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Feminismo: un glosario.

En construcción. Perdona el desorden y ten cuidado de no tropezar.

Abolicionismo. En un contexto feminista, suele referirse al deseo de que la prostitución desaparezca. No implica desear que la prostitución sea ilegal, aunque también hay prohibicionistas. El abolicionismo tiene diversas fuentes: hay quienes piensan que la prostitución es, o genera, violencia sexual. Otros piensan que es una consecuencia de necesidades económicas, y asumen que todas las prostitutas, incluso las que no son víctimas de trata y explotación sexual, hacen su trabajo obligadas. Hay abolicionistas que quieren ilegalizar la prostitución, pero también es muy normal buscar que sea más difícil de ejercer, ilegalizando la publicidad, el proxenetismo o contratar servicios sexuales, por ejemplo.

Aliado Calco del inglés “ally”. Quien no puede pertenecer a un activismo, porque no forma parte del colectivo reivindicante, pero lo apoya. Se discute si los hombres pueden ser feministas; pero yo, evidentemente, sólo puedo ser aliada en la defensa de los derechos, por ejemplo, de los gitanos, porque soy paya.

Alienación: situación de la persona oprimida que interioriza y comparte el sistema de creencias del opresor. Eso supone no ser consciente de sufrir tal opresión, o incluso negarla. Una mujer machista o sexista estaría, por lo tanto, alienada.

Androfobia: Ver misandria.

Androsexual: persona con atracción sexual hacia los hombres. Es decir, los hombres homosexuales, y las mujeres heterosexuales, y todas las personas bisexuales.

Antifeminismo, antifeminista: Juicio de valor. No es un tecnicismo; es la palabra que uso para referirme a quienes se oponen al feminismo como teoría, independientemente de cómo sea su conducta. Seguro que tienes amigas o familia que ES feminista en su día a día, pero dice que no lo es. Pues esa gente.

Biohombre, biomujer: Persona cis. Término que sólo he visto utilizado por feministas radicales. No lo uso, y lo desaconsejo. Lo contrario de bio ¿qué es? ¿artificial, mecánico, sintético? ¿El cuerpo es biología y la mente no?

Cis: Abreviatura de Cisexual, lo contrario de transexual o transgénero.

Consentimiento entusiasta: Siempre se refiere a consentimiento sexual. Es la idea de que debe ser libre, consciente, y explícito para ser erótico. Más información.

Cuñado: No es que sea una palabra feminista, pero se usa en contextos similares a mansplainer. Puede usarse en femenino, cuñada. Una persona que habla de lo que no sabe de manera habitual, o que repite lugares comunes como si fueran idea suya. Esa persona que te dice que comer pescado por la noche es indigesto. Diferencia con mansplainer: no es necesariamente una conducta machista, es así siempre, con hombres y con mujeres, y no busca demostrarte cuánto sabe.

Discurso: Término filosófico asociado a Foucault y su pensamiento. El sistema de ideas que una sociedad tiene alrededor de un concepto. El discurso no tiene por qué ser coherente y organizado, pero puede serlo. Dicho de otro modo, hace falta que 1) muchas personas, quizá la mayoría o al menos las que controlan la comunicación 2) sepan lo que es una cosa 3) tengan una opinión sobre ella 4) la difundan por ahí. Por ejemplo: en Occidente existe un discurso acerca de la menstruación pero no acerca de la ovulación.

Doblepensar: La hipocresía es creer en un principio moral que se aplica a todo el mundo menos a ti, porque te conviene. La doble moral es juzgar situaciones iguales de distinta manera. El doblepensar es creer dos cosas contradictorias, que no tienen por qué ser juicios de valor, porque le conviene a los sistemas de poder (en el caso que nos ocupa, el patriarcado). La alienación puede requerir doblepensar.

Esencialismo: Esta palabra quiere decir mil cosas, pero en estudios de género, es la posición que argumenta que el comportamiento y pensamiento de las personas está predeterminado. Los esencialistas pueden ser religiosos o laicos, y eso distingue si atribuyen características a los sexos a “la naturaleza humana”, “la voluntad de Dios / la Creación”, “la evolución”, “la biología”… El resultado es el mismo: los esencialistas creen que todo o parte del patriarcado es, por decirlo de manera burda, “natural”.

