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Cómo tener un sistema escolar bilingüe que funcione

La implantación del bilingüismo en los sistemas educativos públicos españoles está muy discutida por su implantación irregular y apresurada, además de por los resultados que produce. Se ha dicho, entre otras cosas, que perjudica a la adquisición de contenidos y competencias en las materias no lingüísticas; por entendernos, que se está dedicando al inglés un tiempo y unas energías que se le quitan a las ciencias, etc., y que, al no ser los pobres niños las “esponjas” que nos imáginabamos, aprenden menos que antes.

No es mi intención criticar el bilingüismo, al menos no directamente, sino indicar de dónde surge este método de enseñanza y si podría llegar a funcionar. Veamos qué tienen los sistemas de éxito. La mayoría de las escuelas bilingües del mundo son privadas. Por ejemplo, los colegios franceses y alemanes diseminados por el mundo son una iniciativa cultural pensada, en principio, para que personas con estas lenguas maternas puedan escolarizarse en las mismas. Si no eres francés o alemán (o imagino, también austriaco, o belga), tienes que pagar tasas. Otros colegios en lengua extranjera son los que usan la lengua de la metrópolis en ex-colonias; en la India hay colegios en lengua local y colegios en inglés. Tuve una amiga escolarizada en la India con monjas irlandesas. Y luego tenemos el caso de la educación pública en zonas del mundo donde la población es bilingüe, como Cataluña. Es decir, si empezamos por las características del alumnado, lo tenemos de entrada seleccionado fuertemente motivado por el ambiente o por sus familias. ¿Podría funcionar aplicado de manera global, a alumnos sin seleccionar? Este parece el primer problema: hay que encontrar formas de motivarlos, a ellos y a sus familias. Y hay que trabajar desde la premisa de que muchos alumnos no van a tener esa motivación fuera de la escuela. El trabajo de clase, junto con los deberes, va a a ser todo lo que se haga. Por eso, si no se hace un método de inmersión desde muy pronto, desde Infantil o primero de Primaria, será importantísimo que la escuela facilite refuerzos, desde apoyo en el centro a actividades lúdicas y extraescolares.

Hay una cuestión complicada que es la selección interna del alumnado cuando un centro ya es bilingüe. Tenemos dos modelos, y grados entre ellos, desde una sola línea sí y varias no, hasta todos bilingües excepto el alumnado con dificultades, apoyo, diversificación, etc. Aquí no tengo una opinión hecha pero como soy partidaria de los cambios lentos optaría por el modelo de una sola línea para empezar y no ampliaría hasta pasada por lo menos una generación. ¿Que esto segrega? ¿Lo decimos de Apoyo, de Diversificación, de tener opciones de ciencias y letras en la enseñanza obligatoria, de religión, con la misma energía? Me resulta curiosísimo ver a defensores de la materia de religión, necesariamente optativa, criticar el bilingüismo por segregador. Y qué decir de la segregación por sexos.

Hay algo también muy importante en la actitud de los profesores: no naturalizar las clases particulares y las academias. No se puede pensar, ni desde Lengua Extranjera ni desde las materias no lingüísticas impartidas en la misma, que “el nivel” de nuestro idioma va a ser que alcanza, digamos, el 40% más avanzado de la clase, y que el 20% de peores resultados, que espabile. En esto como en todo, pero aquí es aún más apremiante porque estamos hablando de la herramienta necesaria para empezar siquiera a aprender.

Sobre ese papel de la lengua como herramienta, hay estrategias que hacen el proceso de adquisición más lento pero que evitan o reducen el riesgo de que los alumnos no aprendan matemáticas o naturales: utilizar la lengua extranjera para todo lo que no es estricta transmisión de conocimientos, usarla para dar clase un día en semana o en los repasos… hacer, en suma, una aplicación parcial y siempre para cosas que ya se trabajaron en la lengua materna del alumnado. Esto obliga a aumentar la cantidad de recursos; por ejemplo, si usamos libro de texto, o se usan dos, o se suplementa el que haya con materiales en el otro idioma. Este tipo de decisiones no le corresponden a un profesor, sino a un equipo de coordinación del bilingüismo para que no vayamos a una velocidad distinta en cada materia.

Ahora lo más jugoso: la formación y condiciones del profesorado. Lo primero es que tiene que ser voluntario, no puedes obligar dar clases bilingües, y con una formación excelente en el idioma en cuestión. “Excelente” quiere decir un C1 por lo menos.

Paréntesis explicativo: certificar supone varios problemas. Primero,  la mayoría de Escuelas Oficiales de Idiomas, que son de la mejor enseñanza de idiomas de este país, no certifican más allá de un B2 a pesar de que exigen un estándar bastante duro, pero eso es reformable. Segundo, algunos títulos que se dan por válidos son demasiado bajos.El First Certificate certifica un B2 pero es un examen fácil que no capacita para algo tan complejo como dar clase. Esto se resolvería dando por buenos solo los títulos de la EOI, que al fin y al cabo permite el examen de alumnos “libres”.

Para que entendáis porqué C1 os voy a poner algunos indicadores de la diferencia entre B2 y C1. Los he sacado de una guía oficial y traducido:

B2: Puede dar descripciones claras y detalladas de una amplia variedad de temas de su interés, expandiendo y apoyando ideas con puntos secundarios y ejemplos relevantes.
C1: Puede dar descripciones claras y detalladas acerca de temas complejos, desarrollando puntos concretos y redondeando con una conclusión apropiada.

Muchas diferencias en los descriptores oficiales se centran en ese “…sobre temas de su interés” frente a “…temas complejos”. La filosofía es un tema complejo, pero también lo es enseñar a sumar. Y los profesores actuamos ante muchos públicos diversos al cabo del día, ¿o te da igual dar clase en 1º A y en 3ºB? . Os pongo un ejemplo de estrategias de comunicación:

B2: puede corregir sus errores si se hace consciente de ellos o si han llevado a un malentendido. Puede llevar un listado de “sus errores favoritos” y repasarlos conscientemente.
C1: Puede recomponer el discurso si encuentra una dificultad y reformular lo que quiere decir sin interrumpir del todo la fluidez discursiva.
Sobra cualquier comentario, ¿verdad? Y si no tenemos suficientes profesores habilitados, se implanta el sistema más despacio. O se ponen incentivos económicos, verás como a todo el mundo le entran ganas de estudiar.
Los profesores seleccionados tendrían entonces que hacer un curso sobre la didáctica de su materia en lengua extranjera, dividido en una parte general (didáctica y metodología de la enseñanza bilingüe) y una específica (conocimiento de su materia en lengua extranjera). Ese curso debería ser de bastantes horas, y al menos en parte debe ser presencial. Después, debería haber una reducción horaria para preparar materiales y coordinarse con el equipo de bilingüismo del centro. Este equipo, dirigido por un profesor de idiomas, sería responsable de cuestiones como las modificaciones que se hagan a la programación de lengua extranjera para acomodarse a las necesidades de las otras asignaturas. Por ejemplo, supongamos que se va a trabajar la alimentación en Francés y en Naturales: hacerlo a la vez, o justo antes en Francés, y de forma coordinada.
Por último, me he dejado lo primero: qué queremos conseguir con el bilingüismo. Hablantes bilingües no, eso es otra cosa. Queremos hablantes fluidos, que alcancen una competencia razonable (digamos entre un B1 y un B2, depende del hablante), y que hayan interiorizado que los idiomas son una herramienta de comunicación que necesitamos todos y que enriquece la vida, no un lujo para los cuatro raros que van a academia. Tal vez es un poco triste que haga falta dedicar tantos recursos a que los niños y adolescentes aprendan esa lección.

 

 

Educación en Alemania (entrevista a Farándula)

Hace unos días me llamó la atención un tuit sobre las dificultades para la escolarización de una niña española en Munich. Lo vi como una oportunidad de comparar sistemas educativos, si a la familia le parecía bien, y aquí tenéis una entrevista a la madre, que nos da todo lujo de detalles sobre cómo funciona la educación en Baviera, o al menos el acceso a la misma.

 ¿En qué parte de Alemania estás? ¿Hace cuánto tiempo que te fuiste?
Vinimos a Múnich hace apenas 11 meses, pero con tantos cambios se me ha hecho largo.

¿Cuántos sois en tu familia? ¿Qué edad tenían los niños cuando llegasteis a Alemania?
Somos tres: mi marido, mi hija y yo; ella cumplió 11 años al poco de llegar.

¿Qué le pareció al principio la idea de irse a vivir allí?
No se lo tomó nada bien. Intentamos mentalizarla, pero no hubo manera, yo creo que aún no se ha hecho a la idea.

Háblanos un poco de ella: sus gustos, sus estudios en España…
En España tenía muy buenas notas, aunque más por insistencia nuestra que porque le guste especialmente el estudio. Adora los videojuegos, antes quería diseñarlos y últimamente quiere ser youtuber, como todos. Siempre le gustó el trabajo artístico y procuramos fomentar esa afición, dibuja muy bien y me ha preguntado si se puede vivir de ello. Intenta vender todo lo que hace: pulseras, papiroflexia, pixelart, dibujos… siempre quiere hacer dinero, supongo que porque lleva toda la vida oyendo nuestras quejas de lo caro que es todo.

Hablemos de educación en Alemania. Aquí en España hay pública, privada y concertada. ¿Cómo funciona allí ese tema?
No existe un “sistema educativo alemán” como tal. Cada Bundesland (estado federal) es soberano en materia educativa y puede haber grandes diferencias entre ellos. En Baviera, donde vivo, la mayoría de centros son públicos (estatales o municipales, según quién los financie) y en general gozan de buena reputación. Quienes eligen privados suelen hacerlo movidos por su filosofía de enseñanza, motivos religiosos o porque ofrezcan alguna ventaja especial (determinado idioma, grupos reducidos, atención especializada a problemas de aprendizaje), no porque consideren el nivel de los públicos inferior.

