Este tipo de temas puede ser un poco aburrido al principio, porque lo que interesa de verdad es cómo los grupos y los alumnos evolucionan y sacar conclusiones. Pero cambiemos las paredes del instituto por otras de cristal y veamos un cachito de lo que pasa dentro.
Al principio del curso, hacemos lo que se llama una «evaluación inicial». POdemos hacerla como queramos y es normal hacerlo con un examen, que nos da una nota numérica. pero tiene dos inconvenientes graves: que sólo puede evaluar lo que sale en un examen (no me va a decir nada sobre comunicación oral, actitud, creatividad) y que hay que corregirlo, con lo que el curso empieza con prisas y agobios. Este año, en tres de mis cuatro grupos la evaluación inicial fue un examen escrito, entre otras razones porque yo estaba de permiso. En fin, es una herramienta válida pero incompleta.
Es un buen momento para comparar si mis alumnos han evolucionado algo o no.
En un grupo donde el nivel es bastante uniforme, la actitud es pasiva, y la conducta excelente, en la evaluación inicial tenía un nivel apto (no un aprobado, sino un nivel igual o superior a aprobado del año anterior) sólo el 15% de la clase. En la primera evaluación, en cambio, esa tasa ha subido a 70%. El 15% viene a clase para no hacer nada, y el otro 15% trabaja pero suspende. Es decir, está claro que hemos mejorado.
En un grupo de nivel muy heterogéneo tirando a bueno, actitud activa y bastantes problemas de conducta, hemos pasado de un 55% de alumnos con «apto» en la evaluación inicial a 63%. El 10% de los alumnos han abandonado y el 27% que nos queda suspende. Este grupo puede mejorar mucho.
En un grupo que también tiene un nivel heterogéneo y la actitud es de interés en la clase aunque se distraen con mucha facilidad, el «apto» inicial lo obtuvieron el 45% de los alumnos. En Diciembre, aprobaron la mitad. Esta clase no tiene alumnos que se nieguen en redondo a trabajar. Estoy convencida de que la mitad de los suspensos habrían sido capaces de aprobar.
En el único grupo donde la evaluación fue realizando trabajos para casa y observando la participación en clase,   los alumnos aptos eran el 70%. Aquí la estadística se nos pone peor porque han aprobado en Diciembre escasamente el 60%. La mitad de los que suspende, de nuevo, viene para no hacer nada ni en esta ni en las demás asignaturas.
En conclusión: dos grupos han ido mejorando, dos grupos han mantenido el nivel o lo han bajado ligeramente. Y las clases están compuestas por una mayoría que trabaja y aprueba, una porción de entre 10% y la cuarta parte de la clase que no trabaja nada, y una cuarta parte que trabaja pero no aprueba, de momento.
 

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