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Primeras impresiones en 1º de la ESO

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Experimento de clase para comprobar si, como decía el libro, el color influye sobre la percepción del sabor. 1º ESO, tercer trimestre del curso 2012-2013.

Este post recopila algunas de mis primeras impresiones después de pocas semanas dando clase en 1º de la ESO, cuando ya llevaba algún tiempo trabajando con los demás niveles de la Secundaria, obligatoria y post-obligatoria. Se quedó en borradores, y lo aireo ahora. Más adelante fui comprobando que no era cosa de mi primer grupo, sino que en general   los alumnos de 1º de ESO, que rondan los 12 años, tienden a este comportamiento:

* La pizarra es sagrada. Es decir, se copia en el cuaderno todo lo que se pone en la pizarra, y sólo eso. Si está en la pizarra, es importante, y si no, no. Eso significa que tengo que ir preparando a la clase a que a menudo es necesario usar la pizarra para cosas que no son  poner apuntes para copiar.

* De la importancia de la pizarra se deduce que una actividad no se corrige oralmente. Se escriben las respuestas en la pizarra. Lo que se corrige oralmente se les pasa por debajo del radar.

* Si digo que algo son deberes, no siempre lo comprenden, y quieren hacer ese ejercicio en ese mismo momento. Saben que los deberes existen y los han hecho antes, pero había algo en mi manera de mandarlos que les hacía pensar que eran trabajo de clase. Me costaba unos cinco minutos convencer a media clase de que los ejercicios que les acababa de pedir no eran para hacer en ese momento. Aún así, había algunos que se ponían a hacerlos y desconectaban por completo de lo que hacíamos durante los siguientes 15 minutos.

* Quieren copiarlo todo. Hacer un ejercicio es copiar hasta la última palabra del enunciado, todo el texto en el que consista el ejercicio, y sólo entonces empezar a completar huecos o a contestar preguntas. Aunque se les diga que no quieres que copien nada, que sólo escriban las respuestas, parecen no entender una instrucción tan sencilla. A veces lo que entienden es que deben resolver el ejercicio “de cabeza”, sin escribir nada en absoluto.

* Los alumnos presuponen que van a tener atención personalizada tan a menudo como lo deseen, que es siempre. Un ejemplo: entro en clase, disuelvo una pelea, hago que se sienten los que se estaban peleando. Muchos alumnos, niños y niñas, intentan interrumpirme para contarme distintas cosas, académicas o no. Casi toda la clase está de pie y hablando. Se sientan. Han pasado cinco o diez minutos desde que llegué. Y pregunto: “que levanten la mano quienes querían contarme algo”. Se levantan ocho manos en una clase de 25. Del mismo modo, cuando pregunto algo en clase a cualquier alumno, dirigiéndome claramente a él o a ella, todos los que saben la respuesta hacen un coro de “¡Maestra! ¡YO!”. Si les pido que escriban algo, todos me dicen a la vez si saben hacer el ejercicio o no. Y así sucesivamente.

* Si no están buscando mi atención exclusiva y personalizada, están hablando con el compañero (esto no pasa en todas las clases, y no todo el tiempo).

* Dos tercios de la clase tiene poco o ningún interés en lo que digan los compañeros. No parecen conocer ningún modelo de clase en el que el profesor modera o coordina lo que los compañeros van aportando.

* Se alarman un poco cuando no se hacen todos los ejercicios del libro. Si me salto alguno, me avisan.

Según cómo sea el grupo, lo más infantil de estas conductas tarda en superarse de uno a tres meses. Es un enigma para mí cómo se  las apañaban con ellos los maestros de primaria, especialmente en el tema de la constante búsqueda de atención.

Calendario: una actividad para animar el fin de trimestre.

El mes de diciembre en un centro de enseñanza es un momento un poco raro, y a veces bastante duro. Todo el mundo está cansado, y después de una semana de exámenes, te quedan entre una o dos semanas que es poco didáctico llenar con materia del 2º trimestre. Entonces es cuando llegan las actividades “navideñas”, que no siempre son originales y no siempre apetecen. Porque estamos en un centro muy multicultural, porque ya van a cantar villancicos en clase de Música, porque la profesora odia cordialmente las navidades, por lo que sea, queremos hacer algo especial pero que no sea con Papás Noeles ni niños Jesuses. He probado esta actividad una sola vez con gran éxito en 1º de la ESO: crear un calendario de pared para el año siguiente.