Los centros privados pueden ser de dos tipos, centros “reconocidos”, que siguen el currículum bávaro, tienen los mismos requisitos y garantizan la misma titulación que los públicos; y centros “aprobados”, con modelos pedagógicos “alternativos” (Montessori, Waldorf) o que otorgan titulación propia como el bachillerato europeo, algunos bilingües y escuelas internacionales. En estos los alumnos deben realizar pruebas externas al finalizar sus estudios para obtener el título alemán de secundaria y el de bachillerato, que da el acceso a la universidad. Concertados como los de España no hay, pero hay algunas ayudas estatales a esos centros y ventajas fiscales a los usuarios. Curiosamente, pese a que aquí los sueldos y el nivel de vida son muy superiores, el coste del colegio privado no es mucho
mayor que en España, supongo que por la fuerte implantación del sistema público.

Nuestro interés es la atención a la diversidad y las medidas que se toman para ello. ¿Qué medidas se toman en Alemania para los alumnos con dificultades?
Es un tema complejísimo debido que hay muchas vías, basadas en la idea de un “itinerario educativo individualizado”. Esto suena muy bien,  pero en la práctica consiste en separar a los alumnos desde etapas muy tempranas; aunque se habla con los padres, la decisión final no depende de ellos ni del niño.

La escuela comienza a los 6 años. Los niños deben pasar una “prueba de madurez” con  en entrevistas, pequeñas pruebas y un reconocimiento médico. Si consideran que el niño no está maduro para la escuela, pueden retrasar un año su ingreso. Los alumnos con dificultades de aprendizaje o socialización (por ejemplo, algún nivel de autismo), con déficit motórico, ceguera o sordera, deben acudir a un centro de educación especial, Förderschule, con apoyo específico hasta secundaria y formación profesional. Algunos institutos tienen proyectos de inclusión donde no se realiza esta separación. Desconozco si existe algo concreto para los alumnos superdotados.

Los alumnos con enfermedades crónicas que requieran tratamiento permanente (incluyendo TDAH, asma, diabetes, alergias severas, epilepsia, anorexia…) o largas hospitalizaciones (por ejemplo, tras un accidente, cáncer, problemas cardíacos), son enviados a la Schule für Kranke, de enseñanza semipresencial. Sobre la dislexia, conozco un caso de madre e hijas disléxicas, brasileñas pero germanoparlantes, en secundaria ordinaria. La madre estaba muy enfadada porque en su país los profesores sabían enseñar atendiendo al problema particular de su hija y aquí había una incomprensión total.

Creo que el sistema genera unas expectativas muy concretas sobre lo que se puede esperar de los alumnos de cada tipo de centro, por lo que es posible que carezcan de medios o de formación pedagógica para atender lo imprevisto; son poco dados a hacer excepciones o probar cosas nuevas. La timidez y ser poco participativo en clase se valora negativamente.

Respecto al rendimiento académico, existen clases gratuitas de refuerzo escolar y apoyo
psicopedagógico por las tardes, generalmente fuera del cole, llevadas por asociaciones y
financiadas por el Estado. Allí donde existe Ganztagschule, esto es, clases de 8 a 15:30 con  comedor (algo relativamente reciente, la primaria y los primeros años de secundaria suelen ser de 8 a 12:30 sin comedor, con los consiguientes problemas de conciliación) suelen tener algunas horas donde los niños se dedican sólo a estudiar o hacer ejercicios. Todos los colegios cuentan también con un trabajador social unas horas a la semana.

¿Hasta qué edad es obligatoria la educación? ¿Cómo son las etapas o ciclos?
La educación obligatoria básica termina en 9º curso, con 15 años, pero es obligatorio realizar después o un curso de un año de preparación para el trabajo, o tres años de
formación profesional, o seguir estudiando por otras vías hasta los 21 años. Primaria empieza a los 6 años y abarca de 1º a 4º; secundaria de 5º a 9º o 10º, según el
instituto (hay de tres tipos); y el bachillerato de 11º a 12º curso. Es importante que no todas las vías de secundaria ofrecen las mismas posibilidades.

Paralelamente se imparte la famosa formación profesional dual con prácticas en
empresas, que deja muchísimas plazas sin cubrir, y la formación profesional básica, desde los que se puede llegar a distintos tipos de formación profesional media y superior. A la universidad y otros estudios superiores que en España serían universitarios,
(Fachhochschule, Bellas Artes, Arte Dramático, música) sólo se accede por Bachillerato (Abitur) o por formación profesional superior, esta generalmente para carreras de una rama concreta. También hay escuelas para adultos y a distancia donte obtener el
bachillerato y pruebas de acceso externas.

¿A partir de qué edad se separa a los alumnos en la ruta universitaria y las, digamos, alternativas? ¿El camino es reversible? ¿Qué criterios se usan para la segregación?
A los 10 años, cuando terminan cuarto de primaria y pasan a 5º, que ya es secundaria. Según la recomendación de los profesores y la nota media en lengua, matemáticas y sociales, los niños irán a un instituto u otro, cuyo contenido se orienta a la universidad (Gymnasium, hasta 10º y acceso directo a bachillerato), la formación profesional (Realschule, hasta 10º, con requisitos especiales para acceder a bachillerato) o la formación profesional básica (Mittelschule, antiguamente llamados Hauptschule, hasta 9º). Los dos primeros permiten obtener el título de secundaria al terminar 10º, el Mittelschule expide un título propio en 9º, tras el que puedes hacer una formación profesional básica. Los cambios de uno a otro son posibles, pero muy difíciles según pasan los años, siempre
condicionados a la nota media obtenida en alemán, matemáticas e inglés y requieren
emplear más años en prácticamente todos los casos.

Desde el Realschule es posible cambiar al Gymnasium con muy buenas notas en 5º
o 6º, pero hay que repetir curso.  Puede darse el camino inverso, Gymnasium a
Realschule, pero en ese caso es voluntario. Tras terminar la Realschule pueden pasar a la formación profesional superior; para acceder a bachillerato, tienen que repetir 10º en el Gymnasium, hacer un curso puente específico, o tener media de 9 o 10 si están en la rama de idiomas.

Desde el Mittelschule al Gymnasium sólo puedes cambiar si terminas 5º con media de
notable y además repitiendo; al Realschule entre 5º y 6º con notas algo inferiores. A partir
de 6º sólo queda la opción, siempre con nota mínima de acceso, de ir, o bien a una
“escuela de negocios” (Wirtschaftsschule) o a una clase especial dentro de algunos Mittelschule (M-Zug), de 7º a 10º. En ambos se obtiene el título de secundaria, por
lo que también podrías acceder a bachillerato, pero en ese caso se exige hacer el curso
puente y una recomendación de tu centro anterior.

Siempre es posible la entrada directa en cualquier curso e instituto pasando exámenes de acceso externos y periodos de prueba; pero, obviamente, si has estado recibiendo una educación de menor nivel, difícilmente aprobarás, por mucho que fueras “cabeza de ratón” en tu centro. Todo esto supone una inestabilidad emocional y una presión enorme para los niños, ya que acceder a la Universidad partiendo del Mittelschule puede implicar pasar por varios centros entre los 11 y los 18 años, además de necesitar más años para el mismo título. La separación temprana es el aspecto más criticado por los padres y en otros estados alemanes se han unificado Mittelschule y Realschule o han aumentado primaria hasta sexto. Existe además una clarísima correlación entre nivel socioeconómico familiar, origen y tipo de instituto. El 68% de los alemanes de clase alta va al Gymnasium, frente al 14% de los de clase baja. Las diferencias socioeconómicas entre alumnos con Migrationhintergrund (al menos un progenitor extranjero) son similares, con la diferencia de que la mitad de los extranjeros de Baviera pertenece al nivel económico inferior. El 25% de los extranjeros acude a centros privados.

¿Cómo se enfrenta la educación alemana a la inmigración? ¿Cómo ha sido el proceso de tu hija?
En el consulado no existe asesoramiento en materia educativa y antes de venir me
informé como pude por internet, preguntando en los Gymnasiums (ya que mi hija tenía unas notas muy buenas y por edad debía entrar en secundaria), y en el servicio de información a extranjeros de la Consejería de Educación bávara. En los Gymnasiums, me dijeron que no dan valor al expediente académico español y no saber alemán se trata como si no tuviera las competencias correspondientes, incluso en matemáticas, por ejemplo. En la Consejería me confirmaron que los niños sin idioma deben pasar por una “clase de transición”, Ü-Klass, para aprenderlo. Están siempre en una Mittelschule sin ninguna clase en común con otros niños. En teoría, tras el periodo de transición, te dan unas notas con las que podrías pasar a los otros institutos. Me lo vendieron como una cosa muy positiva y me resigné.

La enviaron a un instituto a una hora de distancia de mi casa, con clases de 8 a 12:30 y
un horario normal, pero al preguntarle a ella vi que nunca se cumplía. Se juntaban 25 niños entre 8 y 13 años. No había libros ni deberes, solo traía manualidades y a veces una lista de palabras sobre un tema. Una vez los tuvieron media mañana haciendo ejercicios para aprender a contar. También hacían muchas excursiones. Mientras yo avanzaba a buen ritmo en la universidad popular, mi hija no pasaba del “Entschuldigung” y olvidaba lo aprendido en primaria; si me hubieran dejado, habría pasado del colegio para llevármela conmigo a clase de alemán.

Hablé con la profesora, en mi alemán rudimentario, porque ella apenas sabía ningún otro idioma. Defendió su sistema de enseñar alemán a base de listas de vocabulario, y me explicó que además de las diferencias de edad, allí había niños que nunca habían ido al
colegio y no sabían leer ni escribir; otros con traumas (por ejemplo, llegados a Alemania
escondidos en un container) y problemas psiquiátricos importantes, además de vivir la
mayoría en situación de pobreza. Comprendía que el contexto no era el mejor, pero se
supone que estaban allí para aprender alemán y aquello no funcionaba, era más un
centro de día para tener a los niños entretenidos que uno de enseñanza. Me enteré de que no era una medida breve, de emergencia, puesto que muchos pasaban allí hasta dos años. Visto el panorama, busqué un profesor particular y, tras mucho discutir, conseguí el
cambio a una clase regular de un Mittelschule cercano a casa, con un nivel bajísimo y sin
apoyo, pero que al menos imparte materia y lo hace en alemán. En los seis meses de curso que quedaban avanzó mucho con el idioma y aprobó todo salvo lengua.

