innovadora).

Son muy puntillosos con el orden, la puntualidad, la vestimenta, el material (los libros se
dan en préstamo) y la ortografía, todo tiene su valoración específica y van haciendo
pequeños controles, también mandan algún trabajo para hacer en casa. La nota final es
la nota media aunque el alumno haya progresado durante el curso. Esto evita discusiones por las notas, que están muy claras, pero no me parece que reflejen el trabajo realizado durante el año.

Se fomenta mucho la autonomía del niño, aunque yo sufro viéndolo: van solos al colegio
desde los seis años, y si falta un profesor a última hora o hay “ola de calor” (30 grados) los
mandan a casa sin avisar.

Por otra parte, veo muy positivo, además de unas instalaciones acojonantes respecto a los centros españoles (o, al menos, los canarios), el abanico de materias tan amplio que tratan: una la asignatura tipo “pretecnología”, con un taller para trabajar madera, coser a máquina, etc., otra para aprender a cocinar platos sencillos y nutrición básica, con una cocina en el colegio para eso; música y plástica como asignaturas independientes, con dos horas semanales cada una. Se hacen muchas salidas (granja, academia de teatro, cine), y se trabaja mucho el tema de la bicicleta: suelen tener un circuito en el patio para ello, y
dan a los niños un “carné” de ciclista.  Hay optativas de teatro, deportes, etc. Muchos centros tienen acuerdos con las piscinas municipales para dar clases de natación. Me parece que la formación cubre un espectro de habilidades mayor que en España, pero a la hora de la verdad el propio sistema que las imparte no las valora.

Gracias a Farándula por esta visión de un sistema educativo tan diferente del nuestro.

Medidas concretas (y no tanto) para mejorar la educación en España.

Me podía haber salido un título más pegadizo, con más gancho, pero mira, esto es lo que hay.  A raíz de una conversación en la que se concluyó que los gobiernos a veces hacen exactamente lo contrario de lo que la comunidad educativa necesita, me planteo: ¿qué haría yo para arreglar este embrollo?

Ya he hablado un poco de los problemas de la educación en una zona rural. Aquí voy a ser un poco más concreta en las sugerencias y más general en su ámbito de aplicación. Intento hablar lo justito de lo que desconozco (Infantil y Primaria) y sé que voy a hablar de medidas difíciles o imposibles de llevar a cabo. Siempre por falta de financiación o de voluntad, no porque sean de por sí imposibles.

Medidas específicas para Infantil y Primaria:

  1. Guarderías públicas, muchas,  buenas y baratas.
  2. Ninguna prueba estandarizada en Primaria.
  3. Orientadores en todos los centros, no equipos de orientación manejando varios centros a la vez. Medidas de apoyo rápidas y específicas para el alumnado que las necesite desde Primaria.
  4. El fracaso escolar no empieza donde quieren arreglarlo los sistemas educativos, que es cuando los alumnos están entre 2º y 4º de ESO (13 años si no han repetido nunca, alrededor de 15 o 16 si han repetido). Está antes, y es en 2º a 3º cuando se culmina un proceso que comenzó mucho antes. Por eso, medidas de apoyo, adaptaciones, entrevistas con los padres, grupos reducidos (no segregados por nivel) y demás deben ponerse en práctica intensivamente desde Primaria. ¿Que ya se hace? Pues que se haga más.
  5. Retrasar el inicio de las clases de lengua extranjera. Sí, has leído bien. Explico muy brevemente: una cantidad muy pequeña de horas de clase no sirve de nada a ninguna edad. Los niños aprenden un idioma más rápido que los adultos cuando el sistema es de inmersión (es decir, irnos a vivir a donde se habla dicho idioma o ir a clases en un sistema bilingüe), pero eso no significa que haya diferencia entre empezar a recibir clases a los 3, 6, o 9 años. Es perfectamente posible adquirir un uso aceptable de una lengua extranjera empezando alrededor de los 10 años (un ejemplo: en Finlandia empiezan con unos 9-10 años). Sencillamente: o das clases en un sistema verdaderamente bilingüe, o todo lo que hagas antes de cierta edad es perder el tiempo. Podemos debatir si la edad útil empieza hacia los 7 o hacia los 10 años.
  6. Criterios más estrictos para la entrada en Magisterio.
  7. Más formación en contenidos en la carrera de Magisterio. Tengo entendido que tienen bastante carga de pedagogía, algo de formación general y muy poca formación específica.