Estudios de Género: Ciencia social transversal que observa la construcción de los géneros, y el efecto que ello tiene en las personas y en las diversas ramas del saber. Casi siempre asume que “Ciencia X” no es un estudio de la Humanidad, sino de los hombres como ser humano por defecto, y que para completar dicha ciencia es necesario un estudio objetivo de la mujer. Otros intereses y ramas: el estudio de cómo se crea el género, lo queer, la masculinidad, las relaciones entre hombres y mujeres. No confundir con “ideología de género”, término utilizado por machistas y muy especialmente por la Iglesia Católica.

Exoticismo: El exotismo es la cualidad de lo exótico y lo exótico es lo ajeno, sobre todo si es atractivo. Hasta ahí fácil. El exoticismo es una variante de racismo en la que se atribuyen características positivas a una cultura ajena que desconocemos. Es un intento de procurar que El Otro siga estando alejado, siga siendo un desconocido, y siga siendo inferior, pero depositando en él cualidades que no deseamos observar en nuestra cultura. Un ejemplo sencillo son todos los fetiches sexuales con mujeres no-blancas: la oriental sumisa, la Latina sensual.

Genderqueer o de género no binario: la situación de personas que no tienen género ni masculino ni femenino. Pueden ser personas que no tienen género, ya que no se identifican ni con el femenino ni con el masculino, mientras que otros son parcialmente femeninos y masculino. Hay quienes en su género no-binario se identifican con los intereses del colectivo trans*, pero también hay gente que no. Contrasta con intersex.

Estudios de la masculinidad; Masculinidad. El estudio de la construcción social del concepto de hombre, es decir, los ideales, prejuicios, etc. que una sociedad considera que forman parte de ser varón. Michael Kimmel es un buen autor de referencia. No confundir con masculinismo.

Feminismo de segunda generación o de segunda ola: Surge en los años 1950. La idea de que las mujeres heterosexuales, blancas y ricas deben tener los mismos derechos que los hombres blancos y ricos.

Feminismo de tercera generación o de tercera ola: Movimiento reciente. Un intento variopinto de compensar las discriminaciones internas del feminismo estándar.

Feminismo radical Movimiento que comenzó en los 70 que se caracteriza por el anticapitalismo y el mayor protagonismo (históricamente) de las lesbianas y de mujeres que no quieren imitar los ideales masculinos. Puntos flacos: transfobia y un pesimismo que llega a la misandria.

Género: Con el sexo se nace. El género es una construcción social. El género es el conjunto de ideas, expectativas, acciones, que crean los conceptos de hombre o mujer típicos o atípicos.

Ginesexual: persona con atracción sexual hacia las mujeres.

Hembrismo: La idea de que las mujeres merecen privilegios por serlo, o son superiores a los hombres. Frecuente ataque de los antifeministas al feminismo. No existe como tal movimiento. Algunas feministas radicales son, por así decirlo, separatistas.

Ideología de género: Nombre que dan algunos antifeministas, particularmente del entorno de la iglesia católica o a veces MRA, al feminismo, los movimientos queer y cualquier movimiento antipatriarcal o por la igualdad de género. En inglés, “gender ideology” son las actitudes que tiene un individuo o una sociedad sobre cuáles son los roles apropiados para cada género.

Igualdad: El feminismo bien entendido puede combatir dos cosas: la discriminación de la mujer en acciones concretas (machismo) y el conjunto de sistemas de opresión (patriarcado). “Luchar por la igualdad” es utópico, y además entramos en el espinoso terreno de la igualdad de quiénes (déjame adivinar: ¿la de las mujeres que conoces y los hombres que conoces? Eso se llama “segunda ola” y se nos ha quedado antiguo). “Combatir el patriarcado” expresa mejor el objetivo el feminismo de los últimos 40 años.

Intersexual: Una persona cuyo sexo biológico no es enteramente femenino o masculino. El sexo lo determinan muchos factores: los cromosomas, los genitales externos, los internos, y las hormonas. Cuando hay algún tipo de variación respecto a lo que nos enseñaron en Ciencias Naturales de Primaria, la persona puede ser intersex. Esta variación puede darse en uno solo de estos factores o en varios a la vez. Si afecta a los genitales externos, puede ser difícil para los padres y el personal médico determinar el sexo de los bebés. La intersexualidad no tiene porqué afectar a la identidad, de modo que alguien con una presentación ambigua puede tener clarísimo que es totalmente binaria. Por ejemplo, un hombre cis. O una mujer trans. Resumiendo: intersex no es lo mismo que genderqueer.