Como en otra ocasión, si quieres usar mi idea en una programación didáctica te curras tú la parte teórico-metodológica (Objetivos/contenidos/competencias/evaluación/yatúsabes). Y si la usas, por favor, deja un comentario, me encantará saber qué tal te fue.

Nivel: En plástica, Básico; más que elemental y menos que intermedio; funciona en 1º de ESO y podría utilizarse también en 2º. En cualquier lengua extranjera: elemental, si usas la actividad para repasar o aprender los meses del año y los días de la semana.

Recursos y materiales: Cartulinas de colores. Una ilustración a tamaño folio, que puede ser foto, dibujo, o collage. Un ordenador y una impresora, si se trabaja a ordenador. Escuadra, cartabón, lápiz, rotulador y fotocopiadora, si se trabaja a mano. Pegamento. Grapadora.

Qué vamos a aprender o practicar: Los días de la semana. Los meses del año. Las estaciones. Técnicas de estudio y de organización del tiempo: cómo utilizar un calendario de pared grande para ponernos recordatorios.

La Actividad.

  1. Crear o copiar una imagen tamaño folio. Tema y técnica, libres. Puede ser vertical u horizontal, pero horizontal queda mejor.
  2. Recortar un trozo de cartulina de un color que quede bonito, dejando un margen de un par de centímetros todo alrededor, y medio cm. más en la parte de abajo. Pegar el dibujo centrado sobre la cartulina.
  3. Hacer una cuadrícula de 7 x 7 en un papel no más ancho que el folio. Es decir: tamaño folio como mucho en dibujo horizontal y tamaño cuartilla para dibujo vertical. Esta cuadrícula tiene que tener un margen superior lo bastante ancho como para que se puedan grapar las hojas y además escribir el nombre de los meses. las casillas deben ser todo lo grandes que te quepan sin dejar márgenes laterales, sólo arriba. calendario plantilla Cuando tengamos una hoja bien hecha, hacer once fotocopias, o repetir once veces si es muy importante que quede perfecto (esta es la tarea más difícil).
  4. Si se ha hecho todo a mano, escribir los días del mes sobre las fotocopias, con mucho cuidado de no equivocarnos con el día en el que empiezan los meses (esta tarea no es tan pesada como parece, mis alumnos tardaron muy poquito rato).
  5. Grapar los folios a la cartulina.
  6. Hacer dos agujeritos y coser a ellos un hilo para colgar, o simplemente pegar a la pared con cinta adhesiva.

Os dejo las fotos paso a paso de mi calendario, una plantilla, y un par de fotos que me dieron los alumnos. Son malillas, pero es todo lo que pudieron hacer así que hay que agradecérselas.

Una última nota: esta actividad es lo bastante fácil como para hacerse individualmente a ese nivel, pero el grupo puede tender a ayudarse y repartirse tareas espontáneamente. A menos que sea muy importante evaluar cómo hacer la parte de dibujo técnico, déjalos a su bola. Lo importante es pasarlo bien y llevar un calendario a casa.

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Resumen y autoevaluación del año en la biblioteca

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Este ha sido mi segundo año coordinando la biblioteca del instituto. El primer año me centré en catalogar; el segundo, en corregir errores y en adaptar a un sistema más coherente y homogéneo la catalogación de la caótica sección de “Ensayo”.

El póster de la foto lo hice los últimos días, y tiene su historia.

Hay 2840 ejemplares de 1943 libros. Al principio parecía que había más. Tuve que dedicar casi todo el primer trimestre a cotejar el catálogo. Cosas que pasan; había una pequeña cantidad de pérdidas y más de 100 libros que estaban catalogados por duplicados. Son los accidentes inevitables cuando no hay una buena coordinación.

Me parece mentira tener 348 libros nuevos, y además tantísimos de ellos (casi 300!) regalados. Los principales donantes han sido @nouso@japartero, @darkor_LF y @elmasminimo. Muchísimas gracias a ellos y a cualqueira que me esté olvidando. Y a @Katiesony por hacer de mensajera. Me parece tremendo que la gente se moleste en donar libros a una biblioteca que les pilla en la otra punta del país.

