Espero que 2022 sea el año en el que prescinda de Goodreads. Para hacer memoria de lo leído, un journal. Para mirar en una librería «no sé si este libro de un autor muy prolífico lo he leído ya o solo me suena», Literal, web que traslada todo tu catálogo de Goodreads.

Todos los años tengo el mismo propósito: no leer mucho, o más de tal cantidad de libros, sino leer más de lo que voy adquiriendo. Reducir la pila. Este año lo he conseguido; empecé con 294 libros pendientes y lo he terminado con 280. Esto no se debe en realidad a haber leído muchísimo: leer entre 50 y 60 es lo normal para mí, y en 2021 han sido 59, incluyendo lo que tengo empezado con intención de acabarlo. Si esta vez el montón ha bajado un poquito, es porque por la pandemia, he dejado de ir a bibliotecas y a mis tiendas favoritas de segunda mano, además de que se me juntaron circunstancias que me impidieron ir a la feria del libro de Sevilla. Si me limito a visitas programadas y puntuales a librerías «normales», miro el bolsillo y compro menos. Eso sí, este año he podido comprar en presencial y echar ratos agradables con mis queridos libreros de Casa Tomada, Caótica, y La Sombra.

Desde hace mucho tiempo, me he «obligado» a hacer lecturas alternando géneros y formatos. Si leo una novela el siguiente libro no puede ser también novela, cosas así. Esto empezó porque compraba de todo y solo leía narrativa. Este año, he ido leyendo lo que me daba la gana, sin más regla que lo que me apetecía, aunque buscando casi siempre libros cortos o ligeros. Al final lo único que destaca es que sí, leo más novela que cualquier otra cosa. Normal, por otra parte. Este año, de los 59 libros son:

  • 22 escritos por hombres, 31 por mujeres, 2 que yo sepa por personas no binarias y cuatro han sido antologías mixtas. Es decir, que como siempre hay más mujeres.
  • Seis libros de cuentos (recopilados o individuales, a modo de novelas cortas), diecisiete novelas, y doce cómics. Un solo libro infantil. Casi todas mis lecturas del año han sido narrativa.
  • Doce de poesía. He leído mucho más que otros años en parte porque me he hecho un canal en telegram para leerla en voz alta. Si te apetece escuchar, estamos aquí.
  • Tres de artes plásticas y solamente uno de ensayo.
  • Seis biografías.
  • ¡44 autores diferentes! he repetido libros de Lorzagirl, Patricia Tablado, Laurielle, y Tetsu Kariya con Akira Hanasaki. Estos últimos eran una serie, y claro, quería leerla entera.

Más allá de las estadísticas, algunas de las lecturas interesantes del año:

Conozco a un montón de gente que escribe o edita y además lo hace bien. Lorzagirl, por ejemplo, G. G. Lapresa, Rafael Sanz, los muchos libros de Editorial Cerbero, Daurmith, Oti Corona. Ha sido un placer leer tantos libros escritos por gente querida. Y también escucharlos, porque José Antonio Peñas lee libros en su canal de Telegram.

Leer Stone Butch Blues ha sido difícil, una de las historias más tristes y duras que recuerdo, pero es una de esas que es necesario conocer. También es el raro caso de un libro terrible pero optimista. No tiene una chispa de cinismo.

Definitivamente, lo mío no es el realismo seco y minimalista a la americana. El año pasado lo intenté con Alice Munro y este con Lucia Berlin. Entiendo cuál es su mérito, pero a mí no me llega. En dosis muy pequeñas, un cuento suelto, quizá. No puedo con un libro entero.

Nunca hay suficientes «introducciones al haiku». Nunca hay suficientes antologías de haiku.

Tengo la capacidad de prestar atención bajo mínimos, me cuesta muchísimo trabajo leer seguido. Quiero leer libros más largos y contundentes en ratos de lectura menos interrumpidos. Compro de todo, pero los libros largos se me acumulan sin leer.

Y ese es mi propósito lector del año que viene: no dejarme amedrentar por tochos de quinientas páginas. Leer sin más, sin preocuparme de que esos dos meses con el mismo tomo me van a impedir leer más cantidad de libros diferentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.