Kink: actividades sexuales que no siguen el estándar social. Todos los fetichismos, el sado-maso, etc. Las rarezas. No incluye la orientación sexual; véase queer.

Lenguaje inclusivo también llamado lenguaje no sexista. Decir “la gente” en vez de “los hombres”.

Machismo, machista:juicio de valor. Actitud o conducta que presupone defectos, o virtudes envenenadas como la paciencia y la abnegación, en la mujer. Actitud o conducta de discriminación de la mujer. Puede ser explícita o implícita.

Mansplaining La conducta de un hombre que “explica” a una mujer cosas que ella entiende mejor que él. No ser consciente de estar hablando a alguien que podría ser una experta.

Masculinismo: Depende de a quién le preguntes. Hay dos ideas diferentes: los estudios de la masculinidad, y la idea de que los hombres necesitan defender sus derechos de un supuesto ataque del feminismo. Sobre esto, Ver Varonismo.

Micromachismo: conductas poco perceptibles, cotidianas, y en su definición inicial, en el ámbito doméstico, que limitan la libertad o dañan a las mujeres. Por ejemplo: tu pareja no pone la lavadora porque “no sabe”. Este texto lo explica muy bien: Micromachismos, por Luciano Fabbri.

Misandria: Término creado por oposición a misoginia. El odio o prejuicio contra los hombres por ser hombres, o contra un determinado modelo de masculinidad.

MRA: Men’s Right Activist. Ver Varonismo.

“Nice Guy”: el equivalente más cercano en español es “pagafantas”. Hombre que cree que es justo realizar con una mujer un intercambio de amistad por sexo y se siente defraudado cuando la mujer le devuelve amistad con amistad. La expresión en inglés es más negativa que la española.

Opresión, oprimidos: Las personas que no tienen privilegios y su relación con quienes sí los tienen. Es decir: las mujeres, los homosexuales, los pobres, etc. son los oprimidos. Prefiero esta palabra a “minoría” porque algunos no-privilegiados somos mayorías (los pobres, los no-blancos, las mujeres) y porque la reclamación de nuestros derechos no debe depender de si somos muchos o pocos.

Pansexual: persona que siente atracción sexual indistintamente del sexo que tengan los objetos de su deseo. Es un calificativo usado por quienes rechazan que sólo haya dos géneros, y por eso no quieren ser llamados “bisexuales”.

Patriarcado: Si el machismo fuera robar, el patriarcado es la propiedad privada. El machismo es una agresión concreta; el patriarcado es el sistema completo de opresión que establece, en primer lugar, los privilegios del hombre frente a la mujer, y después todos los demás privilegios que se derivan de ahí (heterosexualidad,primar ciertas cualidades sobre otras, etc). El patriarcado explota a todas las mujeres todo el tiempo, y a parte de los hombres parte del tiempo.

Privilegio: Ventajas innatas que no te has ganado. El conjunto completo aquí y ahora es: varón, cis, blanco, nacional (no extranjero), heterosexual, rico, diestro, sin discapacidades, adulto joven, atractivo. Tener privilegios no es malo porque normalmete no los puedes evitar. Suponer que no son importantes, sí.

Queer: lo contrario de heterosexual. Es decir: gay, o lesbiana, o bisexual, o dudoso, o un “Hoy no me puedo etiquetar”. Véase Kink.

Ricos: en el contexto de este blog, si llegas a fin de mes eres rico. Las “mujeres blancas y ricas” son las principales beneficiarias del feminismo.

Señor, señoro. Despectivamente, un hombre. Sentido utilizado por feministas para referirse a hombres mayores, de visión tradicional del mundo y conducta sexista.

Sexismo, Sexista: juicio de valor. Actitud que discrimimina o difunde estereotipos sobre hombres o sobre mujeres. No tiene por qué tener una intención negativa: por ejemplo, asumir que una niña es obediente, o que un niño es más de Ciencias que de Letras es sexista.

Sororidad: del latín sor, hermana. Amistad y solidaridad entre mujeres, o específicamente entre feministas. Parafraseando “De la solidaridad a la sororidad”, surge de la toma de conciencia de nuestra discriminación y de las necesidades comunes de las mujeres, entre las que está la solidaridad,  .