Hay dos programas experimentales de clases intensivas de alemán con integración progresiva de los niños en otras materias junto a los demás alumnos: SPRINT en Realschule e In-Gym en Gymnasium. Para el primero me dijeron que no, una porque mi hija aún no sabía suficiente alemán (?), para el segundo el requisito era estar ya matriculado como “alumno invitado” en otro Gymnasium, que, como dije al principio, es imposible porque no te aceptan si no hablas alemán. Es decir, un círculo vicioso que siempre te deja fuera.

¿Cómo ha encontrado tu hija el sistema en cuanto al trato? ¿Es fácil integrarse
socialmente, hacer amiguitos?
Debido a los dos cambios de escuela y la barrera idiomática ha sido complicado, pero en
el último centro hizo un par de amistades. Obviamente, que nosotros mismos no
tengamos trato con familias alemanas, pues nuestro entorno personal y laboral no lo
favorece, es una desventaja. También existen en todos los barrios los Jugendtreffpunkt,
puntos de encuentro para niños y jóvenes donde no se permite la entrada de padres: tienen cafetería, juegos de mesa o sillones para simplemente quedar allí y charlar con tus amigos.. Hay puntos de encuentro específicos para familias con niños pequeños (Familientreff) y alguno más general (Mehrgenerationenhaus). Suelen dirigirlos asociaciones y tienen un componente lúdico y social fuerte. En general hay muchas opciones, el problema es conseguir forjar los primeros vínculos que te permitan disfrutarlas, aquí a estas edades se espera que los niños no vayan de la mano de sus padres.

En mi opinión, el otro factor que más está dificultando la socialización es internet.
Ella juega online y habla con sus amigos de España todos los días, así que prefiere quedarse en casa y conectar por Skype. Espero que según mejore con el idioma se sienta más segura para hablar con sus compañeros y hacer planes juntos.

Ya has dejado claro cómo funciona la segregación, pero, ¿repasamos lo que no te gusta en este sistema?
Para empezar, no me gusta lo que el sistema hace con los niños en general,
etiquetándolos a los 6 o los 10 años. Eso les afecta a todos; aparte, el caso de mi hija ejemplifica los errores de la atención a extranjeros. A mi hija, por sus notas de España, le correspondía un Gymnasium, pero la separan en una clase-gueto para extranjeros donde ni siquiera aprenden alemán. La clasifican como poco apta académicamente con el único criterio del idioma y además, por su fecha de nacimiento, la hacen repetir 5º. Ahora que está integrada en el sistema regular, solo puede optar, con suerte, a estudiar el doble
y cambiar tres veces de instituto en cinco o seis años si es que quiere ir a la universidad. Que la carencia idiomática repercute en las notas es evidente, y no vería mal unas horas de refuerzo separada del resto (por ejemplo, durante las clases de lengua) o incluso repetir un año si hace falta; entiendo que necesita unos años de adaptación hasta que pueda rendir como en España. Pero esas dificultades son independientes de su aptitud académica, y si le niegan un entorno de inmersión lingüística e instrucción óptimos no hacen sino agravar el problema.

Una funcionaria de la consejería, escandalizada con mis pretensiones, fue particularmente
sincera: “su hija no puede ir al Gymnasium porque bajaría el nivel y perjudicaría a sus
compañeros”. Que ellos estén perjudicando a miles de niños venidos de fuera les importa
una mierda.

He optado por la solución del 25% de los extranjeros de Baviera, que serán los que se lo puedan permitir: entrar a un Gymnasium privado no homologado y confiar en que pase las pruebas externas para el título de secundaria dentro de cuatro años. La ironía es que es un centro bilingüe inglés-alemán.

¿Hay más formas en las que se practica segregación?
La clase de gimnasia suele segregar a niños y niñas a partir de 5º curso, aunque no es de
aplicación obligatoria hasta 7º. A la profesora de mi hija le cayó una bronca de la tutora,
porque un día faltó un profesor, y se le ocurrió hacer la clase con todos juntos. Hay
desequilibrios numéricos importantes entre niños y niñas en las clases, y ningún interés
en corregirlo. No sé si hacen cosas diferentes y mi hija no sabe decirme, pero me parece
llamativo que la felicitaran por ser tan buena deportista (sacó un 10). Si bien en España
siempre hizo deporte en extraescolares, ni es una fuera de serie ni pasó nunca del 7 en
gimnasia.

¿Cuál es la posición de la religión en el sistema educativo?
Es una asignatura calificable, a elegir entre religión o ética. La diferencia es que en algunos centros suele ofrecerse más de una confesión. En el de mi hija había religión católica (mayoritaria en Baviera), evangélica y musulmana. El calendario general de vacaciones escolares se ajusta a las festividades cristianas habituales (navidad, carnaval, pascua), más otras como las vacaciones de otoño, y si se solicita es posible faltar a clase en festividades religiosas propias. El velo está permitido, salvo en clase de gimnasia. Hay cruces en las aulas de los centros públicos. También hay centros privados religiosos.

Dejando de lado estas cuestiones y mirando el currículum alemán más riguroso como si fuera universal, ¿te parece más difícil que el español? Cuál de los dos sistemas es más práctico, más participativo en las técnicas de trabajo? ¿Cuál es más conservador?
Antes que nada, debo decir que a mí no me importa tanto la dureza de los contenidos como el hecho de clasificar a los niños y que ello limite o dificulte sus opciones futuras, especialmente cuando el resultado de esta política facilita el camino a quien de por sí ya parte con ventaja.

Del nivel del Gymnasium solo puedo hablar mirando los libros, que si bien en cuanto a
contenidos son similares a España, me parecen mucho más densos y enrevesados; me recuerdan mucho a mis libros de la EGB. La diferencia fundamental es  que se imparten dos idiomas, y un tercero en la rama de lenguas, normalmente inglés, francés, latín o
español. El buen nivel de inglés, aunque no es ni mucho menos generalizado, creo que tiene mucho que ver con que se viaja muchísimo y con los programas de intercambio, que para esto no ven mal la inmersión lingüística. Antes de empezar la universidad es común irse un año a ver mundo, con tus medios o como Au-Pair. Estás más motivado para aprender idiomas si sabes que los vas a usar.

Del Mittelschule, el instituto de menor exigencia académica, sí puedo contar más: en
Lengua, Matemáticas e Inglés es claramente inferior, incluso ateniéndonos solo a los libros, que tienen mucha más materia de la que se imparte realmente. Son y no son conservadores: es obligatorio usar pluma, pero no tienen inconveniente en recurrir a calculadoras en quinto curso, sin haber aprendido aún a dividir; cosas sencillas se tratan de forma compleja. La morfosintaxis se reduce a marcar con colorines sustantivos y adjetivos, acusativos y dativos, sin explicar qué es cada cual (observar sus relaciones con el verbo, u observar concordancias, es una cosa así como muy innovadora).

Son muy puntillosos con el orden, la puntualidad, la vestimenta, el material (los libros se
dan en préstamo) y la ortografía, todo tiene su valoración específica y van haciendo
pequeños controles, también mandan algún trabajo para hacer en casa. La nota final es
la nota media aunque el alumno haya progresado durante el curso. Esto evita discusiones por las notas, que están muy claras, pero no me parece que reflejen el trabajo realizado durante el año.

Se fomenta mucho la autonomía del niño, aunque yo sufro viéndolo: van solos al colegio
desde los seis años, y si falta un profesor a última hora o hay “ola de calor” (30 grados) los
mandan a casa sin avisar.

Por otra parte, veo muy positivo, además de unas instalaciones acojonantes respecto a los centros españoles (o, al menos, los canarios), el abanico de materias tan amplio que tratan: una la asignatura tipo “pretecnología”, con un taller para trabajar madera, coser a máquina, etc., otra para aprender a cocinar platos sencillos y nutrición básica, con una cocina en el colegio para eso; música y plástica como asignaturas independientes, con dos horas semanales cada una. Se hacen muchas salidas (granja, academia de teatro, cine), y se trabaja mucho el tema de la bicicleta: suelen tener un circuito en el patio para ello, y
dan a los niños un “carné” de ciclista.  Hay optativas de teatro, deportes, etc. Muchos centros tienen acuerdos con las piscinas municipales para dar clases de natación. Me parece que la formación cubre un espectro de habilidades mayor que en España, pero a la hora de la verdad el propio sistema que las imparte no las valora.

Gracias a Farándula por esta visión de un sistema educativo tan diferente del nuestro.

21 días, día 12. El peso de mis bolsas.

Los jueves son el único día en el que tengo que estar en el centro todas las horas: tengo dos clases, una hora de permanencia, el recreo (teóricamente de papeleo; lo dedico a la biblioteca), una hora teóricamente libre y dos clases más. La hora a la que estoy teóricamente libre la tengo reservada para usar la biblioteca, y si descanso es el la que teóricamente estoy haciendo papeleo.

Primero. Todos los miércoles salgo a las dos creyendo que mi trabajo es inútil y todos los jueves me reconcilio un poco con ellos; la verdad es que de 1 a 2, a la quinta hora de clase, ni están ni pueden estar en su mejor momento. Empiezo con los deberes: los han hecho tres personas. Llevan dos semanas con la misma confusión: el primer día de clase del trimestre, les dije que en dos semanas (mañana viernes) tenían que entregar un póster creado por equipos. Eso ha provocado que cada día, todos los días desde entonces, se hagan un lío sobre los deberes que mando un par de veces a la semana, cortos, fáciles e individuales, y El Trabajo De Los Animales, un trabajo amplio, creativo y para hacer en grupo. Me han preguntado cada día cuándo había que entregarlo, cómo había que hacerlo… y ha sido la razón de que no hagan los deberes “normales”, porque no les cabe en la cabeza que ponga dos tareas distintas, una corta para mañana y una larga para dentro de dos semanas. No es una cuestión de que no tengan tiempo de hacerlas (esa no es su protesta en absoluto). Además, me están haciendo unas preguntas muy precisas sobre la presentación. Explico por enésima vez que valoro la presentación y el uso de fotos o dibujos con el 25% de la nota, pero que la técnica es libre.

