Aviso: esto va a incluir algunos spoilers menores de las temporadas 1, 3 y 4 de True Detective y de Mare of Easttown, series todas de HBO. Comentaré algunos aspectos generales de la trama y más en detalle el primer episodio de cada una de ellas.

En True Detective, cada temporada es autoconclusiva. Por si no has visto nada, te explico que la serie tira a desagradable: ves cadáveres, mutilaciones, se describen torturas físicas, vemos torturas psicológicas y otros tipos de violencia. Los investigadores son policías, de los violentos que se saltan las normas si creen que eso les va a llevar a una confesión o una prueba. No he visto True 2.

En True 1, tenemos saltos en el tiempo entre 1995 y 2012. Dos policías, uno que sabemos que es un actor guapo pero su personaje está hecho polvo. Drogado, en los huesos… no, no es mugre atractiva, es mugre yonki y ya está. Otro aparenta hasta el último de sus cincuenta años. El diseño de vestuario, maquillaje y demás no está en absoluto orientado a que los encuentres atractivos, más bien al contrario. Como personas, los dos son terribles. El yonki está loquísimo pero le coges cariño porque suelta frases lapidarias y es el listo de la pareja. El otro es un pedazo de cabrón, pero claro, es el protagonista, es la persona normal en todo esto, es con quien la narración quiere que te identifiques. Su vida personal es un desastre y es por completo culpa suya (infidelidades reincidentes, alcoholismo, días enteros sin pisar su casa, y una mujer que es la santa paciencia hasta que no puede más). La historia empieza cuando encuentran el cadáver de una mujer joven, desnuda en mitad del campo y rodeada de objetos con probable significado ritual. Al final sabes que un grupo de hombres han violado y matado a lo largo del tiempo a una gran cantidad de mujeres jóvenes, de niñas y de niños. Todos los personajes relevantes son blancos, pero se deja bastante claro que las desapariciones fueron selectivas y el criterio era que fueran pobres. Por otro lado, la serie es extremadamente crítica con la religión organizada.

Dos hombres blancos de mediana edad en la puerta de un hospital. Uno tiene el pelo largo, un bigote exagerado, está muy flaco y tiene cara de miedo o sorpresa, con los ojos muy abiertos. Se apoya en el otro hombre, con un brazo alrededor de los hombros.
Lo que vienen a ser dos tipos duros.

True 3 tiene a dos policías, uno blanco y uno negro, este último mucho más inteligente que el otro, más honesto y más dado a meterse en líos con los jefes. También es una persona más pasiva. Aquí la investigación inicial es por la desaparición de dos niños blancos. Contar cualquier cosa sobre qué les pasa sería un spoiler bastante gordo, pero hay mensajes muy obvios y planos contra el racismo y sobre que los ricos son capaces de cualquier barbaridad para satisfacer hasta el último de sus caprichos. Eso sí, la relación entre el detective negro y su mujer es de lo mejorcito de la serie en cuanto a relaciones humanas, uniendo el amor, la rivalidad, y desacuerdos de pareja bastante realistas entre una mujer ambiciosa y un hombre que no lo es.

Un hombre y una mujer sentados a la mesa. La decoración es anticuada y la luz es cálida. Él mira hacia adelante y ella lo mira a él. Ambos sonríen.

Mare of Easttown es una serie de la que no me he molestado en ver más de capítulo y medio porque me he aburrido de ver chicas muertas; he leído un resumen por ahí. Una madre soltera adolescente aparece desnuda y apedreada y el asesino es un hombre. La policía es una mujer, se hace un esfuerzo para que la actriz salga lo menos atractiva que han podido (hasta se han tomado el trabajo de resaltarle las dos verrugas o lunares que normalmente se maquilla), no es una persona en absoluto agradable o simpática. Está divorciada, por supuesto. Tiene una hija adolescente con la que no deja de pelearse, por supuestísimo. Como novedad, y no me parece mal, la hija es lesbiana.

Una mujer blanca con el pelo mal teñido, mal recogido detrás con mechones sueltos en la cara. Tiene ojeras, los brazos cruzados y un gesto de desagrado en la cara. Lleva camisa de cuadros y un reloj de pulsera grande.
Yo ya era fan de Kate Winslet antes de que le pusieran cara de madre agotada.

Y entonces ha llegado True 4 y las acusaciones de ser… ¿exactamente qué? «Woke». De entrada, porque se han atrevido a hacer protagonista a una mujer blanca, de mediana edad, que no está caracterizada para mostrarse guapa o sexy… pues como pasó con Mare of Easttown. Es cierto que entre las dos actrices hay unos veinte años, pero insisto en que con Winslet se hace un esfuerzo notable en mostrarla con aspecto de «mujer normal», de aspecto cansado, mal peinada y sin maquillar, por mucho que la actriz nos encante. Con respecto a la compañera, en manos de la actriz Kali Reis, se nos narra en detalle la problemática de ser en parte nativa y en parte de otras razas, quizá latina, no es tan importante como que está en mitad de todo y sin sentirse de ninguna parte. Bien, como el detective afroamericano de la tercera temporada, y como su mujer. La raza y la clase son factores que no solo aparecen sino que se discuten en la serie desde el principio. Lo de ahora parecen puras ganas de malmeter.

Otros elementos, como la relación entre la policía y su familia, son clásicos. Muestras a un policía o a cualquier persona que se desviva por su trabajo y por supuesto que su familia es un desastre. Todas las madres de chicas adolescentes viven en una constante declaración de guerra. Todas las jefas son unas bordes. Nada de esto es nuevo y True 4 no muestra el más mínimo giro innovador aquí.

Mi sensación es que lo que distingue a True 4 de las demás temporadas son las víctimas. En todas las temporadas vistas hay saltos adelante y atrás en el tiempo; en la 1 y la 4, además, hay crímenes en todas las líneas temporales. Pero en la línea presente de la 4 se nos presenta una novedad: las víctimas son hombres. Todos son ricos y casi todos son blancos. Son científicos en una base, que un día desaparecen, puedes sospechar que secuestrados, y aparecen congelados; puedes sospechar que un asesino los ha dejado en la nieve para que se mueran. Hay una víctima mujer, que no es sexy y de la que nunca ves el cadáver, ni vestido ni desnudo. Ves de refilón fotos de la autopsia, y la ves a ella, viva. Su lengua mutilada es el catalizador de la acción, también, una prueba esencial en el caso. Pero eso es todo.

True 4 ha sido acusada de mostrar a actrices feas, de acumular causas sociales, de volver feminista lo que en las temporadas anteriores era «normalidad» o una exhibición de masculinidad (cosa que puede decirse de la primera temporada pero no de la tercera), pero lo que todavía no me he encontrado es a alguien que admita lo refrescante, lo innovador que es tener una serie violenta de policías que pegan hostias donde los muertos son señores con barba y no muchachas adolescentes. A lo mejor es que no se atreven a decir si echan de menos esa parte. O por otro lado, a lo mejor es que resulta incómodo mostrar indefensos a según qué hombres. Tan fuera de lugar.