Terrorismo machista: estrategias de agresión a la mujer dirigidas a mantener un clima de permanente alerta, control y terror en la población femenina.

TERF: Trans Exclusionary Radical Feminist. Mujer feminista que rechaza a las personas trans, especialmente a las mujeres trans. Buena parte de las feministas radicales “clásicas” de los años 70 son TERFs.

Trans: Persona que ha nacido con un sexo físico (o asignado) que no se corresponde con el sexo que tiene en la mente. Por favor, no los llames “A atrapados en un cuerpo de B”. Hay transexuales hetero, homo y bisexuales. Se los puede considerar dentro del ámbito queer.

Varonismo. También conocido por sus siglas en inglés MRA (men’s rights activism, activismo por los derechos masculinos). Movimiento de defensa de algunas reivindicaciones muy concretas: las denuncias falsas por violación y violencia de género, la custodia compartida por defecto en caso de divorcio o separación, y la violencia doméstica sufrida por hombres. Tales reivindicaciones serían dignas y necesarias si sus puntos de partida no fueran la misoginia, y el intento de equiparar la cantidad, gravedad y naturaleza de la violencia sufrida por hombres y mujeres.

Violencia de género: Teóricamente, la que se comete contra una persona por la específica razón de qué género tiene o aparenta. Eso supondría: toda agresión misógina contra mujeres, las agresiones contra los hombres porque no parecen lo bastante machos para el gusto del agresor, y toda la transfobia. Pero en lugar de eso, que a mí la verdad, me gustaría, llamamos “violencia de género” a la violencia en relaciones íntimas de hombres a mujeres, incluyendo a las ex-parejas.

Violencia doméstica: Antes llamábamos así a la violencia de género. Es mejor dejar el término para incluir toda la violencia en el entorno familiar. De padres a hijos y viceversa, incluye la violencia en relaciones íntimas. Borra las causas de las agresiones, así que no es la mejor manera de llamarlas.

Violencia en relaciones íntimas: la que comete un novio, novia, esposo, esposa, contra la otra parte. Puede ser de hombre a mujer, y viceversa, y en relaciones homosexuales.

Violencia machista: violencia contra las mujeres porque son mujeres, ya sean familia del agresor o no. Incluye, por principio, toda violencia hombre-> mujer en relaciones íntimas. Es una etiqueta que no uso.

Violencia patriarcal: Un equivalente de violencia machista que pone el origen de la violencia contra la mujer en el patriarcado. Tampoco lo uso porque es demasiado ambiguo, pues tiene todos los inconvenientes de “violencia de género”.

Violencia sexual: actos sexuales que se realizan sin el consentimiento, o contra la voluntad, de la víctima.

Womanism, mujerismo:corriente de defensa de los derechos de las mujeres no blancas, creada por afroamericanas que se sentían traicionadas por las feministas blancas.

Indefensión adquirida y feminismo, o: por qué uso colorete rosa.

La indefensión adquirida es un fenómeno muy estudiado en mamíferos superiores y en seres humanos, en el que se observa que si al sujeto le ocurren cosas desagradables,  impredecibles e incontrolables, se pierde la sensación de que controlamos nuestras vidas, dando lugar a trastornos como ansiedad, depresión, irritabilidad, o la sensación de que hay problemas en otros aspectos de la vida que no tienen nada que ver con lo que produce ese mal. Es decir: los seres humanos somos capaces de soportar sufrimientos muy grandes, siempre y cuando nos parezcan merecidos, predecibles, y controlables, o que al menos nos dejen la sensación de que controlamos un espacio lo bastante grande de nuestra vida.

La primera vez que se asoció la indefensión adquirida y el feminismo fue en “La Mística Femenina” de Betty Friedan, uno de los mejores ejemplos de feminismo de segunda generación (y si no sabes de qué estoy hablando, léete esto antes de seguir). Incluye un capítulo llamado “Deshumanización progresiva: El campo de concentración acogedor”, en el que señala que muchos problemas psicológicos de los Baby Boomers americanos se debían a la deshumanización de sus madres. Fue un principio de una serie de paralelismos entre la condición femenina y los campos de concentración.

