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Mañana, al EBE

Esta semana es Evento Blog en Sevilla, y es la segunda vez que voy; la anterior fue en el 2009. Y la verdad es que si no he vuelto hasta ahor es porque en aquella ocasión no me lo pasé demasiado bien. Hay razones que no tienen remedio, como que no se me da bien el “pasilleo” y que aquello tenía una orientación profesional que no tenía nada que ver con mis intereses. También hubo razones que sí habrían tenido solución: por ejemplo, yo apenas usaba twitter entonces y era la herramienta básica de comunicación de los presentes (o al menos eso parecía). Ir sin smartphone ni portátil tampoco fue una buena idea. Fue tanto por moticos técnicos como por ignorancia.

Esta vez, parte de estos problemas no se dan. Sigo siendo lo peor del mundo para el pasilleo, para esas conversaciones de tanteo con desconocidos, pero esta vez conozco a muchos asistentes, no como entonces. Me pongo de deberes no pegarme como un bebé asustado a mis viejos amigos (hola, @darkblue).

Esta vez sí tengo teléfono con conexión a internet. A veces es precisamente un iniciador de conversaciones (“¡qué pequeño!”). Y me manejo mejor por twitter. No, mentira: estoy malamente enganchada. También me pongo de deberes pasar más tiempo relacionándome con gente allí presente que tuiteando.

Lo mejor que saqué de mi primer evento blog fue twitter. Lo recuerdo así: conocer en persona a @annalibera, empezar a usar twitter, que ya tenía pero muy pequeñito, más que nada para continuar el germen de conversación empezado entonces. A través de Anna conocí a más gente. Ahora leo a casi doscientos, que de distintas maneras, me han enseñado de todo. Algunos son ahora amigos míos. No puedo prever cómo me va a cambiar este EBE la vida, pero me gustaría aprender algo, conocer alguna herramienta interesante y completamente nueva para mí. El contenido de las charlas está muy centrado en aspectos profesionales que no tienen mucho que ver conimgo, así que lo que descubra será una sorpresa.

Y esto es todo. Creo que son unas expectativas modestas. Estoy recelosa, aunque razonablemente optimista. La de los rizos soy yo, si me ves por allí, saluda.

 

El Mundo es Nuestro, esa película feminista.

Estaba yo en la puerta del cine para entrar a ver El Mundo es Nuestro y me fijé en lo que había en la cartelera. Os doy un resumen rapidito:

  • Una mujer quiere matar a otra porque es más guapa.
  • Dos hombres salvan el mundo del plan de otro hombre.
  • Un motín en una cárcel. De hombres. Con una mujer de rehén, claro.
  • Una de guerra con soldados machotes.
  • Unos niñatos dan una fiesta.
  • Si te acosa es que te quiere.
  • Chica pierde el culo por un muchacho que todavía se acuerda de su ex. La ex es mala y tontita.

Y El Mundo es Nuestro, una película que no prometía mucho como reflejo de que yo existo. Porque en los vídeos on Youtube de mundoficción las mujeres están ausentes, como personajes o como menciones. Afortunadamente, me equivocaba. Si el feminismo es creer que las mujeres somos seres humanos, El Mundo es Nuestro es una película maravillosamente feminista.

¿Cuándo fue la última vez que viste una película con más de dos personajes femeninos, ninguna de las cuales era víctima de violación, ni de maltrato doméstico? ¿Cuántas en la que algunas de esas mismas mujeres son listas y buenas personas a la vez? ¿Cuántas en las que los personajes femeninos son algo más que la novia del protagonista?

Pues El Mundo es Nuestro tiene casi todo lo que se podría desear en un retrato cómico de las mujeres en España. Para empezar, la cantidad: los personajes masculinos y femeninos con diálogo están en la bonita proporción de 13 a 8. No está mal.