A continuación remato el vocabulario de las partes de la ciudad con una comparativa entre qué entienden ingleses y americanos por “pub” y “bar” y algunas diferencias entre esos y otros locales de restauración españoles y extranjeros. La semana que viene quiero trabajar con Tom’s Diner y quiero que conozcan de antes la palabra “diner”. Por último, vemos la teoría del presente continuo que el otro grupo de primero vio ayer.

Tercero. Tienen un examen. El profesor que da Alternativa a la Religión en mi tutoría, un 2º, me dice que si le dejo una película de la biblioteca o del departamento de Inglés, que le ofrecí anteriormente. 2º y 4º, regidos por la LOE, tiene una hora de estudio semilibre a la semana; 1º y 3º tienen ética. Él vigila mi examen mientras escojo una película para mi clase. Mientras vigilo el examen, preparo una temporalización de lo que queda de trimestre empezando por tercero. Me veo corta de horas y hay festivos que no me esperaba. Me dicen que piensan asistir a clase en Carnaval y uno me avisa de que va a faltar dos semanas enteras de mayo, para irse al Rocío.

Hora de papeleos. Dedico un ratito a hablar con la profesora de “apoyo” (su materia no se llama realmente así). Los alumnos con peores dificultades, da igual la naturaleza de las mismas, pasan en su aula un número de horas que depende de la gravedad de su caso. Un par de alumnos están allí más de la mitad de la jornada; otros, una o dos horas al día. Podría dedicarse solo a los casos más graves, pero esta compañera llena el “aforo” de su pequeña clase. Hoy faltan muchos, por resfriado, y está prácticamente sola. Comentamos la evolución de tres o cuatro alumnos que tenemos en común.

Paso el resto de la hora rellenando el cuaderno de tutoría. Los tutores tenemos que llevar un registro de qué actividades se han hecho cada hora semanal de tutoría. También tenemos que levantar acta de cada reunión individual con una familia y con alumnos. Yo me he despistado un poco y hace varias semanas que no hago el registro de lo que hacemos en clase. Cojo un calendario y mis apuntes, hago memoria y hala, completo.

Recreo. Hoy hay muchísimo ruido en el pasillo, porque como hace frío, no quieren salir al patio. Hay gente sentada en el suelo comiendo bocadillos y tirando mini tetrabricks al suelo. Después de mucho insistir, se van. Dentro de la sala hay corrillos charlando o trabajando. Una niña de primero de las que vieron las láminas de Lucien Freud vuelve a coger el libro para montar un coro de risitas mientras su amiga estudia, o lo intenta. Cojo el libro y lo meto en un cajón. Si estuvieran calladas me daría igual, lo que no soporto es el corrillo de alborotadores fastidiando a los que trabajan o leen. Un niño que estaba en apoyo mientras hablaba con su profesora me devuelve un cómic que no le ha gustado, y se lleva otro “porque quiere estar siempre leyendo algo”. Espero que disfrute de los monstruitos que se lleva.

Mi hora libre la he usado para poner un examen a cinco de primero que faltaron por enfermedad el día que tocaba. Me hacen más preguntas sobre aspectos nimios del trabajo que me tienen que entregar mañana: en ninguno de los dos grupos han entendido de verdad que la técnica era libre. Mientras hacen el examencito, quiero corregir exámenes pero no me da tiempo: me paso casi toda la hora ordenando papeles, sobre todo fajos de exámenes. Hay cosas que tengo que llevar al departamento, otras a mi casillero y otras me las tengo que quedar yo, y doy unos cuantos paseos cuando los cinco terminan el examen. Los trastos que llevo pesan una tonelada, menos mal que las clases que me quedan son las dos sin radiocassette.

Segundo. Empiezo por preguntarle a la alumna angloparlante si quiere corregir la parte que es tipo test de los exámenes de primero, y dice que sí, bendita sea. Si hacemos una actividad comunicativa me gusta que participe, pero hoy toca algo un poco machacón. Es la primera vez que voy a comprobar que han estudiado los verbos en casa; casi dos tercios los han hecho. El proceso que sigo es darles un grupo de verbos irregulares con algún punto en común (terminados en -t, la vocal se transforma en -o-, etc) en clase. Sólo infinitivos. Pregunto las traducciones al conjunto de la clase. Pongo en la pizarra digital el listado completo, infinitivos, pasados, participios y traducciones, los leo y repiten después de mí. A continuación, los lunes y los jueves voy a (porque se traen el papelito a clase) que se han hecho un pequeño auto-test para ver si los recordaban. Empezamos con los verbos que tienen las tres formas iguales (cut/cut/cut) y hoy tocan los que acaban en -t (bend/bent/bent). No sé si este método va a funcionar, pero de momento tiene un inconveniente respecto al tradicional de darles la lista y preguntar para ver si se la están estudiando: consume muchísimo tiempo. Tardamos media hora entre comprobar si han revisado el primer grupo, y darles el segundo. Esto significa dedicar la mayor parte de las próximas 3-4 semanas a introducir la lista. Creo que va a merecer la pena, pero se supone que tengo que dar un temario de nueve temas en un año y veo claro que voy a tener que sacrificar no ya uno, sino casi seguro que dos. ¿Dar una programación más completa o que se aprendan esta vez de verdad sí los verbos? Ay. De ahí pasamos a las instrucciones de una redacción. Montan mucho alboroto.

Última clase del día.  Repito casi lo mismo que he hecho en la clase anterior, con la diferencia de que ponen más interés pero charlan entre ellos mucho más. Estoy afónica.

En casa, peso mis bultos. 8 kilos sin contar el reproductor de CD.

Horas lectivas: 4.
Horas no lectivas: 1.30
Horas reales trabajadas: 6:30.

21 días, día 2. Lunes de prisas.

Soy una profesora muy poco moderna. Pongo deberes, uso libro de texto… vamos, de lo peor.

Los lunes son el horror porque tengo cinco horas y media seguidas sin ninguna pausa. Tres clases, biblioteca, dos clases. Por lo menos salgo a las dos. Hoy llego un poco antes de la hora, porque necesito que las conserjes me fotocopien el examen que voy a poner a las 9:30 y a las 12. Normalmente hago los exámenes con un poco más de antelación y habría pedido estas copias el viernes, pero la semana pasada fue un poco rara. Dejo el examen (impreso en casa) en la conserjería y me voy a juntar los trastos (libros, bolsas, reproductor de CD) que tengo en la sala de profesores. De paso, dejo una caja grande de magdalenas. En este instituto, hay muchas profesoras que cuando tienen algo que celebrar traen comida, y hoy me apetecía hacerlo a mí. El día empieza bien y la gente me felicita.

Me voy a Tercero. Este grupo es una consecuencia de la LOMCE. Antes, en 3º había dos niveles. El estándar, y “diversificación”, un grupo reducido con dificultades de aprendizaje de distinta naturaleza que pasa alrededor de la mitad de sus horas aparte y la otra mitad, mezclado con un grupo grande. También tienen menos profesores. En mi experiencia, el éxito de Diversificación está en el grupo reducido: alrededor de diez alumnos y ninguno de ellos conflictivo. Desde este año, con la LOMCE, la segregación es triple. Por una parte, “programa de mejora”, equivalente a Diversificación. Por otra, los alumnos que cursan un currículum muy parecido al estándar de siempre. Y un grupo intermedio: los que han escogido “matemáticas aplicadas”. En otras comunidades autónomas, escoger Matemáticas Aplicadas en 3º obliga a cogerlas en 4º e impide acceder a Bachillerato, pero en Andalucía no. De momento, el grupo que tiene matemáticas aplicadas y ninguna otra adaptación reúne a alumnado con alguna dificultad pero no tantas como para entrar en Diversificación, ya que se prefiere que una opción que puede limitar las salidas académicas y profesionales solo la estudie el mínimo posible de alumnos. En mi materia, el nivel en general es bajo (con excepciones) y están muy poco motivados. Muchos tienen el inglés pendiente del año anterior y algunos apenas sabían nada al empezar el curso.

Corregimos deberes. Casi todos los han hecho. Se trataba de un tipo test que repasaba varios temas, y lo corregimos oralmente. Trabajamos con el libro de texto digital sobre un proyector y eso facilita mucho la corrección y la lectura. Tengo que decir una y otra vez (y otra, y otra) que no quiero que me digan solo la respuesta, sino que lean una frase entera cada uno. Suelen leer las palabras de una en una, haciendo largas pausas y esperando que corrija su pronunciación entre palabra y palabra. Hago dos interrupciones: una para reñir a uno que bromea con que una chica es demasiado “de pueblo” para pronunciar bien y otra con un chico que se atasca y lee no con acento español, sino cambiando casi todas las consonantes. “A packet of crisps” se convierte en “A pascket osh crip”. Le hago repetir después de mí, pero se atasca y además habla cada vez más bajo. Lo dejo cuando los demás se ríen. Cuando terminamos de corregir, explico en español un concepto gramatical que no han acabado de entender en uso, hacemos dos ejercicios, pongo más deberes, y me voy un minuto antes de que toque el timbre. Dejarlos solos está prohibidísimo, pero tengo que ir a poner un examen en 2º.

En el pasillo, la jefa de estudios me avisa de que en el recreo va a venir el padre de un niño al que sancioné la semana pasada por una pelea. Eso significa que no voy a poder abrir la biblioteca hasta que resuelva la situación.

Cuando llego a segundo, no han separado las mesas para hacer el examen. No tienen ninguna prisa. Se separan, reparto los fáciles primero y el otro (que jamás llamo “examen normal”) después. Doy instrucciones detalladas en español sobre las preguntas. Me preguntan unas diez veces cómo se hace una de ellas, para mí muy sencilla. Después de que toque el timbre, un niño me dice que no consigue entrar con su usuario y contraseña en el “aula virtual” del instituto. Le digo que ahora mismo no lo puedo resolver.

