Estaba yo en la puerta del cine para entrar a ver El Mundo es Nuestro y me fijé en lo que había en la cartelera. Os doy un resumen rapidito:

  • Una mujer quiere matar a otra porque es más guapa.
  • Dos hombres salvan el mundo del plan de otro hombre.
  • Un motín en una cárcel. De hombres. Con una mujer de rehén, claro.
  • Una de guerra con soldados machotes.
  • Unos niñatos dan una fiesta.
  • Si te acosa es que te quiere.
  • Chica pierde el culo por un muchacho que todavía se acuerda de su ex. La ex es mala y tontita.

Y El Mundo es Nuestro, una película que no prometía mucho como reflejo de que yo existo. Porque en los vídeos on Youtube de mundoficción las mujeres están ausentes, como personajes o como menciones. Afortunadamente, me equivocaba. Si el feminismo es creer que las mujeres somos seres humanos, El Mundo es Nuestro es una película maravillosamente feminista.
¿Cuándo fue la última vez que viste una película con más de dos personajes femeninos, ninguna de las cuales era víctima de violación, ni de maltrato doméstico? ¿Cuántas en la que algunas de esas mismas mujeres son listas y buenas personas a la vez? ¿Cuántas en las que los personajes femeninos son algo más que la novia del protagonista?
Pues El Mundo es Nuestro tiene casi todo lo que se podría desear en un retrato cómico de las mujeres en España. Para empezar, la cantidad: los personajes masculinos y femeninos con diálogo están en la bonita proporción de 13 a 8. No está mal.
Sobre sus caracterizaciones, entre ellos y ellas hay de todo: gente indeseable y encantadora, gente lista y tonta, gente que hace su trabajo con dosis variables de ética y de eficacia. Los problemas son humanos, y universales: ser un becario explotado. Estar en paro. Trabajar por dos porque quien está en paro es tu pareja. Salir del armario. Ser un pelotillero cobarde y miserable. Sentirte fuera de lugar en una cultura ajena, después de un traslado por motivos de trabajo. ¿A que no adivinas cuáles de estas situaciones corresponden a un hombre o a una mujer en la película? Ese es el mejor test: con todos los sexos cambiados, la película funcionaría igual de bien.
No es perfecta, pero se disfruta tanto que da igual. En palabras de quien me acompañó al cine, «una película con mujeres de verdad,  que son personas». Gracias, Alfonso Sánchez, y a todos los demás enteristas.