Sobre sus caracterizaciones, entre ellos y ellas hay de todo: gente indeseable y encantadora, gente lista y tonta, gente que hace su trabajo con dosis variables de ética y de eficacia. Los problemas son humanos, y universales: ser un becario explotado. Estar en paro. Trabajar por dos porque quien está en paro es tu pareja. Salir del armario. Ser un pelotillero cobarde y miserable. Sentirte fuera de lugar en una cultura ajena, después de un traslado por motivos de trabajo. ¿A que no adivinas cuáles de estas situaciones corresponden a un hombre o a una mujer en la película? Ese es el mejor test: con todos los sexos cambiados, la película funcionaría igual de bien.

No es perfecta, pero se disfruta tanto que da igual. En palabras de quien me acompañó al cine, “una película con mujeres de verdad,  que son personas”. Gracias, Alfonso Sánchez, y a todos los demás enteristas.

Clase abierta de danza hindú con Beatriz Crespo.

Beatriz Crespo es una bailarina estupenda, especialista en danza oriental y en danzas tradicionales hindúes, y en fusionarlas en un estilo elegante y clásico que no tiene nada que ver con el Bollywood. Yo he disfrutado de sus actuaciones y de un intensivo, así que cuando Halaluna anunció una clase abierta de danza clásica hindú, no lo dudé y fui.

Lo primero: qué gustazo es que en Sevilla cada vez haya más escuelas con buenos medios. Suelo de parqué, espejo grande, vestuario distinto de los aseos, todo luminoso y limpio. Hace cinco años, todavía bailábamos a oscuras en locales sucios. Un local en condiciones ha dejado de ser una novedad, aunque no me canse de decirlo.

Hala presentó a Beatriz, que dejó claro rápidamente que ella no baila Bollywood y nos dio algunas explicaciones teóricas breves sobre qué quiere decir “danza clásica A continuación, pasó a uno o dos pasos de pies simples, y a mostrarnos muchos movimientos o posiciones de las manos, o “mudras”. No es un broma, creo que la danza kathak es ideal para oyentes que sepan lengua de signos porque la necesidad de precisión y expresividad es parecida.Es muy difícil, pero también muy divertida de aprender.

En el poco tiempo disponible, Beatriz dejó bastante claro sin tener que explicarlo que conocer otros tipos de baile ayuda como forma física y para tener mayor coordinación, pero que es una danza bastante distanciada del oriental, un primo muy, muy lejano.

Ahora mismo la clase habitual es en horario de mañana. Personalmente, si se tratara de un taller mensual organizado de una manera parecida a los de tribal de Maytz en Triana, creo que puede ser una base excelente para quienes hemos llegado al Bollywood desde el oriental.

Vale, nos casamos, y ahora qué.

Primero viene decidir que os casáis, y después decidir si vais a montar una boda (porque no es lo mismo). Vamos a suponer que os metéis en montar una boda. Hay muchas cosas que hacer y es normal no saber por dónde empezar. Por razones prácticas, lo más importante es la fecha. Yo me casé por la iglesia, así que no sé cómo es el proceso para casarse por lo civil. En cualquier caso, es una buena idea empezar por el lugar de la ceremonia y sólo entonces buscar el lugar de la fiesta. Es más práctico aunque sólo sea porque a menos que vivas muy lejos de una ciudad, en una zona rural realmente aislada, siempre va a haber más sitios dónde elegir para comer que para casarte.

Para bodas por la iglesia, todo depende de querer casarte en una iglesia muy popular, por ejemplo antigua, en el centro de la ciudad, o por el contrario, en una parroquia de barrio, donde tienes algo más de margen. En teoría, el proceso es el mismo. Hacia finales de verano, las iglesias abren plazo para apuntarte a casarte no en elaño natural siguiente, sino al otro. Es decir: si en estos momentos has decidido casarte y quieres hacerlo en una iglesia renacentista de tu ciudad de la que sale la Hermandad de Semana Santa con más devoción de la provincia y parte del extranjero, en agosto te dan fecha para casarte en el 2014. Es lo que hay. En las iglesias que no son tan populares, como hay menos demanda, puedes acercarte cualquier día a preguntar si tienen libre el día o el mes que te interesa. Si sirve como medida, un mes de julio yo pregunté por septiembre del año siguiente y ya habían cogido un par de sábados.