Medidas específicas para la ESO:

  1. Una pequeña reducción de las horas semanales de clase en Secundaria. Un aumento equivalente en la longitud del curso escolar (profesorado y alumnado trabajaríamos la misma cantidad de horas).
  2. Más personal en los departamentos de Orientación.
  3. Lectura: si quieres que en la ESO conozcan el argumento de los clásicos, ¿por qué librito adaptado mejor que película? Si quieres que en la ESO conozcan el estilo de los clásicos, ¿por qué adaptación mejor que antología? Si quieres que en la ESO cojan costumbre de leer, ¿por qué leer lo que les mandes mejor que lo que les apetezca? Conclusión: que no haya clásicos de la literatura española adaptados como lecturas obligatorias. Nunca. No hay ningún motivo pedagógico para ello.

Medidas para los niveles post-obligatorios:

  1. Becas de movilidad para FP y la universidad. Es decir, que las becas deben tener en cuenta la distancia entre el centro de estudios y el domicilio familiar.
  2. Mantenimiento en Bachillerato de la hora de tutoría de ESO. ¿Por qué? porque si no, al final pierdes clases de la asignatura que da el tutor con cuestiones de tutoría.

Medidas para todo el profesorado, independientemente del nivel educativo que imparte:

  1. Los profesores tenemos un complemento salarial por formación, los sexenios. Multiplicaría cuánto dinero es y cuántas horas de formación son necesarias por sexenios. Digamos, triplicar el dinero que recibimos y doblar las horas necesarias para cobrar ese suplemente.
  2. No implantaría ni un solo cambio curricular sin al menos dos años de plazo para que los profesores se formen. Cinco, si hablamos de aprender un idioma. ¿Por qué dos años? Porque a lo mejor los interesados en ser el nuevo profesor de ajedrez o encaje de bolillos no consiguen plaza este año, y el que viene sí.
  3. Unas oposiciones menos basadas en lo memorístico. Más duras que ahora, pero no por el requisito de memorizar largos temas.
  4. Nadie debería poder dar clase sin cumplir los requisitos legales de un profesor en España. Eso incluye a los asistentes de conversación o profesorado nativo (aunque éstos no pasarían por las oposiciones)
  5. Menos horas de clase para que los profesores podamos tener más horas de trabajo presenciales. Para que os hagáis una idea por días en vez de por semanas,  en Secundaria tengo una media de 4 horas de clase, 1 de reuniones o guardias, y media de recreo. En Primaria tienen menos “huecos” en el horario que yo. Por eso reducir las horas me parece más importante en Primaria que en Secundaria. Hay trabajo que te puedes llevar a casa, pero hay cosas que quieres hacer en el centro, cuando hay alumnos y compañeros.
  6. Más y mejor formación en prácticas. Los tutores de prácticas deberían tener una reducción horaria y un complemento salarial acorde al trabajo extra que van a tener (ahora mismo, un tutor de prácticas trabaja gratis).
  7. Nadie debe acceder a un puesto antes de recibir formación específica. Ni los coordinadores (por ejemplo TIC, de biblioteca), ni los cargos de gestión como la jefatura de departamento o la dirección. Ahora la formación suele ser posterior a conseguir el cargo.
  8. Que el profesorado ausente sea sustituido rápido. Hasta hace pocos años, la cobertura de las ausencias del profesorado era errática. Ahora empieza a partir de los 15 días de ausencia.
  9. Que las observaciones dejen de ser un tabú: que nos acostumbremos a dar clase en compañía. De un evaluador, de un profesor de apoyo o de un profesor en prácticas.
  10. Derivado de lo anterior: evaluaciones periódicas que no midan los resultados académicos del alumnado. Deberían servir para asesorar y para orientar cursos de reciclaje, no para suponer una contrapartida económica. Reconozco que creo que debemos ser evaluados periódicamente, pero que no sabría decir cuáles deberían ser las consecuencias.