Clase en 1º. También deberes, un test parecido. Lo han hecho dos tercios de la clase y van leyendo cada uno una frasecita entera sin problemas, menos uno o dos alumnos que también ponen consonantes de más que ni están ahí ni son más fáciles en español. “Do birds…?” es “don bet”. Cuando terminamos con el test, sobran 20 minutos. Mi idea es introducir rápidamente una lista de vocabulario con rutinas diarias y a continuación hacer una actividad comunicativa sobre las mismas, pero no hay manera. Tengo que mandar callar tantísimas veces que tengo el tiempo justo de comprobar que entienden el vocabulario que he dado. Pongo deberes e insisto una y otra vez que si los mando es porque hacer deberes es más útil que estudiar teoría para el examen del viernes.

Recreo. Salgo a la carrera a hablar con el padre que no acepta la versión que hemos dado sobre la pelea de la semana pasada. Nos reunimos en un despacho los dos implicados, el padre, dos testigos, la Jefa de Estudios y yo. Resolvemos lo que se deja resolver; mientras tanto, son menos diez y no he abierto la biblioteca. Engullo una de mis magdalenas por el pasillo y abro; hay un corrillo esperando pacientemente, el niño de la duda informática y mis ayudantes. A las ayudantes las pongo a recolocar los libros que están fuera de sitio. Al niño no lo puedo ayudar, porque en la biblioteca internet funciona solo a ratos.

Examen. Otro grupo sin ninguna prisa por colocar las mesas en filas. Le digo a una alumna angloparlante que solo tiene que hacer dos preguntas del examen (la comprensión lectora y la redacción). Cuando por fin se colocan y reparto exámenes, miro a ver el problema informático del niño. Lo resuelvo. Un niño dice “el examen que tenemos la mayoría“. Disfruto de mi momentáneo triunfo sobre la palabra “normal”. Terminamos sin incidentes y me voy a mi última clase.

Primero. La clase va peor que la que tuve antes del recreo. Casi nadie ha hecho los deberes, así que hacemos el ejercicio ahora. Hay uno o dos niños con ese problema que les lleva a inventarse consonantes. No funciona decirles que repitan después de mí, ni escribir transcripciones fonéticas en la pizarra. La clase está un poco revoltosa y tengo que mandar callar muchas veces. No oigo bien a los que están dándome soluciones al ejercicio, ya sea porque me hablan demasiado bajo o porque hay varios grupitos charlando con el compañero. Pongo puntos negativos. Por una razón o por otra, me quedo corta y no consigo terminar la introducción del vocabulario que sí trabajé en la otra clase.

En una clase de cuyo nombre no quiero acordarme hay una alumna con una discapacidad que le impide llevar el ritmo de la clase, ni siquiera simplificado. Sale al “Aula de Apoyo” la mitad de mis horas, así que la tarea que suele realizar conmigo no tiene nada que ver con el resto. Lee en español libros infantiles y juveniles que escojo para que aprenda algo sobre la cultura anglosajona; ahora está con Las Brujas de Roald Dahl. Cuando no entiende una palabra suelta, me pregunta e interrumpo lo que haga con los demás para explicárselo. Es muy poco frecuente salirnos tanto de lo establecido, pero creo que esta adaptación es más enriquecedora para ella que hacer ejercicios de inglés de nivel Primaria. Es un caso extremo de adaptación y al departamento de Orientación le parece adecuado.

Salgo tarde, porque tres personas tienen que hablarme de distintos papeleos.

Voy a comer a casa y vuelvo porque tengo citadas a tres familias. Dos de ellas me dan plantón. A la tercera, le digo que más que hablar conmigo hoy le interesa asistir a una reunión que coordina la Orientadora. Me paso la mayor parte de esa hora corrigiendo exámenes.

Llegada a casa, priorizo dos tareas: apunto en la hoja de cálculo de las calificaciones cosas que andan en papelillos sueltos, y empiezo a diseñar un examen para 1º de ESO. ¿Que por qué papelillos sueltos? Porque no uso “cuaderno del profesor”, solo la hoja de cálculo, y en 2 de las 5 aulas no hay ordenador.

Horas lectivas: 5.
Horas no lectivas: 1.30
Horas reales trabajadas: 8.

Microfeminismos del día a día.

De vez en cuando, observar a un hombre realizar una acción que beneficia a las mujeres, o percibir pequeños detalles de machismo a mi alrededor, me hace pensar en formas de contrarrestar los “micromachismos”, esas motas de polen en el aire, imperceptibles pero constantes, que molestan por acumulación y ni siquiera te das cuenta de por qué. La mayoría de las acciones feministas son igual de pequeñas.

En esta lista, evito deliberadamente las “tomas de conciencia” y las acciones negativas. No se trata en la lista de hoy de que pienses; se trata de que hagas. Pensar, no hacer, callarte… pueden ser necesarios, pero no son de lo que quiero hablar ahora. Por eso voy a hablar de cosas pequeñas, mínimas. Casi obvias. Casi.

  1. Sobre sexo. Practica y busca obtener consentimiento entusiasta. He hablado sobre evitar violencia sexual aquí. Y sobre si es posible hacer piropos feministas o no amenazadores, aquí.
  2. Ten amigas.
  3. Haz tareas de la casa. Muchas y a menudo. Haz más de lo que crees que te corresponde, a veces. Las que no sepas hacer, aprende. Recoge lo que tiras. Si contratas servicio doméstico, paga su seguro y págale bien.
  4. Es a veces difícil de definir, pero hay algo que podemos llamar “trabajo emocional” que suele caer del lado de las mujeres. Te pongo dos ejemplos elementales: el matrimonio en el que ella compra los regalos de Navidad de toda la familia, la suya y la de su marido; y que en mi trabajo como profesora de Secundaria, observo que las chicas tienden a ser mediadoras espontáneas de conflictos entre compañeros y entre la clase y yo. Observa en qué situaciones consolar, mediar, animar, decir algo amable, etc. lo hace siempre una mujer, y adelántate. U observa cuáles de tus relaciones necesitan más de esto, y hazlo tú.
  5. Lee teoría feminista. Hay mucha, con mucha variedad de temas, niveles de profundidad y dificultad, agresividad y “radicalidad”. Es decir: hay textos muy “radicales” pensados para principiantes, textos filosóficos abstractos  y complicadísimos, teoría política y económica, crítica de cine. Blogs y libros y DE TODO. Si no te gusta un libro/autora/corriente, no te preocupes, que hay más.
  6. Mantente informado sobre noticias y acontecimientos que afectan a las mujeres. Busca más de una fuente de información.
  7. Aprende sobre salud femenina y salud sexual y reproductiva (de hombres y de mujeres).
  8. Si tienes la responsabilidad de llevar el botiquín, los pequeños gastos comunes, el papel higiénico, etc. de un lugar de trabajo, asegúrate de que hay compresas y tampones.
  9. Habla con quienes tengan ideas erróneas sobre las mujeres o el feminismo. A ti te van a hacer más caso que a nosotras, casi seguro.
  10. Ve a manifestaciones o participa en otras campañas de protesta por los derechos de la mujer.
  11. Ofrécete voluntario para cosas que normalmente solo hacen mujeres.
  12. Si tienes hijos, cuídalos. Cógete el permiso de paternidad.
  13. Si las tienes cerca (en tu familia, entre tus amigos), pasa tiempo con niñas. Dedícales atención, juega con ellas, enséñales cosas.
  14. Lleva a tus hijos a colegios mixtos. Lo ideal es que sean públicos; que sean mixtos es fundamental. Anima a tus familia y amigos a llevar a sus hijos a colegios mixtos. Lo mismo va para actividades de ocio.
  15. Cuida de las mujeres de tu familia. Hazles caso, escúchalas.
  16. En el trabajo, en casa, de compras, en un lugar de atención al público, casi siempre preferimos que nos atienda una mujer. Parecen más accesibles… y las interrumpimos más. A los hombres se los interrumpe menos, parece que siempre estén muy ocupados con cosas más importantes. Evita interrumpir a una mujer. Si te pueden atender igualmente un hombre y una mujer, moléstalo a él.
  17. Apoya y difunde el trabajo hecho por mujeres. Esto va a depender de tu ocupación, y de tus circunstancias; puede variar mucho. Piensa en las mujeres que te rodean, en un trabajo y en tus aficiones, y si estás tratándolas con justicia. El trabajo de las mujeres a menudo pasa desapercibido, o no se valora lo suficiente.
  18. Si te molesta la existencia de un espacio no-mixto concreto, participa en uno que sea equivalente, mixto, y feminista (o en el que las mujeres sean bienvenidas), y si no existe cerca de ti, créalo.

Es posible pensar en más cosas, seguro. A ver cuáles se te ocurren a ti.

Espacios segregados, 2: el colegio.

DSC_0033Un espacio no mixto, como ya he dicho en otra entrada, puede ser positivo. Resumiendo lo que dije en esa ocasión, ese lugar tiene como ventaja la protección, que nos escuchamos unas a otras mejor, y favorecen la comunicación. Nombré dos condiciones: una, deben servir para que salgamos al mundo mixto en mejores condiciones, con algo que transmitir. Dos, deben ser inclusivos con todas las personas trans y no binarias. Hay una tercera, del que observamos la ausencia aquí. Deben garantizar la igualdad de las participantes: un espacio no mixto, pero jerárquico, personalmente no me atrae.