Nosotros nos casamos en la capilla del colegio de las Salesianas de Nervión, en Sevilla (aparte están los Salesianos de Triana). Como es normal en la capilla de un colegio de monjas, es muy sencilla, por dentro y por fuera. En nuestro caso, escogimos casarnos allí porque yo prefería una sencilla a una de las más céntricas con muchas obras de arte barroco, y porque casi toda la familia del novio había estudiado en ese colegio. No siempre se puede elegir (si tu padre es el Hermano Mayor de la Cofradía del Santo Florero, te casas en la Iglesia del Santo Florero y tienes un padre feliz), pero si estás intentando decidirte, puede que estás más a gusto en la parroquia de tu barrio que en una con más glamour.

Primero, porque para glamurosa tú. Se te va a ver más a ti, al novio, al pedazo de traje de la madrina, y a las flores. Sobre todo las flores. Una novia suele abultar bastante, pero intenta que se vean las flores en una iglesia con las paredes forradas de oro.

Segundo, porque va a ser más fácil conseguir fecha.

Y además, es probable que sea más fácil llegar andando o en coche a la parroquia de tu barrio que a la catedral.

Si eres creyente, o si un parte significativa de los invitados lo son, el ambiente de una iglesia modesta puede favorecer un ambiente más espiritual. Menos dorados y estatuas de mártires sangrantes que distraigan.

Una vez que tomes tu decisión, lo único que necesitas es acordar una fecha. Falta mucho tiempo todavía para tener que hablar de papeleos. Además, los papeles (que son dos y te los cuento otro día) se tienen que hacer en la parroquia donde vivas, y en la parroquia donde te cases, y si como yo te casas en una capilla que no es parroquia, lo único que puede hacer la persona encargada por ti es apuntarte en su agenda.

Por último, ¿hay que pagar algo ya? Pues aún no. Todas las iglesias y capillas te van a cobrar un dinero simplemente por dejarte usar su espacio. Varía muchísimo de unas iglesias a otras, pero empieza a pensar en unos 200 euros. En teoría, no te lo van a pedir si te casas en tu propia parroquia. Igualmente, en teoría un cura no cobra por casarte. Algunas parroquias te cobran por los papeleos. Yo hice los cursos en la parroquia de Los Remedios de Estepa, donde nunca se habló de dinero ni para pedir la voluntad, y el expediente matrimonial en El Redentor en Sevilla, donde ocurrió lo mismo. Pero cada ua es diferente.

Lo siguiente es decidir a cuánta gente quieres invitar antes de avisar de que te casas, o buscar dónde celebrarlo. Seguiremos informando.

IKEA y los propósitos de año nuevo.

Un paseo por la sección de cocinas del IKEA es enternecedor. Le devuelve a una la fe en la humanidad. El único sitio donde la gente hace más propósitos que allí es en el supermercado, sección de verduras (o yogures desnatados). En el Ikea todo el mundo quiere mejorar y hacer sus vidas más interesantes, y sus casas más bonitas y acogedoras, que es lo verdaderamente raro. Sobre todo la sección de cocina.

La cosa funciona más o menos así: vamos al ikea a comprar muebles, vasos o cortinas. Pero en la sección de cocina, al lado de los platos y cubiertos, hay todo tipo de cacharrines monos. Descorazonador de manzanas (no sé cómo pude vivir sin él). Cucharillas de medir (evítalas, son malísimas). De todo. Si eres cotilla, como yo, en cinco minutos en la sala de menaje oirás a parejas que compran más platos de los que necesitan, “por si vienen visitas”. Quienes compran pequeñas herramientas para facilitar la vida a madres con articulaciones fastidiadas. A quien le entran ganas de aprender a cocinar platos nuevos y hasta a hornear dulces y por eso se van a comprar unos moldes. Entras a comprar muebles y decides que éste va a ser el año que aprendas a hacer pan, que invites a la familia a comer el domingo, que por fin uses esos libros de cocina que cogen polvo en la estantería.