Medidas multinivel no referidas al profesorado:

  1. Una auditoría energética de todos los centros. Centros escolares construidos o reformados según criterios estrictos de eficiencia energética.  Aire acondicionado o ventiladores de techo donde se superen los 30 grados en septiembre y mayo. Calefacción que funcione y presupuesto para que esté encendida.
  2. Descansos de 5 minutos entre hora y hora de clase. Siempre. En todos los niveles.
  3. Criterios más rigurosos a la hora de aprobar libros de texto. Materiales curriculares bien diseñados (unidades didácticas completas, o programaciones enteras fáciles de adaptar) de creación pública. Es decir: el Ministerio o las Consejerías de Educación deberían poner a disposición del profesorado y de las familias, a precios bajos, materiales digitales y en papel. En papel también porque a veces se va la luz, o internet, o quieres subrayar, o lo que sea.
  4. Que los medios materiales funcionen, y si se rompen, se arreglen. Me he pasado meses y años en departamentos con impresoras rotas, pizarras digitales sin audio, proyectores con el color distorsionado….
  5. Comedores escolares. Más y mejores. Comedores en Secundaria.
  6. ¿Sistema bilingüe? En principio vale, pero con ningún profesor con un nivel inferior al B2 de la Escuela de Idiomas, que quiere decir C1 en la mayoría de certificaciones oficiales. El nivel que avala el First Certificate de Cambridge es lo que quieres que consigan los alumnos, no un requisitosuficiente para el profesor.
  7. Organizar el uso de los centros educativos por las tardes, en horas no lectivas, ya sea con monitores o con el profesorado. No para dar clase, sino para usar el recreo, dar talleres, usar la biblioteca escolar, etc.
  8. Un respeto escrupuloso de las ratios, y reducir la de Bachillerato. No se puede dar clase en aulas en las que los alumnos no caben.
  9. Mientras exista la escuela concertada, la prohibición absoluta de cobrar ni un solo euro a su alumnado, por ningún concepto. Si no se pueden apañar con el dinero del concierto, que salgan del negocio. Vamos, que trabajen en igualdad de condiciones con la escuela pública.

Medidas que se salen del centro educativo:

  1. Las bibliotecas públicas deberían abrir 12 horas al día, 6 días en semana, 45 semanas al año. Deberían tener salas de silencio, de trabajo e infantiles, wifi gratis, ordenadores, e impresión a precio de coste.
  2. Actividades culturales y de ocio a nivel municipal o de distrito.
  3. Controles mucho más estrictos para homologar los libros de texto.
  4. Los libros de texto, caso de utilizarse, deberían tener algún tipo de subvención. Los profesores que no los usen deberían poder utilizar ese dinero para material de consulta (libros que no sean de texto, diccionarios, etc).
  5. Una causa del fracaso escolar es que el alumnado cree que estudiar no sirve para nada. Nadie puede hacer bien algo que no le resulta ni agradable ni útil. Aquí el problema no es del sistema educativo, es del mercado laboral, ese “modelo productivo” tan mencionado. El niño y la niña de once o doce años ya piensan “si lo que me espera es el ladrillo, la fruta, servir copas y cuidar de bebés, ¿para qué estudiar primero?”. Los profesores no podemos estar solos en la tarea de explicarles por qué ese no es un razonamiento válido.
  6. Del mismo modo, soluciones reales y efectivas a la pobreza infantil. Con hambre se estudia fatal.
  7. El fin de los debates sobre si los profesores hacemos nuestro trabajo…. casualmente justo durante las campañas electorales, la aprobación de presupuestos y similares momentos políticamente claves. Que dejemos de ser un arma arrojadiza.

Sé que son inconexas y difusas, algunas muy obvias, y que si fuera una experta en gestión educativa debería poder decir de dónde saldrá el dinero y con qué estrategia se aplicaría algo de todo esto. Pero creo que es, al menos, un principio. Y sin apenas cambios legislativos ni curriculares.

Educación, remedio de todo mal.

813-ART-Sahasrabhuja-Avalokitesvara-2Avalokitesvara, dios hindú de la compasión representado con once cabezas y mil brazos para poder atender todas las súplicas.