Además hay una buena cantidad de libros comprados. Las cosas funcionan así; el secretario del centro asigna un presupuesto a cada Departamento, a veces a partes iguales y a veces en función del número de alumnos o de horas de clase que damos (no es lo mismo la necesidad en Matemáticas que en Portugués). Ahora que está a pleno rendimiento, la biblioteca cuenta como un departamento “grande”. El dinero del que se dispone son cuatro perras, estamos funcionando con alrededor de un 30% menos de dinero que hace 3 años, pero la directiva de mi centro se ha tomado la biblioteca en serio y yo he estirado el dinero hasta casi 60 libros nuevos. Necesitamos de todo, principalmente cómic y “no ficción”.

140 libros prestados, el equivalente de uno al día durante el curso escolar, puede parecer poco, pero el punto de partida era… nada. El año pasado fueron 106 y el anterior la biblioteca no abría al público, y ¿hay alguien que se deje llevar más que un adolescente? El año pasado, quienes cogían libros prestados eran mis alumnos de 1º. Este año, alumnos de 1º y de 2º. Se tardan años en normalizar algo así, en que nose vea como algo raro, y en que no se asocie a “los pequeños”. Por lo menos un par de años de un trabajo tan constante como el de ahora. La asociación de la biblioteca al primer ciclo se observa en quiénes leen más. La lectura media en 3º es de 4 libros por clase, pero casi todos los libros los leyó una sola persona, y las lecturas de 4º fueron casi todas obligatorias.

Sobre lecturas favoritas, hay unas tendencias muy claras: los cómics, y los libros basados en una película que les ha gustado. También hay interés en la educación sexual y sentimental, el Diario Rojo de Carlota es sólo el ejemplo más popular del interés en diarios y otras historias con protagonistas femeninas. No entra por los pelos Joan Manuel Gisbert, que es a quien recomiendo siempre que me piden algo de misterio.

De todo estoy estoy muy contenta, ¿y ahora qué? Pues ahora que he terminado de catalogar, queda hacer cosas más creativas. La que más cuesta arriba se me hace es decorar la sala. El póster de arriba deja bastante claro que mis habilidades ahí andas escasas. Lo mejor sería implicar a los alumnos, pero lo veo complicado. Un grupo estable me ayudaba a tejuelar, aunque ahora no tengo trabajo para ellos. Y he comprobado que no funciona hacer cartelería sólo en el recreo, es muy poco rato y no lo aprovechan. Así que de momento, nada de alumnos asistentes. El trabajo de los carteles a lo mejor se puede hacer a través de clase de Plástica.

En segundo lugar, implicar a más gente. Hay un equipo de apoyo con pocas tareas asignadas. También veo necesario informar mejor a las familias de los alumnos, y colaborar con la biblioteca municipal. Por ejemplo, podría llevar a los alumnos de 2º o 3º a sacarse todos el carnet.

 Y por último, planear actividades para celebrar “días de”, aniversarios literarios, y recomendaciones.

Ha sido un gran año. Lo que queda por hacer es menos visible, pero sigo con ganas.

21 días, día 8. Exámenes y ACIS.

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Ayer terminé el examen de 4º. Hoy me pongo con el de 1º de ESO. Los exámenes de 1º de ESO tienen una dificultad extra para mí: hacer, aparte, la versión para los alumnos con una adaptación.

Los alumnos que necesitan una adaptación del material tienen unas necesidades muy diferentes. A veces simplemente necesitan más tiempo, y lo van a necesitar siempre. Otras veces es que por el motivo que sea han entrado en la ESO con muy bajo nivel, y tienen un retraso en lo académico de uno o dos cursos. En inglés empezamos casi de cero, pero llegan desanimados y a veces no hay quien los motive. Y en tercer lugar están los niños y niñas que tienen dificultades del aprendizaje y no pueden superar los mismos objetivos que el resto de la clase, ni siquiera con un poquito de ayuda extra.

Este año, sólo tengo dos alumnos con ACI (adaptación curricular individualizada), que coloquialmente llamamos “alumnos de apoyo”. Estoy obligada a adaptarles ligeramente las tareas que hacemos. En los exámenes, eso quiere decir que tengo una versión normal y una versión fácil. A menudo le pongo el examen fácil al tercio inferior de la clase, o lo uso como motivación: “si te portas bien, te pongo el examen fácil”. En realidad, no hay tanta diferencia porque estamos en un nivel muy elemental. El examen fácil tiene más preguntas tipo test, la sección “vocabulario” puntúa más, y a veces no tienen que hacer una redacción. Al nivel que tenemos en 1º de ESO es muy difícil simplificar.