Sí, el ikea nos muestra traicioneramente un ideal de vida para que nos ilusionemos y les compremos cacharritos. Pero me encanta.

 

 

 

 

Tallas

Tengo una talla inglesa 14. En España eso quiere decir M, L, 44, 46, la-46-es-pequeña-y-48-no-tenemos, y muy de vez en cuando 42. Tengo dos prendas (un jersey y una chaqueta entallada) de talla 36… premamá, lo cual quiere decir que un diseñador decidió que tengo el cuerpo de una mujer muy menuda pero con una barriga por delante. Ninguna de estas cosas me preocupa demasiado.

El tallaje español quiere decir que en las tiendas, o mi talla no existe, o se acaba muy deprisa, o las cosas que se supone que deberían ser de mi talla no me sientan bien. Lo mejor que me puede pasar en una tienda es que mi talla sea la más grande, o que haya una talla justo por encima de la mía. Hace más de 15 años que compro ropa y todavía no he aprendido del todo qué empresas quieren mi dinero y cuáles no.

En las últimas semanas he vivido unas cuantas experiencias bastante deprimentes sobre este tema. Lo primero, parte de la culpa del problema lo tienen las consumidoras españolas. Como suena. Me he encontrado cosas como éstas:

– Compañeras de trabajo a las que les entraba la risa tonta hablando con repelú de que en alguna tienda de tipo coste medio-bajo había tallas muy grandes. Es decir, no les gustaba que la misma prenda que ellas se iban a comprar en una talla 42 o 44 estuviera disponible en la 54. No les gustaba que las tallas grandes compartieran local con las otras. Y no podían imaginar quién podía necesitar una camiseta mona y de colorines en la talla 54.

– Compañeras mías que no se quieren creer que uso mi talla. A ojo, me atribuyen entre una y tres tallas menos, porque de la misma manera que la 36 es el ideal de la delgadez, la 42 parece ser el ideal de la mujer curvilínea y “madura” (quiero decir, no infantilizada), y cualquier cosa por encima se entiende como “tallas grandes”, es decir tallas de gorda, y como yo no me parezco a la pesadilla obesa de su imaginación, creen que exagero o que no me gusto.

– En general, gente que piensa que te tienes que ajustar a la ropa y no la ropa a ti. Pero esto es una batalla perdida.

Ayer estuve de tiendas en dos boutiques multimarca muy modernitas y caras de Sevilla. En la primera de ellas, había sobre todo ropa francesa. Camisetas, chaquetas y vestidos de 300 euros, rebajadas a la mitad. Pregunté a la vendedora cuál era la talla más grande que trabajan, y básicamente se hizo un lío. Lo que entendí mirando las etiquetas es que en lugar de las habituales cinco o como mucho seis tallas (de la 36 a la 46), trabajan menos, entre tres y cuatro tallas por marca de ropa, y que empiezan entre la 32 y la 34. Es decir, que habría sido necesario que las marcas tuvieran al menos seis tallas para que me mereciera la pena entrar en la tienda. La vendedora no hizo el menor esfuerzo por animarme a probarme alguna de las prendas más grandes de la tienda, y me dijo que el problema es que las prendas más grandes se las quitan de las manos antes de las rebajas. Vamos, que la culpa es mía por salir de tiendas en Enero.

En la segunda tienda tuve una experiencia parecida, aunque no me paré a hablar con la vendedora. Me pregunto cuántas mujeres de la talla 36 pueden disponer alegremente de 200 euros para gastar en una sola prenda. Y cuántas mujeres de la talla 50 están en la misma situación que yo: con mucho dinero para gastar.