Algo que leemos en prensa con cierta frecuencia, y el cierre de cualquier congreso profesional que se precie, es “nuestro objeto de estudio debería formar parte de la educación obligatoria”. En la educación obligatoria, en primaria pero sobre todo en secundaria, tendríamos que enseñar: prevención de alcoholismo y drogodependencias, nutrición, (y también cultura del vinococina, finanzas, Ciudadanía, que puede entenderse como justicia social o como un conocimiento de las leyes y normas básicas del Estado,  feminismo,  sexualidad, salud mental, ajedrez, espíritu independiente (o emprendimiento), educación vial, seguridad online (aparte de la ya existente clase de informática), tauromaquia, programación, y derecho de propiedad intelectual. ¿Olvido algo?

Antes de sugerir que los sufridos escolares tienen que aprender una cosa más, cualquier cabeza pensante debería plantearse varias cuestiones.

  1. Quién va a dar esa clase, y cómo. Es decir, qué educadores y con qué formación.
  2. Qué es lo que vas a sacrificar para meter lo que a ti te interesa.
  3. ¿Por qué en la escuela?

Veamos estas cuestiones de una en una. Para la primera, os cuento un poco sobre formación continua en la educación pública. Tienes diversas opciones: demostrar que has estudiado idiomas (no que los sabes: que has superado exámenes), hacer los cursos que te ofrecen empresas, sindicatos, y los Centros de Formación del Profesorado (en Andalucía, coloquialmente llamados CEP). Casi todos estos cursos son breves, de algunas horas, y todos son optativos, con muy contadas excepciones (por ejemplo, un curso para directores en prácticas). Otra opción es montar en tu centro un “grupo de trabajo”, que será supervisado por el CEP. Insisto: la forma y el contenido de la formación continua siempre es opcional y tenemos mucho donde escoger. Es decir, si montas una asignatura sobre Ingeniería Aeroespacial y decides que la van a dar los profes de Tecnología, puede que no tengan ni idea de naves espaciales. Otra cosa es que ese conocimiento se incorpore a futuras generaciones que estudien el Máster para ser profesores de Secundaria. Pero, en principio, la profe de Ciencias Naturales que ya está en su puesto no sabe cómo dar clase de nutrición. A lo mejor ha preferido dedicar su formación continua a aprender a ser una buena tutora, a desarrollar trabajo por proyectos o a aprender francés para dar clase en un centro bilingüe. Os recuerdo que hay una diferencia entre ser un adulto con unos conocimientos sobre una materia, y ser capaz de convertir eso en una programación completa apta para estudiantes de 5, 10 o 15 años.  Es un proceso que necesita formación, tiempo, y materiales.

Así que puede muy bien ocurrir que tu brillante idea educativa no tenga profesores preparados para ello en muchos años. No es  que no aceptemos cambios, sino que no es viable que ocurran de un año para otro aunque eso suele ser la norma en estos casos.

Sobre la segunda cuestión,  los estudiantes españoles tienen unas vacaciones de verano muy largas, si se compara con otros países, pero la jornada escolar es, también en comparación, muy larga. En Primaria, 5 horas de clase y media hora de descanso. En Secundaria, seis horas de clase y 30 minutos de descanso. La suma de horas de clase anuales es superior a la de la mayoría de países con un sistema educativo comparable.

El número de materias que se imparten en esas largas horas varía, pero puedes dar por hecho una docena en Secundaria y ocho en Primaria. Sí, todas esas.  Sí, es una barbaridad. Sí, la gente que dice que deberíamos dar clase de lo que a ellos les interesa también les parece que esto es excesivo, pero no suelen atreverse a dejar claro qué materias o contenidos habría que sacrificar (suelen decir muy bajito y en privado que ciudadanía, religión o alguna de las humanidades).

