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Día 1. El horario.

Hay cierta confusión sobre cuánto tiempo trabajamos los profesores de Secundaria. Son, oficialmente, 35 horas en semana, de las que 30 son de obligada permanencia en el centro. Estas horas se dividen en horario regular y no regular, y el horario regular se divide en horas lectivas y no lectivas. Las lectivas son un mínimo de 20. Son las que se pasan dando clase. Yo tengo una redución de 3 horas por ser jefa de departamento, así que doy 17 horas de clase. Nunca he dado tan pocas; he llegado a tener 22.

Las horas no lectivas y el horario no regular tienen en común que son el horario en el que no damos clase. La diferencia es que las primeras tienen lugar todas las semanas, mientras que las segundas son flexibles. Por ejemplo, formación o las sesiones de evaluación, que tienen lugar trimestralmente.

Incluyendo las tres horas de jefatura de departamento, mi horario regular (el fijo semanal) tiene once horas en las que debo estar en el centro, dedicada a alguna tarea (jefatura, atención a familias, biblioteca, o guardia). Mi horario no recoge nada explícito sobre preparar clases o corregir exámenes. Tampoco incluye descansos, porque la biblioteca abre los recreos.

He preferido que el día 1 sea domingo y no lunes porque es cuando organizo la semana, sobre todo los materiales. Películas, mp3, libros, o papeles que vaya a necesitar durante la semana. Procuro imprimirlo todo en casa porque no siempre te puedes fiar de tener impresora operativa en el trabajo. De eso hablaré otro día.

Hoy he tenido que trabajar muy poco porque esta semana voy a utilizar material que ya tengo preparado de antes. Ha sido más el asegurarme que el pendrive que entra en el aula tiene los documentos que debe, e imprimir un par de cosas.

Horas lectivas: 0
Horas no lectivas: 0
Horas reales trabajadas: 1.
Recursos que he echado en falta: Poder imprimir en el trabajo.

 

 

 

 

Cómo trabajar con canciones en lenguas extranjeras.

Al usar canciones en la clase de inglés, después de algunos años se plantea un problema práctico: cómo guardar las fichas de trabajo o las ideas para trabajar en el futuro en el ordenador. Ahora mismo tengo fichas de trabajo hechas por mí de más de 30 canciones, no todas con el mismo nivel de profundidad ni igual de buenas, pero son demasiadas para acordarme de todas y guardarlas en una carpeta con otras actividades para el mismo curso no funciona porque hay canciones que se prestan muy bien a trabajar en más de un nivel: un 2º de la ESO puede tener su primer contacto con los verbos irregulares con una canción que en 4º es sólo para repasar. Un 3º de la ESO rellena huecos y en Bachillerato usamos la canción como base para componer poemas. Por eso lo mejor es crear una hoja de cálculo que incluya datos importantes de cada canción.
Las columnas de mi hoja de cálculo son:

  1. Título.
  2. Intérprete.
  3. Nivel mínimo requerido.
  4. Nivel máximo (para el que la canción tiene interés) Esto puede expresarse como alto-medio-bajo, o por niveles como 1º ESO, o afinando: 4º ESO repaso. 3º eso alto.
  5. Gramática (no siempre hay una gramática concreta que la canción trabaje especialmente, pero si lo hay, hay que indicarlo)
  6. Vocabulario (lo mismo)
  7. Fonética (lo mismo; puede ser útil recordar el acento del cantante).
  8. Duración de la actividad. No todas las fichas de trabajo duran lo mismo. Lo ideal es una hora.
  9. Momento indicado del curso. Depende: puede ser “después de haber trabajado el pasado simple”, por la gramática; “en primavera”; “para el Día de la Paz” por el tema.
  10. Observaciones. Aquí pongo si la canción ya tiene ficha de trabajo hecha.

Esta es la pinta que tiene el principio de mi clasificación: excel listening cancionesEspero que os resulte útil.

 

 

Test inicial para 4º de ESO.

A principios de curso, en clase se hacen evaluaciones iniciales para hacernos una idea de cuál es el nivel del que parten nuestros alumnos. Normalmente se hace un examen convencional con una nota que no puntúa, y el resultado es normalmente desastroso. La realidad es que nadie está motivado para empezar el curso con un examen, y si encima no va a aportar una nota numérica, apaga y vámonos.

Llevo algunos años tomando una ruta diferente. A los alumnos que conozco del curso anterior, no los examino. A los que no conozco, les he preguntado. Así de simple: del 1 al 10, ¿el inglés es fácil o difícil? y del 1 al 10, ¿el inglés te gusta? Sinceramente, sus respuestas me aclaran más sobre cómo va a ser el curso que ningún examen.

Como en cuarto de ESO tengo alumnos que no conozco y hay mucho trabajo que hacer, he aprovechado para crear una ficha de trabajo que los alumnos van a completar por parejas para luego compartir los resultados con la clase. En completar la ficha trabajando por parejas se tarda como máximo una hora. En corregirla, depende de con cuánta profundidad se haga, si se comentan las respuestas, o si en clase hay mucha gente, podría ser otra hora, pero yo lo que quiero dedicar más de media hora como mucho.

Puede adaptarse como examen final de 3º de ESO, prueba diagnóstica de 4º, o examen final de 4º de bajo nivel. La sección final está pensada para el autodiagnóstico con bien/regular/poco/nada.

Test final para tercero o inicial para cuarto de ESO.

El peso de las mochilas.

El argumento más tonto que oigo en contra de los libros de texto, o a favor de los libros digitales, es que los libros pesan mucho, porque en realidad, la mitad del peso de las mochilas no debería estar ahí.

Los alumnos de secundaria tienen aproximadamente diez materias, y seis horas de clase al día. En un día normal, pueden necesitar cuatro o cinco libros, y un bloc en el que tomar apuntes o hacer ejercicios. ¿Verdad? Pues no. Para empezar, tienen un cuaderno por asignatura. Algunos profesores les obligan a ello, pero son una minoría. Los alumnos usan cuadernos en lugar de blocs o folios, lo que dobla el peso. Y además, a veces, por ejemplo en mi caso con inglés, tienen un cuaderno de actividades comprado aparte. En ese caso, una buen cantidad de alumnos lo traerá a diario. Llevamos más de la mitad del curso y la mayoría de mis alumnos aún no han aprendido una regla de mi método de trabajo vigente desde el primer día: el libro B es solamente para hacer deberes, jamás vamos a trabajar con él en clase, y nos toca revisarlo en un día fijo de la semana. Pues no. Se lo traen a diario. Por si acaso.

Si todas las materias fueran iguales, entre libro A, libro B, y cuaderno, se traen el triple del peso que les pedimos. Quizá cuando trabajamos hábitos de estudio y de vida saludable deberíamos insistir en que no se traigan nada que no necesiten.