La foto corresponde al parking de un colegio femenino en los alrededores de Sevilla. El colegio tiene un gemelo masculino, que se ve muy bien desde la carretera principal (la horizontal en la foto inferior). El colegio femenino no se ve bien desde esa carretera: la carretera vertical es secundaria, no tiene más salida que una sola urbanización, y el centro escolar dirige sus carteles a esa carretera y no a la principal. Desde la carretera, se ve que hay un edificio en la distancia, pero no qué es. Para el viajero, la fachada de este complejo es el centro masculino.

colegios segregados mapaExisten unos órganos de gestión comunes a los colegios de esta empresa: recursos humanos, departamento jurídico, cosas así. Esos órganos son mixtos. En cambio, en cada centro no es así. En el femenino, todo el personal son mujeres, incluido el personal de administración. No figura en la web si las conserjes también son mujeres. En el masculino, la página web corporativa no indica nada para educación infantil, así que presumiblemente en esta etapa se encargan maestras. También es una mujer la “secretaria técnica”, cargo que no sé en qué se diferencia de secretaria o administrativa. Hay un calendario bastante activo de actividades para los padres, que indica casi siempre “matrimonios”. Por ejemplo, cada grupo de alumnas o alumnos tiene un “matrimonio encargado de curso”, algo así como un matrimonio delegado de los padres.

Cuando en un entorno feminista se habla de actividades o lugares no mixtos, evidentemente no se piensa en un lugar tan absolutamente retrógrado como un colegio bicéfalo de inspiración religiosa (éste es del Opus Dei). Valga como reducción al absurdo de lo que veo como los males de la educación segregada. Lo que conozco de la misma es sólo lo que he podido ver en mis amigas y amigos, tanto en la infancia como después, que han tenido que pasar por ella.

Para una niña educada en un lugar así, todos los hombres son figuras de autoridad. El padre, el abuelo, el cura. Si hay algún niño, es su hermano, quizá su primo. Estos niños se convierten en modelos únicos de comportamiento del sexo opuesto; me he encontrado esto más frecuentemente en hombres adultos, que se sorprendían de que yo no hiciera las tareas más triviales igual que sus hermanas. No puedo culparlos: si la única chica que conoces es tu hermana, y te han criado en que la naturaleza de los sexos es radicalmente diferente, ¿por qué pensar que hay más de una manera de ser mujer?

Por otra parte, ¿cómo se vive en un colegio separado cuando no te ajustas perfectamente al modelo de feminidad o masculinidad que impera en ese ambiente? ¿qué pasa con la niña brusca, con el niño de modales delicados, independientemente de su orientación sexual? No soy capaz de imaginar la tensión a la que se los puede llegar a someter, el acoso, incluso la represión por parte del profesorado. En un aula mixta, el alumnado no normativo en este sentido tiene un poco más de margen; puede hacer amigos del sexo opuesto o simplemente llamar algo menos la atención. En el aula separada, todas las diferencias, por pequeñas que sean, se magnifican.

También hay consecuencias en el trato de los adultos. Se separa a niños y niñas porque se piensa que se comportan de manera diferente. Si te transmiten que la presencia del otro impide tu educación (porque son más traviesos, porque te van a distraer), el paso de la escuela a un mundo mixto ¿cómo puede no ser traumático, si te han dicho que El Otro o La Otra es un obstáculo para que trabajes y te concentres? Y esto sin hablar de una educación sentimental y en relaciones románticas, que para los heterosexuales se me hace complicadísimo.

Creo que debe alimentar cualquier prejuicio que tengan los educadores sobre las supuestas características de los niños o las niñas. Que ellos son más vagos, y más simplotes, y más trabajadores, y más ambiciosos, y más rebeldes, y mejores estudiantes, y de trato más difícil. Que ellas son más dóciles, y más malas, y más retorcidas, y más responsables, y más chulas, menos dotadas para las ciencias o lo abstracto, y qué a gusto una clase de sólo niñas y qué horror una clase de sólo niñas. Sí, sé que esas dos frases son incoherentes: TODAS esas generalizaciones las he oído decir recientemente. Si así se piensa de niños y niñas que comparten aula, ¿hasta dónde pueden llegar los tópicos y un trato diferenciador cuando no tenemos con qué comparar?

Resumiendo, no. No veo ventaja alguna en separar a niños y niñas en la escuela.   Ningún dato que me hayan dado me convence.

Cuándo criticar a feministas

Lo primero que hay que tener en cuenta y que es importantísimo si somos feministas y queremos criticar el movimiento desde dentro es que cada minuto que pasemos criticando a otras feministas es tiempo que no pasamos pateando el patriarcado. Para mí no es una cuestión de que el movimiento tenga que estar unido: hay tanta diversidad de frentes que es normal que haya desacuerdos. Es cuestión de prioridades: ¿criticar a otras feministas, o desmantelar lo que nos oprime? Por eso, criticar a compañeras o aliados es algo necesario a veces, pero que no debe hacerse a la ligera.

Un tema sencillo de ver es la feminista que se dedica a temas que no nos interesan. “Ya está Anita Sarkeesian hablando de videojuegos en vez de pobreza, discriminación salarial o burkas”. Esta actitud no sirve para nada. Anita Sarkeesian está hablando de juguetes: del uno al diez, un tres. Y tú estás hablando…. de Anita Sarkeesian. Del uno al diez…. ¿qué? Desengáñate: no estás luchando contra la pobreza, estás criticando a una persona que al menos hace algo. Ante la feminista que se preocupa por temas que no te van, en público no hay mucho que decir. Y en privado, si la conoces, busca interesarla por lo que a ti te parece importante pero sin sobreexplicar. Sin condescendencia ni críticas destructivas.

Un segundo motivo es la agresividad o el radicalismo. Sobre el radicalismo ya he hablado: las muy radicales son necesarias para hacernos pensar a las demás.Sin Andrea Dworkin y su actitud radicalmente negativa ante el sexo heterosexual y la pornografía, quizá no habríamos sentido que vivimos inmersas en una sopa de violencia y que necesitamos crear la cultura del consentimiento. Yo, desde luego, sin Dworkin argumentando que la convivencia con los hombres es imposible porque nos odian, no estaría dándole vueltas a hasta qué punto tiene razón, y cómo relacionarme con ellos, aliados o no, de maneras positivas para todos.

La agresividad es otra cosa, y propongo medirla con el estándar Risto Mejide – Mourinho – Dr House. Veamos: ¿hay gente a la que no interese el fútbol, o que era madridista y ya no lo es, porque no le gustaban los modos de Mourinho? ¿La serie House, MD ha sido un éxito, o un fracaso? Una posibilidad para cuestiones menos intrascendentes: revisa tu opinión sobre el activismo agresivo cuando es más genérico o lo realizan hombres. ¿Qué opinas de los escraches, por ejemplo? ¿Qué opinabas, en su día, de lo que llamaron “primavera árabe”? Ahora, compara esa opinión con lo que piensas de las feministas modernas que consideras agresivas y considera muy seriamente si hay coherencia ahí.

Algunas feministas, no por feministas sino porque los seres humanos somos así, son bordes. ¿Se dedican al acoso o al ataque personal? ¿Son terroristas y atacan a individuos o dañan sus posesiones? Entonces, critícalo y denúncialo donde haga falta. Que yo sepa, el terrorismo feminista no existe; desgraciadamente, el acoso por parte de feministas, sí. Ahora, si lo que hacen es pegar gritos (véase Femen), hablar de vaginas usando palabras tabú (véase Inga Muscio) o simplemente hacer del enfado bandera (véase @Angerforyou), criticar es destructivo, poco coherente y… un poquito machista, sobre todo si esos métodos sí te parecen bien para otras cosas.

¿Quién se pasa de la raya según mi propio criterio? Pues, por ejemplo, Valerie Solanas.

Lo más criticable, en mi opinión, son las actitudes privilegiadas o directamente discriminatorias. Las actitudes clasistas, racistas, homófobas, hacen daño a compañeras y a aliados, perjudican al movimiento y son, desde cualquier punto de vista, una falta ética. Algunos ejemplos de actitudes privilegiadas que merecen todos los ataques que les podamos dar son:

– La transfobia. Hay feministas radicales misándricas para las que si naces con pene, eres hombre para siempre. Les importa la segregación, a veces claramente con el objetivo de excluir a las mujeres trans. Mal, mal, fatal. En otros casos, como el de la ya mencionada Inga Muscio, es sólo ignorancia y tiene arreglo. Muscio escribió un libro llamado “Cunt” (coño), una introducción al feminismo radical que desgraciadamente identificaba demasiado ser mujer con tener genitales de mujer. Al cabo de los años, la autora se dio cuenta de que su libro, aunque no fuera insultante, era excluyente, y ha hecho mucho trabajo en favor de los trans.

– El racismo. Un ejemplo antiguo: la americana Amanda Marcotte publicó un libro sobre feminismo llamado “It’s a Jungle Out There”, y no se les ocurrió mejor cosa que ilustrarlo con imágenes de una guerrera rubia luchando con salvajes africanos. Como chiste, no tenía ni gracia. Marcotte ha sido acusada también de plagiar a blogueras negras.

A menudo el problema es que las feministas blancas y ricas se preocupan de sus intereses solamente. No es una voluntad de perjudicar a las marrones o pobres, pero, por ejemplo, está claro que somos generaciones enteras de mujeres que hemos ascendido en las escalas laborales de los hombres porque había otra mujer, pobre, marrón, dispuesta a cuidar de nuestros hijos y limpiar nuestra casa por una miseria.

– Clasismo. Virginia Woolf, la grande, única, maravillosa Woolf, dijo que lo único que una mujer necesitaba para escribir era dinero y un cuarto donde poder cerrar con llave, pero sólo estaba defendiendo la posible existencia del genio femenino, en absoluto abogando por “habitaciones propias para todas”. Tenía varias criadas que cobraban lo normal en ese tiempo, y que compartían cuartito.

En el caso moderno, estas actitudes continúan. Supongamos una que diga que “las mujeres tenemos que pelear por estar en la élite profesional” y ponga en ello todo su interés, despreciando o ignorando a las demás, las amas de casa, las pobres, y así.