Finalmente, el tercer problema y el peor de todos. Si decimos “tal y cual cosa debería impartirse en la escuela”, es porque asumimos que el sistema educativo en exclusiva  debe resolver todos y  cada uno de los problemas de la sociedad. Casi todo puede resolverse con educación, pero eso no es lo mismo que el sistema educativo. Un ejemplo no relacionado con dar clase: conozco gente que piensa que ante casos graves de acoso escolar, o de agresiones ocurridas en el centro, es la misma escuela la que debería sancionar al agresor, por ejemplo con una expulsión permanente u otro tipo de castigos. Decir esto presupone desconocer o desconfiar del trabajo de la Justicia de Menores, entre otros organismos que podrían hacerse cargo de ese tipo de problemas (ojo, que en el centro se pueden sancionar las agresiones y el acoso, pero de una manera limitada). Podrían, incluso, coordinarse con el centro escolar. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a tener unos servicios sociales bajo mínimos que queremos que el más visible de todos ellos, la escuela, se haga cargo de absolutamente todo lo que tenga que ver con los menores de edad. Y no, esto no tiene nada que ver con la crisis. Esos servicios sociales no existían antes, o lo hacían de una forma esquelética, elemental, sumamente precaria, siempre dependiente de la subvención de este año, y el año que viene ya veremos.

Siempre habrá alguien que diga que enseñar, por ejemplo, educación sexual es cosa de las familias, a lo que la respuesta esque la educación está para garantizar la igualdad y que no podemos confiar en que todos los niños tengan una familia bien informada y que los cuide bien. Pero decir “esto debería formar parte del currículum escolar” es asumir que en el resto del día, los niños y niñas no van a contar con bibliotecas públicas, ludotecas, escuelas municipales de música, polideportivos, centros sociales públicos, asociaciones de vecinos, y clubs diversos que les faciliten ese tipo de formación, variada y necesaria, que la escuela no siempre les da, más que nada porque no hay tiempo. Pero claro, añadir un tema más al libro de Ciencias Naturales o quitar una hora de Sociales para dársela a la moda de turno es mucho más fácil que crear unos servicios públicos que atiendan a los niños y a las familias.

No te preguntes porqué no estoy enseñando yoga, ajedrez o violín a mis alumnos. Pregúntate si hay un gimnasio municipal baratísimo con clases de yoga infantil, y por qué no. Pregúntate si se puede montar un club de ajedrez en tu barrio, y en qué local. Y por qué es difícil, y por qué no lo monta nadie. Pregúntate qué puede hacer gratis y yendo solo, a pie, un niño que viva en tu barrio. El sistema educativo es finito, no una diosa de infinitos brazos. No nos eches la culpa de tener que hacernos cargo de lo que no quiere hacer nadie más.

(Luego está que la escuela tiene que remediar desigualdades sociales, sobre lo que recomiendo esto de Elías Gómez).

Tres sistemas universitarios y sus exámenes.

Sala de estudio en la UPV (Fuente: Flickr del Campus de Gandía). Este tipo de sala de estudio no era frecuente en las universidades extranjeras, donde las bibliotecas se utilizaban para buscar información, o aprovechar la wifi.

Una de las ventajas de estudiar fuera, con una beca Erasmus por ejemplo, es que descubres que hay sistemas educatvos y de evaluación muy distintos a los que conoces. Aquí mi experiencia tiene un problema a la hora de comparar, porque terminé la carrera hace más de diez años y desde entonces ha tenido lugar una reforma universitaria que ha cambiado algo las cosas; ya me diréis si ha cambiado cómo son los exámenes, o la carga lectiva, que es en lo que me voy a centrar.

En España he estudiado Derecho y Filología Inglesa. En Derecho la cuestión era sencilla. Había tres modelos de examen: La inmensa mayoría de los profesores ponían preguntas largas, “de desarrollar”, aunque no había que desarrollar nada, sino más bien largar toda la teoría que hubieras sido capaz de aprenderte de memoria. Los exámenes de preguntas breves (por ejemplo una definición, o contestar algo que podía ocupar cinco líneas) los ponían profesores amables que volvían su asignatura fácil. Por último, algunos profesores ponían exámenes con pequeños casos prácticos o preguntas cortas para hacerte pensar un poco. Eso sí, en clase nunca se hacían ejercicios parecidos a los exámenes. Pasabas de la teoría en clase a estudiar teoría en casa a intentar resolver un mini-caso práctico.