Aquí alguien podría decir: “Eugenia, te has pasado. Ser una mujer no se parece en nada a estar en un campo de concentración. En Buchenwald te asesinaban por existir y en Andalucía, año 2013, las mujeres pueden hacer lo que quieran”. Ya, sí. Pero primero, no todas las mujeres tienen la suerte de ser, como yo, nacionales, de la raza dominante, aparentemente heterosexuales, y ricas (yo no paso hambre). Segundo, sí hay unas cuantas cosas que compartimos las mujeres en el patriarcado y los judíos de Austria, años 30.

  • No podemos salir. Como no funde una comuna de feministas radicales, aquí me quedo.
  • No pertenecemos al grupo dominante, ni lo haremos nunca.
  • Vemos que les pasan cosas horribles, incluida la muerte, a gente como nosotras, y que les ocurre porque son de este colectivo (sí, hay más asesinatos de hombres que de mujeres, pero a los hombres no se los asesina porque son hombres y a las mujeres se las mata porque son mujeres).
  • Nos cuentan que si somos muy buenas y seguimos una serie de instrucciones al pie de la letra, no tenemos nada que temer. Podemos creerlo o no.
  • El Mal es aleatorio, o lo aparenta. Normalmente no nos dicen cuáles son los objetivos globales del opresor hacia todo nuestro colectivo.

Pongamos un ejemplo de algo pequeño que yo no puedo controlar. Como mujer, joven, de rasgos suaves tirando a infantiles, y personalidad entusiasta, he visto cómo diversos jefes y jefas me han tratado de forma protectora, paternal (maternal!!), condescendiente unas veces y muy amable otras. Esto me ha pasado con jefes italianos, españoles, escoceses, estadounidenses, hombres y mujeres de edades variadas. Ante esto yo puedo reprimir lo que provoca esa reacción en mis jefes: vestirme y peinarme de otra manera, adoptar un tono más frío. A lo mejor me toman más en serio. A lo peor caigo mal. Puedo favorecer los rasgos que provocan esto. Supongamos que mi jefe me llama con un diminutivo: ¿lo corrijo o lo dejo pasar? Parece algo tonto, pero ¿qué va a pasar el día que le diga a, un suponer, el director del instituto, que quiero coordinar un proyecto educativo importante? ¿me tratará como a un adulta responsable o como a una cría de cuarto de la ESO? ¿Y si un padre me amenaza? ¿Me conviene despertar los instintos de protección de jóvenes doncellas de ese director?

Lo importante es que mi margen de elección es estrecho, y que desde la primera vez que me dijeron que estaba muy guapa, la primera vez que me pusieron unas medias, la primera vez que observé que había elecciones de niño y elecciones de niña, sé que las posibilidades que se me abren son distintas, peores, y más impredecibles.

Ante esto, creo que es importante como feminista reaccionar con empatía ante las decisiones de las demás mujeres. Mucha gente que conozco, particularmente chicas adolescentes, critican a otras mujeres por conductas como la promiscuidad, el amor romántico, determinadas maneras de vestir, etc. En realidad, esas mujeres no tienen elección. O sí la tienen, pero no lo saben. O saben que la alternativa es peor. En cualquier caso, yo no soy quién para juzgar cómo sobrevive cada una a su particular campo de internamiento.

Breve historia del feminismo: preguntas.

Cuando dividí en tweets una breve historia básica del feminismo, un par de personas me hicieron algunas preguntas que era difícil contestar en uno o dos tweets. Prometí una respuesta, o no me quedé a gusto con la que di, y aquí están los temas que surgieron.Mis disculpas por no presentar enlaces a los tweets correspondientes, pero el archivo de Twitter está un poco tonto hoy.

@akavania planteó dos cuestiones: primera, que si alguna vertiente feminista tiene el cuenta las diferencias biológicas y neurológicas entre hombres y mujeres, y en segundo lugar, lamenta que la sociedad ignore dichas supuestas diferencias en aspectos como las cuotas, las listas cremallera… en suma, en la paridad obligatoria.