Tardo hora y media en revisar y cambiar cosas en el examen que puse el año pasado por estas fechas. No me quito de la cabeza a los “niños de apoyo”, la verdad es que mi objetivo es poner un examen que sean capaces de hacer. Separo una lista con los alumnos, adaptados o no, que van muy mal en mi clase. Como el examen es el viernes, el lunes les diré que si me demuestran que han estudiado les prepararé unas fotocopias de refuerzo.

Después de un descanso, preparo las cosas que me van a hacer falta esta semana. Me hago un esquema de qué voy a hacer cada día, imprimo los exámenes y los guiones, y compruebo que en las clases donde voy a utilizar el libro, los ejercicios son adecuados y no tengo que modificar nada.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales: 2.

Preguntas para maestras de Primaria

Y digo maestras porque en los grupos de 1º de la E.S.O. que conozco, se ha nombrado a un solo maestro y a una docena de maestras.

Mi primer contacto con los cursos iniciales de la Secundaria tuvo lugar cuando ya llevaba varios años de profesora, siempre dando 3º, por lo que me había acostumbrado a esperar ciertos comportamientos en clase de los alumnos. Dar clase en 1º de la ESO supuso un cambio mucho más grande en mis métodos y en la convivencia en clase de lo que yo esperaba, porque mis alumnos, incluso siendo oficialmente “buenos” en comportamiento y en nivel académico, vienen con unos métodos de trabajo que para mí no funcionan.

En primer lugar, la frecuencia con la que esperan atención personalizada, y no sólo porque no entiendan algo. Maestra, mira lo que tengo. Maestra, mira lo que hago. Maestra, mira mis deberes. Maestra, quiero opinar sobre lo que estás diciendo. Maestra, quiero contarte una cosa que me ha pasado. Maestra, mira lo que me ha dicho. Algunos alumnos, entre el 10 y el 20% de la clase, no se dan ni cuenta de que si de ellos dependiera yo no daría clase: estaría hablando con cada uno de ellos toda la hora. Otros, alrededor del 50% de la clase, oscila entre una y tres llamadas de atención irrelevantes por día. Por otra parte, si no les hago caso IN-ME-DIA-TA-MENTE, un “¡Maestra”!” se convierte en dos, o cinco o los que sean. Y la pregunta es: ¿en Primaria hacen lo mismo? ¿qué hacéis allí? ¿les hacéis todo el caso que ellos exigen? ¿se supone que es cosa de la edad? ¿Cuántos alumnos tenéis por clase? ¿cómo se les hace conscientes de que mi atención es para todos?

En segundo lugar, no saben lo que es el espacio personal. Se acercan demasiado, me agobian, me dan toquecitos, incluso alguna vez me han hecho tropezarme porque no espero estar rodeada por todas partes (tropezarme con niñas que no me llegan al codo es un susto grande para las dos). Pregunta: ¿por qué no se les enseña en Primaria o en sus cosas a respetar el espacio personal de la gente y a no andar toqueteando a nadie sin su permiso?

En tercer lugar, según cuentan, al parecer cuando tienen algo que decir o preguntar, se levantan, van a la maestra, y entonces se lo preguntan. Si varios quieren preguntar algo, el método correcto es hacer cola, y  el que practican de verdad es hacer un corrillo a mi alrededor. Los que no tienen nada que preguntar se quedan sentados sin hacer nada hasta que los que tienen algo que decirme han terminado. Ninguna duda se pone en común: todo se contesta en un tú a tú. En un día normal, según entro en la clase ya hay un mínimo de 5 manos levantadas, que al principio eran cinco personas que bloqueaban la puerta, no dejándome ni entrar, para poder ser el primero en preguntarme lo que fuera. ¿Es esto lo normal en Primaria, o me están engañando las criaturas? ¿quién pensó que esto era un buen método de trabajo y por qué? ¿qué se supone que deberían estar haciendo los 20 niños que no tienen nada que preguntarme?

Cuarto y último: cuando se han ido acostumbrando a levantarla mano para hablar, han empezado a surgir peleas cuando pido voluntarios. Se interrumpen, se pisan. Si María está hablando, Pepe me llama. Si le digo que no interrumpa, se queda sinceramente sorprendido. Creen que demostrarme que son capaces de contestar mi pregunta es mucho más importante que dejarme escuchar la respuesta/opinión del compañero. ¿Esto por qué? ¿Es consecuencia de que para mí es importante la participación en clase y se me han agobiado? ¿es habitual que sean incapaces de respetar un turno de palabra?

Ahí queda. Me encantaría tener alguna respuesta a todos estos enigmas.