Las preguntas podían ser a veces de temas muy obvios e importantes, pero casi siempre se asumía que “iban a pillarte”. Recuerdo un examen de la segunda mitad de Derecho internacional (una asignatura anual). El temario tenía 43 temas: introducción, introducción histórica, 40 temas con sustancia, y “conclusiones, divagaciones, idas de olla, el futuro del derecho internacional”. El tema 43 no se trató en clase. En el examen final cayó una pregunta normalita, una que era un listado a palo seco de tratados internacionales con sus fechas, y el tema 43. Escoge 2 de 3 (aprobé, no sé cómo).

Había unas 15 a 20 horas de clase a la semana, unas cinco asignaturas, la asistencia no contaba, necesitabas mucho tiempo para estudiar. Esto era diferente en Filología Inglesa. Teníamos unas 20-24 horas de clase a la semana pero la distribución en 3 días maratonianos era la más frecuente. El número de asignaturas variaba porque las optativas podían concentrarse en el primer o el segundo cuatrimestre, pero no bajaba de seis. La carga de tareas además de los exámenes aumentaba en el tiempo; en la 2º mitad de la carrera era casi incompatible con trabajar (la carrera, desde el primer día, era incompatible con trabajos entre semana). ¿Y qué tareas eran esas? Pues bien, había presentaciones orales (era obligatorio hacerlas pero no tenían nota numérica), trabajos escritos para entregar (a veces además de examen, a veces sustituyéndolo), y había que leer. Muchísimo. De 3 a 5 obras por cada asignatura de literatura. En 3º me tuve que leer 17 novelas en 13 semanas. La principal prueba en los exámenes consistía en que tenías que identificar de qué libro eran algunas líneas extraídas. Es decir, se buscaba demostrar que te habías leído los libros, pero tenías que recordar frases exactas porque tenías que situarlas en su contexto.

En ninguna de las carreras era obligatorio asistir a clase. La asistencia era mayor en clases que te aportaran algo que no viniera en los libros. Por ejemplo, las de literatura que se centraran en técnicas de comentario de texto. De facto, los profesores valoraban la asistencia a clase de manera arbitraria y subjetiva.

Salto a Aberdeen (Escocia). Primera sorpresa: prohibido tener más de 3 asignaturas a la vez. Yo nunca tuve más de dos. Segunda sorpresa: con dos asignaturas se trabajaba casi tanto como con 6 u 8 asignaturas en Sevilla. Por ejemplo, en “Shakespeare” leíamos una obra de Shakespeare a la semana. Esto era perfectamente compatible con un trabajo a tiempo parcial, porque con menos horas de clase eres más flexible y porque hay costumbre de contratar a estudiantes, por lo que si dices que a tales horas estás en clase, no es problema y te lo respetan (depende del sitio, claro). Había que hacer trabajos para clase donde se esperaba que supiéramos hacer buen uso de la bibliografía. Para que os hagáis una idea de la formación que había tenido en Sevilla, yo en aquel momento era superior a la media en conocimientos, en lectura, y en escritura del estilo de comentarios de texto, pero muy mediocre buscando y utilizando información crítica. No sabía usar una biblioteca, ni utilizar fuentes para apoyar o contrastar mis ideas, porque en Sevilla no me había hecho falta.

Los exámenes fueron un sorpresón. Eran muy difíciles porque eran verdaderas preguntas de desarrollo donde te pedían sacar conclusiones personales a partir de las lecturas obligatorias pero también de las recomendadas. Lo fácil es que te daban muchísimos temas, a escoger dos. Es difícil poner ejemplos y que se entienda su dificultad sin contexto, pero lo principal es que las preguntas no eran nada que se hubiera visto en clase. Suponte que habíamos tenido tres (TRES) clases teóricas sobre La Tempestad, centradas en sus influencias, sus predecentes, y adaptaciones al cine. Pues bien, una pregunta de examen era algo así como “Cuál es la influencia que tienen las localizaciones de La Tempestad en la acción. Dificultades y exigencias para la representación teatral”. Puede que hubieras leído algo sobre el tema, y puede que tuvieras que improvisar. En una asignatura de lingüística, tuvimos que analizar características de  nuestro propio dialecto, cada estudiante el suyo nativo. Esta manera de trabajar se había trabajado previamente en clase.