A la primera pregunta, la respuesta es que, que yo sepa, sólo algunas feministas radicales han defendido cierta superioridad femenina basada en las diferencias Sencillamente, que para la supervivencia de la especie necesitamos úteros y semen o cigotos clonados, lo que hace al varón prescindible. Algunos estudiosos de la masculinidad, como Michael Kimmel, se han referido a la forma en la que la sociedad modifica las tendencias agresivas que la testosterona produce en hombres y en primates macho. La conclusión feminista suele ser que las diferencias biológicas se sitúan en un amplio espectro, es decir, que las mujeres no son una esfera y el hombre otra, sino que más bien somos como dos abanicos superpuestos. La existencia de mujeres en el ejército, por pocas que sean, y de hombres tímidos, descarta que haya algo “natural” en la personalidad, menos de forma universal. Por otra parte, cualquier característica que se haya atribuido a uno u otro sexo históricamente han variado de una cultura a otra. Incluso el concepto occidental de “instinto maternal” entendido como un deseo de tener hijos y un amor sentimental hacia los mismos no es más antiguo que la Revolución Industrial y no se da fuera de Occidente (ver “Global Woman” en bibliografía, o casi que no, porque es tela de deprimente).

Respecto al tema de las cuotas y la paridad, tengo dos opiniones. Una, que no tengo opinión, que me importa poco. Dos, que si me importa poco es porque es una preocupación muy característica del feminismo de segunda ola (recordemos: las mujeres como yo queremos tener los mismos derechos y posición social que los hombres blancos, sanos, relativamente ricos, y que son o aparentan ser heterosexuales). Me resbala cuánto poder político tengan las mujeres ricas, y si su poder político es causa de resentimiento entre los hombres en general y las mujeres pobres o sin poder, más vale que las mujeres ricas alcancen el poder por sus propios medios o que pongamos las ayuditas y los escaloncitos muy abajo en la escala (por ejemplo, ayudas especiales para mujeres muy pobres).

@bagaudas pregunta si estoy de acuerdo con todo lo que ha defendido la tercera ola. No, y además, sería tan imposible como ser un socialista que esté de acuerdo con todo lo que haya dicho cualquier autodenominado socialista en todo el planeta en los últimos doscientos años. El feminismo es un movimiento muy amplio.

Además me pregunta que cómo puede ser que creamos que estamos en un mundo hostil a la mujer cuando la mayoría de asesinados, presos, víctimas de crímenes violentos, sin techo, suicidas, y víctimas de accidentes laborales, y demás violencias, sean hombres.

Como dicen por ahí, “la culpa es del patriarcado”. El patriarcado es al machismo lo que el capitalismo es a la pobreza. Es decir: es una macro-estructura que no sólo define la falta de poder de la mujer sino también qué es la feminidad, qué es la masculinidad, y las relaciones de poder entre los hombres. A los hombres se los engaña con la idea de que si son machos, pero machos machos de verdad, conseguirán por fin ser el Macho Alfa, el coche, la moto, y el chalet en Torrevieja (Alicante). Y por fin estarán fuera de todo peligro, ellos y su masculinidad. Es mentira, es el timo de la estampita, y algunos hombres (ya mencioné a Kimmel) y bastantes feministas (como las radicales más pacíficas) llevan algunas décadas intentando desmontarlo.

En fin, al grano: lo más fácil de explicar son los accidentes laborales. Primero, a los hombres se los educa desde bebés en ser irresponsables y en despreciar el peligro. También en la inferioridad de la mujer. Luego, cuando las mujeres quieren ser mineras, bomberas, obreras de la construcción, soldados o policías, los propios hombres les niegan la entrada en esas profesiones, o se la ponen difícil.

Los delitos violentos, los homicidios y los presos forman parte del mismo problema: la criminalidad. La respuesta es la misma: quienes cometen esos delitos son mayoritariamente hombres. ¿Y por qué? Mi intuición personal es que la sociedad occidental ha creado en la mujer conductas que están medicalizadas (depresiones, trastornos de la conducta alimentaria, hipocondría, cansancio crónico, debilidades variadas) y en el hombre, conductas violentas, criminalizadas. En un universo paralelo, al adolescente agresivo se lo mandaría al médico.

Por otro lado, un hombre que agrede a otro suele agredir a un desconocido. La violencia sistemática contra el hombre se da más hacia menores, discapacitados, enfermos mentales, o en ambientes cerrados como la cárcel o el ejército. En cambio, las agresiones hacia mujeres lo son normalmente específicamente porque son mujeres: violaciones, abusos, o violencia en el entorno familiar. Está destinada a controlarlas y lo hace muy eficazmente. Pregunta en un aula de 1º de carrera de cualquier universidad cuántas chicas tendrían miedo de darse una vuelta solas por la noche, y cuántos chicos. Los chicos también corren peligro, pero no se sienten controlados.

