Tengo años de leer en torno a cincuenta libros y años de leer la mitad. 2024 ha sido de los segundos, vete a saber por qué. Quizá por dedicar más tiempo a otras actividades de ocio (he caminado escuchando música y no audiolibros) o por leer algún libro largo.
De los 31 libros, 17 los escribió una mujer, 1 es una antología escrita y editada por mujeres, otro es una antología mixta, y los otros doce los escribieron hombres. Nada novedoso ahí; no es una decisión consciente, simplemente tengo por casa más libros escritos por mujeres, o escriben sobre temas que me interesan más. He repetido un solo autor, G G Lapresa (qué gusto acompañar a sus personajes durante tantas historias), y además, 17 libros eran de autores y autoras nuevos para mí. Tal vez abrirme a tanta variedad ha hecho que me costara avanzar en las lecturas, sí, porque ha habido muy poco de lecturas «cómodas», familiares y de pasar el rato.
Cuatro cómics, dos libros de cocina largos con tanto texto que merecían apuntarse, dos infantiles, cinco de ensayo o biografía, una antología de relatos y biografías, un poemario y los otros 16 novela: ahí no he diversificado tanto.
Tres que no me han gustado o me han decepcionado, pero no os voy a decir cuáles son. Y algunos de los que me han encantado han sido: Corres como una niña, de David Guerrero, que es bastante básico y cubre historias que en su mayoría había visto en las noticias, pero no importa porque lo cuenta muy bien y hay temas que necesitamos en formato libro. Goliat de Tom Gauld, porque me das una reescritura de un mito y soy toda tuya. Por último, Mañana, y mañana, y mañana de Gabrielle Zevin. Amor, juegos, personajes imperfectos que se quieren y se hacen daño. ¡Necesito más de la misma autora!
Sé que tengo que elegir entre la satisfacción de leer muchos libros y el disfrute de hundirme en algunos largos e intenso. No da tiempo a las dos cosas. De momento, he empezado 2025 con Piranesi, que empieza como leer poesía.
¡Que 2025 os traiga buenas lecturas!