Por último, Estados Unidos. Aquí una diferencia grande es que las dos universidades anteriores eran públicas, y la americana, Cornell, no. Había estudiantes que trabajaban a la vez, pero eran la excepción. Imagino que en otras partes del país es diferente. La cantidad de asignaturas era un término medio entre España y Escocia, pero la cantidad de trabajo para casa estaba más en la línea escocesa. En una asignatura de psicología tuve que leerme un libro a la semana; en una de literatura de la que fui oyente había que leer el doble que en Sevilla. Todo esto se acompañaba de sesiones de debate y de entrega de tareas. Era normal tener que entregar un trabajo y hacer un examen, igual que en Escocia,pero con el doble de asignaturas. Mucho trabajo, en suma. Eso sí, los exámenes eran un mero trámite. Eran ridículamente fáciles. Lo que contaba era el trabajo anterior. Te leías un libro a la semana, entregabas deberes, participabas en una sesión de debate / comentario del libro semanal, y al final una pregunta del examen era “cuál es la idea principal que defiende Este Autor en Este Libro”. Tal como suena. Un simple trámite.

En los dos sistemas extranjeros había un número variable de lecciones magistrales a la semana (entre 4 y ninguna). La asistencia era obligatoria y no evaluable en una sola sesión semanal, de una o dos horas. Podías faltar a un número reducido de sesiones de estas sesiones, y daba igual tu justificación. En ambos sistemas, suspender un examen era relativamente raro, y hacer un examen de recuperación un drama. Eso sí, en ambos sistemas la nota media de la carrera era importante en el currículum y en EEUU muchos estudiantes se jugaban el acceso a estudios posteriores en función de su calificación media y en asignaturas concretas. Estudios clave que en Europa son un grado, en EEUU son siempre posgrado. Algunos ejemplos son medicina y derecho, pero para casi cualquier profesión hay posgrados. Una amiga americana me dijo en 2005 que su grado en psicología no servía para absolutamente nada en el mercado laboral, y no se refería a falta de ofertas de empleo sino a que no se considera un título suficiente.

Mi conclusión es que el sistema universitario español pre-Bolonia asumía que el estudiante no trabaja, o lo hace a tiempo parcial en hostelería (¿qué otro trabajo puedes hacer sólo en fin de semana?).  Continuaba con la tendencia escolar que intenta enseñar extensivamente: las asignaturas son muchas, y lo que cubren es amplio. Enseñaba fundamentalmente a memorizar y preparaba muy bien para opositar: varios temarios de oposición coinciden bastante bien con los de las carreras que hice.

El sistema británico es intensivo, con pocas materias pero estudiadas a fondo, y en Humanidades, se preocupa poco o nada por la “empleabilidad” de los conocimientos adquiridos. En cambio, se da importancia al uso de técnicas de aprendizaje muy diversas y te prepara para un mercado laboral muy flexible y que a menudo te pide que tengas un título, pero le da igual cuál. Te facilita trabajar a tiempo parcial.

Si estudiar en España es una carrera de obstáculos, el sistema americano te pone los obstáculos en el acceso. Es difícil entrar a una universidad de prestigio, ya sea para grado o para posgrado, pero los estudios de grado en sí son fáciles. MUY fáciles. Tiene mucho en común con el sistema británico, pero una de las diferencias es fundamental: estudiar un posgrado es imprescindible para que tu título sirva de algo, debido al interés económico de unas universidades que son casi siempre empresas privadas.

¿Es mi suspicacia, o en sus intentos de hacer un sistema menos memorístico, más práctico y dinámico, la universidad española no ha perdido ninguna de sus características antiguas y ha tomado la peor del americano?

Un modelo educativo

P1010026En algún lugar de Extremadura.

Imaginad unos hermanos que rozan los 10 o 12 años. Niño y niña. Viven en Villa Chica, un pueblo que ronda los 2000 habitantes. Los centros educativos del pueblo son el colegio y un instituto donde sólo se imparte la ESO. Hay una o dos licenciadas en paro que dan clases particulares. Algunos estudiantes van al instituto al pueblo de al lado, donde hay dos institutos para la ESO, Bachillerato y dos o tres ciclos formativos de Formación Profesional. En Villa Media hay Escuela de Idiomas, a la que van adultos, y una escuela de idiomas privada. También hay banda de música y escuela municipal de música, pero no Conservatorio.