Sobre el suicidio, no lo sé, y me gustaría conocer una explicación. Sé que es cierto que los hombres se suicidan más a menudo que las mujeres y me sorprende, porque las mujeres tienden a actuar más “hacia adentro” (autolesiones, por ejemplo) que hacia afuera.

Frente a esto, ¿por qué aún así creemos que vivimos en un mundo hostil a la mujer? Por lo ya dicho sobre la violencia sistemática, y porque relativamente hablando, no tenemos ni el dinero, ni las tierras, ni los demás medios de producción, ni el poder político, ni los medios de comunicación de masas.

El próximo, bibliografía recomendada. Ahora, ¿alguna pregunta más?

Breve historia del feminismo

El 10 de Septiembre, aniversario de la muerte de Mary Wollstonecraft, puse en Twitter una breve historia del feminismo con el hashtag #feminismo101, acompañada de la advertencia de que mi punto de vista es fundamentalmente anglosajón, porque esa es la formación que he tenido. Hay más teorías y escuelas, fundamentalmente francesas.

Como muchos movimientos políticos, el feminismo ha pasado por fases que a veces son contradictorias entre sí. Algo domina al principio: la clave es que se ha preocupado durante unos dos siglos (desde finales del XVIII) sólo por las mujeres burguesas. Por lo tanto, el “pecado original” no ha sido atacar a los hombres, sino ser un movimiento discriminatorio contra muchas mujeres.

Aunque hay precedentes más antiguos, las primeras reivindicaciones, en los siglos XVIII-XIX las reivindicaciones fueron: el voto, el acceso a la educación y a las profesiones, y la propiedad. Un malentendido común es que se pedía la “incorporación al mercado laboral”. Esto es una simplificación. Las mujeres trabajaban en la industria, la agricultura, el servicio doméstico y alguna otra tarea más. Siempre fuera de la clase media. Las primeras feministas no defendían mejores condiciones o igualdad salarial con los hombres para estas mujeres.

La sociedad del siglo XIX aplicaba un triple estándar: por un lado, estaba su construcción de lo masculino. Y por otra parte, se predicaba un naturaleza completamente diferente para las mujeres obreras y para las burguesas. El ideal femenino tenía características incompatibles con estudiar o con ser profesional: inocencia sexual, ingenuidad, pasividad, ausencia de instintos animales como la violencia, falta de competitividad, fragilidad física, hipersensibilidad, miedo, espíritu de sacrificio, domesticidad. Las burguesas feministas rechazaron la feminidad de su tiempo sin atacar la contradicción que era la existencia de lecheras, mineras, cocineras, etc.

La reclamación de derechos civiles también beneficiaba a las mujeres ricas. En aquel momento y hasta bien entrado el siglo XX, las mujeres casadas no eran personas ante la ley. Sus propiedades, y su salario caso de tenerlo, pertenecían a su marido. Para solucionar posibles injusticias, hubo dos corrientes que se llevaron mal entre sí: la defensa del divorcio y la defensa de la personalidad ante la ley de la mujer casada.

A la larga, la primera oleada tuvo éxito. Sólo 5 naciones niegan hoy los derechos civiles básicos.

En los 50-60, surge el “Feminismo de 2º generación”. Simplificando, mujeres blancas, ricas, heterosexuales reclamaron la igualdad social con los hombres blancos, ricos y heterosexuales. Aunque tenía buenas intenciones y consiguió algunos resultados muy positivos, fue profundamente racista y clasista, a veces por omisión y otras veces activamente. Resulta algo embarazoso leer en algunos de sus textos principales cómo para que las madres salieran a trabajar, se presupone un servicio doméstico de mujeres negras (en Estados Unidos) y/o pobres (en todas partes). La domesticidad es un concepto muy atacado y se propone que es una trampa para mantener a las mujeres alejadas del mundo laboral y económico. También se ataca la feminidad tal como se entendía en aquel momento: coquetería, suavidad, romanticismo, instinto maternal.

El feminismo original no había hablado de sexo, excepto en casos contados para referise al control de la natalidad. En la segunda ola, las actitudes respecto al sexo son variadas, aunque tienden a ser positivas. Rechazar la coquetería no es rechazar el sexo.