Entremos ahora, porque lo estás deseando, en el caso de FEMEN. Temas de interés: tan válidos como cualquier otro (excepto quizá el ataque a la prostitución legal). Métodos: De momento no han puesto bombas. Nada que nos parezca mal cuando se hace por otro motivo. Nada que objetar. Actitudes discriminatorias: Pues mira, sí. FEMEN hace, más que habla, pero algunos datos hay. La web oficial de FEMEN dice esto:

Activists of FEMEN – are morally and physically fit soldiers, who every day make civil actions of the high degree of difficulty and provocativity. (…) 

FEMEN – is a hot boobs, a cool head and clean hands.

Y en femen.info:

We unite young women….

We build up a national image of femininity, maternity and beauty based on the Euro-Atlantic women’s movements experience.

Hot boobs. Para ser de Femen hay que estar buena. Physically fit – para ser de Femen hay que estar en forma. Y hay que ser joven. Tienen un planteamiento absolutamente eurocéntrico, y están orgullosas de ello (aunque existen secciones de Femen en varios países fuera de Europa, algo fuera de mi comprensión). Por otra parte, una de las bases del grupo es el rechazo de toda la industria sexual, libre o no, incluida la pornografía. Es decir, son ampliamente discriminadoras.

Declara a Madriz una activista de Femen, Lara Alcázar:

El sistema de opresión a las mujeres es el mismo en todas las partes del mundo. Creemos que la manera de hacer de Femen apela a la individualidad de la mujer de hacerlo como le dé la gana y de expresarse como quiera, apela a que su cuerpo lo puede gestionar de una manera inteligente y política.

y también:
Hemos construido nuestra teoría de manera muy libre, cada una de nosotras tiene unos referentes distintos, yo vengo de un feminismo de colectivos de militancia de acción local, de cooperación internacional, luego compañeras mías de Francia tiene más como referente el feminismo de la segunda ola, otras vienen de fanzines de chicas de riot grrrl, etc. Podemos tener desde “El segundo sexo” hasta las teorías queer, porque defendemos que hay una diversidad, no entendemos que hay solo hombre o mujer.
Es decir: las activistas de Femen sólo tienen en común que son contrarias a la religión y a la prostitución, y su manera de actuar. Más allá, ancha es Castilla. La principal crítica que les hago es ese límite de la belleza física: imagino a valientes abuelitas, o a discapacitadas, o a mastectomizadas semidesnudas en una manifestación, y oye, ahí podemos empezar a hablar de ser transgresoras.
Dice Alcázar, y no es la única, que si van medio desnudas salen en los medios, y si no, no. Buen argumento para la protesta, mal argumento para cómo está construido el grupo. No cuela.
Entiendo los grupos que no me incluyen por tener ventajas de más: nada que criticar a un grupo de mujeres trans, o negras, o discapacitadas. O de negras trans discapacitadas. Sé perfectamente que si sus grupos me admitieran, el público general no las vería ni las escucharía, se fijarían en mí. Voy como subida en zancos, sería como ese hombre en una reunión de mujeres que no se sabe muy bien cómo, centra toda la conversación. Pero un grupo feminista que utiliza esa visibilidad de la mujer blanca joven y bella está acaparando la atención que no se llevan todas las demás, e ignorandolas formas en las que los cuerpos de mujer no-blancos, no-jóvenes, no-bellos, lo tienen mucho más difícil para expresar ninguna protesta.
Varios ejemplos de feministas que critico me los dieron @DrJaneChi, @ardeluxe, y @angerforyou, entre otros. Los ejemplos son suyos, la crítica, mía.

Test: ¿qué tipo de feminismo practicas?

Este test, apto para todos los públicos incluso los que no se consideran feministas, te puede enseñar qué punto de la evolución histórica del feminismo se ajusta más a tus ideas. Las soluciones se pueden interpretar si dejas preguntas en blanco, y puedes contestar 2 de 4 opciones si estás muy indeciso, pero eso hará que el resultado sea algo más impreciso. Aunque esté formulado en femenino, está pensado para que lo puedan hacer hombres y mujeres. Aquí tienes las soluciones. ¡Cuenta qué te ha salido en los comentarios!

NOTA: Desde que lo creé, este test ha recibido varias críticas, entre las que destacan que los lectores no se sienten identificados con todas las opciones,  es decir, que a veces echan en falta un “niguna de las anteriores”; y que está sesgado o que pretendo criticar lo que sólo estoy exponiendo. Este test no está pensado para adivinar o diagnosticar nada, sino para mostrar con un ejemplo que dentro del feminismo hay ideas contradictorias porque es un movimiento muy amplio. Todas las respuestas del test son ideas que han defendido activistas feministas en algún momento de los últimos 50 años. No pasa nada si no te identificas con una respuesta por cada pregunta o con un movimiento coherente. Casi nadie lo hace y eso es lo mejor.

Y sobre que este test pretende ser una crítica sutil y retorcida, pues no. El blog está lleno de críticas, unas explícitas y otras retorcidas. Este test no es una de ellas. Si os sirve de algo, la segunda ola es como la típica madre de los chistes machistas sobre madres pesadas: le debo la vida y la quiero un montón, pero me tiene harta y no la aguanto.

1 Los objetivos del feminismo son:
1 La igualdad entre hombres y mujeres.
2 Compensar la discriminación histórica de la mujer.
3 La destrucción del patriarcado, es decir, todo el sistema de opresión visible e invisible que afecta a toda la sociedad, a las mujeres más que a los hombres.
4 Un principio necesario pero parcial e insatisfactorio para resolver el conjunto de las injusticias sociales.

2 ¿Qué opinas de la discriminación positiva y las cuotas?
1 Sólo benefician a las mujeres que ya han llegado a “casi” lo más alto, que son una minoría privilegiada.
2 Estoy en contra. La igualdad ante la ley y la aplicación de méritos objetivos debería ser más que suficientes.
3 Estoy a favor. Es necesario que haya mujeres en las altas esferas de poder.
4 Estoy a favor, pero no me parecen una solución suficiente.

3 Contra la violencia de género:
1 Leyes específicas y medidas de protección concretas.
2 Información, independencia económica de la mujer, garantizar que los mecanismos legales de separación, denuncia por lesiones, etc. funcionen bien. Sin leyes específicas.
3 Las medidas legales son un parche, necesario pero parche. Es vital destruir el concepto del amor romántico y la feminidad sumisa.
4 No terminará hasta que cambie el concepto de masculinidad patriarcal. Hay que trabajar mucho con los hombres.

4 Prostitución:
1 Es el horror. Una muestra palpable de la opresión patriarcal.
2 Existe porque hay pobreza y miseria. Sería deseable que no existiese, pero mejor que prohibir la prostitución, arregla la pobreza.
3 Si hay igualdad entre hombres y mujeres, que haya prostitución masculina también.
4 Criticar la prostitución es insultar a las que la ejercen libremente. Que opinen ellas.

5 La pornografía.
1 Es irrelevante a los intereses del feminismo.
2 Puede ser no sólo feminista, sino además una expresión del feminismo.
3 No me gusta, pero eh, libertad de expresión.
4 Es una expresión de misoginia.

6 Espacios segregados:
1 Sí. A veces hay que descansar de tener tanto machote alrededor. Yo por mí me iba a una comuna lesbiana.
2 Están bien cuando no hay igualdad, pero cuando ya se ha conseguido la igualdad, debemos eliminarlos.
3 No. Las mujeres tienen que entrar en los espacios masculinos.
4 Puede haber quien los necesite. Si se trata de una necesidad cultural, por ejemplo.

7 Se le puede criticar al feminismo:
1 No ha conseguido que la mujer consiga igualdad en aspectos básicos como el laboral.
2 No ha conseguido la unidad de las mujeres contra el patriarcado.
3 No tiene en cuenta que los intereses de las mujeres poderosas (blancas, ricas, occidentales, heterosexuales) van directamente en contra de las demás mujeres.
4 Muchas de sus reivindicaciones están desfasadas o son extremistas.

8 El lenguaje inclusivo o no sexista:
1 Es una estupidez porque desvirtúa el lenguaje y sólo lleva a malentendidos y cursilerías.
2 A mí me va a dar igual que digas “personas en situación de pobreza” o “personas negras” si no vas a solucionar la pobreza y el racismo.
3 Puede ser conveniente y útil.
4 Es una necesidad y una prioridad.

9 ¿Dónde quieres ver a muchas feministas?
1 En el barrio chungo de mi ciudad, no “ayudando”, sino aprendiendo.
2 En la Universidad.
3 En los consejos de ministros.
4 En el Vaticano. Con motosierras.

10 “Una mujer donde tiene que estar es en casa con sus hijos”.
1 No, si contrata ayuda externa.
2 Ojalá. Hay muchas que quieren dedicarse más a su vida doméstica, pero no pueden.
3 Desgraciadamente, una mujer puede elegir entre la vida familiar o el éxito.
4 El hogar y la domesticidad son inventos del patriarcado.

11 Una afirmación como “Si las mujeres mandasen no habría guerras”.
1 Es falsa. Existirían discriminaciones por raza, clase social, etc. sobre las que se basarían nuevos conflictos.
2 No es cierta. Si ocupamos el mismo lugar de poder que los hombres haríamos lo mismo, porque somos iguales.
3 Es intrigante.
4 Es cierta, o al menos habría menos conflicto, porque el patriarcado provoca muchos de ellos.

12 Los ideales de belleza sobre la mujer:
1 Se usan para oprimirnos. Ser fea y aceptarlo es una liberación, ¡vivan las feas!
2 Para muchas son una opresión, pero también son un arma que se utiliza en contra de mujeres a los que jamás son aplicables. Las que no son blancas, por ejemplo.
3 Son injustos. No puede ser que tu vida entera dependa de ser guapa o fea.
4 Son arbitrarios, reivindico que cualquier mujer puede ser bella.

13 Hablemos de hombres:
1 No pintan nada en el feminismo. O muy difícilmente.
2 La igualdad jurídica y la existencia de una meritocracia verdadera requiere de su participación.
3 Deben ocuparse no sólo del feminismo sino de crear una masculinidad diferente. Y de las diferencias de raza y clase, que a veces dividen más que los sexos.
4 Deben sumarse al feminismo.