Al final acabé comprando en un local nuevo para mí, donde por primera vez en mi vida los pantalones me quedan perfectos. Aquí, las vendedoras tenían una verdadera preocupación porque las clientas no pensáramos que la etiqueta nos estaba llamando gordas. Desde el probador escuché decir unas cuatro veces “la etiqueta dice 46 pero esa es la talla italiana, usted en verdad tiene la talla 44, ¿eh?”. No fuera a ser que alguien se negara a comprar algo solamente porque la etiqueta no favorece.

Y es un curioso contraste el de la primera y la última vendedora. La primera me dijo, “yo no me puedo poner los vestidos que vendo porque a pesar de que tengo la talla 38, soy ancha de hombros”. La vendedora a la que dejé la tienda vacía me dijo “es cuestión de encontrar la tienda donde el patronaje te sienta bien. Esta marca que vendo no hace pantalones que me queden bien a mí”. Una le echaba la culpa a su cuerpo. La otra se lo echaba al diseño.

Mini reseña de mini taller: Tribalillas (3)

Cosas que debes saber antes de conocer a Raqs Al-Hilal:

– Cualquiera que las conozca desde hace más de dos horas las va a llamar “Las de Cai”.

– ¿Están locas? No, sólo son de Cai, y llevan el orgullo patrio a donde quiera que van. Lo que más vas a oírles decir fuera de la clase es que alguien es mucho más soso que la gente de Cai. “Pues en Cai se habrían tirado a la piscina sin agua”.

– Ellas mismas se llaman “la rubia”, “la morena” y “la peli”. La pelirroja es Marisa. Según su propia admisión, es la más tímida. La morena es Isabel y es la más descarada (en serio, de verdad). La rubia es Margarita y es la de enmedio.

– Isabel es coquetona pero es por hobby, no hay intención ninguna. También tiene un sentido del humor bárbaro, digno de Cai, y es capaz de tirarse días seguidos sin parar de decir bromas y al mismo tiempo sin ofender a nadie.

– Tardan un mínimo de una hora en maquillarse. Más bien dos. No, mentira, tardan el tiempo que haya.

– De una en una son buenas, entre las tres son MacGyver. Llevan encima de-to-DO. El ibuprofeno lo lleva Margarita.

– Todas hacen montones de fotos con los móviles todo el tiempo, y además Isabel y Margarita vienen acompañadas del sonido celestial del enrollado de carretes de máquina analógica. Te pasan las fotos que haces y si les pides que no las pongan en el Facebook, te hacen caso.

Resumiendo: Las de Cai son un encanto. Las conozco desde hace años pero nunca había dado un taller con ellas. Tribalillas antes de Navidad fue la ocasión ideal para ello. Nos trajeron una coreografía que han bailado en expectáculos durante el último año, y fueron quienes más cantidad de pasos distintos introdujo, alrededor de dos minutos de una coreo en la que no cuentan secuencias de ocho porque es muy rápida y con muchos cambios.La coreografía incluía música de Los Angeles de Charlie (una intro que se saltaron en el taller), tres cortes de los que no estoy segura que todos fueran de Yann Tiersen, Misirlup de la BSO de Pulp Fiction (conocida también por ser un sample en  Pump It de Black Eyed Peas), y aquí quedó lo que hicimos en el taller.

Afortunadamente éramos seis alumnas, con lo que podíamos replicar perfectamente una coreografía con complejos cambios de posición para tres bailarinas. Nos agruparon en grupos de tres por el color del pelo, y sabíamos en todo momento a quién teníamos que seguir. Teóricamente las indicaciones las iba a dar siempre quien estuvieran en el centro, pero casi todas las dijo Isabel, que bromas aparte, sabía dejar claro cuáles eran los elementos más importantes de cada movimiento (una técnica que no conociéramos, una cambio de peso, una postura) para que quedara bonito y resultón en el poco tiempo disponible. La verdad es que me sorprendió cuánto tuvimos tiempo de ver y de que nos quedara más o menos bien. Era una jugada arriesgada, porque la coreografía era compleja por la falta de repeticiones y los numerosos cambios de posición, sin movimientos que fueran espectaculares en sí mismos, y demasiado característica del estilo de las profesoras para poder bailarla nosotras en otro lugar. Pero como introducción al tribalesque funcionó a la perfección.