En los años 70 la cosa empieza a ponerse complicada cuando aparecen dos movimientos contra las limitaciones del feminismo de 2º generación: el womanism (“mujerismo”) y el feminismo radical. Es importante recordar que la década de los 60 es la de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos (donde hasta 1965 había un régimen muy parecido al apartheid) y que en los 70 tienen lugar muchas reivindicaciones por los derechos de los homosexuales.

El womanism se resume fácil: el feminismo es racista, y todas las mujeres blancas se benefician del racismo. Como mujer blanca, leer a autoras mujeristas me da la sensación que imagino que deben sentir los hombres cuando oyen hablar de feminismo: una vaga sensación de que me están acusando de unos actos de violencia que no he realizado yo personalmente. Aquí se explica que la feminidad no ha sido inventada sólo por oposición a los hombres, haciendo de las mujeres anti-hombres (no-violentas, no-fuertes, no-sexuales, etc, etc) sino que además se crea por oposición a la mujer de cualquier otra raza, que se convierte en todo lo que interesa a los blancos, hombres y mujeres: no es delicada, ni frágil, pura o inocente, tiene unos irreprimibles deseos sexuales…

El feminismo radical es otra cosa. Las principales voces son lesbianas que reaccionan en contra de los ideales masculinizados de la 2º generación, que había caído en la trampa de aspirar excesivamente a lo masculino. Si antes se quería “ser como hombres”, las radicales querían lo contrario: evitar todo lo masculino. El movimiento era (es) provocativo, a veces anti-heterosexual, a veces misándrico, a veces anarquista y otras de izquierda. No todas sus propuestas son serias ni viables, sino que buscan hacer pensar. Algunas radicales piensan que la feminidad es una estrategia de supervivencia en un mundo hostil a la mujer, y su opinión sobre la domesticidad es parecida a la de la segunda ola: no, gracias. Comparte con el womanismo la búsqueda de un modo-de-ser-mujer nuevo, libre, algo más que un “quiero los derechos de los hombres”.

La mejor herencia del feminismo radical es su anticapitalismo, y la idea de que los diversos sistemas de opresión están interconectados. Por ejemplo: el hombre primero determina que las mujeres deben pertenecer a los hombres, y a cada hombre los hijos de su mujer o mujeres. De ahí se deriva por una parte la propiedad, y la idea accesoria de que los ricos son mejores y mandan sobre los pobres, y por otra parte, la idea de que los más mayores mandan sobre los más jóvenes. Lo siguiente puede ser la lucha por el territorio, las cosas, o las mujeres de los demás hombres. O un ejemplo positivo: las mujeres deberían sentirse unidas entre sí y debería haber más solidaridad entre ricas y pobres, pues sus problemas son muy diferentes pero el “enemigo común” es el patriarcado.

La tercera ola, por último, quiere ser un movimiento global que supere los errores de la segunda. Empieza entre finales de los 80 y principios de los 90. Se asume que si no luchamos contra todas las desigualdades a la vez, sólo estamos manteniendo un equilibrio violento y frágil. Si la sociedad tiene forma de pirámide escalonada con los hombres blancos y ricos arriba, y las mujeres como yo en segundo lugar, no podemos desear una pirámide truncada con los hombres a nuestra altura: tenemos que derribar toda la pirámide entre todos.

Los principales intereses de la tercera generación son la violencia de género, la violencia sexual, las alternativas a la familia nuclear, la mujer en el 3er Mundo, y el colectivo LBGT. Se piensa que la feminidad es una construcción social, pero ni positiva ni negativa a menos que atrape o sea impuesta, al igual que la domesticidad.

Quienes critican el término “feminismo” aunque estén a favor de la igualdad de hombres y mujeres suelen malentender “1º generación”, un movimiento superado porque funcionó, y dicen “¡pero si ya hay igualdad!”. Pregúntaselo a, no sé, una familia pobre en el sur de la India a la hora de decidir cómo reparten la carne y cuántos años van a la escuela sus hijas. Otros malentienden “feminismo radical”, es decir, que todas creemos que la mujer es mejor o que la convivencia es imposible. Nada más falso. Claro que hay feministas radicales, pero también hay muchas que no.

En otros dos posts, pronto: preguntas surgidas de Twitter, y lecturas recomendadas.