14 ¿Qué te inspira como feminista?
1 Las feministas radicales y los movimientos revolucionarios.
2 La lucha de las pioneras o de las mujeres en países en vías de desarrollo. Qué fuerza y qué valentía.
3 Las mujeres que consiguen poder en un mundo de hombres.
4 Luchas no necesariamente feministas, como el movimiento trans*, los derechos de los homosexuales, la lucha contra el racismo.

15 Eres concejal en tu pueblo y puedes financiar un curso. Escoge.
1 Talleres de economía y emprendimiento para amas de casa.
2 Talleres sobre anticonceptivos en el instituto.
3 Talleres de español para extranjeras.
4 Talleres de defensa personal.

16 ¿Qué ha contribuido más a liberar a la mujer?
1 Rebelarse
2 La lavadora.
3 El acceso a la educación.
4 ¿A qué mujeres?

17 Te enfadarías con una feminista porque:
1 Se dedique a intentar tener contento a todo el mundo. Con blanduras y simpatías no vamos a conquistar nada.
2 Traicione las raíces del movimiento con reivindicaciones superficiales. Esto es un asunto serio y lo que hay que cambiar son las leyes, no hacer chistecitos o criticar dibujos animados.
3 Es homófoba. O nos liberamos todos a la vez, o esto no va a ninguna parte.
4 Quiera pedirse dos años de baja de maternidad. ¿Para esto he luchado yo?

18 Recomiéndame algo para inspirar a mi sobrinita (suponte que todo va a ser de su gusto y apropiado a su edad).
1 El viaje de Chihiro.
2 Mafalda.
3 Buffy Cazavampiros.
4 Jane Eyre

19 Sólo una de estas reivindicaciones es extraordinariamente urgente (OJO: urgente no es lo mismo que importante)
1 Más gasto social.
2 Igualdad legal.
3 No a la violencia sexual.
4 Romper el techo de cristal.

20 Una feminista debería preocuparse…
1 Por si su liberación se basa en la explotación de otros/otras.
2 Por eliminar la acumulación de opresiones patriarcales en su día a día.
3 Por las corrientes tipo “crianza natural”. La reivindicación de la baja maternal de tres años es machismo.
4 Por liberar a las que aún están oprimidas en otros países donde no hay, por ejemplo, derecho al voto.

Varias preguntas son sugerencias de @undivaga. Gracias.

Espacios segregados, 1: Introducción, y gimnasios.

Los espacios segregados, que a veces se llaman con eufemismos como “diferenciados”, han existido siempre: lugares sagrados sólo con sacerdotes o con sacerdotisas, o con adoradores hombres o adoradoras mujeres. Lugares donde se ejerce el poder, también: donde las mujeres no pueden ejercerlo, o tienen prohibida la adquisición de conocimientos, se crean espacios masculinos: el Consejo de Ministros, el Parlamento, la Junta Directiva, la Universidad, el cuartel. Espacios segregados de facto, donde las mujeres no tienen prohibida la entrada pero son mal recibidas y no se las anima a entrar. El bar. El estudio de grabación. La nave espacial. No son espacios creados para que los hombres estén tranquilamente solos sin mujeres, es decir, lugares que buscan “crear comunidad masculina”. No, son lugares donde se hacen cosas, de los que se ha excluido a las mujeres. Unos más que otros, depende del momento y el lugar.

Luego están los espacios femeninos donde los hombres no tienen acceso. En muchas culturas pero no todas, el paritorio. La cocina. El convento. La escuela de niñas. Son muy pequeños, pero abundantes, y se caracterizan por no ser espacios de poder.

Cuando las mujeres salimos del espacio doméstico, no tenemos más remedio que incorporarnos a los lugares masculinos, porque al entrar en el espacio público desde cero, sin ningún poder adquirido, crear lugares-espejo de los lugares de poder masculino es menos efectivo que invadir el espacio masculino, y en ocasiones, imposible. Hay una escala de lo efectivo y lo posible: no es lo mismo crear una empresa 100% femenina siendo mujer, que crear una Universidad, que crear un Parlamento.

Así pues, ¿qué interés pueden tener los espacios segregados en la situación actual de Occidente? Tenemos igualdad ante la ley y libertad de movimientos, más o menos. Sólo por argumentar, veamos cuáles pueden ser las ventajas de un espacio exclusivamente femenino.

1. La protección: suponer que donde no hay hombres no se van a dar agresiones de tipo patriarcal (agresiones sexuales, hipervigilancia del aspecto físico de las mujeres, preferencia por las virtudes estereotípicamente masculinas, etc.) Este es un error bastante ingenuo, y a cualquiera que desconozca el papel que pueden tener las mujeres en la opresión de otras mujeres le recomiendo “Leer Lolita en Teherán”, “Persépolis”, o “El Mito de la Belleza”, o cualquier biografía de mujeres poderosas que cuente como trataban a sus subordinados. Sí que es verdad que bien cuidados pueden hacer que nos sintamos más seguras. No estarlo, sino sentirnos.

2. Poder hablar y ser escuchadas. Es verdad que en un grupo donde hay hombres, incluso si son minoría, hablan más, interrumpen más, se les escucha más. A veces apetece estar un rato en un grupo que no da ese pequeño extra a nadie. Pero luego hay que salir ahí fuera a contarle al resto (hombres, mujeres ajenas al grupo) lo que se ha estado cociendo dentro. Si no, ¿para qué?

3. Poder hablar de “cosas de mujeres” o de cosas que no quieres hablar delante de hombres. Temas como salud sexual y reproductiva, crianza de los hijos, o feminismo, en mi opinión no deberían dejar a los hombres fuera por sistema. Al final, hablar sin hombres delante quiere decir que se va a hablar de hombres. El cotilleo es un excelente lubricante social. Lo cual está muy bien, si es sólo un rato.

Por lo tanto, y mientras no encontremos más razones, vemos que los espacios segregados pueden ser un mal necesario mientras vivamos en un patriarcado. Dan sensación de seguridad y protección, eliminan a un grupo que tiene el privilegio de que si ellos hablan se les escucha más, y favorece conversaciones que suelen ser privadas. Para que sean efectivos, lo que se trabaje en el espacio segregado luego hay que difundirlo fuera, aunque sólo sea que ha cambiado para mejor tu estado de ánimo.

También hay que tener en cuenta que los espacios segregados tienen que tener una política muy clara de inclusión a las personas trans* para que puedan participar sin problemas donde por justicia les corresponde. Reducir la cantidad de espacios segregados es una manera de facilitar la inclusión trans*, y de quien no responden a una división de género binaria.

Ahora mismo hay un espacio segregado muy visible: los gimnasios femeninos. Su existencia me sorprende, porque un gimnasio no es un espacio de poder en absoluto. Donde se practica un deporte, sí, pero un gimnasio, no. Un lugar donde se practiquen deportes puede ser hostil, pero las agresiones vienen de quien tiene poder: los entrenadores. Hay muchos casos, desgraciadamente, de entrenadores que han abusado de sus alumnos y alumnas. Por lo tanto, en un gimnasio femenino, si se crea un vínculo emocional fuerte con el preparador físico, la vulnerabilidad sigue ahí, quizá más intensa cuanto más asimétrica sea la relación, pero en cualquier caso el problema no son los compañeros.

¿Comunicación? Los gimnasios no son, que yo sepa, tampoco un lugar de comunicación. Acudimos a uno a seguir instrucciones. Lo mismo ocurre en una escuela deportiva. En fin, que los gimnasios femeninos no dan ninguna ventaja respecto a los mixtos, más alla de que como son franquicias, son muy visibles y usan métodos de trabajo estandarizados.

Pero se explica observando las webs de estas franquicias. Aquí ímágenes de portadas:

femgym 4 femgym 5Y ahora, de otras páginas de las webs:

femgym 6 femgym 8 femgym 1femgym 7 femgym 2 femgym 3Es fácil darse cuenta de varias cosas. La primera: son centros para la pérdida de peso. Las webs, después de textos como los insertados, añaden una lista esquemática de beneficios del ejercicio físico, como para salir del paso. Pero están pensados para lograr objetivos (véanse las menciones de “efectividad”, “resultados”) y el objetivo principal es perder peso.

Además, el ejercicio físico se ve como una tarea compleja, tediosa y amenazante. Lo más repetido es que los métodos son sencillos. Empezar una tarea nueva, como ir al gimnasio por primera vez, puede ser un poco intimidante, pero no complicado. A la posible clienta se la trata como a una niña pequeña, que no sabe lo que necesita, que está allí por necesidad pero no realmente por su propia voluntad. El ejercicio físico no es un placer en absoluto.

Se insiste en que las sesiones son breves. De nuevo, el ejercicio no es un placer, y no estamos en el gimnasio para disfrutar, aprender habilidades nuevas, conseguir fuerza física o hacer vida social. No: vamos a conseguir los beneficios a posteriori de la actividad física, y por eso se presumo de que este esfuerzo físico en sí va a ser corto. Sesiones de media hora es la norma, en circuitos prediseñados.

Y ¿por qué hacer todo esto en espacios segregados femeninos? ¿por qué no utilizar idénticas salas de circuitos en los gimnasios mixtos? Pues a mí me parece que para evitar que seamos, horror, gordas en público. Porque podemos hacer dieta en público: abstenernos de comer es una acción virtuosa. Pero el ejercicio físico en público es un desafío. Además de que sienta bien a la salud y nos pone fuertes, supone aceptar que a veces somos torpes, sudamos, adoptamos posturas poco fotogénicas. Y que estar mona no pasa por casualidad. Así que algunos listos, viendo que hay mujeres a las que desgraciadamente les da vergüenza hacer ejercicio físico en público, en lugar de formar a preparadores físicos sensibles a nuestros problemas, nos han dado otro lugar donde escondernos.

En conclusión, el gimnasio femenino es otro espacio de opresión. Como el servicio de señoras, la peluquería, o la reunión de tappersex, es otro lugar en el que disimular que la feminidad es una construcción y que tenemos una tercera jornada laboral para estar atractivas.