Mi deseo para este año era temeroso: que no se rompiera nada más. El cambio de año me pilló en una transición personal, una crisis de noviembre a febrero. Al final sí, este año se han roto cosas, pero esta vez era necesario que lo hicieran. Así que ahí vamos. Recapitulemos un poquito.

Me han pasado dos o tres cosas muy buenas: he pasado mucho más tiempo con mi hijo, hemos jugado mucho y no ha habido ningún acontecimiento especial como por ejemplo un viaje, pero ha dado igual. La segunda cosa ha sido empezar una relación. Puede que cuente más en el futuro, ahora mismo es un poco pronto para decir algo más que las relaciones a distancia son duras, pero esto marcha.

En el trabajo estoy en el experimento de dar Ámbito Sociolingüístico en 3º de diversificación. 9 horas a la semana con un grupito reducido. Tanto eso como las novedades que marca la LOMLOE está marchando bien. Hacía muchísimos años que no estaba tan a gusto dando clase.

Este ha sido el año en el que menos libros he leído desde que mi hijo era un bebé. Ah, aquel año en el que tardé lo mismo en leer Un buen partido a principios de año (1352 páginas) y Pnin al final (192 páginas, pero con un niño de 8 meses y trabajando). Picos de trabajo, relaciones personales, empezar muchísimos libros que se me atascaron, son las principales razones de que haya leído como la mitad de lo que me gustaría.

Primero, el conteo de hombres y mujeres: he leído once libros escritos por hombres, diecisiete escritos por mujeres, y uno, que yo sepa, escrito por una persona no binaria. La cuenta de autores individuales es similar porque los 29 libros son de 25 autorías. Me gusta leer muy variado.

Ha habido solamente cuatro poemarios, pero uno de ellos es larguísimo; estoy contando La Realidad y el Deseo de Cernuda como un solo volumen. Mucho menos cómic de lo habitual, con dos historias. Diez de lo que podríamos llamar novela adulta, donde destacaría el ciclón literario que es La Mala Costumbre de Alana Portero. Cuatro ensayos de calidad muy desigual. Algunas autobiografías, que sí me han gustado mucho, como las de Jeanette Winterson y Rocío Quillahuaman.

En otras cuestiones culturales, he visto muchas películas infantiles en el cine, casi todas las que han merecido la pena este año. A veces me apetece un plan adulto, pero la logística es complicada. Ya llegarán.

En cuanto a propósitos, no hay mucha diferencia con otros años:

  1. Ponerme fuerrrrrte. He terminado el año con mejor forma física pero por muy poco. En 2024 me lo tomaré más en serio.
  2. Ahorrar, algo que ahora va a ser más fácil que antes. Espero. Este año ayudó haber corregido Selectividad.
  3. Este año he reducido drásticamente el tiempo que paso en redes sociales. Ahora quiero pasar a escribir más y de una manera más constructiva, aquí en el blog.
  4. Recuperar contacto con amigos a los que no he visto por circunstancias como ser madre y a continuación la pandemia.
  5. Retomar cursos y hobbies dejados a medias, como hacer joyería.

Que 2024 os traiga todo lo que habéis pedido, y toda la felicidad.