Quizá en otra ocasión pueden hacer un intensivo menos divertido y más exigente, o con más teoría. Por ejemplo, su coreografía de Lux Aeterna, que tiene por lo menos cinco años y ni un truco fácil, sigue siendo una de las mejores piezas de fusión tribal que yo recuerdo haber visto. Sí, nenas, esto es una indirecta.

Por la noche pudimos verlas en la Gala, las penúltimas. Trajeron una coreografía creada expresamente para la ocasión, con música de la banda sonora de Pesadilla Antes de Navidad. Muy divertida, muy en su línea, pero no lo mejor que han hecho. Si con Naadeva y Keralah las actuaciones superaron a los intensivos, con Raqs Al Hilal fue justo lo contrario. Pero también es que conozco a las de Cai de mucho tiempo y les pongo el listón muy alto.

Minireseña de minitaller: Tribalillas antes de Navidad (2)

Estas fueron mis impresiones de Naadeva, una bailarina muy polifácetica que vino de Málaga a impartir en Sevilla un taller con la siguiente descripción:

Taller de Tribal Fusión (nivel intermedio)
En este taller se trabajará la correcta colocación corporal, cambios de peso, coordinación de brazos, capas, disociaciones, acentos y golpes, contracciones musculares en espalda, caderas creando golpes sorprendentes, para luego mezclarlos con movimientos lentos y elegantes y crear una coreografía impactante.

Como conté en el post anterior, se pudo comprobar que en una hora y cuarto, o coreografía o técnica, pero no las dos cosas. Con Naadeva, nos dio tiempo a calentar, y a ver la teoría y la práctica de una entrada y un estribillo, en total unas 8 frases. En estas dos secciones algunos de los aspectos característicos del tribal fusión que se trataron fueron las posiciones y transiciones de los brazos, la realización de movimientos más bien secos y bruscos, los cambios de velocidad y los movimientos sinuosos. ¿A que no estoy usando un lenguaje nada técnico? Me imagino a alguna purista llevándose las manos a la cabeza. Es que Naadeva tampoco es que diera demasiada “teoría”. Es decir, contaba de manera detallada y suficiente cómo realizar cada movimiento, pero no lo englobaba en ninguna Teoría General del Tribal Fusión, ni usaba un vocabulario técnico más allá del común en cualquier clase de danza oriental. Estábamos allí alrededor de diez personas y creo que la única que había hecho algo de tribal era yo, y las explicaciones fueron las justas para realizar aquel principio de coreografía.  Una hora nos dejó contentas y con ganas de más. Y tampoco podía pedirse otra cosa.

Por la noche, Naadeva fue la segunda bailarina en la gala. Actuó con una canción de Michael Jackson poco conocida, Liberian Girl. Aquí sí que me llevé una sorpresa porque baila con mucho sentimiento y expresividad, algo que desgraciadamente en el tribal suele echarse de menos. Fue muy bonito, emocionante, ver que el tribal fusión puede interpretarse con calor y romanticismo. Fue como redescubrir el tribal.

Si todo lo que hay es de la calidad de Naadeva, tenéis un lujo en Andalucía oriental, al menos en cuanto a calidad sobre el escenario. Volvería a ver a Naadeva actuar sin pensarlo.

Reseña de taller: Tribalillas antes de Navidad (1)

El pasado sábado día 3 salí de casa armada con todos los avíos necesarios para ir a un intensivo, menos tres: la agenda, el cuaderno y la cámara de fotos. Espero que esta sea la última reseña sin fotos, a menos que alguien me las preste.