Villa Chica está a unos veinte o treinta minutos en coche de Villa Media, ambas a 50 minutos de la siguiente localidad comparable a Villa Media, donde la única diferencia está en la oferta de ciclos de FP. Estamos a hora y media en coche de la capital de provincia, aunque en autobús se tardan unas dos horas. Villa Chica sólo tiene buses a Villa Media. Villa Media tiene buses a Villa Chica, Pueblo Chico, Aldea Chica y dos capitales de provincia.

Villa Chica vive de la agricultura. El padre cultiva el campo. La madre trabaja en la casa, o en la fábrica que procesa los productos del campo. Casi todos los amigos de Niño y Niña viven en casas parecidas. Hay alguno sin padre, hay alguno viviendo con los abuelos. Niño y niña no pasan hambre pero sí van muy, muy justos.

Quiero el sistema educativo que estos niños necesitan. Cuando no te estás criando rodeado de olivares o trigales, a lo mejor no te das cuenta, pero allá va.

La guardería a la que irían para que la madre vaya, si quiere, a trabajar y no tenga que dejar a los niños con la abuela, cuidadora eterna por mayor que esté.

Bibliotecas con programas de animación a la lectura divertidos, eficaces, y para todas las edades. Ludotecas. Programas deportivos, musicales, y culturales. Todos servidos por funcionarios, de manera que no dependan de que este año haya presupuesto municipal.

Una programación televisiva educativa, creativa, cultural. Canales de televisión infantil pensados para estimular a los niños. Programas no sólo aptos para bebés. Menos repeticiones. Sï, ya sé que en internet hay de todo. Pero puede que estos niños y sus padres no lo sepan, o no sepan cómo encontrarlo. Y puedes dejar a un niño solo delante de la televisión, pero no delante del ordenador a según qué edad.

Quiero que los colegios sean extraordinariamente buenos. Quiero incentivos para trabajar en zonas rurales, no sólo para los llamados centros “de compensatoria”. Que los profesores de esas zonas no estén permanentemente rotando. Presupuesto para hacer excursiones y hacer visitas culturales y también de ocio a los alrededores. A las capitales de alrededor y a otros sitios. Por supuesto, quiero los libros de texto gratis. Quiero abundante material de consulta (diccionarios, gramáticas, enciclopedias) en los centros educativos. Que se pueda coger prestado, incluso.

Material informático en los centros, sí. Pero no me parece lo más importante. Facilidad para que las familias compren lo que les parezca lo más adecuado. Sencillamente, lo necesario para que todos los medios que se requieren para estudiar hasta acabar la ESO salgan gratis o muy asequibles.

Que nadie asuma que los niños van a necesitar ayuda por las tardes, al menos no en Primaria. Que un niño que pasa las tardes en una casa vacía mientras sus padres están trabajando no tenga más handicap que uno que vaya a clases particulares. Que nadie asuma que las madres están supervisando los deberes. ¿Y si no pueden,  no saben o no están? Si resulta que a partir de cierto nivel educativo es necesario ese repaso por las tardes, que los centros escolares lo proporcionen. Con empleo de calidad. Es decir: quiero que las academias de recuperación y refuerzo dejen de ser necesarias.

Quiero un programa de orientación que muestre a estos niños que existen muchas más profesiones que las que ven en su entorno. Y programas de desarrollo rural que funcionen. La mayoría de adolescentes que conozco quieren trabajar en lo mismo que sus padres, en el área sanitaria, o en la enseñanza, simplemente porque nadie les ha dicho que hay más cosas.

Si estos niños quieren estudiar fuera, becas a la movilidad que dependan de lo remoto de tu domicilio y no de la renta. Que no se los castigue por ser de pueblo.

Quiero que salir del pueblo sea fácil y quiero que den ganas de volver.

No me hables de libre elección de centro. No me hables de cultura del esfuerzo. No me hables de la autoridad del profesor.  ¿Esas cosas significan algo cuando estás rodeado de olivares hasta donde alcanza la vista?