El intensivo en esta ocasión era “Tribalillas antes de Navidad”, un evento organizado por Oriente Urbano con cuatro talleres cortos, una ruta turística, una gala y una cena. Yo asistí a todo menos a la ruta turística. En este post me limitaré a la organización y dejaré los talleres y la gala para otro momento.

El local fue Sandra Odalisca, en Triana. Un local mucho más largo que ancho, con suelo de tarima donde se bailaba igual de bien descalza y en zapatillas, con un camerino o almacén grande y en buen estado y separado de los baños, una zona administrativa fuera de la sala, y todo ello limpio y bien iluminado. Parece mentira que haya que decir estas cosas, pero desgraciadamente sabemos que hace… vamos a poner, cinco años, las escuelas así eran una minoría. Felicidades a Sandra y a todos los que habéis conseguido lo que necesitábamos, que era bailar en condiciones seguras. Este ha sido el mayor logro de la danza oriental en España desde que empecé a escribir.

Lo siguiente que va a haber que mejorar es la publicidad. Un detalle: el evento se fue publicitando por internet según se organizaba, y por lo tanto los primeros anuncios no indicaban el local. Así, los primeros resultados en una búsqueda Google de “Tribalillas antes de Navidad” nos llevaban a anuncios que no indicaban la sala de los talleres. Nada grave, pero sí cosas para recordar la próxima vez.

El formato en talleres cortos era novedoso para mí: cuatro talleres de hora y cuarto, seguidos, con pausas breves en medio. Esto eliminaba la necesidad de calentamientos y relajaciones, excepto en el primer y el último taller; quien quiso, estiró entre taller y taller. Puede parecer que tirarte bailando cinco horas, seis si cuentas las pausas, es excesivo, pero yo no estoy en mi mejor forma y después de uno o dos días lo único que tengo sobrecargado son los aductores. Podéis hacer todos los chistes que queráis, porque anda, que sobrecargarme las ingles tiene… guasa. Sí se echó en falta, en mi opinión, un hueco para comer, ya que los talleres eran de 10.30 a 16.30 (los estiramientos finales fueron una propina de Youssef). Entre vestirnos y demás, las cinco sin comer desde el desayuno. En el caso de Raqs Al-Hilal y mío, Itimad nos invitó muy amablemente a comer en su casa, donde las Hilal pudieron aprovechar para maquillarse para la actuación de después.

Continuando con los talleres, en una taller de una sola hora parece que da tiempo a enseñar el paso básico y dos o tres pasos monos de un baile que no conozcas de nada, sin coreografiar. También da tiempo a ver entre 4 y 10 secuencias de 8 tiempos de una coreografía si todas las alumnas ya saben la técnica de todos los pasos utilizados. Puede dar un poco de tiempo también a que la profesora dé algunas pistas sobre expresividad. Y eso es todo. Mi consejo es que si vas a un taller exprés, preguntes a la profesora o a los organizadores si se va a ver técnica o coreografía antes de decidirte a ir, porque no se puede hacer bien las dos cosas. En una hora y media, no, ni siquiera si no hay calentamiento y relajación. En ese sentido, personalmente doy el día por bien aprovechado porque yo ya había hecho un poquitín de tribal fusión y porque hubo un solo paso que no conociera, y ninguno difícil, y practicar las coreografías fue muy divertido.

Sigamos con la organización: la gala. Tuvo lugar en la sala Obbio, un local no demasiado grande, bastante cómodo para los que estábamos allí, con un escenario suficiente para dos o tres bailarinas y bastante alto. No hubo ni un solo problema detectable con el sonido ni las luces. Yo no estuve en camerinos pero me pareció que el espacio allá también era suficiente. Me gustó la situación, cerca de Plaza de Armas, porque es fácil de encontrar, y fácil aparcar para ser el centro. Por decir algo mejorable del local aunque no sea para nada responsabilidad de la organización, andaban cortitos de variedad de bebidas. Las bandejas de mantecados fueron un excelente detalle por parte de la organización.

Continuará….